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Bienvenida y presentación

Te doy la bienvenida al Podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria.

Declaración de intenciones

En este podcast nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal. Porque únicamente tú eres responsable de tu salud, nadie más. Y te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te pueden ayudar a tener seguridad para poder aceptar y tomar esta responsabilidad.

Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los muchos aspectos que afectan a la vida y que demasiadas pocas veces se vinculan con la salud.

Introducción

Siento haber tardado tanto en publicar este nuevo episodio. He tenido una mudanza muy complicada, más de lo que me imaginé y no he podido dedicarme a grabar este episodio hasta ahora.

Ya tengo la mudanza bastante controlada. Todavía queda trabajo por hacer, pero ya puedo darme tiempos para mi proyecto.

Bueno pues ahora que ya estamos avisados de lo que seguramente nos va a tocar vivir este año gracias a la charla de Igor que emití en el último episodio y que gracias a esta información tenemos la posibilidad de prepararnos para adaptarnos a ello, vamos a seguir con la serie “Aprendiendo a Comer Mejor”.

Ya avisé de que hoy voy a hablaros del moco. Y esto viene de que Arnold Ehret, que era protagonista del anterior episodio de la serie, el episodio 33, nos dejó dicho que existen alimentos mucoproductores.

Como esto así sacado de contexto, hace más daño que bien, quiero profundizar un poco más en el moco. Que tiene mucha miga.

Cómo voy a abordar esto

Te voy a hablar de lo que yo he llegado a comprender sobre el moco y, aunque leyendo los libros de Ehret fue donde tomé conciencia del importante papel que el moco tiene en el organismo, no voy a hablarte solamente de la visión que él transmite en sus libros.

No es que Ehret estuviera equivocado, no. En realidad es que ha habido algunos descubrimientos posteriores a su muerte que completan su observación y yo quisiera incluirlos. A ver si lo consigo.

Una parte de lo que voy a explicar aquí no lo he leído en ningún libro de fisiología ni de microbiología, sencillamente te voy a hablar, como siempre, de lo que yo he podido comprender desde mi propia experiencia empírica. Observando mi cuerpo, su funcionamiento y observando la naturaleza y sus comportamientos. Porque queramos o no reconocerlos, somos parte de esta naturaleza que nos envuelve y nos contiene, y nuestros procesos forman parte y completan los suyos/nuestros.

Y no son pocas las veces que coincide que “la ciencia” hace público algún descubrimiento que explica lo que yo deduzco en base a mi observación, al mismo tiempo o más tarde.

Pues bueno, una vez aclarada la naturaleza de la información que vas a recibir ahora, vamos a ello.

El moco en el cuerpo

Pues el moco forma parte de ti. Es producido de forma natural por el propio cuerpo y genera un ambiente propicio para la existencia de los microorganismos, que actualmente sabemos forman una parte importantísima de nuestro organismo (a los microorganismos quiero dedicarme a parte y exclusivamente en otro episodio, ya llegará).

Existe un volumen de moco fisiológico, que es la cantidad de moco que hay en tu cuerpo y favorece sus funciones.

Y existe un volumen de moco que es patológico y se trata de una mayor cantidad de moco que llega a producirse cuando el cuerpo ha de procesar sustancias anti-fisiológicas o cuando, por el motivo que sea, no está en condiciones de procesar sustancias fisiológicas. Y esta cantidad mayor de moco dificulta las funciones del organismo, precisamente por eso, por ser en exceso abundante. Vamos a ir viendo…

De dónde viene el moco

Solamente nombrar a los microbios ya nos entra el miedo, pero he de decirte que el miedo, aunque alimentado, es infundado, porque son muy buenos chicos. Éstos habitan en un medio celuloso que tiene esta consistencia mucosa.

El moco viene de los cultivos microbianos que se producen dentro de tu cuerpo. En el tracto digestivo se produce una buena cantidad, porque los alimentos que comes contienen microorganismos propios y las fibras que son su alimento. Y todo ello, al entrar en el cuerpo, genera las condiciones necesarias para que se de un cultivo microbiano.

Estos microbios cubren las paredes del tubo digestivo, protegiéndolo y digiriendo por nosotros y para nosotros. Descomponen la estructura de los alimentos complejos que forman parte de nuestra dieta, convirtiéndolos en moléculas simples que pueden ser aprovechadas por nuestras células. Si los alimentos no fueran descompuestos en moléculas simples no podrían atravesar los poros de las paredes del tracto digestivo ni las membranas celulares para llegar a nutrir la célula.

Hay sustancias con las que no sucede esto. Las sustancias químicas, por ejemplo, no suelen tener una composición orgánica. Son sustancias inertes y ni contienen microorganismos ni alimento para éstos. Así que vienen sin el paquete necesario para ser procesados de forma que puedan llegar a ser alimento de nuestras células.

Cuando una sustancia no es procesada por nuestro organismo ni puede por ella misma acceder al nivel de la célula para alimentarla, es una sustancia tóxica, que el organismo se esforzará por expulsar lo antes que pueda.

Por qué el moco es muy abundante a veces y va acompañado de síntomas de enfermedad

Hay veces que el moco empieza a salir de nuestro cuerpo, colapsándolo y tenemos la sensación de que no va a dejar de salir nunca, de que no se acaba. Cuando tenemos lo que se llama un catarro, por ejemplo, expulsamos moco por la nariz o por la boca, proveniente de las vías respiratorias. Pero también lo expulsamos en las heces e incluso (y lo he visto con mis propios ojos) con la orina, aunque esto último en menos ocasiones.

Cuanto más complejo es el alimento, más microbios son necesarios para descomponer esa complejidad que a nuestro organismo no le es útil. Por este motivo, cuanto más complejos son los nutrientes que forman parte de nuestra dieta, más moco se genera.

El moco excedente, una vez ya no es necesario, se expulsa o, si lo hay en demasiada cantidad, se adhiere a los tejidos con el fin de ser acumulado en espera de poder ser eliminado.

Estos acúmulos de mucosidad en los tejidos de diferentes partes de nuestro cuerpo, suponen una traba para su óptimo funcionamiento (como vimos cuando hablamos del descubrimiento de Ehret) y de cuando en cuando el cuerpo necesita hacer limpieza. Y es lo que hace. Genera una reacción para expulsar el moco que le estorba.

Pero es que muchas veces, estos acúmulos de mucosidad además están envolviendo tóxicos que no han podido ser expulsados, con el fin de mantenerlos aislados y que no entorpezcan los procesos fisiológicos y metabólicos.

Entonces, cuando hay tóxicos encapsulados en los depósitos de moco, y el cuerpo se pone a hacer la limpieza, empiezas a expulsar el moco pero con síntomas como fiebre, o diferentes formas de malestar.

Cuántos más tóxicos haya, o cuanto más tóxico sea el material que se está intentando expulsar, más radicales son los síntomas.

Es por esto que la tolerancia ante la moda de drogarse con drogas blandas (y no tan blandas) está haciendo verdadero daño. Porque las drogas blandas contienen tóxicos. Pero de esto ya hablaré en otro episodio. Hoy me quiero centrar en esto, en la fisiología del moco.

Hasta aquí te he explicado una parte de lo que produce la expulsión de moco y el malestar que va asociado a veces con eso.

Pero hay otra otra parte, aunque  es un poco diabólica, pero también existe de forma natural, aunque no en la naturaleza… o sí. Porque los humanos también somos parte de la naturaleza.

Esta parte es producida por la expresa intervención del ser humano y es la generación de microorganismos patógenos, que destruyen y parasitan la vida.

Empezó con las guerras y las consecuencias que estas dejaban en las gentes afectadas y continuando con lo en la actualidad sucede: que el cuerpo es inoculado directamente con algún microorganismo patógeno, del tipo virus, por ejemplo.

Los microorganismos patógenos, en lugar de ayudar al huésped (en este caso nosotros) como sucede con los microbios que intervienen en la digestión, lo utilizan exclusivamente para su propio beneficio, pero como he dicho, ya hablaremos más en profundidad y de forma exclusiva de microorganismos.

Las circunstancias actuales y la realidad que generan

La cultura de la “modernidad” se ha impuesto y sigue imponiéndose como única y verdadera. En plan “porque yo lo digo y tú te callas, que si no te meto”. Se tiende a tomar medidas represivas contra quien no concuerda con los postulados que desde los medios propagandísticos y de adoctrinamiento se prodiga y en materia médica y de salud, esta actitud es especialmente beligerante.

Vivimos en un mundo en que la mayor parte de la población está obligada, a veces por necesidad, a veces por acoso y a veces incluso por ley, a recibir vacunas desde el nacimiento, a comer productos pasteurizados, a ser tratados con antibióticos y medicamentos no orgánicos. A comer productos derivados de las diferentes industrias alimentarias que son tratados con los mismos procesos esterilizantes, medicamentos no orgánicos, vacunas y antibióticos.

Y una parte de la responsabilidad de que se genere mucho más moco del que nuestro organismo puede gestionar, está también en esto: en el enorme desequilibrio microbiano que sufrimos los individuos en las sociedades del 1er, e incluso del 2º mundo.

Alimentos que ayudan a hacer moco

Ehret nos avisó de que existen alimentos mucoproductores, en mayor o menor medida, otros que no lo producen y otros que, al contrario, ayudan a removerlo, a eliminarlo, o a expulsarlo del cuerpo.

Los alimentos que producen moco son, curiosamente, los que más comemos. Los que forman parte de las preferencias culinarias ancestrales de todas las culturas y además, son los que la modernidad promueve. Son los alimentos que están más a nuestro alcance y los podemos encontrar muy fácilmente en los lugares en que nosotros vamos a buscar comida. Y ahí están ocupando un lugar que antaño ocuparon las frutas, que se exponían en la naturaleza como en un escaparate, en lugares donde nuestra vista fácilmente topaba con ellas, para que, al pasar por su lado, nos sirviéramos a voluntad. Pero ellos, nuestros ancestros, no pasaban por caja y nosotros sí.

En el grupo de los mucoproductores consideraríamos a los alimentos que contienen almidones, que coincide con que también tienen carbohidratos y muchos de ellos también tienen gluten.

Estos serían principalmente cereales, pero también algunos otros como los tubérculos y, con una proporción de almidón mucho menor, las raíces y algunas verduras y hortalizas sobre todo de invierno.

Después también tendríamos a las proteínas, que son otro macronutriente que es necesario descomponer en el tracto digestivo para que las células puedan alimentarse de ellas.

Y por último estarían las grasas, también macronutrientes que nuestro organismo solo asimila y aprovecha en su estado simple y “descompuesto”.

Los macronutrientes son sustancias compuestas de cadenas de moléculas simples, como enlazadas unas con otras que forman una estructura más compleja.

Una lista de los alimentos pertenecientes a cada grupo, la puedes encontrar fácilmente en la red, solo has de googlearlo y te saldrán.

Así que yo voy a seguir hablándote de otros aspectos que considero que es importante tener en cuenta.

Qué comer

Seguramente hay una pregunta que ronda tu mente dando vueltecillas por ahí…

¿He de comer solamente alimentos no productores de moco?

Pues yo diría que seguramente no.

Porque al contrario de lo que siempre se nos ha hecho creer, mejorar la alimentación no se trata de de comer más nutritivo ni siquiera más limpio.

En lugar justificar cada cosa que comemos con la lista de nutrientes principales que lo componen y los beneficios que ésto nos aporta, se trata de comer de forma que nuestro organismo pueda procesar mejor los alimentos para extraer los nutrientes necesarios. Esto hará que se asimilen mejor y estemos mejor nutridos y también que al procesarlos sin demasiada dificultad, nuestro organismo pueda cumplir correctamente todo el ciclo (digestión, asimilación, depuración y expulsión), sin tener que almacenar por los tejidos subproductos de la digestión, ni encontrarse con problemas a la hora de expulsar los desechos.

Es por esto que yo no suelo contar calorías y me importan un pimiento las cualidades nutricionales de los alimentos. Lo que considero importante es cómo voy a procesar ese alimento. Porque, por poner un ejemplo, por más hierro que tenga un clavo, si no permito que una planta o un grupo de microorganismos procesen por mi ese hierro para hacerlo disponible a mi organismo, no voy a obtenerlo en la vida.

No sé si se entiende lo que quiero decir.

Y si hago una dieta muy depurativa, eliminando los alimentos que producen moco y los que conllevan tóxicos y no estoy pudiendo eliminar o expulsar los residuos acumulados, no voy a conseguir que mi organismo se mantenga limpio y voy a crearle un estado cada vez más enfermizo.

Entonces, volviendo a los mucoproductores, Seguramente no va a ser una buena idea que dejes de comer alimentos mucoproductores de la noche al día. Pero está bien saber que lo son, para que puedas experimentar y observar las respuestas de tu cuerpo frente a la ingesta de un tipo de alimentos u otros.

Te voy a dar algunas ideas con la intención de orientarte un poco en esta compleja cuestión de cómo combinar la dieta.

Porqué no es recomendable dejar de comer alimentos que generan moco

En el episodio 32, en que hable de los postulados de Ehret y el sistema curativo por dieta amucosa expliqué cómo se dan “los mecanismos” corporales.

Cuando el organismo está ya cargado y tiene desechos (moco acumulado, tóxicos, …) pendientes de eliminar, en cuanto lo liberas un poco, se lanza a remover los depósitos para expulsarlos. Quiere ponerse al día.

Cuando le retiras complicaciones digestivas, los órganos de digestión/eliminación quedan libres de esa obligación constante de estar dedicados a la digestión, entonces se dedican a la eliminación o expulsión de los residuos.

Esto puede generar más de una complicación cuando el volumen de desechos es mayor del que pueden gestionar los órganos de elimininación, poniéndolos en peligro, ya que pueden llegar a saturarse.

Puedes leer más sobre esto en los episodios 7 y 21.

Y es que resulta que son precisamente esos alimentos los que nos van a servir para regular nuestro proceso depurativo.

Aunque llegar a comprender cómo funciona en uno mismo, en principio no es para nada fácil. Al menos no lo es para mi.

Bueno, total. Que lo que hay que hacer es comerlos de forma inteligente, no de forma indiscriminada dejándonos llevar absolutamente por la compulsividad que esos mismos alimentos nos provocan 🙂 O al menos eso es lo que sería más racional: Elegir bien qué alimento tomas en cada momento sabiendo qué efecto produce en tu organismo. Eso es algo imposible de conseguir sin experimentación.

He de prevenirte de que el impulso compulsivo tiene un papel relevante en este asunto y en muchas ocasiones tiene más fuerza que tu voluntad racionalizada.

Porque los alimentos formadores de moco generan como una especie de adicción. Adicción que Ehret llamaba “Tragedia de nutrición”, tragedia en la que todos estamos inmersos.

Y la adicción es la lucha de nuestro propio cuerpo por mantenerse en equilibrio.

Es triste, pero es real. Si no, intenta vivir sin comer macronutrientes una temporada y verás que te sucede. Sobre todo con los almidones. Podrías interpretar que ese impulso por comerlos se debe a que los necesitas,  a que sin ellos te faltan “nutrientes esenciales” que dicen por ahí …

Prueba de nuevo, es una justificación de tu adicción 🙂 Que por otro lado es muy conveniente para ciertas industrias.

No estás tan necesitado, seguro. Con la abundancia que tenemos ¿crees que tu hambre es tan grande, en serio? Yo creo que podrías ayunar durante varias semanas sin peligro alguno de desnutrición, o incluso meses. El peligro cuando ayunas es otro, no el de desnutrición. Cuando ayunas corres el peligro de morir intoxicado por los tóxicos que el propio ayuno remueve… Pero en esto también profundizaremos otro día.

Por eso, para salir de ese bucle en que el alimento productor de moco es tu única salvación, es necesario poner consciencia y comerlo en su justa medida y en el justo momento.

Y yo espero que lo que te estoy explicando ahora contribuya a que puedas poner el máximo de consciencia.

¿Por qué necesito alimentos formadores de moco para regular mi organismo?

Pues por lo que te dije en el episodio 33, cuando te describí el Sistema Curativo Por Dieta Amucosa creado por Ehret. Tus órganos no pueden digerir y depurar a la vez.

Seguiremos hablando de cómo gestionar la dieta, desde esta visión. Si te gusta la idea.

Pero para saber si te gusta la idea, necesito que te manifiestes. Que me lo digas, que me lo hagas saber ¿vale?

Conclusión

  1. El moco es una sustancia producida en el propio organismo y tiene la función de alojar la diversidad microbiana que vive en nosotros para nuestro beneficio.
  2. Estos microbios son responsables de que podamos obtener de los alimentos las sustancias que nuestro cuerpo puede asimilar.
  3. Hay circunstancias que hacen que el moco se produzca en demasía obstaculizando las funciones del organismo.
  4. Cuando la condición que ha generado moco en exceso cesa, el cuerpo necesita expulsarlo para que deje de ser un obstáculo.
  5. Cuando no se puede llegar a expulsar, se acumula en los tejidos en espera de ser eliminado.
  6. Cuando hay mucho moco en “espera de ser expulsado”, el organismo, reacciona iniciando procesos de “enfermedad” o de depuración con síntomas más o menos molestos.
  7. La intensidad de los síntomas depende del grado de toxicidad de los residuos que expulsamos.
  8. La forma de alimentación es en gran parte responsable de que se produzca demasiada mucosidad.
  9. Los alimentos mucoproductores son los que son ricos en macronutrientes. Porque al necesitar un mayor esfuerzo para su descomposición intervienen mayor cantidad de microorganismos.
  10. Si dejas de tomar alimentos mucoproductores, el organismo dispone de más energía y empieza a remover lo que tiene acumulado en los tejidos para expulsarlo. Si este proceso no es regulado puedes volver a encontrarte en la misma situación de no poder eliminar todo lo que el organismo ha puesto en circulación,  poniendo en peligro tu salud.
  11. La forma natural de conseguir que los procesos depurativos no sean demasiado radicales y evitar que puedan llegar a dañar los órganos de eliminación, es la de ralentizar ese proceso cuando es necesario, añadiendo una complicación digestiva.
  12. Por este motivo es recomendable hacer un proceso muy consciente y cuidadoso de regulación de la alimentación, usando los alimentos productores de moco de forma coherente dentro de nuestra dieta cotidiana.

Despedida

Vale, pues hoy quería explicarte esto del moco. Como puedes ver todavía nos queda un largo trecho por recorrer. Aún no hemos hablado de los alimentos que no producen moco y de los que ayudan a su remoción y expulsión, pero ya lo iremos viendo, no te preocupes.

Hoy lo dejamos aquí, que tengas tiempo para escuchar, reflexionar y volver a escuchar las veces que sea necesario.

En el próximo episodio hablaremos con Miguel Samara, doctor en medicina para dar respuesta a Jose. Que me pidió que hiciera un episodio con las indicaciones para poder interpretar una analítica de sangre.

Agradecimientos

Gracias por escucharme. Gracias por participar, por tus comentarios y sugerencias. Gracias por darle sentido al podcast Vida en Salud. Sin oyentes ni existiría.

Gracias también a Kitflus la cesión de las melodías del programa.

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Nos reencontramos hablando sobre los análisis de sangre.

Despedida

Que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima!

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Si quieres descargarte las notas del programa haz clic en este enlace: Episodio 35 en PDF

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