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72. Las políticas de estado y cómo afectan a la salud, pública y privada

02 de enero, 2020

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Una reflexión sobre la forma que ha tomado el Estado, definiendo políticas que invaden nuestra dimensión íntima y personal, tergiversando la realidad en que vivimos.

Transcripción del episodio

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Aquí tienes la transcripción literal del episodio, dividida en párrafos para facilitar su lectura:

**Vida en Salud, episodio 72.** Las políticas de Estado y cómo afectan a la salud pública y privada. Hace pocos días, en el país en el que yo vivo, ha habido un acuerdo de gobierno entre dos de los partidos que pugnaban desde hace ya años por el poder. No por servir al pueblo, no; por el poder, que es muy distinto. En este episodio no voy a hablar de partidos ni de política... ¿o sí? En todo caso, lo que quiero enfocar hoy es cómo está afectando la política que se implementa a nuestra salud física y mental, y no solamente a nivel de la salud individual, sino también en la salud pública.

Y si es la primera vez que escuchas este podcast, te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Vallory. Tenemos una forma diferente de entender y vivir la salud. Apostamos por una visión en la que tú eres protagonista, protagonista de tu salud y de tu vida. Creemos que eres la persona más adecuada para cuidar de ti y que nadie sino tú debe hacerlo.

Para echarte una mano con eso, te ofrecemos información, conocimiento, inspiración y motivación que te capaciten para tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de quienes dependen de ti. Nosotros tenemos un punto de vista muy amplio de la salud, así que no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros sí que lo están.

Bueno, antes que nada quiero comentarte que voy a hablar de una opinión meramente personal que es transferible o no, depende. No quiero imponer esta visión ni esta forma de entender la forma en que nos vinculamos con el Estado y de qué forma esto afecta a nuestra salud; no quiero imponerlo. Solo pretendo abrir una reflexión a quienes no se lo hubieran planteado y abrir un debate a quienes sí se lo hayan planteado y tengan aspectos, puntos de vista que aportar, aspectos que yo no haya contemplado o, bueno, visiones diametralmente opuestas, que también puede ser.

Yo no soy una persona que esté cerrada, no construyo mi forma de ver el mundo de una forma cerrada. Hablo de lo que estoy viendo ahora; hace unos años lo veía de forma diferente y también hablaba de cómo lo veía. Es de lo único que puedo hablar, de lo que yo veo con mis propios ojos, aunque comprendo que la visión que tenemos todos los seres humanos —o por lo menos la mía— está deformada en muchas ocasiones. Entiendo que la voy perfeccionando a medida que pasa el tiempo y nunca la doy por definitiva.

Así que, por favor, si tu visión es otra diferente, dímelo, coméntamelo. Envíame un email a dianavallory@vidaensalud.es o utiliza el apartado de comentarios de las notas del programa, que tienes un apartado de comentarios, o como sea que quieras. Pero no te quedes callado, no te quedes callada y di lo que tú piensas. No te quedes enfadado o enfadada conmigo sin decirme por qué te he molestado, por favor, si es que te molesta.

Entonces, vamos a ver un poquito lo que yo considero que es el papel y la función del Estado. Yo creo haber entendido que el Estado se ha organizado como Estado y los dirigentes del Estado están donde están haciendo el trabajo (entre comillas, muy entre comillas) que hacen, porque un país, un colectivo humano, necesita que haya unos dirigentes que organicen las cuestiones públicas que nos conciernen a todos.

Y bueno, de todas las formas en que la humanidad o los colectivos humanos se podrían organizar, hoy en día lo que está impuesto desde hace bastantes siglos es lo que se llama democracia en cierto modo. Sí, porque la dictadura para mí forma parte de la democracia y la democracia no es más para mí que la dictadura de las minorías... perdón, de las mayorías. La imposición de las mayorías sobre la visión y la comprensión de las minorías. O sea, es una dictadura. Sigue siendo democracia.

Entonces, yo creo que a día de hoy los dirigentes del Estado están sobreexcediéndose en sus competencias. Creo que no les compete legislar sobre cuestiones personales de las personas que viven en el país que ellos dirigen. Cuestiones como, por ejemplo... perdón, cuestiones como por ejemplo el aborto, las relaciones personales o la familia. Y creo también que la forma en que manejan la economía (que esta es la clave de la cuestión de la democracia), pues también está fuera de lo que serían sus funciones. Yo creo que un político no puede autoasignarse un sueldo y tampoco puede decidir por sí mismo cómo ha de ser su pensión. Pienso que esto no es competencia de ellos mismos, pero bueno.

Entonces, para hablar un poquito sobre la economía, que quisiera empezar por aquí porque yo creo que es el quid de la cuestión, o sea, es sobre la base sobre la que se sustenta la imposición que tenemos sobre que estemos regidos por un gobierno de Estado. Y es que creo que a día de hoy ha quedado muy demostrado que la cuestión es que haya algunas personas que tengan todos los privilegios y puedan llegar a cargos donde tienen mucho poder, y mucho poder sobre la economía y la economía pública; la economía que se recauda a través de los impuestos y que proviene del trabajo de todos y cada uno de nosotros.

Y yo creo que hay una frase que dijo una dirigente de un partido político en su momento (no me acuerdo cuándo) que define muy bien la forma en que el dinero es administrado en las políticas públicas. Y esta persona, que se llama Carmen Calvo y que a día de hoy es vicepresidenta en funciones del Partido Socialista Obrero Español que va a ser codirigente de nuestro país en los próximos... no se sabe cuánto tiempo. Porque a día de hoy a los políticos no les importa el tiempo que estén al cargo, porque cuando dejen de estar comiéndose el marrón de tener que ir al Congreso o a la Cámara de los Diputados, pues van a seguir cobrando lo mismo hasta que se mueran.

Cuando tú tienes que demostrar —tú, si eres un ciudadano de a pie como yo, ¿no?— tienes que demostrar montones de cosas para recibir una mísera ayuda cuando estás en una situación de exclusión social, por ejemplo. Sin ir más lejos, un caso que tengo muy cercano: tengo una amiga que sufre fibromialgia (algún día hablaremos de la fibromialgia también, ¿no?), pero ella está completamente anulada; no tiene la capacidad de generar economía para sostener su vida.

Y las políticas del Estado en cuanto a materia de economía y repartición de la riqueza que proviene del trabajo de todos y cada uno de nosotros, de nuestro trabajo... no del suyo. Ellos cobran del dinero que nosotros generamos, ¿vale? No lo generan ellos. Ellos y todos los funcionarios también, y lo siento si eres funcionaria o funcionario, pero también estás... no estás generando riqueza, más bien eres un gasto para todos nosotros, eres una carga económica.

Entonces, bueno, esta persona dijo: "Estamos manejando dinero público y el dinero público no es de nadie". ¿Cómo que no es de nadie? Es nuestro. Es nuestro dinero. Es el fruto de nuestro trabajo. Pero estas personas tienen la idea de que como no es de nadie, no importa qué se haga con él. Se olvidan de que es nuestro dinero y que, como dinero nuestro que es, tiene que revertir en nuestro beneficio y en nuestro provecho. Bueno, esta es la calaña de los dirigentes que tenemos. Pero está muy bien porque se les escapan las cosas; se les escapa la forma de entender y de vivir y de hacer que tienen, y ahí quedan reflejados de forma transparente.

Entonces también quisiera comentarte sobre... me cuesta mucho porque en este caso no he hecho un guion, o sea, no he escrito un guion. Normalmente leo lo que transmito, ¿vale?, porque escribir se me hace muy fácil y yo puedo hacer mis revisiones y luego pues enlazarlo todo. Pero cuando hablo espontáneamente, si no estoy en un diálogo con una persona, se me hace muy difícil darle un hilo de continuidad. Entonces voy a pasar a otro tema así de una forma abrupta, disculpa si esto te molesta, pero voy a seguir unas pautas de mi guion que son así y no va a quedar tan fluido. Pero no he tenido tiempo de escribir la escaleta, de redactarla, entonces he hecho un pequeño guion de los puntos importantes que quiero transmitir.

Entonces bueno, yo creo que las cuestiones personales a día de hoy se han convertido en cuestiones de Estado y esto es algo que no debería ser así. La vida íntima de cada persona es la vida íntima de cada persona, y cada persona y cada familia y cada situación es un universo que no tiene nada que ver con el otro prácticamente, o puede no tener nada que ver con el otro. Puede que se parezcan o puede que no, que no se parezcan nada. ¿Cómo se pueden hacer leyes globales para cuestiones personales? No puede ser.

Y cuando hablo de esto, para mí cuestiones personales que se han convertido en cuestiones de Estado, pues me refiero a, por ejemplo, el aborto. El aborto es una cuestión muy personal, es una decisión que tiene que tomar una pareja por sí misma, sobre todo la mujer, que es la que va a gestar esa vida dentro de sí. Ella es quien tiene que decidir si su cuerpo está en condiciones de aportar esa vida o... es una cuestión muy personal, ¿vale?

Yo creo que es una cosa que depende más bien... o sea, que en lugar de estar debatiendo sobre si el aborto tiene que ser legal o ilegal, ¿no?, si tiene que ser algo que se permite o tiene que ser un delito, yo creo que tendríamos que estar debatiendo sobre cuestiones de educación sexual, por ejemplo; de educación biológica y fisiológica. Que las mujeres se conocieran a sí mismas tanto biológica como fisiológicamente. Educación emocional, que se conocieran emocionalmente.

Que conocieran cuál es el vínculo que se establece emocional entre una madre y un hijo. Que conocieran, que aprendieran a reconocer sus propias emociones. Que pudieran reconocer de dónde viene el miedo que sienten cuando saben las adolescentes que han quedado embarazadas. Y que en ese batiburrillo de emociones pudieran identificar cada una. Esto requiere educación emocional para que cada mujer pueda tomar la decisión adecuada sobre qué va a pasar con su embarazo. No es una cuestión que se tenga que legislar desde el Estado, de verdad que no.

Y también requiere educación sobre nuestro sistema energético, porque una mujer tiene que saber cómo va a quedar su energía, su sistema energético, después de haber practicado un aborto también o después de haber llevado hacia adelante un embarazo en condiciones excesivamente adversas. Tendríamos que estar hablando también de políticas de familia, de cómo, de cuál es el papel que tiene la familia y de cuál es la prioridad que tienen las políticas hacia la familia. La economía familiar, tendríamos que hablar de trabajo, de economía.

Tendríamos que estar hablando de cómo se favorece el hecho de la formación de una familia en nuestra sociedad o cómo se desfavorece. Qué tan fácil o difícil es llevar adelante una familia, qué tan fácil o difícil es subir a un niño hasta su edad adulta. Tanto por las capacidades que tenemos como padres (que son ningunas, porque no hay ninguna educación en este aspecto tampoco, ¿no?), como las capacidades económicas que podemos tener y las oportunidades que podemos tener para tener la economía necesaria para mantener una familia, aunque solo sea de un hijo. De esto es de lo que tendríamos que estar hablando, considero yo.

¿Y por qué no se está hablando de lo que es importante y sí se está hablando de imponer una ley a todo el mundo por igual? Bueno, otra vez yo pienso que es por el tema de que cuanto más inconscientes seamos sobre nosotros mismos, más fácil es de que se cree esta disonancia cognitiva; de que estemos muy confundidos y ya no sepamos si es correcto o incorrecto que se hagan las cosas de una manera o de otra. Que nos conformemos y aceptemos cualquier cosa por inmoral que sea, por aberrante que sea. Yo creo que esto es así.

Luego está la cuestión de las relaciones personales, las políticas de género. Me estoy refiriendo a las políticas de género que entran directamente en el terreno de las relaciones personales. Y voy a ir por puntos, y espero dejarlo lo suficientemente claro, porque aquí se levantan muchos dedos acusándome de ser antifeminista o ir en contra de... o no, estar a favor de los abusos. Mira, yo soy mujer, ¿vale?, y me he tenido que encontrar con muchas cosas en mi vida.

Porque bueno, porque por lo que sea, pues bueno, pues había quien me consideraba atractiva desde muy joven, desde igual los 13 años he tenido que aguantar abusos de muchos tipos, ¿sabes? Y no estoy a favor de estos abusos. Pero tampoco estoy a favor de los abusos que se están perpetrando ahora con el tema de las políticas de género. Y te voy a explicar por qué, ¿vale?, porque considero que no resuelven un problema. Otra vez se está desviando la atención del debate que de verdad deberíamos tener, del debate que sí que resolvería conflictos. Lo que están haciendo no resuelve conflictos y están entrando dentro del terreno personal en lugar de estar entrando en el terreno que sí les compete.

Porque las relaciones personales son eso: personales, ¿no? Y las políticas de género no están en el terreno colectivo sino... o sea, están en el terreno de lo personal. Considero que legislar sobre el ámbito privado es un abuso y un acoso a la privacidad. Una invasión a la esfera íntima y esto facilita el acoso y la falta de justicia a nivel más global además. Con quién se relaciona cada quien es una cuestión personal y las preferencias sexuales de cada quien es una cuestión personal. No es una cuestión que competa ni al Estado ni a los demás ni a nadie más.

Si la familia está en contra de que tú, que eres una mujer, prefieras tener relaciones de intimidad con mujeres, no es una cosa que le competa a la familia. Y si quieres te invito a escuchar el episodio sobre constelaciones familiares y conflictos sistémicos que grabé hace dos semanas para el podcast Vida en Salud, el episodio número 70. Ahí explico pues, bueno, hasta qué punto la familia tiene derecho o no tiene derecho y por qué se otorga el derecho de opinar sobre tu vida íntima y personal en todo caso. O sea, es algo que hay que resolver en el ámbito privado igualmente.

O sea, no es una cuestión de Estado. Legislar sobre esto es sacar las cosas fuera de contexto completamente. Y los problemas de violencia de género, tanto si es de agresión hacia personas que no tienen la misma tendencia sexual que uno, como si es violencia hacia una persona del género opuesto, pues son un problema de educación otra vez, ¿vale? De educación emocional, de reconocer las propias emociones y de educación comunicacional, ¿vale? De ser capaz de comunicarnos coherente y efectivamente con los demás.

Vivimos aislados completamente. Los niños van al colegio, son aislados de su familia, ¿vale? Son sentados en clases de 30 alumnos y son tratados todos de forma global. A nadie le importa la vida, la esfera personal de los niños. No les educan para comunicarse desde sí mismos tampoco. Y en casa pues, bueno, pasan menos horas con sus familias que con sus educadores del colegio, ¿no?

Y no estoy hablando que a los profesores no les importen los niños, no estoy diciendo esto. Estoy diciendo que las políticas sobre educación no están enfocadas en la persona, en el niño. Están enfocadas en la programación que van a ejercer sobre el niño. Entonces, bueno, es normal que crezcamos no sabiendo qué nos pasa a nivel emocional y que no sepamos comunicarlo tampoco. Esto genera muchos conflictos; conflictos de género y de no género, conflictos, violencia, muchos tipos de violencia. Y tomar conciencia de uno mismo es lo más importante para saber dónde están nuestros propios límites y así no invadir la esfera de los demás, que corresponde a los demás.

También hay una forma de abuso que suponen las leyes sobre género, ¿no?, las políticas de género. Hay un abuso que se está ejerciendo tanto sobre hombres como sobre mujeres. Yo creo que es un abuso hacia los hombres que se pretenda que las mujeres somos siempre inocentes, carentes de astucia e incapaces de mentir. Esto no es así. Las mujeres somos seres humanos en proceso de evolución igual que los hombres y merecemos todos el mismo trato, no un trato de favor que además tiene un precio muy alto.

Tiene el precio de protegernos de enemigos imaginarios que no existen, porque el único enemigo que tenemos es la falta de educación. La falta de educación emocional, la falta de educación sobre nuestra biología y nuestra fisiología —o sea, sobre nuestro sistema hormonal y cómo afecta ello a nuestras emociones— y la falta de educación comunicacional. Ese es nuestro enemigo.

En cambio, con todas estas políticas de género se está normalizando la falta de conciencia sobre todo esto. Se está criminalizando a los hombres por defecto cuando no es así. Los niños que son varones tienen que crecer sintiéndose culpables por ser varones. ¿Hemos todos, chicos y chicas, de identificar los impulsos propios de la juventud como un delito? No, yo creo que no. Que estamos errando muchísimo el tiro y, si nosotros vamos a permitir esto, somos merecedores de las consecuencias que esto va a tener, que van a ser muy graves, porque la sociedad va cada vez a peor con todo esto.

Y si la sociedad va peor, el individuo va peor. ¿Y qué pasa? Que todo esto al final está incidiendo sobre la familia. La familia, que es la base de la construcción de la sociedad humana. La familia, que es la que acoge al ser naciente, al ser que nace. La familia que ha de ser su apoyo durante toda la vida. La familia que le ha de infundir los primeros valores que han de ser los que sustenten sus acciones. La familia que es lo más importante que un ser humano tiene, tanto para bien como para mal. La familia que forma casi el 50 % de lo que somos y, por supuesto, la madre el 100 % de lo que biológicamente somos.

Quiero hablarte (seguramente ya lo conoces) del experimento social de ingeniería social que se hizo en Sierra Leona durante la sangrienta guerra civil que hubo. Sierra Leona, en África. Los guerrilleros llegaban a las aldeas, mataban a todos los adultos y dejaban a los niños sin su familia completamente desprotegidos. Y los adoptaban para que formaran parte de la guerrilla. Les daban un fusil y les daban órdenes de matar, les daban órdenes de abusar, les daban órdenes de... y el resultado de ese experimento fue muy bueno para ellos porque comprobaron que los niños son altamente vulnerables y altamente manipulables.

Que pueden eso, hacer algo tan terrible como matar por ser aceptados por su familia adoptiva. Esto es algo que a mí me produjo un gran impacto. Por un lado, porque me hizo consciente de lo importante que es que eduquemos a los niños desde el absoluto respeto porque son muy vulnerables a nosotros. Ellos son conscientes de que tienen una necesidad muy grande de protección, que nos necesitan muchísimo. Y son capaces de ir en contra de sí mismos, de sus propias necesidades, por ser aceptados por su familia. Pero si les retiras la familia, si les rompes la familia, estás rompiendo su seguridad y van a ser mucho más manipulables después de eso.

Y yo creo que de ahí, de ese experimento de ingeniería social que fue tan bueno para los intereses de quienes tienen interés por el poder de dominación sobre todas las áreas de la vida humana para obtener el fruto de nuestro trabajo (que es el dinero al final), pues a partir de ahí se han creado las políticas sobre tutelaje de los niños. De esto también hablaremos en su momento; tal vez ya tengas alguna información, pero si no la tienes hablaremos. Ahora ya no me da tiempo, ya estamos llegando casi a los 30 minutos del episodio y no puede ser.

Los negocios de acogida de niños tutelados, el cómo se gestiona el dinero hacia esto, las políticas sobre la familia... Porque claro, se gasta dinero en negocios de acogida de niños tutelados en lugar de gastar (que no es poco dinero además, ya hablaremos de esto), en lugar de utilizar ese dinero en dar la oportunidad a una familia de remontarse. En poner a su servicio psicólogos que puedan resolver los problemas de adicción, en mejorar su calidad de vida a nivel de economía, porque hay muchas familias que viven en la miseria tanto moral como económica como educacional. En aportar educación a los padres, en aportar lo que necesite la familia para poder seguir adelante.

Pero no; lo que se hace es invertir mucho dinero en negocios de acogida de niños tutelados porque tienen el doble interés de generar riqueza para ellos (para mantener los sueldos de los políticos, los sueldos vitalicios de los políticos) y porque facilitan niños que van a crecer como adultos vulnerables, adultos manipulables, que van a aceptar cualquier cosa porque no van a tener capacidad de discernimiento. Porque les ha faltado una familia que sustente su moralidad, que sustente su ética y que sustente su seguridad como humano. Es que podría hablar muchísimo más sobre todo esto, pero voy a dejarlo aquí porque ya ha llegado el tiempo.

En próximos episodios, si os interesa, seguiré desgranando cada uno de los aspectos que he ido tocando sobre la familia o sobre cualquiera de los otros temas. Espero vuestros comentarios, de verdad, tanto si estáis de acuerdo con lo que he comentado en este episodio como si no lo estáis. Por favor, estos son los que más mi interesan porque quiero incorporar nuevas visiones a mi punto de vista también y abrir nuevos debates también. Así que hoy doy por terminado este episodio.

Muchas gracias por escucharnos. Gracias por participar por tus sugerencias, por tus likes y comentarios, por compartir los episodios del podcast. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Muchas gracias a Pere Ardevol, mi confidente sobre cuestiones políticas que, aunque no siempre estoy de acuerdo con él, su interés por seguir la actualidad política de España y compartirla conmigo hace que me mantenga al día en estas cuestiones. Así que se lo agradezco mucho. Y gracias también a Kitflus por la cesión de las melodías del programa.

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Nos reencontramos hablando con los impulsores de un proyecto al que yo le tengo mucha estima que se llama Homeless Entrepreneur, con Juan Carlos Viñesgar y Cristina Cervantes sobre el proyecto que están llevando a cabo. Y hasta entonces, no te olvides de mantener la conciencia de que si cedes tu responsabilidad a otros, estás renunciando a tus derechos y también a tu libertad. Que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.