61. Prevenir las lesiones corporales, con Alejandra Hernández
17 de octubre, 2019
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Desconocer nuestra anatomía y fisiología, nos lleva a sufrir dolores y limitaciones en el movimiento de las articulaciones, mucho más a menudo de lo que nos gustaría. Ale nos facilita algunas condiciones básicas y pautas sencillas para prevenir las lesiones.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del episodio, organizada en párrafos para mejorar su legibilidad:
**Vida en Salud, episodio 61: Evitar las lesiones corporales, con Alejandra Hernández.**
No solemos tener en cuenta la realidad estructural de nuestro cuerpo. Y lo que pasa es que, como desconocemos cómo es y cómo funciona, nos hacemos lesiones, hacemos mal uso de las articulaciones, y esto acaba teniendo como consecuencia que sufrimos dolores y limitaciones al movimiento muchas más veces de las que quisiéramos. En este episodio, Ale nos va a describir algunas condiciones básicas de nuestro cuerpo y nos va a dar algunas pautas sencillas para prevenir cualquier tipo de lesión.
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Nosotros pensamos que tú eres la persona más adecuada para cuidar de tu cuerpo y de tu vida, que nadie más que tú es responsable de tu salud. Y por eso te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te ayudan a tener la capacidad de tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de los tuyos. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio, así que no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros sí que lo están.
—Tenía una persona que no llegaba a los 45 grados de movimiento del isquiotibial. Tenía un ángulo de 45 grados cuando debería tener un ángulo de 90. No te digo 90, de 80 estaría bien, pero de 45 es una barbaridad de acortamiento para el isquiotibial. ¿Esto qué significa? Que el isquiotibial está tirando mucho de la pelvis hacia abajo, está descompensando la zona lumbar, te podría dar dolores lumbares y ser un problema del isquiotibial. Y está haciendo que la cadera no trabaje correctamente, con lo cual, como tú decías, generando un desgaste con los años. Digamos que esta persona es una candidata a una prótesis de cadera solamente porque tiene acortado el isquiotibial.
—Y la mayor parte de la población tiene acortados estos músculos.
—Claro, porque lo que nos deberían enseñar en el colegio —yo siempre vuelvo a hablar de la formación, que es fundamental—, es en la asignatura que tenemos de educación física, no es solamente hacer deporte, correr en un tiempo, hacer tantas flexiones o tantos abdominales, sino ayudar a curar el cuerpo, a sanar el cuerpo, a protegerlo y hacer estiramientos.
—Sí, comprender sus necesidades y saber cómo cuidarlo.
—Claro, que son cosas que uno va a llevar el resto de su vida. Porque si alguien desde pequeño aprende a estirar, aprende a relajarse, aprende a respirar, eso lo va a luego llevar el resto de su vida como un cuidado personal. Yo siempre digo una frase que me inventé yo, que a mí me encanta, que dice: "Estirar es cuidarse, y cuidarse es quererse". Y también lo podemos aplicar con la alimentación: comer bien, comer sano, comer de comida de casa es cuidarse, y cuidarse es quererse.
—Y si te quieres, puedes querer a los demás también.
—Exacto, es que al final todo empieza por uno. Hablando de esto, ahí es donde quiero comentar que en osteopatía tenemos tres tipos de lesiones. Una es la lesión mecánica, otra es la lesión traumática y otra es la lesión refleja. La mecánica tiene que ver con la carga que le damos al cuerpo y con esa falta de elasticidad. Por ejemplo, yo siempre pongo a alguien que esté cortando fiambre todo el día, o el butanero que esté cargando las bombonas siempre, o la persona que está diez horas al ordenador. Está haciendo una carga especial en su cuerpo y va a generar una tensión muscular, y eso es una lesión mecánica donde el ángulo de movimiento no va a ser el adecuado porque la musculatura está muy contraída por el funcionamiento que ya le está exigiendo cada día.
Luego están las lesiones traumáticas. Es decir, una cirugía, una caída, un golpe. Eso es algo traumático; el tejido, sea el que sea, ha recibido un impacto. Depende de cada problema, en osteopatía eso también lo podemos trabajar después de que pasa un periodo X de tiempo, depende si es un golpe, si es una cirugía, si es un esguince, etcétera.
Y después tenemos otras, que son las más divertidas, digo yo, porque son las reflejas. Las reflejas ¿qué significan? Que tu ángulo de movimiento, supongamos en el hombro, no es el adecuado, no es el correcto, no tienes esos grados de movilidad que le corresponden, pero no tienes una lesión mecánica y no tienes una lesión traumática. Sino que es que has tenido algún impacto emocional y una parte de tu cerebro, que es el que controla esa parte de tu cuerpo, está mandando una información refleja, por lo que hace que tú no puedas mover esa articulación bien o que esos músculos no puedan hacer el movimiento adecuado... o mejor dicho, al revés, perdona, ahí me he equivocado: haces el movimiento adecuado pero tienes dolor.
Es decir, tú tienes el ángulo de movimiento correcto, pero tienes dolor. Y entonces dices: "¿Cómo puede ser?". Si una persona tiene los ángulos bien de sus articulaciones no puede tener dolor, porque como hemos dicho no habrá un roce en alguna zona porque los músculos tienen la distancia, la longitud, la relajación que toca. Entonces no puede haber nunca dolor. Pues yo he tenido muchos casos, cada vez más, de gente que tiene una mezcla de una lesión mecánica junto con una lesión refleja, y gente que viene exclusivamente con una lesión refleja.
Esto a veces nos cuesta entender al paciente o al cliente, como quieras llamarle, le cuesta muchísimo entender que ahí donde le duele no tiene nada. He tenido varios casos, os puedo contar alguno. Por ejemplo, una chica que tenía una lesión en una parte que significaba apartar a alguien de su vida que no apartaba. Entonces, como no lo apartaba, seguía teniendo el dolor. Esta chica era hija de médicos, y entonces a esa parte de su cuerpo le habían puesto de todo, imagínate: antiinflamatorios, infiltraciones, le hicieron rehabilitación, le hicieron de todo. La cuestión es que ella seguía con el dolor ahí. Cuando vino a consulta le hice el testaje de los ángulos de movimiento y no tenía nada, estaba perfecta. Entonces era refleja. La cuestión es que me la encontré un tiempo después en un cumpleaños, una fiesta de casualidad, y me dice: "Oye, Ale, pues tenías razón. Me he separado. Pero en aquel momento, cuando tú me decías que tenía que apartarme de algo o apartar a alguien de mi vida, yo no entendía el qué, porque en aquel momento no estaba preparada para verlo".
—Claro, pero bueno, igual el hecho de que tú le dijeras le ayudó a empezar a prepararse.
—Puede ser. De estos casos he tenido varios. He tenido también otro chico que le pasaba lo mismo, también en la zona del cuerpo que tenía que ver o con el trabajo o con la pareja. Yo sabía que en el trabajo estaba bien, con lo cual tenía que tener algún problema con la pareja. No significa que uno se tenga que separar, significa que has tenido algún problema, algo que tu cerebro no ha podido acomodar todavía y que te molesta, que te está afectando. No siempre tiene que ser una separación. En este caso que te quiero contar sí que lo fue también, pero no es así siempre. Entonces, lo mismo: vino a consulta, yo le pregunté: "Oye, ¿qué tal vas con tu chica?", "Bien, bien, todo bien". Muy bien. Un par de meses después vuelve a venir, le hago la misma pregunta, la misma respuesta. Nada. Unos meses después vuelve a venir con el mismo dolor, el mismo sitio. Ya no pregunto nada. Pero resulta que un año después viene un amigo suyo y no sé ni por qué me lo dice, porque yo no pregunté ni jamás se me hubiera ocurrido preguntar, y cuando entra por la puerta me dice: "Oye, Ale, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Sabes que fulanito se ha separado?". Y entonces es cuando uno como profesional vuelve a confirmar que es así, que hay patologías que son reflejas donde, aunque te duela mucho una parte de tu cuerpo, esa parte no tiene nada.
Y cuando tú logras ordenar aquello que te está afectando en tu vida, pues automáticamente esa parte del cuerpo deja de doler. Por eso es tan interesante para mí cuidar el cuerpo y escuchar al cuerpo y observarlo, porque nos cuenta... es un chivato.
—Él nos cuenta todo lo que nos está pasando. Es solo cuestión de entender cuál es su código, ¿no?
—Claro. Sí, sí. Yo estas cositas las he ido aprendiendo gracias a mi profesión, por ser muy curiosa, haber hecho muchos cursos de distintas cosas, y he aprendido mucho no solamente de la técnica que me han enseñado, sino de la persona que me enseñaba la técnica, porque siempre te transmite algo personal. Entonces, pues siempre digo que gracias a mi profesión he podido entender, comprender, informarme un poquito más. Por eso quiero simplemente, cuando tengo la oportunidad, transmitir un poquito lo que he aprendido para que así a otro le sirva y que haga el camino más cortito.
—Entonces, la conclusión del mensaje que nos has transmitido hoy sería que cuando nos duele algo puede ser por tres motivos: o que nos hayamos dado un golpe o nos hayamos hecho alguna lesión concreta, o un corte, una herida, lo que sea. O porque hay una disfunción en el funcionamiento del organismo por lo que sea; seguramente muchísimos números tiene el hecho de que haya una descompensación en la longitud de las cadenas musculares.
—Sí, eso sería algo mecánico por el trabajo que desempeñas, generalmente son hábitos que hacemos, trabajos diarios. También hay personas que de alguna manera nacen con disfunciones de este estilo, que igual pues como han nacido así pues están acostumbradas a funcionar así hasta que llega un momento a lo largo de su vida que empieza a suponerles una molestia.
—Bueno, yo he tenido poca gente de ese tipo. He tenido más problemas donde por la actividad diaria que hace... Por ejemplo, un camionero baja siempre del camión, generalmente salta del camión porque suelen ser bastante altitos, y cae sobre la misma pierna. Entonces, pues eso sería algo mecánico. Lo hace siempre, siempre y está cargando siempre esa rodilla, ese tobillo, esas cadenas musculares. Entonces hay que enseñarle a que él, primero, que no se tire del camión, que no salte para no generar un impacto; y segundo, que cambie de pierna, que una vez lo haga con una y otra vez de otra. Ahora los camiones fíjate que ya han cambiado hasta eso, porque tienen unos escaloncitos, como una escalerita, para que no tenga que saltar el camionero. Entonces baja una escalerita y lo hace más suavemente. Pero eso sería una lesión mecánica.
—Por ejemplo, el caso este que has dicho de los isquiotibiales, yo creo que se da en muchas personas porque hay muchas personas que trabajan haciendo atención al público, por ejemplo en una tienda, que están muchas horas de pie, y eso altera de alguna manera, descompensa la tensión muscular de esta misma manera; afecta a los isquiotibiales y a los cuádriceps y así.
—Genera muchas líneas de tensión estar de pie. Y genera otras líneas de tensión estar sentado. Cada trabajo tiene sus cargas. Estas serían la mecánica y la traumática, y luego como hemos comentado, la refleja.
—Sí, entonces las personas que tienen, digamos, lesiones mecánicas, que yo creo que somos la mayoría, porque nuestra forma de vida y de nuestra sociedad no son muy ergonómicos. Las sillas no están pensadas de forma ergonómica, entonces seguro que estamos cargando el cuerpo. Entonces la recomendación de hacer estiramientos se podría extender a muchísimas personas.
—Sí, exactamente. Y estas lesiones, un osteópata que trabaje la fascioterapia las va a corregir muy rápido; en dos o tres sesiones se corrigen. Luego las últimas, las que hemos hablado que son las reflejas, podemos aliviar un poquito, pero hasta que la persona no acomode en su cabecita aquello que le está molestando, pues solo podremos generar un alivio. Cuando la persona puede acomodar aquello, automáticamente el cuerpo deja de doler. Personalmente he tenido un dolor seis meses en una cadera y no encontré exactamente cuál era el problema, y a los seis meses el dolor desapareció solo. Claro, a veces son cosas inconscientes, ¿no? Pero sin embargo el paciente tiene el dolor, sabes, y viene a consulta diciendo: "Es que me duele aquí la cadera". Y entonces si yo fuera paciente, pues diría: "Pero es que me sigue doliendo, tú no eres buen terapeuta porque no me estás sacando el dolor de cadera". Pues no, cuando es refleja no hay terapeuta que valga, hasta que uno no pueda ordenar eso, el dolor va a seguir estando ahí.
—Hay que encontrar el motivo por el cual ese dolor se está dando.
—Claro. Si uno puede encontrarlo, Diana. Porque a veces, como en mi caso, durante seis meses le di vueltas pero no encontré el motivo, pero se ve que mi cerebro sí que lo ordenó y de un día para otro el dolor desapareció. Porque hay cosas que son inconscientes también, que hacerlas conscientes en un momento puntual no las podemos hacer. Y solo para terminar decirte una cosita más. Fíjate que la adaptación que vamos haciendo al medio, hablo desde el físico, la hacemos hasta desde el momento en que nacemos. La manera en que nacemos podemos generar tensiones en el cuello en el momento de nacer o tensiones en cualquier parte de nuestro cuerpo en el momento de nacer. O fíjate que cuando un bebé ya está, imagínate, en la cuna en su habitación, la mamá pone o el papá pone la cunita en un sitio en la habitación que les parece el más correcto, pero la cuna se queda ahí siempre. Entonces la mamá y el papá o cualquier persona entra siempre por la misma puerta, porque solo hay una en la habitación, y el bebé que está en su cunita siempre va a girar el cuello viendo venir a la mamá o al papá o a quien venga a verle, siempre va a girarlo de una misma... en una misma posición. Así que ya estamos generando hábitos de adaptación desde que somos tan chiquitines. Al igual que si somos diestros o somos zurdos. Si tú eres diestra y vas a coger el azúcar que está en el segundo estante de la cocina y te tienes que poner en puntas de pie, vas a generar una carga de una manera porque tu brazo derecho va a ser el que va a subir más que el izquierdo. Que si eres zurdo será al revés. Así que, ¡uau!, esto tiene mucha... muchas cosas, muchos detallitos.
—Claro, y los que juegan al fútbol que tienen tendencia a chutar fuerte con una pierna o con la otra, porque es la que tienen más fuerza, no sé qué, todas estas cosas.
—Claro. Igual al tenis, igual al básquet. Así que, bueno, yo creo que ¿deporte sí o deporte no? Deporte sí. Actividad sí. La vida es actividad. Pero con una buena compensación. Ahora tuve ayer... antes de ayer tuve un señor que está practicando boxeo, por ejemplo. Y está todo entusiasmado porque va a... tiene un señor sobre los 55 o un poquito más de años, más o menos. Físicamente se lo veía muy fuerte, una musculatura muy fuerte, pero una cantidad de acortamientos musculares brutales. Y ya empezaba con el dolor porque, claro, al principio se entusiasma la gente con el deporte porque como te moviliza la energía, te moviliza las hormonas, las endorfinas y te hace sentir mejor, tú crees que lo estás haciendo muy bien. Pero luego sigues practicando y empiezan los dolores como en el caso de este señor. Entonces al hacerle los acortamientos musculares, él entender lo que le estaba pasando, ahora se ha ido de la consulta con una herramienta que significa hacer estiramientos, irse un ratito al jacuzzi, relajarse un poquito y disfrutar del deporte que hace, pero con un poquito más de conciencia para que él pueda y todos disfrutar del deporte muchos, muchos años.
—Pues yo estoy viendo, Ale, que esto que estás abordando hoy es un tema muy interesante que valdría la pena verlo en profundidad. Tal vez hacer un curso más extenso.
—Es una buena idea. Claro que sí. Sí, sí, podríamos matizarlo mucho. Y para dejar una... A mí me gusta mucho la... yo soy muy práctica y me gusta que la gente cuando viene a algún curso que hago, pues se vaya con la sensación de que es capaz, de que puede y de que lo hace, ¿sabes? Entonces, pues sería buena idea. Sí, podemos empezar a pensar en ello, a ver. Me gustaría. Sí, me gustaría mucho.
Muchas gracias por escucharme. Gracias por participar. Gracias por tus comentarios y sugerencias. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Gracias a Ale por la información que ha compartido con nosotros en este episodio. Gracias también a Kitflus por la cesión de las melodías del programa. ¿Te gustaría mantener contacto y recibir comunicaciones exclusivas de Vida en Salud? Pues suscríbete en vidaensalud.es/suscripcion. Si quieres apoyar al podcast para que pueda tener una larga vida y aportar cada vez mejores contenidos, hazte mecenas en patreon.com/dianavaleria. Nos reencontramos la próxima semana hablando sobre los productos lácteos en la alimentación. Si tienes intolerancia o alergia a algunos componentes de la leche, te interesará especialmente escucharlo. Y no te olvides de mantener la conciencia despierta sabiendo que si cedes tu responsabilidad, estás renunciando a tus derechos y también a tu libertad. Que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.