Comparte este episodio con tus amistades

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on email

Introducción 

Hoy volvemos a hablar de economía y nos enfocamos en el emprendimiento y en los emprendedores que están emprendiendo, en cómo emprender un negocio, en cómo emprender con el método Lean Startup y, sobre todo, en cómo emprender un negocio seguro Online.

Y para eso hablamos con Joan Boluda, la persona que me inspiró a poner en marcha Vida en Salud.
Por eso digo que él es responsable de que ahora estés escuchando este programa. 

¡Ya te puedes imaginar la ilusión que me hace recibirlo en el podcast!

Joan es consultor de marketing Online, empresario, emprendedor, inversor, profesor, vegano y alguien con un gran corazón y altos valores.
Tiene una academia Online de marketing Online, en boluda.com, pensada para todo el que la necesite.

Bienvenida y presentación

Te doy la bienvenida al Podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. 

Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria.

Declaración de intenciones

Tenemos una forma diferente de entender y vivir la salud.

Apostamos por una visión en que tú eres el protagonista.
Protagonista de tu salud y de tu vida. 

Esto te convierte en la persona más adecuada para cuidar de ti y nadie, sino tu, debe hacerlo.

Para eso te ofrecemos información, conocimiento, inspiración y motivación que te acerquen a ser capaz de tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de quienes dependen de ti.Tenemos un punto de vista muy amplio de la salud.
Así que no te extrañe encontrar por aquí, información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque, para nosotros, sí que lo están.

¿Por qué he añadido este tipo de contenido?

Unas nociones mínimas sobre emprendimiento, son básicas para sobrevivir en la sociedad actual.
Por eso, como ya hemos comentado en otros episodios, consideramos que lo relacionado con la economía personal y familiar, es un aspecto esencial para la salud.

Los inicios de Joan como emprendedor

Podríamos decir que empecé cuando estaba en carrera. Estaba en segundo de carrera, estudiando una una asignatura muy interesante de sistemas de información —páginas web y todo esto— y al equipo nos gustó tanto aquella asignatura —que en ese equipo, ya por aquel entonces, estaba Valentí Acconcia— ganamos el premio Microsoft, que era un pequeño premio que montábamos universidad, y a partir de aquí empezaron a llegar clientes.

¿Por qué? Porque los profesores de ESADE, la gran mayoría,  a parte del de profesor, tienen trabajo en el mundo laboral, fuera de la universidad, con lo que muchos, siendo directivos, tenían peticiones de sus clientes de realizar páginas web.

Estamos hablando del 99/2000.

Entonces, claro, no había WordPress, no había CMS, no había nada y las páginas web se hacían «picando código».

Y empecé un poco entonces. O sea que fue una carrera con estudios y trabajo todo a la vez. A medio gas, porque tenía que sacarme la carrera, evidentemente, pero ya empecé. Ya me hice autónomo, montamos una SL y empezamos esos primeros pinitos.

Estudiar o/y trabajar o/y… emprender

Y yo siempre les digo, a la gente de la Universidad —«Está muy bien que estudiéis, pero montad algo, porque es dónde vais a aprender de verdad. No lo dejéis, si creéis que estáis aprendiendo, pero montad algo, porque es cuando realmente vais a ver de qué va esto en el mundo real.»—

Además que lo que aprendes y no ejecutas, lo olvidas. No se retiene. Eso está claro, «Use it or loose it», que dicen los americanos.

Esto es como todo. Desde los videojuegos, aprender inglés, aprender historia, tocar el piano, ir en bicicleta…

Sí luego vuelves un poco a la «guerra» seguramente tendrás algunas cosas que abras retenido, pero habitualmente, en el momento en el cual dejas esa lucha constante, porque no deja de ser lucha en el día a día. Cuando montas tu proyecto y estás un tiempo sin hacerlo y regresas, necesitas un relativo periodo de adaptación. 

Pero si nunca lo has hecho, es como si no lo hubieras aprendido. Totalmente.

Por eso digo empezad lo antes posible.
¡Aunque sea como experimento, aunque sea para aprender! 

Cuando les digo a los alumnos que están en segundo o tercero de carrera, o de grado, lo que sea: —«Montad una empresa, haceros autónomos»— no lo digo en clave de:
—«Y forraros».— No.

Lo digo en clave de: «¡Y aprended!»

«Oh, pero vamos a tener que pagar y vamos a necesitar un gestor y vamos a tener que hacer todo esto y igual no nos funciona».

Bueno. Y lo que estáis haciendo ahora es pagar a una universidad, que tampoco tiene un retorno a nivel económico. 

«Pero a largo plazo si, Joan, porque aprenderemos cosas»

«Bueno pues lo que os estoy proponiendo, también a largo plazo…

¡Hombre, pero quizás suena la flauta!
Yo no digo que no. Igual suena la flauta y alguien monta una empresa en la universidad, que luego pues le da de comer. 

Pero es lo mismo, más barato, de hecho.
Porque los estudios, depende de en qué centros, sobre todo si son universidades privadas, el precio es muy alto.

En cambio montar una empresa: soy autónomo, pago mi cuota.
¡Y además! Hay algo muy interesante ahí
Es que el hambre es lista.

Cuando todo es teórico y estás en una zona de confort relativamente cómoda, no hay ningún problema. 

Porque cuando estás pagando tus autónomos al gestor, los gastos mínimos, esa base para montar una empresa, dices: « ¡Ey! Como mínimo tengo que estar facturando esto, porque si no voy a estar aquí pringando dinero»

Con lo que, el hecho de tener responsabilidades te hace picar más piedra

Es cómo tener niños.
Yo tengo tres peques y siempre digo que una forma de ganar mucho es tener muchos hijos.
Después te va a quedar, o no te va a quedar tanto dinero.
Pero claro. Cuando, de repente, en lugar de una boca, que es la tuya, tienes que alimentar a tres más, dices: «¡Ostras! Bueno venga, voy a hacer esto y eso que no me apetecía tanto, también.»

También, evidentemente, guardando un equilibrio, porque tampoco es plan de amargarse la vida.
Pero sí que es verdad que cuando hay detrás alguien ahí, con una aguja, pinchándote el culo, te mueves. Si no, no.
Necesitas, a veces, un motivador, o lo que en alguna ocasión hemos llamado un pateador de culos. Alguien que sea un poco capaz de hacerte salir de la zona de confort.

Yo siempre digo que, en la carrera, que estuve 5 años, era carrera más máster, se podría haber hecho todo en uno.
O sea, todo lo que estoy usando. El resto —matemáticas, matemáticas 2, estadística estadística 2— ¡hay cosas que no he usado en la vida!

Nunca he tenido que hacer… pues ¡yo que sé!
Normalizar una matriz, por decir algo.

Está ahí, un poco para llenar créditos, para filtrar, para que no todo el mundo pase…

Pero las asignaturas que a mí me gustaron y que estoy aplicando en el día a día, igual son  10 o 12. El resto, bueno no digo que no sirvan para nada. Porque ejercitas un poco la mente.

Pero no es un enfoque como en un módulo, o en un ciclo de FP.

A ti a lo mejor la asignatura de estadísticas no te sirvió de nada, pero hay otra persona con otro perfil que igual, es lo que más le dio.

¡Efectivamente! Y de hecho, nunca sabes para que te va a servir lo que aprendes. Igual a corto plazo piensas que es para una cosa y luego resulta que a largo plazo…

Por el Late Show, por ejemplo, ha pasado gente que ha estudiado arquitectura y luego ha aprendido y ha utilizado esos conocimientos para hacer pues por ejemplo ropa para niños.
Porque todo se basa en el diseño asistido por ordenador y ese «background» le ha permitido hacer otra cosa.

¡El saber no ocupa lugar! pero seamos un poco eficientes, no solamente eficaces, si no eficientes. A ver si lo que aprendemos podemos aplicarlo, al menos, a algo práctico, que nos sea realmente útil.

Montar un negocio

Yo siempre animo a todo el mundo a montar su propio negocio 

¿Por qué?
Porque eso es lo que a mí me gusta. 

O sea. A ver, depende.

Porque, incluso en mi libro, empiezo: «Si tú eres feliz con tu trabajo, ¡no sigas leyendo!».
Si tienes un trabajo por cuenta, ajena trabajas para otro en una empresa, eres funcionario…
¡Mi madre ha sido funcionaria 53 años! 

Si te gusta tu trabajo ¡fantástico, faltaría más!
No te voy a decir: «déjalo» 

¿Para qué, si tú eres feliz?
Como dicen en la informática, «Si funciona, no lo toques».

Y dicho esto.
Si a ti no te gusta trabajar por cuenta ajena, si tú eres una persona con inquietudes, si eres una persona que está triste en tu cubículo, detrás de una mesa haciendo algo mecánico.
Entonces no vale la pena que sigas. ¡Monta algo! 

Yo me dirijo siempre este grupo de gente, que es un grupo de gente afín a mí.

Alguien que dice: «¡Ostras me gusta crear, me gustaría trabajar desde casa, me gustaría ser mi jefe, me gustaría hacer las cosas a mi forma.»

Porque cuando alguien deja un trabajo, es, o bien porque le faltan cosas, o porque está a disgusto. Siempre es por lo mismo.

Que está a disgusto, pues no cobra lo suficiente, no tiene un buen ambiente de trabajo, no se siente realizado, … Este tipo de cosas.

La otra sería que haya algo que le gusta más.

Es como cambiarse de sistema operativo.
¿Sabes cuando te cambias de sistema operativo y te pasa de PC a MAC o de MAC a PC?
Normalmente es cuando estás a disgusto con el que tienes,  o cuando ves algo que te gusta más.

Bueno, pues igual resulta que tú no estás a disgusto, pero te empieza a picar el gusanillo y a decir: «¿Y si pudiera trabajar desde casa? ¿y si esto no hace falta que lo hiciera? ¿y si esto yo quisiera hacerlo de otra forma? ¿y si pudiera elegir mis clientes? 

Es un poco el espíritu del emprendedor.
Entonces, en el caso que entre aquí, porque si no, no hagáis nada, seguid con vuestro trabajo ¿para qué complicaros la vida, no?

Pero si os pica el gusanillo del emprendedor, y tenéis también esa necesidad de logro. Que es la de ir, conseguir un poco más. —«Entonces monetizaré un poco más, tendré un poco más de dinero, podría ir un poco más allá.»—

Porque sabemos que el dinero que puedes conseguir con un sueldo en un trabajo, es bastante plano. Es decir lo hagas muy bien o muy mal… Bueno si. Igual tienes algún día algún aumento… 

Pero cuando eres autónomo, o montas una empresa, si lo haces muy bien
¡cobras mucho más! 

Es decir, si consigues esos objetivos de captación de clientes, de crecer, todo es dinero directamente. Dinero que pasas a tener en tu cuenta ¿no? 

Con lo que, si tenéis ese perfil, yo lo que os diría, antes que nada, es empezad.
Empezad, ya.
Empezad lo antes posible, no cuando tengáis la idea, no penséis demasiado en la idea, sino pensad más en la ejecución ¿vale?

¿Por qué?
Porque, hoy en día…
¡Ojo! esto es ahora, antes no se podía.
Antes imagínate, nuestros abuelos decían: «Pues mira voy a poner una tienda» porque no había Internet ni nada ¿no?
—«¡Voy a poner una tienda!»—

¡Bueno, quieto!
Una tienda es: monta un local, paga el alquiler, compra stock, llénalo…
¡Es mucho riesgo!

Si después resulta que esto no se vende ¡A ver qué hacemos con todo esto!

Pues en este caso, la idea sería decir: «Pruébalo, lo antes posible, pero pruébalo de una forma lean», que está muy de moda.

Lean, básicamente, quiere decir pequeñito, para entendernos. Sin grandes desparpajos de gastos. 

¿A qué me refiero?
A que, si tú tienes una idea, montarla como tal, para — Ojo que esto lo importante— validar la idea que has tenido, es baratísimo.
Mucho más barato, incluso, que hacer un estudio de mercado. Porque cuando alguien hace un estudio de mercado de los buenos —una empresa como la Ford, Volkswagen— ¡se gasta muchos millones!
Se gasta mucho dinero.

Entonces claro, dirás «Hombre, cómo voy a gastarme todo ese dinero, si es que ¡ni lo tengo!» 

Entonces, da la extraña casualidad de que hoy en día es más fácil probarlo, que testearlo a través de un estudio de mercado.

¡Ojo! depende del negocio.
Hay negocios que si resulta que tienes que importar y gastarte muchos millones, pues no.

Pero en general, lo que estamos hablando que podemos montar tú, yo, o cualquier persona de la calle, son cosas que se pueden validar muy fácilmente con un pequeño estudio de mercado low cost, que no cuesta nada, que lo puedes hacer tú mismo.
Prácticamente sin pagar por ninguna herramienta. 

Estamos hablando de herramientas como Google Trends, como Google AdWords Planner, como Facebook Audience…
Es decir. Tú puedes ver si hay interés en tu idea. Sea la que sea.

Porque todos partimos de una hipótesis.
Alguien dice: «¿Te imaginas, montar esto?»
Esto es una hipótesis y está ahí.

Entonces ¿qué podemos hacer?
Un estudio de mercado, que es bastante prohibitivo, un estudio de mercado low cost, o montarlo directamente.
Cuando alguien monta algo directamente y no funciona. Bueno, es como si hubiera hecho un estudio de mercado y le hubiera sabido que no.

Imagínate que alguien va y dice: «Mira, tengo dos opciones: montar un negocio, que me va a costar 3000 € (con la web,  esto y lo otro), por ejemplo, o hacer un estudio de mercado que me va a costar 10.000.»

Pues si probarlo te cuesta menos, pruébalo directamente.

El concepto de fracaso al emprender

Pero fíjate ahí, esto es muy interesante.

Fíjate que, si lo pruebas y no funciona, eres un fracasado. Lo que siempre decimos del fracaso.
«¡Ala, ha montado esto!
Mira el enterado este qué ha intentado.
Este se pensaba que flipaba»
…Y tal y cual.

Pero si haces un estudio de mercado normal, te gastas 10000 € y te sale: «No. Esto no es interesante para el mercado.»
Aquí no eres un fracasado, porque dicen, «No, no. Ha hecho un estudio de mercado y ha salido que no.»

Pero fíjate cómo es la cultura que tenemos aquí.
El que lo ha probado que es más valiente y quizás no tenía tantos recursos como para hacer un buen estudio de mercado, pues este es el fracasado y el otro, que ha tenido los mismos resultados, es el inteligente.

Bueno uno se ha gastado 3000 €  y el otro 10.000 €
O sea que ¿hasta qué punto es el inteligente?

Y esto ocurre.
Lo que pasa es que de ahí a lanzarse directamente hay un abismo.

Yo lo que siempre digo es: «Pruébalo y lánzalo, pero con dos condiciones.
Primero haz un mínimo estudio de mercado low cost, que básicamente es mirar si hay agua en la piscina.
Es ir a lo que os decía:
Google Trends, búsquedas de Google, ver si alguien lo está buscando, si el perfil que tú estás buscando existe,  esto lo puedes hacer con facebook, con muchas herramientas. Y cuando ya lo tienes, entonces pruébalo. 

Emprender con cautela

Pero, por favor, cuando lo probemos. No estoy diciendo que hipotequéis la casa, ni que vendáis a los abuelos, todos mis ahorros, no. 

¡No!

Es comprar un dominio, hacer una página web y empezar a crear contenido.
12 euros al año un dominio ¡y algunos Hosting te lo regalan!

Igual algunos dicen: «Es que lo que yo quiero es una cosa que no existe, porque se tiene que integrar esto con esto otro…»

El método Lean Startup

Bueno vale. Lean Startup. Que es un término americano muy fashion, pero que básicamente que decir: «Pruébalo pequeñito, para ver si interesa y si te interesa ya te lo curras más.

Es decir, imagínate que alguien de repente dijera: «Vamos a inventar el coche» Bueno, primero. ¿Hay necesidad de trasladarse a una velocidad importante?

Entonces ¿esto como se ha validado?
Pues se ha validado un día que alguien pilló un caballo y dijo: «Mira, con el caballo voy más rápido»  y alguien dijo: «Mira parece interesante, voy a ver si puedo crear algo parecido, pero que además no sea un animal y que pueda ir más rápido.»
Pero hemos pasado por una evolución desde uno hasta otro. 

Esto es lo que tenemos que hacer. En lugar de hacer una programación a medida y un webmáster que nos cobre no sé qué y una agencia y no sé cuántos.

¡Hey! Creemos una web en WordPress, que es gratuito, empecemos a crear contenido y no hace falta que nuestra idea esté ya finalizada, automatizada, todo preparado, ideal.

No, no, no.

¡Probemos!
Aunque sea: «Mira voy a hacerme yo mismo logo, o voy a pillar un logo de 20 euros de alguna página Web que vendan logos de low cost, voy a más o menos hacerlo, para ver si hay si hay interés, que es muy importante, muy importante. 

Las tres etapas que hay que cubrir para emprender con seguridad

  • La primera es saber si hay interés.
    O sea si hay mercado. Si hay alguien que, cuando tú lo explicas tú idea, dice: «¡Ah! Pues me interesa». Este es el primer punto.
  • Segundo punto.
    Si hay interés en pagar por ello.
    Porque claro, igual dice: «OK, interesante, vale.» Pero cuando dices: «Bueno, pues son 5 € o 10 o 50.»,  te dice: «¡Uy! No es tan interesante.»

Me refiero a, por ejemplo: Estás haciendo zapping y ves un documental del Canal Viajar o del Canal Historia y dices:
«¡Ah, mira qué interesante!» y te pones a mirarlo.
Pero si de repente ahí te dijeran: «Si quieres continuar viendo este programa paga 5 €.»
Igual dirás: «Bueno, da igual, ya miro otra cosa.»

Fijémonos que es muy distinto, y esto lo vemos mucho con Youtubers y creadores de contenido. Que crean un contenido que es muy interesante, es curioso, que la gente lo ve.
Pero que luego, cuando se trata de monetizar este contenido, no lo logran, o lo logran muy poco.

Por ejemplo, Jaime Altozano tiene un canal que habla de música y tiene más de un millón de seguidores en Youtube. Pero luego tiene un Patreon  con 1000 seguidores, que son los que pagan.

Fijémonos que necesita un millón de unos, para conseguir 1000 de los otros. 

Esto es importante ¿los hay, o no los hay?
¿Hay gente interesada en pagar? 

  • Y finalmente y el tercero y último.
    A veces nos pensamos que ya lo tenemos todo, hay interés y hay interés en pagar, pues ¿qué nos falta?

Bueno, que puedan pagarlo.
Porque claro, un Porsche, ¿hay interés en tener un Porsche? Si, hay interés

¿La gente está dispuesta a pagar para tener un Porsche? Si, está dispuesta a pagar.

¿La gente lo puede pagar? Hombre, no. 

Pues ahí estaría.
Por lo que tenemos estos tres puntos.
Detectar, primero de todo, el interés.
Y, si hay interés, luego ningún problema. Ya llegará el momento de validar si la gente está dispuesta a pagar por ello y si puede. 

Para validar esto es muy fácil.

Primero empiezas a creando contenido. Si ves que hay visitas, en el caso de una web, descargas, en el caso de un podcast —como este podcast ¿no? Hay interés, la gente se lo descarga. Cada día hay miles de descargas— y visualizaciones si es un vídeo…

Es decir, ¿alguien lo consume?
Porque esto es gratis. Si no lo consumen gratis, te aseguro que nadie lo va a pagar.

¿Si? vale, siguiente etapa.
Vamos a ofrecer un producto, un servicio, algo de pago
Para ver si hay interés en pagar por este extra, por esta propuesta de valor. Entonces, simplemente, creas la propuesta de valor. 

—Mira: yo hablo de podcasting, yo doy clases de inglés en Youtube, o yo hablo de marketing, o yo hablo de salud. Tengo gente que me escucha. Mil, dos mil descargas cada día.— 

¡Genial!
Vamos a ofrecer ahora algo. Por ejemplo unas sesiones, en petit comité, en grupos de 5, por ejemplo, un audiolibro, por ejemplo un PDF descargable, una guía descargable. 

Da igual, aunque sea 1 €, dos euros 5 €.
Estamos hablando de un precio muy bajo.

¿Por qué ponemos un precio muy bajo?
Porque aquí no estamos analizando el precio de reserva de la gente, no estamos analizando el excedente del consumidor. Lo que estamos buscando es si hay interés en pagar.

Yo siempre digo lo mismo, que alguien pague 1 € es mucho más difícil que que pague cien.
O sea, de pagar cero a pagar 1 € el escalón es mucho más alto, es mucho más difícil el salto, que de pagar 1 € a 5 €, o de 5 € a 10 € o de 10 € a 100 €.
Y podría ser que alguien diga: «¡Pero qué dices! De cero a uno es mucho más fácil que de 1 a 100.»
¡Pues no!
Porque hay una gran mayoría de gente que nunca va a pagar por tu contenido.  Sea un euro, o sean cien.
Pon algo bajo, simplemente para ver qué pasa. Si hay a quien le interesa.

Y aquí está el mundo del infoproducto.
Está muy bien, porque tú puedes crear un infoproducto sin costes. Por ejemplo podrías crear una guía, con un resumen de todo lo que hay en cada podcast, podrías crear un podcast especial con invitados, podrías crear un libro.
Todo esto ¿qué te cuesta?
Tu tiempo, y ya está. Pero luego, es un archivo que se puede vender digitalmente, sin stock, sin nada. 

Pero ya validas tu idea.
Y una vez validado ya sabes que la gente está dispuesta a pagar. Entonces ahí sí. Ya puedes tener tu pequeña cartera de producto. 

Por ejemplo yo. Tengo el podcast.
Este ejemplo va a ir muy bien porque yo lo hago a rajatabla.

El podcast es gratuito. El que le interesa se apunta y lo va escuchando, cada día. 

Luego que hay? Los cursos.
En boluda.com están los cursos de emprendedores.
Fíjate que va todo alineado, los cursos no son de cómo hacer macramé.
Es decir, la gente escucha el podcast y dice: Ostras, me interesa lo que cuenta Joan sobre cómo emprender», si yo tengo un curso que son 10 € al mes, a tarifa plana, que puedes acceder a todos los cursos. Pues los que escuchan el podcast dicen: «Como me interesa lo que dice Joan, es muy probable que también me interese esto. Me voy a apuntar.»

¿Vale? Y ahí tenemos un producto.

¡Pero tengo más! 

Por ejemplo, tengo sesiones por videoconferencia.
Pero eso ya son 250 €. Es otro tipo de modelo. Tengo consultorías, que ahora tienen una lista de espera muy grande, así que mejor ni las nombro.

Tengo el libro, tengo la Guía del Emprendedor.
Tengo varios productos, lo que se llama una cartera de productos, para que cada uno, en función del interés que tenga en el contenido y en pagar por él, puede elegir.

Bueno el interés que tiene en pagar por él y lo que pueda pagar.
Porque igual alguien se puede pagar los cursos sin ningún problema, pero no puede pagar las sesiones. Porque las sesiones son dos años  de cursos, y prefiere esos cursos que la sesión. 

O igual alguien dirá: «No, no no. Es que a mi me interesa la sesión».

O el grupo de Mastermind qué hago en grupos reducidos de 4 personas.

O sea que tener un poco de todo, por estar al alcance de todo el mundo, según su interés y su restricción económica.

Pero fíjate y una vez más. Si tú quieres empezar, empieza. 

Es que, todo lo que sea sobre el papel, elucubrar… Las ideas de carajillo, que le llamo yo, en el bar, ahí, tomándote algo, te imaginas esto, te imaginas lo otro.
¡Se las lleva el viento estas ideas!.

¡Empieza! ¡Empieza!
Pero eso si. Empieza lo antes posible, pero sin arriesgar.

Yo, aquí donde me ves, la gente no se lo imagina, pero yo soy muy adverso al riesgo. A mí no me gusta para nada arriesgar.
Yo nunca, nunca arriesgo. Yo soy bastante conservador.

Es decir que cuando arriesgo, arriesgo muy poco.

Por ejemplo arriesgo un rato de mi tiempo, montando una web, o un proyecto.
Pero no arriesgo dinero. No me hipoteco.
Bueno hipoteca sí, tengo una casa con hipoteca, pero no pido un crédito para montar un negocio. 

Mi pregunta siempre es:
«¿Esto lo puedo montar yo con recursos propios?
¿Si esto sale mal me voy a tener que ir a vivir bajo un puente?
¿No? ¡Vale, entonces para adelante!»

Pero siempre la idea es, que si te vas a pegar un batacazo, que sea desde el nivel del suelo, no te subas a un trampolín ¿vale?

Emprender sin miedo y con seguridad

«Para saltar, pruébalo.
Que no funciona. No pasa nada, a otra cosa.»

Pero es que aquí tenemos esta, como te lo diría… esta tendencia, esta cultura de flagelarse si pruebas algo y sale mal.
Esa vergüenza, ese fracaso. 

¡Para nada!
¡Prueba!
¿no funciona?
Otra cosa,
¿no funciona?
otra cosa.

Yo siempre pongo el símil de el tiro con arco.
Si te dan una un arco con unas flechas y te ponen una diana a 50m.
Tu dices, bueno venga pruebo.

A la primera.
¡Suerte tienes si no te das en el pie!
O sea, no vas a darle al centro de la diana. 

Pero bueno, habrás aprendido un poquito.
«Espera que ya le pillo el truco. Tengo que tensar más la cuerda, tengo que apuntar más alto, tengo que…»

O cuándo te vas a la feria la feria con las escopetas de balines y a base de prueba y error, al final dices: «Vaale, ya veo por donde va.»

¡Pues esto es normal! 

Llegar y besar el santo, es es lo raro.
Vamos, ¡que has tenido mucha suerte! 

¿Que puede pasar?
Si.
Hay gente que ha probado, ha montado un negocio, le ha salido bien y ya está.

Pero eso ha sido más por casualidad, que porque haya hecho un estudio mercado.

A no ser que sea una gran empresa que tiene muchas formas de analizar el mercado, las personas normales lo probamos.
Si vemos que  el estudio de mercado está fatal, fatal, lo descartamos. Y si vemos que pinta más o menos bien, lo intentamos.

Y por eso vemos que en la calle abren tiendas y algunas cierran y algunas no.
Lo intentan, lo prueban.
¿No funciona? A otra cosa.

Pero la solución es intentarlo, minimizando riesgos, pero intentarlo.
Porque si nos quedamos analizando, pasaremos por el «parálisis por análisis» y nunca vamos a hacer nada.

Y tenemos que aprender a cambiar, a pivotar si vemos que no funciona, sin flagelarnos porque lo consideramos un fracaso. 

Es que yo no hablo de fracaso. 

Yo hablo más de intento. 

Es un intento.
¿No ha funcionado?
Otro intento.
¿No funciona?
Otro.
Y al final sale.

El «Empresario Infalible» no existe. ¡No existe!

Yo también.
Yo monto muchas cosas a lo largo del año y hay algunas que funcionan y otras que no, y no me flagelo.

Y si yo, que estoy cada día con esto, en algunos proyectos, me equivoco y los cierro. ¡Imaginaros alguien que es la primera vez que lo hace! 

Es normal que no te funcione.
¡Pero esto no quiere decir que te tengas que rendir!

Si tu lo pones todo en tu primer intento, hay muchas posibilidades de que te arruines.
Pero si lo que pones son 12 € y unas pocas horas o un par de semanas para elaborar una idea de negocio. Pues te quedan 50 semanas más, en ese año, para seguir probando otras cosas.

¡Y ya está! 

Porque por estadística, si un 10% funciona, y montas 10 o 12
¡Una te va a funcionar! Y sólo que funcione una ¡ya está!

Ser tu propio «jefe»

Ojo, esto es importante.
Cuando hablo de todo esto que estoy comentando, hablo de vivir de ello, no estoy hablando de hacerse rico ¿eh?

Estoy hablando de sacar un sueldo, un auto-empleo ¿vale?
Sería lo equivalente a tener un sueldo, pero siendo tu tu jefe.

A partir de aquí, montar un Microsoft, ya es otra historia.
Entonces hablamos de crecimientos, crisis de crecimientos, tipos de crecimientos y esto ya es otro mundo.

Pero desde lo que tú puedes abarcar como persona, es muy factible, hoy en día, sacarse un sueldo. Es fácil.

Cuándo digo que es fácil no quiero decir: «¡Ah, mira, hago click, click, click y ya está.» 

No.
Me refiero a que es fácil comparado con los abuelos que tenían que montar algo.

Es decir, tú te puedes espabilar.
O sea cualquier persona se puede, más o menos, espabilar para, a través del mundo online, sacarse un sueldo a partir de aquí, hacerse rico ya es otra historia, pero sacarse ¿1000€, 1500€, 2000€?

Estoy hablando de facturación. Luego pagas los autónomos, pagas esto, lo otro.
Pero que te queden 1000€, para entendernos, es factible. 

Cómo escoger tu negocio

Lo único que requiere es un análisis introspectivo tuyo, fortalezas que tengo, debilidades que tengo.
Qué soy capaz de hacer…

Entonces básicamente viene a ser:

  • Con lo que yo sé hacer.
  • Con lo que soy capaz de hacer.
  • Con lo que se me da bien.
  • Y mis fortalezas.
    ¿Qué puedo montar?

Puedo montar, esto, esto y esto.

Vale.

Entonces.
De esas tres cosas que hemos dicho. De estos tres estos ¿hay alguno que tenga mercado?
¿Sí?
Pues ya lo tienes.

En realidad, al fin y al cabo, es: !Eh, qué sé hacer?

Vale sabes hacer esto.
¿Hay mercado para esto?
Si.
¿Hay mercado para esto?
No. 

El síndrome del impostor

Lo único que algunas personas no se dan cuenta de lo que saben hacer o de lo que pueden explotar.
Hay algunos algunas fortalezas y oportunidades que tienen, que no las saben ver.

Porque están tan metidos en su vida, porque cada uno está metido en su vida, que no piensan que eso pueda llegar a ser monetizable.

Igual hay una persona que sabe mucho de jardines, no estudiado nada, tiene el síndrome del impostor porque no estudiado jardinería, pero se le da muy bien.
Porque lleva toda la vida.
Y resulta que puede hacer un pequeño MemberShip Site, explicando cómo cultivar tus flores y se le da un poco bien hablar en la cámara.

Pero dice: «Pero es que yo no sé.»
Y le dices: «¿Pero tú sabes hacerlo?»
«Si mira, tengo un jardín hace 20 años y hago esto y lo otro y he aprendido mucho.

¡Pues ya está!

«Pero ¿la gente va a pagar por esto?»

Bueno, analicémoslo.

Y si. Hay el caso de gente que vive de un MemberShip Site de esto.
Hay gente que vive de un MemberShip Site de cómo usar el monociclo, o de cómo hacer cócteles, o de cómo hacer cupcakes.

Para nosotros es normal. Eso, lo se hacer y ya está. Y no pensamos que los otros, igual, no saben hacerlo.

Para mí es tan fácil hacerlo, porque lo he hecho toda la vida, que pienso que para todo el mundo es igual de fácil. Que no tiene mérito.

Es como alguien que ha tocado toda la vida el piano, pero no ha estudiado en un conservatorio. 

Seguramente tendrá el síndrome del impostor. Dirá: «No, yo no puedo dar clases de piano porque no tengo ningún título. No he estudiado en el Conservatorio. Esto es un es un hobby.»

¡Ya pero escucha, yo te escucho tocar el piano y alucino!
Digo: «¡Ojalá pudiera enseñarme, ojalá pudiera aprender a llegar este nivel!»
Y él dirá: «¡Si esto no es nada! esto es para fiestas y comuniones y para tocar 4 cosas en casa con la family.»

«Bueno, pero a mi ya me sirve. Es lo que yo necesito.»

Cada quien tiene su público

Digo lo de enseñar porque es lo más fácil cuando alguien montar negocio, enseñar cosas que tú sabes, porque no requiere comprar nada, simplemente es tu conocimiento.

Además es muy importante que hagamos esto. Que enseñemos lo que sabemos.

Eso es lo que es lo que va a hacer que nosotros sepamos que lo sabemos, que acabemos de aprenderlo y además, es que estamos dando lo que tenemos al mundo.

Cuando me preguntan: «Joan, esto, tu lo contarías, no lo contarías, te lo guardas para ti.» Siempre contesto a lo gallego, con otra pregunta. 

La respuesta sería:
«Si tú tuvieras dos personas, que sigues, que una comparte este tipo de información y otra no y tuvieras que elegir, ¿a cuál seguirías?» 

«¡Hombre, el que lo comparte!
¡Pues ya está! Contestado.
Cuéntalo, cuéntalo.
Hombre, evidentemente debes mantener un equilibrio entre lo que cuentas gratuitamente y lo cuentas de pago, para entendernos. Ya sea a través de un libro de un MemberShip Site, de lo que sea. Pero debes ser lo más generoso posible.

Y lo que decíamos del síndrome del impostor es que mucha gente se piensa que para enseñar algo tiene que ser el mejor en eso. «Tengo que ser el mejor

Y ¡Eh, sorpresa!

De mejor solo hay uno, por definición: el mejor es el mejor, solo hay uno. El mejor. No los mejores. El mejor. 

¿Entonces qué pasa, que solamente puede explicar el mejor de cada cosa?
No. 

¿Tú sabes tocar el piano?
—Sí pero tengo un nivel de así. Mira, aquí estaría el mejor de la Filarmónica de Viena de turno y yo estoy aquí. Y él sería un 10…—

Bueno, pero hay gente que está a nivel 0, 1, 2 y 3 ¡Cuéntale a esos! 

Lo que debemos evitar, ojo no nos flipemos, es promesas del rollo: «Si haces mi curso de piano vas acabar fichado por la Filarmónica de Viena.» 

Nooo.

 ¡Ojo!
Debemos enseñar cosas que nosotros tengamos y podamos enseñar de forma cómoda. 

Si tú dices WordPress, por ejemplo, —yo de WordPress sé hacer esto, esto, esto y esto, hasta aquí— y el creador de WordPress, sabrá hacer hasta allí.
Vale, pero de aquí para abajo, estoy cómodo contándolo y lo sé explicar bien. Porque es importante saber explicar bien cómo hacerlo. Pues este es tu público
El que sabe menos que tu.

Siempre habrá gente que sabe más, siempre. En cualquier cosa.

Hay gente que sabe más de marketing online que yo, por supuesto. Pero hay mucha más gente que sabe menos.
A esos es a los que nos tenemos que enfocar. Y ya está.

Eso sí. Sin promesas de que vas a ser el mejor de los mundos.
No.
Es:
—«Mira. Si haces este curso de piano vas a aprender a tocar el piano un poco en casa, para cuando llegue Navidad a tocar algunos villancicos y pasártelo bien con los peques.—
—Vale, pues esto es lo que me interesa.—

Es mucho más sincero y mucha gente dirá: —«Ah, pues esto.» —

En cambio, si tú dices: «Haciendo esto vas a entrar en la Filarmónica de Viena, te lo aseguro y te lo juro y te vas a forrar con esto.»

Bueno, claro, aquí estamos mintiendo. 

El valor de la sinceridad

Simplemente ser muy sincero.

La sinceridad, de hecho, es algo que es muy cómodo.  ¡La Sinceridad es tan cómoda! 

Porque no tienes que fingir nada. 

Simplemente es: «Esto es lo que tengo. ¿Te gusta? ¡Fantástico!.

¿No te gusta? ¿Es la mejor opción del mundo?
Pues seguramente no, pero esto es lo que te ofrezco yo.

Y la gente esto lo ve, lo nota.
Además no tienes que estar fingiendo, no tienes que estar haciendo ver que eres el mejor.
No.

«Todo tiene sus luces y sus sombras. Todos tenemos nuestros puntos fuertes y puntos débiles.»

—Pues mira. Esto es lo que ofrezco yo.
¿Te gusta? Si.
¿No te gusta? Pues no.—

Pero aquí tenemos, un poco, la necesidad de que, si hay alguna crítica, tener que defenderla.
Y es que si hay alguna crítica le dices. Ah, pues no,  tienes razón. Esto no sé hacerlo.

Igual alguien te dirá: —¡Eh, pero tú no sabes tanto como el pianista que no sé qué no sé cuántos, tú no eres Hayden!—

—«Pues no, no. Él sabía mucho más que yo y me quito el gorro y ya está.
Yo hago esto. Yo sé hacer esto.—

Esto es muy importante. Sobre todo cuando trabajamos con marca personal, que no estamos detrás de una empresa, si no que es nuestro nombre el que está delante del podcast, de delante del MemberShip Site, delante de la empresa como tal.

Sinceridad. Es lo más cómodo.

¿Que hay cosas que no llegas?
Vale
¿Y qué?
¡Ningún problema!

Si quieres llegarás y si no no.

Cada cual tiene su público

Y ya no es sólo que hay quien sabe menos que tu y le puedes enseñar, si no que hay canales de comunicación y hay formas diferentes de expresar.

Igual si tú y yo supiéramos lo mismo de marketing y yo tuviera también otro MemberShip Site, que diera cursos de marketing.
Igualmente, tú tendrías tu público y yo tendría mi público. 

Estaríamos enseñando al mismo nivel, pero habría quien conectaría contigo, por como tú transmites, tendría esa facilidad. Y habría quien conectará conmigo.

Aunque sea el mismo contenido, porque el contenido no deja de ser el mismo.

Es el gran mundo del cómo.
Porque el qué, va a ser el mismo para todos.

En un mismo nivel no hay mejores ni peores, sino que hay formas distintas.

Igual alguien necesita a otro alguien más cañero, porque sino se aburre.
Igual alguien necesita alguien con la calma, que vaya parando, que vaya añadiendo chistes…
Y no es mejor el que cuenta chistes. ¡Es mejor que encaja contigo! 

El alma de los proyectos que emprendemos es que cada uno puede hacerse su propio camino en lugar de tener que seguir el de otro.

Pero háztelo cómodo para ti. No te fuerces.
Porque si te fuerzas, si intentas hacer un personaje que no eres, si intentas hacer algo que no encaja con tus valores, a corto plazo que te puede funcionar pero a largo plazo…

Es muy muy casposo y muy cliché y muy pastel, pero es como cuando en las películas la abuela siempre le dice al niño que quiere conseguir la atención de la niña, siempre le dice: «Sé tú mismo.»
Y el niño dice: «¡Es que si  soy yo mismo no me va a hacer caso!.» 

¡Qué razón tiene la abuela! 

Porque esto es como una relación de pareja.

Si tú quieres un rollo, bueno, entonces puedes mentir como un bellaco. 

Pero si lo quieres es una relación a largo plazo, en este caso un negocio a largo plazo, debes ser tú mismo. Debes ser sincero.

Porque si tú dices: —«Sí, a mí me gusta mucho esto.»— Y lo dices porque te quieres ligar a la pareja de turno, al cabo de X meses, se va descubrir el pastel y se verá que tú no eres lo que decías.
Porque todos tenemos tendencia a volver. La cabra va para el monte.

Sale nuestro «Yo Real».

Una cosa es algo puntual, pero, a largo plazo, tienes que ser tú mismo desde el principio, porque así ya no tienes que cambiar.

Lo digo porque a veces tenemos esa tendencia de intentar forzar por conseguir objetivos más a corto plazo.

Yo soy más «largoplacista».—Esto es lo que hay.
Si gusta fantástico, si no gusta. Pues no pasa nada. Hay más alternativas en este mundo.—

Enlaces

Agradecimientos

Muchas gracias por escucharnos.
Gracias por participar, por tus sugerencias, por tus likes y comentarios, por compartir los episodios del podcast.
Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud.

Muchas gracias a Joan, por compartir con nosotros su conocimiento, su sabiduría, su filosofía y su visión de la vida.
Y por el proyecto que ha impulsado, que está ayudando mejorar la calidad de vida de tantas personas.

Y gracias también a Kitflus por la cesión de las melodías del programa.

Peticiones

¿Te gustaría mantenerte en contacto con las novedades de Vida en Salud? Pues suscríbete en: vidaensalud.es/suscripcion

Próximamente

Nos reencontramos hablando sobre nuestras mascotas, sobre los cuidados que necesitan.
Sobre todo sobre la alimentación de perros y gatos, que son las mascotas más abundantes.

Y no te olvides de mantener la consciencia de que si cedes tu responsabilidad, estás renunciando a tus derechos y a tu libertad.

Despedida

Que pases muy buenos días y excelentes noches.
¡Hasta la próxima!

Deja un comentario

Conectate con el podcast en las redes

Solo falta un paso,

Confirmar tu suscripción

Revisa tu bandeja de entrada dentro de unos minutos, te hemos enviado un E-mail a la dirección que nos has facilitado.

Si no lo ves, revisa la bandeja de correo spam, o no deseado. Como te lo he enviado desde una herramienta de email marketing, tal vez haya ido a parar allí y tengas que rescatarlo.

Para confirmar tu suscripción, pulsa el botón naranja.

Entonces llegarás a la página en que recibirás la bienvenida a «las entrañas» de Vida en Salud y ahí te explicaré con detalle de qué se trata.

Te recomiendo que te reserves un momento de tranquilidad para poder leer tranquilamente la información que te he dejado ahí.

Y si no me he explicado suficiente bien y te queda alguna duda, puedes escribirme a dianavaleria@vidaensalud.es para cualquier consulta sobre tu suscripción.

¿Quieres mantenerte en contacto?

¿… Y recibir lo más exclusivo de Vida en Salud en tu correo?

Responsable: Diana Valeria Párraga López. Finalidad: desarrollar su actividad informativa y remitir comunicaciones a los usuarios (en caso que me autoricen a ello) Legitimación: Consentimiento del interesado. Destinatarios: Diana Valeria Párraga López y proveedores legitimados externos. Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos como se explica en la información adicional. También se puede instar reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos.