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35. El moco

03 de marzo, 2019

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Comprendamos qué es el moco, cuál es su función en nuestro cuerpo, cómo se produce y cómo regularlo.

Transcripción del episodio

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Esta es la transcripción literal del audio:

**Vida en Salud, episodio 35. El moco.**

Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. En este podcast nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, de que únicamente tú eres responsable de tu salud y nadie más. Y te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te puedan ayudar a tener seguridad para poder aceptar y tomar esta responsabilidad. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los múltiples aspectos que afectan a la vida y que están relacionados con la salud.

Siento haber tardado tanto en publicar este nuevo episodio. He tenido una mudanza bastante complicada, más de lo que me imaginaba, y no he podido dedicarme a grabar esto hasta ahora. Así que te pido disculpas. Creo que la mudanza ahora ya está bastante controlada y que a partir de ahora ya podré retomar el ritmo que me había propuesto de dos episodios a la semana, que tengo mucho que explicar y aún se me hace corto, pero es que no doy abasto.

Pero bueno, ahora que ya estamos avisados de lo que seguramente nos va a tocar vivir en este año 2019, gracias a la charla de Igor que emití en el anterior episodio, y que gracias a esta información vamos a tener la posibilidad de prepararnos para adaptarnos a esto que vamos a vivir, pues te propongo que sigamos hoy con la serie «Aprendiendo a comer mejor».

Y bueno, como ya te avisé, hoy vamos a hablar del moco. Y esto viene porque Arnold Ehret, que era el protagonista del episodio anterior de «Aprendiendo a comer mejor», el episodio 33, nos dejó dicho que existen alimentos mucoproductores. Así que vamos a hablar de esta sustancia: el moco.

Antes de empezar a hablar del moco, te voy a explicar cómo voy a abordar esto, porque yo te voy a hablar de lo que he llegado a comprender sobre el moco a través de mi propia experiencia y de mi propia investigación. Y he de decir que leyendo los libros de Ehret fue de donde tomé conciencia de la suma importancia que tiene el moco en nuestro organismo. Pero no solamente voy a hablar de la visión de Ehret, sino que también voy a añadir algunas otras cosas que he podido descubrir.

Y no es que Ehret estuviera equivocado o que le faltara observar algo, en realidad, sino que bueno, que gracias a que en este último tiempo hemos descubierto la composición humana al decodificar el ADN humano, se pudo ver que no solo somos ADN humano, que hay muchas otras cosas. Y se descubrió que existía algo llamado microorganismos que nos componen en mayor cantidad incluso que nuestra humanidad. Y desde ahí, desde esta comprensión que cuando Ehret estaba vivo la ciencia no tenía, podemos hablar de más cosas de las que Ehret habló, aunque sí que dejó entre dichas o dichas entre líneas de cierto modo y que su sistema también contemplaba.

Muchas de las cosas que voy a explicar no las he leído en ningún libro de fisiología ni de microbiología. Te voy a hablar, como siempre hago además, de lo que yo he podido comprender desde mi propia experiencia empírica observando mi cuerpo, su funcionamiento y observando la naturaleza y sus comportamientos. Precisamente eso es lo que me ayuda a comprender qué es lo que pasa dentro de mí, porque en realidad la naturaleza me contiene y mis procesos son sus procesos. O sea, mis procesos internos forman parte de los procesos de la naturaleza y tienen un aspecto idéntico porque son procesos que continúan y completan. Los procesos que se dan en la naturaleza completan los nuestros y son espejos de los nuestros también.

Y también he de decir que no son pocas las veces que coincide que la ciencia hace público algún descubrimiento que explica lo que yo estoy deduciendo en base a mi observación al mismo tiempo o incluso más tarde. Que no quiere decir que lo haya descubierto más tarde que yo, sino que lo hace público más tarde o al mismo tiempo que yo lo estoy descubriendo.

Bueno, total, ya te he aclarado de dónde proviene la información que vas a recibir ahora, así que voy a empezar a dártela.

Bueno, lo primero que te puedo decir es que el moco no es una sustancia ajena a ti, en realidad forma parte de ti y es producido de forma natural en el propio cuerpo, en el intento del organismo de generar el ambiente propicio para la existencia de los microorganismos que sabemos que forman una parte importantísima de nuestro organismo. Y no voy a hablar en profundidad aquí de los microorganismos, que ya dedicaremos un episodio a ellos porque se lo merecen, pero sí que voy a tenerme que referir a ellos para explicar lo que es el moco.

Existe un volumen de moco que podríamos llamar moco patológico y es una cantidad bastante mayor de moco que llega a producirse en el cuerpo cuando ha de procesar sustancias antifisiológicas o cuando, por el motivo que sea, no puede procesar sustancias fisiológicas. Y el caso es que cuando el moco es demasiado, en lugar de favorecer las funciones del organismo, las dificulta.

El moco viene de los cultivos microbianos que se producen dentro del cuerpo. En el tracto digestivo se produce pues una muy buena cantidad porque los alimentos que comemos contienen sus propios microorganismos y las fibras que son el alimento de los microorganismos. Y todo ello genera las condiciones necesarias para que se produzca un cultivo microbiano en nuestro organismo.

Estos microbios cubren las paredes del tracto digestivo, del tubo digestivo, protegiéndolo, pero no solo protegiéndolo, sino que además digieren por nosotros y para nosotros. Descomponen la estructura de los alimentos, los alimentos complejos que comemos con nuestra dieta cotidiana, y los convierten en moléculas simples que pueden ser aprovechadas por nuestras células.

Si estos microorganismos no descompusieran estos alimentos, no los rompieran en porciones más pequeñas, por explicarlo de alguna manera, estos compuestos no podrían traspasar las paredes de, o sea, los poros de las paredes del tracto digestivo, ni tampoco las membranas celulares, y no podrían llegar a nutrir la célula. O sea, no nos servirían para nada.

Pero también hay sustancias que llegan a nuestro organismo con las que pasa eso, que no pueden ser descompuestas y no pueden llegar a nutrir a la célula. Y cuando esto pasa, cuando tenemos en nuestro organismo un componente, una sustancia que no puede ser procesada y no puede llegar al nivel celular para ser utilizada por la célula para servir como alimento a la célula, básicamente, pues es una sustancia tóxica y el organismo se va a esforzar por expulsarla lo antes que pueda.

Y entonces tú me dirás: «Sí, pero el moco yo lo que conozco del moco es cuando me acatarro, empiezo a sacar moco y moco y moco y parece no tener fin. Estamos ahí colapsados con, pues tú sabes que empiezas a tener moco que te obtura la nariz y no puedes respirar y te impide la respiración, que se te colapsa el pulmón y necesitas toser para desenganchar ese moco y poderlo expulsar por la boca». Y lo que no sé si sabes es que también cuando hay exceso de mucosidad también lo expulsas en las heces. Incluso yo he visto alguna vez alguna persona que expulsaba moco por la orina.

Y esto es porque cuanto más complejo es un alimento, más microbios son necesarios para descomponer esa complejidad. Por eso cuanto más macronutrientes tomas, que son los que más hay que descomponer, más moco vas a generar. El moco que ya no es necesario, tu cuerpo lo expulsa. Y si lo hay en demasiada cantidad, pues se adhiere a los tejidos y se acumula ahí esperando a poder ser eliminado.

Y estos acúmulos de mucosidad en los tejidos, en diferentes partes de nuestro cuerpo, como decía Ehret, son una traba para su óptimo funcionamiento. Y de cuando en cuando el cuerpo necesita hacer una limpieza y es lo que hace. Y entonces tú te acatarras y empiezas a expulsar moco así a troche y moche.

Además, a veces estos acúmulos de mucosidad están envolviendo tóxicos que no han podido ser expulsados. Y el moco, para mantenerlos aislados y que no entorpezcan los procesos fisiológicos y metabólicos, encapsula esos tóxicos. Y entonces cuando el cuerpo se pone a hacer limpieza y hay este tipo de, digamos, bombas dentro de nuestro organismo, que es moco que conserva dentro un tóxico, una sustancia tóxica, todo eso se remueve y las sustancias tóxicas se deshacen de esa envoltura y entonces empiezas a expulsar moco con ese tóxico, pero además tienes síntomas más o menos molestos. Y puede ser fiebre u otras formas de malestar como dolor de cabeza, dolor de riñones, dolor de hígado, vómitos, mal humor muchas veces también... en fin, muchas cosas.

Incluso según Ehret muchas de las que hoy en día son nombradas como enfermedades, tienen etiqueta de enfermedad, pues no son más que eso, ¿no?, síntomas del organismo que está intentando limpiar en sus procesos o de acúmulos que tiene el organismo. Pero de esto ya hablamos en el episodio anterior que hablamos de Ehret.

Y cuantos más tóxicos hay o más tóxico es el material que se está intentando expulsar, más radicales van a ser los síntomas. Y es por esto que la tolerancia ante la moda de drogarse está haciendo verdadero daño, porque las drogas incluso las más blandas, entre comillas, contienen tóxicos, verdaderos tóxicos. Pero bueno, de esto ya hablaré en otro episodio y hoy nos vamos a centrar en la fisiología del moco.

Bueno, hasta aquí te he explicado parte de lo que produce la expulsión del moco y el malestar que va asociado a veces con eso. Pero hay otra parte que es un poco diabólica, pero también existe de forma natural aunque no exista en la naturaleza. O bueno, según como te lo mires, porque es algo que está producida por los humanos y los humanos también somos parte de la naturaleza, así que igual también está en la naturaleza... en fin.

El caso es que es algo que es producido por la expresa intervención del ser humano y es la generación de microorganismos patógenos que destruyen y parasitan la vida. Esto es algo que empezó con las guerras y las consecuencias que estas producen y ha continuado en la actualidad con que el cuerpo es inoculado directamente con algún microorganismo patógeno, como por ejemplo algún virus.

Y es que los microorganismos patógenos, que llamamos patógenos, en lugar de ayudar al huésped, o sea a nosotros, como hemos visto que pasa con muchos microorganismos que viven en el moco digestivo, ¿no?, que son los responsables de nuestra digestión, pues los microorganismos patógenos, en lugar de ayudar al huésped como hacen los simbióticos, lo que hacen es utilizar nuestro cuerpo para su propio beneficio.

Y es que la cultura de la modernidad se ha impuesto y sigue imponiéndose como única y verdadera, así del rollo: «Porque yo lo digo y tú te callas que si no te meto». Y se tienden a tomar medidas represivas contra quien no concuerda con los postulados que desde los medios propagandísticos y de adoctrinamiento se prodiga. Y en materia médica y de salud, esta actitud es especialmente beligerante. Porque además tiene mucho que esconder, porque vivimos en un mundo en que la mayor parte de la población está obligada, a veces por necesidad, a veces por acoso y a veces incluso por ley, a recibir vacunas desde el nacimiento, a comer productos pasteurizados, a ser tratados con antibióticos y medicamentos no orgánicos, a comer productos derivados de las diferentes industrias alimentarias que son tratados con los mismos procesos esterilizantes, medicamentos no orgánicos, vacunas y antibióticos.

Y una parte no poco importante de la responsabilidad de que se genere mucho más moco del que nuestro organismo puede gestionar está también en esto, en el enorme desequilibrio microbiano que sufrimos los individuos en las sociedades del primer e incluso segundo mundo.

Y ya ahí me dirás: «Bueno, ¿pero qué he de hacer para evitar esto, no?, ¿para minimizar esto lo máximo posible?». Bueno, Ehret nos avisó de que existen alimentos mucoproductores, ¿te acuerdas? Y los hay en mayor que producen moco en mayor o menor medida. Hay unos que producen, otros no producen y otros que al contrario, ayudan a removerlo y a expulsarlo del cuerpo. Digamos tendríamos estos tres tipos de alimentos según la visión de Ehret.

Los alimentos que producen moco son curiosamente los que más comemos, los que forman parte de las preferencias culinarias ancestrales de todas las culturas. Y además son los que la modernidad promueve, los que encuentras más fácilmente al entrar en el supermercado y encuentras en muchos sitios además, yendo por la calle, en comidas preparadas... allí donde te dé el hambre seguro que vas a poder encontrar un alimento mucoproductor para comer.

Y es curioso porque hubo un tiempo en que, bueno yo me lo imagino porque no lo he vivido, pero es fácil imaginar, tú también lo vas a poder imaginar fácilmente, ¿no? Cuando vivíamos en plena naturaleza como un animal salvaje más, si es que esto fue así algún día y no hemos venido de otro planeta tal como ya estamos, pero bueno, cuando se supone que vivíamos en el planeta Tierra como un animal salvaje más, pues nuestro alimento se nos ofrecía como en escaparates, ¿no? Como ibas caminando y los árboles frutales iban dando sus frutos y los arbustos iban dando sus bayas y podías caminar y encontrar las bayas también por el suelo, ¿no? Y estaba todo al alcance de tu mano. Pues hoy en día en lugar de esto, pues nos encontramos panaderías, pastelerías, bollerías, estanterías de supermercados... no, es lo que encontramos al alcance de nuestra mano. Y todos son procesados por la industria alimentaria.

Pero hay algunos que son más promovidos que otros y además preferimos más que otros, como por ejemplo los alimentos que contienen almidones, que coincide que también tienen carbohidratos y muchos de ellos también gluten, y que se nos presentan también combinados con azúcar, con dulces. Como por ejemplo pues las pastas, los croissants, las palmeras, los bollitos, los chuchos, los bollitos, los donuts, las galletas... ¿no?, ¿sí? Sería la combinación de un alimento que contiene almidón, que sería la harina del trigo, con un azúcar.

Pero considerarás conmigo que cuando te da hambre lo más fácil es comer algo que contenga algún tipo de cereal procesado, ¿verdad? Y porque bueno, los alimentos que te contienen almidones son principalmente cereales, pero también has de saber que los tubérculos también contienen almidones, en menos proporción que los cereales, y depende del tubérculo también tiene más o tiene menos. Y las raíces también, en menos aún. Y algunas verduras y hortalizas también contienen almidón en mucha menor proporción, sobre todo las verduras y hortalizas de invierno.

Luego, como alimento mucoproductor también tendríamos las proteínas, los alimentos que contienen un alto porcentaje de proteínas, que es otro macronutriente porque la proteína igual que los carbohidratos o los almidones son como cadenas de moléculas que van cogidas de la mano y forman un nutriente mayor, ¿no? Y nuestro cuerpo tiene que coger y separar a todas esas moléculas para que le sirvan, y eso es el proceso digestivo que hacen los microorganismos.

Y por último también estarían las grasas, que también son cadenas de ácidos grasos que nuestro cuerpo tiene que descomponer en cada uno de sus ácidos grasos para que le sirva. No voy a entrar en qué alimentos pertenecen a cada grupo, vale. Está llena la red de lista de alimentos de estos, ¿no? Una lista de alimentos que contienen proteínas, una lista de alimentos que contienen grasas, una lista de alimentos que contienen almidones y ahí vas a encontrarlo todo. Solo tienes que decirle a Google: «Dime esto, dame esta información» y te la dará. Así que voy a seguir dándote información que a lo mejor no encontrarás tan fácilmente.

Seguramente ahora tendrás alguna una preguntilla que está dando vueltas por tu mente que es: «¿He de comer solamente alimentos que no producen moco para que mi cuerpo funcione mejor?, ¿eso sería lo saludable?». Pues yo te voy a decir que seguramente no, no sería lo más saludable ni tampoco es lo que deberías hacer seguramente. Claro que siempre depende de cada uno, de su condición, de su momento, de muchas cosas, ¿vale? Pero lo más probable es que no, que no debas dejar de comer alimentos que producen moco.

Y bueno, es que aunque pensamos que mejorar la alimentación es comer más nutritivo o comer cosas menos ensuciantes, comer más limpio ¿no?, yo pienso que no se trata de eso en realidad. Eso puede tal vez ayudar, sobre todo comer algo más limpio puede ayudar, pero comer más nutritivo no tiene mucho sentido porque en lugar de justificar cada cosa que comemos con una lista de nutrientes principales que lo componen y los beneficios que esto nos aporta, más bien se trata de comer de forma que nuestro organismo pueda procesar mejor los alimentos para extraer los nutrientes que le son necesarios.

Y muchas veces se nos presentan las cualidades nutricionales de un alimento como si realmente necesitáramos esos nutrientes tomarlos de fuera cuando igual no es necesario, porque por el hecho de que nosotros estemos utilizando unos componentes determinados no quiere decir que tengamos que obtenerlos de fuera. Tal vez son componentes que se generan dentro de nuestro organismo, que los propios microorganismos que se encargan de procesar lo que nos lo que tomamos, los alimentos que comemos, también se encargan de generar esos componentes.

Entonces yo más bien te sugiero que no te creas demasiado todo lo que se dice por ahí sobre las dietas, no suelo contar calorías ni tampoco me importan ni un pimiento las cualidades nutricionales que tienen los alimentos. Para mí lo que es importante es cómo voy a procesar el alimento que me voy a comer. Eso es lo que es importante.

Y también lo que sucede es que si yo estoy haciendo una dieta depurativa, o sea voy haciendo cada vez más limpia mi dieta y voy eliminando los productos que producen moco y los que conllevan tóxicos y no estoy eliminando y expulsando los residuos que tengo acumulados, no voy a conseguir que mi organismo se mantenga limpio y voy a crearle un estado cada vez más enfermizo.

Entonces está muy bien saber qué alimentos son mucoproductores y hay otros que no lo son para que puedas experimentar y observar las respuestas que tiene tu cuerpo cuando comes estos alimentos. Seguramente no va a ser una buena idea dejar de comer alimentos mucoproductores de la noche al día y te voy a explicar por qué.

Pues en el episodio 32, cuando hablé de los postulados de Ehret y te hablé también del sistema curativo por dieta amucosa que él creó, te expliqué cómo se dan los mecanismos corporales. Y entonces te expliqué que cuando el organismo está ya cargado y tiene desechos, moco acumulado, tóxicos y tal pendientes de eliminar, en cuanto le retiras complicaciones digestivas se siente aliviado y al no estar utilizando los órganos digestivos y de eliminación que son los mismos para digerir, los utiliza para depurar y se pone a intentar eliminar los residuos acumulados.

Entonces esto puede ser una complicación cuando el volumen de desechos es mayor del que los órganos de eliminación pueden gestionar y pueden llegar a saturarse e incluso dañarse. Y entonces esos alimentos, los alimentos mucoproductores, son precisamente los que nos van a servir para regular nuestro proceso depurativo, porque si estamos eliminando e intentando expulsar demasiado y empezamos a notar que vamos sobrecargados, podemos disminuir el proceso depurativo comiendo un poco de alimentos formadores de moco.

Aunque te tengo que decir que llegar a comprender cómo funciona todo esto en uno mismo no es excesivamente fácil. Hace falta disciplina, eso sí, y hace falta también estar observándote y dedicarle tiempo, o sea no va a ser de la noche al día. Los procesos de observación pues necesitan muchas veces la prueba.

Entonces también tengo que avisarte de que los alimentos formadores de moco generan como una especie de adicción, que son los alimentos como he dicho antes que más nos apetecen y que comemos de forma compulsiva además. Y esto se debe a lo que Ehret llamaba la tragedia de nutrición, que es la tragedia en la que todos estamos inmersos y es la lucha de nuestro propio cuerpo por mantenerse en equilibrio, en equilibrio sistémico.

Y es esa necesidad de volver a comer un alimento formador de moco para evitar una eliminación demasiado rigurosa, demasiado intensa. Pero si de esto lo haces consciente, lo puedes manejar tú en lugar de que ello te maneje a ti. Entonces con tus ensayos y tus observaciones y tus pruebas puedes ir descubriendo cuáles son los momentos en que necesitas incluir un alimento mucoproductor y en qué cantidades también, viendo qué te pasa cuando comes demasiado y qué te pasa cuando comes demasiado poco.

Seguiremos hablando de cómo gestionar la dieta, aún nos faltan algunas cosas por ver. Espero que te guste la idea. Yo creo que todo lo que te estoy explicando es básico para llegar a poder alimentarnos mejor.

Y bueno, ahora me gustaría ofrecerte una pequeña conclusión por si se hubiera quedado algo en el tintero. Te voy a resumir por puntos todo lo que te he estado explicando:

1. El moco es una sustancia producida por el propio organismo y tiene la función de alojar la diversidad microbiana que vive en nosotros para nuestro propio beneficio.

2. Los microbios son responsables de que podamos obtener de los alimentos las sustancias que nuestro cuerpo puede asimilar.

3. Hay circunstancias que hacen que el moco se produzca en demasía, obstaculizando las funciones del organismo.

4. Cuando la condición que ha generado moco en exceso cesa, el cuerpo necesita expulsarlo para que deje de ser un obstáculo.

5. Cuando no se puede llegar a expulsar, se acumula en los tejidos en espera de ser eliminado.

6. Cuando hay mucho moco en espera de ser expulsado, el organismo reacciona iniciando procesos de enfermedad o de depuración con síntomas más o menos molestos, más o menos severos.

7. La intensidad de los síntomas depende del grado de toxicidad de los residuos que expulsamos.

8. La forma de alimentación es en gran parte responsable de que se produzca demasiada mucosidad.

9. Los alimentos mucoproductores son los que son ricos en macronutrientes porque al necesitar un mayor esfuerzo para su descomposición intervienen mayor cantidad de microorganismos.

10. Si dejas de tomar alimentos mucoproductores el organismo dispone de más energía y empieza a remover lo que tiene acumulado en los tejidos para expulsarlo. Si este proceso no es regulado puedes volver a encontrarte en la misma situación de no poder eliminar todo lo que el organismo ha puesto en circulación, poniendo en peligro tu salud.

11. La forma natural de conseguir que los procesos depurativos no sean demasiado radicales y evitar que puedan llegar a dañar los órganos de eliminación es la de ralentizar el proceso cuando es necesario añadiendo una complicación digestiva.

12. Por este motivo es recomendable hacer un proceso muy consciente y cuidadoso de regulación de la alimentación usando los alimentos mucoproductores de forma coherente dentro de nuestra dieta cotidiana.

Y vale, hoy quería explicarte esto del moco. Como puedes ver todavía nos queda un largo trecho para recorrer, aún no hemos hablado ni de los alimentos que no producen moco ni tampoco de los que pueden ayudar a su remoción y expulsión, pero lo iremos viendo paso a paso. Hoy lo dejaremos aquí. Quiero que tengas tiempo para escuchar, reflexionar y volver a escuchar las veces que te sea necesario.

En el próximo episodio hablaremos con Miquel Samarra, doctor en medicina, para dar respuesta a José que me pidió que hiciera un episodio hablando de cómo interpretar una analítica sanguínea.

Gracias por escucharme. Gracias por participar, por tus comentarios, por tus sugerencias. Gracias por darle sentido al podcast Vida en Salud. Sin oyentes ni siquiera existiría. Gracias también a Kidflu por la cesión de las melodías del programa.

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Nos reencontramos hablando sobre análisis de sangre. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!