136. Endotecnología, la inteligencia
17 de diciembre, 2022
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Se habla mucho de la inteligencia artificial y del transhumanismo, más demasiado poco de nuestra inteligencia. ¡Vamos a ello!Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
Vida en Salud, episodio 136. Estaba pensando que se habla mucho del transhumanismo y toda la tecnología que tenemos fuera: la blockchain, los ordenadores cuánticos y tanta tecnología para el diagnóstico que se está creando y cosas avanzadísimas. Pero se habla muy poco de la tecnología que nos compone, que es realmente muy avanzada. De hecho, toda esta tecnología externa a nosotros, que se nos ofrece como grandes avances de la ciencia y de las capacidades evolutivas, no hace más que imitar nuestra tecnología, nuestra biotecnología.
La biotecnología de la que estamos hechos, todos esos recursos que nos ofrece la computación y la inteligencia artificial (que es eso, inteligencia artificial), lo único que hace es copiar los que nosotros ya tenemos; y burdamente, porque no llega a ser tan perfecto como lo que ya tenemos. Seguramente, de hecho, me gustaría dedicar más de un episodio a hablar de esta tecnología que nos compone, porque tiene mucho de lo que podemos hablar. Y para no dispersarme mucho y no hablar de muchas cosas diferentes, pues voy a centrarme hoy en los niveles de inteligencia. La inteligencia, sencillamente. Nuestra inteligencia.
Esto es el podcast de la escuela Vida en Salud y yo soy Diana Valeria. La escuela Vida en Salud es una iniciativa que he tenido para, precisamente, divulgar toda esta información de la que no estamos teniendo muy en cuenta, y alguna que también estamos teniendo en cuenta pero que prefiero tenerla reunida en la escuela. Porque toda ella forma el nuevo paradigma sobre el que podemos, como colectivo humano, sentar bases de que eso es realidad. En un tiempo en que la verdad está potentemente tergiversada y manipulada, la realidad está completamente deformada y la confusión reina por todas partes. No es que quiera alzarme como poseedora de la única verdad, pero sí que quiero compartir aquello que yo siento y yo identifico como real.
Como por ejemplo, lo que quiero comentar hoy, que es la inteligencia. La inteligencia, que es aquella capacidad que tenemos de identificar cosas, de entender lo que sucede o lo que hay, e incluso de deducir en base a algunas informaciones dispersas, deducir el nexo de unión común que tienen y ver más allá de esa información que tenemos. Sobre esto, sobre la inteligencia, es en lo que se basa precisamente la ciencia: observar, buscar definiciones, unir manifestaciones, observaciones, unir eventos o enlazar eventos buscando un hilo de continuidad o algo que los una en común, ordenándolo en diferentes conceptos y viendo qué jerarquía tienen en la ejecución de los acontecimientos.
Ponerles nombre para identificarlo y poder nombrarlos y que otros sepan de qué estamos hablando. También nos dota esa capacidad de hablar, la inteligencia. Si no tuviéramos la inteligencia que es capaz de observar e identificar y definir sucesos, eventos, cosas, dinámicas, pues no podríamos ni siquiera pensar en ponerles nombre a eso. Primero tenemos que verlo, que identificarlo, que observarlo, quedarnos cuenta de que está ahí, y luego podemos bautizarlo. Y luego, con la inteligencia también podemos ordenar toda esa información que hemos adquirido al observar, al estar abiertos a recibirla, y crear un discurso como el que yo ahora estoy teniendo: crear un orden, ordenar conceptos, ideas, ponerles palabras que sean inteligibles para todos.
Y en un tiempo lo que hacíamos era pues crear esas palabras, a no ser que viniera alguien y nos las enseñara, como pasa con los niños pequeños. Yo ya no entiendo bien cuál es el origen de todo. El caso es que, bueno, tenemos esta inteligencia que nos permite esto, y esta es la que han ubicado en el cerebro. La ciencia la ha ubicado en el cerebro y esto es sabido por todos, es reconocido por todos y todo el mundo lo tiene en cuenta: que es así, que la inteligencia está en el cerebro. Pero no solamente.
Tenemos neuronas en el corazón, por ejemplo, que son estimuladas por los sentimientos. Y esas neuronas en el corazón, igual que las neuronas que tenemos en el cerebro desencadenan toda una serie de acontecimientos que tienen que ver con el proceso cognitivo y el habla, las neuronas que tenemos en el corazón tienen que ver con la conexión, con la comunicación a un nivel más alto, más elevado. Cuando hablamos, nos comunicamos a nivel de los conceptos que nosotros podemos ver, todas esas ideas que nos son transmitidas y entenderlas. Pero cuando la comunicación se da a nivel del corazón, el entendimiento tiene otro formato. Es otra sabiduría.
Y al nivel del corazón, esa inteligencia tiene otras capacidades de creación. Igual que la inteligencia en el cerebro tiene la capacidad de crear el lenguaje y la capacidad de crear todas las teorías sobre cómo funcionan las cosas, la inteligencia que tenemos en el corazón tiene la capacidad de crear situaciones. De crear situaciones donde no existían y tal vez no existía la posibilidad de que estuvieran. De crear ese ambiente que es propicio para una creación. De crear conexiones y vínculos que pueden generar sinergias para la consecución de aquello que nos proponemos desde los deseos del corazón.
Al igual que la inteligencia en el cerebro tiene como ese impulso y esa curiosidad, la inteligencia del corazón tiene ese impulso y ese anhelo y ese deseo. Ese anhelo de, por ejemplo, sentir coherencia, sentirnos en coherencia. Ese anhelo, por ejemplo, de que a nuestros hijos les sonría la vida y encuentren los recursos que necesitan para mantenerse a salvo en su viaje. Ese anhelo que nos impulsa a sentir compasión, a sentir amor y todas las acciones que ese sentimiento nos facilita hacer. Y todo lo que puede suceder cuando nosotros vibramos en amor y el ambiente que generamos es amor, y las conexiones que establecemos son desde ese sentimiento, desde esa frecuencia vibratoria.
Y de la misma manera que nuestro cerebro ha creado un concepto que es el tiempo y otro concepto que es el espacio, la inteligencia del corazón no sabe de eso. No sabe ni de tiempo ni de espacio. Para ella, para esta inteligencia, todo es vibración. Y la vibración no tiene ni tiempo ni espacio. Y cuando vivimos intensamente en esta inteligencia del corazón, realmente puede suceder que viajemos sin necesidad de otra tecnología más que la propia, que viajemos lejos. Yo he oído muchas historias de chamanes de América que se presentaban en lugares muy lejanos de donde estaba su cuerpo para asistir a ceremonias o para asistir a gente. Y yo misma he vivido esto, yo tengo la experiencia de haber vivido esto, de haber sido visitada por alguien que quería cuidarme y que estaba muy lejos.
Así que en nuestra tecnología está esta posibilidad, tenemos esta capacidad. Tenemos la capacidad de eso, de a lo mejor movernos más allá del espacio y también más allá del tiempo. Por eso, cuando vemos vídeos en YouTube y vemos eventos que igual sucedieron hace años, para nosotros cuando lo vemos es como si estuvieran sucediendo en ese momento, porque el tiempo en realidad es un concepto, no es una realidad. No es algo que sea. Depende, si estás en el nivel de la vibración mental, el tiempo es una realidad porque ese concepto está ahí arraigado.
Pero si tuviéramos, si desarrolláramos la capacidad de coger esa atención que yo ya te he dicho muchas veces que es lo más precioso que tenemos y que realmente hay una pugna y una guerra por nuestra atención ahí fuera... Si pudiéramos desenganchar nuestra atención de esos lugares donde nos la tienen enganchada y pudiéramos volcarla hacia nosotros mismos, y pudiéramos darnos cuenta de todas estas inteligencias con las que contamos, y pudiéramos vibrar con la inteligencia del corazón en lugar de estar vibrando con la inteligencia de la mente (y además ni siquiera con lo que la mente ha comprendido por sí misma, sino vibrando con conceptos que nos han sido inoculados, que nos han sido impuestos), pues si pudiéramos coger esa atención, soltarla de ahí y volcarla a atender esa vibración de esa inteligencia que habita en nuestro corazón, que se da en nuestro corazón, esas neuronas que están laborando para generar esa realidad... si pudiéramos eso, no tendríamos ese concepto de que el espacio es.
No tendríamos el concepto de que el tiempo es como lo tenemos ahora. Ni siquiera existiría el concepto de tiempo ni el de espacio, seguramente. Porque yo puedo llegar a donde tú estás aunque estés a miles de kilómetros de mí, solo que tengo que estar en coherencia con otra vibración que también habita en mí, con otro nivel vibratorio, con otras frecuencias que no son las que siempre estamos. Y es fantástico, es fantástico.
Pero bueno, por ahí viene una empresa que todos conocemos, de un millonario que todos conocemos, que además ahora ha comprado una red social y está ahí haciéndose el bueno, pues vienen de ahí a venderte que si te hacen esas conexiones, si te ponen esas prótesis de conexión en tu cerebro, tú tendrás la capacidad de hacer cosas que en realidad ya tienes la capacidad de hacer. Y tú no necesitas esa tecnología externa para poder usar esa capacidad. Solo necesitas reconocerla y aprender a manejarla, aprender a gestionarla. Darte cuenta de que ya la tienes, observarla, comprenderla, reconocerla y, en base a observarla y ponerla a prueba, aprender a manejarla, que es así como se aprende a manejar las cosas. Tal vez alguien de fuera que ya la maneje podría enseñarte algunos trucos para ir más rápido, a lo mejor, no sé. Pero tampoco lo necesitas. Puedes descubrirlo y aprenderlo de forma autónoma.
Y lo que sí que pasa es que toda esa tecnología que nos venden de fuera, esa inteligencia artificial, sí que depende de nuestra tecnología para funcionar. Esas prótesis, esos sensores que han sido diseñados para implantar en nuestros cerebros (o en los cerebros de quien se los quiera implantar, porque a obligarnos no nos van a obligar, porque el libre albedrío es una ley universal que está por encima de todo), pues solo van a implementar esa criminal tecnología si nosotros lo permitimos. A quien quiera, igual que ha pasado con otras tecnologías que han estado... ellos pueden intentar de todas las maneras sucias posibles que tú aceptes implantártelo, pero al final el sí o el no es tuyo y será lo que tú digas.
Y este es el motivo por el que yo te estoy explicando esto. Te estoy explicando que en realidad esa tecnología no viene a aportarte nada, más bien a quitarte algo. A enriquecer el negocio de un ser falto de ética y a quitarte tus verdaderas capacidades intrínsecas. Porque claro, tú sabes lo que pasa, ¿no? Yo, por ejemplo, hubo en un momento de mi vida tuve un accidente y tuve que estar un tiempo en reposo, bastante quieta, y cuando quise volver a moverme, mi cuerpo no me respondía. Había perdido las conexiones, había perdido la capacidad física. Y si tú coges y le pones a tu sistema de inteligencia una prótesis sin necesitarla, esas capacidades que tú ya tienes dejarán de poderse ejercitar, se debilitarán y las perderás.
Y luego tenemos además otro nivel de inteligencia que está en, diría, en nuestro sistema microbiano. Yo creo que está ubicada allí. Y claro, los tres niveles... es que ahora me estaba acordando del eje intestino-cerebro que se llama... esos tres niveles, los tres están conectados y cooperan y se coordinan. Y el estado de coherencia tiene que ver con, precisamente, esa alineación en coherencia de esos tres niveles de inteligencia. Y ya sabemos que la inteligencia que hay en nuestro intestino es la que tiene que ver con los microbios que viven en nosotros y viven para mantenernos en vida.
En realidad, son los encargados de mantener nuestro cuerpo físico en buenas condiciones, los microbios. Son los encargados de descomponer los alimentos para que nuestras células los puedan asimilar y utilizar para regenerarse y recomponerse. Son los que se encargan de generar las sustancias que necesitamos para activar diferentes sistemas de nuestro organismo, y tienen una inteligencia. Y tienen una inteligencia que es simbiótica a la nuestra en muchos casos, y en otros tienen una inteligencia que es patógena con la nuestra, digamos. La inteligencia simbiótica es la que coopera con nosotros, y la no simbiótica, que sería patógena, es la que nos pone trabas, digamos, nos dificulta la evolución y el mantenimiento de la vida.
Pero todo tiene una función, como en el bosque. En el bosque aparecen hongos y los hongos lo que hacen es descomponer toda la materia que hay en el sotobosque para convertirla en tierra al final, que será lo que todos los habitantes del bosque, toda la flora del bosque, los árboles y todas las plantas van a necesitar al final para poder sobrevivir y regenerarse. Y con ello se va a regenerar todos los habitantes del bosque, los animales también. Y en nosotros pues no funciona de una forma tan, tan, tan diferente. Tenemos estos microorganismos y hay veces que sí, destruyen cosas, y hay veces que construyen cosas en nosotros.
Pero bueno, lo importante aquí es eso. Lo que quería transmitirte hoy es esta idea de que tenemos estos tres niveles de inteligencia, que cada uno es impresionante, tiene capacidad de hacer cosas más allá de lo que tenemos idea de lo que tienen capacidad de hacer, y que es muy importante que lo cuidemos. Eso que ya tenemos: nuestra tecnología intrínseca, nuestra endotecnología, porque realmente tiene mucha más capacidad de la que hemos llegado a explorar. Y que no compremos la tecnología que nos viene a parasitar, porque al final eso es lo que es el transhumanismo: inteligencia artificial parasitando cuerpos humanos.
Y nada, y ojalá que esto que te he explicado hoy te anime a encontrar vías para desconectar tu atención de todos esos lugares donde la tienen robada, secuestrada, y ponerla más en ti mismo o en ti misma (aunque no hablo en género cuando digo en ti mismo, me refiero a un ser, no a un hombre o a una mujer; no estoy pensando siempre en sexo, hablo a seres vivos, a seres humanos vivos inteligentes). Y bueno, pues hasta aquí el programa de hoy. Espero eso, que te inspire a amar más tu tecnología, a ponerle más atención, y seguimos. Nos encontramos en el próximo episodio. Acércate por la escuela, encuentras cosas muy interesantes por allí: vidasalud.es/escuela. Y si quieres suscribirte en vidasalud.es/suscripcion o en nuestro grupo de Telegram: Escuela Vida en Salud. Seguimos. Que tengas muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.