Invierno 2019 y el Elemento Agua

Share on facebook
Share on email
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on telegram
Share on skype

Indicaciones previas

Tal vez quieras repasar las características del Elemento Tierra, ya que va a ser el que vivamos más intensamente estos próximos días. Tienes un episodio del podcast dedicado en exclusiva, el Episodio 57.

Y ahora ya, mediante este tránsito, vamos a empezar nuevo ciclo.

Ciclo que va a durar los 3 meses del invierno.

Si quieres, puedes volver a escuchar el episodio 22, que dedicamos al Elemento Agua el año pasado.

Y si no has oído demasiado sobre salud taoísta, o es la primera vez que escuchas el podcast, te recomiendo que también repases el episodio 12 que te introducirá a la comprensión de la teoría de los 5 Elementos de la naturaleza según el Tao.

El Elemento Agua de este invierno de 2019

Porque como ya vas viendo, cada Elemento, varía cada año. No es lo mismo el Elemento Agua de 2018 que el de 2019.

Y, si sigues leyendo, te vamos a explicar porqué.

La interestación del Elemento Tierra

El Elemento Agua, que es el que enfocamos hoy, representa la llegada del frío, el principio del frío.

En principio el cambio va a ser sobre el 21 de diciembre.

Así que, 9 días antes y 9 días después de ese 21 de diciembre, estamos, no en el Elemento Metal y no en el Elemento Agua, sino en el Elemento Tierra.

Es decir, en el impás en que nos preparamos para pasar de un clima otoñal, es decir fresquito, a un clima invernal, es decir, frío frío.

Y ahora, ya estamos otra vez, llegando a la interestación, previa al invierno y queremos pillaros con tiempo para que podáis prepararos para el cambio de estación, viene un ciclo nuevo y vienen unas características diferentes, tanto del clima como de las patologías que le suceden.

Es muy evidente que hay molestias que tienen que ver con la estación.

Las enfermedades típicas

Hay años que son un poco raros en los, en los que los resfriados de finales de otoño son de vías respiratorias altas normalmente. 

Son de nariz y un poco de mocos en la garganta.

Y hay años que inexplicablemente, viene la patología más acorde con el invierno, qué son las otitis, las amigdalitis y las faringitis.

Deberían ser en invierno y algunos años ocurren en otoño.

No sabemos si los virus están mutados …

Bueno, para que nos vamos a engañar, los virus están mutados. Nuestra biología es otra de la que era la biología humana de nuestros bisabuelos.

Entonces no nos queda más remedio que tomar medidas de invierno en otoño.

Es decir, si tenemos una unas anginas o una otitis ya tenemos que atacar con mucha más virulencia al virus. 

Aunque normalmente, con la fórmula de plantas verbena hipérico y manzanilla, sea cual sea el tipo de virus influenza, te lo cargas en más o menos días.

Suelen ser 3 infusiones diarias y cuándo es un resfriado normal te lo cargas en 3 días. 

Cuando es un gripazo, a lo mejor en más tiempo.
Ahora las gripes duran mucho.

Son muy resistentes los virus a los tratamientos ahora.
Y muy considerados con las empresas, porque el trabajador no pilla fiebre, con lo cual puede ir a trabajar con gripe.
Entonces se eterniza, la gripe. No te la curas del todo.
No haces una febrada importante te haga sacar el virus en una noche y así puedes ir alegremente a trabajar, tomándote los analgésicos y eternizando el moquillo.

Tal vez por eso duran más.
Porque no acabas de ponerte muy enfermo y deberías tocar fondo.

La consecuencia  del Elemento Metal, que es un resfriado de vías altas, lo que requiere es tocar fondo.

Es decir, que el resfriado llegue un estado febril, en el que nuestro cuerpo expulsa todas las toxinas generadas por la batalla contra el virus y las que tenía acumuladas también, de paso.
Aprovecha para hacer limpieza.

Lo único que, ahí sí que depende un poquito de la constitución de la persona.

Tienes que cuidarte según tu constitución y según tu estado

Si eres una persona muy fuerte, serás capaz de soportar fiebres muy altas y te curarás muy rápido.
Tendrás un resfriado muy molesto, muy sufrido, pero se te curará pronto.

Una persona de constitución muy débil, o que no se encuentra muy fina, va a necesitar más días porque no va a ser capaz de soportar una fiebre alta.

A estas enfermedades, a estos resfriados, se les llama también enfermedades de ajustamiento.
Con la idea de que ayudan a ajustar un poco el organismo de una estación a otra, de una situación a otra.
Que son como positivas.

Cada estación tiene sus síntomas coherentes

Un poquito de rinitis, de mucosidad nasal en otoño significa un ajuste.

El hecho de que en otoño tengas una amigdalitis o una otitis ya es más serio.
No es sólo un ajuste, ya es realmente ue tu cuerpo está muy débil y se está enfriando.
Y entonces ya nos vamos a enlazar con unas enfermedades de invierno, que van a ser las mismas.
El proceso de adaptación invernal va a durar demasiado.

Cómo se manifiesta el Elemento Agua

El otoño es la aceleración de la naturaleza y el invierno significa la paralización.
Cuándo llega el invierno en la naturaleza no se cultiva prácticamente nada.

Es como el desierto del frío, no hay nada más que eso, el silencio de la nieve, frío, lluvia, desierto helado.

Es la postal de la naturaleza; árboles secos, hielo y nieve.

Nada se mueve, se intuye un viento helado, que no sugiere para nada salir al exterior, y la naturaleza está absolutamente quieta.

Los animales viven de hibernar, o de comerse todo lo que cosecharon en otoño.

Según hablábamos de la naturaleza de los Ciclos de los Cinco Elementos del Tao, así como la primavera es la siembra y el verano la eclosión, el otoño es la cosecha y es cuando se guarda para el invierno.

Vamos a comer en invierno en función de cómo hayamos aprovechado la energía del otoño.

Y esto tiene un sentido que va más allá de la cosecha misma.

Cómo afecta la forma de vida actual en la adaptación a los Ciclos Naturales

Ahora que vivimos en un mundo empresarial, en que se exige a la gente con la misma intensidad todo el año, sin tener en cuenta los biorritmos del organismo de la naturaleza y nosotros mismos nos lo exigimos, también. 

Cuando nos ponen la zanahoria, nos dejamos explotar, e incluso colaboramos en ello.
Somos muy facilones. 

En otoño ya hablamos de que en primavera uno tiene mucha energía.
Todo el mundo hace su cartel publicitario, su venta. 

La gente está extrovertida, agresiva, el comercial está al 200% y es entonces cuando se siembra. 

En verano no se crea, no se produce, se vive un poco de rentas.
El verano es para relajarse, todo lo que has sembrado en primavera fructifica, o bien te vas de vacaciones y lo dejas en impás.

En otoño se cosecha. 

Cuándo vuelves de vacaciones el trabajo que hay, las ventas que hay, la atención que en consecuencia has de dar a los clientes, viene de lo que sembraste en primavera. 

No se puede sembrar en otoño.

El otoño es para cosechar, cualquiera que trabaja un huerto te lo dirá que tiene mucho trabajo en otoño, trabajo de recogida, en el que no necesita pensar.

Sale un fruto y lo coge.
Entonces lo guarda y lo envasa o lo procesa. 

En otoño ya nos toca bajar el ritmo.
La forma en que afecta en nuestros biorritmos corporales la desaceleración de la naturaleza también se manifiesta en nuestros órganos. 

El sol ya no está calentándonos la piel, así que el primer centímetro de nuestra piel está más frío.

La sangre huye de ahí y tiende a proteger los órganos internos.

Así que no tenemos suficiente sangre en los músculos como para hacer los mismos esfuerzos que en primavera.
Si lo intentamos, enfermamos o nos hacemos daño.
Contracturas musculares, lumbagos, son las patologías típicas del otoño.
Y es por eso, por intentar mantener el mismo ritmo competitivo de la primavera.

Pero es que la empresa te pone los mismos objetivos, o más, que en primavera.
Tú te sientes muy fuerte porque acabas de volver de vacaciones y a la semana, ya te has roto.

A la semana ya estás tumbado pidiendo socorro, poniéndote pañitos calientes en los riñones o en las cervicales.

Y bueno. No aprendemos mucho, no.

Porque no lo asociamos.
Ahora, esto que estás leyendo seguro que te irá bien para tomar consciencia. 

Es aquello de:
No corras ¿eh?
Acabas de llegar de vacaciones, no te emociones que te va a durar 2 días.

El entusiasmo de volver de vacaciones te va a durar 24 horas y la energía te va a durar 48.
Luego viene la desaceleración, consecuencia del clima.
Y ahora lo que toca es parar pues.

El año chino de la Rata

Dentro de nada, tendremos el año de la rata.

El 25 de enero de 2020, empieza y eso significa una hiperactividad en el sistema nervioso humano.

El mundo entero se vuelve hiperactivo.
Y un reflejo de lo que será el año de la rata, es el mes de diciembre, que es el mes de la rata. 

Este año que viene, el 2020, que va a ser año Rata en el horóscopo chino, en la astrología tradicional, va a tener dominancia de energía Saturnina, porque Saturno, Plutón y, por lo menos Júpiter, van a estar en Capricornio todo el año.

Para quien ya sepa algo, diremos que la Rata de la la Astrología China es un poco plutoniana. Tiene un punto suicida.

(Tal vez no estás entendiendo nada de lo que estamos diciendo aquí, pero pronto vendrá Irene a explicarnos un poco más sobre esto y en enero, además,  explicaremos un poquito más sobre el Año Chino.)

La energía del mes de diciembre, que es el mes de la Rata en Astrología China, representa lo mismo que representa el Elemento Agua.

El viento viene del norte, predominantemente, así que el viento viene frío, acompañado de agua, consecuencia del mismo frío.

Esta semana pasada hemos tenido una muestra de lo que viene.

El clima del Elemento Agua y nuestro organismo

Los próximos años son de frío.

Vienen 3 años, que son Cerdo, Rata, Búfalo, que equivalen a los meses de noviembre diciembre y enero.

Es el macro invierno chino. O el siguiente nivel de Ciclo Invernal según la visión del Tao.

El Elemento Agua, representa todo lo que es oscuro.
La , ahí dónde no ponemos las ventanas de los dormitorios en una casa de campo. 

Es la zona en la que no habitamos, porque porque es demasiado fría.
Todo lo que viene del norte es frío, oscuridad y nos produce una inmovilidad.

Si te has tirado alguna vez a una piscina helada en febrero, e intentas decir algo, cuando sacas la cabeza, lo único que te sale es un gemido.
Una cosa así como cuando intenta chirriar una puerta.

Pues el Sonido Elemental del Agua es el gemido.

Cuando hace tanto frío que nos quedamos contraídos absolutamente y parece que se ha acabado nuestra vida.
Parece que ya no nos vamos a poder mover nunca más.

Como cuando te zambulles en la piscina helada y descubres que no te obedecen los músculos.
Que tienes que ordenárselo con mucha energía para que te obedezcan.

Entonces lo que ocurre es que ese frío que te contrae todo, incluido los vasos sanguíneos, te aumenta la presión arterial.
Eso provoca un subidón de adrenalina, esa la sensación de haberte tomado un café, y entonces sacas la fuerza de voluntad para moverte.

Diciembre, y la energía del centro del invierno, representan todo aquello que nos hace encogernos de frío y nos provoca un acto volitivo por el cual vamos a generar un movimiento.

Porque sino nadie sobreviviría al invierno.
Si nos quedáramos todos encogidos esperando la muerte, evidentemente moriríamos.

Por eso, se asocia con el miedo.
Y la actitud positiva, es la voluntad.

De la inmovilidad absoluta nace un golpe de suprarrenales que nos levanta.
Del miedo, se genera un movimiento que nos va a llevar a lo que se llama la rabia del Elemento Madera.

La energía inicial, el primer movimiento de la primavera, que es imposible casi hacerlo desde la nada.

El movimiento de la primavera se produce espontáneamente.
Es como cuando te levantas de la cama de golpe, sin pensar.
Si te levantas de la cama poco a poco, tardas horas en levantarte, es imposible.
Al final tiene que ser un acto de voluntad en el que dices: me levanto 

¡Flas!
Sin pensar.

Y no te das cuenta y ya te has levantado y entonces sigues la inercia.
Esa inercia sería el Elemento Madera, que es la primavera.

Pues todo eso se genera por la sensación de frío, inmovilidad y miedo que produce el Elemento Agua.

Ahí estamos decidiendo si sobrevivimos o no.

¿Recuerdas que el otoño representaba la tristeza?

Y en la tristeza nos podemos quedar indefinidamente.

Si no hay esa sensación de tocar fondo, si no sentimos que llegamos a la extrema desesperación (que sería el invierno, nuestro elemento de hoy) y decir: 

«Así no puedo vivir». 

Triste, puedes vivir.
Mejor o peor y con alguna pastillita, aprovechando la energía del pobre de mí y la compasión de los demás, puedes hasta vivir medio bien.

Por eso para salir de esa tristeza tienes que tocar fondo.

Caerte del todo y decir: 

«No no. Así no quiero vivir, quiero vivir de otra forma o morir».

Entonces tu instinto de supervivencia te siente morir y te saca de ahí.

Te pones en marcha, o te mueres.

O te quedas congelado, desconectas tu cerebro y te sumes en una enfermedad degenerativa en la que ya pierdes la cognición.

Por eso el invierno nos sugiere la inmovilidad, pero esa inmovilidad no puede durar mucho tiempo. Sólo hasta primavera.

Claro que, no nos podemos pasar estos 3 meses metidos en el congelador, inmóviles.
Te entran ganillas de salir corriendo.

Además para eso nos ponen todas las lucecitas y la música por ahí fuera, para que nos movamos. 

Y ocurre una cosa:
Además del frío, el encogimiento y el miedo.
Miedo = frío a nivel de síntomas.
Te provoca también la necesidad de salir corriendo, de vez en cuando.

Porque esa inmovilidad te da sensación de pobreza, de falta de sustento. Tienes la sensación de que de que vas a morir, ya no sólo de frío, sino también de hambre.

Incluso nos invaden miedos económicos, aunque no estén justificados.

El frío mueve todos los mecanismos de nuestros miedos

Nos encoge los riñones, lo que más se nos encoge son los riñones, lo que más rápido se nos enfría, a la mayoría, es la planta de los pies.
Eso conecta directamente con el riñón y ese frío te da una sensación de vulnerabilidad, que hace que te sientas pobre, falto de comida, falto de recursos, falto de cariño. 

Si coges frío te afecta más la emoción del invierno.

Además, si tienes frío es porque nadie te abraza, evidentemente.
Así que te abrazas tú con una manta, te buscas el calor del fuego, te das comida o bebida para sentir que te estás alimentando.

De alguna manera te estás fabricando un útero.

Pero cuando hace frío fuera y te das cuenta de que en casa te falta arroz, por ejemplo, o que no tienes dinero en efectivo y vas a tener que ir al banco a sacarlo, es mucho más grave que si en verano te falta arroz.

La falta de algo, en invierno, significa salir al exterior helado y buscar recursos.

Así que, un poco, nos sentimos como los seres primitivos, cuando realmente estaban en una cueva y no tenían nada que comer y tenían que salir, sí o sí, a buscar algo.

Entroncamos con esa sensación de pobreza, de escasez.

Y estoy seguro de que esta es una de las razones por las que la gente compra demasiada comida en Navidad

Las comilonas y todo eso.
Es un exceso en que hacemos ostentación. 

Es el mes de Sagitario y eso es exceso. Tenemos unas aspiraciones elevadísimas. 

Y después de todos los excesos ¿qué pasa?

Pues el Capricornio, igual que el Búfalo del Horóscopo Chino, que representa el mes de enero, se pone a trabajar, simplemente.
Para recuperar los excesos cometidos durante la navidad, se pone a hacer su jornada laboral, sin rechistar y todos los días igual.

Empieza a controlar las finanzas, empieza a ahorrar, empieza a organizar el dinero.

Diciembre era el caos y en enero empieza el orden. 

En diciembre la rata nos sugiere eso, también.
La rata es un bicho que tiene mucho miedo, porque tiene muy pocos recursos.
Siempre tiene que estar saliendo a buscar algo para comer, no tiene la posibilidad de guardar.

Además las ratas son muchas, no están solas.
Si guarda algo en su madriguera, se lo comerán las otras ratas.
Las ratas incluso compiten entre ellas.

¿Pues sabes que se me ha metido una ratita en casa?
Se ha metido en un rincón y ahí está muy bien, como ya no la persiguen los gatos, porque no la no la pillan.
Está en un sitio escondida, sin peligros, sus enemigos no acceden.

Costará sacarla.
Es astuta la rata.

La rata es el bicho más astuto que hay.
Es la que le ganó la partida al Búfalo en la carrera de los 12 animales.
Le fastidio al Búfalo y al Gato, o Tigre.
Al Búfalo porque se le subió encima y saltó por encima de su cabeza y  así llegó la primera:
Y al Gato (o Tigre) porque le prometió despertarle para salir temprano por la mañana a la carrera y no lo hizo.

Así que por eso la Rata es la primera en el Horóscopo Chino, representando el primer mes y el centro del invierno, la mitad del invierno.

Es decir es aquel bicho capaz de sobrevivir en lo más áspero del clima, de la naturaleza.

La rata representa el puro instinto de supervivencia.
Que es lo que vamos a estar experimentando ahora, también.
Porque estamos en la antesala del año de la Rata.

Además va a ser un año competitivo.

Todo el 2020, va a ser súper competitivo.

Va a durar como 13 meses, porque empezará muy pronto, el 25 de enero, y acabará el 21 de febrero de 2021.

Va a llegar pronto y se va a establecer.

Y la Rata representa eso: el miedo absoluto.

Miedo de tocar fondo, que la hace, no inmóvil, sino hiperactiva.

Es cuando el miedo ha tocado fondo.
La inmovilidad era el Cerdo, el mes de noviembre y el año 2019.
Una energía de inmovilidad, de quedarte en el sofá quietecito y calentito.

Llega el frío, llega el hambre, se acaban los recursos de otoño, te has comido toda la matanza, los higos, todas las confituras y en diciembre ya no hay nada.

Y te vuelves loco y luchas por un pedazo de comida.

La Navidad en el Ciclo de los 5 Elementos

Y eso es lo que hace la gente en diciembre y por eso deberíamos cambiar la Navidad y ponerla otro mes.
Por ejemplo noviembre.

Y además también es como antinatural, la energía de la Navidad.
Al menos tal y como la llevamos. 

El otro día estaba escuchando a un cabrero que explicaba que en Navidad le piden muchos cabritos

Y tú dirás: «normal. En Navidad la gente come a lo grande».

Pero es que no hay cabritos en Navidad, las cabras crían en primavera.
No corresponde

Te comparto una reflexión que me ha surgido a raíz de este artículo y del podcast que grabamos con Jordi.

Verás.

La Navidad es una tradición católica, que viene del cristianismo ¿verdad?

Como el espíritu que tiene la religión católica, espíritu que viene del cristianismo, es un poco como: «Vale, pues a las últimas vas y compartes».
Cuando ya te queda poco o casi nada, debes ser capaz de compartir con quienes tienen menos que tu. 

Este sería el espíritu primigenio, ese paradigma de la visión de lo que es la humanidad, que tiene que ver con la era de Piscis y que tanto impregnó al cristianismo.

Esa es la parte buena, es la parte caritativa de la de la religión.

La otra parte es que, como todavía tenemos en la mente al Dios que castiga, lo que hacemos es competir entre nosotros para ser los mejores hijos de Dios.
Y entonces se acaba convirtiendo en una ostentación.
En un «A ver quién pone más comida en el plato». 

En lugar de sacar tus últimos recursos para compartirlos con quienes puede que tengan menos, ese espíritu de solidaridad, compasión y empatía, tan humano y muy arraigado en el cristianismo, se convierte en un: 

«Mira todo lo que tengo».

Al final la Navidad siempre te acaba dejando ese ese mal sabor porque la intención no es pura.
Y claro.
Eso ocurre, no porque seamos mala gente, sino porque en el mes de diciembre todo el mundo está, en su mente animal, en su mente irracional, luchando por su supervivencia. 

Y por lo tanto no somos caritativos, somos competitivos.

Es nuestra propia naturaleza, la que nos mueve a ello.

Y a lo mejor seríamos mucho más majos en noviembre, o más solidarios en verano.

Bueno, digamos que es el reto que se nos presenta, como para tomar conciencia, que nuestro instinto tiende a ser eso, competitivo.

Debemos verlo, porque sobre todo en los momentos de mayor frío, miedo y sensación de vulnerabilidad, es cuando tiene que salir nuestra mente racional y nuestro corazón generoso.

Si somos capaces de ser compasivos en invierno, en pleno invierno, vamos bien, nuestra evolución está yendo por el lado correcto.
Es una buena prueba.

Aún así diciembre nos deja exhaustos, en nuestro bolsillo y en nuestras fuerzas y emociones.

De tanto ver familia que hace tiempo que no ves y remover cosas del pasado, reencontrarte con los viejos conflictos…

Eso ya es un estrés para nuestro sistema emocional.

Para ir a las fiestas navideñas, deberíamos tener en cuenta lo que hablamos con Mireia Nieto, de Tataranietos, en el episodio anterior, y hacer nuestro árbol genealógico.

Por lo menos iniciarlo, para al menos empezar a ver qué conflictos no resueltos hay en ese sistema familiar, y qué estamos encarnando todos los miembros de la familia. 

Porque eso es algo que está pasando siempre, estamos en un bucle.

Si lo observamos y tomamos consciencia de ello, el «piloto automático» deja de tener tanta fuerza y entra una nueva capacidad reflexiva qeu nos permite ver más allá de las afectaciones.

Iria bien constelar, o hacer un retiro Naikan, un Retiro Budista en el que enfocas tu dedicación al perdón, durante una semana.

Y así pues, no tenemos que echarnos la culpa.

Es el clima, es una prueba dura ser compasivos en Navidad y hay muchos conflictos en nuestros ancestros.

Estamos en un bucle que no tiene tanto que ver con nosotros si no con los sistemas en que estamos contenidos, el Ciclo de los 5 elementos y el del propio Sistema Familiar.

Comprenderlo te ayuda a liberarte de presiones.

Diciembre te deja como si te hubieran dado una paliza.

Y llega enero y te vuelven a colocar en la rutina. 

Y ya está, no hay más.

Hasta el verano no vas a tener oportunidad de hacer un receso, una valoración de lo vivido.

Así que lo único que podemos hacer es prepararnos emocionalmente, cada uno como quiera.

Una ayuda para el cuerpo

Orgánicamente va bien irse preparando para el frío de diciembre.
Calentar los riñones, calentar los pies.

Al primer síntoma de enfriamiento, cuando llegas a casa por la noche, es muy bueno hacerte un baño de pies caliente a temperatura creciente.

Pones los pies en el barreño de agua caliente y al lado tienes un cazo de agua previamente hervida y le vas añadiendo agua caliente al barreño, para que el agua esté todo lo caliente que tú puedas soportar. La tolerancia va aumentando.

También está la recomendación de Hildegard Von Bingen, sobre utilizar pieles de animales para envolver los pies. Usar calcetines de lana puede ser útil.

Entonces es bueno calentar los pies, si los metes en agua caliente a temperatura creciente, se trata de sacar los pies antes de que se enfríe el agua, secarlos muy bien y abrigarlos.

Ponerte los calcetines de lana.

Autoría

https://vidaensalud.es/colaboradores/jordi-gutierrez/
Aunque el post lo he redactado yo, Jordi es quien ha aportado el conocimiento que aquí presentamos.
Este es el episodio del Podcast Vida en Salud que es origen de este post.

20€ el primer mes

Y luego tienes acceso a todos los cursos y lecciones en directo por una cuota mensual de 10€.

Academia para la autogestión de la salud

Matriculate a un precio de risa.
En serio.

20€ el primer mes

Y luego tienes acceso a todos los cursos y las lecciones presenciales online por 10€ al mes
+ información

Historia del sistema de salud 1

Tenemos la idea de que la salud está relacionada con el sistema de salud y de que el sistema de salud está creado para nuestro beneficio ¿pero realmente es así?
La historia del sistema sanitario nos desvela esta incógnita.

Leer Más >>

Suscríbete a nuestras novedades

Los últimos cursos

Información básica sobre protección de datos:

Responsable: Diana Valeria Párraga López.
Finalidad: desarrollar su actividad informativa y remitir comunicaciones a los usuarios (en caso que me autoricen a ello)
Legitimación: Consentimiento del interesado.
Destinatarios: Diana Valeria Párraga López y proveedores legitimados externos.
Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos como se explica en la información adicional.
También se puede instar reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos.

¡Ya casi estás dentro!

Te he enviado un email a la dirección que has usado para suscribirte.
Así que, si revisas tu bandeja de entrada dentro de unos minutos, te lo encontrarás ahí.

Es para darte la bienvenida a las «entrañas» de Vida En Salud y explicarte un poco de qué va esto.

Lo mejor sería que, para leer el mensaje de bienvenida, te reserves unos minutos de tranquilidad.
¡Es que te explico muchas cosas en ese email!

Si te queda alguna duda, puedes escribirme a dianavaleria@vidaensalud.es y simplemente, preguntar.