80. Dinámicas en familias con adolescentes, con Joan Contreras
28 de febrero, 2020
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Os aportamos unas cuantas ideas para lidiar con los conflictos familiares típicos de la adolescencia.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del episodio, organizada en párrafos para mejorar su lectura:
Vida en Salud Episodio 80. Dinámicas en familias con adolescentes con Joan Contreras. Aunque los conocimientos e intereses de Joan abarcan muchos ámbitos de la psique humana, esta vez nos reunimos con él para hablar de su fuerte: las dinámicas que se dan en las familias con adolescentes. Hablamos de las características que desarrolla la personalidad de los adolescentes en muchos casos, y aunque ya sabemos que cada persona es un mundo de coincidencias y nadie es igual a nadie, muchos adolescentes desarrollan conductas demasiado simbióticas, demasiado parecidas para no ser previsibles. Y claro, al ser tan parecidas, las soluciones se pueden generalizar bastante. Así que os aportamos unas cuantas ideas para lidiar con los conflictos familiares típicos de la adolescencia.
Y si es la primera vez que escuchas este podcast, te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valería. Como verás, nosotros tenemos una forma diferente de entender y vivir la salud. Apostamos por una visión en que tú eres protagonista de tu salud y de tu vida. Eres la persona más adecuada para cuidarte de ti y nadie sino tú debería hacerlo. Desde una visión muy amplia de la salud, ofrecemos información, conocimiento, inspiración y motivación que despiertan la capacidad de tomar decisiones acertadas sobre tu salud y la de quienes dependen de ti.
Y en marzo inauguramos un centro de recursos que poco a poco irá atesorando mucha y valiosa información enfocada en la autogestión de la salud. El primer directo con preguntas y respuestas será sobre el año nuevo chino de la rata de metal con Jordi Gutiérrez, que lo conoces de todos los episodios sobre salud taoísta que puedes encontrar en el podcast. Estoy segura de que tú ya sabes lo valioso que es contar con un mapa que te indique la ruta que has de seguir. Y esto es lo que nos va a entregar Jordi este día: un mapa de la ruta que andaremos durante todo el 2020 y todos los detalles sobre lo que nos vamos a poder encontrar y sobre cómo podemos sentirnos. Imagínate lo que puede significar contar con esto en tu vida.
Así que si lo has pensado y quieres asistir, ve a vidaensalud.es/matricula y date de alta para recibir los avisos de todos los directos que vayamos programando y todos los recursos que vamos almacenando en esta academia para la autogestión de la salud. Y hazlo pronto, porque hasta este sábado todavía puedes aprovechar la oferta, el sábado 29 de febrero de 2020 (porque si alguien lo ve dentro de tres años, que sepa que es en 2020 el 29 de febrero). Y puedes aprovechar esta oferta, bueno, es un ofertón en realidad, porque puedes matricularte a todo lo que quieras de la academia por tres euros al mes solamente durante todo el 2020; además, hasta diciembre del 2020 se mantendrá este precio para ti. Y luego en marzo el precio va a subir y no volverá a haber una oportunidad como esta. Así que piénsatelo bien porque podrías llegar a arrepentirte de no haberte matriculado ahora. Te dejo con Joan ahora mismo.
Conozco muchos padres que están esperando la etapa de adolescencia, que de alguna manera se han leído incluso libros, y luego llega el momento y te coge desprevenido. O sea, es algo que es bastante inherente a la situación. Y el adolescente me encanta porque tiene varias normas: una de las normas es hacer llegar al límite a los padres (esto es superinteresante); otra de las normas es llevar (que es complementaria a la anterior) llevar la contraria; otra de las normas es defenderse con todo un nivel de vocabulario que tiene a su disposición y de reflexión que también coge desprevenidos a los padres, puesto que están acostumbrados a aquel niño que dócilmente más o menos se convencía de las explicaciones adultas.
Por tanto, nos encontramos varios frentes, varias situaciones a cual más interesante. Y depende de la flexibilidad de los padres para aceptar esto, de la capacidad para adaptarse al cambio que hablábamos, pues lo pueden pasar peor o mejor, ¿no? Claro, a pesar que hay adolescencias que son suaves y casi no provocan ningún trastorno, también hay que decirlo. Es decir, hay muy poquitos adolescentes, pero haberlos haylos, que no son conflictivos. ¿Y esto de qué depende? Porque yo me pido uno de estos que no son conflictivos de ningún tipo. Va a depender sobre todo del carácter del chico o de la chica y va a depender también del nivel de comunicación que tengamos anteriormente a la adolescencia. Si el nivel de comunicación es óptimo, las probabilidades de que el conflicto adolescente se haga mayor disminuyen. Cuando hay cosas, roces, situaciones de la primaria de 7, 8, 10 años que no se han resuelto bien, entonces ahí es fácil que la adolescencia surja con furor, con pasión y que haya conflicto.
Claro, y el primer frente de batalla de enemigo, digamos imaginario, que se encuentra un niño es sus padres, ¿no? Básicamente. Es decir, el adolescente se encuentra atrapado entre no querer ser niño, pero actuar como un niño queriendo ser adulto con planteamientos muy ilusos que se apoyan en sus compañeros la mayoría de veces y que los padres fácilmente rechazan por infantil. Y esto provoca una herida en el orgullo adolescente. Entonces hay que ir con tacto para tratar con los adolescentes; hay que ser muy justo, muy ecuánime. Por mucha tontería que digan, es importante escucharlos con atención, que se sientan escuchados. Y nuestra determinación educativa tiene que ser al unísono entre el padre y la madre (en el caso de que estén los dos) y tiene que ser calmada y contundente.
Además, que tenemos que prever la reacción del niño o de la niña o del adolescente. Uy, eso me parece complicado, ¿cómo vas a prever la reacción de otra persona? No, es fácil, porque tú le dices: "no, no, vas a llegar a casa a las 9"; el niño te dice que sí y tú ya sabes que no va a llegar a las 9. Es que ya lo sabes. Tienes grandes posibilidades de que "resulta que me he dejado tal cosa en casa de no sé quién y hemos tenido que buscarlo, pero yo te he avisado porque te he enviado un WhatsApp, pero claro, es que no podía ir antes", etcétera, etcétera. Y si todo esto lo antecedes, es mucho más fácil de generar una consecuencia, porque yo le dije a las 9, pues el próximo día no sales porque has venido a las 9:30. Pero lo digo con calma, lo digo con alegría y cuando el niño se rebota o la niña se rebota, pues yo estoy tranquilo ya. Quizás me altero, pero yo la base es tranquila ya. En cambio, si yo pienso ilusamente de que me ha dicho que vendrá a las 9, llega a las 9:30 y me cabreo porque ha pasado esto, ya voy en desventaja. No sé si me explico. Sí, sí, tanto, yo creo que está muy claro.
Son situaciones que el prever la posible conducta del adolescente nos va a ayudar mucho. Claro. Y a los adolescentes siempre les pasan cosas, siempre. Es que he tenido que ayudar a un amigo que resulta que hemos ido... siempre hay situaciones que tienen una lógica y que ellos te explican con gran veracidad. Pero básicamente lo que deberíamos establecer es que ellos no van a hacer lo que nosotros les estamos pidiendo que hagan, ¿no? Esa sería la premisa, digamos. Y incluso Diana te diría de ir un poquito más allá. Es decir, sobre esa premisa de que no van a hacer lo que nosotros decimos, porque nosotros cuando fuimos adolescentes tampoco lo hicimos, ¿verdad? Ir más allá en el sentido de pensar que esta personita está haciendo una transformación hacia la vida adulta.
Y esa transformación la hace a base de excesos. De encontrarse con los límites, de encontrarse con sus propios límites. Exacto. Y esos excesos le van a llevar a la corta o a la larga a un estado de madurez. Si yo soy capaz de aceptar esos excesos, que no digo de compartir, digo de aceptarlos, le estoy dando una seguridad, una confianza que va a necesitar en esta etapa de altibajos constantes. Por tanto, es importante la aceptación de todo este esta exageración adolescente, por un lado, y por el otro ser consistente y coherente con las normas que pongo. Los adolescentes van a buscar la coherencia. O la falta de coherencia para aprovechar la brecha. Y la falta de coherencia la van a criticar, la van a exagerar, se van a aprovechar de ella, van a intentar tomarse la justicia por su mano. Pero si nosotros somos coherentes en nuestra acción educativa, lo que está claro es que le estamos facilitando el viaje al adolescente.
Coherentes desde lo que dice el padre y la madre, coherentes con las consecuencias si hay que poner límites, con los castigos, coherentes con la flexibilidad que necesita un adolescente también. No sé, quizás poner un ejemplo para no hablar tanto en teórico, ¿no? ¿Qué te parece, Diana? Vale, venga. Sí, por ejemplo, podemos seguir con esta idea de que yo quiero que un niño tome responsabilidad, sea siga unas normas, y le digo que llega a las 9 y llega a las 9:30 o a las 10:15. Entonces ahí tengo que prever cuál va a ser mi respuesta. Mi respuesta puede ser: "esta vez te la paso, pero la próxima no". Si esta es la próxima ya, es decir, que esto ya se ha dado y que resulta que esta era la próxima, entonces yo tengo que tener preparada la consecuencia. Para que la consecuencia sea efectiva, tiene que ser lo más inmediata y lo más corta posible.
Hay padres que en la adolescencia le dicen: "pues un mes sin salir", ¿no? O "dos semanas sin móvil". Porque con este castigo descargan su rabia. Lo que está claro es que es imposible que cumplan este tipo de castigo, porque el padre o la madre son los primeros que bajan la guardia y a la semana el niño le pide el móvil para no sé qué cosas y tal y ya está, ya se ha perdido el efecto. O al cabo de dos semanas ya le dice que tiene que ir a un cumpleaños porque se había comprometido y tal y ya el padre no se acuerda del castigo y le dice que sí y lo del mes sin salir ya no se cumple. Por tanto, el castigo tiene que ser corto y le tiene que decir: "el viernes que viene no sales". Y se lo tiene que decir con la calma que acompaña a la coherencia de mis acciones. Y esta calma puede provocar una serie de protestas, gritos, sensaciones de victimismo (que a mí solo me pasa esto, que a los demás no les pasa), etcétera, etcétera, que tenemos que aguantar estoicamente sin dejar de persistir en este hecho de que el viernes que viene pase lo que pase tú no sales por no haber cumplido hoy el horario.
Y esto tengo que hacerme a la idea de que va a ser difícil que lo acepte. Puede ser que sí, puede ser que no. Porque si el adolescente tiene una excusa muy buena, es que se ha desmayado fulanito, lo hemos llevado al hospital y encima tú que dices que sea responsable... entonces lo que hay que hacer es bueno, en principio el viernes no sales, luego llamaré a la madre de fulanito a ver si es verdad. Porque los hay muy avispados y te pueden colar cualquier cosa. Los hay que a lo mejor no ha sido un amigo suyo que ha ido al hospital, sino que era un conocido de lejos y ya ha metido ahí toda la salsa que ha podido más. Y el adolescente es ese, ¿no? Si recordamos nosotros nuestra adolescencia podemos ver una serie de elementos en los que jugamos al gato y al ratón con las normas y los deseos que teníamos, y unos deseos muy, muy potentes, porque la parte hormonal está a flor de piel.
Luego hay aspectos muy bonitos en la adolescencia, como es llegar a tener las conversaciones que puedes tener con tu hijo o con tu hija, momentos en que ellos te enseñan cosas, ellos te dan la vuelta en opciones que tú creías claras, y lo de ser profe o ser acompañante a veces se gira. Para mí desde que nacieron en mi caso como madre, para mí desde que nacieron todo el tiempo se está girando, todo el tiempo me están enseñando cosas. Y es si se sabe aceptar y se sabe canalizar esto correctamente, pues creo que es precioso, es precioso. Estamos dando una vida que luego nos da vida a nosotros a unos niveles que nunca nos hubiéramos imaginado cuando eran pequeños. Son cosas de la adolescencia que a veces quedan tapadas por todo el tema de límites, todo el tema de romper normas, y que creo incluso que es más importante cultivar unos valores, conversar con ellos de esas conversaciones que sean de tú a tú, que no sean con la carga impositiva que tenían en la primaria anteriormente.
Sino que ser modelo, ¿no? Y a veces puede darse eso o a veces no. Lo que no puede hacer un padre de adolescente o una madre de adolescente es bajar la guardia. Porque a lo mejor tienes una conversación maravillosa que hablas de sociedad y el mundo que tiene que cambiar y muy bonito y te da unas ideas y luego le dices que baje la basura y no la baja. Y se lo has dicho 80 millones de veces y lo tienes apuntado ahí y sabe que es su tarea y todo. Creo que al adolescente es el colofón de todo un sistema educativo que hemos ido cultivando. Muchas veces los padres son ya algo mayores con el hecho de ser adolescentes, los niños han pasado unos años, no tienen la misma energía que cuando tenían tres, cuatro o seis años, y es necesario tomarse las cosas con calma.
Es decir, cuando el adolescente nos busca en esas discusiones a las que podemos estar incluso acostumbrados, es necesario no entrar ahí. Podemos discutir un rato y si vemos que la conversación no llega a ningún lado, no dejarla que se enquiste porque si no nos vamos a poner todos nerviosos. Lo dejamos para otro día, creo que es muy interesante, pero ahora necesito hacer la cena... cortar de raíz. Porque hay adolescentes muy cansinos. Y los padres y las madres que lo tengan en casa saben a qué me refiero. Ellos tienen capacidades adultas pero las responsabilidades las tenemos nosotros, por tanto, luchan a muerte.
Y ahí es muy bonito... el otro día le decía a un padre: "mira, en vez de hacerle de aleccionador a tu hijo y darle toda una serie de normas, tú le puedes decir: 'qué, te han quedado cuatro, ¿eh? Ya te lo decía yo'". Ponernos en un momento dado en un plano más de colega o de cómplice. Y me decía este papá: "es que no sé hacer ese modelo, yo le meto la bronca porque ha suspendido dos o cuatro y aquí tiene que aprobar y no sé qué y no sé cuántos". Y el tío lo decía enfadado y no sabía hacer ese vuelco. Es muy bonito educar en la adolescencia, en las otras etapas también, pero en la adolescencia aún lo es más. Es muy bonito educar en el sentido de que yo hago el papel de maduro, de adulto que alecciona, que castiga, que riñe, pero luego soy capaz de llegar al niño de una forma en que relativizo mi postura anterior. Hay padres que me pueden decir: "hombre, Joan, si haces eso pierdes autoridad". Ya, es lo que estaba pensando. Y si lo sabes llevar, yo creo que la ganas. Fíjate.
Porque para que haya autoridad necesitamos que haya una norma bien clara y transmitir comunicativamente hablando confianza y alegría. Si solo comunico la norma bien clara y no hay ese punto de hablar de fútbol, hablar de moda, hablar de otros amigos en que yo puedo transmitir alegría y confianza, por mucha norma clara que pongo no voy a conseguir autoridad. Ya, porque el adolescente te ve como casi algo muy ajeno a él. Lejano. A lo mejor podemos aprovechar que hay algún tío o algún familiar que a veces conecte con el adolescente de forma especial y que nos haga un poquito la función esa de comunicador. Cuando no somos capaces de hacer nosotros ese papel.
En otras culturas el adolescente sale ya por costumbre del ámbito familiar y se empieza a relacionar con otras personas. En nuestra cultura occidental lo mantenemos hasta los 20 años en la misma familia aunque sea a base a punto de estallar toda la casa. Pero hay otras culturas en que se hace hincapié en el nivel de conciencia o aumentan el nivel de conciencia sacando el adolescente de la casa, llevándolo pues ya sea pues a algún campo de trabajo o llevándolo a casa de unos tíos. Y son medidas que recomiendo si es posible, si tenemos una familia que sea de confianza, poder que comparta por ejemplo un curso escolar en otra familia. Y si puede ser en otro país mucho mejor, porque entonces el adolescente valora lo suyo.
En cambio, si está siempre en la misma casa, pues luego se enfada porque no hay wifi, porque no hay wifi hace un drama como en el anuncio ese que salía en la tele, y no valoran. Pero no valoran porque no han podido tener oportunidad de comparar con otras familias, de ver mundo. Y el adolescente necesita experiencias, necesita vivencias, necesita cosas nuevas. Y en nuestra sociedad lo decimos que siga trabajando como cuando hacía cuarto o quinto de primaria. Y esto es un tema social que nuestra sociedad, nuestra cultura, desde mi modo de ver, no cuidamos este paso de confianza adolescente tan importante.
Totalmente de acuerdo, yo también lo veo así. No lo cuidamos, pero no cuidamos ninguno de los pasos de la vida tampoco en general, pero este que es tan importante tampoco. Bueno, por eso también estos programas para poder abrir ventanas en situaciones que nos pensamos que solo hay una sola oportunidad. Creo sinceramente que en educación siempre hay más de una salida, siempre. Otra cosa es que la encontremos o no, pero estoy totalmente convencido de eso. Y lo último que necesitamos perder es la confianza o la fe en nosotros mismos para dar salida, para dar respuesta a cualquier situación que se nos plantee. Y a lo mejor imagino que hay padres que nos están oyendo y nos dicen: "ah, pues yo tengo este problema y no hay forma de cambiar a mi hijo". Pues entonces si no hay forma de cambiar a tu hijo tienes que cambiar tú. Claro. Tienes que cambiar tú porque tú sí que puedes cambiar y si sigues haciendo lo mismo vas a tener las mismas respuestas, las mismas soluciones que no nos llevan a nada.
Entonces este planteamiento a veces que podemos charlar ahora tranquilamente y que en términos de crecimiento personal está tan claro, o en frases de Facebook, ¿no? "Cámbiate a ti mismo porque los demás no puedes cambiar". Cuando se trata de un problema relacional o de una situación complicada no nos acordamos. Nos enquistamos. Y aquí un tema muy importante que necesito recalcar, Diana, me vas a permitir hacer énfasis es: la coherencia entre el padre y la madre. Esto para mí es totalmente obligado. De forma que puedo afirmar que en una familia que no haya esa coherencia entre el padre y la madre van a tener problemas matemáticamente con este hijo o con esta hija.
¿Y cuando hablamos de coherencia estamos hablando de que estén de acuerdo obligatoriamente o que aún en desacuerdo mantengan una coherencia? Aunque evidentemente es muy difícil estar de acuerdo sinceramente y honestamente en todo a veces, ¿no? Claro, porque tenemos unas familias de origen y hemos sido educados en ambientes diferentes. Y esos valores los aplicamos en nuestros hijos, los que hemos recibido. Y a lo mejor los valores de una familia es el de espabílate, ¿de acuerdo? Y a mí me dijeron "espabílate, espabílate". Y a lo mejor en la otra familia le dicen a la madre por ejemplo "uy cuidado, cuidado, cuidado", ¿no? Entonces se juntan los dos y el padre va diciendo "espabílate, espabílate" y la mamá va diciendo "ay cuidado, cuidado, cuidado". Entonces los valores van a ser en gran parte iguales porque esta persona, esta pareja funciona o esta pareja está junta, pero va a haber matices, situaciones, cambios de límites.
A lo mejor a un papá no le importa que venga a las 2 de la mañana porque él ya lo hacía también, ¿no? Y la mamá está sufriendo desde las 12 que tenía que llegar. Y ahí es necesario que a pesar de que los valores sean diferentes, el acuerdo como tú decías en esta segunda opción sea la mutua como consecuencia. Es decir, el adolescente tiene que ver a un padre y una madre que están de acuerdo en la norma que le ponen. Luego que el padre y la madre hubieran puesto más o hubieran puesto menos, eso queda dentro de la pareja, dentro del matrimonio. Y ahí que vea un frente común.
Hoy en día hay muchos adolescentes que faltan al respeto y hay muchos adolescentes que faltan al respeto a las madres. Adolescentes varones que faltan al respeto a las madres. De esto nos estamos encontrando. También pasa en chicas, pero en chicos por ejemplo yo en mi consulta lo veo. Y es importantísimo que haya unas líneas rojas que no se superen. Esas líneas rojas desde mi punto de vista una de ellas es la falta de respeto, la mala contestación, incluso el insulto. Llegados a este punto tenemos que parar, reflexionar, recomiendo a los padres que se vayan un fin de semana fuera juntos y que pongan las cosas muy clarito respecto a cómo intervenir. Que no dude en leer libros, buscar información o incluso acudir a un profesional, porque esto se puede complicar mucho. Y un adolescente puede poner fácilmente a una pareja en jaque. Fácilmente. Porque es sagaz, es rápido, es inteligente, no lo hace con mala intención, es un chiquillo travieso pero nos vuelve locos.
Bueno, busca límites, ¿no? Es su función en esa etapa de la vida encontrar límites para conocer los suyos propios. Y ahí o nos arrasa la ola porque nos coge de imprevisto o aguantamos el chapuzón y tiramos adelante. Pero sabes una cosa que me parece que suele pasar cuando se da esta situación que el adolescente pone en jaque a la pareja, a sus padres como en la relación misma, y es que se suele dar mucho el distribución de culpas que yo le llamo, ¿no? "Es que tú tienes la culpa de que este niño o esta niña actúe así y me hable de esta manera porque tú mira lo que has hecho" y no sé qué no sé cuántos. Porque claro, el niño no puede ser el responsable de esto, ¿no?
Esto es intentar solucionar una grieta en la pared dando martillazos, ¿verdad? Si me permites la metáfora. Sí, sí. Las habilidades comunicativas entre la pareja, que esto da para otro programa, teóricamente tendrían que ser buenas del resultado de la primaria. Acusando a la otra persona, criticándola, buscando culpables, nos desfogamos, nos quedamos tranquilos, pero no solucionamos absolutamente nada. Creo que cuando hay una situación grave lo que ocurre es que nos sentimos mal y no estamos acostumbrados o la gran mayoría de gente no está acostumbrado a expresar su dolor, sino que estamos acostumbrados a acusar o criticar al otro.
La fórmula en que nos tendríamos que empezar a comunicar es "yo me siento mal, me siento aislado, me siento ignorado, me siento herido" y a partir de aquí que la otra persona explique sus sentimientos. A partir de esta expresión de sentimientos ya veremos a ver qué hacemos. Pero que haya un silencio, porque si no es "yo me siento mal porque tú has hecho esto, tú has hecho lo otro, tú no sé qué" y lanzamos mensajes "tú" acusadores que lo que provocan es que la otra persona se cierre en banda o como mucho nos imite. Empiece a echarnos las culpas a nosotros. ¿Cómo? Con lo cual llegamos a un diálogo de besugos.
Claro, por ejemplo, acaba de salir ahora una familia que hace años que tiene este diálogo y ahora ya se está planteando la separación, ¿no? Porque no han llegado a un acuerdo a nivel de cómo educar a los hijos y esto ha ido a más, a más, a más... quizás en un año no pasa nada, pero si llegamos con cinco o seis años así provoca un desgaste tremendo. Y ojo porque en otros ámbitos de la pareja puede funcionar. En otros ámbitos puede funcionar la pareja. O sea, estamos hablando de algo muy gordo. Sí, bueno, es que no es poca cosa, es muy importante el cómo relacionarnos con nuestros hijos, que de hecho eso sería la educación, el cómo nos relacionamos con ellos básicamente, ¿no? Según atendiendo sus necesidades cognitivas y las de más, las físicas, biológicas, etcétera. Pero es importante. Entonces, ¿y qué es lo que deberíamos hacer cuando no hay manera de llegar a un acuerdo con nuestra pareja sobre una base sobre la cual tener de alguna manera la misma respuesta los dos, aunque a lo mejor pues tengamos que ceder en algo cada uno de nosotros?
Aquí lo tengo muy claro, Diana. Yo si tengo un problema con un grifo intento arreglarlo yo; si no lo puedo arreglar llamo a mi padre y si no llamo a un fontanero. El caso de la comunicación en una familia es muchísimo más complicado que cualquier tipo de cañería que no funcione. Por tanto, desde mi punto de vista la ayuda de un profesional es obligada. Y si nos estamos gastando el dinero en una tele que es pantalla plana de no sé cuántas pulgadas, creo que es de lógica y es un avance en salud el invertir el dinero en un profesional de confianza que nos pueda ayudar.
Muchas veces gastamos el dinero en situaciones de objetos y también creo sinceramente que en la sociedad loca en la que estamos metidos hoy en día necesitamos cada vez más emplear el dinero en servicios que nos puedan ayudar, ya sea unas clases de yoga, ya sea alguien que nos ayude con la declaración de renta, alguien que nos ayude a incluso un feng shui que nos ayude a decorar la casa que nos haga sentir mejor, y como no un profesional pues de la terapia o de la comunicación o del coach o como le quieras llamar con el que puedas tener un diálogo para desencallar estas situaciones que son también muy humanas. Desde mi punto de vista el tiempo puede jugar a favor siempre y cuando haya un respeto hacia la otra persona. Y esto es difícil a veces de llegar, ¿por qué? Porque estamos hablando de nuestros hijos y nuestros hijos no se tocan. ¿Me explico? Es decir, a mí me pueden insultar, me pueden ignorar, me pueden hacer un montón de perrerías y las aguantaré o no, pero mira, yo lo llevo. Que no toquen a mis hijos.
Es necesario comprender estos sentimientos, estos impulsos y a la vez darles forma. Porque siendo un papá histérico o una mamá histérica no vamos a llegar a ningún lado. No. Claro, es que va a ser imposible que no lleguemos a un momento de descontrol. Es imposible, todo el mundo llega a ese momento, todo el mundo. Porque somos humanos y somos familia y los queremos con pasión desbordante y queremos lo mejor para ellos y nos nos ponemos al cien por cien. Entonces detrás de esa explosión podamos respirar, podamos oxigenar, podamos reflexionar sobre lo que ha pasado y buscar vías de salida.
¿Qué recomiendo? ¿Qué recomiendo? Recomiendo a los papás que busquen momentos a solas con su hijo o con su hija. Es decir, imaginemos una familia que haya dos hijos, entonces que el papá se busque un momento, momentos a solas con uno, momentos a solas con otro. Que la mamá se busque un momento a solas con uno, un momento a solas con otro. ¿Me explico? Sí. De esos momentos a solas puedo hacer como una rutina: cuando llevo a partido a uno, entonces lo espero con el otro en el coche y aprovechar esos momentos para buscar ese ese esa comunicación individual en la que yo voy aprendiendo cómo es, voy aprendiendo a conversar, voy aprendiendo a tener una comunicación positiva y de confianza.
Porque eso nos va a dar una base que cuando haya conflictos luego podamos encontrar un momento en que yo me sienta a gusto y él o ella se sienta a gusto en esos momentos individuales en que no voy a ir a por él o no le voy a sacar normas o no le voy a recriminar tal cosa, no le voy a recriminar tal otra, sino que vamos a volver a hablar sobre lo mismo. Había una mamá que me decía: "no, no, si el padre y el hijo ya ya van juntos lo que pasa que no hablan porque están viendo el partido de fútbol". Pues ya es correcto, ya tienen su momento. Porque al adolescente lo que es importante es no dejarle solo. Sí que tiene que tener sus ratos de soledad. Pero el adolescente, aunque pida lo contrario, necesita sentirse acompañado. Claro.
Y eso es una cuestión muy importante que a veces con el tema de los móviles, las tablets, los ordenadores y los videojuegos provocan que diga: "no, no, es que él no quiere hablar con nosotros, no, porque él se mete en su mundo, él o ella se aísla". Y esto viene provocado también por la falta de esos momentos de comunicación individual. El adolescente necesita el contacto de tú a tú con el adulto. No sé si me explico. Claramente, te estás explicando perfectamente. Podríamos decir que casi que es la base, ¿no? Que tendríamos que cuidar: el contacto de tú a tú y el acompañamiento.
Ahí hay una cosa muy importante que es: "ay es que las normas, es que el castigo, es que no has sacado dos suspensos", ya, ya, ¿pero tienes esos momentos de comunicación? Yo le preguntaría. Sí, no, a veces. Cuídalos, cultívalos, provócalos de forma habitual. "Es que cuando estoy solo con él no me habla". Es igual, háblale tú. "Es que tenemos poco tiempo". 10 minutos a la semana. Pero darle valor a ese tiempo, a ese espacio. Darle valor que él o ella vea que yo le doy valor a lo que él valora.
En mi posición de terapeuta he aprendido el nombre de muchos cantantes de rap que ni me iban ni me venían, de muchos youtubers, me sé el nombre de muchos nombres de gente que juega videojuegos tipo Vegeta777, me sé los siempre me sé los cantantes que están de moda, incluso me aprendo las canciones. Y entonces encuentro sintonía ahí. Claro. Porque el adolescente ve un adulto que se sabe parte de una canción que él valora. Entonces cobra la autoridad empieza a crecer ahí. Porque me intereso por su mundo. Pero no en plan infantil de "ay, explícame lo que haces, explícame", no, hay que hacerlo con tacto, hay que hacerlo con disimulo. Al adolescente no puedes ir como un niño de cinco años preguntándole cómo le ha ido al colegio.
Claro. Es decir, necesita que tú te desnudes, necesita que tú le hables de tus experiencias, que tú le hables de cuando eras cuando tenías su edad. Pero tampoco demasiado, sin que se note demasiado que que tienes ganas de explicárselo. Es muy bonito, es muy difícil, lo admito, pero es muy, muy bonito. Sí. Hay otro tema... bueno, yo sigo, ¿eh? Es que yo creo que ya el tiempo ya lo hemos cubierto. Ah, vale, vale.
Gracias por tus sugerencias, por tus likes, por tus reseñas y comentarios, por compartir los episodios del podcast. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Muchas gracias por hacer todo esto, porque todas estas acciones nos ayudan a llegar cada vez a más gente. Muchas gracias también a Joan por todo el conocimiento que ha compartido con nosotros en este episodio. Y hay una cosa que tal vez no sabes sobre él y es que él es también podcaster: tiene un podcast en su web joancontreras.com sobre psicología y crecimiento personal, así que si quieres conocerlo, ve a darte una vuelta por allí.
Acuérdate de que hasta el sábado, este próximo sábado 29 de febrero de 2020 puedes matricularte en la academia para la autogestión de la salud por solo tres euros al mes hasta diciembre de 2020 y que no vas a volver a tener esta oportunidad más. Y nada, pues la próxima semana estaré yo aquí en el podcast hablándote sobre el dolor de lumbares y el dolor de cervicales. Hasta entonces, que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.