135, El VIH post vacunal
30 de octubre, 2022
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Pongo en tus manos una estrategia para vencer el VIH post vacunal.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, episodio 135: El VIH post-vacuna.**
Mi amiga Yun, que está desde hace tiempo impulsando el grupo de afectados por las vacunas, pues comentaba que está habiendo mucho miedo entre quienes han llegado a ponerse alguna dosis del experimento con el que han intervenido a una buena parte de la población mediante engaños y mentiras. Pues que tienen miedo porque ahora esos mismos que les habían dicho que era muy importante someterse a este experimento que llamaban vacuna preventiva para evitar que el coronavirus se expandiera por todo el mundo —bueno, lo que ya sabemos qué han hecho, no lo voy a repetir aquí—, pues ahora esos mismos que estaban diciendo que lo mejor que podemos hacer es someternos a esto, están diciendo que existe un síndrome de inmunodeficiencia adquirida causado por la vacuna, por esto que llaman vacuna.
Yo lo que puedo decirte es que no tiene ningún sentido que tengas miedo a eso. Por un lado, porque el síndrome de inmunodeficiencia adquirida se llama adquirida precisamente porque no es una cosa que ni siquiera contraigas, que no naces con ello y ni siquiera lo llegas a contraer: lo adquieres. Hemos de fijarnos en cómo se usan las palabras, porque muchas veces incluso se usan bien y nos dicen, nos dan bastante información sobre lo que se está queriendo decir en realidad. Y adquirido quiere decir eso: que tú no tenías eso, nadie te lo ha pegado, nadie te lo ha contagiado, sino que tú lo has adquirido mediante una acción que has hecho voluntariamente. Porque una adquisición es algo que se hace voluntariamente.
Y esto es algo que viene pasando desde hace tiempo y no solo con esto que llaman ahora vacuna, sino con todo lo que han llamado hasta ahora vacunas. Todas estas vacunas que supuestamente eran inoculadas en los niños y en los adultos para "educar", entre comillas, al sistema inmunitario y hacerlo capaz de enfrentarse a esos fantasmas que nos acechan en todas las esquinas, según ellos, pues lo que hacían era entorpecer el desarrollo de ese sistema inmunitario en realidad. Lo que hacen en realidad es eso. Y como es algo que te venden y tú lo compras, pues toda la inmunodeficiencia que viene producida por estos tratamientos es adquirida.
Y bueno, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida por los tratamientos que se supone previenen el COVID en realidad no son la única causa de que tengamos el sistema inmune debilitado. Es una de las causas, pero no la única. Todas las otras vacunas o lo que llaman vacunas que te pusiste antes, que no eran para prevenir el COVID sino eran para prevenir pues la gripe, la difteria, la poliomielitis, el tétanos... cualquier cosa —no voy a ir más porque hay vacunas terribles que han producido muchos efectos adversos muy graves en gente muy joven además— pues todas las que te hayas puesto han contribuido a que tu sistema inmunitario esté debilitado.
Más todos los tratamientos químicos que te hayas hecho, más todas las comidas preparadas que has comprado en el supermercado o en la panadería también han contribuido a ello. Más multitud de los hábitos que tienes y que repites todos los días también contribuyen a ello. Por eso que es un poco, perdóname por usar esta palabra, pero me parece un poco ridículo que ahora estemos rasgándonos las vestiduras por el síndrome de inmunodeficiencia que venimos construyendo desde hace tanto tiempo. Es así. Entonces, en lugar de estar temblando por el miedo que te produce la posibilidad de estar teniendo un síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o de haber adquirido un síndrome de inmunodeficiencia por esta vacuna entre comillas, deberías estar ocupándote de recuperar tu inmunidad.
Y dirás: "ah, ¿pero cómo?". Pues bueno, yo en mi escuela me dedico a enseñar el cómo. Navilla Poppel, que espero que la conozcas... quienes me oís desde *Mae* o desde *Afectados por las Vacunas* sabéis quién es, pero tal vez si me oyes desde otro lugar no sabes quién es, o igual sí porque ya habrás escuchado un episodio que tengo con ella en que daba recomendaciones para las gripes que van a venir ahora cuando empiece a hacer frío. Porque como todavía no hace frío, pues y además van a ser peores ahora que lo decimos, porque como el verano se ha alargado tanto ahora nos va a pillar más desprevenidos cuando venga el frío.
Y quienes tienen o tenemos —o sea de hecho todos tenemos— un cierto síndrome de inmunodeficiencia adquirida porque estamos viviendo en un ambiente bastante contrario al ambiente que deberíamos vivir para estar en equilibrio, porque todos tenemos algún hábito que va contra nuestra propia salud, así que todos tenemos un cierto síndrome de inmunodeficiencia adquirido. Entonces no te enfoques tanto en luchar contra virus, con sustancias, y de tomar antibióticos y de tenerle miedo a qué... a la vida tenemos miedo. No te enfoques tanto en eso, enfócate en fortalecerte, enfócate en vivir una vida que te produzca satisfacción, en sentirte satisfecha o satisfecho de quién eres, de lo que haces, de lo que experimentas, de lo que vives, de lo que sientes, de sentir paz y calma interna, de sentir dicha incluso.
Ocúpate de mirar las etiquetas de aquello que compras en los supermercados, ocúpate de formarte, de informarte en qué es lo que están explicándote que llevan y cómo lo explican para saber qué te estás metiendo en el cuerpo. Porque muchísimas de estas sustancias que llevan estos alimentos —que llaman alimentos que yo no los considero alimentos, yo los considero venenos— yo pienso que hoy en día entras en un supermercado para adquirir algo que se supone que debería alimentarte, nutrirte, y lo que te encuentras son venenos que te enferman en realidad. Y esto es legal, y esto dice mucho de la sociedad en que vivimos.
Y el primer síntoma que tiene alguien que tiene un sistema inmune débil, incapacitado, es el exceso de confianza en un sistema, en unos medios, en unas instituciones, en unas ofertas que se nos hacen que han demostrado, ya han demostrado, que no se puede confiar en ellos. Vas al médico de la Seguridad Social que ya está demostrado que no le importa tu salud demasiado, que cumple con los protocolos que le son ordenados desde arriba y no le importa —no estoy hablando de todos los médicos, pero sí de muchos— y bueno, como su sueldo depende de que hagan eso pues lo hacen y dejan en segundo, tercero, cuarto o quinto plano de prioridad tu bienestar y tu salud. Pero tú sigues yendo y confiando en lo que ellos te dicen y haciendo lo que ellos te dicen que hagas.
Bueno, muchos hacemos esto —yo no voy a ver a los médicos, pero bueno mucha gente lo hace— y bueno pues a lo mejor ese es un hábito que deberías abandonar para protegerte, para regenerarte, para fortalecer tu inmunidad. Por ejemplo, también quiero decirte que te estés alimentando el miedo tampoco ayuda. Por eso te digo que en lugar de tener miedo y aprensión a qué va a pasar porque me he puesto esta vacuna, dedícate a cuidarte, a mejorar tus hábitos vitales, porque de verdad que la salud está construida en base a los pequeños hábitos que tienes, aquellas cosas que repites todos los días, aquello que haces constantemente. Eso es lo que construye tu salud, eso es lo que construye tu sistema inmune.
Por eso te digo que es multicausal el hecho de que a lo mejor tengas inmunidad deficiente adquirida. No es solo una cosa que lo ha producido. De hecho, ya llegaste a inocularte esa sustancia experimental demostrando, en un acto impulsado por esa falta de estímulo inmune, esa falta de sentido de la autoprotección. Porque no sabías qué era ni te preocupaste en saber qué podía pasarte, porque si te hubieras preocupado realmente de saber qué hubiera podido pasarte seguramente no habrías permitido que te pusieran eso. Pero fuiste a ciegas a ponértela. Así que tu síndrome de inmunodeficiencia es previo a esa inoculación. Ya de antes te fallaba el sentido de la autoprotección, de la autodefensa. Tu ceguera al confiar en quienes no te daban ninguna garantía era enorme ya.
Y no lo digo esto para que te sientas culpable ni para desmerecerte ni para... no quiero hacerte daño. Al contrario, quiero que te des cuenta que no es tan grave el miedo, que no tiene sentido tener miedo ahora por esto, y que puedes hacer mucho. Porque no es de ahora que tu sistema inmunitario es débil, ya estaba antes, y no es por esto de esta vacuna terrible, es por tantas otras cosas terribles que has estado haciendo antes también, confiando que todo está bien. No, no está bien todo.
Hay tantas cosas que están atacando tu inmunidad. El mero hecho de ver la televisión, de ver una película, está atacando tu inmunidad. Un aparato que no suelta más que mentiras y que lo único que hace es abducir tu mente y tu atención para que tú te dirijas a donde no sé quién quiere que te dirijas. Porque hay un plan detrás de esto, hay un plan evidentemente porque todo está dirigido a un mismo lugar: a conseguir unos objetivos concretos que ya son bastante sabidos. Y sí concuerda, ¡qué cosa, qué casualidad!, ¿verdad? No existen las casualidades, existen las causalidades, las causas de o lo que causa algo. Pero la casualidad que entendemos como casualidad, como algo aleatorio, azaroso y arbitrario que sucede y que no tiene ningún sentido, eso es mentira. Todo tiene un sentido, todo existe por y para algo.
Y ese miedo que tienes a ser tan vulnerable es real, es verdad. Pero la única forma que tienes de curarte de eso es fortaleciéndote, es aprendiendo a cuidar de ti, que no has sabido hacerlo hasta ahora. Y eso es lo que quería decirte hoy, básicamente esto. Espero que te sirva de verdad, de todo corazón espero que te sirva. Y que si en algún momento te ha dolido algo de lo que he dicho, entiendas que no lo he dicho para herirte y que ese dolor también se cura porque está en ti, no está en mis palabras, está en ti y también tienes que curarlo. Y yo estoy al servicio para enseñarte cómo. Yo y mucha gente más, tengo un montón de compañeros y compañeras que están al servicio para ayudar desde hace mucho tiempo ya, incluso antes de que nos diéramos cuenta muchos de nosotros.
Y bueno me voy a despedir aquí, no sin antes recordarte que tenemos una escuela precisamente para aprender a cuidar de nosotros mismos, a confiar en nuestro propio criterio y dejar de confiar ciegamente en quienes nos traicionan, a empoderarnos en nuestra propia vida y a dejar de ser niños pequeños inmaduros, incapacitados para dirigir las riendas de nuestra vida. Está en vidaensalud.es/escuela. Funciona por una membresía que tiene un precio de 22 euros mensuales y con los que tienes acceso a todo el contenido y a un 50% de descuento en todos los nuevos programas que hacemos.
Y ¿qué más te quiero decir? Que muchísimas gracias por escucharme, muchas gracias. Y si ya estás participando en la escuela, si ya eres explorador del saber en Vida en Salud, muchísimas gracias también. Nos vamos encontrando, pero quiero agradecerte doblemente aquí y ahora por valorar mi tiempo, por valorar mi esfuerzo, por comprender que dependemos de tener dinero para poder sobrevivir y querer compartir tus ganancias conmigo para que pueda seguir con este proyecto adelante.
Y muchas gracias a Kitflus también por compartir su música increíble conmigo para poder utilizarla en este podcast. Y muchas gracias a todos aquellos ponentes que estáis aportando también en la escuela para enriquecer este ofrecimiento que estamos haciendo juntos. Y nada, pues volveré a dirigirme a ti en el próximo episodio. Que tengas muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.