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97. El estudio del hospital de Barbastro

30 de junio, 2020

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El estudio del Hospital de Barbastro, desde el punto de vista de la farmacovigilancia y la farmacoepidemiología.

Transcripción del episodio

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Esta es la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:

**Vida en Salud, episodio 97: El estudio del Hospital de Barbastro**

Ha sido puesto en circulación por casi todos los medios de comunicación de la resistencia un estudio realizado por personal del Hospital de Barbastro. En este estudio se revelan varias evidencias y, si bien algunas han de ser confirmadas, otras son irrefutables y empíricas. Cuando se habla de este estudio, se suele poner atención a las evidencias que todavía han de ser confirmadas, pero se obvian las que son irrefutables. Pues hoy quiero hablarte de todo lo que hay de relevante en este estudio: lo que se dice, lo que no se dice, lo que es irrefutable y lo que todavía queda por comprobar.

Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Aunque el paradigma establecido vincula la salud solamente a la medicina, la enfermedad, los medicamentos, los tratamientos, las terapias y los diagnósticos, nosotros creemos que esta visión no engloba lo que realmente implica la salud. Así que extraemos la salud de la parcela de la sanidad en que ha sido arrinconada y la centramos en la persona, sus circunstancias y el entorno en que la persona vive, vinculándola a todos los aspectos y procesos de la vida.

Bueno, y lo que seguramente ya sabes, porque es lo que se suele señalar de este estudio, es que los que han redactado este informe señalan que hay una posible causa de iatrogenia en todas estas muertes producida por la vacuna de la campaña que se puso a los ancianos en la campaña de vacunación de la gripe del 2020. Y lo dicen porque han llegado a esta conclusión tras observar que, tras poner esta vacuna a todos los ancianos en las residencias, habían muerto. Sospecharon que las muertes tenían una posible causa iatrogénica porque observaron que los ancianos que habían sido vacunados son los que habían muerto casi al 100%.

O sea, casi todos los ancianos mayores de 65 años que habían sido vacunados con la vacuna antigripal en el año 2020 —de la campaña del 2019-2020— lo habían sido con un producto, con un fármaco que se llama Chiromas, y habían muerto todos. Todos exactamente todos no, porque hay algunos en los que no consta que se les haya vacunado. De los que sí se tienen datos es un 85% del total de fallecidos que coincide que han sido vacunados con esta vacuna. Y ese pequeño 15% que falta, no es que no hayan sido vacunados y no hayan muerto, no; es que no se sabe si se han vacunado o no. Así que es muy probable que sí que hayan sido vacunados, pero como no hay constancia, pues no se puede decir en un estudio científico.

Esta evidencia la empezaron a constatar en un grupo reducido que abarcaba el ámbito del propio Hospital de Barbastro. Pero como vieron que la evidencia era bastante importante, ampliaron la muestra e investigaron y empezaron a solicitar historias clínicas de diferentes hospitales y de diferentes territorios de alrededor. No me ha quedado claro cuánto más se extendieron, pero por lo que explican, sí que tienen una muestra que permite hacer este estudio científico. Y entonces empezaron a buscar cuál era la causa que podía haber en esta vacuna que fuera la causante de estas muertes.

Empezaron primero por descartar que el propio virus no estuviera en la vacuna. Y encontraron que no, que el virus no estaba en la vacuna. Y luego entonces empezaron a revisar los coadyuvantes, que son sustancias que llevan las vacunas además del retrovirus. Los coadyuvantes son productos químicos normalmente bastante tóxicos en general que se supone, dicen, que ayudan a potenciar el efecto de la vacuna; la hacen más eficiente, dicen. La verdad es que los adyuvantes que llevan las vacunas son muy tóxicos. De todos estos tóxicos, se dedicaron a investigar qué bibliografía había de estudios anteriores o de denuncias previas sobre reacciones adversas.

Uno por uno, se pusieron a estudiar todo lo que se habría reportado sobre las respuestas a estos adyuvantes. Y en base a esta búsqueda que hicieron, se centraron en estudiar más a fondo el polisorbato 80. El polisorbato 80 es un ingrediente cosmético; es un tensoactivo que se usa en cosmética. Un tensoactivo lo que hace es permitir que el aceite y el agua se mezclen. Fíjate que el aceite siempre flota sobre el agua. Entonces, para producir una crema, necesitan que el componente hídrico se mezcle bien con el componente lipídico, con la grasa.

Para ello tienen que usar productos como este polisorbato 80, que rompen la molécula de agua permitiendo que la molécula lipídica se ponga entre medio de las dos moléculas de agua y con eso consiguen unas mezclas homogéneas; no se separa el aceite del agua. A esto se le llama tensoactivo. Los jabones también llevan; se usa mucho. Pero este concretamente se usa mucho en cosmética. Y parece ser que en las vacunas lo utilizan para poder añadir macromoléculas en el producto que se tiene que inyectar. Lo usan en cosmética porque han comprobado que poniéndolo sobre la piel se tolera bastante bien, no genera alergias ni irrita la piel ni las mucosas.

Pero se ve que hay alguna ficha que informa de que estos polisorbatos se han asociado con algunos efectos adversos, incluyendo la muerte en recién nacidos con bajo peso, o sea algo débiles, cuando se inyectaba. Mi conocimiento de química llega a lo que necesito yo sin tenerme que dedicar profesionalmente a eso, pero también comentan la ficha de Acofarma, que es un laboratorio que distribuye productos farmacéuticos a los farmacéuticos. La ficha de Acofarma informa de esto: de que incluso llega a matar el polisorbato administrado en inyección en recién nacidos un poco débiles.

Pero no solamente se advierte sobre este componente ahí, sino que hay varias fichas técnicas de medicamentos que también dicen que el polisorbato 80 tiene diferentes incompatibilidades y diferentes peligrosidades. Resulta que la ficha técnica de esta vacuna, de la Chiromas, informa de que puede producir trastornos del sistema inmunológico y reacciones alérgicas, incluido el choque anafiláctico. O sea, todo esto ya estaba documentado: que esta vacuna contenía un ingrediente documentado como tóxico y que estaba generando problemas.

Buscaron también alguna relación sobre otras vacunas que también contuvieran el polisorbato 80 en su composición y que dieran también efectos adversos, y encontraron que todas ellas los daban. Para estar más seguros de la conclusión a la que estaban llegando, revisaron otras vacunas con la misma composición y encontraron que los efectos adversos coincidían con la reacción relatada del polisorbato 80. Y todo esto es lo que les llevó a pensar que el polisorbato 80 tenía algo que ver con la muerte de estas personas.

A la conclusión que llegaron es que tenían que reunirse tres factores: uno, que hubieran recibido esta vacuna con el polisorbato 80; dos, que tuvieran una condición previa de enfermedad o debilidad o el sistema inmunológico desgastado; y tres, que hubieran sido contagiados por el SARS-CoV-2. Entonces, si a una persona que reúne estas condiciones le pones una vacuna con polisorbato 80, la matas. A esta es a la conclusión que ellos llegaron: que podía ser así.

Cuando te pones a mirar todas las reacciones adversas que tienen las vacunas que se utilizan, te das cuenta de que te la juegas bastante, porque algunas son reacciones de mucha gravedad que te trastornan la vida para siempre. Tras ver todo lo que se iban encontrando, se pusieron a analizar el estado actual de la farmacovigilancia de las vacunas en España. Les llamó especialmente la atención encontrarse con que las vacunas de la gripe son un tipo de medicamento que no es siempre el mismo cada año. No es como una aspirina, que tiene la misma composición que la que compraba mi abuela.

Las vacunas de la gripe cada año son diferentes porque se tienen que adaptar a lo que se supone que va a ser la gripe de ese año, al virus que se supone que va a traer porque dicen que mutan mucho. Por eso dicen que no te sirve la vacuna de un año para el siguiente. Eso es lo que dicen, pero yo tengo que decirte ahora que aunque te lo hayas creído es mentira; esto no es así. He hablado mucho de vacunas y he explicado cómo son en realidad y cómo funcionan. Seguro que en alguno de los episodios que ya he grabado encontrarás esta información.

Como una vacuna es un medicamento de ingeniería genética, tiene unos riesgos que tienen que ser visibilizados. Y el doctor que recomienda esta vacuna tiene que dar la cara; tiene que decir: "yo le recomiendo esta vacuna a esta persona". No es que tú decidas que te operas y ya está; tiene que ser un médico el que te diga que tienes esa necesidad. Una vacuna es un medicamento que tiene muchísimos riesgos y por eso se tiene que extender con receta. Que te lo tienen que dar si tú presentas la receta firmada por un médico implica que ese médico ha valorado tu situación y considera que tú necesitas ese medicamento. Al firmar, el médico se está comprometiendo a que su valoración es buena y te ofrece la garantía de su firma.

Pero en las campañas de vacunación ni te ve ningún médico que valore tu situación, ni te prescribe la vacuna, ni te la receta firmando. Ni siquiera las vacunas se dan en la farmacia del hospital; se administran por protocolo. Tú llegas allí al CAP y "venga, toca la vacuna", plapa-plas, ya la llevas. Y esto no es lo que dice la ley, porque la ley dice que tiene que ser un medicamento de receta.

También se considera que estos productos tienen que tener unos controles farmacéuticos básicos; hay que hacer un seguimiento de los lotes que se fabrican. Cada lote de fabricación tiene unas características idénticas y un número concreto para que, si hay algún problema, se pueda revisar el lote completo. Con los alimentos está obligado hacerlo, pero parece ser que las vacunas muchas veces las cogen del laboratorio directamente, las llevan al CAP y allí no entran ni a la farmacia. No hay farmacéuticos que estén valorando, haciendo pruebas y comprobando que ese lote está bien. Sale del laboratorio directamente a tu vena, casi como aquel que dice, para inyectarla en el cuerpo de algún niño o de algún anciano, que son los más vacunados.

Esto se hace así aunque hay documentación y literatura redactada sobre otras circunstancias en las que vacunas con estos mismos ingredientes han dado problemas importantes. Pero es igual: siguen fabricando vacunas con los mismos componentes que ya consta que dan problemas, como enfermedades autoinmunes o la narcolepsia, que es muy peligrosa porque te quedas dormido de golpe. Niños paralizados del cuello para abajo... no importa. Seguimos fabricando la misma vacuna y sirviéndola sin revisarla y sin controles.

Hay informes que ponen en evidencia que las vacunas provocan graves efectos adversos desde el 2009. O sea que cuando fabricaron la vacuna Pandemrix que pusieron a los ancianos de nuestro país para prevenir la gripe, ya había un documento que evidenciaba los efectos adversos de esta misma vacuna. ¿Soy la única a la que me parece esto algo increíble? ¿Que si realmente hay mentes tan perversas que quieren imponernos una pérdida de salud y de vitalidad tan grande, nosotros deberíamos hacer lo posible por no dejar que esto sucediera?

Otra cosa que se comenta en este manifiesto —porque de hecho es un manifiesto lo que se ha hecho, y muy acertadamente— es, y leo textualmente: "Esto parece indicar que hay en nuestro entorno sanitario una confianza generalizada sobre la seguridad de las vacunas y en concreto de la antigripal. Ante esta situación se opta por notificar directamente cada uno de los citados fallecimientos acaecidos dentro del hospital como sospecha de posible acontecimiento adverso ligado a la vacunación al Centro de Farmacovigilancia de Aragón". La intención es alertar de que posiblemente no haya evidencia como para tener tanta confianza en la vacunación.

También relatan que las campañas de vacunación en los diferentes países del mundo iban seguidas de infecciones por COVID-19. Los países del hemisferio norte recibían la vacunación antes del invierno, y en invierno empezaba a haber casos. En el hemisferio sur la campaña es en otoño, y después empezaban a haber casos. Se fijaron que en los países con más índice de vacunación había más índices de infectados y de muertos. Esto les lleva a la conclusión de que la vacuna antigripal, en lugar de proteger a las personas, los hace más vulnerables a ser infectados.

Observaron que en las zonas rurales la población es mayor, hay más residencias y más ancianos, por lo tanto más vacunación, porque el objetivo de la vacunación masiva son los bebés y los ancianos. Estos profesionales, a los que estoy realmente agradecida, han hecho este informe para que hubiera un estudio preliminar que diera pie a que otros equipos llevaran a cabo investigaciones similares para rebatir o confirmar esta posibilidad. Eso podría servir como base teórica para cambiar radicalmente la estrategia seguida hasta ahora por las administraciones sanitarias.

Será difícil, pero está bien intentarlo, porque por lo menos tenemos un documento que es una evidencia científica de aquello que decimos las personas que observamos desde una visión crítica. Ya hemos visto hace tiempo que todo esto redactado por estos doctores y farmacéuticos es así, y ahora tenemos una prueba científica que lo confirma. Ojalá salgan más. A ver si conseguimos que quienes dicen que las vacunas son seguras y obligatorias sientan un poquito de vergüenza por la falta de rigurosidad de sus afirmaciones.

Hasta la fecha, no he encontrado ni un solo estudio que dé evidencias científicas de que la vacuna realmente cura, salva vidas y es segura. Ninguno. Y cuando los abogados piden informes a la administración que sostengan sus afirmaciones, no los proporcionan porque no los tienen. Te explico todo esto para que tengas muy claro lo que es una vacuna, porque nos estamos jugando la integridad de la humanidad. Las vacunas son ingeniería genética, alteran el ADN y producen mutaciones.

Esto se está experimentando todavía. Quien recibe una vacuna no recibe un medicamento altamente testado con muchísimos años de uso; está recibiendo un producto recién producido cuyas respuestas nadie conoce. Los seres vivos no se quedan nunca parados, y la ingeniería genética es jugar a ser Dios, intentando emular a la naturaleza con una inteligencia cientos de miles de millones de veces inferior.

Hasta aquí el episodio de hoy. Espero que te sirva y que no se te haya hecho pesado. Muchas gracias por escucharnos, por participar, comentar, poner "me gusta" y compartir los episodios. Gracias por asistir a los directos en YouTube y suscribirte. Gracias también a Kid Flus por la cesión de las melodías del programa. Gracias por compartir tu conocimiento en la academia y en el podcast. Y gracias especialmente a quienes habéis redactado este informe con tantas evidencias, que será tan útil para defender nuestros derechos. Gracias a todos por darle sentido a Vida en Salud.

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