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Introducción 

Una de las realidades a las que más le da la espalda nuestra cultura «moderna», junto con la de la muerte, es el vínculo que mantenemos durante toda la vida con nuestros ancestros.

Ponerme frente a mis ancestros es una de las dinámicas más bonitas, emotivas y transformadoras que he realizado nunca.
Quería traeros esta posibilidad aquí al podcast, porque revisar el vínculo que tienes con tus ancestros, observar y comprender qué vivieron ellos, te aporta mucha claridad sobre tu propia realidad en el presente.

Para ello me he reunido con Mireia Nieto, que se dedica a la genealogía viva.

Bienvenida y presentación

Te doy la bienvenida al Podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. 

Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria.

Declaración de intenciones

Tenemos una forma diferente de entender y vivir la salud.

Apostamos por una visión en que tú eres protagonista.
Protagonista de tu salud y de tu vida. 

Esto te convierte en la persona más adecuada para cuidar de ti y nadie, sino tú, debe hacerlo.

Para eso te ofrecemos información, conocimiento, inspiración y motivación que te acerquen a ser capaz de tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de quienes dependen de ti.

Tenemos un punto de vista muy amplio de la salud.
Así que no te extrañe encontrar por aquí, información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque, para nosotros, sí que lo están.

Índice

Presentando a Mireia

Mireia responde así a la pregunta: ¿quién eres?

¡Esta es la pregunta del millón!
Te la hago a tí también.
A ver si nos quedamos en blanco o qué.

A nivel profesional, yo me presento como Mireia Nieto, experta en Genealogía viva, responsable tataranietos.com desde hace 6 años, en los que ofrezco mi acompañamiento a aquellas personas que quieran saber más de sí mismas. Para responder mejor a la pregunta «quién soy yo», pero haciendo introspección y a la vez indagación del pasado familiar.

Conocerse a uno mismo a través de la genealogía

Y no una genealogía que sea para colgar en el salón de la casa y decir: «mira estos son mis ilustres antepasados», sino para decir: ¡ostras esta gente, sea como sea, es la que me ha hecho tener esta genética, este físico y también de esa gente he heredado una manera de ver la vida y de comportarme, incluso de pensar y sentir, que merece la pena conocer mejor.

A mucha gente le pasan cosas en el día a día, que están relacionadas con el pasado, pero como el pasado es un tema, un concepto que da mucho miedo, preferimos decir: «no, no. Hay que centrarse en el presente».

Pero si no tienes solucionados temas propios o temas sistémicos, ese pasado se pega a tí como una mochila y no te deja caminar con ligereza y encarar el futuro de forma tranquila, serena y sosegada. 

Con visión.

Nos falta visión porque a veces tratamos al pasado como una carga, porque así lo sentimos. Pues no somos capaces de coger la mochila, ponérnosla delante, abrirla, mirar y decir: «Vale, vale. Pues mira, de esta mochila saco la historia de mi abuela, de esta mi relación con mis padres, de esta ese abuelo que fue fusilado durante la Guerra Civil…».

Y lo miras todo, lo comprendes y lo dejas donde está, para cuando tengas que pasar situaciones similares a las que pasaron algunos de tus parientes, sepas lo que hicieron ellos y sepas que no tienes que repetirlo si no ves que sea positivo.
Porque una tendencia que tienen todos los bloqueos del pasado, es la de volver a salir.

Vuelve a salir y entonces, repetimos.
Volvemos a hacer aquello que hizo nuestra madre, aquello que hizo nuestra abuela o bisabuela.
Y claro, como no tenemos las referencias, pensamos que es un comportamiento extraño.
Pero allí nos dirigimos. Como si fuera intrínseco a nosotros, como si fuera nuestro.

Que dices: «Me emparejo siempre con el mismo tipo de hombre, o de mujer.», «siempre me meto en los mismos fregados, los mismos conflictos en la familia, de dinero, de peleas por las herencias…»
Y aquí, como no notas el patrón, porque no lo has analizado, piensas que es tuyo o de la generación de tus padres.

Entonces si haces este estudio de tu árbol genealógico, acabas viendo que ya lleváis unas cuantas generaciones enrocados en un duelo no superado, en un trauma de difícil gestión.
Hemos de tener en cuenta que, de inteligencia emocional, empezamos a hablar ahora.

En un sistema pueden haber dramas, crisis que para otras personas hayan supuesto algo que no han podido superar, eso puede llegarnos a nosotros en forma de ideas sobre la vida o de destinos, incluso.

Cómo empezar a revisar tu árbol genealógico

Esto es verdad, pero cuando lo explicas, las personas te dicen: «Claro, si, tienes razón. Pero… ¡¿Yo cómo empiezo?! ¡¿Yo que hago al respecto?!».
¿Cómo sé qué es lo que vivieron mis abuelos?

Si tus abuelos están vivos se lo preguntas.

A veces mucha gente no se atreve a hacer esto con sus abuelos.
Piensan: «quizás ellos no quieran».
Mucha gente tiene respeto por sus abuelos.

O quizás estos abuelos tengan cierto carácter poco conciliador y sepan que con ellos no pueden contar.
O que no estén en condiciones. Que tengan un alzeimer y no estén disponibles para una conversación.
Pues sí con tus abuelos no puedes hablar ¿con tus padres si? ¿con algún tío? ¿con algún primo tuyo o de tus padres?

Porque a veces no sabemos que podemos contar con parientes, a lo mejor lejanos, que nos pueden hablar de sus bisabuelos, tatarabuelos.
Incluso podemos recurrir a vecinos de la familia.

O paisanos.
Porque en un pueblo pequeño todos se conocen y cuando llegas te preguntan «¿y tú de quién quieres?» y le dices el mote de la familia, te hacen un árbol.

En 5 segundos te han ubicado.

Pero si aún así pensamos, o es una realidad, que en esta familia no van a colaborar con las respuestas, vamos a tener que hacer una investigación clásica.
Vamos a tener que indagar en archivos, en bibliotecas, en hemerotecas, en páginas web, para conseguir esos datos que por la vía oral no hay manera, no hay posibilidad.

O en un principio no hay posibilidad, pero luego, como ha sido mi caso, pues he ido encontrando a muchos familiares por el camino.

¡Incluso hace unas semanas!
Mira.
En verano contacté con la hija de una prima de mi abuelo.
Porque, aunque yo empecé hace 8 años a hacer mi árbol genealógico, no lo he acabado. 

No se acaba nunca.

Entonces me acordé de que, por la edad que debía tener un primo, quizás había muerto, entonces busqué su defunción y encontraré la defunción de hermanos, una esquela donde había nombres…
Y entonces acabé escribiendo un mensaje, a una desconocida en Facebook, diciendo: «Yo creo que tú eres la hija de tal y la nieta de tal.»
Y me dijo: «si si, soy yo»

¡Bueno, pues ahora tengo una nueva pariente! 

—Yo le comenté a Mireia sobre mi experiencia al hacer mi árbol genealógico., de la siguiente manera—

«Para mi. montar mi árbol genealógico fue una experiencia muy mágica. Ya me lo avisaron que iba a ser así.
Me dijeron que cuando empiezas a abrir la información del árbol genealógico, ésta se te va presentando.
Es una información que, en cierto modo, está en tí.

Y yo empecé a hacer mi árbol genealógico en una aplicación web y me dio un «match». Y resulta que había alguien en Asturias, alquien que yo no conozco y que estaba haciendo también el árbol. 

Van saliendo, es sólo cuestión de empezar

Y Mireia se alegró de mi coincidencia —Aaah, qué suerte!— dijo.
Y siguió contándome cosas.

Superando la pereza para obtener la información de nuestro árbol genealógico

Hoy me comentaba una tataranieta que le daba pereza.
A los seguidores de tataranietos.com, siempre les llamo Tataranietos o Taranietas.

Esta chica decía: «primero, me da pereza y segundo, no sé por dónde comenzar»
Pues justo. Hay que dar el primer paso. En todo aquello que no tenemos ganas ni fuerzas. Pero es que ese primer paso nos conduce al segundo y al tercero.
Y es la única manera de empezar lo que sabemos que nos va a dar trabajo, a quello por lo que tenemos resistencia.

¿Y que por dónde hay que empezar?
En la genealogía siempre es por uno mismo.
Haciéndote las preguntas:
«Quién soy y quién es la familia que me ha rodeado».
Y en ella pongo parientes y familiares.

Quizás algunas personas tengan dividido su árbol genealógico entre la biología y las personas con las que tienen un vínculo social y legal.
Entonces aquí hay que estudiarlo todo. 

Porque las influencias, la manera en que somos, pues viene de la genética, pero también de cómo nos crían, cómo nos educan. Del trato, del ambiente. 

Aquí hay una eterna batalla entre qué es más importante, la naturaleza o la cultura, la batalla de los antropólogos.
Y al final, en realidad no existe esta batalla, sino que, en determinadas circunstancias la genética y la biología es muy importante y te define un camino. Y en otras es el ambiente que lo marca todo.

No es lo mismo haber nacido en Chernobyl, por poner un ejemplo, y que ese ambiente influya en tu enfermedad de una manera radical, a llevar en tus genes una enfermedad recesiva.
Que  justo ha dado la casualidad de que se han encontrado un espermatozoide y un óvulo que son portadores y que eso marca tu salud.

La casualidad ¿existe?

«¿La casualidad? ¿Has dicho casualidad Mireia?» —dije—

Si.
Cuando estaba diciendo casualidad he pensado: «quizás a veces es casualidad, porque en la vida pasan muchas cosas de forma fortuita…

Y creo en ello ¿eh?

Hay gente que dice: «No, todo es causalidad»

Pues yo pienso: «No. Hay azar»

En la vida, en la naturaleza. Las mutaciones…
Que, de repente, no todo es previsible, sino que un pequeño aleteo de una mariposa…

—Pero tendrá un propósito determinado ¿no Mireia?— Le comento.

Si si. Hay propósito.
El propósito es la diversidad la naturaleza está preparada. 

—Y este propósito está adaptado a la necesidad del momento… A lo mejor es necesario ese cambio ¿no?— continúo diciéndole yo.

Yo creo que a veces sí, que esa variación, esa casualidad, responde a una intención muy clara del universo para que nosotros tomemos ciertas decisiones o para que se produzca una serie de cambios.
Pero otras veces creo que la naturaleza va testeando, a ver si en el futuro… a una persona con un dedo de más le sirve tener un sexto dedo. Y que lo mismo dices: «un sexto dedo no sirve para nada»…

Y quién dice eso pues otras funciones…

Cómo ya entendí lo que quería decir y la veía en apuros para encontrar más ejemplos, añadí: «que la naturaleza hace sus pruebas de I+D.» 

—¡Exacto!— respondió ella, efusivamente. Y continuó diciendo:

Recuerdo haber leído un artículo sobre los órganos del cuerpo que ahora no tienen ninguna función, pero están allá porque antes sí que servían.

Entonces tuve que decirle —Ah, pero esto es mentira— Porque, hasta donde yo sé, lo que dicen sobre los órganos o partes del cuerpo que ya no sirven pero que los tenemos como residuos de algo que sí que nos fue útil en un tiempo pasado, no es verdad. 

A lo que ella respondió:

Bueno. Yo no sé de anatomía, pero sí que ojalá pueda recuperar ese artículo y enseñártelo.
A mi me dio qué pensar.

Normalmente se va descubriendo que no es así. —le dije yo— Por ejemplo, la apéndice.

No, ya lo sé, que lo de la apéndice es mentira, que tiene una función. 

O las anginas —Añadi— 

Sí que antes las quitaban a todo el mundo…

No no, pero no se refería a esto. Sino… ¡no puedo recordar exactamente pero…!

—Cuando lo encuentres tendrás que venir a explicárnoslo—

¡Uy, uy, uy! no sé. 

¡Pero lo explicaré mal!

Voy a tratar de encontrar ese link para enviárselo a Diana y qué Diana os lo ofrezca vosotros.

¡Vale Mireia! Lo esperaremos. (lo tienes abajo, en la sección de enlaces)

Así  que para tí la naturaleza también es fortuita. Puede dar la casualidad de que, si ningún propósito determinado, un óvulo y  un espermatozoide, que tienen unas características determinadas, se encuentren y ya está.

Si — dijo ella alegremente.

Y entonces, el propósito de la vida de esa persona que se genera de ese encuentro ¿dónde queda? —Añadí yo—

Eso lo tendrá que descubrir esa persona. —respondió—
Yo creo que hay una parte de nuestra identidad, y de nuestro propósito, que está ligado al de las personas a las que les debemos: la asistencia, con sus genes y la supervivencia, con sus cuidados.

Pero también creo en el libre albedrío en que no todo está escrito. En que hay una parte de decisión y de creación y de innovación.

Con pocos dogmas

Y por eso quizás, en la genealogía viva, tengo muy pocos dogmas.
Ofrezco muy pocos dogmas.

Porque intento situarme en el medio de esa naturaleza, esa cultura, eso que está todo escrito y que todo está por hacer.
Porque creo que es justo. 

Que si uno de los dos factores pesa más, tiene más relevancia, influye más que el otro, o que a veces van a la par. 

Y no soy de las personas más espirituales que vas a entrevistar tu en este podcast. Así que para muchas preguntas de este tipo, no tengo las respuestas.
Tengo más respuestas racionales y emocionales que ofrecer, que respuestas espirituales.

—Esta es una declaración bastante disrruptiva en cuanto a la corriente actual, en que tenemos una especie de recuperación de una espiritualidad reorientada, así que, con la intención de ampliar su respuesta, le pregunté—

Entonces ¿sobre que trabajáis en la genealogía viva?

Localizar bloqueos de familia

Primero repensar cuáles son los bloqueos tuyos en el presente relacionadas con tu familia.
Es decir, con quién estás teniendo un conflicto, si ha empezado ahora, o si ya lleva gestándose desde tu nacimiento, o incluso antes.
Si ha surgido una herencia y eso desestabilizado a todos los miembros de tu familia, por ejemplo.

También hacer un repaso a todos los conflictos del pasado que han ido surgiendo. Y ver cómo los has encajado, si los has superado, si todavía están ahí esperando venganza, o un duelo o lo que sea.
Y una vez hecho ese trabajo, repasando tu propia biografía, ya sí que vamos a ir a un paso más allá.
Vamos a dar el paso de ver a tus antepasados.
Pero sin saber qué conflicto tienes con tu propio pasado, no podemos comenzar.

Es como aquellos que quieren empezar a buscar en la Edad Media a sus ancestros. Este no es un consejo que yo pueda dar.
Me parece que eso esconde el no querer ver su pasado más próximo; el del siglo XX y el del siglo XIX.

Sobre todo, hay mucha gente que intenta saltarse la guerra civil, todos los acontecimientos traumáticos, todos esos duelos, todas esas crisis por las que han pasado padres, abuelos y bisabuelos.
Y es justo ahí donde tenemos que poner más énfasis.
En cómo sobrevivieron.

Porque te tendrás que enfrentar a temas que te son muy próximos, a pesar de que sean del abuelo o del bisabuelo. 

Poca gente salva la pereza y ese no tengo tiempo, que hablamos antes, para ponerse hacer las preguntas o a investigar. 

Para mí repensar tus bloqueos y pensar que pueden estar relacionados con tu familia, hacerte las preguntas, buscar respuestas… me parece ya un ejercicio muy potente.

Seguro —le digo yo—, tiene toda la pinta de serlo.

¡Bueno, tu lo has hecho! —me respondió ella—

Otras técnicas que también abordan el conocimiento de los ancestros

Y si que hay muchos profesionales del crecimiento personal que proponen trabajar esto mismo con otras técnicas. 

Pueden ser las Constelaciones Familiares, la psicogenealogía, el Psicodrama, la metagenealogía de Jodorowsky, o la psicosomatica clinica.

Y de hecho, yo he leído de todos los profesionales que se dedican a poner en valor el pasado familiar, para aprender de ellos.
Pero estoy convencida de que a lo que todos estos profesionales proponen le falta algo.
Que es acompañar a la gente en la investigación.

Porque ya el hecho de hacerte preguntas y buscar respuestas, fuera o dentro de la familia, remueve muchísimo.

Siempre un constelador te dirá: tienes que investigar.
Pero bueno pues ¿como se investiga? 

—Como yo he tenido un proceso de capacitación como conductora de Constelaciones Familiares y conozco bien la técnica, le comenté:—

Pero en las constelaciones no se investiga. En principio, sencillamente haces la constelación y ahí emerge todo. Es como una obra de teatro.

Y mireia respondió —Pero a lo mejor en privado, antes se hará un genograma, para situar y para que el profesional sepa qué personajes poner en esa constelación.
Personajes que, al final, van a hacer que tenga más movimiento, tenga más sentido.

Pero si al final en una constelación acabamos viendo que es la abuela la que ha puesto patas arriba todo el sistema, porque está doliente y no ha superado una pérdida y no sabemos qué pérdida es… 
Que puede funcionar el saber que se puede trabajar sobre eso, pero si conseguimos saber cuál es exactamente la muerte por la que nuestra abuela ya no levantó cabeza. Y sabemos que no levantó cabeza, porque no ha querido hablar nunca más de eso, que es algo que pasa mucho, pues podemos llamar a las cosas por su nombre.

Podemos decir: «es que murió Juan, que fue su primer hijo, porque Juan además, era el nombre de su padre, que también había muerto hacía muy poco y se le hizo un nudo tan grande, de concatenar muertes de los Juanes más importantes de su vida, que todos los demás han sido casi invisibles».

 Y bueno, a partir de ahí, entender.

Y no ponerle a tu hijo Juan 🙂 —añadí yo—

¡Esa sería una gran idea! —respondió Mireia, alegremente— ¡O no emparejarte con un Juan! Que también pasa mucho, o no ponerte a llorar el día de San Juan —añadió, muy acertadamente—

Que además Juan es uno de estos nombres que a nivel, no solo sistémico, sino ya colectivo, es importante.
Entonces es una fecha muy señalada que hace que se despierten muchos duelos no concluidos. 

Es muy interesante.

Un apoyo en la investigación

Entonces tú no utilizas ninguna de estas técnicas que has comentado. —Le dije yo— Tu técnica, o lo que tu ofreces en la genealogía viva es el acompañamiento en la investigación.

Básicamente ese es mi punto fuerte, acompañar a la gente a investigar.
O si no tienen tiempo, investigar yo por ellos. Y establezco una comunicación: «mira qué acabo de encontrar, ¿puedes preguntar a tu madre si tiene algún dato más?…»

Pero no es lo único que ofrezco, porque yo no creo que sea suficiente con investigar, que eso produce cambios, pero acabar coleccionando familiares y antepasados en una base de datos y ya está…
¡No acabaremos teniendo todas las respuestas!

Si nosotros podemos mirar ese árbol, fijarnos en las coincidencias de los nombres, ver si hay muchos Juanes, Josés o Marías y ver cómo se transmiten los nombres.
Observar esos traumas, pensar en los relatos que nos han llegado acerca de estos traumas, fijarnos en las muertes tempranas o accidentadas y ver cómo cada miembro ha superado ese duelo. 

Que se trata de un duelo más difícil de hacer que si se hubiera muerto un abuelo con 80 años, que ya ha hecho todo el ciclo vital y que ya es todo lo que quiere hacer, morir en la cama con 80 años, o más.
Todo lo demás es difícil de procesar, porque la muerte cada vez se aleja más de la cotidianidad y cada vez supone más sufrimiento. Está muy poco integrada.

Pues vamos a ese árbol, observamos traumas, observamos duelos por hacer, crisis, cómo la gente se ha adaptado a los cambios en su familia, nuevos nacimientos o nuevos matrimonios o cambios de residencia.

Vemos cómo ha llevado eso.
Y a través de ejercicios que he ido creando en estos 6 años, propongo hacer el análisis.

Pero es verdad que no soy de ninguna escuela, sino que me he dedicado a crear mi propia escuela.
Eso sí, teniendo muy claro que, si bien he innovado, no he creado la genealogía viva de la nada.
Hay otros pensadores y otros genealogistas que han hecho un gran trabajo y que hay que enseñarle a la gente que existe el Ho’oponopono y que también lo puede usar para trabajar los duelos y los conflictos. 

Así que, en mi trabajo enseño a la gente que existen las constelaciones, la Biodescodificación y estás técnicas, para que ellos, al final, sobre la base de la genealogía viva, se acerque a otras terapias, a otras propuestas terapéuticas. 

Muy bien, pues muchísimas gracias Mireia.

A ti.

Localiza a Mireia

Dinos dónde te encuentra la gente.

Podéis encontrarme en tataranietos.com y en Facebook, en Instagram y en Pinterest, poniendo en el buscador la palabra tataranietos.

Ya veréis que estoy muy activa en redes sociales, porque tengo pasión por lo que hago y creo que tengo que divulgar esta nueva forma de entender la genealogía.

No para ricos presumidos, sino para todo el mundo, sea como sea. 

Uno de los pilares de tataranietos es la diversidad, así que este tataranietos tiene que ser para todo el mundo. Si no pues, no debería ser para nadie.

Estoy contigo, el conocimiento y la información tiene que ser para todo el mundo. — concluí yo.

Enlaces

Agradecimientos

Muchas gracias por escucharnos.
Gracias por participar, por tus sugerencias, por tus likes y comentarios, por compartir los episodios del podcast.
Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud.

Muchas gracias a Joan, por compartir con nosotros su conocimiento, su sabiduría, sus valores y su visión de la vida. Y por el proyecto que ha impulsado que está ayudando a mejorar la calidad de vida de tantas personas.

Y gracias también a Kitflus por la cesión de las melodías del programa.

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Próximamente

Nos reencontramos la próxima semana hablando constelaciones familiares, para continuar con lo que hemos abierto hoy sobre genealogía.

Y no te olvides de mantener la consciencia de que si cedes a otros tu responsabilidad, estás renunciando a tus derechos y a tu libertad.

Despedida

Que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.

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