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121. El sistema cognitivo en la actualidad

29 de noviembre, 2021

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En este episodio te comparto mi visión sobre lo que nos está pasando. El que yo creo es el motivo por el que hay tanta gente que no puede razonar frente a las evidencias. Porque ya hemos hablado de la disonancia cognitiva, pero ¿la necesidad de defender un paradigma integrado, puede ser lo única responsable […]

Transcripción del episodio

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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:

Vida en Salud, Episodio 121. ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?

En este episodio quiero hacer como una recogida en retrospectiva de todo lo que ha estado pasando y me voy a basar en mi vida, obviamente, que es lo que tengo como referente para saber qué ha pasado en la historia de la humanidad. Me voy a basar en mis experiencias personales, en lo que he podido vivir y comprender viendo la vida pasar y los acontecimientos del mundo en que vivimos.

Si pienso en cuando era una niña, claro, yo estaba encarnada en un cuerpo y viviendo una vida en un lugar que para mí era completamente desconocido, como para todos nosotros. De hecho, eso creo que es una experiencia común a todos mientras somos niños. No tenía prejuicios sobre cómo eran las cosas en realidad, porque todo era nuevo para mí. No tenía una idea de cómo tenían que ser, cómo estaban bien y cómo estaban mal, porque todo era nuevo para mí y todo me entraba como lo que era. Si tiene que ser así o no, o si está bien o mal, pues no entraba en eso; estaba como completamente inmersa en descubrir lo que la vida aportaba, lo que el espacio a mi alrededor aportaba.

Lo que esto ha sido así para todos no lo sé, porque si algo tiene el estar vivo es que es muy subjetivo. Cada uno de nosotros sabe lo que ha vivido y lo que vive. No sabemos si lo que vivimos es lo que viven también los demás; vivimos en realidades totalmente subjetivas. Yo estoy viviendo una experiencia que define la vida, pero no sé si tú estás viviendo una experiencia que te lleva a definir la vida de la misma manera. Así que, en realidad, no deja de ser como un campo de posibilidades infinitas en el que nunca dejas de aprender cosas, nunca dejas de aprender visiones.

Además, tiene la peculiaridad de que la experiencia subjetiva de otro siempre me aporta mayor comprensión de la experiencia que yo estoy viviendo. No sé si me estoy liando demasiado y no se me entiende, pero básicamente a donde quiero llegar es que cuando eres niño, cuando llegas a este mundo, todo es desconocido, todo es nuevo y no hay juicios ni prejuicios, sencillamente lo que vives es y ya está.

A medida que van pasando los años, te vas encontrando con realidades, con experiencias que te llevan a comprender que las cosas son de una manera o de otra. En realidad, al menos a mí nadie me explicó cómo son las cosas, me las he ido encontrando. He sabido que yo estaba sujeta a cumplir una serie de normas cada vez que me he encontrado con alguien que me ha acusado de transgredirlas, porque antes no lo sabía. Más o menos, tampoco tanto, porque sí que hay algunas que ya te brotan del corazón, brotan de ti: el no agredir a un hermano, a otro ser como tú. Bueno, hay cosas que ya salen de ti, y no siempre, porque hay momentos en que la descompensación y el desequilibrio es tal que a lo mejor lo haces, no porque quieras hacerle daño, sino porque no sabes qué estás haciendo. Hay algo que necesitas liberar, hay una presión en ti tan potente que necesitas liberar y tu experiencia vital está tan descompensada que a lo mejor sale deteriorando o haciendo daño a alguien, cosa que igual en ti no querrías.

Pero bueno, esto es algo que sucede, nos sucede a todos y, de hecho, nos vamos haciendo quienes somos por el camino. Nos vamos haciendo de una manera o de otra, nos vamos aceptando y consintiendo. Vamos aceptando que actuamos de una manera o de otra y vamos consintiendo nuestras actuaciones o no, o nos exigimos un cambio; eso también puede pasar.

Dentro de las cosas que hemos estado viviendo las últimas generaciones, que no vivieron generaciones anteriores, es que desde el nacimiento hemos vivido en una sociedad cuya civilización era una civilización industrializada. Esto da a nuestra sociedad unas características muy determinadas y a nuestras experiencias vitales unas características muy determinadas también. El hecho de que vivimos en una sociedad industrializada es algo que en un principio no nos cuestionamos. Es así. Mi abuela no creció en una sociedad industrializada, por ejemplo; ella nació y creció en un entorno rural de autosuficiencia.

Creo que aquí en España la industria fue impuesta después de la Guerra Civil. La industria en sí pues no es ni buena ni mala; la guerra sí que fue mala, todas las guerras lo son. Digamos que la industria en principio no tiene por qué ser ni buena ni mala, o no tendría, pero al menos en mi experiencia y bajo mi mirada, yo tengo que decir que ha demostrado que es mala, que no hace el bien, que deteriora los procesos sociales, que deteriora todo lo que toca.

Hubo un tiempo en que yo creía que el dinero era culpable de todo y que abolir el dinero era la solución para todo. Pero ahora pienso que el dinero no es bueno ni es malo; es cómo gestionamos el dinero lo que es bueno o es malo, y está demostrando que es malo. Fíjate, cuando eras pequeño o pequeña no te planteabas qué era la economía tampoco, y nadie te lo explicó. Yo creo que hoy en día sí que a los niños en las escuelas sí que les explican algo sobre economía, pero no les explican lo que es la economía, les explican cosas sobre economía. A mí ni me hablaron del tema de la economía en mi educación básica, pero sabía que existía el dinero y que era necesario, y que cuando tenía dinero tenía una capacidad que no tenía si no tenía dinero.

Yo ignoro cómo ha podido pasar esto: de la sociedad en la que nació mi abuela, que no tenían dinero, que lo que tenían era lo que daba la tierra, lo que ellos podían gestionar y no dependían de la industria para abastecerse de las cosas, sino que dependían de lo que podían hacer para ellos mismos y de cómo podían coordinarse con sus vecinos para tener entre todos las necesidades cubiertas, a la sociedad que yo vivo ahora, en que todo depende de que lo adquiera con dinero. Es que si, hombre, hay grados y grados de esto, pero todo depende de que lo adquiera con dinero. No sé cómo ha podido llegar a pasar, pero sé que es algo que nos ha sido impuesto.

La industria se ha ido colando en todas las áreas de nuestras vidas y cada vez sus productos están más presentes entre nosotros. Comemos de lo que fabrica la industria, bebemos de lo que fabrica la industria o de lo que le sobra a la industria. Gestionamos nuestros problemas de salud con lo que fabrica la industria, nos desplazamos con lo que fabrica la industria. La industria está muy presente en nuestras vidas. Dependemos de la industria para muchas cosas, pero parece ser que quienes gestionan la industria no nos han hecho lo suficientemente dependientes y parece como si estuvieran buscando formas de hacernos aún más dependientes.

El tema de la salud, como ha sido muy vinculado a la muerte y al sufrimiento, pues tiene un potencial enorme para conseguir llegar a tocarnos a fondo. Si estoy enfermo, pues no puedo cuidar de los míos, no puedo trabajar y tener dinero; si estoy enfermo puedo morir y sufrir, y sí, todos tenemos miedo de eso que se ha vinculado con la salud, que es la enfermedad y la muerte, el sufrimiento, el dolor, el aislamiento también. Muchas veces cuando estás enfermo tienes que quedarte aislado porque tienes que estar en un hospital y con ello te separan de tu gente, porque no tienes energía para relacionarte y necesitas descansar. En cierto modo, pues la salud está relacionada con todas estas cosas a las que les tenemos tanto miedo.

Dentro de esta retrospectiva, pues ya hace mucho tiempo que me di cuenta de que en realidad todo lo que tiene que ver con la salud que proviene de la industria (e incluyo en lo que proviene de la industria a las diferentes formaciones dentro de las áreas científico-médicas orientadas a la salud, todas las capacitaciones universitarias y todos los títulos que están vinculados con eso), también están generados por la industria. Hace mucho tiempo que las carreras científicas están intervenidas por intereses muy concretos y hace mucho tiempo que solo se enseña una versión conveniente y se ocultan los descubrimientos de muchos grandes científicos porque no son convenientes para esos intereses determinados de estas industrias.

Si bien ninguna industria me gusta, porque el sistema industrial es altamente depredador y además no se basa en cubrir necesidades, se basa en optimizar procesos de producción; o sea, ha errado completamente el tiro porque el objetivo no debería ser producir, el objetivo debería ser cubrir necesidades. Creo que es la característica más diferencial entre la sociedad en la que nació mi abuela y la sociedad en la que han nacido mis nietos: que en la sociedad en la que nació mi abuela se producía para cubrir necesidades y en la sociedad en la que han nacido mis nietos el objetivo es optimizar procesos de producción, que sea cada vez más barato. Para que sea cada vez más barato producir, cada vez se fabrican más cantidades de cosas, y para que sea más barato producir, cada vez se manipulan más los procesos.

No sé lo que pasa en todo el mundo, yo puedo hablar de lo que pasa en Cataluña, que es el espacio geográfico que mejor conozco el funcionamiento. Hay productos que en la época de mi abuela todos tenían a disposición y todos utilizaban para lo que necesitaran, que hoy en día es imposible encontrar porque se van directamente, o sea, se consideran desecho y la industria los recoge para sus producciones. Cosas como, por ejemplo, pues no lo sé, según qué tipo de partes de los animales. En Cataluña un ganadero no tiene acceso a todo lo que dan los animales porque hay muchas partes que se quedan en el matadero; es como el diezmo que se cobra el matadero y esas partes van a parar a la industria para producir masivas cantidades de gominolas, por ejemplo, u otros productos que te venderán por otro lado.

Si te fijas, es todo como un esquema que está destinado como a asisarnos constantemente, asisarnos cosas. Bueno, te quito un poquito de aquí, te quito otro poquito de allí, te quito otro poquito de allá. Invierto grandes cantidades de dinero en marketing y te lo presento como si fuera una gran cosa. Hemos llegado al punto en que la industria alimentaria produce cosas que puedes comprar en supermercados, pero que no se pueden llamar comida; te las puedes comer, pero no son alimentos, son venenos. Son venenos. No hay nada que puedas comprar en un supermercado que no sea un veneno. Ya sé que hay por ahí gente que dice: "no, la dieta saludable", pero en el supermercado tienes que escoger las cosas que no... no hay nada en un supermercado que puedas comprar que no sea un veneno, ni siquiera en un supermercado ecológico, según y cómo.

Eso es lo que tenemos ahora: tenemos de todo, muchísimas cosas que no cubren nuestras necesidades prioritarias, primordiales, nuestras verdaderas necesidades. Tenemos comida que no alimenta, tenemos medicamentos que no curan (al contrario, enferman), tenemos sistemas de desplazamiento que son un impedimento para desplazarnos. No voy a ir más allá, pero seguramente si me pusiera a mirar todas las cosas... ¿por qué? Pues porque al final tú tienes un coche o puedes ir en avión, pero todos estos caramelos industriales al final han sido usados para ponernos impedimentos. Tienes un coche pero tienes que pagar el IBI, el no sé qué, el ITV, el impuesto de no sé qué, el impuesto de no sé cuántos, y además no puedes conducir ni como tú te sientes seguro ni como tú vas bien, porque hay toda una serie de normas que te han impuesto sobre cómo tú tienes que hacer las cosas y si no las haces pues vas a recibir un castigo. Al final todas estas cosas que se supone que tenían que facilitarnos la vida, al contrario, nos la están dificultando. Nos están facilitando algunas cosas que tienen que ver con vivir, pero la vida en sí nos la están dificultando porque genera mucho estrés todo esto además.

No tener los nutrientes necesarios, tener medicamentos que te enferman en lugar de sanarte, tener recursos que cada vez son más necesarios pero que te suponen un estrés el usarlos por todo lo que conlleva. Entonces, en cuanto a todos los inventos que han hecho sobre que tenían que mejorar a la humanidad, pues han acabado en eso, en algo que lo que hace es dificultar, como por ejemplo, pues las vacunas otra vez. Esto que se inventaron, además de que es una porquería, no solo no sirve para fortalecerte, sino que al contrario, te debilita. Yo te aseguro que todas las enfermedades autoinmunes están provocadas por el uso de las vacunas, y las enfermedades neurodegenerativas también, por los medicamentos, por las vacunas y por esta comida que no alimenta pero sí envenena.

Hemos llegado al punto en que yo me doy cuenta de que gran parte de la población tiene un deterioro cognitivo muy grande. Realmente, la mayoría de las personas que viven en las sociedades actuales, su cerebro no funciona bien. No puede ser que esté pasando lo que está pasando. No puede ser que haya personas con las que no puedas ni conversar sobre esto que está pasando desde una visión no oficialista y, cuando se dignan a hablarte, te das cuenta de que no carburan, de que su capacidad cognitiva no está bien, de que su capacidad de razonamiento está deteriorada. ¿No te has fijado? Esto es lo que pasa. Tú vas a intentar hablar con tu suegra, con tu madre, con tu abuela, con tu cuñado, con tu primo, con tu hermano a veces, con tu hijo muchas veces, y exponerle toda una serie de hechos, de razonamientos lógicos, pero no pueden seguirlos. No pueden. Porque el daño es grande, yo creo. Creo que hay daño neuronal porque las vacunas realmente hacen mucho daño, porque los medicamentos son un veneno y porque esto que nos venden como alimento y que estamos comiendo también hace mucho daño. Hace mucho daño el hecho de no tener los nutrientes necesarios y de estar tomando tóxicos constantemente.

Yo creo que debe ser por esto que quienes han estado creyendo que todo era bueno... En realidad, con todas las personas que puedo hablar que llegan a conclusiones mínimamente claras, son gente que se ha estado cuidando precisamente de estos venenos. Así que, bueno, esto es lo que quería comentaros hoy, esta reflexión que he hecho. Me gustaría saber tu opinión para poder pues confirmar o refutar esta teoría que acabo de construir. Muchas gracias por escuchar, por acompañarme. Te recuerdo que si quieres puedes comentar en el chat o en el grupo de Telegram. Vamos a cerrar el episodio aquí. Podéis entrar en vidaensalud.es/escuela y acceder a la membresía que te da acceso a todo el conocimiento que tenemos atesorado allí. Puedes asistir a los directos que vamos proponiendo y, si quieres matricularte en la escuela y formar parte de la membresía y quieres ayudarnos, puedes hacer un donativo en vidaensalud.es/donar. Si quieres mantenerte al día de qué es lo que vamos proponiendo y qué es lo que está pasando con nosotros, pues puedes suscribirte en vidaensalud.es/suscripcion o entrar en el grupo de Telegram Vida en Salud o en el canal de Telegram Noticias Sendero Ikigai.

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Hasta pronto.