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Bienvenida y presentación

De nuevo tenemos a Jordi Gutiérrez que en esta ocasión nos va a hablar del Elemento Metal, que corresponde al otoño. Ya sabes que vas a recibir buenos consejos para adaptarte al período otoñal y gestionar mejor tu salud.

Te doy la bienvenida al Podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. 

Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria.

Declaración de intenciones

Aquí te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te ayuden a tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de los tuyos.

Nosotros pensamos que nadie más que tú es responsable de tu salud, que tú eres la persona más adecuada para cuidar de tu cuerpo y de tu vida.

Y dado que entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio, no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque, nosotros creemos que sí lo están.

Introducción

Los anteriores episodios sobre Salud Taoísta, los encontrarás en:. 

Episodio 12 Introducción a la visión taoísta. Básico para comprender cualquiera de los siguientes.

Episodio 14. Primera parte del Elemento Metal.

Episodio 22. Primera parte del Elemento Agua.,

Episodio 37. Primera parte del Elemento Madera.

Episodio 46. Primera parte del Elemento Fuego.

Episodio 57. Primera parte del elemento Tierra.

Y ahora vas a escuchar la segunda parte del Elemento Metal.

La llegada del frío

Hemos pasado unos días un poco feos porque coincide el frío con el aire acondicionado. La gente no se atreve aún a quitar el aire de las oficinas y comercios, porque las casas están calientes, y esa sensación de frío que te la multiplica el aire acondicionado, te hace sudar, a veces cuando tienes mucho calor, tener mucho frío después y hay mucha gente resfriada estos días.

Así que ya empezamos a trabajar, empezamos a hacer curas de cambio de estación.

Ha estado haciendo mucho aire también, cosa que advertí a primeros de año, cuando hablábamos del año del cerdo.

Os advertí de que este año iba a ser más fresquito y con más viento, que la media de temperatura de este año iba a ser la de un mes de noviembre más o menos.

Así que vamos a tener un poco menos de humedad que el año pasado, lo que hace que el calor sea más soportable.

El año pasado era doble Tierra, doble ración de Tierra. Así que la humedad era altísima, rozaba el 80% y este año está por el sesenta y tantos, allí en Barcelona. 

Así que se aguanta bastante mejor el calor. El aire del ventilador es suficiente, ya no tienes que pasar al aire acondicionado. Y vamos a tener el frío más temprano. NOs va a venir más pronto.

Y ahora lo que tenemos es un cambio de verano a otoño.

Más o menos del 12 al 30 de este mes de septiembre, estamos en los 18 días alrededor del cambio de estación de verano a otoño, que es cuando uno hace un poquito de cura.

La cura recomendada para la estación

Ahora recomendamos un par de días de cura de interestacion, con la fruta del tiempo, básicamente. 

La mejor es la cura de uvas, que es típica de esta estación.

Te compras un montón de uvas, de dos colores y te estás dos días a base de uvas, solamente.

Adquieres un montón de vitaminas, descansa el aparato digestivo, tiene unos azúcares que entran muy bien en el organismo, no son excitantes, ni te sube el yin del organismo. 

Con eso ya previenes, sobre todo para los enfriamientos de Otoño-Invierno.

El Yang es la energía que te provocan la sal y las carnes. Que es la que te convierte en activo-agresivo.

Y el Yin es la que te provocan los azúcares o cosas más debilitantes, que te devuelven una persona pasiva. Una víctima.

O eres un agresor o eres una víctima.

En fisiología del rostro, vemos hacia dónde miran los ojos. 

Cuando se te ve el blanco de los ojos por encima de las pupilas, por encima del iris, quiere decir que están mirando para abajo o sea que eres un agresor. Estás mirando a la víctima que está debajo.

Y si se te ve el blanco de los ojos por debajo del iris, quiera decir que estás mirando hacia arriba, que eres una persona que tu mente está en las nubes, o que estás mirando al que está encima tuyo. O sea que eres una víctima.

Las personas que toman mucho azúcar, o mucho alcohol, muchos medicamentos, o muchas drogas, tienen los ojos mirando para arriba. Son malos supervivientes, digamos.

Pues eso sería el Yin, que lo veremos más a fondo cuando hablemos del Elemento Tierra, porque gestiona eso.

Gestiona el dulce, los azúcares, vemos como su exceso te convierte en una persona inmóvil, una persona sin capacidad de reacción, sin capacidad de defensa.

Entrada al otoño, entrada el Elemento Metal

Ahora estamos en este Elemento, a punto de entrar.

Cuando cambiemos a otoño, entramos ya. Nos salimos del Elemento Fuego que es la alegría, felicidad, cantar, reír. Y que parece que todo resulta fácil.

En verano no se nos contraen los músculos, a no ser que pasemos mucho rato bajo el aire acondicionado no tenemos contracturas musculares. Todo está dilatado dentro de nuestro cuerpo. Así que la dilatación hace que nos duelan muy pocas cosas. 

Estamos así tan felices, pensando que nos vamos a pasar toda la vida dentro del útero, y no. 

Llega el otoño y empiezas a sentir el frío y con el frío te empieza a doler la rodilla esa que tenías medio lesionada. Se te contrae la piel y tu cuerpo se vuelve más sensible al dolor.

Eso te vuelve un poquito más activo. Y es eso lo que permite que nos volvamos a poner en marcha, después de la quietud del verano, que nos ha servido de descanso físico y mental, también.

La expresión que más se usa es “Ya empieza, ya empezamos”, “volvemos”.

Con pocas ganas. Ves a la gente que a los 3 días se les ha olvidado que estuvieron de vacaciones y que no vienen motivadísimos. Entre otras cosas, por los suelos que se pagan en este país últimamente. La gente no va motivadísima a la vuelta al cole.

Pero sobre todo, habíamos dicho otras veces que las personas tenemos energía creativa, energía madera, en primavera. Entonces es cuando se hacen las grandes cosas.

Se crean proyectos, se abre la moda para la temporada que viene. Se hacen las ferias, los congresos y todo aquello que es promoción. Es decir que se plantan semillas.

En primavera se plantan semillas y esa energía creciente, pujante de la naturaleza, hace que todo lo que plantas crezca.

En verano se cuece al Sol y se madura.

Y en otoño se recoge.

Cómo nos afecta la estación

Es decir que ahora es época de cosechas. Una empresa no te puede pedir que seas creativo en otoño. 

No te pueden pedir que batas récords de absolutamente nada en otoño. Ningún deportista debe pretender batir récords en otoño. 

Por qué se va a hacer daño.

Porque el otoño es lo contrario de la primavera. Es decir, el pulmón, qué es la energía que predomina en otoño, es lo contrario del hígado.

Así que en otoño el hígado no se limpia. Eso quiere decir que el hígado no tiene energía para combatir, para ser un buen depredador, un buen superviviente, o una persona competitiva. 

No puedes pedirle a las musas en otoño que te llenen de energía creciente, de crear grandes cosas.

Así que en otoño cosechas lo que sembraste en primavera. 

En otoño lo único que puedes hacer es vivir de rentas de lo que has trabajado antes. 

Si preparaste algo, pues ahora es cuando lo lo puedes utilizar. Lo puedes poner en práctica.

Por eso ahora la gente vuelve de vacaciones, se pone a trabajar con unos objetivos que les ha puesto su empresa, o su jefe, intentan cumplirlos y al cabo de una semana tienen contracturas.

Mucha gente a los 15 días de volver de vacaciones está de baja. 

La presión hace que se resfríen, que les duelan los riñones, que les duelan las cervicales, o que se hagan una contractura muscular que por falta de hábito de trabajar duro.

A qué nos dedicamos en el período otoñal regido por el Elemento Metal

En otoño no se trabaja duro, no se puede. Estés donde estés trabajando, ahora es cuando utilizas más la mente. Toca ser más inteligente que fuerte.

En primavera eres pujante, creativo y te pasas noches sin dormir porque la adrenalina hace que duermas poco.

Y entonces es cuando puedes invertir muchas horas, mucha energía, mucha fuerza, en crear cosas.

En verano, si eres autónomo, te lo vas a pasar medio trabajando al menos. Pero bajas el ritmo, intentas fluir. En verano lo que consigues son buenas relaciones sociales. 

Sales al exterior…

Es como el mediodía, que todo el mundo está en la calle. Todo el mundo socializa un poco. Interactúa al menos.

El verano lo aprovechas para hacer clientes, en el fondo.

La creatividad de baja

Y llega el otoño y tienes que poder vivir de eso. No te queda más remedio que trabajar, pero el intento de ser creativo te puede costar una enfermedad. Te puede costar la frustración de que no sale todo aquello que quieres proyectar. 

Porque la gente no te va a seguir. 

En otoño, ahora, en estos días hay muchas fiestas. Empieza a haber muchos puentes. Y la gente funciona de puente en puente.

A lo mejor se esfuerzan unos días, porque saben que luego van a tener un día de fiesta, o dos, entre semana y se van a recuperar. Pero ya no hay esa energía pujante.

Así que un autónomo ¿Qué puede hacer?

Quizá aprovechar las horas madera del día.

Adaptándonos al horario de los 5 Elementos

Sobre todo las horas de la mañana, si quiero hacer trabajo fuerte, pues las horas alrededor del mediodía. Que es cuando la energía está más cerca de los músculos. Cuando necesitas más más energía de exterior, más salir a la calle, entonces la sangre está cerca de la piel, estás más activo, más dinámico, puedes moverte más y entonces es cuando haces el trabajo físicamente fuerte.

Físico de coger peso, o de estar muchas horas de pié o sentado. Como de estar hablando en una reunión o con un posible cliente, ….

Todo lo que te represente un desgaste, pues hazlo a esas horas de la mañana.

Me acuerdo de había una película “La maldición de la flor dorada”, que en un palacio chino había unos señores que se dedican solamente a decir: es la hora del mono, durante estas 2 horas es la hora del mono, 2 horas después: es la hora del gallo, es la hora del perro.

Y explicaba, más o menos, las actividades que se podían hacer en esas horas. 

Así que cada 2 horas rige un animal del horóscopo chino, rige un órgano correspondiente a los 5 elementos, y más o menos puedes ver la actividad que se puede realizar a esas horas.

El animal es una forma de representar una energía climática, una actitud de la naturaleza, o como se comporta la naturaleza en una hora del día. Y eso indica qué partes de tu organismo están activas. 

De 9 a 11 de la noche, hora solar, actúa la vesícula biliar. Y eso quiere decir que ya tienes que haber cenado y tienes que estar haciendo la digestión. Porque de 11 a 1 empezará a trabajar tu hígado.

Y ese sí que necesitará que estés en reposo absoluto, para poder limpiar el organismo y quitar las penas y los estreses. 

Sí que es bueno aprovechar las horas dentro de la medida que te lo permita a tu trabajo o tu vida. 

Si no te coincide, siempre puedes cambiarlas ligeramente y adaptarlo a lo que te resulte más fácil.

Sí que el esfuerzo se hace a las 12 del mediodía hora solar. Que es cuando el Sol está más alto y la sangre está más en el exterior, más en los músculos.

Y tenemos que contar que la hora solar, más o menos es 2 horas antes de la hora que ahora mismo tenemos aquí en España.

El cuerpo en otoño

Ahora tenemos un otoño en ciernes y toda esa energía tanto pujante, activa, creativa, agresiva de la primavera ya quedó atrás.

El hígado

De hecho ahora no puede haber enfermedades de hígado, en otoño.

Según la medicina china, las enfermedades de primavera se tienen que curar en verano.

Según se decía, si la enfermedad llega al otoño, el paciente muere. 

Hoy día no se muere la gente así como así, pero sí que se cronifica la enfermedad. 

Una enfermedad tipo alergia, por ejemplo, que es una enfermedad primaveral, se te tiene que curar como muy tarde en verano. Si llegas al otoño con alergias se te mezcla con resfriados y entonces se te cronifican,  se te enquistan enfermedades.

Así que se supone que ya tienes que tener tu hígado limpio, tu hígado va a tomarse un descanso, y el pulmón empieza a sacar toxinas.

La actividad del pulmón

Dejas de sudar, porque acaba el verano. Hasta ahora hemos limpiado mediante el sudor. En verano se suda. 

Simplemente se suda todo. Todas las toxinas se expulsan por el sudor.

En otoño se activa la piel también como eliminador de toxinas, pero como sudas menos, eliminas menos por la piel. 

Empiezas a eliminar un poquito más por el riñón. Porque el agua que no pierdes sudando, va al riñón y ahí se elimina un poco.

Y todo lo que es tóxico o patógeno, el pulmón lo elimina:

Primero por la nariz. Lo primero es una rinitis. Incluso mucha grasa que procede del hígado, se expulsa espirando. Parece ser que las personas expulsamos más grasa en el aire que exhalamos que en la orina.

Cuando haces espiraciones profundas y determinados mudras de hígado, se utilizan para eso. Para aumentar la cantidad de grasa que expulsas en la espiración.

Espirando eliminamos mucha toxina. Cuando estamos infecciosos se nos irrita la nariz, lo primero. Y si la nariz no es capaz de combatir eso, pues tenemos demasiados mocos y lo primero que ocurre es que te los tragas y al final se creará una diarrea. El intestino grueso, como compañero del pulmón, va a ayudar en la eliminación de toxinas.

Y si con esto no es suficiente, entonces ya pasaría a vías respiratorias bajas. Y ya empezamos con los bronquios, el pulmón, ya empieza a ser un poco más serio.

Así que en esta época nos toca protegernos del frío, del frío incipiente, que está comenzando y procurar cuidarnos de los sobre esfuerzos. 

Mantener el calor que hemos ido ganando durante el verano y no exponernos demasiado al frío.

Tu actitud

Cuando estás fuerte, valiente y mirando al exterior, tu campo energético se expande, vuelve más denso y empuja más hacia fuera. Entonces las otras personas, o los animales, los insectos, los parásitos, como que te tienen miedo. 

Tu capa defensiva, incluso esa capa, de medio metro, de bacterias que tenemos alrededor nuestro, pueden estar más agresivas en verano y entonces la gente se nos acerca a monos metros de distancia. La gente no tiende a invadir tu espacio personal. 

Y en otoño te enfrías, te contraes y tu campo energético también se contrae. Así que te vuelves más víctima, la gente se te acerca más, es más fácil que te pisen el pié en el metro. Es más fácil que alguien te vea como una buena víctima para robarte la cartera o el móvil.

De hecho, cuando estás contraído, la tendencia va a ser que se te encorvan los hombros hacia delante, comprimiendo el pecho, que tu cuerpo se incline hacia adelante, la cara está mirando hacia el suelo. Y tu posición es la de una persona triste, que es la energía que nos viene en otoño, la de  una persona interiorizada. 

Con esto ya nos podemos hacer a la idea de lo que podemos hacer en otoño.

La tristeza, la melancolía

De hecho habíamos hablado en la otra ocasión de que la tristeza, eso que se asocia con el elemento metal, con el otoño, es más bien una melancolía.

Es un sentimiento tan insoportable que no nos queda más remedio que sacudírnoslo como sea.

La melancolía obedece al sufrimiento de todo aquello que hemos perdido, aquello que tuvimos.

Hay mucha gente añorando su infancia, sobre todo. 

O sea, hablando continuamente de su infancia y casi casi viviendo presentes en ella. Y cuando los colocas en el presente o mirando al futuro se deprimen. Les entra las tristeza.

Esa tristeza o sufrimiento por aquello que hemos perdido o aquello que no hemos podido conseguir, se puede llamar melancolía.

La melancolía sólo se cura de una manera: con aceptación.

Es decir decidiendo que dejas pasar aquello, que aquello ya ha pasado de largo, que lo has perdido y tienes que abrirte a cosas nuevas. O aquello que no puedes conseguir, pues olvidarlo y buscar otras metas, otros objetivos. 

En el momento en que entras en estado de aceptación, se acaba la tristeza.

Todo estrés se cura teniendo opciones.

“Es que no tengo dinero y tengo hambre.”

En ese momento lo que tienes es un sufrimiento porque no tienes dinero y necesitas comer. 

Viene una persona y te dice: “Mira, en tal calle hay un comedor de beneficencia. Te dan de comer gratis dentro de media hora.”

Ya tienes una opción.

En cambio si viene esa persona y te dice: “Mira tienes 27 comedores de beneficencia, uno aquí, otro aquí y otro allá.”

Entonces vuelve el estrés, porque tienes sobreinformación. 

Una persona que tiene algo que eliminar, lo que necesitas es darle una o como mucho dos opciones alternativas a lo que no puede tener.

El crecimiento personal

Ahora bien, si eres una persona que quiere evolucionar y que quiere crecer y hacerse adulta, lo ideal es sin opciones. Expulsar de tu vida, ya. Dejar pasar aquello que…

Dejar pasar tu infancia. o la pareja que perdiste, o la mascota que se te murió, o el trabajo en el que estabas tan bien y se acabó. 

Pues simplemente dejarlo ir. Agradecer la experiencia, agradecer lo vivido y dejarlo ir. Sin que te tengan que sustituir eso por otra adicción. Por una cosa nueva.

Si hay una cosa que no podemos conseguir, acepta pues… yo que sé que, que eres pobre y que no vas a tener un Rolls-Royce fácilmente y no pasa nada por no tenerlo.

Que a lo mejor te vas a comprar un utilitario y a lo mejor va a ser la mar de feliz con ello.

O si quieres tener un Rols, pues crea unos pasos previos que te lleven hacia él. Con pequeños éxitos que te vayan motivando. 

Es así de fácil. Simplemente dejar pasar. 

¿Qué ocurre con la mayoría de gente que se queda en la tristeza y que lo acaban llamando depresión?

Que no quieren dejar pasar. 

No hay nada peor que decir: “No quiero que eso haya ocurrido.”

Porque no tiene arreglo, estás pidiendo un imposible. Pero hay gente que lo dice.

Entonces, la tristeza es una especie de castigo que nos ponemos y a la vez, es una especie de chantaje emocional que le hacemos al mundo, para que nos mire cómo sufrimos y nos de lo que queremos.

Así consigues que el resto de la humanidad se sienta un poco culpable de tu sufrimiento y eso te da un cierto placer.

Eso es peligroso porque es una buena excusa para quedarse mucho tiempo en la tristeza.

Lo malo de la tristeza es que te convierte en una persona inútil socialmente.

Cuando estás triste sirves para muy poco. 

Una persona mirando al suelo no puede ir a pedir trabajo. Una persona con mucha energía con mucho ímpetu o incluso agresiva alguien le va a dar trabajo, a una persona muy alegre, también. Una persona con mucha necesidad, que estaría en el Elemento Agua, que  tiene miedo a morir de hambre, también le vas a dar trabajo.

Pero a una persona que te viene con una depresión, que a los 5 minutos de hablar con ella se te ha contagiado y te has puesto triste… 

La gente huye de estas personas como si fueran apestados.

Así que la persona que se queda estancada en el este elemento,  se auto-aísla socialmente. En ese aislamiento cree huir del dolor, del sufrimiento que le provocan las otras personas. 

“Pues no voy a emparejarme más, porque la otra vez me hicieron sufrir y por lo tanto voy a quedarme aquí en soledad.”

O “No voy a ir a trabajar, porque siempre pasa lo mismo y me acosan.”

Se crea un estado, que casi es un estado civil: deprimido.

Hay soltero, casado, divorciado y deprimido.

Que es un estatus en el que la gente ya te reconoce, por tu profesión de depresivo. 

“No, no, déjalo tranquilo que es depresivo.”

Así consigues una cierta distancia con la gente para que no te hagan daño.

¿Por qué ocurre eso? 

Porque buscas distancia con las otras personas, porque sabes que tu campo energético se ha vuelto pequeño. 

Porque en ese exceso de Elemento Metal, la energía se ha recogido dentro de tí mismo, no tienes un campo energético fuerte, que te defienda de los demás. Y por lo tanto te sientes en inferioridad.

Por eso te aíslas más de la gente.

Te juntas solo con personas a las que les pueda sacar energía, que no te la saquen a ti. 

Les cuentas el rollo y se van durmiendo, se van quedando tristonas como tú, les contagias. Y entonces a ti te sube la energía y la otra persona le baja.

La cuestión es que cuando te quedas estancado en este Elemento, no te queda más remedio que parasitar para sobrevivir. Porque no eres útil, no eres un elemento útil a la sociedad. Lo justito.

A lo mejor puedes ayudar un poquito a los demás, pero muy poco. no puedes ser una persona emprendedora.

Cuándo decides quedarte ahí, estás viviendo un poquito de limosna de la estructura de la sociedad. 

Porque tú no aportas lo suficiente. 

Es peligroso porque es una energía en la que pierdes inercia. Cada vez te ralentizas más en tu vida y con el tiempo llegas a la inmovilidad absoluta.

Ya tu cuerpo no se mueve, tu mente tampoco y tus emociones se quedan enquistadas ahí. 

Nadie te puede sacar de la tristeza, así como así.

La vida te puede sacar de ella, pues porque te quedes sin casa, te quedes en la calle.

Pero una persona depresiva es capaz de quedarse tumbada en el suelo en la puerta de un cajero automático, pidiendo limosna y no moverse.

Hasta que la sociedad se haga cargo de ella.

Salir de la depresión

Así que la única manera de salir de eso es tocar fondo del todo.

Es decir entrar en el elemento Agua, que sería el miedo absoluto y la desesperación, para poder entrar otra vez en el elemento madera que es la energía del hígado y ponerte en marcha de nuevo.

 Así que la única manera de salir de un estado enquistado es tu fuerza de voluntad. 

Una decisión tuya y unos actos en los que te pones en marcha.

Si hace falta pides ayuda a un terapeuta y aún así hay  que ser muy sincero con uno mismo. Si vas a un terapeuta, no va a ser para que él te dé la razón. 

No va a ser para que el terapeuta te ayude a mantenerte en ese estado sin caer en enfermedad. Sino que te ayude a salir de ello.

El aprendizaje

Dejamos de hacernos daño en nuestros pulmones, dejamos de entonar el mea culpa y empezamos a vivir. Con lo que duele, pero también con lo que place. 

Y ahí descubrimos que la vida no era tan mala y que todo el sufrimiento, o una gran parte de él se estaba creando en nuestra mente.

Porque el Elemento Metal es muy del ámbito de crear las cosas desde la cabeza. En el ámbito de nuestra imaginación y nunca es para tanto.

Después de todo la la humanidad lleva muchos años aquí siguen viviendo y no les pasa absolutamente nada por vivir las cinco emociones. No hace falta quedarse solamente viviendo en una de ellas.

Los alimentos

El picante

Un poquito de picante, va muy bien. El picante te hace sacar toxinas por la piel, porque te provoca una sudoración inmediata y sustituye al calor del verano, 

En lugar de tener el calor para que te haga sudar y sacar toxinas, el picante te provoca esa rubefacción, que te hace sudar momentáneamente y sacar una parte de las toxinas. 

Higos secos

Ahora dentro de poquito, vienen los higos secos. Los frutos del otoño que ya se empiezan a concentrar.

El higo seco es una fuente de hierro y vitamina C, como ya habíamos dicho otras veces, y es capaz por sí solo de curarte un resfriado. 

Sobre todo los resfriados de otoño. Los de invierno ya veremos que tienen otro cariz.

Pero una cura de un día o dos con higos secos es capaz de hacer remitir los síntomas de resfriado.

La granada

Luego está la granada que es un buen circulatorio. En esa contracción que se produce con el primer frío del otoño, pues la granada te provoca una mejor circulación sanguínea, sobre todo la arterial. Y de hecho está muy recomendada para la impotencia sexual.

También es una parte de los tratamientos para la impotencia. 

La uva

Y el gran producto del otoño, que es la uva. Con la que es ideal hacer una cura ahora. 

Durante el cambio de estación, entre el día 12 y el 30 de septiembre dedicar un par de días, 2 días seguidos a comer uvas, solamente. 

Pillas vitaminas, coges energía, te positiviza el estado de ánimo.

Una cura de uvas te vuelve más optimista. Parece que miras menos al suelo y más hacia los balcones. Y cómo que tienes más ganas de hacer cosas.

Entonces coges una dinámica de ser un poquito más activo y lo único que tienes que tener en cuenta es que en otoño, la energía no es ilimitada.

Una cosa es que te haya subido la presión arterial y este es más espontáneo, más dinámico, y otra es que tengas más energía.

Los niveles de energía

El otoño es  una estación del año para dosificar tus fuerzas.

Lo suyo es cosechar lo que sembraste en primavera, vivir un poco de rentas. Estar activo pero viviendo de renta. Sin tener que estar creativo, solo activo. 

Y así podrás llegar al invierno y comerte lo que hayas cosechado. 

Si no, pues te tocará trabajar en invierno también. Como suele ocurrir. 

Algo de creatividad tenemos siempre y seguramente a primeras horas de la mañana estamos más creativos. Nunca estamos 100% otoñales. 

Podemos estar en otoño, pero a lo mejor pues estamos, por ejemplo, en un año del cerdo de tierra. Eso también incluye Elemento Agua y Elemento Tierra. Así que hay varios componentes climáticos.

Casi nunca estamos al100 % en un solo Elemento.

Cuando lo estamos se nota muchísimo. Porque hay un montón de gente con depresión. 

Cuando pillas un año de Elemento Metal y dentro de ello un mes Elemento Metal y además en la hora Elemento Metal, la gente, es que da pena. Parecen del signo de Piscis, todos. 

Todo el mundo llorando, o buscando alguien a quien llorarle. 

Claro, el Metal corta la Madera. Quiere decir que la energía de otoño inutiliza, o anula, la energía de primavera.

El hígado no trabaja en otoño, así que no estamos creativos.  No estamos en nuestro mejor momento creativo.

Después de la creatividad de primavera, vino la expansión de verano, que es cuando todo fluye fácilmente, cuando no tienes que pensar demasiado.

Luego llega el estío, el final del verano, que es el Elemento Tierra, que es cuando te cueces. Cuando hace tanto calor que no puedes pensar.

¡Ya te gustaría! 

Pero no puedes porque no tienes fuerzas.

Y entonces, en esa postración obligada del Elemento Tierra, se prepara la actividad mental del otoño.

Es como si tengo que hacer un montón de cosas y tengo que estructurar un montón de trabajo. Pero mira, casi mejor me pongo a hacer un poquito  de meditación y a ver qué sale luego.

¡Y efectivamente! 

Te haces una hora de meditación, vacías la mente, y luego tienes la mente mucho más estructurada. 

Eso es lo que ocurre en otoño.

La mente está más lúcida, porque tenemos menos energía en los músculos y no nos queda más remedio que tener la mente clara. 

Para eso aprovechamos la interestación, para curar un poco el organismo que se encuentre en situación óptima puede hacer el trabajo de otoño.

Pues no hacer muchos viajes para para vaciar la mesa después de comer, por ejemplo. Si no ser un poquito más mental, tener más sangre fría, tener menos prisa y juntar para varios elementos para hacer menos viajes.

Optimizar el tiempo, las fuerzas y los esfuerzos. Porque tenemos menos energía que en primavera. 

Aún así algo de energía creativa tenemos, por su puesto. ¡Si no malo! 

Siempre estamos teniendo que crear, o que tomar decisiones, o que adaptarnos al medio.

Así que un  mínimo de energía de hígado tenemos, pero muy poquita.

Enlaces

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Vídeo en el canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCaj36Z7bEqdW9SEy2tbeJeg?sub_confirmation=1

Agradecimientos

Muchas gracias por escucharme. Gracias por participar. Gracias por tus comentarios y sugerencias. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud.

Gracias también a Kitflus por la cesión de las melodías del programa.

Y gracias a Jordi por su aportación en este episodio.

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Despedida

Nos reencontramos hablando sobre cómo se forma la microbiota.

Y hasta que nos volvamos a encontrar, mantente consciente de que si cedes tu responsabilidad, también estás renunciando a tus derechos y a tu libertad de elección.

Que pases muy buenos días y excelentes noches. 

¡Hasta la próxima!

Descarga

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Episodio 58. El Elemento Metal, segunda parte.pdf

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