Día de la Mujer Trabajadora ¿Día Mundial del Riñón?

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Pues mira.

Resulta  que hoy es el día de la mujer trabajadora y desde hace días se viene montando mucho revuelo sobre esto.

Una parte de la población y el aparato de estado se han sumado a hacer grandes reivindicaciones durante el día de hoy.

Por otro lado la OMS —Organización Mundial de la Salud— ha definido el día de hoy como el Día Mundial del Riñón.

Y es que tiene mucha miga esta coincidencia.

La mujer trabajadora

¡Pero mira qué sincronías más curiosas!

Por un lado la conmemoración del «Día Mundial de la Mujer Trabajadora”. 

¡Con todo el trabajo que ya nos viene por defecto a las mujeres y que es intrínseco a la vida!

¡Además queremos reivindicar otros trabajos!

Concebir, gestar, parir, amamantar, son labores que solo puede llevar a cabo una mujer. Son trabajos de gran importancia para el colectivo humano.

{Puedes escuchar el episodio 13 del podcast sobre la lactancia materna, para hacerte una idea de lo importante que es atender esto, por ejemplo}

¡Son trabajos que requieren y merecen mucha atención, mucha energía e intensa dedicación!

Pero parece que no tienen demasiado valor, parece que las mujeres no trabajamos lo suficiente para el bien de la sociedad y es necesario que, además, seamos trabajadoras asalariadas…

Y entonces, mágicamente se da la circunstancia de que conjuntamente con esta nefasta celebración, hoy es el Día Mundial del Riñón.

Y esto resulta muy curioso, porque la función orgánica del riñón está vinculada intrínsecamente a la mujer y sus funciones sociales.

La función del riñón

El riñón es un órgano que tiene que ver, y mucho, con los ciclos, con los ritmos y las necesidades del cuerpo. Con el sistema y la función reproductiva.

Y además, el riñón es el órgano que más sufre con la falta de descanso.

Voy a explicar la función del riñón en nuestro organismo de forma simple para que lo podamos comprender y sobre todo recordar e integrar fácilmente.

La mayor responsabilidad del riñón es la de filtrar los venenos que corren por el sistema corporal.

Todo aquello que nuestro sistema no necesita para nada y tiene que expulsar a fuera —que ha de expulsar a fuera, porque no puede haber rondando por nuestro cuerpo materiales que no estén cumpliendo ninguna función, que no estén sirviendo para el propio mantenimiento del cuerpo—

Si no lo hiciera así, el sistema orgánico tendría muchos obstáculos para el cumplimiento de sus funciones vitales.

Los riñones, que generalmente son dos, son los responsables de eliminar una gran cantidad de desechos del organismo.

El riñón hace un trabajo de filtrado en el que aparta, por un lado aquellas sustancias que sí necesitamos y las devuelve el torrente sanguíneo y por otro lado expulsa, a través del sistema urinario (por el pipí) todo aquello que es líquido o soluble y que al organismo no le va a servir para nada. Sustancias que no usa y que identifica como un parásito o un tóxico, como algo que no le es beneficioso.

¿Qué necesita el riñón para cumplir óptimamente su función?

Para el buen funcionamiento del riñón hay algunos aspectos que son muy importantes.

Algunos vinculados a hábitos, otros al ambiente y otros a las condiciones.

La temperatura, los ritmos de descanso, el movimiento…

El movimiento es muy importante, el riñón necesita que nos mantengamos activos físicamente.

Si el riñón no hace lo que tiene que hacer, vamos acumulando basura dentro de nuestro cuerpo.

Y si esto sucede, el cuerpo se obstruye y un organismo obstruido no funciona bien. Entonces vienen todos los fallos, todos los problemas de salud que te puedas imaginar.

No digo que los problemas de salud provengan solamente de un mal funcionamiento del riñón, pero sí que un mal funcionamiento del riñón es detonante de problemas en la salud individual.

El movimiento

Como ya te he adelantado, el riñón necesita que te muevas, que bailes, que estés activo —vale, o activa—, que camines, que corras, que te canses.

El hábito de estar 8 horas sentado frente a un ordenador, o el hábito de estar 8 horas en una fábrica haciendo siempre el mismo movimiento, aunque te estés moviendo, es algo que no ayuda al riñón.
Al contrario son hábitos que lo pueden colapsar.

Los ritmos circadianos

Otra de las circunstancias que no ayudan al riñón es la de no tener un ritmo de descanso/vigilia armónico y regularizado.

Como nos pasa a todas las personas que nos vemos obligadas a hacer hoy un horario y mañana otro diferente. Hoy nos levantarnos a las 7, porque entramos a las 9 y mañana entramos a las 21 para salir a las 3 de la mañana.

Eso tampoco ayuda al riñón a funcionar bien.

Porque el riñón necesita saber cuándo vamos a descansar, necesita tener este preparativo, esta visión.
Necesita prepararse porque en el descanso va a hacer un trabajo muy fuerte. Todos los demás órganos y tu consciencia está en descanso, entonces el riñón va a poder trabajar bien.

Si no tienes una regularidad y tu organismo no puede organizar y programar las funciones a hacer diariamente, el riñón no puede trabajar en plenas condiciones.

Las horas de descanso

El tiempo que dedicas a descansar también influye en el buen funcionamiento del riñón.

Necesita un mínimo de 8 horas para poder hacer su labor.

En condiciones normales 8 horas serán suficientes, pero si tú estás ingresando en tu organismo muchos tóxicos, si trabajas en una imprenta, en una huerta que usa agroquímicos, en un laboratorio fotográfico, en un taller de pintura, en un muelle del puerto (¿te has fijado cómo huelen a petróleo?), de vigilante en un parking cerrado, etc.

Si es así, entonces incluso necesitarás más de 8 horas de sueño.

La temperatura

Las condiciones de temperatura también influyen sobre el buen funcionamiento del riñón. Si mi cuerpo está frío, el riñón se paraliza, funciona lentamente o no funciona, directamente.
Necesita una cierta temperatura para poder fluir en sus importantísimas funciones.

La salud pública

Y podríamos decir que todas estas cosas se están dejando de lado en nuestra sociedad.

La precariedad laboral y la actitud del estado (del aparato de Estado, con el gobierno a la cabeza) es de ignorar de qué manera la forma de vida impuesta por los grandes intereses, está repercutiendo en la salud pública.

Esto está creando un panorama social en el que las necesidades que tiene la persona y que están relacionadas con el buen funcionamiento del riñón, no son atendidas, en ningún momento.

Entonces está esta reivindicación feminista:

Reivindiquemos

¡La mujer como trabajadora asalariada!

Me da a mi que tiene muchos puntos de coincidencia.

Como que si reivindicáramos que queremos que las necesidades del riñón para cumplir con su importante función orgánica fueran respetadas, deberíamos reivindicar casi lo mismo que se debería reivindicar por que las necesidades de la mujer sean respetadas.

Y estas necesidades que tiene la mujer no tienen nada que ver con ser una asalariada, creo yo.

Creo lo que necesitamos las mujeres es ser reconocidas y aceptadas en nuestra propia labor. La que la naturaleza de la vida ya nos ha asignado.

No creo que necesitemos tener que atender más trabajo. No creo que el hecho de atender este trabajo que nos llega de forma natural, tenga que ser motivo de exclusión social.

No creo que tengamos que reclamar ni defender el «derecho» a vivir la vida exhaustas, explotadas cumpliendo funciones dobles. No creo que sea así.

No creo que debamos maltratar tanto a nuestros riñones.

Pienso que tendríamos que centrar nuestra reivindicación, en poder cubrir las necesidades de este riñón, que es un gran trabajador en nuestro organismo y aliado para nuestra salud. Que necesita de nuestra cooperación para poder ayudar al cuerpo a funcionar.

Esa sería una reivindicación real y no manipulable, ni tergiversable.

El enfoque dela igualdad de la mujer

Y ya que estoy reivindicativa, me gustaría también incidir un poquito sobre algo que me entristece mucho. El hecho de que los individuos que forman la sociedad tengamos tanta falta de foco sobre los problemas que realmente tenemos.

La igualdad de la mujer, no es un problema que tengamos, pienso yo. La mujer y el hombre no somos iguales.

No. No lo somos.
Somos diferentes. Y está bien que sea así.

Igual que yo no soy igual que  mi vecina, y está bien que sea así.
Si no, mis hijos pequeños no me reconocerían. Se confundirían y pensarían que su madre es la otra.

El problema, o uno de los problemas que tenemos, es la falta de respeto y de consideración.

Es la falta de enfoque en dar el valor justo a la función que ya cumple la mujer, de forma natural, en la sociedad humana.

Lo que ya he nombrado al principio sobre los cuidados y la atención que son necesarios para que un cuerpo pueda concebir, gestar, parir, amamantar y atender al infante.
Atender al pequeño que ha concebido, gestado, parido y amamantado. Es muy importante.

¡Es una tarea muy importante en una comunidad!

Y se está dejando de lado.

No es cuestión de que tengamos sueldos iguales ni mayores a nadie, ni tantas cosas que se están mezclando en estas «luchas» (que no creo sean luchas, si no una señal más de nuestro nivel de «acomodamiento» a una sociedad a la que no le importamos).

Lo que creo que tendríamos que conseguir es que sea visible la importancia de esta labor, de esta función social que solamente la mujer puede cumplir.
Que se pueda respetar y tenga un lugar en la sociedad.
Un lugar que no sea excluyente, sino central.

El trabajo

Por ejemplo las vacaciones escolares. Me parece una aberración que los niños tengan 3 meses o 2 meses y medio de vacaciones y sus padres no tengan ni siquiera un mes en verano.
Que durante la Semana Santa los niños tengan toda una semana festiva y los padres solo 3 días 

¿Cómo puede ser que hayamos llegado a esto?

¿Pero cómo puede ser que una mujer acepte un trabajo, impuesto por el interés del capital, en el que tenga que hacer virguerías para poder tener un año de excedencia y dedicarlo a atender a su hijo recién nacido, sin quedar delegada a la más absoluta pobreza?

¿Cómo puede estar pasando esto?

Bien, pues pienso que lo generamos nosotros. Porque nos estamos adaptando, nos estamos subyugando, a una realidad laboral que va en contra de nuestros verdaderos intereses, de nuestra vida natural.

Si cada uno de nosotros dijéramos: “¡Pues no señor! Voy a ser soberano de mi propia vida y voy a atender a mi familia como yo quiera. Voy a tener los horarios que yo quiera tener.
Los que yo considere que son justos y necesarios para la buena marcha de mi clan familiar y de mi salud individual” —clan que incluye a los padres, porque también es necesario cuidar de los ancianos—.

Y…
¿Tu oyes consignas que hablen de esto?

Yo tampoco.

Pues por eso, desde aquí quiero levantar una lanza por que vayamos hacia esta claridad.

Por que cada uno de nosotros, en lugar de reunirnos a pedirle al Estado y a las empresas que queremos que nos concedan las cosas que ellos mismos nos han obligado a querer tener, mientras hemos sido forzados a dejar de lado las necesidades que nos pertenecen de forma intrínseca.

Que en lugar de darles tanto poder, los dejemos de lado.
Que creemos nuestra propia realidad, afín al cumplimiento de nuestras auténticas necesidades.
Que en lugar de estar sometiéndonos a los intereses de otros, seamos capaces de emprender nuestro sistema de abastecimiento económico para la vida. El que sea ideal, el que nos sea propicio.

Bueno hasta aquí hemos llegado.

Que tengas un muy buen Día de la Mujer Trabajadora y Día Mundial del Riñón.

Espero que esto que estoy publicando te aporte un poco caridad, o algo de confusión para que después de la confusión venga la claridad, no importa.

O que, por lo menos, te sacuda un poco y te haga cuestionar y preguntarte.

¡Que pase algo!

Que tengas muy buen día.
Un abrazo y hasta pronto.

~Diana Valeria

PD.- Por cierto. si quieres apoyar al podcast, para que pueda tener una larga vida y aportar cada vez mejores contenidos: https://patreon.com/dianavaleria/

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