Las bases económicas para una nueva era

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Hundiendo los pies profundamente en la tierra, he de afirmar que el dinero es un recurso imprescindible.
Totalmente imprescindible.

Claro que hay valores que no se compran ni se venden, en teoría.

Como por ejemplo las horas de sueño de calidad, o la reciprocidad del amor de los hijos y de los padres.
O la paz del corazón o la admiración de alguien.
O …

¿O si, si se pueden comprar y vender?
No sé.
Tal vez.
Genuinamente, debería ser que no.

¡En fin!

Las bases económicas sobre las que se sustenta nuestra sociedad actual

Pero si hablamos de necesidades básicas, puedo afirmar sin equivocarme que todo lo que necesitamos vale dinero.

Claro que, lo que realmente nos es necesario, lo podemos obtener de forma que no intervenga el dinero, al menos en el intercambio directo.
Pero plantearlo así, hace que la vida se vuelva algo muy complicado.
Demasiado complicado.

Sin dinero podemos cubrir pequeñas áreas de nuestra vida, que quedan muy lejos de satisfacer todas las necesidades que se le generan a un ser humano en la época en que vivimos.
Es más. ni siquiera podemos cubrir las más básicas.

Todo vale dinero, si nosotros no lo pagamos, alguien lo paga.

Por ejemplo, sin ir más lejos, para poder vivir bajo un techo, necesitas dinero y en muchos casos un dinero recurrente.

Un techo y cuatro paredes. Sólo eso ¿eh? un techo pelao y 4 paredes,

Si no lo queremos ver o lo queremos ver de otra manera, desde mi punto de vista, nos estamos engañando.

Entonces mi reflexión según esto es la siguiente:

¿Sabiendo que la economía es un factor que influye de forma importante en la calidad de vida, cómo es que no estamos haciendo todo lo posible para que todos nosotros, TODOS, tengamos las necesidades cubiertas?

Porque no siempre se está en disposición de generar dinero.
Sin ir más lejos, tengo una amiga que lleva años reducida por una fibromialgia, que no le permite seguir el ritmo.
Y esto es algo que tiene consecuencias económicas.

Bien, es verdad que hay quienes sí se ocupan de que cada vez más personas tengan las necesidades cubiertas, pocos, pero los hay.

Pero la mayoría de las personas, que conviven con nosotros en nuestra sociedad, no se plantean lo necesaria que es su participación en la economía social.

Dos tipos de economía

Y precisamente de economía social quiero empezar a hablar.
La que creo es la economía más abandonada y olvidada en los últimos tiempos.

Tenemos un auge de la economía financiera, que es la que ha ganado el pulso y es además la responsable de que todo, todo, valga dinero.

Todavía no vale dinero el aire que respiramos, pero ya está suficiente intoxicado como para que dentro de poco alguien empiece a cobrar por la distribución de aire sin tóxicos, que podamos respirar sin riesgo para nuestra integridad.

Y esto es la economía financiera, la gran depredadora .
Que a la vez es responsable de que el aire sea cada vez más irrespirable.

Responsable con la participación de todos nosotros.
Participación conseguida tal vez mediante tretas, si, es cierto.

Lo que es indiscutible es que actualmente la economía financiera es la que todo lo puede y lo mueve, según las necesidades de supervivencia de sí misma. Como única forma de economía.

Su brazo nos maneja a nosotros y a nuestras necesidades.
«Pretende» que adaptemos nuestras vidas a eso, a su necesidad de supervivencia.

Necesidad que no tiene nada que ver con la nuestra, más bien al contrario.
Por lo tanto, es imposible satisfacer ambas en una misma actividad.

Si dedicas tu tiempo y atención a satisfacer su necesidad, la desvías de tu necesidad.

Y lo está consiguiendo. Estamos adaptándonos a sus necesidades y yendo diametralmente en contra de las nuestras.

Porque esta forma de economía necesita devastar hasta el último recurso del planeta que somos y nos acoge.
Recursos imprescindibles para nuestra supervivencia.

Y, tal vez por suerte, o tal vez no, existimos personas que no hemos querido ni queremos participar, más de lo estrictamente necesario en ella.

Encaminándonos hacia un cambio en la economía

Y Vida En Salud es mi aportación al cambio de paradigma que, nos guste o no, vamos a vivir.
Al cambio hacia el que ya estamos yendo.
Aunque creo que no será un período fácil para nadie. Porque el sistema económico establecido no quiere morir y ya ha empezado a dar, lo que yo llamo, «coletazos de moribundo».

Los médicos y terapeutas me comprenderéis seguro. Sabéis que una enfermedad, cuando está próxima a la curación, es cuando se vuelve más violenta para quien la padece.

O como un parto, en el que las contracciones llegan a su pico más intenso, justo antes de desaparecer.

O como un enfermo terminal, que antes de morir tiene una subida de energía que hace creer a todos que está recuperándose.
Pero no.
A las pocas horas, da por terminada su vida.

Pues esto es lo que parece que está pasando.

Pasan cosas como que los razonamientos, faltos de evidencia científica, sobre los que se sostiene la industria que ha fomentado la economía financiera, están siendo divulgados agresivamente, como verdades absolutas.
Imperativamente, usando argucias propias de la mafia más abusiva.

Esto ya está pasando.

Entonces, ahora más que nunca, hemos de organizarnos. Pero no para salir a la calle a incendiar contenedores, no.

Hemos de organizarnos para proteger nuestro cuerpo, nuestra casa, nuestro planeta, que son las diferentes casas de las que nos hablaba Dani en el podcast en que presentaba su libro.

El enlace al episodio del podcast Sócrates y la econología, de Dani Suárez. << haz clic aquí

Porque lo que dejemos tras nosotros, ha de ser morada de muchas generaciones de descendientes nuestros por mucho tiempo aún.

Hemos de organizarnos como nunca nadie lo ha hecho todavía.

Si me apuras, aún a riesgo de que me taches de poco científica, de vendehumos, te diré que esto que estamos viviendo y que vamos a vivir, está escrito en el cielo.

Los astrólogos y aficionados a la astrología, sabéis de qué estoy hablando.

Y está escrito también, que si nos organizamos y creamos una base sólida que nos sostenga, conseguiremos que la humanidad sobreviva.

Y que la tierra renazca con nosotros.

Y esto, es lo que tenemos que hacer.
Es lo que deberíamos querer hacer.

¿Y tú cómo lo ves?

¿Has tenido alguna idea sobre esto?

¿Crees que es importante que nos dirijamos hacia una economía más inclusiva?

¿Crees que es necesaria una «reestructuración» de los valores que nos mueven?

¿Crees que tiene que ver con que el conocimiento y la información estén disponibles para todos?

Pues he creado una encuesta para recoger las opiniones, reflexiones y conclusiones de todos los que queráis participar.

Me gustará conocer tu punto de vista. Creo que todas las aportaciones son importantes y necesarias.

Los datos que recoja de la encuesta, los compartiré en un post y en un episodio del podcast.
¡Sin dar nombres ni información personal, por supuesto!

Pues si quieres participar, dale al botón de aquí abajo.

Muchas gracias a Laura Aguirre
por su participación como correctora en este post.

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