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63. Celebración del Día de Muertos en México

01 de noviembre, 2019

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La festividad de los muertos se celebra en México como en ningún otro lugar del mundo. Mariela, nativa mexicana, nos explica cómo se celebra allí esta tradición, cuál es su sentido y propósito.

Transcripción del episodio

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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:

**Vida en Salud, episodio 63.** Hoy nos tocaba hablar sobre la leche, pero resulta que hoy es el Día de los Muertos, y es una fiesta que se celebra en México como en ningún otro lugar del mundo. Así que me he encontrado con mi amiga Mariela Luet para que nos explique cómo se vive en México este día, cómo se celebra en México esta festividad.

Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Nosotros pensamos que tú eres la persona más adecuada para cuidar de tu cuerpo y de tu vida, que nadie más que tú es responsable de tu salud. Y por esto hemos decidido ofrecerte información, conocimiento e inspiración que te ayuden a tener la capacidad de tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de los tuyos. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio, así que no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros sí que lo están.

Muchas veces se olvida, pero este día en particular o estos días, porque es el 1 y el 2 de noviembre, nos recuerdan que lo importante es vivir porque de todos modos nos vamos a morir. Hasta hay un dicho de "¿para qué te tomas la vida tan en serio, si de todos modos nos vamos a morir?". Y sí, es una tradición muy especial porque a pesar de que pues se le llama Día de Muertos, para mí es una tradición pagana que combina toda la tradición del mundo prehispánico y luego la tradición más occidental, y realmente es una fiesta a la vida.

Entonces se hacen altares. Un altar, bueno, hay altares caseros y hay altares ya más sofisticados que se ponen en los museos, más profesionales. Y básicamente, bueno, pues el papel picado es una de las cosas que adorna especialmente los altares, que es un papel de diferentes colores con diferentes motivos propios de artistas que han dibujado, grabado la muerte, como Guadalupe Posada. Lleva el elemento sal, lleva las velas.

El papel picado son papeles de colores, como papel de seda que se llama aquí, al menos en Cataluña lo llamamos papel de seda, que es un papel muy finito, semitransparente, muy ligero. Y los dibujos no son dibujados, son recortados, como agujereados. O sea, el dibujo está hecho con un agujero en el papel, es lo que dibuja. Porque claro, tienen que estar al aire para que no se bufen y no se pierdan. Normalmente cuando quieres poner una pancarta la tienes que agujerear para que no se estropee, entonces ahí hacen los agujeros que son dibujos de calaveras. Exactamente, los motivos son los orificios que se crean en el papel como una especie de encaje en lo que vendría siendo un textil, y en el caso del papel es un encaje con un motivo alegórico a la muerte y que lo hace también muy volátil. Y muchas veces se suspende uno al lado del otro a través de un hilito, que podría también significar este hilo conductor entre la vida y la muerte.

Unos colores intensísimos, preciosos, llenos de vida. Preciosos, por evocar ahí el rosa mexicano, el magenta, fucsia, índigo, naranja, rojo... colores muy vitales al final. Amarillo, sí. Y entonces, bueno, toda esta conjunción de color es muy vital. Y también se ponen velas de colores, velas largas, otras más bajitas. Caminos enteros de velas. Esto en los cementerios se ve clarísimo, es un camino de velas. Y si tienes la oportunidad de ver una vista aérea, por ejemplo, en el cementerio de Pátzcuaro, es increíble porque son como lucecitas alrededor de la montaña, que vendrían también siendo como la Vía Láctea, el copal y las luces de las velas estrellas que evocan esta singularidad entre el cielo y la tierra.

Es muy de las culturas del México precolombino, de la náhuatl, la azteca, la maya... hay esta cosmovisión de estar ahí viendo siempre el cosmos. Toda una simbología. Y luego, bueno, se pone también el incienso propio de México que vendría siendo el copal, es una resina con un perfume muy característico, muy de tierra, muy de madera. Los altares justamente hacen convivir los elementos: entonces el copal, la sal, vendrían siendo elementos de tierra, el mismo cempasúchil, que es esta flor típica de estos días que se cultiva y se cosecha, y también es muy vital porque vendría a recordarnos el sol. Es un color amarillo intenso, casi naranja, que de alguna manera adorna los altares y los caminos; los pétalos de cempasúchil van haciendo los caminos en los cementerios también.

También lleva muchas veces la botellita de alcohol que no puede faltar, de tequila, o de tepache... o el mismo mezcal. El tepache es también una tradición prehispánica y se ha visto que vendría siendo muy saludable, que es un fermento de piña, de fruta. También lleva frutas la ofrenda, entonces esto le da un colorido vitamínico. Y lleva platillos en cazuelas de barro directamente lo que le gustaba comer al muertito, al difunto. Al difunto se le dice el muertito, el fallecido, el difunto... y ya bueno, quien lo llama más familiarmente por su nombre directamente. Se refieren como si estuviera vivo igual: "A Miguel que le gusta esto, pues le voy a llevar esto a Miguel, voy a verlo al cementerio".

También se ponen calaveritas de azúcar. Las calaveritas son como cráneos hechos de azúcar y decorados con azúcar de color que las hace muy bellas, efímeras también, y llevan en el letrerito el nombre del difunto. Pero esto es prehispánico porque azúcar... No, esto ya vendría siendo este sincretismo de lo que es el cráneo que se han encontrado en tumbas de jade o de obsidiana y que de alguna manera los artesanos han reproducido con el azúcar. Entonces son cráneos de azúcar blanco y decorado con azúcar coloreada. No te las puedes comer porque, aparte de que ya sabemos lo mal que va el azúcar, te empalaga y es un azúcar refinada que realmente más es evocadora que para comer. Las que se comen ahora se hacen de chocolate.

También acompañan los jarritos de alfarería con el chocolate hecho con molinillo para fundir el chocolate y espumar la leche. Es un artefacto de madera que tiene todo un diseño para justamente batir la leche. Y un buen chocolate de molinillo pues es aquel que se caracteriza por la espumita que es tan rica. Hay el pan de muerto, que es un pan de yema que está perfumado con flor de azahar y en este caso también se pone en las ofrendas. Es muy relajante la flor de azahar.

Entonces, citamos el elemento tierra, el elemento aire a través de este humo blanco divino que da el copal, el fuego con las velas y el agua (se ponen también vasitos con agua). Y el aire... las calaveritas, las comunicaciones también son aire. Efectivamente, muy bien que me lo digas Diana. Hay las calaveritas de azúcar y las calaveritas que tú mencionas que son poemas o metáforas literarias, y la comunicación efectivamente ahí a través del aire. Y las calaveritas se hacen tanto para los difuntos como para los vivos, retomando características o cualidades de la persona tanto físicas como a nivel de su personalidad, y es una invitación a vivir y a tener humor, mucho humor en esta fiesta de la muerte y la vida que siempre están conviviendo.

Digamos que la actitud de la fiesta sería como "bueno, disfrutemos, total nos vamos a morir igual". Pues celebremos, disfrutemos de lo que hemos recibido de los que ya no están y disfrutemos con los que sí que están. Disfrutemos de la vida, del tepache, de la comida, de los colores, de la naturaleza, de los elementos. Es este juego de disfrute, de gozo y de pues esta parte más visible, sutil e invisible danzando a la vida en todas las dimensiones. Se baila, hay música. Es una fiesta realmente de invitarnos a gozar.

¿Tiene algún tipo de música especial para esta fiesta, así como por ejemplo aquí hay los villancicos de Navidad? Es música que se usa todo el año y muchas veces también evocando la que le gustaba a la persona, que es una forma también de conexión. Está dedicado al recuerdo de las personas que ya no están. Efectivamente, es una fiesta de oda a la vida y recordar a los que no están y hacerlos vivir a través de este recuerdo. Siempre son familiares o buenos amigos también. Y muchas veces la gente si tiene algún artista o algún poeta que haya muerto, también en el altar le hacen este hueco, un espacio especial, alguien que sea significativo para ellos que haya dejado eco, huella en su vida. Y reconocer que todos aprendemos de todos y nos inspiramos.

Se hace muy manifiesto dentro de esta festividad y los rituales que la acompañan todo aquello que cada uno tiene, cada uno aporta. Cuando se habla de las personas en las calaveritas se habla de sus cualidades, de su personalidad, y todo el mundo puede reconocer qué es lo que le está aportando esa persona a su vida. Y cuando se habla de los que se fueron también todo el mundo puede reconocer y recordar qué es lo que le aportó esa persona, o incluso quienes no lo conocieron pueden llegar a conocerlo un poco ese día. Qué importante es recordar también e invitar en estas fechas a recordar a los que ya no están y que nos han dejado una luz en el camino para seguir andando.

Realmente son obras de arte los altares porque conviven los elementos más los artefactos que muchas veces ya están hechos para esta fiesta de bienvenida y de celebración a la vida. Luego también en lo que es la cartonería popular hay una familia, los Linares, que hacen pues calaveritas articuladas de cartón pintadas con anilinas, que son colorantes súper intensos. Tienen una pieza que incluso ha viajado a diferentes museos, que es una calavera "huesuda" que le llaman, llena de elementos vegetales de la que brotan cactus, flores, soles... esta pieza es una metáfora de lo que viene siendo el Día de Muertos en México.

Se hacen verdaderos manjares dentro de lo que es la gastronomía mexicana. Hay el mole, hay el pan de muerto que es típico de esta tradición que lleva también flor de azahar. Se comprende que las ánimas vienen a tomar la esencia de estos platillos gustosos que se hacen especialmente para ellos, y luego ya es una comida que al día siguiente la familia come y degusta, pero que dicen que ya no sabe tanto porque la esencia se ha ido con los antepasados que ya no están. Claro, cuando celebras algo que tenías la costumbre de celebrar con alguien que ya no está, pues como que falta algo, algún ingrediente.

Incluso si a la persona le gustaba beber o fumar, también se pone una cajetilla de cigarros o el tequila o el mezcal para alegrarles la fiesta, que se sientan a gusto. El papel picado también tiene motivos de la Catrina, que es una bellísima creación de Guadalupe Posada, un grabador mexicano, o también huesuditas ahí recordándonos que siempre está conviviendo la vida y la muerte.

Tú de niña, desde siempre en tu casa, el día 31 era un día de preparativos a tope. Yo siempre tenía la costumbre de invitar amigos el día primero alrededor de la mesa y hacíamos chocolate (que en México es menos espeso que aquí) y se hacía con el molinillo para espesar la leche y fundir el chocolate. Entonces se ponen en jarritos de barro, se parte el pan de muerto y se sopea el pan con el chocolate. Y cada invitado llevaba su calaverita de azúcar (también las hacen ahora de chocolate para comerlas más rápido).

Hay también el arte escrito de las calaveritas para los vivos. Hacen este juego de palabras para invitarte a vivir. Hay expresiones como "ponte vivo para que la huesuda no venga y te pille desprevenido". Huesuda, la Catrina, la flaca, la pelona... todas estas expresiones que hacen reír y a la vez están restándole miedo a un miedo intrínseco de dejar de vivir. Hay un dulce que son huesitos también, y en este pan de muerto normalmente la forma es como el pan de payés circular, pero arriba le ponen lo que vendrían siendo huesitos, que es la parte que todo el mundo pellizca porque encima lleva azúcar y normalmente el relieve de estos huesitos es el que capta más azúcar.

Normalmente la fiesta es el 1 y el 2 de noviembre, pero se hace memoria a los difuntos que murieron bebés o niños el día primero. Y a partir del día 2 es el Día de Muertos de los difuntos adultos de la familia. Sin embargo, la fiesta la hacen todos. Se reúnen diferentes familias o la gente en sus casas pone su altarcito casero, pequeñito, para rememorar a los abuelos, a algunos tíos que se hayan ido. Lo bonito es estos lugares donde a nivel de cementerio se hace todo un ritual. Hay personas que aprovechan para hacer un viaje a Michoacán donde está la isla de Pátzcuaro y la isla de Janitzio, donde es una montañita que es todo un cementerio. En todo ese cementerio los dos días se está haciendo el ritual de honrar a los muertos. Es bellísimo porque hay un silencio muy especial, está el copal, huele...

La flor de cempasúchil es prehispánica, entonces es como una flor muy tradicional y muy antigua conectada a la vitalidad entre amarillo y naranja. Se hacen alfombras de pétalos y luego en la tumba toda una decoración bellísima. Las ánimas llegan a la tumba guiadas por el camino de pétalos y se hacen formas como cruces o algún arquetipo del mundo prehispánico. Las velas también hacen el camino y se utilizan dentro de lo que son los altares y las tumbas.

El copal es una resina que se pone en un artefacto de cerámica, la copalera, y hace un humo blanco muy especial que también ayuda a las ánimas a llegar. Un aroma muy especial que conecta mucho con la esencia. Tierra, aire, éter, agua y la sal... el fuego representado por las velas. Se ponen cuencos con sal y ahí está todo para dar la bienvenida a las ánimas que vienen estos días a visitar a la familia. Es un punto de encuentro entre el mundo terrestre y este mundo espiritual.

Sugerimos al que no ha tenido la oportunidad que venga un día a México e ir a Mixquic o a Michoacán a ver estos cementerios que se han vuelto puntos de encuentro para celebrar la vida y a los que se han ido. Debe de haber muchísima gente, debe ser un sitio muy turístico. Sí, y hay también este sincretismo con la fiesta del Halloween que como estamos frontera con América del Norte también ha permeado mucho, entonces se ha modernizado la tradición y se combina con lo del Halloween. Mestizaje cultural al final.

Y ahora caminando me viene algo que me hubiera mucho gustado expresar: que de la misma forma que tú dices que tenemos la responsabilidad de nuestra salud y depende de nosotros cuidarla, también es responsabilidad qué recordamos de la gente que se ha ido y la que está, y a qué le ponemos intensidad. Porque eso nos cambia la calidad de vida.

Muchas gracias por escucharme. Gracias por participar. Gracias por tus comentarios y sugerencias. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Gracias también a Kitflus por la cesión de las melodías del programa. ¿Te gustaría mantenerte en contacto y recibir comunicaciones exclusivas de Vida en Salud? Pues suscríbete en vidaensalud.es/suscripcion. Si quieres apoyar al podcast para que pueda tener una larga vida y aportar cada vez mejores contenidos, hazte mecenas en patreon.com/dianavaleria. Nos reencontramos la próxima semana hablando sobre los productos lácteos en la alimentación. Si tienes intolerancia o alergia a algunos componentes de la leche, te interesará especialmente escucharlo. Y no te olvides de mantener la conciencia despierta sabiendo que si cedes tu responsabilidad estás renunciando a tus derechos y también a tu libertad. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!