Vida En Salud Suscríbete a la Newsletter

120: La atención

15 de noviembre, 2021

📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales

¿Qué es la atención, qué papel jueva en nosotros y por qué es tan ambicionada?

Transcripción del episodio

Leer transcripción completa

Aquí tienes la transcripción literal del audio, dividida en párrafos para mejorar su lectura:

Vida en Salud, episodio 120. La atención. La atención, tu atención, mi atención, la atención. ¿Qué es la atención?, ¿cómo funciona? y ¿por qué es un bien tan preciado actualmente? ¿Por qué estamos supeditados a como una especie de pugna por atrapar nuestra atención?

Porque fíjate, la atención es esa cualidad que tenemos los humanos para enfocar nuestra intención en un lugar, ¿no?, nuestra dirección hacia un lugar. Nuestros sentidos hacia una dirección determinada. Y lo que emane de ese espacio, o ese objeto, o esa intención, o esa fuente de información, o de distracción a veces, en la que pongamos nuestra atención, es aquello que interactúa con nosotros. Estamos interactuando con lo que emane de ese punto en el que centramos nuestra atención. Que puede ser, como ya he dicho, pues eso, un deseo, una fuente de información o de conocimiento (que no es lo mismo), un objeto, un pensamiento o un flujo de pensamientos también puede ser, una sensación, un sonido, un color o cualquier una imagen, cualquier cosa que podamos percibir a través de cualquiera de nuestros sentidos, como la vista, el oído, el tacto...

Y allí donde tenemos nuestra atención puesta, pues se convierte como el centro de nuestra vida, ¿no? Yo salía de la adolescencia cuando llegó a España el conocimiento que Carlos Castaneda volcó en sus libros. Para quien no lo conozca, Carlos Castaneda era un estudiante de la Universidad de, creo que de Baja California, de antropología, y quería hacer una tesis creo sobre el uso de las plantas psicotrópicas por parte de las antiguas culturas precolombinas. Y bueno, por azares del destino que él explica en sus libros, entró en contacto con un hombre de conocimiento de los yaquis, del desierto de Sonora, de México. Y por también azares del destino, este hombre lo instruyó. Y le confrontó todos los dogmas, todas las creencias impuestas y autoimpuestas que estaban limitándole en sus actos y en su capacidad de percibir el mundo, ¿no?

Realmente eran libros que a muchos de nosotros en aquella época nos abrieron muchísimo la percepción y la comprensión. Nos ayudaron a no quedarnos encajados, encasillados en un paradigma materialista y reduccionista, sobre todo reduccionista de las capacidades humanas. En uno de sus libros, o bueno, constantemente realmente, hablaba Don Juan de lo que era la atención. Y él hablaba también de que somos bolas de energía, ¿no?, circulando constantemente, y que nuestra atención estaba vinculada a algo que él llamaba el punto de encaje. Que es como, digamos, un resorte dentro del huevo luminoso en que se queda atrapada la capacidad de intercambio con el mundo, ¿no? Es como si fuera una puerta, una dimensión en la que tenemos el intercambio con el exterior. Intercambiamos todo tipo de datos, pongamos informaciones, entendiendo información no solo como aquello que nos dan en las noticias, sino cualquier tipo de estímulo que podamos intercambiar con el exterior. Que puede ser una sensación, puede ser un color, puede ser un sonido, puede ser cualquier cosa que podamos apreciar desde nuestros sentidos.

Y al final, pues resulta que todo el secreto de estar vivo, ¿no?, de estar vivo y de interactuar con el mundo de una forma o de otra, de forma que seamos capaces de mantenernos a nosotros a salvo o no, tiene que ver con dónde está encajado el punto de encaje este. Es decir, según dónde está encajado, tú percibes unas dimensiones, unas cosas, unos acontecimientos, unas realidades u otras.

Por ejemplo, nosotros tenemos un tiempo, ¿no?, o sea, ¿cómo diría?, un ritmo, un latido que nos hace tener una velocidad determinada. Nuestro corazón pulsa a una determinada velocidad en relación al pulso de la tierra y al pulso del cielo, podríamos decir, que sería todo lo que no es la tierra. Estamos entre estos dos pulsos y nosotros nos hemos como situado en un nivel de pulsación determinado, que no es igual en todos nosotros, varía a lo mejor muy poquito pero varía. Pero digamos que lo que es la raza humana, más o menos estamos dentro de un rango de pulsación bastante parecido. Y eso hace que tengamos una percepción de la velocidad y nos movamos a una velocidad determinada.

Y hay otras realidades que conviven con nosotros, podría decir seguramente, hay otras realidades. Si hubiera otras realidades que convivieran con nosotros en el mismo lugar en que nosotros estamos, aquí ahora donde yo estoy en esta habitación, o ahí donde tú estás, donde sea que estés, en la habitación en que estés o en el lugar en donde estés, ¿no?, puede haber otros seres que tú no percibes porque son mucho más rápidos que tú. Porque pulsan mucho más rápido y se mueven mucho más rápido. Podría ser. En cambio ellos sí que nos verían a nosotros porque nuestros ojos no tienen la capacidad de moverse lo suficientemente rápido como para seguir el movimiento de algo que vaya tanto más rápido de lo que nuestros ojos se pueden mover, ¿verdad? Que nosotros no lo estemos viendo no quiere decir que no esté. Lo dejo ahí como posibilidad, ¿no? De hecho había una película que hablaba de esto, de la capacidad de percepción en base al movimiento, a la velocidad del movimiento. Pero esto es así, es un hecho físico, ¿no?, que por ahora yo no encuentro argumentos para refutar y aunque no se habla de ello pues yo creo que no ha sido refutado nunca, ¿no?

Entonces, dentro de las limitaciones lógicas que implica el tener un pulso determinado y estar limitado a esa frecuencia para poder tener una velocidad u otra, si nosotros variamos nuestro enfoque, nuestro punto de encaje, podemos también cambiar como esos niveles de percepción. Podemos percibir otras velocidades u otras intensidades de vibración, otras frecuencias vibratorias que permanecen ocultos a nuestra mirada en el momento en que tenemos, yo que sé, ahora mismo, ¿no? Si nosotros cambiamos nuestro punto de encaje empezamos a percibir cosas que no habíamos percibido desde el otro lugar. Es como si estás viendo una montaña desde el norte y luego te viajas hasta el sur y la ves desde el sur, ¿no? Es la misma montaña pero estás viendo aspectos diferentes de esa montaña. Y podríamos decir que la realidad es un poco esto, siempre estamos viendo la realidad desde el mismo punto de vista. Y ese punto de vista depende de dónde esté enfocada nuestra atención.

Y lo triste de todo, la mala noticia aquí, es que nuestra atención es maleable. Hace falta una gran determinación y haber comprendido claramente la importancia que tiene la atención para defenderte de cualquier intento de moverla hacia un lugar o hacia otro. Y realmente hoy en día estamos invadidos por estímulos que están enfocados a atrapar nuestra atención y llevarla a un lugar que a lo mejor nada tiene que ver con nosotros, con uno mismo, con una misma, pero sí tiene que ver con el interés de esa persona que intenta atraparla para llevarla ahí. Que a nosotros no nos aporta absolutamente nada en lo individual, en lo que nos atañe a nosotros, pero sí que le aporta a otro ser. Y este es el motivo por el cual nuestra atención está siendo tan codiciada. Porque precisamente allí donde ponemos nuestra atención, ponemos nuestra dirección y construimos la realidad en base a ello. Y nuestras creencias se construyen ahí también.

Y nuestras creencias pueden favorecernos a nosotros mismos, pueden sernos útiles a nosotros en lo individual, pueden ser útiles para mantener mi cuerpo en buenas condiciones, para mantener mi vehículo en buenas condiciones, para mantener mi mente equilibrada, para mantenerme energéticamente alta, para mantener mis vínculos saludables, en buenas condiciones, para poder estar presente cuando se me necesita, en lo que se me necesita... O puede servirme para que nada de todo esto esté cubierto, pero sí esté cubierta una dependencia hacia cualquier cosa externa como por ejemplo un sistema de salud, un sistema educativo, un sistema económico determinado o yo que sé, incluso que me abastezcan de aquello que necesito para sobrevivir porque mi atención no me ha dado para capacitarme para proveérmelo por mí misma. Nunca he tenido mi atención centrada en desarrollar la capacidad de proveerme de alimento por mí misma, solo sé comprarlo. Solo me he ocupado de poner mi atención en desarrollar la capacidad de comprar el alimento, por ejemplo, y no soy capaz de abastecerme por mí misma, solo puedo comprarlo. Es decir, solo puedo trabajar para tener el dinero para comprar el alimento porque mi atención solo se ha centrado en esto, no se ha centrado en tenerlo por mí misma. Y creo que ya a estas alturas habrás deducido a dónde quiero llegar, ¿no?

Porque esto es lo que nos está pasando, ¿no? Nuestra atención es absorbida desde que nacemos para ponerla en una descripción de la realidad muy concreta en la que nosotros no somos autosuficientes. Siempre tenemos dependencia de algo externo. Para estar en salud dependo de un médico o de todo un sistema de salud. Para que mis hijos vivan y tengan un buen futuro dependo de un sistema educativo. Para alimentarme dependo de unos distribuidores. Y así es como hemos llegado a que la sociedad sea lo que es, ¿no?, a que la sociedad funcione como funciona.

Y yo me pregunto por eso y te invito a ti a preguntarte también si quieres: ¿no tendrá que ver la felicidad con la satisfacción de ser capaz por mí misma? De ser capaz por mí misma de obtener aquello que necesito, aquello que me ayuda a que mi vida siga adelante. ¿No estoy más segura yo si obtengo por mí misma aquello que necesito para que mi vida siga adelante que si permito que sean otros que me lo cubran, que me lo den? ¿Quién va a cuidar mejor de mí?, ¿quién va a escoger mejor que yo misma para mí? ¿Quién tiene un compromiso ineludible con mi propia vida? ¿Y los demás con qué están comprometidos?, ¿con mi vida?

La inocencia es una cualidad cuando está enfocada en el lugar exacto en que es una cualidad, sino la inocencia es una carga para el inocente, es un peligro para el inocente. Y he querido hablar de esto precisamente porque me doy cuenta de que pasa y pasa y sigue pasando. Y aquí estamos, pensando que hemos despertado, pensando que despertar es despertar y ya está. Y no nos damos cuenta de que estamos en otra habitación que tiene cuatro paredes, que es otra diferente a la que habíamos habitado hasta ahora, pero sigue siendo limitada igual. Que despertar no es salir de esa habitación y meterte en la otra y creerte dogmáticamente que ya has alcanzado toda la realidad que existe, no. Despertar es darte cuenta de que es una habitación igualmente, que son cuatro paredes que te limitan igualmente, y que son diferentes y te aportan algo más de lo que antes podías percibir, podías comprender, podías tener en cuenta, podías incorporar a tu paradigma, pero que no es todo, que hay más. Y despertar es la capacidad de ver esto y de salir de esa segunda habitación, y de salir de la tercera, y de la cuarta, y de la quinta, y de la sexta, y de la séptima, y de todas las habitaciones en las que llegues a entrar después de haber aprovechado todo lo que podían aportarte de valor para ti.

Ahora se habla mucho de la ingeniería social y no es más que esto en definitiva. Al menos yo para mí, yo lo entiendo así, lo sintetizo de esta manera, ¿no? Es como sí, la ingeniería social lo que hace es atrapar tu atención para que tu punto de encaje, tu capacidad de percibir el mundo se quede anclado en un lugar en que el paradigma que tú construyas, o que sea construido para ti, esté favoreciendo no precisamente a ti, sino los intereses de otros. Y para ello utilizan un montón de cosas. Todas las cualidades que tienes como ser humano: tu inocencia, por ejemplo, tu necesidad de ayudar a tus congéneres, a tus hermanos, tu necesidad de ser útil para tu comunidad. Y hay un montón de ONGs que ahora que vendrá la Navidad te dirán que les hagas un donativo por causas que te van a romper el corazón, pero es todo propaganda. Son organizaciones corruptas que hacen todo lo contrario de lo que dicen.

Los pedófilos van a recoger niños huérfanos de guerra en sus misiones humanitarias financiadas con nuestro dinero, por ejemplo. El tráfico humano que hay de todas las catástrofes que provocan voluntariamente es impresionante. Y encima tienen la cara dura de pedirte que les des más, además de lo que te roban para financiarlo te piden que les des más. "Vamos a investigar para el cáncer", deja de fabricar vacunas, deja de venderlas y el cáncer se irá por sí mismo. El dinero que tú les des para investigar sobre el cáncer lo dedicarán a investigar sobre cómo no encontrar la cura del cáncer, porque no hace falta investigarla. Eso solo con que dejen de fabricar vacunas y dejen de venderlas y dejen de fabricar medicamentos iatrogénicos y generar protocolos iatrogénicos de salud, todas estas enfermedades terribles se acaban. Bueno, y además que la industria alimentaria reciba unas cuantas sanciones y muchas limitaciones también y todas estas enfermedades terribles se acaban. Así que si te piden dinero para investigar por su cura es mentira. Lo que van a hacer va a ser investigar cómo enfermarte más todavía.

Eso es lo que hacen con tu atención. E incluso así es para espacios en los que se supone que estamos despiertos. Hay mucha desinformación dentro dedicada también a los diferentes niveles de despertar que podemos ir asumiendo. No hay que bajar la guardia. No hay que bajar la guardia. Porque a lo mejor están estimulando que tú hagas algo que si pudieras verlo lo que estás haciendo en realidad no harías, como compartir cierta información falsa destinada a atraer tu atención hacia un lugar que no te ha de aportar nada. Atraer la atención de tantas personas como sea posible hacia un lugar que no nos va a aportar nada, todo lo contrario, que va a seguir alimentando este infierno.

Te animo, te animo a abrir más los ojos. Te animo a poner en duda todo. Te animo a dar pasos hacia atrás cuando te acerques a algo para poder verlo en perspectiva y cuestionar, cuestionar, cuestionar... Y bueno, en realidad no soy nadie para decirte lo que tienes que hacer. Pero me gustaría mucho que fuéramos capaces de no dejarnos manipular tanto, de estar realmente despiertos.

Y bueno, esto es lo que te quería comentar hoy. Gracias por tu compañía. Francisco Javier, "la duda, la gran virtud humana y la fe su gran pecado", dice Francisco Javier. Es cierto. Gracias Javier por compartir. Y pues nada, tenemos una escuela en la que vamos atesorando todo el conocimiento que estamos compartiendo en un mismo lugar. Es una membresía de 15 euros mensuales y bueno, si quieres puedes darte de alta y así nos ayudas a mantener vivo este proyecto y seguir adelante. Y si no también puedes hacer un donativo puntual del importe que tú quieras. Tienes los enlaces al principio, creo que tendrás los enlaces debajo del vídeo. Si no puedes escribirme a dianavalerias@vidaensalud.es y me lo pides, o entras en vidaensalud.es y allí encontrarás todo. Y pues nada, encantada de estar aquí hablando de esto que para mí es importante. Espero que a ti también te lo parezca y espero que ayude esta el poder de esta palabra que he emitido hoy a que cada vez podamos ir pasando de un cuarto a otro en el que podamos ver realidades cada vez más amplias y verdades más contundentes que no que la tendencia, la inercia a quedarnos apalancados en realidades que ya conocemos sea trascendida. Hasta la próxima.