10. La coherencia sistémica
10 de agosto, 2018
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En este episodio te hablo del concepto físico cuántico de la coherencia sistémica. Esto es un estado del ser en que alcanza su mayor grado de eficiencia física, psíquica y espiritual.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, Episodio 10: La coherencia sistémica**
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Este proyecto es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Este podcast tiene la intención de difundir información que nos inspire y ayude a reflexionar sobre qué es salud, preservarla o recuperarla y mejorar nuestra calidad de vida. Entendiendo la salud desde el punto de vista más amplio que te puedas imaginar, hablaré de lo que eres y de todo aquello con lo que de una manera u otra mantienes contacto. Es decir, que tocaré una amplia variedad de temas que son los muchos aspectos que afectan, influyen y están relacionados con tu salud. Y si quieres que hable de algo en concreto, contáctame en dianavaleria.eu/contacto y haré lo posible por incluirlo en la programación.
Hoy, que es un hermoso día de tormenta, quiero comentarte sobre el estado de coherencia, también llamado coherencia sistémica o coherencia del corazón. Se llama así porque es el resultado de un embonamiento energético que sucede en nuestro cuerpo magnético y que es promovido por las frecuencias que emanan del corazón, y que da como resultado un estado del ser muy especial que tiene que ver con el orden y la armonía. La energía se alinea y se ordena en resonancia con la estructura de nuestro cuerpo, pero no solo de nuestro cuerpo, sino que resuena con la estructura de todos los cuerpos que existen en lo que podríamos llamar creación o mundo físico.
Bueno, esto es broma. Tal vez, si no has estado siguiendo el discurso de científicos biocuánticos, te será difícil entender esto que acabo de decir. Pero en este episodio voy a intentar recrear de forma cercana lo que es este estado. Fíjate que nos acompañan los truenos y tiene mucho que ver el trueno con la resonancia. Vamos a ir viendo.
La primera vez que oí este término, el término de coherencia, o coherencia cardíaca, coherencia del corazón o coherencia sistémica, fue en boca de Dan Winter. Tuve el placer y el privilegio de asistir a una de sus charlas en el festival Cognos del 2009, del año 2009 en Barcelona. Y quiero decir que es un término que fue muy revelador para mí, y seguro que hoy vas a entender el porqué. La coherencia cardíaca es el término usado por Dan Winter y otros científicos biocuánticos que son disidentes, o sea, no aceptados por la ciencia ortodoxa, y lo usan para describir un estado de alta eficiencia psicológica y fisiológica.
En este estado, todos los sistemas —nuestro sistema nervioso, el cardiovascular, el endocrino, el sistema inmune, el sistema fascial, el sistema digestivo— todos están trabajando en armonía y con un alto grado de eficiencia. Podemos resumir diciendo que la coherencia es la base de la vitalidad, del rendimiento y de la salud en el ser humano. Pero no te preocupes, porque te voy a explicar más que esto. Para entenderlo, voy a abordar algunos conceptos previos.
Existe un fenómeno natural que es la resonancia armónica. Y esto es que dos o más frecuencias con ondas de diferentes características físicas anidan las unas en las otras. Sigo explicando. El tamaño de la onda se mide en amplitud, longitud y número de oscilaciones por segundo. Esto es: la amplitud es la altura de la onda, la longitud es la anchura, y el número de oscilaciones por segundo nos dice cuántos ciclos completa la onda en un segundo. O cuántas veces completa su máximo recorrido, el máximo recorrido de la onda en un segundo hasta que se vuelve a repetir. El dibujito este de las ondas, pues que sube y baja y cuando vuelve a subir y cuando ya repite, eso es un ciclo. Pues la frecuencia de las ondas nos da la longitud que tiene la onda.
Esta longitud es la distancia que hay entre los dos puntos en que la onda pasa por el mismo nivel. Yo, en el post que acompaña al podcast, he puesto un dibujo que lo ejemplifica. Entonces, las diferentes características de las ondas las hacen diferentes las unas de las otras. Una frecuencia diferente, que por cierto se mide en hercios, hace que una misma onda pueda ser luz o sonido. Como ya te he dicho antes, la frecuencia es el número de veces que la onda se repite en un periodo de tiempo y nos da la longitud de onda. La longitud de onda del espectro de la luz visible para nosotros va desde los 400 nanómetros a los 700 nanómetros, o sea, es muy pequeñita; mientras que la longitud de onda del sonido dentro del espectro audible para nosotros va desde 1,7 centímetros a 17 metros.
Por eso, cuando has escuchado seguramente —no sé cómo habrá quedado grabado— pero seguramente has escuchado el trueno que se ha oído. Hay truenos que hacen retumbar hasta los cimientos de la casa, y eso es porque la longitud de la onda de ese sonido es tan grave, es tan amplia, que atraviesa y resuena con la propia estructura que es muy grande. Para explicar lo que nos ocupa hoy, hemos de abordar este fenómeno de la resonancia, pero todo esto que te voy a explicar sobre la resonancia es para que llegues a comprender lo que es el estado de coherencia, no nos vayamos a perder.
Vamos a poner el ejemplo de las ondas del sonido, ya que tenemos aquí los truenos que nos lo hacen muy evidente. Vamos a imaginar que emitimos tres sonidos: uno grave, uno medio y uno agudo, y les hacemos un seguimiento. En nuestro seguimiento veremos que ambos se transmitirán, o sea, fluirán por el espacio venciendo la resistencia que les ofrece el aire, que es una oposición a que ellos se puedan seguir propagando. Y para vencer esta resistencia van a utilizar todo aquello que vayan encontrando que les sirva para amplificar su vibración, como por ejemplo, el trueno utiliza la estructura de la casa para seguir resonando y aumentar su propia vibración.
Entonces, las ondas viajan por el espacio usando como transmisor el aire, pero este aire les ofrece resistencia y tiende a neutralizarlas, a apagar ese sonido. Y entonces los cuerpos con los que se encuentren harán la misma función también: las van a apaciguar. Pero si, de alguna manera, las medidas de ese cuerpo físico con el que se encuentra esa onda coinciden o están en proporción con la longitud de esa onda, va a servir de caja de resonancia, porque esa onda va a poder entrar dentro de ese cuerpo físico y transmitirle su propia vibración y hacer que ese cuerpo vibre con ella, y esa onda se pueda expandir más y más y más. Hemos de tener en cuenta que todos los cuerpos físicos están compuestos de ondas. Las formas que tienen los cuerpos están relacionadas con las frecuencias que las componen. Diferentes tamaños, diferentes números de ángulos y de aristas son resultantes de las diferentes características de las ondas que los conforman.
En el post donde está el podcast he puesto una sencilla animación en la que puedes ver cómo se puede formar una estructura que acoge una onda que está en proporción dorada. Esto lo he puesto porque para que una onda pueda resonar con un cuerpo físico es necesario que ambas estén en proporción, y no vale cualquier proporción, sino que tiene que ser la proporción dorada que contiene el número Phi, el número mágico. En esta animación lo verás, porque no voy a entrar en el tema de explicarte lo que es la proporción dorada ahora, si no no vamos a llegar a término.
Volviendo a las ondas sonoras que estaban viajando por el espacio, las que hemos emitido antes y que van resonando con las formas, venciendo la resistencia del aire, etcétera, también puede suceder que en el transcurso de ese desplazamiento expansivo los sonidos —el grave, el medio y el agudo— lleguen a encontrarse y entren en resonancia armónica. ¿Qué es la resonancia armónica? Pues esto es algo que se da justo cuando el pico de una onda amplia, como sería la grave, coincide con el pico de una onda menor, como sería una media o una aguda, y anidan una dentro de otra.
¿Recuerdas cuando te he explicado que la onda se encontraba con un cuerpo que tenía en su forma las mismas proporciones y todo el cuerpo empezaba a vibrar? Pues es lo mismo que sucede cuando una onda anida dentro de otra. Que las ondas se sirven las unas de las otras para hacerse de cajas de resonancia. Entonces, a este fenómeno en el que una onda anida dentro de otra, Nassim Haramein creo, y seguro que Dan Winter, lo llaman "embonamiento", que viene a inspirar que se encajan unas dentro de otras. Generando así una dinámica expansiva, y esta dinámica estimula a otras frecuencias que no estaban audibles al oído humano y estas empiezan a variar su vibración hacia frecuencias audibles estimuladas por esas ondas embonadas que están magnificando su vibración.
Entonces, estas frecuencias que no estábamos oyendo empiezan a emerger como del vacío y componen una melodía compleja en la que participan sonidos que no son los que hemos emitido originariamente; son como sonidos fantasmas que aparecen de la nada. Un ejemplo de esto es el canto armónico desarrollado por los monjes budistas, o canto polifónico, y hay intérpretes que lo dominan verdaderamente bien. Y esto es algo que solo puedes comprender si lo oyes. Si no lo has oído nunca, te animo a que entres en mi web y en el post donde está alojado este episodio le des play al vídeo que he puesto, que es un registro de un concierto del grupo Muom, que son cantantes polifónicos, junto con Luis Paniagua y Néstor Kornblum, que son musicoterapeutas. Es una escucha que te va a resultar, además de lo alucinante que llega a ser el poder ver cómo funciona el canto polifónico, es un tipo de música que es muy tranquilizante, muy calmante y mejora tu estado. También he dejado un vídeo pedagógico de la cantante polifónica alemana Anna-Maria Hefele y una demostración de un joven talento venezolano que se llama Omar Veraza.
Pero este hermoso fenómeno traspasa también la experiencia fisiológica humana. Verás, existen tres pulsos principales que forman nuestro sistema físico-energético y además sostienen nuestra vida, por eso son pulsos vitales. Estos son: el movimiento respiratorio primario, la respiración y el latido cardíaco. El movimiento respiratorio primario seguramente es el que no te suena, y es la respiración propia de los tejidos. Es como un ritmo o más bien un oleaje producido por el movimiento del líquido que fluye constantemente en nuestro cuerpo. Un terapeuta lo puede captar y medir palpando los pulsos energéticos de los puntos definidos por la acupuntura, o a través del líquido cefalorraquídeo que se puede sentir a través de las articulaciones craneales, porque el líquido cefalorraquídeo viaja del occipital al sacro y del sacro al occipital por el canal de la columna vertebral aportando a la médula espinal y el encéfalo la protección, la nutrición y el equilibrio fisiológico que necesitan para cumplir su importantísima función orgánica como parte del sistema nervioso central.
Entonces, cada vez que el líquido cefalorraquídeo es impulsado hacia el occipital, hacia el cráneo, las articulaciones craneales —que en realidad tienen muy poco movimiento, pero se mueven— se dilatan cuando se llena y se contraen cuando el líquido es impulsado hacia el sacro. También te dejo un vídeo en el que puedes ver un poco cómo es este pulso en el cráneo. Entonces, el pulso que forma el ciclo del movimiento respiratorio primario es el más lento de los tres. Y aunque varía en cada persona, suele ser de entre 6 a 12 ciclos por minuto. Luego tenemos el ciclo respiratorio, que tiene de 12 a 20 ciclos por minuto, y luego el corazón, que es el más rápido, que tiene una frecuencia de latido de entre 60 y 100 ciclos por minuto.
Como ves, estos tres pulsos principales forman tres diferentes longitudes de onda porque, al tener diferentes ciclos por minuto, su longitud de onda será diferente. Entonces, siempre que se den las condiciones adecuadas para que esto suceda, se puede producir un embonamiento entre estas tres frecuencias. Pueden anidar unas dentro de otras. Entonces, cuando se produce el embonamiento, la resonancia entre estos tres pulsos genera una expansión que hace emerger estados de conciencia más y más amplios, más y más sutiles, más y más elevados, más y más sensibles. Estados que se hacen evidentes, que emergen como emergen los sonidos armónicos de la nada, y pueden ser experimentados por nosotros más fácilmente que cuando estaban en letargo. Así es como se produce el estado de coherencia del que trato en este episodio.
Este es un estado que nosotros experimentamos como firme presencia. Este anidamiento de estas vibraciones que emiten nuestros pulsos vitales hace que nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras acciones se alineen permitiendo una conciencia enfocada, despierta y en expansión. Y además, es una alineación que va más allá de nosotros mismos. En realidad nos pone en resonancia con toda la creación, con nuestro planeta, el sistema planetario, nuestro sistema solar, nuestra galaxia, el sistema de galaxias, el universo... como las muñecas rusas. ¿Las has visto alguna vez? Pues si no las has visto, vuelve a entrar al post porque ahí tienes un vídeo que te las muestra.
Entonces, claro, el estrés es completamente imposible en este estado, porque el estrés es una consecuencia de la dispersión de los pulsos vitales y, en consecuencia, de la dispersión de la conciencia. El pensamiento, entonces, la palabra y el sentimiento están totalmente disgregados, al contrario. Realmente es lo que experimentamos cotidianamente: estamos pensando en una cosa, haciendo otra y nuestro sentimiento va por otros derroteros completamente diferentes. A veces se conecta con la acción, a veces se conecta con el pensamiento y a veces es que no tiene nada que ver y no sabemos ni qué estamos sintiendo. Pero cuando estamos en estado de coherencia, al ser todo uno, sí nos damos cuenta de qué está pasando: nuestro pensamiento está con nuestro sentimiento y nuestra acción está junto con todo ello. O sea, hacemos en coherencia y nos estamos dando cuenta de qué estamos haciendo, de qué estamos pensando y de qué estamos sintiendo.
Pues mantener a raya el estrés, que es uno de los más importantes y frecuentes orígenes de nuestra enfermedad, es algo tan simple como permitir que nuestros tres pulsos vitales entren en resonancia. Claro, y te preguntarás cómo se consigue esto. Porque es todo como muy ambiguo: "sí, todo muy bonito, las ondas entran, anidan unas dentro de otras, los tres pulsos vitales entran en coherencia, se embonan, pero ¿cómo lo consigo yo esto? ¿Cómo lo hago?". Pues te voy a poner algunos ejemplos de prácticas o herramientas que tienes a tu disposición para conseguir acercarte a este estado o a este fenómeno físico-cuántico. Realmente de todas las herramientas que existen seguro que me voy a dejar muchas; si se te ocurre alguna o conoces alguna que yo no he mencionado, por favor preséntamela o recuérdamela. Puedes escribirme, dejar un comentario en el post o enviarme a través del formulario de contacto una nota.
También tengo que decirte que todas las herramientas que tenemos o todas las prácticas que podemos llevar a cabo para conseguir el estado de coherencia sistémica no sirven todas para todo el mundo. Cada uno tiene sus propias características y resonará más con una que con otra. Por ejemplo: tenemos la meditación, pero tal vez la meditación no sea para ti, sea algo que no es lo tuyo. Pero hay más: podría ser, por ejemplo, la astrología, el eneagrama, el diseño humano, la terapia Gestalt u otros tipos de terapia de autoconocimiento, transgeneracional, constelaciones, etcétera. Luego, hacer música si eres músico o te gusta practicar música, jugar con la música y sobre todo con la voz, siempre bien trabajada, conociendo algo de la técnica vocal. El canto armónico, como hemos visto antes, es una muy buena técnica para ello, porque mientras estás cantando estás consiguiendo ese mismo embonamiento en tu propio ser. Luego también tenemos la danza o el baile, que también nos puede ayudar a conseguir hermosos estados de coherencia.
Luego, si te gusta lo ancestral y primitivo o explorar culturas diferentes, los indígenas de América o Australia o Nueva Zelanda generaron bastante ritual para alcanzar este estado. También tenemos la práctica del Yoga, el Chi Kung, el Tai Chi o de cualquier arte marcial que se han desarrollado en las diferentes culturas y tiempos. Bueno, y luego lo más simple, sencillo y efectivo es darte un buen baño de bosque. Cuando te sumerges en el bosque, es él, el bosque, el que se esfuerza por embonarse contigo. El bosque modula su vibración para entrar en coherencia con la tuya y tú tienes el privilegio de entrar en coherencia impulsado desde fuera.
Te recuerdo que la peculiaridad de este estado vibratorio es que te pone en resonancia con toda la creación. Te conecta con todo lo que existe sin límites de ningún tipo. Y así tú, la Tierra, las estrellas, todo el sistema solar, la Vía Láctea, la misma galaxia, el sistema de galaxias que la contiene, estáis vibrando embonados en la misma frecuencia. Este es el estado de coherencia del que se habla en todos los tratados, libros, manuscritos religiosos y filosóficos desde que el ser humano puebla la faz de la Tierra y es la clave de la preservación, el mantenimiento y la recuperación de tu salud. En este estado es el momento en que todo tu sistema trabaja en el más alto grado de eficiencia y es cuando más capaz estás y más fuerte. Y esto es así porque estás utilizando no solo la energía que se da en un cuerpo disgregado, sino que estás utilizando toda la capacidad del universo para mantener tu propia vida.
Antes de irme, te quiero dejar un último vídeo que espero que veas, que es una conferencia en la que Dan Winter habla de la coherencia cardíaca, porque ahora, después de esta explicación, seguro que podrás entender mucho mejor lo que está explicando. Y bueno, esto es de lo que te quería hablar hoy. ¿Qué te ha parecido? ¿Te parece un fake? ¿Te resuena algo que tú ya intuías? ¿Habías visto u oído ya sobre esto?
Gracias por acompañarme en este viaje en que nos proponemos mejorar un poquito el mundo en que vivimos, aportando herramientas que pueden mejorar la calidad de vida de las personas que componen esta amada humanidad. Gracias también a Kitflus por cederme las fantásticas melodías que animan la cabecera y el final de cada programa. Te dejo sus datos de contacto por si necesitas algo de él. Si te ha resultado interesante este episodio, te animo a que lo compartas por email, por WhatsApp, por tus redes sociales de preferencia. Si tienes amigos, familiares o vecinos que estén interesados en vivir de forma saludable, hazles saber que existe Vida en Salud. Las valoraciones en iTunes, comentarios en iVoox y "me gusta" en las redes sociales le dan visibilidad al podcast y hará que pueda llegar a más gente. Y si quieres que dedique algún episodio a algún tema concreto o tienes alguna pregunta, escríbeme a vidaensalud@dianavaleria.eu. Para no perderte ningún episodio, suscríbete en dianavaleria.eu/suscripcion o en el canal de Telegram.
Que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.