131. Los pilares de la salud
28 de junio, 2022
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¿Sobre qué se sostiene nuestra salud?Transcripción del episodio
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Podcast Vida en Salud, episodio 131: Los pilares de la salud.
Tal como vienen sucediendo los acontecimientos últimamente, me veo en la situación de explicarte una historia personal, una historia propia en la que salen a relucir los pilares de la salud. Lo he comentado muchas veces, cuáles son los pilares de la salud según mi forma de entenderlo, según mi experiencia y mi visión. Resulta que yo tengo una experiencia con mi dentadura bastante desagradable y quiero explicar esta experiencia, quiero compartirla, porque estoy segura de que no soy la única que está pasando por esta situación y que tampoco soy la única, o sea, que en el futuro habrá más gente también que pase por ello.
Igual que en el pasado ha habido también seres que han pasado por exactamente lo mismo que yo ahora. Por ejemplo, yo me acuerdo de mi abuela como alguien cercano que vivió esto, esto mismo que yo estoy viviendo ahora. Y bueno, creo que somos muchos los seres humanos que vivimos una experiencia como esta y es muy buena para ilustrar la perversión del sistema actual. Lo hace perfectamente. Entonces, pues eso, quiero explicarte mi experiencia personal, mi experiencia individual con mi boca.
Ya desde niña, cuando era niña, me llevaron mis padres al dentista y me tuvieron que empastar un montón de piezas. Yo creo que un montón, no sé, tuvieron que hacer cosas en mi boca. No me acuerdo exactamente qué, pero recuerdo a mi madre decir: "Oh, pues fíjate, sí que tenías mal la boca, no sé qué. Menos mal que hemos ido al dentista". Creo que tenía 18 o 19 años cuando me arrancaron mi primera muela. El dentista al que fui a visitar consideró que a una niña de 19 años lo mejor que se le podía hacer cuando tenía dolor de muelas era arrancársela.
Y desde entonces, pues ha sido un vía crucis lo de mi boca. Que si caries, que si ahora empastes, que si ahora matar el nervio, que si ahora una reconstrucción, que si ahora se rompe, que si ahora no sé qué, no sé cuántos. Y yo soy alguien que siempre ha cuidado de su salud. Siempre he intentado cometer los mínimos excesos. He tenido episodios más excesivos que otros. A mí me pasó mi periodo en que estuve tomando diferentes, probando diferentes tipos de drogas. Yo crecí en Barcelona, en la Barcelona de los 70-80, y allí la droga corría como el agua. No tanto como corre ahora, pero corría como el agua.
Yo creo que todos tuvimos la oportunidad de probarlo, por lo menos. Y bueno, como una tiene atracción por lo desconocido —hay quien tiene temor a lo desconocido, hay quien tiene atracción a lo desconocido— pues yo tiendo a tener atracción por lo desconocido y también probé las drogas. Y reconozco que mi experiencia con las drogas en general es que me debilitan; en lugar de fortalecerme, me debilitan. No digo que eso le pase a todo el mundo, yo no lo sé, pero eso es lo que me pasó a mí. Mi experiencia es que me debilitan, aunque hay momentos en que no, en que me fortalecen, depende de qué drogas y depende de qué momentos también. Total, que llegué a la conclusión de que es una ciencia que hay que estudiar a fondo y comprenderla bien antes de ponerse con ello.
Pero bueno, en general, soy alguien que se cuida, se ha cuidado siempre. No he cometido grandes excesos y llevo bien bien dos años con muchos episodios de dolores en la boca. Fui a un dentista en Barcelona; Barcelona es el paraíso de la medicina holística alternativa y todo esto natural y todo así. Es el paraíso. O sea, yo no sé si hay muchas ciudades que tengan tantos terapeutas y médicos guais como Barcelona. Así que, la verdad es que desde hace muchos años que solo visito a dentistas holísticos, dentistas conscientes, dentistas que tienen mucha conciencia y mucho cuidado de sus pacientes, en teoría. Pero mi experiencia con todos ellos no es especialmente buena tampoco.
Y bueno, resulta que conocí a un protésico dental que estaba investigando sobre la función que tiene la oclusión mandibular. La oclusión mandibular es la forma en que tenemos de mantener las mandíbulas cerradas. Yo, como osteópata sacrocraniana, sé que justo en la zona, o sea, la mandíbula viene a resolver la posición de justo las vértebras cervicales y justo el atlas, que es la que se inserta dentro del cráneo. Y justo de esa vértebra depende la buena distribución del líquido cefalorraquídeo a lo largo de la columna vertebral, a lo largo de la médula espinal.
La médula espinal es la encargada de, mediante el líquido cefalorraquídeo, enviar todos los impulsos nerviosos que recibe del cuerpo hasta el cerebro y de enviar todas las órdenes, toda la información mediante impulsos nerviosos que el cerebro emite hacia las diferentes terminaciones nerviosas que están en el cuerpo. Por eso podemos percibir, por ejemplo, la sensación de calor cuando nos acercamos a un sitio muy caliente y podemos reaccionar separándonos de ese calor cuando vemos que va a ser excesivo gracias a este intercambio. Y como esto, montones de cosas. El sistema nervioso central es superimportante.
Y un dentista que no trabaje desde esta conciencia puede hacer verdaderos destrozos en tu boca y en tu salud, porque una buena oclusión, una correcta oclusión mandibular, una correcta posición de la mandíbula depende de cómo están los dientes, de que los dientes estén chocando correctamente con los espacios necesarios. Cuando esto está así, en armonía, toda la dentadura está bien alineada y está tocando los de arriba con los de abajo correctamente, en la posición adecuada para que la mandíbula pueda tener la posición necesaria para que el sistema nervioso central pueda intercambiar favorablemente, correctamente, exitosamente toda la información del cuerpo al cerebro y del cerebro al cuerpo.
Es necesario que esto esté pasando, que los dientes y la posición de la mandíbula sean la necesaria para cada cuerpo, que es una muy concreta. No es que tú puedas hacer un dibujo y decir: "Todas las bocas tienen que estar así". No, cada boca tiene su correcta posición porque cada ser es único, cada cuerpo es único. Sí, nos parecemos, ¿no? Y esta posición también mantiene el equilibrio de toda la estructura del cuerpo, de todas las cadenas de huesos que componen el cuerpo. Tú puedes tener un diente que no está haciendo el contacto correctamente con el opuesto y eso está afectando a toda una cadena ósea que hace que, por ejemplo, tu cadera se descompense de un lado y con esto la rodilla no trabaje bien y empiece a frotar demasiado de un lado, la columna vertebral tampoco trabaje bien y empiecen a desgastarse las vértebras por fricción excesiva en un lado, que los tobillos no sé qué, que los pies no sé cuántos.
Y que los órganos que hay dentro del cuerpo, al estar recibiendo más o menos presión, una presión descompensada, también empiecen a funcionar mal. O sea, es muy importante que la boca esté bien cuidada a los niveles de la postura, de la posición, de la compensación de todas las piezas y toda la boca que necesita ese cuerpo para estar... es como si tú, en cierto modo, estuvieras aguantando tu posición erecta desde la boca, como si estuvieras mordiendo algo y con eso que muerdes te mantuvieras de pie. Y si pierdes la fuerza en esa mordida, dejas de mantenerte de pie y te vas desmoronando. Y con ese desmorone corporal se desmorona toda tu salud.
Pero no es este el pilar del que te quiero hablar. Te quiero hablar de esto porque vamos hacia allí a través de este problema que yo tuve. El último dentista con el que estuve trabajando —porque era trabajo, no era gozo, era trabajo— me dijo que tenía que quitarme muchas piezas porque estaban muy deterioradas, hacían infecciones recurrentes y eso estaba desgastando mi hueso. Entonces me quitó unas piezas, me puso unos implantes y llegó la pandemia y me dejó colgada con eso, con unos implantes que tampoco estaban pensados para ocluir correctamente porque se supone que era un trabajo que estaba sin acabar, que quedaban todavía más implantes para ponerme y más piezas para quitarme, etcétera.
Yo entiendo que la pandemia fue lo que fue, pero cuando necesité a otros especialistas ellos me atendieron aunque fuera pandemia, aunque hubiera confinamiento y todo me atendieron igualmente. El dentista no, el dentista no me atendió. Total, que mi boca se ha ido deteriorando y mi vitalidad general también. Y no hace mucho, como un mes como mucho, se me cayó un diente. Se cayó solo, se cayó, me quedé con el diente en la mano porque, a todo esto, la inflamación que venía aguantando de mucho tiempo en mi boca era enorme y la masa ósea de mi mandíbula se ha perdido hasta tal grado que incluso los dientes no se pueden sujetar.
Y me ha costado mucho enfrentarme a este problema porque no entendía por qué estaba pasando. "Si yo me cuido, ¿cómo puede ser que esté pasando todo esto? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué me falta? ¿Qué es lo que no estoy haciendo bien?". Prueba esta dieta, prueba esta otra, ayunos, lo que sea. "¿Qué es lo que no estoy haciendo bien? ¿Qué es lo que está pasando?". Hasta que llegó Javier Herráez y empezó a hablar de la Nueva Medicina Germánica (que tienes un curso entero en vidasalud.es/escuela sobre Nueva Medicina Germánica) y me dio a entender, y comprendí perfectamente, qué es lo que estaba pasando.
Cuando tienes un problema en la boca, tienes un problema de bocado, que le llaman. Y los problemas de bocado los puedes tener por perder la presa, por ejemplo. Los conflictos biológicos que describe el doctor Hamer siempre tienen que ver con la supervivencia del aspecto más animal, porque eso es lo único que realmente puede producir conflictos orgánicos, conflictos en el cuerpo a nivel de la materia, a nivel físico. Desde la visión de la Nueva Medicina Germánica, pero a mí me parece muy acertada porque no había otras razones por las que yo estuviera teniendo tantos problemas bucales.
Pero esto sí, te voy a explicar. Pues puedes ser como si fueras un cazador, como si fueras un lobo que va a cazar y está persiguiendo un conejo y lo coge, lo tiene en su boca y por lo que sea el conejo se le escapa. Ahí se genera un conflicto. Ahí el lobo genera un conflicto. U otra razón puede ser que el lobo es atacado por otro lobo o por otro animal más fuerte, sea como sea, y por lo que sea está en una situación en que no se puede defender. Pues porque a lo mejor cayó en una trampa y tiene las patas atadas y no tiene facilidad de movimiento y no puede defenderse, por ejemplo, o lo que sea. La indefensión también genera conflictos de bocado.
O también puede ser porque estuviera intentando tragar un bocado demasiado grande para mi capacidad y no pudiera con él, no pudiera tragarlo, no pudiera masticarlo, no pudiera procesarlo. Pero esto, como en nuestra vida es más complejo ahora que la de un animal salvaje, todo esto toma un significado dentro de las situaciones que vivimos. Y yo me reconozco en una situación de indefensión, totalmente. Me recuerdo a mí misma sentada en un sillón de una comisaría pidiéndole al guardia urbano que, por favor, me devolviera el coche que se me había llevado la grúa porque yo estaba trabajando y necesitaba el coche para trabajar, y de eso dependía tanto mi supervivencia como la supervivencia de mis hijos.
Porque a lo mejor pues estaba aparcado en un sitio que no se podía, pero ¿quién decidió que no se podía aparcar allí? Alguien había decidido que no se podía aparcar en ese sitio por lo que fuera, pero yo como ser responsable me había ocupado de dejar mi coche en algún lugar que realmente no molestara, no fuera un impedimento para nada ni para nadie porque tenía que hacer una gestión dentro de mi trabajo, necesitaba dejar el coche en ese sitio. Y diciéndole: "Pues no me voy a ir de aquí", al guardia urbano: "No me voy a ir de aquí hasta que no me lo devuelvas porque yo lo necesito ese coche". Pero claro, él no podía devolvérmelo. "Pues no me voy a ir de aquí, llamad a quien queráis, no me voy a ir de aquí".
Y esto es indefensión. He sido abusada de montones de maneras, igual que todos vosotros, igual que tú. Alguien ha decidido que nos hemos de comportar de una manera o de otra y hemos de cumplir esas normas impuestas, estúpidas normas que solo tienen un afán recaudatorio, ninguno otro. Normas que luego, si no las cumples, te imponen castigos. Alguien a quien no le importas nada, que solo se justifica con que: "No, claro, es que yo también tengo que vivir, ¿no? Tengo que mantener a mi familia, ¿verdad? Y no me importa nada más". Bueno, cosas como estas, ¿sí? ¿Lo reconoces? ¿Te suena? Esto es indefensión, abuso tras abuso, por ejemplo. Hay otras formas de indefensión, pero estas a lo mejor son más particulares. Esta de la que te estoy hablando la hemos sufrido todos.
Y es por eso que no soy la única que tiene problemas bucales, que somos todos los que tenemos problemas bucales. De hecho, seguramente si me estás oyendo ahora, te darás cuenta de que mi dicción no es muy buena, que se me escapa el aire por todas partes porque me faltan realmente bastantes piezas (me tuvieron que quitar muchas piezas). Y la dentista me decía: "Mira, de verdad, tal como tenías las piezas en la boca, vas a descansar, te vas a sentir mucho mejor después de habértelas quitado". Y la verdad es que tenía razón. El protésico dental también me lo decía, que me hizo una prótesis provisional, también me lo decía: "Ya verás que tendrás más energía".
Porque el protésico dental que me hizo la prótesis es alguien que realmente tiene en cuenta todo esto y estudia geometría sagrada para entender cuál es la relación geométrica de las piezas de la boca, de la oclusión mandibular, de la relación con todo el cuerpo. Y te dedica el tiempo que sea necesario para que esa prótesis o esa férula... porque también a mí me ha tenido que hacer una prótesis porque mi boca está muy mal, ha llegado a estar muy deteriorada ya. Pero a lo mejor si eres más joven, pues también puedes usar una férula que te ayuda. Por suerte, la dentadura es muy móvil y con paciencia todo se puede volver a colocar en su sitio cuando está fuera de lugar.
Y bueno, él me decía esto: "Cuando tengas todo puesto en su sitio, verás que tienes más energía, que se empezarán a resolver muchos de los conflictos que estás teniendo". Que si vienes siguiéndome hace tiempo y vas escuchando lo que voy diciendo y vas recibiendo mis comunicaciones, sabrás que siempre tengo problemas, por ejemplo, de que mi podcast llegue a la gente, de que mis vídeos y mis propuestas lleguen a la gente, de que fluya el dinero a mi vida para mantener mi propia supervivencia, cosas de estas. Pues bueno, verás cómo se van a ir resolviendo porque todo se va a ir colocando también. Y con la vitalidad, he podido estar unos días llevando la prótesis que él me preparó y la verdad es que he notado un cambio en la vitalidad, aunque he tenido que estar tomando antibióticos bastantes días porque la infección que tenía no remitía con nada. Así que he tenido que tomar antibióticos y eso debilita bastante, pero aun así estoy notando que tengo más vitalidad.
Y bueno, ¿qué pasa? Pues que ayer, limpiando la prótesis —que es una dentadura postiza en realidad— ayer limpiando la prótesis se me cayó al suelo y se partió por la mitad. Así que no puedo usarla. Por eso ahora estoy emitiendo en directo y no estoy mostrando imagen. La voy a mostrar, pero antes de que empiece a hacer las emisiones quería que supieras esto: que voy a estar bastante tiempo sin mis dientes postizos. Y la verdad es que no me apetece hablar, pero esto tengo que decirlo porque hablo muy mal, no me siento cómoda hablando, pero esto quería decirlo.
Y todos los programas que tengo con invitados los voy a hacer, pero los programas que tengo sola los voy a anular por el momento. Espero que me disculpes, pero voy a anularlos. Es un desgaste muy grande para mí ahora estar hablando de esta manera; prefiero permanecer en silencio. Pero es muy importante también mostrarme en lo que me está pasando. Y voy a abrir la cámara para que puedas ver la realidad de lo que te estoy diciendo. Como ves, tengo un agujero aquí delante que estéticamente pues es difícil de tragar, es difícil de sobrellevar, pero es lo que hay. Es la verdad, es así. Y hablo mal, no me siento a gusto hablando de esta manera porque es difícil para mí pronunciar.
Y nada, pues en el programa de mañana estaré así. Gracias a Dios tengo un invitado y sobre todo va a hablar él, no yo, así que eso es una fortuna para mí. Y bueno, así que la boca es un aspecto muy importante de la salud. Pero el pilar de la salud es cómo vivimos nuestra vida en realidad. Porque fíjate que el problema, grave problema —no es una tontería— que tengo en mi boca viene de cómo vivo mi vida. Y no porque yo haya escogido vivirla así, sino porque he sido forzada a vivir la vida de una forma muy concreta que para nada preserva mi salud, que me pone en estados de frustración, de rabia, de impotencia, de indefensión.
Vivo en abuso y no te estoy diciendo esto para hacerme la víctima; te estoy diciendo esto porque, en realidad, estamos viviendo en el mismo lugar y estamos viviendo los mismos tipos de vida. Estamos viviendo de la misma forma, condicionados por esos mismos acontecimientos. Y el pilar de la salud es ese: el cómo vivimos nuestra vida. Y hay quien lo sabe, hay quien lo sabe. Por eso invierte mucho dinero en la industria de la salud, porque sabe que la forma de vida a la que estamos obligados produce muchos beneficios en lo referente a la salud.
Entonces, te explico esto porque creo que es muy importante que tomemos conciencia de que eso es lo que realmente promueve una buena salud: una forma de vida saludable. Y no es hacer fitness, no es comer sano, no es hacer deporte al aire libre, ni salir de paseo con los amigos los fines de semana. Es el día a día, cómo te sientes tú, cómo te relacionas contigo en cada momento, cómo te valoras a ti en cada momento.
Porque otra de las perversiones del sistema social en que vivimos es que está sosteniéndose sobre un sistema económico que desvaloriza completamente a los individuos que formamos parte. Completamente. Tú no sirves para nada, necesitas formación para cualquier cosa. Si quieres tener permiso para hacer un ofrecimiento de servicio a tu comunidad, tienes que pasar por una formación, porque no hay nada en ti que sea suficiente válido para ofrecer a los demás. Ese es el mensaje que subyace detrás de esta estructura social.
Y todos, todos tenemos complejos, todos tenemos problemas de autovaloración y de autoestima. Todos estamos enfermos de eso. Y no es metafórico. Cuando yo no puedo valorarme a mí mismo, no tengo un problema psicológico y ya está; tengo un problema global que afecta a la psique, afecta a las emociones y afecta a mi cuerpo y a mi organismo. Y se puede manifestar de múltiples maneras. Ese es el pilar de la salud.
Y si de verdad, de verdad queremos esforzarnos porque todos y cada uno de nosotros podamos vivir en salud, hemos de esforzarnos por cambiar los parámetros que nos fuerzan a llevar una vida insalubre. Hemos de esforzarnos a dejar de participar en este sistema económico o por lo menos hemos de esforzarnos a transformarlo, a cambiar esos valores. Porque si no, estamos contribuyendo a la extensión de la enfermedad más allá de nosotros mismos, más allá de estas generaciones. Las futuras generaciones se verán forzadas a seguir enfermando y viviendo enfermos con múltiples sufrimientos como ahora vivimos.
Y bueno, eso es lo que me ha enseñado mi enfermedad bucal. Espero que te aporte alguna claridad sobre algo, que algo te resuene de lo que he dicho y que te lleve a tomar una decisión, firme decisión de hacer algo o de encontrar qué hacer. Porque muchas veces "¿qué puedo hacer?", no lo sé. Cada uno es único y cada uno tiene una propia labor. Pero si tomas conciencia y tomas la firme determinación de que quieres contribuir en el cambio, encontrarás la manera. Primero tienes que estar convencido o convencida de que vas a participar en el cambio, pero bien orientado.
Y el cambio es este. El cambio es este. Mantener la salud no es tomarte una cosa o tomarte otra, o estos protocolos o estos otros, ni tampoco eso que te he dicho, ni alimentarte bien, ni meditar, ni... no. La salud depende de cómo vivimos y cómo vivimos depende de la organización del sistema social. Y el sistema social ahora mismo depende del sistema económico. Y el sistema económico que dirige nuestras vidas, que es una estafa, es un fraude —una estafa y un fraude— en el que todos trabajamos mucho, mucho por muy poco, por muy poco, viviendo en carencia la mayoría, para que haya quien coge nuestro dinero y lo desvía a bolsillos privados para financiar sus fechorías además, que van en detrimento de nuestra forma de vida aún más.
Y aquí estamos metidos, alimentando nuestra propia destrucción de esta manera. Entonces te animo a que tomes conciencia y te animo a que tomes la determinación de colaborar en el cambio, de participar en el cambio, en el cambio verdadero. Que no te la cuelen, que realmente estés por cambiar esta mierda de sociedad por ti, por todos nosotros y por todos los que vendrán. Encuentra esa fuerza, por favor, encuéntrala, encuéntrala, encuéntrala.
Bueno, un abrazo muy grande y gracias por estar escuchándome, gracias por estar participando en las diferentes actividades que te propongo, gracias por esa sed de comprender y de aprender, gracias por resonar en esta frecuencia, gracias por ser amante de la verdad y tener el coraje de escucharme, porque sé que no es fácil para muchos. Si quieres mantenerte en contacto con nosotros, ya sabes: vidasalud.es/suscripción, Telegram Vida en Salud o noticias@vidasalud.es. Que tengas muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.