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90. El sistema de salud a revisión

13 de mayo, 2020

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Ejercicio importante en este momento, recoger los datos y comparar los sistemas de salud que conocemos.

Transcripción del episodio

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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:

**Vida en Salud, episodio 90: El Sistema de Salud**

Y bueno, se da la circunstancia de que en el firmamento los astros están haciendo unos movimientos concretamente especiales en esta época. Porque los más grandotes, que le decimos, los que más tienen que ver con el subconsciente colectivo, con los movimientos colectivos y de generaciones enteras, están en retrógrado, que se llama. O sea, están como yendo para atrás desde la Tierra. Los vemos, por su movimiento dentro de la órbita, dentro de su propia órbita, los vemos como yendo para atrás. Y esto, normalmente, lo que produce en nuestro comportamiento humano es como una tendencia a revisar el pasado, a valorar y ponderar los pasos que hemos dado, las experiencias que hemos vivido, las elecciones que hemos tomado. Seguramente lo estás notando, que en algunas áreas de tu vida, pues estás teniendo esta tendencia, ¿no? A recordar, a lo mejor te encuentras con personas que formaron parte de tu pasado o te vienen recuerdos de cosas que tienen que ver con el pasado.

Y esto es lo que me ha estado pasando a mí esta semana. Y quiero compartir contigo esto precisamente que he estado valorando y ponderar esta semana, y que tiene que ver con la forma en que atendemos la salud en las sociedades humanas. Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a vivir saludablemente, que te inspira y te recuerda que tú eres la única persona propietaria de tu salud, que tiene que ver con tu vida y que es algo muy propio, muy propio, y que no debes delegarlo en otras personas. Que tienes el derecho y el deber de capacitarte para tener todo el conocimiento que necesites para tomar decisiones acertadas. Y queremos acompañarte en este proceso de empoderarte sobre tu salud con nuestra academia, en la que encontrarás diferentes contenidos sobre temas para mantener y tener en tus manos tu salud. Los diferentes cursos que ofrecen nuestros colaboradores, tenemos este podcast y el canal de YouTube en el que pues ofrecemos diferentes contenidos relacionados con la salud, tal como nosotros la entendemos, que no es algo que está parcelado en el área exclusiva de la sanidad, sino es algo que está vinculado a la vida. Por lo tanto, tratamos las áreas que tienen que ver con la vida, lo que puede alterar nuestra forma de vivir, nuestra forma de sentir.

Y si quieres formar parte de esta comunidad y estar al tanto de todo lo que vamos proponiendo, te recomiendo que te suscribas en `vidansalud.es/suscripcion`. Recibirás todos los correos y todas las informaciones que vamos compartiendo. Y bueno, yo he estado pensando sobre eso, cómo nos organizamos las personas para atender las necesidades en salud colectivas e individuales. Y he llegado a la conclusión de que hay dos grandes sistemas de salud: uno sería el sistema de salud público y otro sería el sistema de salud privado. Vamos a definir cada uno de los dos.

Veamos primero el sistema público de salud, que es el que tenemos en el país que yo vivo, España. Por lo que yo he podido estar viendo hasta el momento, podría definir que un sistema público de salud es aquel cuyo fondo económico que lo sostiene proviene de los trabajadores que viven en el país y que trabajan en el país. El dinero es retirado mediante los impuestos; los trabajadores tienen que pagar este dinero para que el Estado pueda gestionarlo y derivarlo al sistema de salud. Y el Estado es la clase política. Entonces, el Estado es quien decide cómo es este sistema de salud. Que yo sepa, en los 58 años que tengo, a la gente que vive en el país, en España, nunca se les ha consultado cómo quieren que sea su sanidad. O sea, el Estado siempre ha decidido de forma unilateral y decide cosas como el presupuesto que le va a destinar, decide con qué recursos va a contar ese sistema, su estructura organizativa, el tipo de atención en salud que va a ofrecer el sistema, sus contenidos metodológicos, médicos y medicinales. O sea, cuáles son los métodos que se van a aplicar en ese sistema, el tipo de medicina y el tipo de medicamentos que se van a distribuir a través de ese sistema.

Y también decide cuál es la capacitación necesaria para formar parte de este sistema como trabajador o como médico o profesional de salud. Y además, también es el Estado quien suministra esta capacitación, decide qué contenidos tiene esa capacitación y qué tiene que saber esta persona para poder trabajar en este sistema de salud. Y también decide qué dinero dedica a esto, y el dinero también sale del trabajo de las personas que viven en el país. Y el hecho de poder trabajar en un sistema de salud público depende de que cumplas con estos requisitos que ha impuesto el Estado. Que yo sepa también, a lo mejor tú sabes más que yo y puedes ofrecer más información o más datos a los que yo estoy dando ahora. Yo hablo de la reflexión que he hecho desde mis limitaciones.

Y bueno, desde mis limitaciones te voy a hablar del sistema privado de salud. Y creo que no lo conozco tan a fondo porque, por ejemplo, el sistema privado de salud es el que hay en Estados Unidos. En Estados Unidos, por lo que yo sé, no hay sistema público de salud; quien necesita ir al médico lo tiene que pagar o tiene que pagar una mutua, un seguro médico. Bueno, pues las características principales de este sistema de atención en salud son que la economía que lo sustenta es privada. El Estado no regula en cuanto a atención en salud nada. Los usuarios pagan cada servicio y son conscientes de cuánto les cuesta y de qué contiene cada uno de los servicios. Los usuarios escogen el tipo de atención que les conviene aplicando sus propios criterios y valores. Está formado por profesionales independientes que aplican su criterio en base a su conocimiento y experiencia. Y está supeditado a la ley de oferta y demanda. Es decir, es un mercado, como lo es el sistema de salud privado. Es un mercado también porque se mueven insumos, se mueve mucho dinero en el sistema de salud privado. Se compran muchos productos que van a ser ofrecidos con la idea de que son gratuitos, pero es mentira porque ya los pagamos; nos son deducidos de nuestro sueldo a través de los impuestos.

Lo que pasa es que el precio no es transparente; no sabemos exactamente lo que cuesta la atención que recibimos. Y en cambio, en un sistema privado de salud sí que lo sabes porque tú pagas esa factura. Y está basado en la validación de los propios usuarios por meritocracia. En cambio, en un sistema de salud público esto no es tan así, sino está basado en que cumplas con los requisitos que el Estado ha definido que tienes que cumplir para poder participar de este sistema, para poder ser un trabajador, poder trabajar en él. No voy a abordar para nada el tema de las compañías de seguros, ¿vale? Esa es otra perversión que podemos tratar en otro momento. Es algo que ha surgido, pero que surge tanto en el sistema de salud público como en el privado, y no voy a entrar en esto. Si queréis, otro día lo vamos a tratar aparte, el tema de las compañías de seguros de salud. Que tiene tela, tiene miga. Si lo queréis, lo tratamos.

Vale, entonces vamos a ver cuáles son las ventajas que tiene el sistema público de salud, ¿vale? Para hacer una valoración de él. Pues lo que en general suele gustar más de este sistema es que la salud se convierte en un derecho y es para todos. Y esto para mí es un engaño, pero bueno, en principio esa sería una ventaja, ¿vale? Porque ya sabéis, y lo he dicho muchas veces, que para mí la salud no es un derecho, sino es un deber y depende de ti, no depende de otros. Y la salud es para todos y no hace falta que lo diga el Estado; eso es así. Luego, en principio, no importa la capacidad económica adquisitiva que tenga la persona porque siempre va a tener acceso a los servicio de salud que dictamina el Estado, claro. No los que esta persona necesita, sino los que el Estado ofrece. Y estos servicios son los mismos para todos; no importa la clase social que tengas ni el poder adquisitivo que tiene cada uno. O sea, es igual para todos, es igualitario, digamos.

Así que uno puede ser muy pobre y aun así no faltarle atención sanitaria porque inconscientemente entre todos pagamos la atención que esa persona no solvente recibe y el Estado administra. Y bueno, y como ya he dicho, pues la atención que va a recibir esa persona y todas las demás, las que pagan también, la decide el Estado en base a unos criterios que no sé exactamente cuáles son, pero me atrevería a afirmar que no son la satisfacción de las necesidades de los usuarios. Y también, por otro lado, facilita empleo estable al colectivo de los trabajadores de salud en cualquiera de sus niveles, digamos: titulados, doctorados, empleados sanitarios de cualquier índole, que serían, por ejemplo, transportistas, limpiadores, fabricantes de material sanitario y médico, periodistas, publicistas, administrativos, burócratas, profesores, camareros, cocineros, etc. O sea, da empleo fijo y estable a muchísimas personas.

¿Y cuáles serían estos inconvenientes? Bueno, podríamos separarlo en inconvenientes sobre la población e inconvenientes sobre los profesionales. Entonces, sobre la población, yo los inconvenientes que le veo es que la libre elección de la atención en salud es nula. O aceptas lo que te están dando que ha decidido el Estado que es como tú tienes que atender tu salud o bueno, o no atiendes tu salud o tienes que pagarla, pasas a la salud privada. Y bueno, aquí le tengo que dar la razón a Teresa Morera cuando dice que, bueno, que el sistema de salud público se presenta como protector, un padre protector que decide por los usuarios lo que a ellos les conviene y cómo han de gestionar este importante aspecto de su vida. Todos los usuarios somos, bueno, personas que sencillamente consumimos lo que nos dan y no se espera de nosotros nada más, ni que demos nuestra opinión de si cubre nuestras necesidades, si se adapta a lo que estamos viviendo, si nos viene bien o nos viene mal. No, no, es una imposición y ya está.

O sea, que se nos trata como menores de edad, incapaces de decidir por y para nosotros mismos, que necesitamos un padre que decida por nosotros y que hemos de obedecer sumisamente los mandatos de este padre. Bueno, de toda una familia de expertos que están siempre por encima nuestros decidiendo por nosotros. En realidad, no solo el Estado es como que los brazos dictadores del Estado se extienden a través de los diferentes profesionales y las diferentes jerarquías profesionales de sanitarias hasta nosotros, y nosotros tenemos que acatar todas esas órdenes que se nos dan. Y estas profesionales serían los licenciados en cualquiera de las materias de salud, los cargos públicos que legislan, gestionan y coordinan la atención, los periodistas que publican en los diferentes medios de difusión masiva generando la tendencia sobre cómo nosotros hemos de concebir la salud. Y bueno, todos estos son los que deciden por nosotros pues cómo hemos de atender nuestra salud. Eso, cero posibilidad de libre albedrío.

Pero bueno, mucha propaganda para que nosotros nos creamos que sí, que estamos eligiendo libremente esto que se nos impone. Yo, sinceramente, diré que este trato que recibimos lo único que consigue es generar en nosotros una infantilización, irresponsabilidad, que pongamos poca atención a nuestras necesidades, que no sepamos realmente qué necesitamos. Nos genera muchísima confusión, nos deja en un estado de ignorancia absoluta, de incultura. Pero sí, nos hace muy fácilmente manipulables. Últimamente estoy dándome mucha caña, pero es que creo que es tiempo de hablar de estas cosas, lo siento. Pero hemos de valorar que estamos viviendo lo que estamos viviendo. Y yo creo que con lo que estamos viviendo ahora, con todo esto del coronavirus y de la supuesta peligrosidad que tiene esto sobre todo en nuestro país, cómo hemos sido diezmados y aprisionados, estamos secuestrados por un estado de alarma infundado, innecesario, porque todos los profesionales de salud especialistas en virología, en biología y en epidemiología, los que tienen acceso a las verdaderas estadísticas sobre qué está pasando con esto de los contagios y de las muertes y todo, pues está clarísimo que no no es tan grave como para todo esto que están haciendo y nos están recomendando medidas absurdas que van a dinamitar nuestra salud, que van a hacernos cada vez más débiles.

Y bueno, esto es a lo que nos ha llevado que ellos decidan por nosotros cómo ha de ser la atención de nuestra salud. Y bueno, y así como pues quien se dedica a la profesión de la salud puede estar seguro o segura de poder tener un trabajo fijo de por vida si entra a trabajar en un sistema de salud pública, también tiene muchos inconvenientes porque es un formato en el que nadie decide por y para sí mismo, porque las decisiones son tomadas y dictaminadas desde una esfera muy lejana a la persona que las ha de aplicar y mucho más de la persona que se ha de beneficiar de ellas, ¿no? Y entonces hace que los profesionales de salud tengan muy poco margen de maniobra, o sea, nulo margen de decisión para y por sus pacientes. Han de adaptarse a protocolos generalistas establecidos y de hecho esto es lo que provocó las primeras muertes por el COVID, que no fueron pocas y fueron muertes iatrogénicas producidas por estar aplicando un protocolo que no se correspondía con las necesidades que tenía la enfermedad que estaban manifestando las personas que llegaban a los hospitales. Y esto fue lo que despertó la alarma y esto y por esto declararon una pandemia, porque estaba muriendo mucha gente, pero era porque estaban aplicando un protocolo inadecuado, ¿sí? Pero aun así todavía seguimos con esta farsa de la pandemia cuando no es ninguna pandemia, cuando no hay tantas muertes; tiene un un índice de mortalidad bajísimo, cualquier gripe tiene un índice más alto.

Voy a dejar un enlace a estadísticas para que veamos cómo cómo es que van, en las notas del programa. Y entonces estos profesionales pues se ven como con las manos atadas porque además que puedan permanecer en su trabajo depende de que se adapten a estas normas que son dictadas desde esta esfera burocrática política. Porque por lo menos aquí en España nadie sabe quién dictamina estos protocolos. Bueno, sí, la OMS es la que dice qué es lo que todo el mundo tiene que hacer con respecto a la salud, ¿sí? Pero los países, dentro de los países también deciden. Y aquí pues el comité este tenemos, no sé, no se sabemos quiénes son. El señor este de la voz ronca, que no me acuerdo, Simón me parece que se llama, que tiene un montón de títulos de cargos de despacho y así, pues es el que da la cara, pero no es quien decide. Es el que se presenta en las ruedas de prensa, pero se supone que tenemos un comité de asesores en salud que no sabemos quiénes son en nuestro país, en España.

Y también yo le veo el inconveniente grande, grande que como es un puesto de trabajo que depende de haber pasado unas oposiciones, no de una capacidad profesional en el criterio, la evaluación, la interpretación de los síntomas y la atención clínica, no favorece ni estimula la mejora profesional ni la mejora de los servicios en salud. O sea, al final los médicos que trabajan dentro del sistema de salud pues son como simples burócratas. Yo creo que la profesión de la atención en salud es una profesión que requiere un grado alto de pasión, porque bueno, es como un héroe, ¿no? El que te acompaña en los procesos de salud. Y esta característica burocrática que tiene este puesto de trabajo no ayuda a que los médicos mejoren profesionalmente ni que mejoren los servicios tampoco. Además de que bueno, tampoco es que puedan hacer mucha cosa. O sea, son delegados también, no sé, igual que nosotros los usuarios pues al final somos como niños pequeños que obedecemos, ellos son autómatas que obedecen también los dictaminados de sus jefes. Y cuando a alguno se le ocurre decidir por sí mismo según su criterio y desde el conocimiento de sus pacientes, pues le retiran la capacidad de poder seguir trabajando, incluso le retiran el título. Ahora sí, tu familia tiene un sueldo de por vida, eso sí.

Resumiendo lo que te puedo decir que veo en este sistema de salud pública que tenemos es que es una máquina eficientísima para pasar dinero público a manos de compañías privadas. O sea, para decirlo muy clara y exactamente, en sacarte el dinero a ti de tu bolsillo, el que es fruto de tu trabajo, y entregarlo sin consultarte al cártel médico, las grandes industrias médicas. El sistema de salud español se gasta muchísimo dinero en aparatología médica tanto para tratamiento como para diagnóstico, en medicamentos y en vacunas. Todo ese dinero va a parar a las compañías que las fabrican y que todas forman parte del cártel médico: el cártel farmacéutico, el cártel de aparatología médica, etc., etc. Y casi que los médicos que atienden a los pacientes son expendedores de firmas, de recetas y de derivaciones a pruebas médicas con especialistas; prácticamente es lo que hacen. Y bueno, sí, también hablan y se relacionan con los pacientes.

Y lo que veo también es que existen enfermedades, existen enfermedades ya etiquetadas, que es como si alguien hubiera cogido grupos de síntomas y les hubiera colocado una etiqueta: mira, pues esto se llama gripe, esto se llama hepatitis, esto si te duele la cabeza y tienes vómitos y no sé qué y no sé cuántos, pues se llama de esta manera. Cuando siempre la atención en salud lo que ha hecho ha sido observar los síntomas en la persona y ver qué estaba produciendo esos síntomas, observarlo. Ahora se hace al revés; tienes todos esos síntomas y se le coloca una etiqueta y entonces hay un medicamento que es justo el que se aplica con esa etiqueta, ¿vale? Va asociada siempre a un medicamento. Una especial mención a la rehabilitaciones cuando tienes alguna lesión, que son patéticas porque esta área sí que la conozco bien a fondo, ¿vale? Y te puedo decir que son patéticas. Que cualquier rehabilitación, o si no pregúntale a los técnicos del Barça si dejarían que sus jugadores fueran rehabilitados por los sistemas de rehabilitación del sistema público de salud. Pregúntale a ver qué te dice. Yo no sé quién es el técnico ahora del Barça o del Madrid o de es igual del español; no importa. Yo digo lo Barça porque es lo que más conozco porque soy de Barcelona.

Y la realidad es que al final que quien quiere tener una buena atención en salud, quien quiere estar bien acompañado en esta área, tiene que pagar igualmente para para poderlo estar, ¿vale? Esto es así. Pero ahí tenemos este mecanismo que saca el dinero de nuestros bolsillos, de nuestras casas, de nuestros presupuestos y se lo lleva para allá, para donde quiere. Como los 100 millones de euros que, ¿100 millones o 100.000 millones? No me acuerdo ahora, mira. Pero era algo así, que dio nuestro querido presidente a la Fundación Bill & Melinda Gates para que investiguen con las vacunas. Y no lo sacó de su sueldo, no, lo sacó de nuestro dinero, del dinero que nos saca a nosotros de nuestros recursos.

Pero aun así no sé por qué se oye decir por ahí eso que en España el sistema de salud español es de los mejores del mundo, que es de calidad, en fin. Pero yo no sé por qué de verdad, no lo entiendo. Bueno, supongo que es como el premio de consolación, ¿no? La gente lo hace para para consolarse, para no tener que reconocer que realmente estamos siendo engañados y que se nos está tomando el pelo, que se nos está utilizado hasta el fin de nuestros días y hasta las últimas consecuencias.

O sea, vamos a hacer un resumen de de cómo funciona, ¿vale? El sistema público de salud para que no se nos escape ningún detalle. Primero, los usuarios pagan. El gobierno deriva ese dinero a potentes multinacionales que mueven mucho dinero y se conforman por los cárteles de salud mundial: inmobiliarias, constructoras para los diferentes centros de salud y demás. Entonces esos mismos cárteles de salud elaboran contenidos que conformarán la literatura que recibirán los médicos y otros profesionales de la salud como capacitación que les va a autorizar a ejercer una profesión sanitaria dentro de este sistema bastante corrupto, por cierto. Y esos cárteles de salud son los que están detrás de los dirigentes de los diferentes gobiernos de los distintos países y son los que ponen y quitan a las personas referentes que les conviene tener ahí en el cargo de presidente y deciden de esta manera a través de estos títeres la constitución del gobierno de ese país.

O sea, que los políticos que están aquí decidiendo por nosotros, por nuestro futuro y por el de nuestros hijos y nuestros nietos, son mercenarios puestos ahí por el cártel médico y siempre miran por los intereses de los que les han facilitado esa forma de vida tan aventajada y entonces derivan grandes sumas de dinero a las empresas que regentan. Y bueno, pues compran los insumos que fabrican, como las medicamentos, las vacunas, la construcción de diferentes centros y edificios, los aparatos, todas estas cosas. Y también destina una buena suma de dinero público, del dinero que sacan de tus recursos, del que tú has generado con tu trabajo, a la propaganda, a pagar a los periodistas, a pagar a publicitarios para construir esa idea de salud en el que todo quede bien conformado y tú te conformes con eso que estás recibiendo. Que cuando toca alabar el sistema de salud, ahí se despliegan todos los medios para que tú obedezcas y alabes el sistema de salud o generando la idea de que las vacunas son imprescindibles y necesarias, creándote la ilusión de que si no nos vacunáramos habría grandes epidemias y grandes enfermedades y sufriríamos mucho. O como está pasando ahora con el COVID-19, que aterrorizan a la población para que aceptemos este estado de encarcelamiento que estamos viviendo y seguramente van a querer que aceptemos la asquerosa vacuna cuando la saquen, si es que la sacan, porque tal como está yendo la cosa pues a lo mejor ni siquiera pueden llegar a sacarla.

¿Cuántas personas están esperando a esa vacuna que va a ser la solución porque el sistema de propaganda del Estado les ha hecho creer que esa va a ser la única solución? ¿Cuántas personas? O sea que mira, a los únicos que no beneficia el sistema de salud pública es a los que lo pagan, a nosotros. A todos los demás intervinientes les beneficia muchísimo; sacan una muy buena tajada de lo que nosotros pagamos y que no nos beneficia en nada. Es que no me lo puedo quitar de la cabeza.

Y vamos a ver las ventajas e inconvenientes del sistema privado de salud. Pues un inconveniente sería pues que tiene un precio, así que por defecto no es universal. Hay que pagarlo y como una buena parte de la población no tiene acceso a la riqueza y no puede costearse cubrir sus necesidades más básicas casi ni comer, pues el tema de la salud tampoco puede. Pero claro, para mí que eso es harina de otro costal que decía mi abuela, porque el problema de que la riqueza esté en manos de algunos y haya otros que estén completamente excluidos del manejo del dinero por lo que sea no importa requiere otra revisión que no tiene nada que ver con el sistema de salud; es otro debate. O sea, por más que pueda ir al médico esa persona va a estar siempre enferma, no va a cubrir sus necesidades de salud porque si no puede comer pues va a estar débil, si no se puede lavar porque no tiene dónde lavarse, si no tiene dónde dormir... todo esto eso ya es insano de por sí. ¿De qué van?

En fin, que en un sistema de salud privado la única manera de que una persona que no tuviera acceso a ningún tipo de riqueza de economía pues la única manera que podría beneficiarse del sistema de salud sería si el colectivo médico y las otras personas, ¿no? Los otros ciudadanos le ayudan a costearlo. O sea, que toda la población se implicara. Y esto de por sí a mí me parece una ventaja, no un inconveniente en realidad. Pero bueno, todo y que yo pienso que realmente esto sería un debate aparte que sí aplica a la salud porque implica insalud para estas personas y en consecuencia para toda la sociedad, pero que es un debate que no entra dentro de lo que sería un sistema médico de salud, al menos tal como está concebido ahora.

Así que para que estas personas en un sistema público de salud pudieran tener acceso a la atención médica, pues haría falta que hubiera una sociedad consciente que tiende a hacerse responsable del propio destino y del destino de las personas que conviven con ellas. Vale, y ahora otras ventajas. Pues por ejemplo que los profesionales pueden escoger qué tipo de tratamiento es mejor para aplicar a las personas que atienden, personas que conocen y tratan regularmente además. Y los pacientes, que no me gusta nada la palabra, pero bueno, los clientes, los usuarios, pueden escoger el tipo de atención que les sienta mejor, que se adapta mejor a su necesidad o que les gusta más, lo que sea, que les suena mejor, no sé, pero lo pueden escoger. Y pueden escoger a qué profesionales asistir. O sea, puede escoger en quién confío, ¿no? Que es bastante básico. En un sistema público de salud pues tengo que aceptar el médico que me toca por por la zona en que vivo, ¿no?

Para mí es un sistema bastante más transparente, porque tú coges, solicitas un servicio o acuerdas un servicio, lo pagas y ya está. O sea, tú sabes el dinero que te ha costado y el médico sabe el dinero que ha cobrado y sabe a qué va a destinar ese dinero, en qué va a beneficiar a su clínica y ya está. Me parece mucho más transparente que porque no hay un poder centralizado que gestione sumas indecentes de dinero y que decida a qué cártel corrupto va a beneficiar con sus compras, sino son personas, no se mueve tanto dinero, no hay tanto interés, no sale tanto buitre, no alimenta tanto la corrupción. Y los profesionales que mantienen su trabajo lo hacen por meritocracia, porque realmente se han ganado la confianza de sus pacientes, porque han cumplido con el deber que han adquirido al ejercer esta profesión y porque sus clientes saben que les atienden correctamente y que cubren su necesidad.

O sea, está supeditado a la ley de competencia del mercado, pero eso es meritocracia también. O sea que son médicos o profesionales de la salud que conservan ese trabajo por sus propios méritos, no por haber aprobado unas oposiciones en su juventud. Por los propios méritos que van cultivando, por lo que van demostrando día a día, no por haber hecho una gesta a los 20 años y sigues viviendo de réditos de esto. Y yo no descarto que en la salud pública haya realmente personas que viven con intensidad su su trabajo, pero están supeditados a cumplir las órdenes que les llegan desde arriba si quieren mantener su trabajo, claro. Si no no, si no pues les dura bien poco.

Y bueno, pues yo creo que ya te he explicado un poco cuál era mi reflexión de esta semana en cuanto al sistema de salud, a cómo organizamos la atención en salud. Mi apuesta es la autogestión siempre. Eso no quiere decir que en un momento dado pues no vayas a consultar a un profesional que tiene más conocimiento a lo mejor, tiene ha estudiado más, ha investigado más, se ha encontrado con muchos más casos, ha acompañado a diferentes personas que tenían un problema parecido al tuyo o lo que sea, que puede aportarte conocimiento que te sea útil para la propia gestión de los conflictos de salud que puedas ir teniendo a lo largo de tu vida. Porque la salud no es un estado como plano, como si fuera un encefalograma plano o como si fuera un electrocardiograma plano, que todo eso es muerte. Sino la salud es algo que tiene sus altibajos constantemente; eso es salud, no es estar siempre de una misma manera. Igual que la salud mental es estar pues a ratos eufórico según pues cuál sea la experiencia que estás viviendo o a ratos muy triste o incluso deprimido según y cómo, porque tenemos motivos para estarlo muchas veces.

Pues eso es, ¿no? Ahora no me acuerdo por qué te lo estaba diciendo esto, pero es verdad lo que te he dicho igualmente. Así que bueno, hasta aquí ha llegado el episodio de hoy. Muchas gracias por estar conmigo hasta este punto, por seguir aquí conmigo. Nos escuchamos en el siguiente episodio y muchas gracias por escucharnos. Gracias por participar, gracias por tus comentarios, por tus sugerencias, gracias por compartir nuestro proyecto con tus amigos, con tus familiares, con tus compañeros de trabajo, con tus redes, con tus contactos. Gracias por estar dándole vida a Vida en Salud. Gracias a todos los colaboradores, gracias a las personas que vais llegando poco a poco y vais conociendo este proyecto. Gracias a los que os habéis suscrito y os vais a suscribir en la academia, que os vais a matricular en la academia para seguir profundizando con los buenos contenidos que os ofrecemos ahí para que cada vez seas más capaz de gestionar con coherencia e impecablemente tu salud.

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