Vida En Salud Suscríbete a la Newsletter

144. El puente que te UNE a tus sueños

14 de septiembre, 2023

📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales

¿Hasta qué punto somos nosotros quienes decidimos nuestro destino? ¿Hasta qué punto podemos serlo?

Transcripción del episodio

Leer transcripción completa

Aquí tienes la transcripción literal del episodio 144 del podcast "Vida en Salud", dividida en párrafos para facilitar tu lectura:

**Vida en Salud, episodio 144. El puente que te une a tus sueños.** En este episodio de hoy nos reunimos con Maria Eugenia Iturbe para hablar de nuevo de cómo las pulsiones subconscientes forman nuestra realidad, forman nuestra vida y nuestra forma de vida, forman nuestros hábitos y cómo son ellas las que limitan nuestra libertad.

Cuando uno se propone cosas, suceden cosas, ¿verdad? Sobre todo cuando es algo nuevo, que para mí es nuevo porque es mi primer programa de este tipo, estilo de este estilo. Así que te superagradezco la invitación, estoy supercontenta de estar aquí. Bueno, suele suceder que cuando hay algo nuevo que comienza aparecen problemas técnicos que impiden que uno ingrese a un lugar que uno desea, un lugar que es valioso por otro lado. Así que te superagradezco la invitación. Gracias, gracias, gracias.

Gracias a ti por aceptarla porque me apetece mucho esta conversación que vamos a tener ahora un ratito sobre este tema tan interesante y que es tan importante, sobre todo ahora en este tiempo en que nos toca hacer muchos cambios de las dinámicas que han venido sucediendo tanto en lo individual, en lo personal como en lo social. Y nos enfrentamos a enormes retos a los que tenemos que salir victoriosos porque el futuro de la humanidad depende de nosotros.

Bueno, por lo menos nuestro futuro depende de nosotros. No sé si el de toda la humanidad, pero el nuestro sí. Cada uno tiene que hacer su propio también trabajo, por supuesto. En cierto modo, si nuestro futuro depende de nosotros, el de la humanidad también, porque nosotros somos humanidad, ¿no? Somos parte, sí, somos parte. Pero el trabajo es individual. Está bueno también destacar eso: que el trabajo y el proceso del camino es absolutamente individual aunque en lo colectivo nos estemos comunicando, por supuesto.

Mirad, os comento: yo he conocido a Maria Eugenia a través de una red de economía sagrada en la que estamos participando ambos. Y ella ha tenido la generosidad de ofrecernos algunas capacitaciones desde su método, UNNE. Y a mí me ha parecido muy interesante, la verdad. Y ella es coach en este método que ahora nos explicará un poquito en qué se basa y sobre qué funciona y así. Y está a punto, o sea mañana va a empezar un curso súper interesante también que os recomiendo muchísimo y que también vamos a hablar un poco de qué va, además de hacer la introducción a las dinámicas que nos vamos a ir encontrando en el método y en el curso que Maria Eugenia está promoviendo ¿verdad?

Gracias, gracias por esta oportunidad. Me da mucha risa, te voy a confesar, que lo llames método UNNE. Porque todavía el nombre método no le puse, le puse UNNE, pero me da risa porque mucha gente ya, no sos la primera que me dice: "no, porque tu método UNNE...". Ah, bueno, digo, qué gracioso que ya le digan método.

Voy a contar un poquitito de dónde vengo y desde dónde decidí generar esta escuela. Porque en principio era un emprendimiento, yo lo llamaba emprendimiento. Y luego me di cuenta de que emprendimiento no quería que sólo fuera un emprendimiento, que quería que fuera una escuela. Y ahí, que hace muy poquito que tomé esa decisión, muy pocos meses, ahí es donde decidí dar un paso más y dar cursos. Porque yo cuando era el emprendimiento yo solo daba sesiones individuales a las personas, hacía acompañamientos individuales. Y después me di cuenta de que en realidad yo quería enseñar, no solamente hacer acompañamientos de sesiones individuales sino también enseñar y ahí es donde del emprendimiento di el paso hacia la escuela.

Y viene de un recorrido, por supuesto, mío personal de hace muchos años. Yo me dedicaba a la actuación, fui actriz durante más de 20 años, fundamentalmente en teatro, hacía teatro independiente. Hice la Escuela Nacional de Arte Dramático de Buenos Aires, cinco años recorrí allí en lo que se llama el conservatorio, la Escuela Nacional de Arte Dramático. Me recibí de actriz, trabajé 20 años en teatro independiente, pero yo no lograba vivir de la actuación. Nunca logré que a través de mi teatro, el teatro que yo hacía y de las obras de teatro que yo hacía, eso fuera el sustento con el cual yo pudiera autosustentarme.

Y eso me sucedió durante más de 20 años que, si bien siempre estuve trabajando como actriz en alguna obra de teatro con continuidad, no lograba yo lo que yo deseaba, mi sueño: que era trabajar en distintas obras o trabajar en televisión o trabajar en cine y ganar dinero, suficiente dinero como para autosustentarme con ello.

Y paralelamente a que trabajé en teatro me dediqué a hacer varias terapias distintas, siempre la búsqueda, ¿no? He hecho psicoanálisis, he hecho terapias de otro tipo, siempre en una búsqueda interior y de comprenderme mejor y de descubrirme cada vez más y de comprender cada vez más qué me pasaba a mí y por qué yo no lograba en varias áreas de mi vida, no solamente en lo laboral, pero por qué no lograba lo que yo deseaba lograr.

Y durante todos esos años hubo un momento que me encontré con el coaching de prosperidad. Primero me encontré yo tomando sesiones, o sea, yo como paciente vamos a decir, le dicen coachee en realidad, ¿no? se le dice coachee a la persona que toma las sesiones de coaching. Y luego de tomar varias sesiones durante varios meses, la persona que me daba a mí las sesiones que es Maria Alejandra Ferrari, me contó de que ella había generado una escuela, estaba enseñando coaching de prosperidad y entonces ahí decidí estudiar coaching para formarme yo como coach porque me di cuenta de que las herramientas que yo había obtenido durante esos meses habían sido muy efectivas para mí y habían generado cambios en mí y en mi vida.

Y comprendí esto que ahora también yo me dedico a acompañar a otras personas: que existe lo que se llaman creencias condicionantes y creencias limitantes que todos, absolutamente todos tenemos. Porque son creencias que son aprendidas en el paradigma en el que fuimos criados y todos fuimos criados en el viejo paradigma que aún sigue imperando. No es que ya pasó, no es que porque es viejo ya quedó en el pasado. Sigue imperando y sigue siendo el paradigma en el cual todos nos educamos, todos nos criamos y por supuesto desde ahí y a través de ese paradigma adquirimos y aprendemos un montón de creencias que por supuesto son inconscientes en su gran mayoría.

Y a través de este recorrido y de yo descubrir cuáles eran las creencias que yo tenía y que al no ser consciente y al no desactivarlas, esas creencias deciden sobre mí, decidían y deciden sobre mí, ahí me empecé a dar cuenta de por qué yo no lograba lo que yo quería lograr en diferentes áreas de mi vida. Luego me encontré con "Los 11 pasos de la magia" y con mi gran maestro José Luis Parise, que sigue siendo mi maestro porque sigo en su escuela Edipo, que es una maravilla y me encontré con herramientas de psicoanálisis ahí también y con otro tipo de herramientas que en la escuela se enseñan y se practican. Y profundicé aún más en este recorrido que yo ya venía haciendo como coach en las sesiones que sigo brindando a las personas que me contactan. Y descubrí muchas otras cosas que están en nuestro inconsciente que son realmente muy profundas.

Entonces claro, fue todo un mundo para mí. El teatro quedó atrás, finalmente decidí dejar de actuar por el momento y me comencé a apasionar por este camino, por este recorrido no solamente de yo interiorizarme cada vez más en lo que a mí me sucedía sino también de acompañar a otras personas. Y tiempo después, después de dos años o un poco más de dos años de dar sesiones individuales y de acompañar personas y darme cuenta que las personas lograban detectar cuáles eran sus creencias y lograban avanzar y lograban los cambios que se proponían lograr en su vida, es que entonces nace en mí este deseo de además dar clases, dar cursos.

Y después de un tiempo decidí que el nombre del curso iba a ser "El puente que te une a tus sueños", que es el nombre que tiene actualmente este curso que es de 11 meses en realidad pero que lo ofrezco en distintos módulos para que las personas, cada vez que termina un módulo, decidan si quieren seguir recorriendo y continuar profundizando en lo que propone este curso, que es una integración de herramientas. Como digo, algunas son de recursos actorales porque me di cuenta de que si bien la actuación había quedado atrás en el sentido de que yo ya no me dedico a actuar, sí tengo un montón de recursos de la actuación que me doy cuenta que puedo poner en juego en los cursos y que es muy interesante lo que aparece allí cuando estos juegos teatrales que propongo, que son muy sencillos.

No es que están orientados a personas que se dedican a la actuación, están orientados a cualquier persona, tanto actores como no actores, pero que algunos juegos que comencé a implementar me di cuenta que eran como una vía muy interesante para desocultar también y poner en juego también otros recursos que vienen del coaching de prosperidad y que son herramientas específicamente del coaching de prosperidad, como una inmixión, ¿no? como una integración es lo que estoy proponiendo.

Y bueno, lo que fundamentalmente lo más importante que descubrí en todo este tránsito es que todo lo que nosotros creemos que decidimos en realidad no lo decidimos nosotros. Y eso es lo más fuerte, lo más fuerte que por lo menos a mí me tocó y me toca transitar en el día a día: darme cuenta que esas decisiones que tomo en realidad las tengo que interrogar porque lo que siempre primero decide sobre nosotros son las creencias que ya tenemos adquiridas desde edad muy temprana porque tanto el coaching de prosperidad como el psicoanálisis ambos coinciden en que las creencias son transmitidas de generación en generación de manera inconsciente.

Es decir, que no es que alguien puede no tener creencias. Y no se trata de creencias religiosas, aclaro, cuando hablamos de creencias no hablamos solamente de creencias religiosas. En mi familia por ejemplo nadie nunca fue religioso, todo lo contrario, mi madre se considera agnóstica absolutamente atea, nunca tuve ningún tipo de religión heredada familiarmente y sin embargo las creencias las tenemos igual y se transmiten igual aunque no pertenezcamos a ninguna religión por así decirlo. Y son ideas en realidad, las creencias son ideas que se transmiten y esas frases y esas palabras que se repiten y se repiten y se repiten generación tras generación y que de alguna manera nuestro inconsciente capta muy rápidamente.

A su vez hace que nosotros tomemos decisiones y actuemos de determinada manera. Esas acciones o esas decisiones que tomamos, que luego se transforman en acciones seamos conscientes o no, hacen que tengamos determinadas experiencias. Y a su vez esas experiencias que tenemos por lo que actuamos, que a su vez es decidido por las creencias inconscientes que tenemos, es un círculo vicioso. A su vez esas experiencias refuerzan esas creencias. Entonces se forma una especie de rueda de hámster de la que si no tomamos conciencia no salimos.

Y una de las vías por las cuales tomar conciencia de cuál es esa rueda de hámster que nos atrapa en nuestro día a día ante cada cuestión en cualquier quehacer cotidiano —no estoy hablando sólo de grandes decisiones en la vida, estoy hablando en general de lo que nosotros accionamos en el día a día de nuestra vida cotidiana— es ver cómo están absolutamente infectadas nuestras acciones y nuestras situaciones de la vida cotidiana por estas creencias. Y digo infectadas y muy a propósito uso este término porque, al no ser nosotros los que tomamos las decisiones sino que son nuestras creencias las que toman esas decisiones, eso no puede no ser una infección en nuestra vida porque es algo que entra sin que nosotros queramos que eso entre, seamos conscientes o no.

Entonces la vía más concreta para desactivar todo eso es interrogar. Interrogar todas esas creencias que son ideas que no son interrogadas, simplemente se repiten porque todo el mundo lo hace, porque todo el mundo lo dice, porque todo el mundo lo piensa. Y cuando digo todo el mundo no me refiero a todo el mundo literal, me refiero a lo que cada uno de nosotros toma como referencia: la básica es papá y mamá o las personas que te criaron y después ya el entorno social en el que también te criás. Todo el tiempo estamos ametrallados por así decirlo por un montón de cuestiones que nos impregnan y que no interrogamos, simplemente repetimos automáticamente y esos disparadores automáticos son los que deciden por nosotros.

Y lo más valioso que creo que tenemos que hacer, la tarea más valiosa que tenemos en este momento y sobre todo esto que vos decís de esta nueva era, es tomar conciencia de cuáles son esos disparadores que deciden sobre nosotros, cuáles son esas creencias que están absolutamente arraigadas en nuestro inconsciente y que tenemos que desocultarlas para entonces desactivarlas. Que eso por supuesto es un recorrido, es un camino. Y a eso me dedico tanto en mis sesiones como en los cursos también.

Y le puse el nombre de "El puente que te une a tus sueños" porque la imagen del puente es una imagen que siempre me resultó muy significativa. Une dos lugares un puente, ¿no es cierto? y esos dos lugares que están separados y que para mí significa el lugar en el que estás y el lugar al que quieres llegar o en el que deseas estar. Bueno, eso implica un tránsito y es una decisión atravesar ese puente o no atravesarlo.

Y también puede ser que sea el lugar en el que quieres estar pero a veces no sabes, solo sabes que no quieres estar donde estás y solo quieres estar en un lugar en el que te sientas bien porque donde estás no te sientes bien. A veces también pasa ¿no? Y se puede establecer el puente igualmente aunque no tengas el objetivo definido digamos ¿no?

Sí, y es interesante esto que nombrás. A veces no te sientes bien pero es interesante porque no es desde el sentir desde donde nos vamos a guiar. Y esto es algo que también aprendí: porque yo me puedo sentir muy cómoda y muy bien en mi rueda de hámster, volviendo con la imagen, y eso no quiere decir que esté yo ahí tomando las decisiones por más bien que me sienta y por más cómoda o cómodo que nos sintamos. Por eso está bueno sentirnos incómodos porque eso ya nos va a generar una necesidad al menos de salir de ese lugar.

Pero ojo, porque a veces nos sentimos cómodos y nos sentimos bien por así decirlo y no significa que estemos en un camino elegido y decidido por nosotros y por nosotras. Pero claro que el sentir es una buena vía, por lo menos la incomodidad, para darnos cuenta de que bueno, no estoy bien acá, no estoy bien en este lugar o si estoy bien pero no me resulta tan cómodo ya. La famosa zona de confort... ojo que en la zona de confort no siempre es cómoda, a veces es cómoda y a veces no, lo cual no quiere decir que no siga siendo zona de confort, me sienta bien o me sienta no tan bien digamos.

Pero siempre la invitación es a interrogar, a interrogar sobre todo el "para qué". Una pregunta que a mí me sirvió mucho cuando comencé con el coaching de prosperidad es que el coaching de prosperidad se pregunta el "para qué", no tanto el "por qué", aunque también, pero sobre todo ¿para qué hago lo que hago? Cuando uno empieza a indagar en el para qué, sea la decisión que sea —vuelvo a decir, sea una decisión súper fundamental y magnánima o sea una decisión pequeña del día a día— es bueno preguntarse para qué hago lo que hago, no tanto por qué sino para qué, porque el para qué nos va a desocultar, nos va a hacer descubrir la funcionalidad. ¿Para qué hago esto? Y no preguntárselo una vez, preguntárselo varias veces ante la primera respuesta. "Para tal cosa"... ¿y para qué tal cosa? Volvérselo por lo menos a preguntar dos o tres veces es un buen ejercicio, es una herramienta práctica para el día a día para indagar desde dónde viene esa decisión que estoy tomando sea la que sea. ¿Quién la decide?

Sí, que puede tener muchas capas... Claro, la típica imagen de la cebolla: siempre hay una capa más profunda que desocultar y cuanto más profunda, más nos vamos a acercar al disparador precisamente. Es que mira, te voy a transmitir una imagen que me gusta a mí que me vino el otro día: yo me siento como un Transformer a veces, que desde que nací hasta ahora se me han ido como adhiriendo, he ido como atrayendo cosas en forma de conceptos, ideas, convencimientos, pensamientos, recuerdos, dictámenes... todo de cosas que he ido atrayendo, que han ido llegando hasta mí y como que si se hubieran quedado adheridos a mi cuerpo y generan una coraza en la que no me puedo acabar de mover del todo. Y es como que si la necesidad fuera de ir desprendiéndote de todas esas lacras, ir decapando cada una de ellas cada vez más profunda, quitándolas hasta encontrar el traje tuyo normal, el de ser lo que eres en realidad, no todo eso que en la vida se ha ido construyendo sobre ti.

Bueno, es interesante esto que decís de las capas que sentís que fuiste atrayendo. Precisamente una de las leyes que se aprenden en el coaching de prosperidad es la famosa ley de atracción. ¿Y cómo funciona y de qué se trata? Sencillo: todo aquello que te sucede en la vida que se mete en tu mundo —no todo lo que sucede en el mundo general, sino lo que ingresa a tu mundo—, todas las situaciones que vivimos las atraemos. Y eso que atrae a las situaciones, sea la que sea, esas vivencias, esas experiencias las atraemos desde precisamente el inconsciente todo el tiempo. Por eso el gran trabajo es aprender a desactivar esos disparadores que deciden sobre nosotros para entonces decidir qué queremos atraer. Y esto es en continuidad, no es lo dije un día y ya está, sino que exige presencia continua porque el inconsciente no descansa, es un gran trabajador, trabaja las 24 horas. Entonces las creencias siempre están ahí. En el coaching siempre se dice: la creencia no desaparece, se desactiva, se apaga.

Va a suceder algo que va a volver a disparar, pero lo que pasa que cuanto más entrenamos el estar conscientes y el reconocer cada vez que esa creencia se activa, más capacidad tenemos de no permitir que eso que se activó decida por nosotros. Es un entrenamiento por supuesto. Es como todo: cuando uno empieza a caminar al principio se tropieza, se tropieza, se tropieza hasta que camina, lo cual no quiere decir que no se va a volver a tropezar pero probablemente se tropiece menos que antes. Y esto es lo mismo. Todo eso que atraés algo está decidiendo en vos y lo bueno y lo interesante es que si yo aprendo a reconocer como espejo, que es la otra ley, la ley del espejo, que eso que estoy atrayendo habla de mí, entonces ahí tengo también una gran información que el universo constantemente deja a mi disposición para que yo reconozca y me reconozca en cada situación.

No crea que algo sucede porque sí y bueno, andá a saber por qué motivo. No, realmente cuando nos tomamos en serio este cambio de paradigma y estamos dispuestos a hacer el cambio es cuando realmente tenemos que tomarnos en serio el famoso trabajo de interrogarnos: que todo lo que atraemos lo atraemos y nos está trayendo información sobre nosotros. Y que entonces si somos capaces de detectar qué información nos está trayendo sobre nosotros eso que sucede ahí afuera, somos capaces de desactivarlo en nosotros. Por eso no es cuestión de pelearse con el afuera sino de ver qué de eso de afuera, que me guste o que no me guste, tiene que ver conmigo y qué es lo que yo tengo que desactivar de mí.

Cuando yo me dedicaba a actuar me pasaba algo muy particular que es que algunas de las obras en las que yo participaba tenían mucha trascendencia a nivel que estuvieron mucho tiempo en cartel, buenas críticas, al público le gustaban. Si bien era teatro independiente, no era teatro comercial, pero sí me tocó actuar en varias obras que han tenido mucha repercusión en el medio. Pero ¿qué pasaba? La obra tenía gran repercusión, se hablaba muy bien de la obra, pero yo no crecía en eso. Crecía la obra pero yo no.

Y tardé muchísimos años en darme cuenta de que eso era un patrón que yo tenía en mí que no era una cuestión de buena suerte o mala suerte, que es lo que comúnmente tendemos a pensar: "che qué buena suerte tuviste con tal o cual papel". No es que te tocó actuar y tuvo buena suerte o tuvo mala suerte, es lo que uno hace ahí adentro sea el proyecto que sea. Por eso en este sentido está buenísimo tomar conciencia de que todo lo que nos sucede o lo que no nos sucede depende de nosotros. Y lo que me di cuenta es que el patrón que se repetía es que yo no crecía yo. Yo me quedaba en la niña, era yo la que me quedaba en lo pequeño. Y esto es algo que se mete en todas las áreas de mi vida porque una creencia no se mete en una área sola, esto también está buenísimo comprenderlo. Una creencia se mete en todas las áreas.

Cuando llegamos a detectar el disparador automático nos damos cuenta que ese disparador automático se mete en todas las áreas de nuestra vida, no se reduce a un solo área. Pero hay que detectar cuál es ese disparador. En mi caso en particular lo que yo descubrí es que me daba cuenta de lo que me pasaba pero no me daba cuenta por qué me pasaba. Años después, gracias a todo este recorrido, claro ahora haciendo en retrospectiva para atrás el análisis me doy cuenta que la que yo no crecía, la que yo no me dedicaba a ir más allá del papel que sea y que lo dejaba en lo mínimo era yo.

Pero ¿por qué? ¿Porque era algo que yo decidía? ¿Yo decidía dejar en lo mínimo ese papel? ¿Yo decidía que quedara en lo mínimo mi actuación dentro de esa obra? Incluso en obras donde he tenido papeles más protagónicos y que las críticas hablaban muy bien de mi trabajo... así y todo, había un automático en mí que decide que yo todo lo dejo en lo chiquito. Es algo que tiene que ver con mi familia, yo fui hija única, padres súper sobreprotectores... cada uno tiene una historia.

Independientemente de lo que te sucedió o no te sucedió, hay algo que todos venimos a aprender y por eso también encarnamos en la familia donde encarnamos. Esto es muy importante comprenderlo porque si no caemos en el lugar de víctima: "si a mí no me hubiera pasado eso que me pasó, si no me hubiera tocado la madre o el padre que me tocó". Todo eso está muy bien tenerlo en cuenta, reconocer cuál es la historia de cada uno, pero no deja de ser anecdótico. Te pasó eso, te podría haber pasado otra cosa. La cuestión es que si eso te sucedió es porque eso es lo que tenés que venir a aprender en esta encarnación.

Y esto es algo fuertísimo porque te cambia absolutamente el punto de vista de todo lo que te pasa cuando esto te lo tomás en serio: darte cuenta que todo eso que sucedió sucede porque hay algo en vos que tenés que descubrir de qué se trata precisamente, qué es lo que venís a trascender. Es un aprendizaje que si tomás conciencia de cuál es, tenés la posibilidad de elegir ir más allá de eso. Ahora si no tomás conciencia de qué es lo que te está pasando... Y cuando yo tomé conciencia que lo que me pasaba era que yo todo lo dejaba en lo mínimo, en lo cómodo todo el tiempo —y no lo digo en pasado, me sigue pasando—, tengo que estar atenta todo el tiempo a eso porque eso todo el tiempo decide sobre mí. Es una creencia súper instalada y por eso la llamamos creencia limitante en el coaching: porque te limita, te pone límites.

¿Pero mi disparador decide que yo me quede en la chiquita? ¿En la cómoda? Esto no lo acabo de entender ¿cómo se manifiesta que te quedás en la chiquita, en la cómoda? ¿Qué digamos das lo justo a la hora de interpretar sin sobreesforzarte? Aquello que decimos hacer siempre lo máximo que puedas, no, es como ahí en un espacio...

Exactamente. Hacer lo mínimo indispensable para que el trabajo esté bien hecho. Y digo el trabajo porque estoy poniendo un ejemplo laboral pero esto se mete en todas las áreas de nuestra vida. Hacer lo mínimo indispensable incluso esforzándome, porque no es que no hay esfuerzo, yo ensayaba, aprendía bien el texto, investigaba el personaje... no es que no trabajaba, sino que eso que hacía después quedaba ahí. No trascendía, no iba más allá. No me llamaban de otros trabajos, no me convocaban para otras cosas. Hablaban muy bien del trabajo, pero a mí eso no me generaba crecimiento. ¿Por qué? Porque yo no quería crecer... no es que no quería, a ver, es un disparador, decide sobre uno.

Si me preguntabas en ese momento yo hubiera querido crecer como actriz, hubiera querido que me llamaran directores importantes, sí quiero. Pero hay algo en mí que ya inconscientemente decidió que eso va a quedar ahí, que no va a ir más allá y que con eso ya está.

Entonces la New Age en una situación así diría: "bueno, es que no es tu camino ¿no? No has de ser actriz". Totalmente, está muy instalada esta cuestión de creer "bueno, no era para vos". ¿Cómo que no era para mí? Si yo estaba haciendo eso y además yo decía que lo disfrutaba y yo quería eso, ¿cómo que no era para mí? No es que no era para mí, había algo en mí que decidía que eso fuera lo que fuera llegaba hasta ahí y se quedaba en lo mínimo indispensable. Y no por cambiar de profesión esto va a cambiar. Ahora yo tengo otra profesión, me dedico a otra cosa porque también descubrí que esto me apasiona y me encanta, pero ese disparador sigue estando. Esa creencia condicionante sigue estando entonces yo tengo que seguir atenta a que eso no decida sobre mí. No es que porque ahora estoy haciendo otra cosa ahora sí va todo a crecer. No, va a crecer en la medida en la que yo crezca y en la medida en que yo tome las decisiones y no permita que esa creencia decida sobre mí.

Esto me recuerda a Carlos Castaneda que siempre hablaba de la importancia de mantenerse al acecho sobre uno mismo. O sea, ser el cazador de uno mismo, ser cazador de todos tus hábitos, de todas tus tendencias, de todos tus actos, de dónde vienen, hacia dónde van.

Absolutamente. Y esa palabra que usaste es muy interesante: hábitos. Se vuelve hábito la creencia inmediatamente y por eso esta rueda que narraba recién: la creencia hace que actúes determinada cosa, o sea que te habitúes a determinada cosa, eso a su vez hace que tengas determinadas experiencias y eso a su vez refuerza la creencia. Ahí se arma este círculo vicioso y cerrado que obviamente, bueno como la ruedita del hámster, hasta que uno toma conciencia de qué es eso que está decidiendo sobre uno y uno sale de esa rueda. Pero hay que salir en continuidad, todo el tiempo hay que estar al acecho.

Sí, a mí me gusta mucho el concepto de estar acechándose a uno mismo, agazapado detrás de un árbol observando a ver qué es lo que estás haciendo Diana, qué estás pensando. Es muy interesante eso de observarse porque da la imagen de que uno se tiene que alejar y observarse como desde afuera. Eso es estar al acecho: observarse, no solamente estar en la situación, tener esta capacidad de tomar distancia y observarlo como si fuera una escena de teatro que se repite y que uno observa que es siempre la misma película en mi vida. Aunque cambie el decorado, cambie la escenografía, cambien los personajes, pero hay algo que se repite. Algo de "esta película ya la vi". Y por eso también el teatro es bien interesante para descubrirse.

Y una cosa Maria Eugenia, ¿qué tipo de respuestas puedes encontrar cuando indagas en encontrar cuál es el disparador para verlo venir y no dejarte llevar por él en el momento en que vuelva a detonarse? Bueno, esa pregunta que hacés es muy interesante porque en realidad no es que vas a encontrar una respuesta en un arcón que vos vas a abrir y vas a sacar la respuesta que ya está. La vas a tener que crear vos la respuesta y eso es lo interesante. Cada uno de nosotros va a tener que crear qué hacés ante eso que decide sobre vos, vas a tener que elegir como si fuera una página en blanco.

Por eso está buenísimo tomárselo como una creación a esto. Porque hablamos mucho de crear nuestra realidad todo el tiempo y que todos somos creadores... bueno buenísimo, a ver cómo la ponemos en acción esa capacidad. Y que no es sólo un "cómo", principalmente es un "qué". ¿Qué decido crear de respuesta para que no sea siempre la misma reacción automática? Entonces ahí ya nos pone en un lugar que por eso es incómodo, porque no todo el mundo tiene ganas de tomarse este trabajo maravilloso de "bueno, tengo que pensar, tengo que decidir, tengo que elegir, tengo que probar qué otra posibilidad tengo".

En el coaching usamos mucho el "qué tal si". Siempre sucede lo mismo. ¿Qué tal si ya abrimos con una pregunta otro campo de posibilidades? ¿Qué tal si en lugar de que esta sea siempre la misma respuesta, qué tal si elijo otra cosa? Y ahí es donde entra la capacidad creativa de cada quien. Si yo me doy cuenta que siempre todo lo dejo en lo mínimo indispensable y ya tengo conciencia de eso, yo ya tengo que estar al acecho, ya sé que eso va a ser así, entonces ¿qué tal si estoy al encuentro de otra posibilidad pero que la voy a tener que crear yo? No es que la voy a encontrar ahí. Si la encontrara ahí ya estaría creada por otro, lo cual sería otra vez una respuesta prefabricada. Entonces este camino nos va a exigir también mucha creatividad.

Lo que yo te estaba preguntando es si se indaga en el subconsciente para llegar a encontrar el origen. Por ejemplo, el otro día hablaba con una amiga que tiene una hermana mayor que ella con síndrome de Down y me decía: "yo es que me he tenido que espabilar para hacerlo todo porque en mi casa nadie me hacía ni caso desde que nací porque todo el mundo estaba pendiente de mi hermana". Y ahí muchas cosas que esta situación ha generado en ella que también son automatismos. Yo lo que venía a preguntarte un poco es si se llega hasta poder visualizar también el origen de ese mecanismo.

Te voy a hacer una pregunta muy del coaching: ¿para qué quieres visualizar el origen? Para tomar conciencia. ¿De qué? De los mecanismos que se ponen en marcha, porque a lo mejor si reconozco el origen en una situación parecida me ayuda a tener la alerta. Cuando te referís al origen vos te referís a cuál fue la primera escena en la que ese mecanismo se gestó. Sí, te va a ayudar reconocer esas escenas que se han repetido en tu vida y que entonces te das cuenta de "ah, esta fue la situación que se repetía".

Pero no necesariamente detectar el "por qué". Por eso te preguntaba ¿para qué querés detectar el origen? Porque lo que siempre quiere nuestro ego es encontrar razones para justificarnos. Entonces es muy fácil caer en el: "ah ves, el origen es este y ¿por qué yo siempre me quedo en lo mínimo? ah, porque mi papá y mi mamá...". Y voy a encontrar un por qué en realidad para justificarme de por qué me pasa esto que me pasa y no me va a aportar demasiado más saber el por qué. Una vez que yo detecté qué es eso que me sucede, ahí entonces elijo si quiero que eso siga decidiendo sobre mí o si yo quiero decidir otra cosa. Eso es lo que más me va a ayudar: detectar qué me sucede.

Detectar el por qué me sucede... sí, no digo que no aporte información la biografía de cada uno, pero ya queda a decisión de cada quien si quiero realmente indagar. Depende de lo que hagas con esa información tú. O sea, si lo usas para justificarte no es una ayuda, pero si lo usas para reconocer ese disparador con más facilidad, pues sí que lo es. Es que en realidad el disparador no lo vas a reconocer con más facilidad porque reconozcas el origen. Una vez que reconociste ese patrón que se repite en tu vida ya está, es eso, más allá de que haya un origen o una escena en tu infancia. Porque incluso podés no acordártelas, puede que nunca te acuerdes el origen. Porque no se trata de una cuestión de memoria. No necesariamente hay gente que no recuerda y es muy común además no recordar.

Yo me acuerdo cuando empecé las terapias me preguntaban sobre escenas que yo no me acordaba. No había manera. Eso no quiere decir que después uno, cuando está en este camino de indagación, no aparezcan las escenas. Pero vuelvo a decir: no te va a cambiar demasiado recordar o no recordar la escena, sino que lo que más nos va a ayudar es reconocer el disparador en nuestra vida cotidiana y eso no tiene que ver con conocer el origen. No necesariamente yo tengo que reconocer el por qué me pasa eso, sino reconocer que eso que se gestó lo sigo actuando y ahí reconocerlo en las situaciones de mi vida cotidiana para poder ahí tomar la decisión de qué hago con eso.

Y a la aventura hasta por ahí, porque en realidad eso que nosotros decidimos tenemos que estar al acecho de aplicarlo y aplicarlo. Pasamos de una cuestión intelectual de conocer la historia que tuve, pero después tenemos que eso ponerlo en la aplicación diaria porque el ego es vago, es perezoso, no quiere salir de su zona de confort por más incómoda que resulte. Hay una cuestión ya de hábito que hay que querer hacer otra cosa, hacer un esfuerzo de salir de ese lugar.

Entonces tú en tus clases y en tus sesiones lo que haces es apoyar a la persona para que pueda ir reconociendo cada vez más los disparadores y poder aclarar qué es lo que quiere hacer con ellos. No lleva mucho tiempo, eh. Haciendo las preguntas indicadas se puede reconocer cuál es ese patrón que se repite y luego está el recorrido de que la persona lo comience a reconocer y entonces qué decisiones toma. Son herramientas que se aplican concretamente para ir más allá.

Y también tiene que ver con ponerse metas y objetivos concretos, porque todo esto no funciona si no nos ponemos metas. Ponernos metas es muy importante y ¿por qué? Porque si yo no me pongo una meta, un "más allá", ¿para qué voy a cambiar? O sea, uno de los ejercicios más típicos para reconocer las primeras creencias es: ponete un objetivo que no te resulte sencillo, un objetivo que para vos hasta hoy fue imposible, proponete ese objetivo y fijate qué te decís. Prestá atención a qué te decís de por qué no lo lográs. Ese es un ejercicio muy claro que yo siempre hago para que comiencen a descubrirse las primeras creencias que aparecen ahí. Porque si yo no tengo un objetivo, algo que quiero lograr, muy probablemente no me interese salir de mi zona de confort. Por eso es tan importante elegir esas metas que querés lograr.

Maria Eugenia está haciendo un curso, la primera edición de "El puente que te une a tus sueños" en estos momentos, y si te late participar, en las notas del programa en la web vidansalud.es/podcast te dejo toda la información para que puedas contactar con ella y participar de ese curso. De todas maneras, en la descripción del programa tienes el enlace justo al episodio 144 del podcast Vida en Salud y a la publicación en la web Vida en Salud.

UNNE se propone dedicarse a aquellas personas que realmente tengan ganas de hacer cambios en sí mismas para que entonces prosperen todas las áreas de su vida, porque la prosperidad no es solamente prosperidad económica, es prosperidad en todas las áreas. Decidí que el curso es online porque participan muchas personas de distintos países del mundo, por suerte. Así que es un curso online de dos horas de duración todos los jueves. Realizamos los encuentros en este módulo introductorio que es de dos meses y luego continuidad para quien así lo decida.

Muchas gracias por suscribirte, muchas gracias por escucharnos, muchas gracias por compartir este episodio con tu gente de confianza, muchas gracias por valorarlo en la aplicación, ponerle estrellas, me gustas o lo que sea necesario. Y si quieres suscribirte a todas las propuestas que vamos haciendo puedes suscribirte en vidansalud.es/suscripcion. Que tengas muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.