52. Los trastornos intestinales (I) Funciones de la microbiota
09 de agosto, 2019
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Frenar es una acción que se vuelve indispensable cuando entras en un proceso continuado de depuración de tu organismo.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, Episodio 52: Los trastornos intestinales, primera parte**
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Nosotros pensamos que nadie más que tú es responsable de tu salud; que tú eres la persona más adecuada para cuidar de tu cuerpo y de tu vida. Creemos que, si cedes tu responsabilidad, estás renunciando a tus derechos y a tu libertad. Es por esto que hemos decidido ofrecerte información, conocimiento e inspiración que te ayuden a poder tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de los tuyos. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio, así que no te extrañe encontrar información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros lo están.
Desde que publiqué el episodio 49, en que hablo de la microbiota asociada a la salud integral del individuo, he estado recibiendo mensajes de personas que padecen problemas intestinales de diversa índole. Me escriben para pedirme consejo por si yo sé algo que ellos todavía ignoran o tengo alguna visión que les pueda ser reveladora, porque quien padece este tipo de problemas los padece de verdad, con todo el sentido. Además, suele ser algo bastante lento de recuperar y es bastante complicado encontrar la fórmula que consiga recuperar esto.
Es muy curioso porque más de una persona me ha explicado lo mismo también: que habían sido diagnosticados de *Helicobacter pylori* y esto les estaba causando una gastritis, una infección intestinal, y tenían vómitos y tenían diarreas. Entonces el médico les recetó un antibiótico y, a partir de que empezaron a tomar el antibiótico, el cuadro se agravó muchísimo. Los síntomas se multiplicaron y se añadieron síntomas nuevos. Esto tiene todo el sentido, porque tratar un trastorno de la microbiota con un producto, con una sustancia, con un activo que va a destruirla, que va a matar a los microorganismos, a las bacterias que viven en ella y que hacen todo su trabajo, pues puede salir bien a veces, pero en muchos casos seguramente tiene todos los números de que vaya a salir mal.
Entonces, bueno, creo que es imperante que hablemos de este tipo de trastornos que además están muy generalizados, porque suele pasar que en algún momento pues tienes diarrea o tienes ganas de vomitar, o te sienta mal la comida, tienes alergias también alimentarias, intolerancias, puedes tener gases también. Pienso que es importante que empecemos a hablar de esto. Yo creo que es muy probable que cualquiera de las personas que me estáis escuchando tenga un desequilibrio en la microbiota y en este episodio vas a saber un poquito por qué. Esta es la primera parte de una serie de episodios que voy a dedicar al conocimiento de la microbiota. Este lo he titulado "Trastornos intestinales" para que quien tenga trastornos intestinales sepa que aquí encontrará información útil, pero no solo vamos a hablar de trastornos intestinales; vamos a hablar en general de la microbiota todavía.
Si te acuerdas (no sé si lo escuchaste), tengo un episodio anterior que se titula "Microbiota y salud integral", el episodio 49. Te recomiendo que lo escuches previamente. Te recuerdo que tenemos el grupo de Facebook para hacer consultas si lo necesitas y que puedes enviarme un email a vidaensalud@dianavaleria.es si lo necesitas también, si no te sirve el grupo por lo que sea. Bueno, pues empecemos.
Cuando estamos hablando de trastornos intestinales nos referimos, por ejemplo, a gastritis, enteritis, colon irritable, intestino irritable, intestino permeable, enfermedad de Crohn, reflujos, acidez, úlceras gástricas, digestiones difíciles o pesadas, dolor abdominal o del vientre, diarrea, estreñimiento, gases, incontinencia fecal, distensión abdominal, problemas al tragar, dificultades para la alimentación (del tipo: "me gustan solo algunos alimentos y pocos" o "me sientan mal muchos"), las alergias e intolerancias como he dicho, olor muy ácido en las heces, heces hediondas (o sea, un olor muy desagradable, nauseabundo), colitis, enteritis o diagnóstico de algún tipo de infección por bacterias como es el caso que he explicado antes del *Helicobacter pylori* o *Escherichia coli* también podría ser.
Y también te va a servir esta información que vas a encontrar en este episodio si tienes diagnóstico de invasión por parásitos, anemia o falta de cualquier nutriente en la sangre, ganancia de peso injustificada, pérdida de peso injustificada, baja inmunidad (o sea, infecciones recurrentes, resfriados, gripes, etc.), insomnio, mala memoria, baja capacidad de concentración, trastornos de la alimentación (como por ejemplo bulimia o anorexia), depresión, baja autoestima, dificultades de comprensión, Alzheimer, Parkinson, síndrome de Tourette, TDAH (el síndrome este de baja atención o falta de atención, de concentración), esclerosis, dolores articulares, problemas cutáneos, inflamaciones donde sea que no sean por un golpe en principio o por un traumatismo, anginas o sinusitis recurrentes o crónicas... este tipo de cosas también.
En realidad, he intentado agrupar enfermedades o síntomas que están relacionados con un trastorno de la microbiota, pero son solo una parte en realidad. Y además, en la investigación que se está llevando a cabo desde hace pocos años, cada vez se van encontrando más problemas asociados al trastorno de la microbiota. Todos estos trastornos, en muchos casos por no decir prácticamente todos o una gran mayoría, los podríamos resolver mejorando la salud de nuestro intestino sencillamente.
Entonces, para realmente poder aportarte algo útil si tienes un problema intestinal o cualquier otro de estos que he listado, voy a empezar a hablarte de lo primero que necesitas saber, que es cómo es tu sistema digestivo. Si comprendes esto, podrás establecer una relación empática con tu sistema digestivo y entender mucho mejor sus mensajes. Así que vamos a describir un poco cómo es el intestino.
Seguramente ya lo sabes, pero vamos a recordarlo: el intestino es un órgano tubular hueco por dentro y es muy, muy largo. Este tubo, además, se repliega haciendo curvas como si fuera una carretera que sube a un puerto de montaña, que se va empinando para arriba o va bajando para abajo, pero que va haciendo curvas. Esto es así, por un lado, para acomodarse al tamaño de la cavidad (o sea, al espacio que tiene en la cavidad abdominal) y por otro para extenderse y tener la mayor superficie posible, porque sobre la superficie de la piel interior del intestino se da la absorción de los nutrientes. Los nutrientes que provienen de los alimentos y que han de abastecernos de la energía que necesitamos para mantener nuestra vida en las mejores condiciones que podamos.
Esta absorción de los alimentos, una vez que han sido procesados por el estómago, tiene lugar en el intestino delgado y sobre todo en las dos primeras partes del intestino delgado: el duodeno y el yeyuno se llaman. Entonces, para aumentar todavía más su superficie y poder abastecer todas las demandas metabólicas que provienen de la alimentación celular (todo lo que reclaman las células, toda la energía y los nutrientes que reclaman las células), aún se repliega más en sí mismo formando pequeñas protuberancias sobre la piel en forma de dedo y se llaman vellosidades. Esto es así para aumentar todavía más la superficie de absorción. Yo he oído decir a algún experto en la materia que si desplegáramos el epitelio del intestino sano de un adulto, tendría la extensión de dos canchas de tenis profesionales por lo menos.
Estas vellosidades intestinales están revestidas por unas células llamadas enterocitos, que son quienes absorben los alimentos para pasarlos al torrente sanguíneo y de esta manera alimentarnos. Toda la superficie de la piel interna del intestino forma como un entramado de crestas y colinas y valles, y sobre este paisaje viven los enterocitos. Los enterocitos están inmersos en un proceso de renovación constante que está regulado por las bacterias simbióticas que también viven en la superficie del intestino. Y esto —estas bacterias, esta colonia de diferentes bacterias y otros microorganismos— es lo que llamamos la microbiota, que recuerdo de nuevo que en el episodio 49 tienes más información sobre la microbiota.
Sigamos. Si en el intestino hay pocas bacterias, hay pocas bacterias simbióticas, hay pocos microorganismos, los enterocitos no reciben suficiente protección y se desgastan antes de llegar a ser reemplazados por los enterocitos nuevos. Entonces se hacen incapaces de cumplir las funciones de descomposición y absorción de los nutrientes e incluso dicen que llegan a volverse cancerígenos. Estas bacterias que habitan en el intestino son la clave para que el intestino funcione correctamente y cumpla su cometido. Y su cometido es proteger nuestro organismo frente a invasiones externas (o sea, no permiten que microbios oportunistas que pueden entrar por la boca o por la nariz aniden en el intestino). Descomponen los macronutrientes procedentes de los alimentos en los micronutrientes que pueden aprovechar las células y además ayudan a la asimilación de estos micronutrientes que están descomponiendo.
Además, sintetizan sustancias tan imprescindibles como vitaminas y proteínas, neurotransmisores, hormonas, y también hacen labores de regulación muy importantes para nuestro organismo, como mantener el ambiente limpio de patógenos, de microorganismos invasores que nos dañan. Regulan las sensaciones de saciedad o de tener necesidad de nutrientes (el hambre), regulan la permeabilidad de las paredes del intestino... es decir, crean una capa, un film sobre el epitelio intestinal que es la piel del intestino. Esta capa aísla las paredes del intestino del interior del cuerpo. Es como un revestimiento que regula qué se filtra hacia dentro del organismo y qué sigue su viaje hacia el colon para abajo para ser expulsado.
Esta capa filtra las sustancias por tamaño, o sea, las bacterias forman el film uniéndose unas a otras como si se dieran las manos formando como una malla. Y esta malla solo deja espacios del diámetro que permite el paso de los micronutrientes que necesita la célula, que son los únicos que necesitamos en nuestro torrente sanguíneo. Cualquier otra cosa sería una toxina. Entonces, cualquier molécula de mayor tamaño que un micronutriente (por ejemplo, pues los macronutrientes) no puede pasar. Entonces se queda dentro del tubo y sigue hacia para abajo hasta que lo expulsamos y lo dejamos en el váter. Si las bacterias que forman el film protector son pocas, no podrán enlazarse suficiente firmemente y tampoco podrán acercarse lo suficiente, y los espacios que dejarán entre ellas tendrán un diámetro mayor al de las moléculas simples. Entonces, en espacios más grandes se les colarán hacia el organismo moléculas más complejas de mayor tamaño y, como ya he dicho, son toxinas dentro de nuestro organismo. Son las sustancias que deberíamos expulsar directamente. Y cuando el médico te dice "tienes el intestino permeable", se refiere a esto que te acabo de explicar.
Si tenemos un número de estas bacterias menor al necesario, tiene como consecuencia también que todas las funciones que ellas realizan se quedan sin hacer o se hacen a medias. Así que, junto con el intestino permeable, pueden coexistir muchos otros diagnósticos. Igual que con cualquiera de los otros diagnósticos coexiste o puede coexistir un intestino permeable, porque cumplen tantas funciones estas bacterias que cualquier carencia que ellas tengan va a ser muy representativa en nuestro organismo.
Y lo que puede estar pasando es: que las hormonas que son sintetizadas en la microbiota no sean sintetizadas y entonces se producirán desequilibrios hormonales y tendrás problemas endocrinos, te darán diagnósticos de problemas de tiroides, etcétera, etcétera, de diferentes tipos. Que las vitaminas y proteínas que son sintetizadas por la microbiota no serán suministradas cuando sean necesarias, generando estados carenciales que pueden tener y tienen mayores consecuencias luego. Que las bacterias del intestino no mantendrán a raya a los microbios provenientes del exterior, no estarán protegiéndonos y no estarán avisando o estimulando al sistema inmunitario para que se ponga en acción. Esto tendrá como consecuencia pues que tengas diferentes tipos de infecciones que se resolverán con dificultad (o sea que te durarán, te costarán de curar) y además se irán repitiendo en el tiempo (tendrás infecciones recurrentes, se dice) e incluso podrás llegar a tener un diagnóstico de una infección crónica (que no son pocos los diagnósticos de sinusitis crónicas, amigdalitis crónicas, etcétera).
También proliferarán en el sistema digestivo bacterias y otros tipos de microorganismos que vendrán a ocupar el espacio que deja libre las bacterias que deberían estar ahí. Estos microorganismos tal vez no generen infecciones, pero no nos aportarán mayor beneficio. Estarán ahí alimentándose de lo que nosotros comamos. O sea, muchas veces incluso las apetencias alimentarias no son apetencias de tu propio organismo, sino son apetencias de estos microorganismos oportunistas que se han establecido en tu microbiota y que, aunque no te aportan nada, tienen tu intestino como su casa y allí les das tú de comer. O sea, no te aportan nada, pero generan problemas: excretan sustancias tóxicas para nosotros y gases, generan gases, respiran también. Entonces producen inflamaciones, gases, cólicos o estreñimiento también.
También pasará que las digestiones serán más difíciles, serán más pesadas, serán más lentas, más molestas... serán más difíciles porque las pocas bacterias que realmente trabajan que tendrás en el intestino no participarán en la descomposición de los alimentos. Tendrás una escasa asimilación de nutrientes porque no estarán las bacterias ayudando a los enterocitos a asimilar los nutrientes y, además, los enterocitos no estarán trabajando en plenitud porque las bacterias no las estarán ayudando con su aportación.
El organismo, además, entrará en un estado de intoxicación generalizada que derivará en inflamación de las articulaciones y con consecuencia en dolor. Y después el dolor se puede ir extendiendo por todo el cuerpo de forma progresiva. También puedes llegar a generar obesidad porque esa carencia de nutrientes que vas arrastrando debido a que no son aportados por la microbiota generan una sensación de falta de saciedad importante. Entonces comes como que nunca terminas de comer porque nunca terminas de sentirte saciado. Y también tendrás más propensión a que se acumulen tóxicos y grasas en el cuerpo. Entonces las digestiones difíciles y pesadas, esta dificultad puede llegar a generar falta de apetito (anorexia) y este mecanismo que acabo de explicar ahora que genera obesidad puede generar la bulimia, que es como que no tener nunca suficiente de comida. Esto es todo lo que puede pasar.
Bueno, tengo mucho más que explicarte en realidad. Hay muchas más cosas que quiero que sepas y que va a ser muy bueno para ti saber sobre la microbiota, los trastornos intestinales y todas las consecuencias que tiene el tener una microbiota en malas condiciones y el tipo de malas condiciones que puede tener la microbiota; también sobre la naturaleza de la microbiota. Pero el episodio de hoy ya se va haciendo demasiado largo, así que te emplazo a la siguiente entrega de esta serie y seguiremos describiendo a la microbiota para que tengas pautas que te ayuden a detectar qué puede estar pasando en ese nivel de tu organismo. Te dejo los enlaces de todo lo que he estado hablando en las notas del programa, vidaensalud.es/podcast/52, y espero que tengas muy en cuenta que tu microbiota te hace única o único y que mantener un buen estado de salud de tu microbiota es tal vez de las mejores cosas que puedes hacer por ti misma. Es la mejor forma en que puedes amarte.
Muchas gracias por escucharme. Gracias por participar. Gracias por tus comentarios y sugerencias. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Gracias también a Kidfrances por la cesión de las melodías del programa. Comparte si te ha gustado. Si tienes niños, permite que escuchen el podcast; la información que compartimos puede ser muy útil para ellos desde cualquier edad. Si quieres ayudar a dar visibilidad al podcast, dale like en las redes sociales y en la plataforma desde donde estés escuchando: Spotify, iVoox, iTunes... Ponle comentarios positivos, hazle reseñas... todo esto ayudará a que sea más visto. ¿Te gustaría recibir un aviso en tu correo electrónico cada vez que publique un nuevo episodio? Puedes suscribirte en vidaensalud.es/suscripcion. ¿Quieres proponer un tema o exponer una pregunta? Escríbeme a vidaensalud@dianavaleria.es o exponla en el grupo de Facebook Vida en Salud Podcast. Si quieres apoyar al podcast para que tenga una larga vida y aporte cada vez mejores contenidos, hazte mecenas en patreon.com/dianavaleria. Nos reencontramos hablando de nuevo de economía con Nuria Hidalgo del proyecto Economista Holística, que nos hablará de cómo se relacionan las emociones con nuestra economía. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!