Vida En Salud Suscríbete a la Newsletter

143. Posibles causas de disforia de género

26 de junio, 2023

📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales

La tendencia a separar y aparcelar todo cuanto somos y nos rodea, además de ser una actitud inmadura, es en exceso tolerada, y hasta promovida, en la actualidad. Desde esta actitud, la que se denomina «ciencia», ha creado múltiples especializaciones que impiden ver, a cualquiera de sus adoctrinados, la relación de lo que se considera, […]

Transcripción del episodio

Leer transcripción completa

¡Hola! Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:

Vida en Salud. Episodio 143. Posibles causas de la disforia de género. Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te aporta información y reflexiones para impulsarte a un estilo de vida cada vez más saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria.

Vivimos en un tiempo en que la tendencia a separar y parcelar todo cuanto somos y nos rodea, además de ser una actitud inmadura, es en exceso tolerada e incluso promovida. Y es desde esta actitud, aquello que se denomina a sí mismo ciencia, que ha creado múltiples especializaciones que impiden ver incluso a los propios científicos, adoctrinados por estos mismos paradigmas científicos, la relación de aquello que está considerando, estudiando e investigando con su entorno más amplio.

Y es esta mirada que incluso nos lleva a olvidar que todos los acontecimientos y expresiones de la vida forman parte de un entorno mayor y vienen de un encadenado de circunstancias, o sea, tienen una causa en su origen. Y es así como el paradigma actual nos enfrasca en la búsqueda de la consecuencia última de un hecho, en el hecho mismo y en la misma expresión de ese hecho y en la misma criatura que lo vive. Esta forma de comprender la realidad tiene unas consecuencias para la propia vida y, sobre todo, para nuestra vida humana.

Y creo que cada vez somos más los que comprendemos que el paradigma científico actual no es un referente válido para interpretar lo que está sucediendo, para interpretar la realidad. Y así es como sucede con la cuestión que vamos a abordar hoy en el podcast Vida en Salud. Y es que seguramente estarás de acuerdo conmigo si te digo que parece como que se está extendiendo una pandemia mundial de trastornos de identidad de género en individuos cada vez más jóvenes.

Y mira, hay algunos aspectos relacionados con esto sobre los que siento es necesario llamar la atención. Esta pandemia —es que tiene todas las características de ser una pandemia, más nadie la considera como pandemia—, ¿te acuerdas lo que tuvimos que pasar cuando dijeron que vivíamos una pandemia? ¿Y esto que está pasando ahora qué es?

Y te has fijado que la forma en que se aborda es internacional, como se aplica igual en todos los países. Se ha creado un protocolo de actuación para la disforia de género y se aplica en todos los individuos en todos los países, en todas las circunstancias, el mismo. Un protocolo como todos los protocolos que aplica la ciencia, pues se impone de forma general y sistemática. Además, por todo tipo de especialistas; no importa si es un sexólogo como si es un endocrino como si es un especialista en identidad de género, que también han salido, los están formando.

Te invito a curiosear por la web de Parenthood este, como se llame, ya te lo dejo en las notas del programa, en la web vidaensalud.es/podcast, perdona. Y este protocolo que están implementando, no importa a quién consultes que tenga que ver con esto, si a ti tu hijo o tu hija te viene y te dice que no se siente del sexo biológico con el que nació, sino que se siente del otro y buscas ayuda, lo que vas a encontrar es siempre gente, tenga la especialidad que tenga, que te va a recomendar este protocolo, que va a implementar este protocolo sistemático.

Y la cosa es que tiene grandísimos riesgos para la salud de quienes lo reciben, del niño o la niña o el chico o la chica, el hombre o la mujer que es tratado de esta manera. Y te voy a decir, si no lo sabías, que esta supuesta eficacia que tiene este protocolo que ha hecho que se imponga en todas partes cada vez que surge algún niño o niña, chico o chica, mujer u hombre que nombra la posibilidad de que igual no se siente... su sentimiento en cuanto a su sexualidad no es exactamente el mismo que le correspondería por el sexo biológico... pues este protocolo tiene unos orígenes impresionantes. No tiene ninguna base científica creíble.

Proviene de especulaciones y datos falseados obtenidos por un entomólogo, un especialista en insectos, que presentó un estudio formado por testimonios tomados en diversas cárceles americanas. Además, se llama Informe Kinsey, si quieres buscarlo. Y también las experiencias y las notas tomadas y falseadas por un psicólogo degenerado llamado John Money, con tendencias sexuales tirando a perversas, y además acompañado por una desmedida obsesión por demostrar a cualquier precio, incluso moral o ético, que el sexo biológico estaba separado de la identidad sexual y que la identidad se podía manipular.

En fin, si quieres saber más sobre esto, yo te he dado los datos para que tú busques en Google —bueno, en Google igual no lo encuentras, mejor utiliza otro buscador porque ya sabemos lo que hace Google que es bastante censurante, ¿no?— pero búscalo si quieres, lo encontrarás e infórmate bien sobre esto. Yo te he dado unas pinceladas.

Porque lo que quiero hablarte en este episodio no es del protocolo. No es de eso. Quiero abordar aquí hoy las posibles causas de esta pandemia mundial que afecta a los jóvenes nacidos sobre todo a partir de los años 75 o 80, de los años 70 u 80. Del 75 u 80, es que más no es tanto. En los 70 o 60, a mi generación no nos ha tocado y a los de la generación X yo creo que tampoco tanto. Es a partir de los millennials, creo yo, que está más acusado.

Y me parece básico abordar esto que está pasando desde esta mirada, desde hacer un repaso de cuáles son las circunstancias que han vivido estas generaciones por encima de cualquier otra anterior que pueden ser causantes de esta peculiaridad.

Mira, yo nací a principios de los 60. Y en una ciudad española como Barcelona, entonces empezábamos a ver en los 60 a ver envases desechables que provenían de las máquinas envasadoras en Tetra Brik. Y este, junto con otros tipos de envases basados en derivados del petróleo, o sea, plásticos, empezaron a distribuirse como una alternativa moderna para servir todo tipo de alimentos o productos que se venden y consumen como si fueran alimentos. Ya entonces pasaba esto.

Y a partir de entonces, los plásticos han ido invadiendo las cadenas de distribución y podemos encontrar todo tipo de cosas hechas con este material que especialmente se usa como envase de cosas que se ingieren o se meten en el cuerpo. Y cuando digo se meten en el cuerpo, me refiero a productos sanitarios también, como los sueros envasados en plástico, las jeringuillas para inyecciones que son de plástico, incluso la sangre para una transfusión te viene en plástico, los medicamentos, etcétera, etcétera, etcétera.

Y la composición de los plásticos incluye unas sustancias como los bisfenoles que alteran el comportamiento hormonal. A estas sustancias se las llama disruptores endocrinos por eso precisamente, porque rompen la actividad del sistema endocrino, que es el que regula las hormonas. El productor y regulador de hormonas.

En un principio, digamos en los 70, 60, 70, se comercializaban los plásticos así tal cual como los sacaban de la máquina. Con el tiempo se pudo constatar que el contacto con estos plásticos producía graves problemas de salud y se consideró que su composición era altamente tóxica para los seres vivos. Entonces la rama de la industria alimentaria dedicada al envasado recibió bastantes denuncias y entonces empezó a regular su fabricación. Se empezó a regular; apareció una agencia reguladora de esto.

Entonces en un principio se prohibió que los plásticos llevaran bisfenol A. Más adelante el bisfenol no sé qué, más adelante el C, más adelante el B y tal vez alguna otra sustancia dañina de las que había en su composición. De ahí surge precisamente la nomenclatura que se usa actualmente para diferenciar plásticos alimentarios de otros que se supone que no lo son. O sea, plásticos que se supone que son alimentarios de otros plásticos que se supone que no lo son. Los que no tienen los bisfenoles que han sido prohibidos se consideran alimentarios. Y los que sí tienen estos bisfenoles se utilizan para otras cosas.

Lo que pasa es que los que se consideran alimentarios se consideran alimentarios hasta que se descubra que alguno de sus componentes es altamente tóxico y afecta a la salud y van a tener que prohibirlo también, porque así ha ido siendo. De todas formas, todos esos tóxicos que se han reconocido como tóxicos —que no quiere decir que no hayan los que no están reconocidos pero siguen estando—, todos esos tóxicos los podemos encontrar en todos los plásticos que no son de uso alimentario. O sea, entramos en contacto con ellos igualmente.

Y la cosa es que los bisfenoles son una familia. Y no es que el A y el C y el B sean los malos, sino todos los son en la misma medida. La trampa aquí es que se han prohibido algunos pero se siguen tolerando otros. O sea, todos los plásticos llevan disruptores endocrinos aunque estén considerados aptos para la alimentación.

La madre de esto es la codicia y la escasa moral de la actividad de la industria que comercializa los procesados alimentarios, que comercian con venenos en toda su dimensión y en cualquier parte de la cadena procesadora que te fijes; no importa dónde, hay tóxicos en todas partes. Y al final tú estás cogiendo de la estantería del supermercado un producto altamente tóxico por su envase y por su contenido.

Bueno, yo creo que con lo que te he explicado queda claro que los tóxicos disruptores endocrinos están entre nosotros desde hace muchos años ya. O sea, son productos con los que nos relacionamos todos los días cotidianamente, incluso que forman parte de la composición de lo que comemos porque estas sustancias se transfieren a los alimentos que envuelven. Y el efecto que tienen sobre nosotros es alterar la producción y el equilibrio hormonal. Imagina por un momento el efecto que puede tener esta interacción en un cuerpo que se está formando, que está formando su sistema endocrino.

Lo ves, ¿no? A dónde voy, lo que te quiero explicar. Los niños nacidos en las últimas décadas se han formado y crecido en un ambiente plástico, lo miremos por donde lo miremos. Algunos, y cada vez un número mayor, tomaron biberón, chuparon chupetes de goma, comieron a diario bocatas, Bollycaos y otros productos envueltos en plástico. Comieron gominolas producidas con esas sustancias. Las mamás compramos las frutas y las verduras y las transportábamos en las bolsas de plástico. La carne, el pollo y el pescado, los cereales y las legumbres, todo era envuelto en plástico.

Ellos se sentaron en sillas plásticas, escribieron sobre mesas de plástico, jugaron con juguetes de plástico, chuparon plásticos cuando les dolían los dientes, bebieron Coca-Cola en botellas de plástico, agua en botellas de plástico, comieron comida en tuppers, en fin, eso... no me sale la palabra genérica, etcétera.

Claro que, debido a la diversidad intrínseca de la raza humana, a cada uno esto le ha afectado de diferente manera. Más es un factor importante. Llevamos generaciones que nos estamos relacionando muchísimo con el plástico y hay niños que han sido concebidos, gestados y crecido, formados en un ambiente con muchísimos tóxicos disruptores endocrinos.

Pero la cosa no queda aquí porque después de la invasión de los plásticos, la industria de alimentaria de nuevo nos volvió a sorprender con la excelente idea de empezar a modificar el ADN de las semillas para que fueran más resistentes a los venenos químicos más tóxicos que se les aplicaba durante el cultivo. Más alteraciones hormonales para el sistema endocrino, más locura hormonal en el ambiente natural.

Nuestro sistema interno está constantemente transformándose para adaptarse a los estímulos externos. Lo que se llama homeostasis es eso: un montón de acciones que se generan encadenándose para mantener el equilibrio en el cuerpo constantemente sin parar. Cuando un proceso está aún por terminar, hay otro poniéndose en marcha y así todo el tiempo. Y de esto depende nuestra vida, la forma en que la vivimos y nuestro equilibrio vital.

En los últimos 100 años el ambiente de la Tierra ha cambiado completamente. Y los cambios se han ido acelerando con el paso del tiempo, además. Los estímulos que han recibido durante toda su vida quienes ahora están cumpliendo 90 años son muy diferentes a los que han recibido los que están cumpliendo los 60, porque la Tierra era otra. Y aún es mucho más diferente para quienes están cumpliendo los 40 o los 20. La Tierra ha cambiado muchísimo en su ambiente. O sea, quienes cumplen hoy 90 años han interactuado con un ambiente y los que ahora están cumpliendo 20 han interactuado con un ambiente completamente diferente desde su nacimiento. O sea, su cuerpo se ha adaptado a condiciones diferentes. O sea, tiene una forma diferente.

Y teniendo en cuenta que muchos de los cambios que ha habido afectan directamente a la formación, la maduración y la actividad del sistema endocrino, de la producción hormonal, creo que es bastante evidente que ha habido una alteración ahí. Sus hormonas son diferentes a la de sus padres, la de sus abuelos. El legado que reciben de todo lo que esté relacionado con las hormonas no es identificable para ellos.

Y el sistema endocrino, que gestiona las hormonas, y el sistema nervioso, que gestiona las emociones, están profunda y especialmente relacionados. Un cambio hormonal implica un cambio en el sentimiento interno de la persona. Todo lo que experimentamos, lo que sentimos, lo que vivimos está gestionado por el sistema nervioso y el sistema nervioso está regulado por las hormonas.

Entonces, a mí no me parece para nada extraño que cuerpos que tienen un sistema hormonal intervenido por las características que se han generado en el ambiente en el que han crecido, vivan experiencias completamente diferentes a las que han vivido sus antepasados que no han vivido ni han sido formados en este ambiente.

¿Entonces a dónde es que voy? Te voy a hablar de algo que intuyo con mucha fuerza. Es como hay intuiciones que las puedes dejar pasar, pero hay algunas que te bombean con mucha fuerza, con mucha intensidad, y esta es una de ellas. Este fenómeno de géneros en cuerpos equivocados, de percibirse de esta manera, no es más que una falta de identificación que va mucho más allá del género. Y tiene que ver con la forma en que se experimenta la energía sexual. Y al final la energía sexual es energía y punto.

Que experimentamos en unos niveles como emoción, en otros niveles como sentimiento, en otros niveles como pensamiento, en otros niveles la experimentamos como actos, como acción, en otros niveles la experimentamos como deseo... pero al final es energía. Y es la forma en que vivimos nuestra propia energía que el cambio del sistema hormonal, del sistema endocrino, ha cambiado.

Entonces todos los referentes que he recibido relacionados con los sentimientos vinculados a mi propia energía regulada por las hormonas, por el sistema hormonal, no me valen. Todo lo que se ha descrito en películas, en canciones, incluso en cuentos infantiles... todos esos sentimientos de atracción y emoción intensa entre hombres y mujeres y todo eso, yo que tengo otro sistema endocrino diferente formado en circunstancias diferentes porque ha sido profundamente intervenido, yo no lo experimento así.

Entonces, cuando llego a la pubertad, que todo se desbarajusta, que hay como una revolución interior sobre todo a este nivel, al de las hormonas, no encuentro referentes. No sé qué me está pasando. Yo recuerdo cuando yo era adolescente y recuerdo la adolescencia de mis hijos, y es totalmente así: no sabes qué te está pasando. Todo se mueve dentro de ti, todo es súper intenso pero no sabes qué te está pasando.

Y un adolescente que ya de por sí no sabe qué le pasa y que además es completamente carente de experiencias, de relatos, de paisajes en los que identificarse, se debe sentir bastante desorientado, bastante. Es que no sé si llego a alcanzar a transmitirte cuál es la sensación que intuyo. Es que las hormonas regulan sentimientos, regulan emociones, regulan formas de sentirte a ti mismo, formas de experimentarte a ti mismo, formas de percibirte a ti y el entorno también. Y si eso ha cambiado tanto, es como si de golpe y porrazo fueran extraterrestres seguramente. Y nada de lo que pasa aquí tuviera que ver con ellos.

Y bueno, hay toda una serie de ideólogos de género que les dan una versión filosófica pre-construida para que se identifiquen con ella: los géneros, la identidad de género que no tiene nada que ver con tu sexo, pero sí tiene que ver con tu sexualidad. Y otra vez el protocolo para ayudar a esta gente que está perdida es: toma hormonas, págalas, alimenta a la industria que las fabrica, opérate, alimenta a la misma industria que fabrica máquinas, que fabrica utensilios, que fabrica medicamentos también que vas a tener que tomar de por vida. Siempre es lo mismo.

Y al final, seguramente quienes caen en la trampa de la identidad de género, en realidad están buscando su propia identidad. Y aunque en realidad no les cuadre, en la búsqueda de allí que van. Y como nunca nadie habla de las consecuencias que tienen estos protocolos que se implementan, pues es como jugar porque en definitiva los adolescentes no son más que niños un poco más grandes y son muy inocentes y juegan; para ellos la vida es un juego. Pero este juego en el que se están viendo implicados no tiene ninguna gracia porque les va a afectar de por vida.

Es que llega a niveles impresionantes. Conozco a alguien que ha hecho un curso para especializarse en identidad de género, que los dan, existen, además están subvencionados. Y me empezó a hablar de todos los géneros existentes —sería incapaz de reproducirlos todos, vale, puedes buscarlo tú también si quieres y te interesa— pero hay una versión que me llamó poderosamente la atención y es el que no se siente atraído por ningún género.

Entonces, vale, si estamos hablando de una persona que tiene más de 60 o 70 años, estamos hablando de un fenómeno natural, porque a esas edades, a no ser que hagas biohacking, a esas edades ya la energía va en declive y cada vez puedes derrochar menos y la dedicas a cosas más básicas, ¿no? Pero si estamos hablando de un adolescente en pleno despertar hormonal, ahí en realidad estamos hablando de alguien que no tiene energía.

Y esto con la historia esta del género se normaliza porque tiene una etiqueta y ya está, sí claro yo soy esto. O sea, no tengo energía que se manifieste a nivel sexual porque mi sistema endocrino está completamente destruido. O no tengo energía directamente de ningún tipo porque estoy profundamente parasitado. O no tengo energía de ningún tipo porque vivo en un estado carencial profundo. Son las tres explicaciones que se me ocurren para esto.

Pero está normalizado. Cualquier médico del pasado se hubiera encontrado con un paciente adolescente que no tiene ningún tipo de deseo sexual, que no siente ningún tipo de atracción sexual, y se hubiera preocupado por esta persona, hubiera estudiado profundamente su situación y la hubiera puesto en tratamiento para recuperarle de lo que sea que le pasara, cualquiera de las cosas que he dicho, fuera de que del problema este de la destrucción del sistema endocrino, porque esto en el pasado no sucedía. Era impensable.

Y yo no creo que esto forme parte de un plan. No creo que forma parte de un plan. Yo creo que los amos del petróleo en Estados Unidos han buscado la forma de enriquecerse sencillamente. Es por pura avaricia que está pasando esto. Y estos son los efectos colaterales de los actos impulsados por la avaricia, sin ninguna ética y ninguna moralidad. Y ellos son responsables de haberlo hecho así, y los demás somos responsables de haberlo aceptado así tal cual, también. No lo digo para que te sientas culpable. Lo digo para que no se te olvide que al final ellos podían haber fabricado muchos envases y haberlos puesto a tu alcance en las cadenas de distribución alimentarias, pero si tú no los hubieras tomado y no los hubieras incorporado a tu vida, ahora no estaríamos en esta situación.

Ellos pueden haber implementado el uso de semillas transgénicas, pero si tú hubieras seleccionado lo que comprabas y hubieras dejado de comprar semillas transgénicas, tampoco habríamos llegado a esta situación. Tú y yo y todos, no estoy hablando solo de ti, no te quiero señalar con el dedo aunque sí. No quiero que nos olvidemos de que al final la realidad la estamos creando nosotros. Nosotros, nuestras elecciones en el presente van a crear lo que sea que vaya a pasar en el futuro. Lo que está pasando ahora son el resultado de nuestras acciones en el pasado.

Y me gustaría mucho que fuéramos muy conscientes de esto. Muy conscientes de esto. Y también quiero que sepas que un chico o una chica que empieza a tomar bloqueadores hormonales va a depender de ellos para toda la vida y sus esperanzas de vida van a disminuir en mucho. Su calidad de vida va a disminuir en mucho. Porque el primero que va a caer va a ser su sistema digestivo; ya nunca más le va a sentar nada bien. Luego después del digestivo caerán uno tras uno todos sus sistemas porque nunca más va a poder nutrirse bien.

Realmente necesitamos ser muy conscientes de cada una de las cosas que hacemos. Necesitamos mirar todos los aspectos que implican cada una de nuestras acciones si realmente queremos un mundo mejor que el que estamos viviendo. Y espero que este episodio llegue a mucha gente para que mucha gente lo sepa, sobre todo a niños y niñas que tengan este conflicto con su identidad. Que puedan saber que tal vez tiene que ver con esto que estoy explicando. Que no solamente tengan para acogerse la filosofía transgénero que nos están imponiendo por todas partes, incluso en los colegios.

He tenido la oportunidad de ver vídeos de testimonios de hombres y mujeres que pasaron por este infierno después de tener este conflicto de identidad sexual y caer en los protocolos, y de verdad que rompen el alma. Entonces si tú estás viviendo este conflicto de identidad, si realmente te sientes así como que no encuentras dónde identificarte, quiero que pienses todo el tiempo que nadie, nadie, ninguna de las definiciones de género te sirven porque ninguno de los seres que ha creado estas definiciones vive lo que tú estás viviendo. Nadie antes en la historia de la humanidad ha vivido lo que tú estás viviendo.

Así que tú eres el único, la única, el único ser que puede definirse, que puede encontrar las palabras que le definan. No aceptes cualquiera que venga de fuera. Búscate y encuéntrate. Busca profundo en tus sentimientos y acepta aquellos con los que profundamente resuenes. Encuéntrate aunque te tengas que buscar bajo las piedras, aunque no sea fácil. Porque solo encontrándote podrás acogerte, y solo acogiéndote podrás experimentar el milagro de estar vivo siendo tú. El milagro de reconocerte y descubrirte cada día en un aspecto nuevo de ti mismo. El milagro de poder ofrecer a tu comunidad aquello que solo tú puedes ofrecer. La plenitud de expresarte desde ti mismo con toda la integridad. Eso es vida. Eso es vida en plenitud.

Y no te lo debes negar. Tal vez requiera de ti un poco más de esfuerzo del que en un principio habías pensado hacer, más estoy segura de que vas a encontrar apoyos en el camino una vez que hayas decidido tomar el bueno. Nada está bien o mal. No es ni bueno ni malo haber sido intervenido. No es bueno ni malo tener que autorreconocerte en un aspecto tan íntimo como el que implica el sistema hormonal. Solamente es que es así y ya está. No pasa nada, no está bien ni mal. No tienes que avergonzarte. Es tu particularidad. El curso de la creación ha generado esta circunstancia para ti. Acéptala y vívela. Encuentra el regalo que hay en ella y entrégalo a la vida tal como te viene.

Para ti también hay una vida satisfactoria, seguro. Solo tienes que encontrar la forma, y no es la que te están presentando. Tu camino no es por ahí. No lo es. Ojalá que todas mis palabras te lleguen. Por favor, ponle alas a este episodio y que llegue a donde tenga que llegar. Comparte, comparte, comparte, comparte, comparte. Es importante este mensaje. Siento que es importante.

Bueno, yo me despido aquí. Muchas gracias por escuchar y por leer si lees las notas del episodio. Si quieres recibir una notificación en tu correo electrónico o en el WhatsApp cada vez que publique un nuevo episodio, suscríbete en vidaensalud.es/suscripcion o entra en el grupo de Telegram —creo que se llama Escuela Vida en Salud— no, este es el canal. Y o en el grupo de Telegram Diana Valeria Podcaster. Y nada, hasta la próxima que tenga algo que comunicar que considere valioso. Un abrazo muy grande. Estás en mi corazón. Vamos juntos a la plenitud.