98. La meditación como herramienta para la felicidad
04 de julio, 2020
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Ricard Rotllan nos presenta la serenidad de la meditación como herramienta para la felicidad trascendiendo la mente dual.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, episodio 98.**
Hoy te comparto una conversación que tuvimos con Ricard Rotllán sobre la serenidad y el cómo conseguirla. Él es una autoridad en el tema: monje budista, discípulo directo del Dalai Lama, profesor de yoga y de meditación. Es alguien realmente preparado para hablar de esto y para enseñarlo. Por eso, el martes de la próxima semana vamos a empezar un curso en la Academia para la Autogestión de la Salud en el que él nos enseñará los secretos de la meditación. Por el momento, en este episodio, te va a hablar de algunas prácticas.
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud. Aunque el paradigma establecido vincula la salud solamente a la medicina, la enfermedad, los medicamentos, los tratamientos, las terapias y los diagnósticos, nosotros creemos que esta visión no engloba lo que realmente implica la salud. Así que extraemos la salud de la parcela de la sanidad en que ha sido arrinconada y la centramos en la persona, sus circunstancias y el entorno en que la persona vive, vinculándola así a todos los aspectos de la vida. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria.
"La búsqueda, la exploración en lo que es técnicas espirituales, particularmente empecé con el yoga hace… en 1979 practicaba ya yoga hacía unos años, pero lo hacía de forma autodidacta. Entonces busqué algo más, una guía más profesional, por decirlo así, o más, digamos, competente. Y en mis manos cayó curiosamente —no hay casualidades, sería seguramente el karma que me ofrecía la posibilidad de mejorar en este sentido—, entonces fui al templo de Samye Ling en Escocia, que se estaba empezando a construir."
"Y precisamente llegué el día que ponían la primera piedra del nuevo monasterio. Y allí en Escocia, en el templo, el monasterio de Samye Ling, pues me quedé una temporadita y allí es cuando empecé más en profundo no solo el yoga, sino también la meditación. Y de esto, pues claro, desde el 79 ya hace muchos años y a partir de aquí pues he ido estudiando, practicando, he tenido la oportunidad de tener grandes iniciaciones de grandes maestros. Con el tiempo también miré de cuál era la postura o la posición más adecuada para practicar, para ser un practicante profundo y tener buenos resultados y poder ofrecerlo también a los demás."
"Entonces la postura de monje o la forma de vida de un monje budista era la que parecía mejor. Entonces en este sentido pues tomé los votos monásticos y también con el Dalai Lama tomé la ordenación completa y, por lo tanto, a partir de ese momento ya me convertí en discípulo directo del Dalai Lama. Y he seguido pues digamos practicando, estudiando mucho, practicando. Tengo certificados: el certificado de excelencia por la FPMT, que es la *Foundation for the Preservation of Mahayana Tradition*, que está en Kopan, en Nepal; y también tengo dos diplomas que son el de Yoga Shiromani, que es de Hatha Yoga, profesor de Hatha Yoga, y el de Yoga Acharya, que es máster en yoga —es una especie de máster— que es no solo en yoga físico sino también en la filosofía Advaita Vedanta, que es el núcleo digamos espiritual de lo que es el yoga."
"Y bueno, hasta ahora pues me he dedicado a hacer divulgación en lo posible, a enseñar en lo posible para que todas las personas disfruten de estas técnicas milenarias que están a nuestro alcance y que puedan con ello pues conseguir esto: la serenidad y otras muchas cosas más profundas."
"—O sea, por decirlo de alguna manera, eres espiritualista profesional, profesor de espiritualidad, teósofo profesional, teósofo orientalista profesional... ¿cómo lo diríamos?"
"—Yo simplemente me considero un aprendiz de sabio y tengo mucho que aprender todavía, pero claro, he recorrido un poco el sendero de la sabiduría y por lo tanto algunas cosas conozco y por eso las puedo ofrecer."
"—Claro. Porque tu propósito con todo esto... porque claro, es una trayectoria, y una trayectoria como la tuya solo se puede seguir si hay un propósito que la guía, ¿no? ¿Cuál era ese propósito?"
"—Bueno, básicamente me llamaba mucho la atención desde muy pequeño. Recuerdo que en casa cuando era niño —hablo de no sé, tendría cinco o seis años— me tenía un quimono que me ponía, que era de mi madre, y me ponía el quimono y me ponía sentado con las piernas de meditación, postura de meditación, y siempre estaba como muy recogido, muy tranquilo. O sea que ya tenía digamos una disposición, una tendencia."
"Y dentro de esta tendencia han ido llegando cosas a mi vida que me han ido llevando por este camino de espiritualidad. Y lo que he ido viendo con esto es que, aparte de lo que ha sido el ejemplo de mi padre y mi madre —que han sido personas espirituales aunque no han profesado ninguna religión, eran ateos, pero ellos en sí eran muy amorosos, súper abiertos, súper compasivos y vivían una vida normal como cualquier otra persona—, todo y que no eran muy normales porque eran artistas: mi madre era pianista, mi padre era pintor de cuadros, por lo tanto tenían una forma de ser bastante diferente a los demás, pero digamos medianamente un músico y un artista están reconocidos en la sociedad, no eran espiritualistas por decirlo así."
"Y en este sentido pues yo creo que he despertado en la profundización de técnicas espirituales, que quizás era el punto a que me llevaba todo este aprendizaje familiar y aparte la inquietud que ya llevaba yo dentro. Y con ello he despertado a esta necesidad que todos tenemos de buscar sistemas que nos aporten un grado de felicidad más o menos, digamos, válida en el día a día."
"—Porque siempre... bueno, el eterno debate, ¿no? La felicidad. ¿Es algo que se puede tener siempre, felicidad? ¿O no? ¿O la vida es aquello de los altos y bajos: a veces estás mejor, a veces estás peor, a veces te sientes triste, a veces te sientes eufórico? ¿Cómo es?"
"—Por supuesto en la vida tenemos estos altibajos que bien dices. Hay momentos tristes, momentos alegres, hay placer, hay dolor, hay menosprecio, hay fama, hay reconocimiento; otras veces no, otras veces es todo lo contrario. Y eso es lo que queremos: buscamos siempre lo mejor, ¿no? Buscamos placer, no dolor; buscamos el reconocimiento de los demás, cariño, afecto, entre otras cosas; no tener tristeza o desdicha, que la gente nos rechace, etc. Estamos siempre buscando lo mejor."
"Pero claro, eso es temporal. Es como una especie... en el budismo se llama la felicidad temporal, la que es momentánea, son momentos. Debido al cambio constante de todas las cosas, incluso de nuestra propia mente que siempre está cambiando, todas estas circunstancias son cambiantes. Por lo tanto, si nos dedicamos única y exclusivamente a estos logros, pues siempre van a estar cambiando; vamos a tener momentos felices y momentos más tristes. No siempre vamos a tener felicidad."
"Pero claro, eso nos da como una especie de ganas de obtener una felicidad más estable, más constante, que no comience o que no acabe nunca, ¿no? Y eso es lo que el budismo se llama una felicidad trascendente, por decirlo así. Esa felicidad trascendente es la que nunca acaba, es la que continúa siempre porque una vez creas todas las causas que producen esos efectos de felicidad plena, entonces es cuando el sufrimiento o el malestar desaparece."
"Por una parte lo que haces es dejar de hacer todo aquello que genera malestar en general, y como te dedicas plenamente a hacer todo lo que causa felicidad, al generar constantes causas de constante felicidad, la felicidad se convierte en constante porque ya no generas más causas de sufrimiento. Entonces ni una cosa ni la otra existen por sí mismas; o sea, el sufrimiento y la felicidad en sí mismos, por sí mismos, no existen. Si no creamos nosotros las causas para tener esos resultados, no vamos a experimentar ni sufrimiento ni felicidad."
"Entonces, en la medida en que generamos las causas de una felicidad plena es cuando la vamos a experimentar de una forma constante. Y ese es el anhelo más profundo que todos los seres tenemos. Por lo tanto, ese estado subyacente que podía decirse de insatisfacción que experimentamos es a causa de que los placeres momentáneos o temporales o esa felicidad temporal que experimentamos no concuerda exactamente o de forma plena con el anhelo de felicidad constante que todos tenemos en lo más profundo. Por lo tanto siempre estamos a la búsqueda, buscando técnicas, sistemas, métodos que nos lleven a la experiencia de esa felicidad constante, evidentemente. Pero eso ya te digo, en cualquier caso de las pocas cosas permanentes que hay, esa felicidad es para siempre, ya no se deja nunca."
"—O sea, si yo pierdo el trabajo y no tengo perspectivas de conseguir uno a corto plazo y no tengo ahorros por lo que sea, ¿sí? Yo puedo seguir sintiéndome feliz y el miedo, la preocupación o la tristeza que me pueda traer ese acontecimiento no va a tener ningún efecto sobre esta felicidad de la que me hablas?"
"—Cualquiera sea las circunstancias, como esta felicidad digamos constante es todo un proceso que nos puede llevar tiempo —porque como he dicho se necesita acumular y acumular constante de causas que produzcan esos resultados—, en la medida en que nosotros vamos generando esas causas es evidente que tendremos momentos felices, no solo esa felicidad constante."
"Por lo tanto, el hecho de que las circunstancias externas no concuerden con todo nuestro trabajo que estamos haciendo de la generación de causas, sí que se tiene que proyectar más o menos al exterior para que todo aquello se vincule para que no nos produzca tanto digamos malestar. Es decir, perdemos el trabajo, no tenemos faena, estamos por ejemplo en circunstancias culminantes para la humanidad en que mucha gente que tenía perspectivas seguras de seguridad, etc., pues se han quedado con unos miedos terribles, con una inseguridad increíble, ¿no?"
"Todo esto nos puede ayudar en definitiva a generar digamos una mente más abierta en el sentido de no vincular estrechamente la felicidad a todas aquellas circunstancias materiales externas, sino a vincular más la felicidad a todo el trabajo interior que nosotros podemos llegar a desarrollar. Ese trabajo interior nos hace sobrellevar cualquier tipo de circunstancia con una mirada totalmente distinta a la que tenemos actualmente."
"Ahora estamos viviendo el cerebro primario, por decirlo así, sería el reptiliano, ¿no? Y el cerebro humano humano humano lo tenemos poco desarrollado, en ese sentido es que nuestra mente no está plenamente dedicada a un trabajo especial, por decirlo de alguna manera —es un trabajo especial, no un trabajo cotidiano en que tienes un sueldo—, sino un trabajo especial de buscar nuestra naturaleza esencial, de buscar nuestra esencia."
"Desde bien pequeños nos hemos acostumbrado a generar una actitud egoica, muy egocéntrica, que nos ha servido como un enfoque psicológico o una estructura psicológica de adaptación social; nos ha hecho falta en ese momento, pero actualmente ya no es necesario, podemos sobrevivir totalmente sin esa estructura psicológica. Por lo tanto mantenerse y aferrarse a ese ego que hemos generado desde bien pequeños no tiene sentido. Y ahí es cuando esa mente dual que es egoica lo que genera es mucho sufrimiento, mucho malestar porque siempre estamos experimentando en la dualidad todo tipo de emociones perturbadoras que se generan porque 'yo y el otro'."
"'Yo quiero, yo deseo' —por ejemplo genera apego— o 'yo rechazo' —genera odio— porque hay esa dualidad. Si no existiera, o a mí me es indiferente los demás, por ejemplo... si esa mente dual, esa mente egoica generada que es puramente concepto, es conceptual, es un constructo de la mente, simplemente es un concepto en nuestra mente —no tiene existencia inherente de por sí ese ego, ese 'yo', esa mente egoica—, si no la continuamos haciendo y solucionamos ese problema dedicándonos a vivir más nuestra esencia desde la posibilidad de despertar todo el potencial que tiene nuestra naturaleza esencial —en este caso el potencial sería amor, compasión y sabiduría—, entonces con más sabiduría actuaríamos con más amor y de forma más compasiva, por lo tanto siempre estaríamos generando esas causas que producen resultados felices."
"Por lo tanto la actitud interna es en este momento la que es más válida, la más genuina, la más potente en el sentido de poder superar cualquier tipo de circunstancia que evidentemente las circunstancias son las que pueden llevarnos de nuevo a tener esa experiencia de dualidad, ¿no? De 'yo' y 'lo otro' o 'yo' y 'los otros', que es lo que básicamente hay que despertar de ello. Es como una especie de despertar de conciencia."
"—O sea, si tú lo que la propuesta que haces es de trabajar esa actitud interna."
"—Sí, tiene que haber un equilibrio. Estamos demasiado extrovertidos, estamos demasiado buscando los placeres inmediatos de las circunstancias placenteras exteriores, que no siempre lo son, esto ya lo sabemos, no hace falta reiterar en ello. Pero no dedicamos ningún tiempo a obtener sistemas, métodos eficaces en el desarrollo y el cultivo del despertar de la conciencia o de vivir plenamente nuestra naturaleza esencial y vivir o desarrollar en plenitud todo el potencial que en sí tiene."
"—Entonces hablabas de construir las causas que nos van a... ¿puedes profundizar un poquito más en esto, qué quiere decir construir las causas?"
"—Pues básicamente se podría explicar en no dañar a nadie. Se podría explicar en una actitud ética no dañina. Sería el desarrollo de la ética. De hecho en el budismo se incluyen en tres tipos de adiestramiento mental. Sería adiestrar la mente, ¿no? La mente por sí misma puede ir descontrolada, loca y hacer barbaridades dentro de esta dualidad que hemos dicho. Esa mente egoica puede generar descontroladamente tremendas circunstancias de malestar para nosotros y los demás, evidentemente."
"Entonces ahí es donde entra el adiestramiento. El budismo se llama el triple adiestramiento, que básicamente empieza con un adiestramiento adecuado en ética, continúa con un adiestramiento adecuado en concentración y culmina en lo que es el adiestramiento del desarrollo de la sabiduría trascendental, lo que nos lleva a trascender esa mente dual de que hablábamos antes."
"Todo y que los he explicado uno seguido de otro, en general se practican a la vez, ¿no? O sea, no podemos tener ética sin sabiduría y no podemos aplicar una ética sin tener una mente concentrada en ello, etc., etc. Por lo tanto ese adiestramiento, que es lo que el Buda enseñó en su época —que todavía es válido para todos los seres— pues es lo que básicamente nos da un sistema, un método adecuado para hacer las cosas o generar lo que decíamos esas causas que producirán ese resultado de satisfacción, por decirlo más que felicidad, ya que la palabra felicidad puede ser utilizada de muchas maneras o malentendida muchas veces. Pero hablamos de satisfacción, que ya ese sentimiento que decía antes de insatisfacción subyacente que en toda acción o experiencia tenemos, pues no esté ahí, simplemente sea una satisfacción digamos constante, por decirlo así."
"—Como una satisfacción que está siempre en el fondo de todo lo que estás viviendo, ¿sí? ¿Podría decirse?"
"—Sí, muchas veces la hemos experimentado cuando hemos hecho cosas buenas, cuando hemos actuado amorosamente hacia los demás, cuando hemos sido compasivos —aunque nuestro amor y compasión ahora está muy vinculado a lo que es nuestro núcleo familiar y de amigos—. Es muy difícil amar a los enemigos, es muy difícil amar a las personas desconocidas, es muy difícil ser compasivo con esas personas también, pero cuando somos más sabios aprendemos a que todos tenemos el mismo anhelo profundo: ser felices plenamente."
"Por lo tanto, en lugar de estar mirando tanto para nosotros y los más cercanos, empezamos a generar una visión más amplia y empezamos a buscar sistemas y métodos que en este sentido de adiestrar la mente para que seamos eficaces también en construir no solo la propia felicidad sino también la de los demás."
"Pues al respecto de la ética, el adiestramiento en la ética nos da digamos un sumario de básicamente lo que serían las acciones de cuerpo, palabra y mente que pueden infringir daño a los demás y que como consecuencia nosotros vamos a sufrir por ello. No eres feliz y contento 'ah, esta persona se ha ofendido y tal', no estás saltando de alegría por ello en absoluto. Por lo tanto vemos que las acciones que nosotros realizamos —ya sea de pensamiento, con la palabra y con acción corporal— los resultados no solo es hacia los demás sino que nosotros también obtenemos un resultado en ello."
"Por lo tanto, dentro de este adiestramiento en ética se da un sumario digamos muy básico aunque puede ser muy extenso si empezamos a analizar y estudiar porque, en definitiva, en este sentido las enseñanzas están ahí, las instrucciones están ahí, pero en realidad nosotros somos el laboratorio de experiencia de estas enseñanzas. Y eso es importante, sentirse como un científico aplicando esas enseñanzas, analizándolas, estudiándolas, viendo los pormenores, etc., etc. No creyéndose nada por fe absoluta, sino simplemente por razonamiento, por estudio, por aplicación."
"Y por lo tanto se nos da un sumario. Se dicen que hay tres acciones muy dañinas que deben evitarse con el cuerpo, cuatro acciones muy dañinas que deben evitarse con la palabra y tres acciones muy dañinas que deben evitarse del pensamiento. Evidentemente al decir evitar las dañinas incluye el hecho de hacer las opuestas, las que benefician. O sea, no solo se trata de abandonar unas y ya está, 'no estoy haciendo nada', pero por naturaleza no podemos dejar de actuar; aunque dejamos de actuar mal, tendremos que hacer alguna cosa. Por lo tanto tendremos que pensar, evidentemente no podemos dejar de pensar, ¿verdad?"
"Por lo tanto, como son de cuerpo, palabra y mente —el pensamiento me refiero— pues en este sentido hay que hacer algo, hay que hacer justamente lo contrario, lo que es ético. Pero si vamos viendo lo que es perjudicial por exclusión podemos ver lo que es contrario, lo que es ético. Por ejemplo las del cuerpo, son tres: es no matar, es decir no dañar, no destruir la vida de los demás —esto es digamos básico, pesado y fuerte, no cabe debate creo en ello, aunque muchas personas crean que es lógico destruir un enemigo, etc., etc.—."
"Pero bueno, dañar destruyendo el cuerpo de los demás, matar; robar también es dañino, hace daño evidentemente; y tener una conducta sexual perjudicial: violación, etc., etc., todas estas cosas, o sea no tener autorización para tener una relación sexual por ejemplo y obligar en todo este sentido. Entonces estas serían del cuerpo. Evidentemente si nosotros dejamos de matar lo que vamos a hacer es cuidar de la vida de los demás. Si nosotros dejamos de robar vamos a ser generosos con ellos y vamos a dar lo que podamos. Si dejamos de tener una conducta sexual nociva y dañina vamos a cumplir con las necesidades de cada uno como sea necesario, como siente bien a todos."
"Después vienen las de la palabra. Las de la palabra serían no mentir —o sea no decir mentiras—, dejar de mentir; dejar de calumniar; dejar de insultar; y dejar de utilizar la palabra de forma banal, sin ningún sentido, sin profundidad. Ya sabes aquellas personas que hablan y hablan y no están diciendo nada y al final nos molestamos porque dices 'bua, qué persona que no para de decir cosas y está más que nada molestando', ¿verdad? Pues esto en definitiva son las cuatro acciones que dañan de la palabra. Por lo tanto si dejamos de decir mentiras —que son muy dañinas, ya todos sabemos que las mentiras hieren mucho a la gente—, si dejamos de mentir vamos a ser personas veraces."
"Si dejamos de calumniar vamos a ser personas que vamos a reconciliar a los enemistados por ejemplo, o a buscar que la gente entre ella misma se respete y tenga un respeto mutuo. Si dejamos de insultar vamos a buscar palabras amables para definir a los demás en lugar de insultos. Y si dejamos de tener una charla inútil y baldía lo que vamos a hacer es utilizar un discurso completo lleno de significado, que tenga que aporte algo, que sea comunicativo, que sea profundo para las personas que lo escuchan."
"Y estas serían digamos las de la palabra. Nos quedan tres de la mente. La primera sería evitar la codicia; la segunda sería evitar la malevolencia; y la tercera sería evitar generar exceso de conceptos erróneos que se aparten de la realidad de las cosas tal como son."
"Y lo contrario, lo ético, lo virtuoso, sería el hecho de en lugar de codiciar tratar de tener una experiencia personal de sentir satisfacción con aquello que realmente podemos conseguir de forma honesta por nosotros mismos sin codiciar en exceso cosas de los demás siempre. En lugar de la maledicencia, ser personas benevolentes, que todo puede empezar con una simple sonrisa. Eso es una benevolencia que tenemos hacia los demás en lugar de maldecirles 'que te rompas una pierna', 'que te caigas', 'yo qué sé', 'que te parta un rayo', que se utiliza muy frívolamente estas expresiones, ¿verdad? Pero están enraizadas en algún pensamiento o en alguna forma de pensar."
"Y nos queda el último, que es un poquito más complicado pero voy a dar más o menos un ejemplo que se puede entender, que es no generar conceptos erróneos. Por ejemplo el hecho de no entender que las acciones causan efectos, lo que sería se llama la ley del karma. El karma es acción que causa efecto. No creer que las acciones causan efecto nos puede llevar a hacer todo tipo de acciones sin entender que van a traer resultados. Por lo tanto podemos pensar que podemos hacer cualquier cosa porque no pasará nada, y sin embargo sí que pasan cosas después en nuestras acciones o después de haber cometido acciones. Por lo tanto ese punto de vista erróneo, generar ese punto de vista erróneo que es desfavorable a la realidad de las cosas, también debe ser evitado. ¿Cómo? Pues adquiriendo los conceptos correctos, esforzándose en ver las cosas mejor, tener una visión más correcta."
"En todo eso pues entra meditaciones, sistemas, etc., más sabiduría, más sabios. Y eso es básicamente una especie de decálogo, decálogo de actitud o de actividad que tenemos los seres humanos para tener una generar mejores acciones y no dañar a los demás. Y por lo tanto no experimentar malos resultados nosotros mismos."
"—Pues en base a lo que has explicado sobre todo esto último, lo que tenía que ver con cómo era... bueno, esto último, no me acuerdo."
"—¿Conceptos erróneos, no?"
"—Y no, y los últimos conceptos que estaban vinculados a que al pensamiento, ¿no? era..."
"—Sí, sí, la acción del pensamiento de la mente."
"—Pues yo creo que en el Parlamento te necesitan."
"—No sé, yo conozco muchos políticos, he tenido la suerte de encontrar de estar con muchos políticos, incluso con alcaldes y muchos que son buenos, de corazón muy bueno y que han ido a la alcaldía o a su lugar político y han empezado con muy buena motivación queriendo hacer acciones, pero se han visto metidos y sometidos y hundidos a toda una especie de engranaje que está montado desde hace mucho tiempo, que es un engranaje que es totalmente contrario a la felicidad profunda de los seres. Y en lugar de poder cambiar esas piezas de engranaje de forma progresiva se han visto que obligados a seguir en ese engranaje tan estructurado y han preferido dejar la política que continuar en ella."
"O sea, imagínate tú hasta qué punto yo tampoco voy a entrar en política. Más que nada por dejar tranquilos a los políticos que supongo que ya están muy nerviosos de lo que hacen y de lo que mal lo pasan porque seguramente yo he visto políticos que se envejecen en cuatro días, ¿no? Que entra en la política jóvenes, vigorosos y en cuatro años están con arrugas, canosos, decrépitos. Y creo que la política es un desgaste absoluto."
"Por lo tanto tendría los políticos, o sea las personas que quieren dedicarse a la política —conozco a una chica que es estudiante de política— e hizo una tesis para los políticos: en primer lugar tienen que saber de política, eso es muy importante, tienen que tener una carrera política. Eso es importantísimo. Y a partir de ahí generar motivaciones adecuadas en el sentido de que piensen que su cargo es un cargo electo, que la gente los elige porque se supone que van a hacer algo constructivo para ellos y para la sociedad. Por lo tanto su perspectiva debe ser esa, no otra."
"Y a partir de ahí pues ir cambiando todo ese engranaje tan solidificado y tan enjuto, tan digamos cristalizado que está en la política actualmente. Son como sistemas muy fuertes que construyen sociedades totalmente erróneas, totalmente conflictivas, totalmente desequilibradas en que los individuos más que nada lo que hacemos es no poder dedicarnos al bienestar espiritual y tener que dedicarnos excesivamente al bienestar material porque hay muchos intereses creados y la política actualmente lo hacen los empresarios, digamos las grandes multinacionales, etc., etc. Los políticos acostumbran a ser títeres. Espero que no llamen a la puerta de aquí media hora y me lleven a algún sitio como los políticos que tenemos actualmente entre barrotes por pensar de forma diferente evidentemente."
"Pero nada, básicamente eso. Si todos actuamos a través de un adiestramiento mental basado en la ética de no dañar a nadie, basado en la mente concentrada para poder conseguirlo y una mente sabia que conoce —evidentemente si somos sabios no vamos a errar nunca, no vamos a cometer errores en el campo que sea, en el ámbito que sea—, no importa que sea política, no importa que sea medicina, no importa que sea religioso, no importa que sea lo que sea."
"En este sentido personas más sabias construirán mejores sociedades o construiremos mejores sociedades evidentemente. Y ya que he hablado de religión me gustaría constatar y dejar claro que el budismo en sí no es ninguna religión, el yoga tampoco lo es. Son simplemente esto: métodos. Métodos que están disponibles para los seres para mejorar."
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