123. Autodeterminación
01 de febrero, 2022
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En qué mundo vivimos, cuanto de ilegal tiene la realidad "legal" que nos somete, cómo nos liberamos.Transcripción del episodio
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Esta es la transcripción literal del episodio:
**Vida en Salud, episodio 123. Autodeterminación.**
He llamado a este episodio autodeterminación porque quiero hablar precisamente de esto: de la posibilidad que tenemos de autodeterminarnos. ¿Y qué quiere decir autodeterminarse? Pues autodeterminarse es tomar la responsabilidad sobre la propia vida y los propios actos, básicamente.
Desde que nacemos, en cierto modo esta responsabilidad es delegada mediante un ritual al Estado, mediante el certificado de nacimiento. Al nacer, es como si los padres entregaran a sus hijos al Estado para que este regulara las actividades de estos seres que acaban de llegar a la vida. Si no, ¿por qué estarías obligada u obligado, por qué estaríamos obligados a seguir unas normas impuestas por alguien a quienes les importamos muy poco? Por alguien que no sabe nada de nosotros, ni de cómo vivimos, ni de nuestras necesidades, y tampoco les importa. ¿Por qué tendríamos esta obligación que se nos hace creer que tenemos?
¿Dónde piensas que tiene origen esta servidumbre que va pasando de padres a hijos como una obligación? Pues en ese contrato; en el contrato que hacen en nuestro nombre nuestros padres al entregarnos, al entregar nuestra existencia en el Registro Civil. Y ellos no lo saben, por eso. Los padres no lo sabemos. Yo registré a mis hijos en el Registro Civil. Bueno, yo no, yo no estaba para hacer eso; lo hizo el padre. Pero el padre de mis hijos registró a nuestros hijos en el Registro Civil. Nadie nos dijo por qué teníamos que hacer eso, pero sabíamos que teníamos que hacerlo. Fíjate, igual que tú seguramente sabes que tienes que hacer eso. ¿De dónde viene eso? ¿Por qué tenemos que registrar a nuestros hijos en el Registro Civil?
Pues por eso: porque al notificar al Estado que ha habido un alumbramiento y que tú y el padre habéis tenido un bebé, habéis traído un nuevo ser vivo a este mundo, el Estado se lo apropia mediante el ingreso en el Registro Civil. El padre entrega una notificación de neonato y el Registro Civil le devuelve un contrato en el que el nombre de ese niño es escrito en mayúsculas porque, como vimos en el programa sobre la estafa del nombre, al estar escrito en mayúsculas tiene el trato de empresa, de corporación. Entonces, al convertir a ese niño en una empresa, puede contratar, tener contratos, puede tener tratos con la empresa "Reino de España", *Kingdom of Spain*. Y está registrado, tiene un número de registro que ahora no recuerdo, pero sí que en el post, en la publicación que pondré de los enlaces relacionados a este episodio, a esto que te estoy explicando, estará el enlace a ver el registro de *Kingdom of Spain* en la SEC como empresa.
Y este contrato que se nos hace para con el Estado, en el que perdemos todos nuestros derechos en realidad, pero empezamos a ser merecedores de unos privilegios otorgados por ese Estado, pues ese contrato es fraudulento totalmente. Porque un contrato tiene unas normas para poder ser llevado a cabo. Un contrato no puede ser un engaño para nadie. Todas las partes firmantes, todas las partes que forman parte de ese contrato, tienen que tener conocimiento claro de qué es lo que están contratando, de cuál es el acuerdo al que están llegando. A nosotros nos lo hicieron y éramos unos bebés completamente inconscientes de eso; y nuestros padres tampoco supieron qué es lo que estaban haciendo. Así que es un contrato fraudulento, nulo de pleno derecho. No tiene ninguna validez legal porque no cumple ni uno solo de los requisitos que tiene que tener un contrato para ser legal.
Pero a fuerza de decirnos y repetirnos que estamos bajo este contrato, nosotros nos lo creemos. Y lo único que mantiene vivo este contrato, lo único que hace válido este contrato, lo único que lo hace legal, ¿sabes qué es? Tu consentimiento. Que tú consientas, que tú lo apruebes, lo creas así y vivas tu vida conforme a que ese contrato es válido. Eso es lo único que lo hace válido. Por eso cada vez que te identificas con el número de cédula de identificación, el número que te ha asignado el Estado, cada vez que te identificas con este número o con el propio documento de identificación, pasaporte o lo que sea, en cierto modo estás consintiendo ese trato que te fue aplicado de forma impositiva y engañosa y fraudulenta. Pero si tú lo consientes, entonces es válido.
Eso es lo que quería explicar hoy, y te voy a explicar un poco también algo que vengo reflexionando mucho últimamente sobre esto. Que, de hecho, esto que estamos viviendo ahora no es una cosa que sea nueva; es algo que se viene repitiendo a lo largo de la historia muchas y muchas veces, en muchas ocasiones. Hemos visto en la historia más reciente los autoatentados que hemos visto, que fueron la excusa para endurecer las medidas en los aeropuertos y dificultarnos la vida para viajar y tener más control sobre nosotros. Antes del autoatentado del 11 de septiembre de las Torres Gemelas y el autoatentado de la estación de trenes en Madrid, antes de estos autoatentados provocados por los mismos de siempre, nosotros podíamos viajar de otra manera, ¿te acuerdas?
Y ahora estamos viviendo como una vuelta de tuerca más sobre esto. Siempre siguen la misma técnica: la técnica que es llamada Acción-Reacción-Solución. Producen un estímulo, una acción: "¡Ah! Hay un problema global", llámale Plan-e-mi-a o llámale como quieras, atentado, cómo lo llaman, terrorismo internacional, lo que sea. Hay este problema, hay que reaccionar, ¿no? Hay que poner medidas para que no estemos todos en peligro, nuestra vida corre peligro, nuestra seguridad corre peligro, nuestros privilegios, nuestra forma de vida corre peligro. Hay que hacer algo. Reacción: "¡Ay! Hay que hacer algo, sí. Haced algo, haced algo. Haced algo vosotros, no nosotros", porque estamos acostumbrados a delegar nuestra responsabilidad en ellos. Y además, ellos nos plantean siempre problemas tan grandes que sobrepasan a nuestra capacidad de control, de autorregulación: problemas internacionales, fantasmas, virus pequeños que vienen, que no se ven y no sabes ni de dónde vienen, estas cosas. Entonces: "No, haz algo", ¿no? Y ellos te dan la solución, que ya tenían preparada de antes. Porque, de hecho, esa acción que pusieron en marcha la pusieron en marcha para implementar esa solución que luego te venden como si la hubieran sacado de haber estado estudiando la situación. Era al revés, de hecho. Era al revés.
Y sí, porque lo he dicho muchas veces, pero lo voy a volver a repetir: estamos en lo que en marketing se llama un *funnel* de ventas, un embudo de ventas. Un embudo de ventas es... puedes encontrar en diferente, no sé, cuando estás viendo vídeos en YouTube o estás pasando posts de Instagram o de Facebook, entre la publicidad te vienen *webinars* gratuitos, por ejemplo: "Ah, un *webinar* gratuito. Ve este vídeo, este curso gratuito para hacer panes, para hacer quesos veganos, para aprender a hacer una página web, para hacer un *e-commerce*, para no envejecer, para hacer cremas, para lo que sea", lo que te sale en los anuncios. Y te regalan un curso o te regalan un *webinar*, te regalan cosas. A partir de ahí, tú dejas tu correo o te regalan un *e-book*, un manual para hacer no sé qué, para hacer ganchillo o lo que sea. Y tú dejas tu correo y, a partir de entonces, ese correo pasa a formar parte de un embudo de ventas. Y ese embudo tiene diferentes pasos en los que se van a ocupar de convertirte en un cliente.
Pues nosotros vivimos dentro de un *funnel* en el que el Estado es quien nos vende y nosotros le compramos todo lo que el Estado vende. El caso es que, mediante esos privilegios que nos otorga de forma fraudulenta, nosotros le cedamos el único dinero real que existe en este mundo, que es el que proviene de nuestro esfuerzo de trabajo. Y nosotros les cedemos el único dinero real que existe, que lo generamos nosotros, que es nuestro, y ellos se encargan de hacer que ese dinero vaya a parar a los bolsillos o las cuentas corrientes de aquellos que están diseñando la forma en que nosotros tenemos que vivir para que sea cada vez más fácil expoliarnos. Básicamente es esto.
¿Y cómo empezó todo esto? Pues te quiero explicar algunas cosas que no sé si sabrás, pero tengo ganas de decirlas de viva voz. Porque fíjate que nosotros creemos ahora, por ejemplo, el decreto de las mascarillas: "Es obligatorio llevar la mascarilla en interiores, la distancia de seguridad en exteriores también, no sé qué". "Ah, es que la ley dice que tienes que llevar mascarilla", me dicen cuando entro en un sitio y no la llevo. ¿Qué ley? ¿Dónde está la ley? Nos mantienen tan ignorantes que no sabemos lo que es ley y lo que no es ley. Confundimos normas con leyes; confundimos principios con leyes. No. Que tú tengas que llevar mascarilla no puede ser una ley, no es una ley. Una ley es que el sol sale por las mañanas, por ejemplo; o que el sol se pone todas las noches. Es otra ley. La ley de la gravedad: que los objetos caen sobre la superficie de la Tierra, que no tienden a volar, sino que tienden a caer por su propio peso. Otra ley es que el mar está en movimiento y que el mar existe. Esas son leyes. Otra ley es que existe una microbiota en ti que cumple funciones importantísimas para el mantenimiento de tu vida; eso es otra ley. Estas son leyes; son cosas que no pueden ser alteradas por nada más que por una fuerza natural, en todo caso. Podría dejar de salir el sol, pero no sería por algo que nosotros hiciéramos. Por ejemplo, una ley es que el universo es energía, que todo es energía; eso es una ley. Que la materia se sostiene en frecuencias vibratorias, en vórtices de energía; eso es otra ley. Pues todas estas son leyes. Pero que tú tengas que llevar una mascarilla es una norma y, a no ser que tú consientas esa norma, no tiene influencia sobre ti.
Vamos a ver más cosas. ¿Qué es lo que te quería explicar? ¿De dónde viene todo esto? ¿Sabes lo que es una bula papal? Una bula papal es un documento que redacta el Papa en el que decreta algo que él quiere que sea realidad, que él quiere que sea la norma, que él quiere que se manifieste en la Tierra. Y como el Papa quiere que se manifieste esto, pues en unas épocas en que la Iglesia, el Vaticano tenía poder sobre nosotros, pues lo dictaminaron así y así se hizo. Aunque yo creo que en el siglo V, por ejemplo, que es de donde proviene la bula de la que te voy a hablar ahora, en el siglo V estaban ellos montándose sus historias: los nobles, la realeza, el Vaticano, el clero. Todos ellos tenían sus chanchullos, hacían sus *business*, sus negocios; pero que el pueblo llano no se enteraba de todo eso, no les llegaba a ellos esta información. Que pasaba igual el recaudador de impuestos por donde pasaba, porque tampoco debía tener tan claro todo el territorio; no iba a pasar por todos los sitios donde había núcleos de convivencia. Habría gente que ni los habría visto nunca también, imagino yo. No debía ser tan fácil para esta élite tener controlado a todo el mundo. De hecho, ahora es el momento en que más facilidad tienen y quieren aún más control sobre nosotros.
Pues bueno, en realidad la definición de bula papal es cualquier tipo de documento papal emitido en forma de decreto o privilegio solemne o simple y, en el caso de otros documentos menos elaborados, publicados en forma de carta. Eso es una bula papal. Y eso, lo que yo te digo, a finales del siglo V, el Papa Bonifacio VIII dictó una bula que se llama *Unam Sanctam Ecclesiam*. Y en esta bula se declara abusivamente heredero único y legítimo de Noé. Noé, el de la barca y los animales, ¿te acuerdas de la Biblia? Si la conociste. Pues se declara heredero único de Noé, o sea: "Yo soy el único heredero de Noé y, por tanto, de Dios, porque soy el iniciador de la Iglesia de Dios". Entonces, *Unam Sanctam Ecclesiam* es un fideicomiso, y un fideicomiso es como una cesión de bienes en que hay tres figuras: uno es el garante, el fideicomitente y el beneficiario. En esta bula es así, hay estas tres figuras: el garante (en esta bula el garante era Dios), el fideicomitente (era la orden de los Jesuitas, cuyo administrador es Bonifacio VIII —fideicomitente son, de alguna manera, pues los que gestionan estos recursos—) y los beneficiarios son los cristianos en esta bula, en este fideicomiso.
Luego esta bula fue variada un poco por el Papa Nicolás V en 1455 y cambió un poco los roles de ese fideicomiso. Añadió la figura del administrador y puso como garante al Pontífice; al fideicomitente, la Curia Romana; como administrador, el Colegio de Cardenales; y los beneficiarios, los infantes de Portugal y de España, todos los príncipes de la tierra del Papa. Y les dio plenos poderes a los infantes de Portugal y España para invadir, buscar, subyugar, perseguir a cualquier pagano imponiendo la fe católica. ¿Te suena un poco? Las tierras se cedían en este fideicomiso al rey y a los nobles, y no existía la propiedad privada. Por eso decidieron que aquellos que se beneficiaban de la tierra tenían que pagar tributo a sus verdaderos beneficiarios. De ahí viene, o sea, su delirio es ese: que la tierra es propiedad suya. Es su delirio. Y lo único que lo hace real es que nosotros nos lo creamos y nosotros lo consintamos, nosotros les demos la razón y juguemos a ese juego. Porque igualmente yo puedo decir: "Pues no, pues la tierra es mía y tenéis que pagarme a mí". Igual que lo dijo el Papa Nicolás o el Bonifacio VIII o cualquiera; lo puedo decir yo o lo puedes decir tú, ¿por qué no? Dios hizo a todos los hombres a imagen y semejanza de sí mismo, o sea, somos iguales. No somos diferentes. ¿Por qué la palabra del Papa va a tener más valor que la mía o la tuya? ¿Porque es más corrupto? ¿Porque es más amoral? ¿Por qué iba a tener la verdad?
Bueno, y así toda una serie de bulas que van haciendo que eso, que la tierra y todo lo que la tierra produce, incluso las almas —la Iglesia se quedaba con las almas de los seres vivos— y el Estado, en forma de reyes y reinas y nobles, se quedaban con los cuerpos y el fruto del trabajo de esos cuerpos. Así se lo repartieron. Y esto viene de ahí. El hecho de que quedes ahí registrado es como una evolución de todo aquello que pasó en la Edad Media. Ahora estamos en el punto en que estamos. Hemos pasado por el hecho de que, bueno, el carné de identidad nos hace someternos a toda una serie de normas dictadas por una casta ignorante y corrupta a quien no le importa para nada el bienestar de nadie. Tú no le importas, yo no le importo. Y lo que está pasando ahora es un episodio un poquito más allá, es como una sofisticación de lo mismo.
Pero quiero decirte que todo esto es un fraude, es ilegal. Y lo único que lo hace legal, como te he dicho, es que tú consientas, que tú acuerdes que eso es así. Si tú lo niegas, si tú te desvinculas de toda esta alucinación que tuvieron un grupo de personas enfermas, pues no tienes por qué obedecer nada de lo que te impongan. Pero aquí en España llevamos obedeciendo demasiado tiempo; nos estamos conformando demasiado con todas las imposiciones. Me enteré de que España es el único país del mundo en que el Estado puede meter mano en tu cuenta corriente y quitarte tu dinero. Si esto, la primera vez que lo hicieron, hubiéramos montado un pollo del copón, no habrían podido hacerlo. Si hubieran recibido denuncias, como ahora están recibiendo por todo esto. Es como que nos estamos moviendo muy tarde. Y de verdad que pienso que tendríamos que empezar a recular y empezar a denunciar todas estas cosas que hemos estado consintiendo, que no son justas, que son un abuso. Un abuso del poder que les hemos estado cediendo, que hemos estado consintiendo que ellos tengan.
Pero bueno, tengo una buena noticia. Porque igual que ahora está... no sabré decirlo el nombre, Reiner Fuellmich o algo así, el abogado alemán que está... bueno, esta semana ya entra a juicio la demanda que él ha hecho, la querella que él ha interpuesto contra todos los gobiernos, las farmacéuticas y los bancos (me parece... no, los bancos aquí no están. El de los bancos fue en 2012). En el 2012 hubo un grupo formado por una abogada, por un informático y por un naturópata que recibieron el encargo por parte de la City de investigar la actividad de los bancos. Y lo hicieron. E investigando esta actividad, llegaron a la conclusión de que era un fraude que no beneficiaba más que a muy pocos de forma ilegal e ilegítima, y que no valía la pena que continuara la sociedad dependiendo de esta forma de economía esclavizante y humillante. Entonces, anularon todo lo relacionado con bancos y estados; les anularon todo poder y crearon un nuevo fideicomiso en el que el fideicomitente es el primer creador (es muy espiritual esta historia), los administradores son ellos (los tres investigadores: Caleb Skinner, Hollis Randall Hillner y Heather Ann Tucci-Jarraf) e hicieron beneficiaria a la eterna esencia. ¿Y sabes qué? Que la eterna esencia somos nosotros. Nosotros somos la encarnación de la eterna esencia. Y en ese fideicomiso denunciaron la ilegalidad y el fraude con el que estaba operando todo este sistema y lo depositaron en el UCC (Uniform Commercial Code). Y pusieron el condicionante de que cualquiera que pudiera demostrar que todo lo que se manifestaba en esos documentos era falso, podía anular este fideicomiso. Pero mientras no se pudiera demostrar esa falsedad, ese fideicomiso continúa siendo válido, continúa activo.
Y esto nos hace legalmente libres de esa sumisión que pensamos le debemos a este Estado corrupto. Lo hemos dicho algunas veces, pero creo que no lo decimos suficientemente. Tenemos que hablar más de esto; tenemos que hablar más de de parte de quién nosotros estamos obligados a obedecer las idas de olla de cuatro enfermos mentales. ¿De parte de quién? Pues era por esto: no tiene ninguna legalidad, está bajo fraude y en deshonor. Y nada, quiero que reflexiones sobre esto; por esto te lo digo. Toda mi voluntad es darte elementos de reflexión, que pienses en ello. Porque, de verdad, que lo único que hace que esté vigente el sometimiento que les debes es que tú consientas. No sé si sabíais sobre todo esto, pero creo que es muy importante tenerlo en cuenta ahora mismo. Porque el paso que quieren dar en el abuso y el fraude que cometen sobre nosotros es muy grande ahora mismo. La tecnología facilita demasiado el control absoluto y podemos no volver a ser libres nunca más. Y no lo éramos antes del 2019 tampoco; no lo éramos, no éramos libres. Éramos esclavos con privilegios cedidos por nuestro esclavizador. Y ahora pienso que deberíamos encaminarnos hacia realmente liberarnos de verdad, con todo lo que sabemos ya, con todo lo que hemos visto, con todo lo que hemos compartido. Levantemos velas para navegar hacia el mar de la libertad, de la liberación. Sí, sin miedo, apoyémonos los unos a los otros.
Si quieres más información, en la publicación que acompaña al episodio del podcast en la web vidaensalud.es encontrarás más información sobre, bueno, cómo proceder. Porque los administradores de este fideicomiso, este grupo de tres (Caleb Skinner, Hollis Randall Hillner, Heather Ann Tucci-Jarraf), dejaron unos documentos que están de libre acceso, que podemos utilizar todos para declararnos beneficiarios de ese fideicomiso como encarnación de la eterna esencia y rechazar completamente cualquier precontrato que pudiera haber sido ejecutado sobre nosotros de forma fraudulenta y engañosa. Dejaré ahí toda la información. Existen grupos de apoyo, también dejaré la información en la publicación por si quieres acceder e informarte más profundamente y ver cómo puedes tú liberarte a través de esta posibilidad. Hay muchas. Hemos hablado de la REMEL, por ejemplo, que utiliza un vacío legal que tiene que ver con el *copyright*, con los derechos de autor dentro del mundo artístico para rechazar completamente esa ficción jurídica.
Estaba escuchando un vídeo en que Alejandro Angélica, que es un gran conocedor de este tema, comentaba que si vas al diccionario —no me ha dado tiempo de buscarlo, pero si vas al diccionario jurídico español—, ficción jurídica es aquello que no ha pasado de verdad, pero que se escribe como si hubiera pasado y se le da el valor de como si hubiera pasado. Eso es la ficción jurídica y eso es lo que tenemos que rechazar. Porque además están reescribiendo toda nuestra historia. Ya no sabemos ni de dónde venimos; no podemos fiarnos de que la historia que se conoce de nuestras civilizaciones sea verdadera. Porque ellos lo cambian todo. Te dicen que los egipcios una cosa, que los romanos no sé qué, que los no sé... Pero obvian las cosas que no les conviene que sepamos. Y realmente hay que rebuscar muy bien entre la información para encontrar información verdadera, de verdad. Porque lo han hecho muchas veces: nos han dejado sin historia a muchas civilizaciones porque no las conocemos. No conocemos la historia de la Atlántida ni de ninguna otra civilización anterior. La historia que nos explican de Egipto o el Imperio Romano o de Asia no sabemos si es cierta. Continúan haciéndolo: en cada guerra aprovechan para destruir documentos y obras de arte que reflejan la forma de vida de civilizaciones enteras para que no sepamos de dónde venimos, para que no podamos reconocernos, identificarnos, tener una identidad precisa. ¿No te parece a ti que esto es así? Yo estoy convencida de que esto es lo que está pasando.
Y bueno, aquí termina el episodio del podcast. Muchas gracias por acompañarme, muchas gracias por escucharme, muchas gracias a todos los que participáis en cualquiera de las propuestas que estamos haciendo, que estoy lanzando y que vamos lanzando. Muchas gracias a los que formáis parte de la Escuela, muchas gracias a los que estáis aportando, haciendo aportaciones voluntarias económicas. Muchas gracias a quienes compartís lo que vamos haciendo para que llegue a más gente. Muchas gracias por todo a todos. Muchas gracias a los ponentes de la Escuela, que son grandes, muy grandes todos. Que tengas excelentes días y mejores noches. Hasta la próxima.