168. Protégete de los tóxicos cotidianos
22 de septiembre, 2025
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Contaminación ambientalTranscripción del episodio
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**Vida en Salud, episodio 168: Protégete de los tóxicos cotidianos.**
¿A qué me refiero cuando hablo de tóxicos cotidianos? Pues a todas aquellas sustancias, materiales o frecuencias que dañan tu condición, tu cuerpo, tu energía, tu ser en algún modo, y que están en contacto contigo de forma cotidiana. Para hacer este episodio y contarte esto que considero muy importante dejar entre nosotros —esta información que quiero que haya entre nosotros, que tengamos presente—, pues para hacer este episodio he estado reflexionando mucho sobre esto y he decidido dividirlos en tres grupos: los tóxicos químicos, que interactúan contigo a través de las mucosas olfativas, de las mucosas bucales, del sistema digestivo, del tacto; los energéticos, que interfieren en tu frecuencia electromagnética; y los orgánicos, que son sistemas vivos.
Y para que quede muy clara la dimensión de esto de lo que voy a estar hablando hoy, quiero empezar explicándote qué consecuencias tiene para cada uno de nosotros estar en contacto con estos materiales, sustancias o energías. Quiero que sepas que son la causa primaria de los problemas metabólicos. ¿Y qué son los problemas metabólicos? Pues cosas como la resistencia a la insulina, el hígado graso no alcohólico, la diabetes tipo 2. También son clave fundamental para los trastornos hormonales, que los podríamos disgregar en infertilidad, pubertad precoz, alteraciones de la identidad sexual, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, hipotiroidismo, hipertiroidismo, obesidad, alteraciones del sueño, cambios de humor, irritabilidad.
También causan problemas cardiovasculares, que son más conocidos seguramente: la hipertensión, las arritmias, el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Problemas respiratorios también están en la clave, como el asma, la bronquitis crónica, las alergias. También problemas digestivos y renales, como la disbiosis, el intestino irritable, la permeabilidad intestinal, las infecciones por hongos, cándida, helicobacter pylori, clostridium, cálculos biliares, fallo renal.
Las enfermedades neurodegenerativas y del neurodesarrollo, como el autismo, el TDAH, la neurodivergencia, la pérdida de memoria, el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica. Los problemas autoinmunes también, como el hipotiroidismo de Hashimoto, el hipertiroidismo de Graves-Basedow, la artritis reumatoide, el lupus, la esclerosis múltiple, la diabetes tipo 1; y aquí también entraría el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple y la esclerosis lateral amiotrófica, que cursan en dos ejes.
Y todo esto comienza y se sostiene —todos estos problemas de salud tan generalizados, porque es que están generalizados y tan graves— comienzan y se sustentan en el tiempo por lo que se llama inflamación crónica de bajo grado, que silenciosamente va creciendo hasta producir todos estos problemas. ¿Y qué síntomas te dan estos problemas que empiezan y se sustentan en la inflamación crónica de bajo grado? Que es una inflamación persistente que tu sistema está emitiendo, está generando para protegerse de todas estas sustancias, materiales y energías que le agreden, que le alteran.
Puede empezar con un dolor de cabeza cuando te levantas por la mañana, o después de comer, o después de cenar. Con insomnio o con despertares nocturnos frecuentes. Puede empezar con falta de claridad mental o somnolencia por las mañanas (que explicamos porque, claro, no hemos dormido bien por la noche). Puede empezar con dolores articulares. Con un diagnóstico de "ah, tienes la helicobacter pylori un poco alta" o cándidas recurrentes. Puede empezar con molestias del ciclo menstrual o con la triste pubertad precoz. Síntomas a los que no les damos... ¡ah!, también que tengas mucha sed o sudes demasiado; también puede ser un signo de que tu cuerpo está empezando a reaccionar y está empezando a emitir esta inflamación persistente que no va a abandonar ya nunca más mientras sigas en contacto con estos tóxicos.
Así que ya ves la dimensión, o empiezas a ver la dimensión de lo que estoy hablándote hoy. Pero ahora, cuando terminemos con el próximo paso de mi explicación, todavía lo verás más claro. Cuando te des cuenta de dónde te encuentras con estos tóxicos, verás hasta qué punto es importante que tomes consciencia y empieces a dar pasos para cambiar esta situación. Ya sé que no nos gusta cambiar cosas, pero tampoco nos gusta estar enfermos, encontrarnos mal y no tener energía para las cosas más básicas, estar de mal humor, estar irritables y tratar mal a la gente que amamos. No nos gusta esto tampoco. Entonces hemos de poner en una balanza y sopesar, porque las alteraciones del humor y la falta de control sobre tus enfados están muy relacionadas también con esto.
Vamos a ver dónde te encuentras con estos tóxicos. Cuando estás en tu casa, en tu dormitorio —que es uno de los lugares donde pasas más horas al cabo del tiempo—, puedes encontrar derivados del plástico con químicos que lo tratan para evitar que se incendien con facilidad, para evitar que hagan moho, en los colchones, en muebles laminados, en toda la ropa que tengas en tu habitación, en los muebles si no son muebles de madera maciza sin tratar (esos son...), en las almohadas, en las fundas de las almohadas.
En la cocina, donde preparas tus alimentos y están ahí transfiriendo todos esos tóxicos a los alimentos, los puedes encontrar en los plásticos, todos los instrumentos plásticos que tengas en la cocina, en sartenes antiadherentes, en alimentos procesados industriales, en muchos de los alimentos que compras como si fueran inocuos y como si fueran alimentos (no te alimentan y además te intoxican, y ahí están en tu cocina), en los envases que uses que no sean vidrio o cerámica, en recipientes de silicona para hornear.
En todos los electrodomésticos que sean electrónicos y que estén conectados a internet, por ejemplo, pero todos los instrumentos electrónicos también emiten una radiación no ionizante que interfiere en tu campo electromagnético, que se agrava por el hecho de que estamos aislados del suelo, de que no hacemos toma de tierra y no podemos liberarlo. En alimentos y bebidas: en todos los procesados o los alimentos procesados, precocinados, envasados; por un lado por los aditivos que llevan, por los productos con los que están preparados y por los envases con los que se sirven. Los fritos en aceites PUFAs, que de esto ya te hablé cuando hablé de la importancia de las grasas en tu alimentación (es un episodio abierto que puedes encontrar por ahí). En la leche, sobre todo en la leche de fórmula infantil; en las bebidas envasadas en latas y en plásticos y en tetrabriks.
En eso, lo que digo, todos los aparatos electrónicos, en la wifi. Y cuando sales de tu casa, por ejemplo en las instituciones educativas, te encuentras el mismo panorama. Cuando los niños o adolescentes o jóvenes salen de su casa de estar en contacto con todo esto, también se encuentra el mismo panorama: mobiliario sintético, muchas veces de plástico o de madera tratada; pinturas (que en la casa no he hablado, pero también todas las pinturas y barnices desprenden perforados que son sustancias que llaman "químicos eternos" porque no se eliminan, no se eliminan, permanecen y permanecen y permanecen, y en tu organismo pasa lo mismo). La radiación wifi en las escuelas y radiación electromagnética de los aparatos electrónicos. Y además, en las instituciones educativas añadimos los tóxicos psicoemocionales que tienen que ver con la presión del programa académico, con la presión que ejerce, sobre todo en niños, la falta de reconocimiento individual, el hecho de que son programas generalizados que no tienen en cuenta la diversidad que hay de caracteres, de ritmos de aprendizaje, de culturas, de estatus de diferentes tipos y de condiciones psicoemocionales individuales, forzando a los niños a rendir bajo unas condiciones que son excesivamente exigentes para ellos y que no les atienden ni complementan en una etapa en que necesitan acompañamiento, no exigencia, para adaptarse a la vida.
También en los centros de salud y hospitales, farmacias, etcétera, encontramos medicamentos altamente tóxicos. Y cuando hablamos de tóxicos químicos como los medicamentos, estamos hablando de sustancias que no solo intoxican cuando las tomas, sino que intoxican cuando son fabricadas, intoxican cuando son distribuidas, intoxican mientras están almacenadas, intoxican cuando las tomas, intoxican cuando las eliminas de tu cuerpo también porque vuelven al ciclo y estamos hablando de que son químicos eternos; se disuelven en el agua y cuando abres el grifo, el agua del grifo viene llena de restos de medicamentos que han ido soltando tanto los seres humanos como los animales que son tratados exageradamente con medicamentos. Las vacunas también conllevan muchísimos tóxicos.
La comida en los hospitales es comida procesada servida en plástico y procesada en plástico. A mí siempre me ha llamado mucho la atención que un hospital no cuide o descuide tanto algo como la comida, el alimento, que es uno de los reguladores del cuerpo más potentes que existen y que estén sirviendo alimentos tóxicos que no contribuyen en nada a la recuperación, es más, la agravan el problema. Es increíble. Y también ahí hay tóxicos psicoemocionales, además de —que no quiero olvidarme— radiación ionizante y no ionizante; muchísima contaminación por radiación. Los equipos médicos contaminan altamente: tenemos los rayos X, todo tipo de ondas y frecuencias para diagnósticas y de tratamiento. Las UCIs son lugares cargadísimos de contaminación atmosférica por radiación; a mí me cuesta creer que alguien que entre en una UCI salga mejor de lo que entró, al contrario; a lo mejor le recuperan del problema con el que entró, pero el hecho de estar ahí en ese lugar le va a producir muchos otros. Lo siento, pero es así. Así que hay que evitar entrar en esos sitios, de verdad, lo digo con el corazón en la mano, desde el conocimiento y la conciencia.
Y los tóxicos psicoemocionales que suponen sencillamente las etiquetas diagnósticas o los propios diagnósticos y el trato de superioridad con que te trata el personal médico y hospitalario, minimizando los problemas que tienes, los dolores o molestias, como si tuvieran una solución que en realidad no tienen, desconectándose del sufrimiento del paciente, dejándolo ahí aislado con su sufrimiento como si no tuviera ninguna importancia, cuando sabemos, se sabe, hay estudios que lo corroboran, que el aislamiento y la falta de atención al problema subjetivo que tiene empeora la situación. Y esto es peor con los ancianos, que son seres que están realmente mucho más afectados por el tiempo de vida y de maltrato que llevan.
En los espacios comunes, cuando sales a la calle o vas a pasear por el campo, encontramos pesticidas y fungicidas que alteran, intervienen en nuestro sistema. Encontramos mucha suciedad; yo nunca había visto las calles tan sucias como ahora, incluso los parques y demás; encuentras excrementos por todas partes. No es normal. No es normal que los animales se caguen en medio de la calle, del camino, y que te encuentres... yo voy por el bosque y no veo excrementos de jabalís, ni de ciervos, ni de conejos; no, no los ves, no los encuentras. Los animales no hacen esto, no es natural. Y tampoco es natural ni normal que los dueños de las mascotas que dejan sus excrementos por los lugares comunes no sean capaces de recogerlas y tirarlas a donde corresponda.
¡Ah!, y cuando hablo de esto me he olvidado de decirte que también los parásitos son una consecuencia de todos estos tóxicos comunes, y son más generalizados de lo que te imaginas. Hemos normalizado muchísimo la presencia de parásitos en nuestra sociedad, y el médico no tiene ni idea; es más fácil que un veterinario detecte los síntomas de una parasitosis que un médico. No han sido formados para detectar parásitos ni para tratar parásitos los médicos, o si no pregúntale cuántos parásitos estudiaron y cuántos síntomas de parasitosis estudiaron durante su formación.
También encontramos caucho tóxico, plásticos en los parques infantiles, en el mobiliario urbano; las pinturas altamente tóxicas también. En el transporte público están fabricados con sustancias tóxicas, además de estar tratados con fungicidas, plaguicidas, químicos de todo tipo para mitigar cualquier problema conocido que pudiera haber, porque se supone que los problemas que producen este tipo de tóxicos de los que hoy te hablo son bastante desconocidos; porque aunque hay estudios científicos y evidencias de todo el daño que producen, de que son la causa primaria de infertilidad hoy en día (por ejemplo, la doctora Swan, estadounidense, que es epidemióloga, ha hecho un estudio muy completo, el más completo existente aunque ella misma reconoce que le falta poder estudiar muchísimas cosas más como, por ejemplo, la forma en que se transmite esta toxemia y este daño orgánico de generación en generación). No se ha estudiado nunca qué consecuencias tiene el contacto con las sustancias químicas y plásticas en el cerebro, porque ella no llegó a poder hacerlo y deja esta alarma como algo que queda por hacer porque hay que saberlo.
Y además tienes que saber que muchas veces te dicen "no, no lleva BPA, no lleva bisfenol A o bisfenol B", pero todos estos tóxicos son grandes familias y entonces utilizan una y cuando la ciencia evidencia la alta toxemia que tiene esa, entonces cogen otra de la misma familia y usan esa y entonces te dicen "no lleva esto, no lleva lo otro", pero lleva a su primo hermano que tiene las mismas consecuencias; lo que pasa es que aún no se han hecho los estudios para evidenciar que ese tóxico se tiene que regular y se tiene que prohibir, y siguen utilizándolo. Por eso a mí la industria no me gusta por su forma de actuar que tiene.
Y cuando hablamos de espacios comunes, estamos hablando de espacios abiertos y espacios cerrados también, como hemos hablado con las escuelas o los centros de salud y hospitales, los gimnasios, el transporte público. Tú vas a un gimnasio porque crees que así vas a hacer algo por tu salud y entras en contacto con montones de tóxicos y con espacios muy mal ventilados además, con aire que recircula y recircula los tóxicos todo el tiempo. Además, son lugares donde hay una alta humedad por el uso de las duchas con agua caliente; también a veces tienen una parte de spa que es totalmente húmedo, saunas húmedas y además mucho sudor ambiental y calor (porque nadie quiere pasar frío mientras hace ejercicio) y un aire que recircula con todos estos tóxicos porque suelen ser lugares frecuentemente mal ventilados porque dan permiso para construir gimnasios y centros deportivos en lugares donde no hay ventilación suficiente.
Y eso nos lleva al ambiente, la contaminación ambiental; el aire que contiene y el agua que contienen materiales pesados, metales pesados que también están en las vacunas y en muchísimos cosméticos, que son muy difíciles de eliminar y son el principal neurotóxico que existe, el principal causante de todos esos problemas de neurodivergencia, neurodesarrollo y neurodegradación. El polvo, el polvo contiene muchísimos de esos tóxicos, de todos estos tóxicos, de los tres tipos: de los orgánicos, que serían los que producen parásitos porque son las sustancias orgánicas que podemos dejar en las calles, en los espacios naturales y en nuestras casas cuando no mantenemos la limpieza adecuada (que no estoy hablando de higiene y desinfección, de esterilización como pasa en los hospitales, porque la esterilización también produce muchísima patogenia microbiana; las bacterias y mohos más resistentes y más peligrosos que existen se producen en los quirófanos, en las salas estériles de los quirófanos). Estoy hablando de mantener, pues yo qué sé, no dejar los platos acumulándose con restos de comida, tirar la basura cotidianamente, los areneros de los gatos mantenerlos limpios, los baños mantenerlos limpios sin mohos y no usar fungicidas para evitar eso, no usar desinfectantes porque son tóxicos, alteran tu microbiota y producen muchos problemas microbianos como las cándidas, la helicobacter pylori, los problemas digestivos de todo tipo, los intestinos con todo tipo de patologías (los permeables, los irritables, los todos).
En definitiva, los tóxicos de los que te estoy hablando están en todas partes. No hay forma de no toparse con ellos durante el día y cada día varias veces, además; cuando no, la mayor parte de nosotros estamos en contacto siempre. Agreden a todos nuestros cuerpos: el físico, el energético y el psicoemocional, y hay que tener en cuenta que estos cuerpos están todos profundamente interconectados. Las mujeres, por nuestra actividad, estamos más expuestas incluso que los hombres; por eso los signos de esta exposición se manifiestan más en las mujeres que en los hombres. Y además los signos de los hombres, como por ejemplo la azoospermia o la falta de movilidad de los espermatozoides o cosas así, no son tan evidentes como el síndrome de ovario poliquístico o la endometriosis o este tipo de problemas que tenemos o los problemas en el ciclo menstrual, no se hacen tan evidentes como lo que sufrimos las mujeres. Y es que los cosméticos y todo tipo de maquillaje, la laca de uñas, los lápices, los rímeles, los pintalabios, los maquillajes que cambian el tono de la piel y la camuflan, todo esto son productos altamente tóxicos. Los productos de limpieza (que normalmente la limpieza suele estar a cargo más de las mujeres que de los hombres), los productos de limpieza son venenos de gran alcance y perdurables además. Y todo lo que tiene que ver con la higiene menstrual: compresas, tampones, jabones especiales, óvulos que usamos cuando la cándida sube o hay molestias que el ginecólogo nos indica; todas estas cosas son tóxicos. Los antibióticos tienen su utilidad, pero hoy en día se están aplicando en exceso y por eso tenemos tantos problemas microbianos y tantos problemas que tienen que ver con la microbiota: con la microbiota vaginal, con la microbiota digestiva, con la microbiota oral, con la microbiota epitelial.
Y otro de los temas que ha surgido en mi visión al investigar profundamente sobre esto es que, en realidad, la vida moderna tiene un coste encubierto porque envenenarse es barato y verdaderamente cuidarse es muy caro. Los sueldos que aceptamos actualmente como válidos nos permiten comprar comida, productos que nos enferman, pero no nos permiten cuidarnos de verdad. Podemos cambiar el mobiliario todos los años de la casa a lo mejor, pero con muebles que son tóxicos e intoxican el ambiente de nuestro hogar. Podemos comprar comida, pero comida tóxica que nos envenena. Podemos permitírnoslo todo con el poco dinero que ganamos trabajando la mayoría de nosotros. Pero verdaderamente cuidar de tu vida y usar materiales y productos que no te dañen tiene un coste mucho más alto que eso.
Otra cosa que también me he dado cuenta es que los que pagan el precio de nuestra falta de conciencia son los niños, los adolescentes y los ancianos. La adolescencia es un periodo en que la desregulación hormonal tiene consecuencias brutales porque es el periodo de más actividad. El embarazo es un momento de gran actividad hormonal y cuando hay desregulación hormonal lo sufre la madre, pero quien más lo paga es el feto. Y los niños que están creciendo necesitan tener disponible todo su sistema y estar asimilando nutrientes, y están luchando contra tóxicos en realidad; de ahí tantos problemas en los niños actualmente, de todo tipo.
Y la pubertad temprana, que es un signo de muerte inminente si no lo has pensado nunca; esto es así. Si te gusta cuidar el jardín o te gusta cuidar plantas, sabes que una planta que teme por su vida florece y florece y florece, y no crece, solo florece, porque sabe que tiene que darse prisa para reproducirse y dejar descendencia; y eso es lo que pasa con el cuerpo de los niños cuando maduran sexualmente antes de lo que su realidad está preparada para madurar. Porque su cuerpo —no su razonamiento, ni el razonamiento de sus padres, ni de sus médicos, ni de nadie— su cuerpo sabe que no tiene energía para vivir con suficiente calidad de vida el tiempo necesario como para poder procrearse en condiciones, y se da prisa para ello. Cuando me di cuenta de esto fue un shock para mí, pero es así.
Y no te estoy diciendo todo esto para asustarte, ni para alarmarte, ni para deprimirte; no, todo lo contrario, porque hay mucho que podemos hacer. Es verdad que no podemos hacer que el gobierno decida no dar permiso para que haya fumigaciones desde los aviones, no podemos hacer que el gobierno decida cambiar sus políticas de cuidado ambiental a través de tóxicos; pero sí podemos nosotros desde nuestra intimidad elegir otros productos que no nos envenenen. Y con eso haremos mucho, porque cuanto más bajen las ventas de estos productos, menos se van a fabricar; ningún fabricante quiere producir algo que no se vende, dejarán de producirlo. Y fíjate si es importante. Y pensar en que como el otro no lo hace yo no lo voy a hacer hará que no lo haga nadie. Empieza a apartar estos tóxicos de tu vida.
Y para ayudarte en este paso que te animo a dar y que te informes, yo para ayudarte, en el próximo episodio del podcast Vida en Salud, en un espacio especial y privado que he llamado "Donde mi voz te acompaña", voy a publicar el episodio 169 que he titulado "Tu plan de acción frente a los tóxicos cotidianos". Y allí voy a hablar de las acciones concretas que puedes hacer para ir eliminando de tu vida sin volverte loca ni loco, sin conflictos y certeramente todos estos tóxicos o la mayoría de ellos; con eso ya harás mucho. Estos episodios de esta facción del podcast, que es "Donde mi voz te acompaña", tienen un precio simbólico de 3 euros. Si quieres escucharlo ya lo tienes publicado; puedes entrar en vidaensalud.es/168 y desde allí accedes a la puerta interior de Vida en Salud, donde nos podemos comunicar sin interferencias.
También si lo que tú quieres es recuperarte y revertir los daños que han producido en ti o en alguien muy cercano es el contacto con este tipo de sustancias y productos y materiales y energías y frecuencias y emisiones, he pensado, estoy ya creando, programando, diseñando un curso que he titulado "Cocina para alimentar, nutrir y sanar"; y con ello podré transmitir cómo revertir problemas como la inflamación crónica, problemas hormonales y neuronales y paliar y disminuir otros más graves. Apúntate a la lista de interesados en este curso en vidaensalud.es/alquimia y así yo sabré que cuento contigo y cuanta cuanto antes lo llenemos antes lo abriré.
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Y hasta aquí el episodio de hoy. Nos vemos en el próximo y que hasta entonces tengas muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.