89. La vacuna del coronavirus
03 de mayo, 2020
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Estamos esperando la vacuna del coronavirus ¿cómo será? ¿Y si las vacunas no fueran lo que nos están diciendo que son? ¿Y si fueran las auténticas responsables de...Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, episodio 89: La vacuna del COVID-19.**
Esta locura del coronavirus está afectándonos cada vez más, y parece que la única esperanza que tenemos es que llegue la famosa vacuna del COVID-19, que nos ha de proteger de este coronavirus y de sus mutaciones posteriores. Pero, ¿qué es esta vacuna? ¿De dónde viene? ¿Cómo la han hecho? ¿Será segura para nosotros? Esto es lo que quiero aclarar en el episodio de hoy. Sigue conmigo, porque de esta información depende tu futuro, el de tu familia y el de toda la humanidad.
Va a ser mejor empezar por el principio, y el principio es la vacuna en sí. Así que vamos a ver qué es una vacuna con profundidad y rigor. Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira hacia una vida saludable. Y sabemos que tener el poder sobre la propia salud es tener el poder sobre la propia vida; por eso, ponemos todo nuestro empeño en ofrecer múltiples herramientas que te ayuden a empoderarte sobre tu salud. Tenemos este podcast que estás escuchando, un canal de YouTube en el que nos encontramos en directo con aquellas personas que queráis acompañarnos, y una academia online en la que puedes encontrar cursos sobre diferentes temas que te ayudan a tener la información y el conocimiento que necesitas para poder tomar decisiones informadas y acertadas sobre tu salud y la de quienes dependen de ti. Si quieres estar en contacto con nosotros, te sugiero que te suscribas en vidaensalud.es/suscripcion y así puedas recibir la información de todo lo que vamos proponiendo.
Pues para entender qué es una vacuna, vamos a ver ahora cómo está hecha. En realidad, la composición y la forma en que se elaboran las vacunas nunca ha sido de dominio público; es decir, ha sido un secreto. Increíblemente, a mi parecer, porque si ha de entrar en tu cuerpo o en el cuerpo de tus ancianos o de tus hijos, deberías tener el derecho de saber qué es lo que están inoculando de una forma tan invasiva con este medicamento de última generación. Al igual que has de tener derecho a saber qué estás comiendo o bebiendo con los productos que compras en un supermercado.
Entonces, una vacuna es un producto realizado en laboratorio, mezclando material genético, productos químicos y compuestos inmunodepresores. Todo ello son venenos para tu cuerpo y para el cuerpo de tus hijos. La producción de una vacuna lleva mucho tiempo de investigación detrás: muchas pruebas, muchas torturas, experimentos genéticos terroríficos y muchas muertes. Todo para que no pases la gripe cada año. Se empieza con la tortura de los animales de laboratorio, a los que les transforman el ADN para que sean mejores depositarios de los cultivos de los retrovirus que quieren investigar. Estas torturas son de todo tipo: inocularles enfermedades, modificaciones del ADN que les producen mutaciones que vete a saber qué consecuencias tienen, aunque sabemos que una de ellas —no la peor— es la muerte.
Luego las torturas y las muertes pasan hacia las personas. Y ya digo que la muerte no es la peor de las consecuencias que tiene la experimentación con este tipo de productos de laboratorio. Primero les toca a los de los países de los que... bueno, los países que alguien bautizó como del tercer mundo. Ellos se comen las peores reacciones de estos preparados asesinos. Es con ellos que ven que la vacuna que han producido genera infertilidad, o muerte fetal, o muerte súbita del recién nacido, o deformaciones y lesiones genéticas importantes que derivan en enfermedades autoinmunes y neurodegenerativas.
Una vez han visto cómo responde la vacuna de la temporada —al igual que están a punto de hacer con la del coronavirus que quieren empezar a probarla— la comercializan mediante su sistema perfecto de distribución. Los sistemas de salud del estado compran miles y millones de dosis de esas vacunas, privatizando así el dinero público, que debería estar destinado a servir las necesidades de los contribuyentes, porque es de ellos ese dinero, no lo olvidemos. Y luego, mediante campañas de propaganda que cuestan millones del dinero público también, nos lavan el cerebro para que las usemos en nuestros padres, abuelos, hijos y hasta en nosotros mismos.
Se supone que, como ha sido ya probada en los africanos y ya se sabe qué efectos adversos produce, ya los han arreglado, ¿verdad? Pues no, no es así. Sigue siendo muy peligrosa, pero tú no te enterarás a no ser que tu hijo tenga algún problema añadido, como una microbiota pobre por haber nacido por cesárea o porque no le pudiste dar de mamar, por ejemplo, y entre otros; y reacciona muy mal a la vacuna, generando una enfermedad terrible que cambiará por completo la vida de tu familia. Porque si las reiteradas vacunas matan a tu padre o a tu madre o a tu abuelo, tú no lo sabrás, porque jamás te dirán que ha muerto por eso. Te dirán que ha muerto de una enfermedad autoinmune, o que les ha matado la gripe porque ya estaban muy débiles, o que el Alzheimer —que se supone que es normal en ancianos— acabó con ellos.
Los que seguro que vivirán las consecuencias serán tus nietos y los hijos de tus nietos. A ellos, los retrovirus con ARN modificado genéticamente les producirán mutaciones muy graves que nadie sabe cómo les afectarán, ni qué tipo de trastornos les producirán. Pero nadie te dirá que todo esto ha sido provocado por las vacunas que, sí o sí, hemos de pagar todos.
¿Sabes cómo se fabrica una vacuna? Mira, Judy Mikovits es una eminente viróloga que estuvo trabajando durante años en un laboratorio que investiga para la producción de vacunas. Pero es un ser íntegro y honesto y, en 2014, viendo cómo los trabajadores del laboratorio se infectaban gravemente y cómo actuaban los retrovirus en los tejidos humanos, junto con todo el equipo del laboratorio, solicitó a las autoridades de los Estados Unidos que se demorara completamente este tipo de investigación por el riesgo que suponía para la salud de las personas. En ese año, el entonces presidente Obama declaró ilegales este tipo de ensayos. Aun así, Anthony Fauci —que es como el ministro de sanidad en los Estados Unidos— migró la investigación al laboratorio de Wuhan, y allí continuó con su propósito que tantos beneficios les produce cada año.
¿Y qué es lo que es tan peligroso? Pues en esta experimentación es necesaria la considerable cantidad de tejido fetal, entre otros tipos de tejidos. De ahí el interés por facilitar el aborto y estimular esta práctica criminal entre la población, vendiéndonosla como un derecho. Y estos tejidos son necesarios para cultivar los virus; cultivarlos para luego poder extraer de los cultivos el material genético que irá en la vacuna y que, supuestamente, nos va a proteger de los posibles contagios de ese mismo virus. Son necesarios muchos tipos de tejidos, ¿sabes? Entre esos, los tejidos de personas gravemente enfermas para que los virus puedan sobrevivir en los cultivos, porque si no, la inmunidad natural de cualquier tejido vivo —la misma inmunidad que tú tienes y que tus padres y tus hijos tienen mientras estéis vivos— va a matar a ese virus. Así que los cultivan en células provenientes de cuerpos muy enfermos. Piénsalo: ¿tú dejarías que le inyectaran a tu hijo esputo de un tuberculoso? Pues a grandes rasgos es lo que hacen cuando le ponen una vacuna.
Claro, y una cosa que nos preocupa mucho es si es segura la vacuna del coronavirus. Bueno, te he explicado unos cuantos de los peligros que tiene en realidad, pero te voy a explicar alguno más. Verás, para poder cultivar un virus hay que sacarlo de algún sitio. Entonces, cultivan virus que extraen de diferentes enfermos con enfermedades diferentes que han sido catalogadas como víricas, como el virus del Ébola, por ejemplo. Entonces, los mezclan con otros virus de animales porque las órdenes de los jefes —sabes quién lidera estas investigaciones, ¿verdad?— pues ordenan que hay que potenciar la violencia de los virus para conseguir que sean más infecciosos, más contagiosos y más mortales, porque así tendremos una idea de lo peor que puede llegar a pasar, y así saber qué es lo que hay que priorizar si se desencadena una pandemia causada por un virus tan peligroso como el que ellos están creando. ¿Lo ves? ¿Te das cuenta del peligro que esto entraña?
Yo no sé si el virus que ahora está matando a los ancianos de medio mundo se escapó de este laboratorio o si fue inoculado en la última campaña de vacunación de la gripe, pero sé —estoy segura— de que es consecuencia de estas investigaciones criminales. Y no solo este virus, sino todos los virus que se propagan cada año. El propio Bill Gates reconoció en una entrevista a un canal de televisión que la vacuna del COVID-19 que están desarrollando puede llegar a afectar a setecientas mil personas. Y si él dice este número, le puedes añadir tres ceros más, porque seguro que va a haber muchos más afectados encubiertos. Él solo cuenta los afectados que no va a poder esconder; los otros van a ser atribuidos a otras causas como herencia genética, coronavirus, SIDA —ahora ya menos por eso— u otras excusas que se inventan para culpar de las afectaciones producidas por las vacunas. También dice Bill Gates que los gobiernos deberían establecer algún tipo de indemnización para quitarse de encima la responsabilidad de estos setecientos mil afectados que la vacuna del coronavirus va a dejar a sus espaldas.
¿Y por qué los gobiernos han de pagar a los afectados por las vacunas? Bueno, esto es complicado de entender, porque en realidad los responsables de las indemnizaciones deberían ser los fabricantes de los productos que producen las lesiones, ¿no? Entonces, estos serían las farmacoindustrias que financian las investigaciones, ponen a prueba los productos y deciden cuándo los comercializan después de asegurarse que es beneficioso para las personas, ¿verdad? Pues nada de esto es así. Las farmacoindustrias investigan para producir sus vacunas y otros venenos. Luego los revisten de una campaña propagandística que nos fuerza, mediante manipulación psicológica, a sentirnos muy mal si no confiamos en la vacuna y la aceptamos. Se infiltran en el gobierno y crean normativas y leyes que les favorecen, y consiguen que los venenos que fabrican se distribuyan desde el mismo gobierno mediante el sistema de salud. Consiguen que el gobierno se involucre en la investigación y en todas las fases de la actividad y, entonces, ya es responsable el gobierno de cualquier problema que causen las vacunas. ¿Has visto?
¿Cómo se financia la investigación y la fabricación de las vacunas? Porque claro, hace falta bastante dinero para llevar a cabo este tipo de investigaciones tan complejas. Hacen falta laboratorios, que montarlos, construirlos y equiparlos vale millones. Pues mira, si lo resumimos, la cosa es más o menos así: la investigación se paga con el dinero que a ti te deducen de tu sueldo o de tus beneficios. La fabricación también es financiada en parte con este dinero, tu dinero, nuestro dinero. La compra de estos productos asesinos es pagada con nuestro dinero también. Las indemnizaciones que se deben pagar a los que sufren consecuencias que no se pueden ocultar o achacar a otra cosa, también sale de nuestro dinero. Y aún organizan maratones para recaudar dinero para financiarles. Y Facebook te dice que el día de tu cumpleaños pidas a tus amigos que donen a su causa. Y tu banco te dice que dones también para investigar la vacuna. Y estamos poniendo mucho, mucho dinero en el negocio de las vacunas. Pero los beneficios, ¿a dónde van? A la cuenta corriente de Bill Gates, de sus secuaces y de las muchísimas personas que están implicadas en este engaño criminal.
Investigadores que reciben muchísimo dinero por no revelar lo que están haciendo; periodistas y otros profesionales de la comunicación encargados de extender la propaganda que intenta ocultar la información verídica e imponer las mentiras detrás de las que se esconde este crimen contra la humanidad; políticos que perpetúan, generación tras generación, este robo de dinero público; profesionales sanitarios que reciben primas por aconsejar e incluso imponer a la población el uso de estos productos que son un crimen genético. Realmente, ¿vamos a dejar que envenenen a nuestros hijos, nietos, padres y abuelos con nuestro dinero? ¿De verdad? ¿Vas a permitir que esto siga siendo así? ¿Vas a esconder la cabeza en el culo, como dice el médico que habla en este audio que te comparto en las notas del programa?
Pero claro, nos dicen hasta la saciedad que la vacuna del coronavirus es necesaria; si no, vamos a caer víctimas una y otra vez de estos criminales virus. Necesitamos esta vacuna para que nos proteja. Pues mira, te diré sinceramente que sí, es muy necesaria. Es necesaria para que esta forma de organización social en que te roban a ti para enriquecerse ellos se perpetúe. Es necesaria para que sigan dominando a toda la población. Es necesaria para que cada vez se propaguen más enfermedades que cada vez son más peligrosas. Es necesaria para que puedan sembrar el miedo y asustarte para que aceptes cualquier solución que limite cada vez más tus derechos y libertades. Es necesaria para que el mundo sea un infierno cada vez más difícil de habitar.
Los niños necesitan vacunas, necesitan madurar su sistema inmunitario, y esto lo pueden conseguir gracias a las vacunas. Y ahora lo que te voy a decir no lo digo yo; lo dice el doctor Rashid Buttar, que es un prestigioso médico americano al que la propaganda ha intentado hundir difamándole por internet y en las revistas, en las publicaciones científicas que están todas dominadas por los amigos de Bill Gates. Y el doctor Rashid Buttar dice: cada uno de los argumentos que se han utilizado para justificar el calendario vacunal desafía los fundamentos de la fisiología humana. Sabemos que el sistema inmunitario necesita para madurar de dos a catorce años; que ni siquiera puede organizar una respuesta inmunitaria los primeros seis meses de vida. Pero los bebés reciben vacunas desde el primer día de vida, incluso desde antes de nacer porque se las ponen a sus mamás. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por qué queremos protegerles? ¿Protegerles de qué? ¿Cómo se supone que estás protegiendo a un niño cuyo sistema inmunitario ni siquiera es capaz de procesar las sustancias agregadas que contiene una vacuna? Le meten en el cuerpecito componentes inmunodepresores como el níquel, el aluminio, el mercurio, formaldehído y que, además, lleva cosas como fragmentos de ADN y fragmentos de células humanas obtenidos de fetos asesinados por el sistema social. Toda esta mierda que le estás metiendo en el cuerpo con la idea de que va a estimular su sistema inmunitario, va a suprimir su sistema inmunitario con todos los inmunosupresores que lleva, porque se lo estás dando cuando el sistema inmunitario ni siquiera está preparado para dar una respuesta. ¿Lo comprendes? No va a responder, el pequeño no va a responder. Su fisiología no está preparada para eso, no puede. Pero sí que le van a afectar los inmunosupresores.
Entonces tu hijo va a ser débil. Y si solo fuera débil y ya está, pues todavía. Pero va a suponer que contraiga enfermedades que puedan dañar gravemente su formación, su crecimiento y su maduración. Le expones a que en cualquier momento de su vida vaya a sufrir una enfermedad que, en el mejor de los casos, le produzca la muerte y que, en el peor, le condicione negativamente para toda su vida. ¿Qué sentido tiene esto? No tiene ninguna lógica. Y los médicos que están propagando esta práctica son como robots. Cualquier persona que afirme que las vacunas son necesarias, o son completamente ignorantes o tienen un sospechoso plan que les motiva financieramente, porque es una flagrante mentira. No hay ninguna justificación para poner vacunas en un cuerpo de pocos días de vida, porque el cuerpo ni siquiera puede responder a ello.
La vacuna es un producto terrible. Si a ti te dijeran que cada vez que coges un avión corres el peligro de morir o de sufrir un daño neurológico permanente, por más que te guste viajar, ¿volarías en avión? Pues esto es lo que pasa con las vacunas. Esto es lo que pasa. Los retrovirus que componen las vacunas producen mutaciones en el ADN. Una mutación no es algo que se tenga que tomar a la ligera, no. ¿Sabes lo que una mutación simple puede hacerle a un joven que ha tenido unos padres muy responsables, que le han puesto todas las vacunas que la propaganda del gobierno pagada por nosotros, el sistema de salud y los médicos les han recomendado? ¿Lo sabes? Pues si no lo sabes, yo te lo aclaro.
Puede suceder que ella quiera ser madre, que conozca a un chico y el instinto de supervivencia natural de la especie humana le estimule el deseo materno. Puede ser que se quede embarazada y toda la familia lo celebre jubiloso la llegada de un nuevo miembro. Y es posible que a los pocos meses pierda el bebé que estaba gestando en su vientre. La tristeza, la desazón, la depresión, la culpa, la desesperanza. Pero vuelve a quedar embarazada. Todos se alegran y lo celebran con mucho entusiasmo. Al haber perdido al primero, este embarazo es mucho más deseado. Pero lo vuelve a perder. De nuevo la culpa, la desesperanza, el desasosiego, la depresión, el profundo dolor, esta vez más intenso. Y puede ser que esto se repita a cada embarazo, hasta que recurra a una clínica de fertilidad, que es una salida que te da este sistema médico. Y esta clínica le pedirá mucho dinero sin darle ninguna garantía. Y después de haber pagado mucho dinero y tras muchos intentos, tal vez pueda llegar a tener un hijo, con suerte. Los demás los perderá uno tras otro.
Esta es una de las consecuencias de las vacunas que se intenta atribuir a una herencia genética. Así la culpa se distribuye entre la madre, la abuela y la bisabuela, pero no se señala la verdadera causa que es la mutación que la vacuna ha generado en su ADN humano. Y el argumento sobre el que se sostiene una práctica tan peligrosa, tan dudosa y tan oscura como la vacunación es el de que por el bien de la humanidad, para la mayor parte de la humanidad, tal vez puede dañar a alguien, pero el beneficio que supone para la mayoría es tan grande que hay que correr el riesgo. Eso es lo que dicen. Hay que sacrificar las vidas de tantas personas y destrozar tantas familias para que el resto no sufran enfermedades; enfermedades que ahora sabemos que son propagadas por las mismas vacunas. Setecientos millones de personas sufrirán graves efectos secundarios y secuelas de la vacuna del coronavirus, o tal vez más. Pero no importa, es necesario. Hay que ganarle la guerra a la vida, que es nuestro mayor enemigo.
Y esto viene ya de muy antiguo. Los que hemos estado siguiendo el curso de los acontecimientos, sabemos que es un plan trazado hace ya décadas y que se lleva implementando desde hace mucho. Y todo parece apuntar a un futuro en el que cada vez va a haber más medicamentos, más contaminación, más vacunas y más personas enfermándose, a lo que la respuesta será más medicamentos y más vacunas, empeorando cada vez más la situación y la calidad de la vida de los seres humanos. Una verdadera locura que nos va a llevar al peor infierno que jamás hayamos podido imaginar.
Te podría explicar más consecuencias, pero ya se hace muy largo este episodio. Espero que comprendas lo que estoy intentando decirte y que actúes en consecuencia. Te dejo en las notas del programa muchos enlaces que te ayudarán a comprobar la veracidad de lo que te he estado explicando, y también un vídeo que te ayudará a comprender mejor qué es esto de las mutaciones, y bueno, muchos más detalles.
Muchas gracias por escucharme. Gracias por participar, gracias por tus comentarios, tus sugerencias, por compartir los episodios del podcast, por acompañarnos en los directos en YouTube, por suscribirte a la academia y estar capacitándote para tener suficiente información y suficiente cultura para no creerte las mentiras que te cuentan con la propaganda surgida de los intereses de las compañías privadas que operan manipulando a los políticos del estado. Gracias. Gracias por confiar en que saldremos de aquí, en que salvaremos a la humanidad. Gracias por tus donativos, gracias por dar a conocer esta labor que estamos haciendo. Y gracias a Kitplus por la cesión de las melodías del programa. Gracias a todos los colaboradores que participáis en Vida en Salud. Gracias por estar dándole vida a Vida en Salud.
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