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16. Ikigai: el secreto de la longevidad

27 de octubre, 2018

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El Ikigai es un concepto japonés que aplican en sus vidas los habitantes de Okinawa y se dice que es el motivo de su extraordinaria longevidad

Transcripción del episodio

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Esta es la transcripción literal del audio, dividida en párrafos para facilitar su lectura:

Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a vivir saludablemente. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Desde aquí difundimos información que ofrece claves para reflexionar sobre qué es salud, preservarla o recuperarla y mejorar nuestra calidad de vida. Entendiendo la salud desde el punto de vista más amplio que te puedas imaginar, hablamos de lo que eres y de todo aquello que te envuelve y con lo que mantienes contacto. Es decir, que tocamos una amplia variedad de temas que son los muchos aspectos que afectan, influyen y están relacionados con tu salud.

Si quieres hacer alguna propuesta para el programa, escríbeme a vidaensalud@dianavaleria.es y haré lo posible por incluirlo en la programación. Si quieres apoyar al programa, puedes hacer un donativo desde dianavaleria.eu/donar. Hoy voy a explicarte sobre un término muy interesante que, como ya he introducido en los episodios anteriores, viene del Japón: el Ikigai.

Si vienes escuchando mi podcast, ya sabes lo que opino sobre lo que está pasando con nuestra cultura, ¿verdad? Con nuestra forma de vida. Sabes que lo que veo es mucha manipulación destinada a anular nuestras capacidades humanas. Y tristemente veo también cómo la mayor parte de la humanidad se deja llevar por la inercia anuladora sin poner la más mínima resistencia. Pero el recurso del éxito económico siempre supone una motivación especial para hacer un esfuerzo hacia la superación personal. Y este concepto has de saber que puede llevarte a instaurar muy buenos hábitos en tu vida, pero también tiene la característica de ser una clave para convertirte en una persona exitosa.

Al descubrir el concepto del Ikigai, no he podido abstraerme de esa vocecita que atraía mi atención a darme cuenta de nuevo del detalle que te voy a comentar ahora. Seguramente has oído hablar de la pirámide de Maslow, ¿verdad? Bueno, si no la conoces o no recuerdas conocerla, te explico brevemente. Se trata de una pirámide gráfica que define de forma jerárquica y por niveles las motivaciones que mueven a los seres humanos. La creó el señor Abraham Maslow en 1943.

En la base de la pirámide, el señor Maslow colocó la alimentación, el cobijo y el sexo, y definió que eran las necesidades más básicas que un ser humano puede tener y que solo cuando tuviera satisfechas una persona estas necesidades, podría pasar a dedicar atención y tiempo a cubrir las necesidades del siguiente nivel, que serían la seguridad, la familia y el trabajo. En el siguiente nivel, el tercero, estarían la amistad y la intimidad sexual. Y en el cuarto tendríamos el éxito y el autorreconocimiento. La consecución de cada uno de estos niveles conlleva el despertar de las capacidades que permite asumir el siguiente nivel. Y al final, cuando la personita que va escalando esta pirámide ya ha conseguido satisfacer estos cuatro niveles, puede dedicarse a su propósito último, que es la autorrealización.

Esta visión que desarrolló el señor Maslow ha tenido una gran aceptación y se aplica como una característica inamovible del ser humano en diferentes campos, que van desde la psicología a la política, pasando por la empresa, la comunicación de masas, la motivación personal, la educación y el marketing. Yo creo que ha tenido tanta aceptación porque para la imposición de la industrialización ha sido muy útil alimentar y difundir esta visión sobre la naturaleza humana. No voy a profundizar en esta teoría hoy, pero quiero comentarte que me parece que minimiza muy convenientemente el potencial humano. Y esto me viene a la mente cuando me planteo conceptos que describen un potencial humano tan elevado como lo hace el Ikigai.

Vamos al tema, pues. Lo más básico será saber qué quiere decir Ikigai, ¿no? Que es una palabra japonesa compuesta: *Iki*, que es vida; *kai*, que es realización de lo que se espera o desea; y *gai*, que es valor. Y dicen por ahí que quienes ponen el Ikigai en el centro de su existencia disfrutan de vidas más plenas, más felices, saludables y longevas. En Okinawa, que es el lugar de donde proviene el concepto Ikigai y donde se practica mayoritariamente, que además forma parte de su cultura, afirman que las personas todas tienen su Ikigai. Así que tú también tienes el tuyo.

Estoy segurísima de que te gustaría conocer tu Ikigai. Así que voy a acercarte a ello en dos episodios. Lo primero que puedes hacer para ponerte a encontrar tu Ikigai es responder estas preguntas: 1. ¿Qué es lo que verdaderamente te motiva? 2. ¿Qué hace que te levantes por las mañanas y pienses: “ahí voy mundo, ahí voy vida, hacedme un hueco que tengo mucho que hacer y mucho que aportar”?

Son preguntas difíciles de responder, ¿eh? Pero puedes ir anotando cada una de las preguntas que voy a ir enunciando y puedes ir haciéndote una lista de todo lo que te vaya surgiendo a lo largo del día o de los días, hasta que publique el próximo episodio, que es donde las vas a poner en práctica. Bueno, y una tercera pregunta: ¿En qué ambiente sientes que tu vida es valiosa? ¿Dónde estás cuando sientes que tu vida es valiosa? ¿En qué circunstancias sientes que tu vida es valiosa? ¿Qué estás haciendo? ¿Qué estás pensando? ¿Qué estás diciendo? ¿Qué estás viviendo cuando sientes que tu vida es valiosa? ¿Qué te rodea cuando sientes que tu vida es valiosa?

Otra pregunta: ¿Qué es lo que te hace sentir que estás en el camino de la autorrealización? ¿Qué está pasando cuando sientes que vas por buen camino, que estás en el camino de ser cada vez mejor, de superarte a ti misma o a ti mismo? ¿De realizar aspectos de ti que no conocías, de conocer aspectos de ti que estaban dormidos? Mmm... pues detrás de estas preguntas tan complejas, en realidad, está tu Ikigai. Así que de verdad te animo a que te pongas a hacer la lista y luego verás cómo aplicarlo.

Porque además, se dice que tener claro tu Ikigai y vivir conforme a él es el secreto de la salud y la longevidad. Y esto se dice porque la isla de Okinawa es el lugar del mundo donde se concentra el mayor número de personas de más de 100 años, que tienen el mejor estado de salud y a la vez es el lugar del mundo en que más personas practican el Ikigai. Fíjate, se han hecho estudios y se han concretado que los ancianos en Okinawa padecen menos enfermedades crónicas e inflamatorias. Tienen un índice de casos de demencia más bajo que la media de la población mundial, que aquí en nuestras sociedades la demencia senil se ha convertido en una auténtica pandemia. Tanto hombres como mujeres mantienen un buen nivel de hormonas sexuales hasta edades muy avanzadas. Se dice también que la actitud Ikigai que los habitantes de Okinawa mantienen ante la vida es uno de los motivos por los que son sanos y longevos, porque esta actitud les inspira a encontrar un sentido profundo a cada uno de sus días.

¿Y qué hacen para conseguir esto? Pues bueno, los habitantes de Okinawa han sido investigados y los resultados de la investigación han señalado algunos hábitos vitales que parecen tener mucho que ver con esta facilidad que tienen para sentir, experimentar, apreciar y valorar el Ikigai en su vida, y creo que son relevantes, así que las voy a mencionar. El 100% de las personas entrevistadas tiene un huerto y está en contacto con la tierra, con la naturaleza, con el agua todos los días. Todos ellos pertenecen a alguna asociación de vecinos en la que se sienten queridos como si pertenecieran a una familia.

Celebran mucho, incluso las pequeñas cosas. La música, cantar y bailar es parte esencial de su día a día. Tienen una misión importante en la vida o incluso varias misiones importantes. Pero tampoco se lo toman muy en serio esta cosa de sus misiones. No se hacen imposiciones. Viven lo que hacen con relajación y sobre todo con disfrute. Las prisas son inversamente proporcionales a la calidad de vida. Cuando dejamos de poner tanta atención a las urgencias, el tiempo y la vida adquieren un nuevo significado. En Okinawa dicen que caminando despacio se llega lejos.

Los ancianos de Okinawa están muy orgullosos de sus tradiciones y de su vida cultural. También se entregan con pasión a todo lo que hacen, por insignificante que pueda parecer a simple vista. El *Yui-maru*, que podría traducirse como espíritu de cooperación mutua, está firmemente asentado en su corazón. Se ayudan en las labores agrícolas y también en el momento de construir una casa o de prestarse voluntarios para realizar obras públicas para el bien de todos. Muy al contrario de lo que pasa aquí; aquí hay personas que cobran por hacer un trabajo estresante y se supone que trabajan para el bien de todos, pero es que ha perdido completamente el sentido.

Bueno, volvamos a los ancianos de Okinawa. Ellos están siempre ocupados, pero con una amplia diversidad de tareas. No hacen trabajos repetitivos y desgastantes. El tener una amplia diversidad de tareas les permite mantener lejos el estrés. Tampoco verás ningún abuelo sentado en un banco sin hacer nada. Siempre están moviéndose de aquí para allá, yendo al karaoke, a la siguiente partida de gateball, a la reunión de vecinos, a ayudar a un amigo que necesita que le echen una mano con la pintura de la casa o lo que sea, o ayudar en lo que sea. Es una parte muy importante de su vida.

Para ellos los amigos son muy importantes. Una buena charla, contar y escuchar anécdotas, pedir consejo, divertirnos juntos, gozar, acompañarnos, compartir, soñar, vivir juntos es una parte importante de su existencia. El sentimiento de pertenencia a la comunidad y la ayuda mutua aportan seguridad, y esto contribuye a aumentar la esperanza de vida, dicen los expertos. Para muchos, el servicio a la comunidad al final se convierte en uno de sus Ikigais, de sus *leitmotivs*.

También comparten su economía y pertenecen a un *Moai*. El *Moai* es un grupo informal de gente con intereses comunes que se ayudan entre sí. El origen de los *Moais* viene de los tiempos difíciles, cuando la escasez debido a contratiempos ambientales, guerras, etcétera, se impuso en la comunidad. Los agricultores se conjuntaban para intercambiar información sobre las mejores formas de cultivar, para ayudarse entre ellos en las cosechas, etcétera. Y si la cosecha no iba bien ese año o a alguno se le echaba a perder, estos grupos eran una unidad que sostenía el bien y el progreso de toda la comunidad.

Aquí también existía, en cuando vivíamos en un país rural antes de la industrialización, de la imposición de la industrialización, en las comunidades rurales había también este espíritu y esta forma de trabajar juntos para el bien común y de organizarnos para cubrir entre todos las necesidades de todos. O si no, pregúntale a algún abuelo muy mayor, muy mayor, cómo vivía de pequeño o de joven. Para que veas cómo se organizan ellos, pues resulta que en un *Moai* los miembros que pertenecen pagan una cantidad mensual establecida. Y con este pago, pues pueden asistir a reuniones, organizan cenas, partidas de *shogi*, que es ajedrez, un tipo de ajedrez japonés, y bueno, participan de cualquiera de las aficiones comunes que tengan.

El dinero de esta paga mensual es usado en las actividades y si se acumula demasiado, uno de los miembros recibe una cantidad de dinero que también han establecido previamente. No es siempre el mismo miembro el que recibe esa cantidad y va rotando. Por ejemplo, si tú perteneces a un *Moai* y tu cuota es de 5.000 yenes al mes, al cabo de dos años recibes 50.000 yenes. Esto sería una forma de ahorrar con la ayuda de toda tu comunidad, ¿no? Y al cabo de dos años y un mes será otro miembro del *Moai* quien cobra 50.000 yenes. Por eso que estar en un *Moai* es una grande cosa, porque ayuda a mantener la estabilidad a nivel emocional, social, relacional, pero también financiero, que es muy importante en el momento en que vivimos. Si por ejemplo alguien del grupo se encuentra en apuros, el grupo puede decidir adelantarle la paga de los ahorros u otras soluciones que puedan ser adecuadas en cada caso concreto.

En Okinawa, además, el trabajo y la pasión suelen ir unidos. El Ikigai y la vida laboral son lo mismo en muchísimas ocasiones para muchísimas personas. Muy diferente de cómo es en nuestras sociedades manipuladas. Aquí nuestro Ikigai es el dinero, porque es tan escaso, está en manos de tan pocos y es tan escaso para la mayoría que se convierte en una obsesión en lugar de estar pensando en los valores más elevados que tenemos como seres humanos. Y sin pensar también que en cuanto atendemos esos valores, el dinero también suele fluir con más facilidad hacia nosotros.

Pero bueno, sigamos. En realidad, lo que pasa aquí es que las personas que se vuelven que se jubilan después de una vida de trabajo duro yendo contra su propia naturaleza, esclavizados numerosas veces en ese trabajo, ¿no? Cuando se jubilan y se supone que tienen que dejar de hacerlo, ya ni siquiera encuentran motivación que pueda sustituir el tiempo que desgastaban en ese trabajo, ¿no? Incluso cuando el trabajo les gustaba, llega un momento que se encuentran hastiados de tener que hacerlo bajo tanta presión, ¿no? Y ya ni les apetece hacerlo. Entonces, ¿qué pasa? Que el tiempo libre que le queda a una persona que deja de trabajar se llena de un sentimiento de inutilidad porque es como que no sirve para nada, ¿no? Y el campo de la depresión, el sedentarismo y otros malos hábitos se queda abonado para que el envejecimiento y la mala salud pues invadan la vida de esta persona.

Quien ama su trabajo y lo practica con medida nunca va a caer en esto, porque si ha creado un estilo, un hábito saludable en su vida, no lo va a dejar nunca. Le va a sentar bien, no va a pensar en que no quiere hacer eso, va a pensar en qué bien si hago esto, qué bien me siento, ¿no? Por ejemplo, un maestro apasionado y que no esté quemado puede jubilarse pero seguirá ejerciendo de maestro. Será imposible que lo deje, ¿no? Continuará formándose porque le gusta hacerlo, continuará leyendo, incluso en cuanto tenga la oportunidad utilizará el tiempo liberado para enseñar como voluntario a colectivos que seguramente antes no tenía acceso a ellos. O sea, que será tan feliz o más que cuando fichaba por las mañanas o por las tardes o cuando fuera en su escuela. Porque dicen en Okinawa que quien abandona las cosas que ama y que sabe hacer pierde el sentido de su vida.

Por eso, incluso después de haber terminado la vida laboral oficial, es importante seguir haciendo cosas de valor, avanzando, aportando belleza y utilidad a los demás, ayudando y dando forma a nuestra comunidad y a nuestro pequeño mundo. Qué bonito, ¿verdad? No habías caído, ¿no? Que podrías darle un giro como este a tu vida. ¿Tienes ganas de poder ponerlo en práctica? Bueno, yo creo que mientras me escuchabas o me leías, ya has empezado a hacer el proceso. ¿Verdad que no has podido evitar ir pensando en cómo el Ikigai y las pautas que forman el Ikigai pueden ser aplicados en tu vida? Y seguro que hasta has pensado cómo pueden ser aplicados en la vida de quienes amas y tienes cerca, no solo en la tuya.

Pues en el próximo episodio te voy a dar un ejercicio muy sencillo para que puedas clarificarte, identificar tu Ikigai con certeza y liberarte de aquello que no te permite tenerlo en el centro de tu vida. Para poder hacerlo enseguida, te irá muy bien haber hecho las listas que te he comentado antes. Ir haciendo una lista de las respuestas a las preguntas que te he hecho antes sobre tu motivación y cómo te sientes, y también te irá bien ir listando de qué manera puedes tú, en el lugar en que te encuentras, poner en práctica cada uno de los puntos que te he dicho que era importante en la vida de los habitantes de Okinawa, como por ejemplo el formar un Moai, un grupo de apoyo mutuo, una economía comunitaria que te ayude a mantenerte a flote siempre, practicar una actividad en tu día, una actividad profesional que te motive y realmente le añada sal a tu vida, etcétera. Todas estas cosas que hemos ido comentando, no te las voy a comentar todas ahora otra vez.

Y bueno, hoy doy por el programa por terminado. Espero que te sea muy muy útil. Gracias por compartir este programa con tu gente. Gracias por las valoraciones, comentarios y me gusta que ayudan a hacer crecer la comunidad. Dale a los niños la oportunidad de escuchar este podcast, seguro que contribuirá a establecer en ellos hábitos saludables y a conocer mejor el mundo en que viven y vivimos todos. ¿Te gustaría proponer un tema o tienes preguntas? Escríbeme a vidaensalud@dianavaleria.es o deja un comentario en la sección de comentarios de las notas del programa. ¿Te gustaría recibir un aviso cada vez que publique un nuevo episodio? Puedes suscribirte en dianavaleria.eu/suscripcion o al canal de Telegram Podcast Vida en Salud, con minúsculas y sin espacios. Gracias a Héctor García y a Francesc Miralles por el profundo estudio que hicieron sobre la forma de vida de los habitantes de Okinawa y del Ikigai, que reflejaron en su libro "Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz", que es de la editorial Urano y fue publicado en 2016.

Te agradezco muchísimo que me escuches. Gracias por acompañarme desde este lugar tan importante que le da sentido a la existencia de Vida en Salud. Agradezco también a Kiflus el apoyo al cederme las fantásticas melodías del programa. Te dejo sus datos de contacto en las notas del programa para que lo contactes si quieres que te componga una música personalizada para algún evento especial. Si tú también quieres apoyar al podcast para que dure mucho mucho tiempo y pueda ir mejorando sus contenidos, te animo a que hagas un donativo: dianavaleria.eu/donar. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!