Vida En Salud Suscríbete a la Newsletter

124. El consentimiento

08 de febrero, 2022

📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales

Qué es el consentimiento silencioso y cómo te está afectando a ti.

Transcripción del episodio

Leer transcripción completa

Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:

**Vidan Salud, Episodio 124: El Consentimiento**

De todo lo que te expliqué en el último episodio, seguramente el consentimiento es lo más importante y trascendental de todo. No solamente por el hecho de que en eso se basa tu esclavitud, nuestra esclavitud, sino también porque es algo para lo que hemos sido minuciosa y cuidadosamente programados.

Desde que nacimos, hemos pasado por todo tipo de situaciones en las que nos hemos encontrado con consignas, signos, afirmaciones, rituales de todo tipo destinados a acostumbrarnos a dar nuestro consentimiento para ser esclavizados. Resumiéndolo es así, y de esto es de lo que te quiero hablar hoy: de cómo es todo esto, cómo es que sucede. Ponernos en contexto para reconocerlo fácilmente cuando se da y no repetirlo, y no caer en la inercia de ese programa inducido que tenemos.

Porque además es muy antiguo, es un programa que afecta a varias generaciones, a muchas generaciones: abuelos, bisabuelos, tatarabuelos ya fueron adoctrinados de esta manera, ya se les implementó ese programa de consentir a ser esclavizados de las múltiples formas que lo hemos sido, que lo estamos siendo. Y además, cuidadosamente a nosotros concretamente también se nos ha estado inculcando.

Entonces, está oculto en nuestro subconsciente, funcionando, poniéndose en marcha en todas las situaciones sin que ni siquiera nos demos cuenta. En automático funciona. En nuestro aspecto, nuestra mente, lo podemos llamar mente, sí, pero como mente lo tendemos a asociar mucho con el pensamiento —cosa que en principio parece ser que no es así—, pero bueno, para evitar esta confusión lo llamaré nuestro aspecto subconsciente. Eso que late por debajo de lo que nos damos cuenta que está pasando, pero está pasando aunque no nos demos cuenta. Y muchas veces es lo que sostiene a aquello que nos damos cuenta que está pasando.

Y entonces hay muchas formas sutiles en que esto opera y en que tú estás dando tu consentimiento para que esto prosiga como está siendo. Tú y yo y todos, o sea, no es que tú, tú... es que todos. A todos nos pasa esto, por eso yo puedo hablarlo y tú puedes hablarlo, porque nos está pasando.

Por ejemplo, cuando aceptamos llevar a nuestros hijos al colegio a ser adoctrinados, estamos alimentando a ese monstruo, estamos consintiendo que ese monstruo se perpetúe en generaciones futuras. Por supuesto, cuando registramos a nuestros hijos también estamos dando nuestro consentimiento (esto ya lo expliqué la vez anterior). Y bueno, tal vez dejar de hacer esto, estas dos cosas, son de las más difíciles de dejar de hacer. Nos justificamos de muchas maneras para que esto sea imposible de no hacer, para que no sea posible dejar de llevar a los niños al colegio, para que no sea posible no registrar a los niños cuando nacen.

Y todas ellas se basan en el miedo, si te fijas. Porque ¿qué pasa si no registras a tu hijo en el registro civil? Si no notificas que ha nacido, si no le notificas al Estado que has dado a luz una nueva vida. ¿Qué es lo que puede pasar? Que el Estado no lo tenga en cuenta. ¿Y eso es bueno o es malo? Es malo para que pueda beneficiarse de las chucherías, de los privilegios que anulan la vida de... no sé, para que no pueda tener sitio en el colegio a lo mejor. ¿Para qué es malo que el Estado no sepa, no tenga conocimiento de que tiene un nuevo esclavo en el hijo que tú acabas de dar a luz?

Piénsalo, piensa qué podría dejar de tener ese bebé por no haber sido entregado al Estado. Porque en definitiva todo tiene un precio; esos privilegios que el Estado le podría dar a lo mejor no valen tanto como la limitación de la libertad de ese ser, que es lo que tú estás dando a cambio: su esclavitud.

Y si ya tiene una edad y ya lo has registrado, ¿qué es lo que podría pasar si no lo llevas al colegio? ¿Que no tenga un buen futuro? ¿Que no pueda ser un buen siervo del sistema? E igual no encuentra trabajo, no le dan un trabajo esclavista, que no le puedan imbuir todas las mentiras con las que se sostiene esta realidad fraudulenta y no pueda seguirles el rollo y no pueda estar a la altura de lo que se espera de él o de lo que el sistema espera de él. A lo mejor sea alguien que no coopera con mantener en pie este fraude, ¿y eso va a ser bueno o va a ser malo?

¿Y qué pasa si no aceptas ese trabajo o no haces esas oposiciones para ser funcionario? ¿Qué puede pasar? Porque una vez eres funcionario eres su presa más preciada. Una vez tuve un contencioso con Hacienda cuando yo quería ser legal y hacer las cosas todas bien porque creía que yo tenía que ser legal a pesar de que fuera un fraude. Y bueno, tuve un contencioso con Hacienda porque en una factura que tenía un IVA concreto, quien me la pagó no me pagó el IVA, así que lo tuve que pagar yo. Y subía bastante dinero porque era una factura de año y pico de trabajo. Y entonces, bueno, la factura era bastante alta y el IVA subía bastante y yo no podía pagarlo.

Y bueno, conseguí que me hicieran un pago fraccionado, que tienes que pagarles intereses además cuando te hacen un pago fraccionado; te hacen el favor de dejarte robar fraccionadamente, pero encima te tienen que robar un poquito más porque como es fraccionado, pues te tienen que robar un poquito más. Entonces, bueno, creo que fue a la segunda o a la tercera, yo no tenía el dinero para cubrir esa deuda que había adquirido porque yo había consentido conscientemente todo esto. Yo lo había hecho, o sea, yo había consentido todo esto. Porque con no haber declarado nada, pues todo esto no me habría pasado tampoco, pero bueno, yo lo consentí, yo lo hice y fue mi responsabilidad.

Y me... bueno, entonces me parece que era la segunda factura o así, no había dinero en la cuenta para cubrirla, pero es igual, ellos llegaron, me vaciaron... no es que ni me vaciaron la cuenta, me la dejaron en negativo, ¿sabes? Porque no había dinero para cubrir eso, así que me dejaron la cuenta en negativo y ya te apañas tú con el banco.

Y fui a la delegación de Hacienda más cercana a donde yo estaba y hablé con alguien, con un funcionario de Hacienda. Y la actitud de este ser pues era... no sé, yo no hubiera sido capaz de poder darle a alguien, a un ser humano, a un hermano que me estaba exponiendo algo como lo que yo le estaba exponiendo, no habría sido capaz de darle una respuesta como esa. De lavarme las manos en nombre de mi jefe, el Estado, tan fácilmente. No habría sido capaz, no habría podido. Pero este ser, pues tenía sus circunstancias, ya lo entiendo, tenía que mantener su trabajo y su trabajo era ese: traicionarme a mí. A mí y a todos los que le tocara traicionar.

Y tal vez tú que me estás escuchando ahora pues tienes un trabajo de este tipo, y con él estás consintiendo todos los abusos que se perpetran sobre nosotros. Consientes. ¿Y claro, por qué? ¿Por qué nos deshumanizamos para conservar un trabajo? ¿Por qué llevamos a nuestros hijos al colegio? ¿Por qué los registramos? ¿Por qué pagamos Hacienda y la cuota de autónomos? ¿Por qué hacemos todo esto? Por miedo. Por el miedo que nos han inculcado. Porque el Estado tiene el monopolio de la violencia y abusa y abusa y abusa.

Porque ya no nos podemos defender o ya no nos sabemos defender. Miedo a no tener dinero para mantener a mi familia, miedo a que mi hijo no tenga un futuro suficientemente bueno, miedo a las represalias del Estado, miedo a los abusos. Y con esto consentimos el abuso, con este miedo.

Y tienes una cuenta corriente, ¿no? Incluso tal vez una cuenta de ahorros. Y esa cuenta de ahorros está financiando guerras, prostitución infantil, trata... Incluso dicen que cosas peores, además del genocidio del tipo que se está evidenciando últimamente, que lleva mucho tiempo ya funcionando de la misma manera, lo que pasa es que ahora pues bueno, se les fue la mano un poquito más. Pero viene siendo desde hace 200 años, del crecimiento de la industria de la salud, pues más o menos viene funcionando de la misma manera. Que se supone... que al final aquello que se supone que nos tiene que curar es lo que nos produce las faltas de salud.

Y esto es lo que se está financiando: y la promoción del aborto en las escuelas, la promoción de la confusión sexual en los niños, la promoción de que los niños sepan muchas cosas que no les sirven para nada... y de un montón de empresas que no nos benefician en realidad. Así que el banco con tu dinero hace lo que el banco quiere, no lo que tú quieres.

Así que tanto tu trabajo como el fruto de tu trabajo —que es tu dinero, o sea, todos tus recursos— los pones en manos de alguien que está construyendo el mundo en lugar de ser tú quien lo construye. Y si dejas que alguien construya la realidad en que vives, tal vez no se adapte a tu necesidad. Y eso es lo que está pasando: no se adapta a nuestra necesidad la realidad que están construyendo con nuestro trabajo y con nuestro dinero, con nuestro consentimiento.

"Sí, ya, pero ¿qué hago entonces?", ¿verdad? Si realmente tuvieras clarísimo que esto que te estoy diciendo es absolutamente cierto, que lo que le das a tu... lo que se supone que le estás dando a tu hijo por un lado se lo estás quitando por el otro porque quienes están construyendo el futuro no le tienen en cuenta a él. Si de verdad, de verdad fueras consciente de esto que te estoy explicando, no valdría ese "ah, está muy bien esto que dices, pero yo qué voy a hacer", "si solo yo lo hago no serviría de nada", "no voy a ser yo quien me inmole ahora, no me voy a sacrificar".

Si lo tuvieras tan claro, si de verdad quisieras ver que esto es así, estas excusas no te cabrían. Pero te estás autoengañando, estás diciéndote mentiras piadosas para seguir acomodado, poltronado, en ese sitio tan cómodo y tan humillante en el que te pusiste. Vale, hubo un tiempo en que pensaste que no había otra opción y te humillaste y te dejaste pisar y abusar. Pero ¿cuánto tiempo más? ¿Cuánto tiempo más vas a dejar de hacer esto? ¿Cuánto tiempo más vas a estar colaborando y cuánto tiempo más vas a ser partícipe de todo esto tan terrible que está pasando? Porque es realmente terrible, es terrible.

Es que me he encontrado en este tiempo con alguna situación en que alguien está muy sensible con esto porque ha perdido a un ser muy cercano y muy querido por la enfermedad de moda. La ésta. Pues lo siento mucho, pero que te hayan dicho que este ser ha muerto por la enfermedad de moda no quiere decir que sea así. Han asesinado a mucha gente en este tiempo y están asesinando a mucha gente en este tiempo. En estos dos últimos años más que los anteriores, pero en los anteriores también. Entre la iatrogenia, las guerras, las penas de muerte en los países que tienen, los suicidios provocados por todas las consecuencias de esta forma de vida a la que nos vemos sometidos, los asesinatos que son consecuencia de todas las humillaciones que estamos viviendo... Y todo parte de lo mismo, no te engañes de verdad, no te engañes.

Nuestra naturaleza no es asesina, pero estamos muy desequilibrados. Nos han hecho mucho daño a muchos niveles. Vivimos en miseria, en pobreza, mientras ellos se pegan la gran vida: los que viven de tu trabajo y a ti no te dan ni migajas. Sí. Y estos son los que construyen el futuro, el futuro en el que hemos de vivir nosotros y que nosotros le legamos a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Y claro, llega una edad en que entonces ya se te va la pinza completamente porque afrontar que tú has estado cooperando, colaborando y sosteniendo lo que cada vez es más duro vivir, cada vez es más difícil vivir, se hace duro, ¿verdad? Y no queremos tener conciencia, así que... se va la cabeza. Pues todo es lo mismo.

Y bueno, nos han hecho creer que la salud es más importante que la libertad, pero yo te aseguro que sin libertad no hay salud, no la hay. Y mientras sigas entregando tu libertad tan fácilmente, no vas a poder mantener tu salud. No vas a poder. No hay nada que puedas hacer, porque la falta de libertad es falta de salud.

Siento decir tan duras palabras, pero yo he renunciado a muchas cosas para poder decirlas porque creo que es importante que alguien las diga, porque esto tenemos que hacerlo visible, muy visible. Y empezar a hacer todo lo posible por encontrar alternativas. No estamos solos, no lo estamos. Apoyémonos los unos a los otros, es lo mejor que podemos hacer. Construyamos alternativas. Por favor, hagámoslo. Somos capaces. ¿Qué opinas? ¿Tú puedes? Yo creo que sí.

Y bueno, pues esto es lo que quería comentar, esto es lo que quería decir. Muchas gracias por acompañarme. Os recuerdo que el día 21, lunes, lunes 21 de febrero, tenemos una sesión de "Los mensajes de tu voz" con Daniel Juk, coach vocal, gratuita, y que quedan solo dos plazas. Así que si tienes ganas de participar, avísame, escríbeme un email o contáctame por Telegram y dime que te reserve una plaza.

Te dejaré en el post del podcast, del episodio del podcast en vidansalud.es/podcast/124 te voy a dejar el vídeo donde Daniel Juk explica qué es lo que él hace. Ya verás que es muy interesante para que puedas decidir si quieres participar o no.

Y nada, dale a Like, ponle estrellas si te ha gustado lo que te he explicado, comparte con tus amigos y amigas, con tu gente. Tenemos una escuela muy interesante: vidansalud.es/escuela, en la que te puedes dar de alta en vidansalud.es/matricula. Y si quieres hacer una aportación voluntaria para ayudarme a seguir adelante con esto que estoy haciendo, puedes hacerlo en vidansalud.es/aportar.

Creo que ya te lo he explicado todo y bueno, pues muchas gracias por estar aquí escuchándome. Muchas gracias a todos los ponentes por estar participando en esta idea, en este proyecto que estamos conjuntamente lanzando. Muchas gracias a los que participáis en la escuela, los que hacéis aportaciones, los que compartís, los que dejáis los Likes y comentarios, y... que tengas muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.