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129. Porqué hablo tan lento y porqué no es una buena idea escucharme a x2

Diana Valeria
Vida En Salud
129. Porqué hablo tan lento y porqué no es una buena idea escucharme a x2
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Lo sé que hablo muy lento.

Para muchos, demasiado lento. Hago muchos espacios y es impacientante.

Estamos acostumbrados a recibir datos a muy alta velocidad y nuestra tención no puede mantenerse a la espera, le falta entrenamiento para esto.

Te  sientes como en casa cuando recibes datos, cuando te dan el relato de los acontecimientos, una descripción general.

Una comunicación horizontal podríamos decir. Que usa una banda, un rango de frecuencias cortito, que emite desde una visión muy general, sin dar demasiada profundidad a la descripción, ni tampoco a la vivencia. Los puntos justos y necesarios para que entiendas lo que se te está transmitiendo.

Es una forma de comunicación muy válida. Muy efectiva para cuando recibes instrucciones precisas para ejecutar acciones precisas.

También es la más efectiva para cuando  recibes órdenes.

Pero nada está más lejos de mi intención que adoctrinarte, y espero que tú estés muy lejos de querer adoctrinamientos.

La realidad es que cada uno tiene un diseño determinado.

El diseño biológico

Cuando empiezas a comprender la Astrología te das cuenta que ese dibujo te muestra el diseño biológico de cada uno.

Ese diseño te facilita unas cosas y dificulta otras. Te brinda unas capacidades y omite otras, a veces incluso las bloquea completamente.

Cada uno tiene su diseño.

Hay quien está muy capacitado para tener un discurso superficial, ameno, que te relata acontecimientos, te transmite mucha información precisa en poco tiempo, te pasa muchos datos que van poco profundo. No tocan las vivencias y experiencias a nivel profundo.

Hay quien es más esotérico, que está enfocado en el conocimiento interior, y hay quien es más exotérico, que se enfoca en lo externo.

Yo tengo un diseño comunicativo esotérico y tiendo a dirigirme verticalmente hacia las profundidades de lo que narro y en cómo lo narro,

Los silencios

Sé que al hablar dejos muchos espacios de silencio, tan largos que se hacen incómodos a veces.

Y no lo hago queriendo, no es una estrategia.

Realmente se generan, suceden.

Como si una fuerza me callara, ma amordazara la capacidad sináptica impidiendo que de mi broten palabras coherentes.

Esto me obliga  a recogerme en el discurso y tomar más consciencia de lo que estoy diciendo.

Y también genera algo  muy mágico: un espacio vacío, para que tú lo llenes de tí.

Y estos espacios vacíos son sagrados para mi. En ellos puedo sentir que tú emerges, tal vez sin que tú lo notes.

Si yo fuera enlazando palabras una tras otra sin fin, sin espacios para tí, estaría invadiendo tu espacio interno, privado. Imponiendo mi sentir, mi vivir, mi pensamiento, mi razonamiento, en ti.

Y no es lo que quiero. No quiero clonarme en ti.

Quiero acompañarte, quiero que mi comunicación te acompañe.

Estos espacios son para que los ocupes tu, para que veas emerger de ti las respuestas que emergen de tu interior al estímulo de las palabras comparto contigo.

Para que puedas ver, contrastar, conocer tu programación, lo que te dice tu propia intuición, cómo se manifiesta tu diseño, qué te hace sentir lo que digo, que emociones se mueven…

Porque quiero hablarle a un ser vivo, cuya vida palpite en su cuerpo.

Porque es lo que tu eres.

Cada diseño tiene sus dones

Y si. Cada diseño, es decir cada uno de nosotros, tiene su don. Sus dones, porque son muchísimos!

Y aunque por fortuna no conozco todos mis dones, siempre hay espacio para maravillarme con alguno que no conocía, conozco muchos de ellos y puedo decirte que este acompañamiento es lo mejor que puedo darte de mi.

Lo más bueno que tengo para ti. Lo que te puede ser más útil.

Lo que esconde un don

Tal como yo lo veo cada ser que encarna en la tierra viene a aportar algo que la humanidad necesita, y esta necesidad del colectivo humano se manifiesta como dones en los integrantes de esta comunidad, de esta humanidad.

Porque antes de encarnar cada uno de nosotros fue un deseo, y un deseo parte del reconocimiento, consciente o subconsciente, de una necesidad.

Es la primera manifestación que brota de la necesidad hacia su satisfacción. La satisfacción se transforma en deseo y sigue su ruta hacia la satisfacción.

Y tú y yo somos esas manifestaciones y nuestros dones son la forma en que expresamos lo que somos, la medicina que somos.

Y ahí estoy yo, a la búsqueda de mis dones y al encontrarlos los respeto profundamente, los reconozco, agradezco y cuido haciendo lo necesario para entregarlos, porque para eso los tengo, para eso los hemos generado en mi.

Y, siendo muy honesta conmigo misma, lo único  que puedo hacer es entregar mis dones..

¿Te imaginas que la ferritina no fuera entregada a las células cuando éstas la necesitan?

¿Te imaginas que el sistema endocrino bloqueara la producción de las hormonas?

Somos un organismo

… dentro de un organismo, dentro de un organismo, dentro de un organismo, como las muñecas rusas. Vivimos en una realidad fractal.

Y el organismo necesita ocuparse de sí mismo, laborar para que todo funcione bien en el.

Por más que nos han hecho creer que nuestra existencia es jerárquica y el cerebro ocupa el “cargo” de director, controlador, hoy sabemos, y está respaldado por la ciencia, que no hay un sólo centro de control, que no existe esa jerarquía en nuestro organismo, así que difícilmente nada en esta realidad va a reflejar esa estructura.

Nada más que la ilusión que han puesto ante nuestros ojos, para escondernos la verdad.

Lo que se puede constatar es que cada uno de los componentes del organismo que nos compone están ahí para cumplir una función (las células metabolizando información para el funcionamiento óptimo de todo el organismo, por ejemplo) y lo que hace cada uno es imprescindible para que el organismo en su totalidad se mantenga en el equilibrio que necesita para mantener la vida.

Los componentes de nuestro organismo (hormonas, hemoglobina, huesos, músculos, fascias, células, microorganismos, nutrientes, neuronas, sistemas vascular, óseo, endocrino, digestivo, etc… viven, existen para mantener la vida del sistema del que son parte, el sistema que componen. No sólo se esfuerzan para mantenerse con vida a sí mismos, no. Se coordinan con otros para entregar su don, lo más importante que, desde su diseño, pueden hacer por el organismo global que los contiene.

Y nosotros estamos parasitados.

Por eso tanta enfermedad y la tierra está sufriendo. Si los tripulantes abandonan la nave, la navegación va a ir mal.

Y eso es lo que está pasando. Que abandonamos la nave, nuestra atención está abducida por esos parásitos. Y ya ni siquiera recordamos que tenemos un don, que cumplimos una función  muy importante para que todo vaya bien en el universo.

¡Cada humano tiene asignada, en cada momento una función!

Una función que sólo él, en ese momento, puede hacer. Desde su don.

Lo lastimoso es que al no ver la verdad, estamos perdidos, desorientados y no estamos cumpliendo nuestra función dentro del organismo en que todos vivimos.

No sabemos identificar nuestro don y muchos de nosotros ni siquiera recordamos que esa es nuestra función, que para eso vivimos: para entregar nuestro don.

Vivimos de espaldas a nuestra más grande responsabilidad: identificar nuestro don y entregarlo.

Y dando la espalada a nuestro don dejamos de entregar a la humanidad aquello que generamos en nuestro ser vital existente, aquello que por diseño generamos para satisfacer su necesidad.

Lo que suele pasar es que ni siquiera reconocemos en nosotros la necesidad de entregar lo que somos.

Tanto callarla, hasta la obviamos, como si no estuviera.

Pero está y está gritando, en realidad. Te grita, te ruega que la desamordaces, para ser entregada. 

Es un drama que se está dando y se nota.

Los acontecimientos que envuelven al mundo en que vivimos hacen evidente que algo estamos haciendo muy, muy mal ¿verdad? 

Recuperándonos

La recuperación podría llegar a ser dolorosa, pero sería por nuestro sistema de creencias, eso es lo que nos generaría dolor.

Por eso yo considero que la emergencia del  momento nos está reclamando que empecemos a recoger la mirada del exterior.

Como quien recoge un hilo  de pescar. Para recuperar la atención y depositarla en nosotros: en nuestras respuestas. No en lo que necesitamos, porque  eso es lo que siempre será irrelevante. Todo nuestro ser vive para el organismo al que todos pertenecemos.

Pero lo que necesitamos es tener una buena parte de nuestra atención puesta en nosotros mismos, en como respondemos, en ante qué respondemos y ante qué no respondemos: en qué y cómo nos mueve.

Desde el más absoluto silencio.

Para identificarnos, porque no nos conocemos en realidad. Todo lo que hemos  visto a lo largo de nuestra vida ha sido al muñeco que esta sociedad ha hecho de nosotros mediante el robo de nuestra atención.

Todavía nos queda todo por descubrir en nosotros. En realidad no sabemos casi nada!

Pero sí contamos con una programación muy definida para ser “desconectados” de la realidad: para que nuestra atención no esté en su centro, para volvernos torpes y debilitarnos en nuestras importantes labores, para inutilizarnos.

Esa es la única guerra que hemos de ver y combatir.

¿Y cómo se lucha y combate en esta guerra?

Iluminando la sombra.

La luz, la atención, la sombra y tus creencias

¿Sabes cómo se enciende tu luz?

Con tu atención. Ella es muchas herramientas, y también es el mechero que enciende tu mecha.

La mecha que ilumina, gracias a ella vemos.

¿Y qué produce tu sombra?

Algo que se interpone entre tu luz y el foco de tu atención ¿verdad?

La densidad produce una sombra.

Y esa densidad está compuesta por todo aquello que bloquea el acceso a tus súper poderes, a tus dones, a aspectos más completos de ti, de la expresión de vida que tú eres.

Y, en su mayor parte estos “cuerpos” bloqueantes son creencias. Creencias que se materializan en seres, relaciones o experiencias.

Y parecen tan inofensivas ¿verdad? Pero no lo son.

Tus creencias son lo que dan forma a tu mundo, al mundo en que tú vives.

Y demasiado a menudo ese mundo que la creencia ha moldeado, excluye aspectos de ti que son los que necesitas para realizar tu existencia.

Y pues, tu programación tiene las instrucciones de que cuando veas la sombra, huyas, te alejes de ella.

¿Qué tendrá tu sombra que hace que haya en ti una programación específica que te expulsa tan lejos de ella? 

Pero la única forma de iluminar la sombra es enfocando tu atención en ella. Y esto cuesta, se nos hace muy difícil.

De nuevo debido a nuestras creencias.

Es necesario ser consciente de las propias creencias enfocando ahí tu atención para iluminarlas, identificarlas y contrastarlas una y otra vez, asegurándonos un camino abierto hacia la sombra. Porque al enfocar en ella tu atención se iluminará, podrás verla, abrazarla y descubrirás el tremendo don que estaba escondiendo.

En compañía

Y pues este podcast es para eso, para acompañarte en esos procesos que hemos de transitar todos como si nunca los hubiéramos transitado.

Porque es así. Llevamos tantos siglos desconectados de nosotros mismos, de nuestras necesidades y de nuestra naturaleza que no recordamos quienes somos y tampoco cómo es nuestra forma de vida natural.

Y como lo que quiero es acompañarte, transitar contigo, has de estar ahí. Por eso estos espacios de silencio. Son para tu manifestación.

Porque para que podamos salvar la vida en este planeta son necesarios los dones de todos, los tuyos también.

Eres medicina para alguien, eres inspiración para alguien, eres consuelo para alguien, eres imprescindible para alguien.

No para todos, eso no existe más que en la manipulación, en la ingeniería social.

Hay algo para lo que eres único amor. Hay algún secreto que sólo tu sabes, que sólo tú puedes dar a conocer a todos.

Y no hay nada más importante que hacerlo, que expresarlo.

De eso depende el equilibrio del todo, de que cada parte haga su tarea con precisión y en su momento.

Sé que lo has olvidado y ahora lo lees y tampoco lo crees tal vez. Tiempo al tiempo, espera un poco y se hará evidente para tí.

Y bueno, yo aquí lo dejo.

Si me apoyas con una aportación podré cubrir las necesidades que sólo puedo cubrir con dinero, mientras sigo entregando mis dones.

Gracias.

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