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106. Lecciones detrás de la pandemia

30 de septiembre, 2020

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En este episodio te comparto algunas de las lecciones que he obtenido de este estado de pandemia que vivimos.

Transcripción del episodio

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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:

**Vida en Salud, episodio 106. Las lecciones tras el estado de pandemia.**

Creo que es generalizada la sensación de que esta situación que llevamos viviendo desde abril, marzo, febrero, desde principios de este año si te pones a verlo bien, está evidenciando tantas cosas. Cosas que hemos estado intuyendo, que no nos atrevíamos a terminar de creernos completamente, ahora es que se hacen tan evidentes y tan claras que no puedes simplemente cerrar los ojos y decir que no está pasando. Pues en este episodio de hoy quiero compartir contigo cuáles son las lecciones que me ha traído esta situación que estamos viviendo.

Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira hacia una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Aunque el paradigma establecido vincula la salud solamente a la medicina, la enfermedad, los medicamentos, los tratamientos, las terapias y los diagnósticos, nosotros creemos que esta visión no engloba lo que realmente implica la salud. Así que extraemos la salud de la parcela de la sanidad en que ha sido arrinconada y la centramos en la persona, sus circunstancias y el entorno en que la persona vive, conectándola a todos los aspectos de la vida. ¿Y cómo lo hacemos? A través de la Academia para la Autogestión de la Salud: vidaensalud.es/academia.

Antes que nada, quiero pedir disculpas por este largo silencio. Pero una de las cosas que me ha enseñado esta situación de altísima tensión y estrés que hemos estado viviendo todos y cada uno de nosotros —por lo menos los seres humanos— es que está afectando nuestra salud gravemente. Tiene un efecto nocebo de alto calado, y a mí me ha afectado también. Y bueno, no he podido estar disponible para todo. También he estado haciendo cambios en la web y esto me ha llevado la energía que podía disponer. Aún no estoy al cien por cien bien, y realmente no sé si llegaré a estar al cien por cien bien nunca más, si es que estaba antes al cien por cien bien. Pero me he propuesto seguir cumpliendo con mis compromisos y bueno, ya explicadas mis justificaciones, voy a empezar a explicarte lo que quiero compartir contigo en este episodio de hoy.

Realmente la realidad supera la ficción. Se ha comparado muchísimo este proceso que estamos viviendo con películas que han sido publicadas anteriormente, hace ya muchos años; con obras literarias que han sido publicadas anteriormente también, hace ya muchos años, que tenían el poder de visibilizar un futuro realmente nocivo para los seres humanos, un futuro esclavizante con gobiernos dictatoriales que cometían todo tipo de abusos sobre los habitantes de los países, de las naciones. Y realmente esto es lo que está pasando.

Está pasando esto con nuestra colaboración, en cierto modo. Nosotros mismos hemos colaborado a que esto sucediera. Nosotros mismos hemos estado cediendo el poder, la responsabilidad de la organización de nuestras formas de vida a personas que ni siquiera conocemos, que no nos tienen ningún cariño ni ningún respeto. Y cada vez se hace más evidente. Y no es que quiera que te sientas culpable por esto, ni quiero yo sentirme culpable por esto, pero hemos estado colaborando todos y cada uno de nosotros con cada pequeño gesto cotidiano, con cada pequeña compra, con cada pequeña aceptación.

Cada vez que hemos aceptado que se fueran imponiendo los bancos en nuestras formas de vida, cada vez que hemos aceptado que estamos en una democracia y que tenemos que ir a votar, que es necesario que vayamos a votar para decidir por nuestro futuro... No, tú votas para que otros decidan por nuestro futuro, por tu futuro. Hay otras formas de organización social en las que seguro que podrías tú decidir por tu futuro, pero cuando votas, votas para que otros decidan por tu futuro, por tu vida, por tu vida y por la de tus hijos y nietos. Esto es así.

Y bueno, también se está haciendo muy evidente la maldad que hay detrás de los sistemas sanitarios estatales. Y se está haciendo muy evidente que dentro de la comunidad científica, aunque tenemos todos los adelantos tecnológicos como para que haya muchísima cooperación, hay una gran división y sigue habiendo un gran enfrentamiento que empezó, como hemos dicho muchas veces aquí, hace más de un siglo. Desde que empezó a implementarse la industrialización en las sociedades humanas, que el debate científico ha dejado de ser debate científico y ha pasado a ser debate económico. Y los poderes económicos han estado manipulando el rumbo que va tomando la ciencia y la medicina.

Seguro que todavía hay personas que no pueden desprenderse de la idea de que algo hay de bueno en todo esto, que no pueden aceptar la idea de que estamos siendo realmente manipulados para nuestro propio mal con intenciones oscuras y muy perversas. Estaba escuchando ayer una entrevista que Fernando de Rebelión en la Granja le hacía a una médica que trabaja en un hospital público de Madrid. Obviamente, ella no podía aceptar que se está haciendo mucho daño y que se pretende seguir haciendo mucho daño. Que las órdenes que reciben no son por el bien de los pacientes. Ella tiene que defender su puesto de trabajo, su estilo de vida en realidad. Porque un puesto de trabajo es un estilo de vida.

Y si el puesto de trabajo requiere que te sometas a unos preceptos, a unas creencias, y que lleves a cabo unas acciones en base a esas creencias que justifican acciones que de otro modo serían injustificables, pues sigues, te metes en ese carril y sigues... pues por poder seguir pagando lo que estás pagando y no te cuestionas más. Así es como han conseguido deshumanizarnos a todos.

Y no quiero desmoralizarte ni deprimirte, pero siempre he pensado que es imprescindible ver la realidad para poder liberarnos de aquello que es perjudicial de lo que estamos viviendo. O sea, si tú te explicas que no está pasando algo que te está dañando, nunca podrás encontrar salida a esa situación. No puedes encontrar la puerta de salida si la habitación está a oscuras. Tienes que encender la luz y ver dónde está la puerta para poder abrirla y salir de ahí. Y esto es lo que quiero hoy con este episodio: describirte la realidad tan cruda y dura como yo he sido capaz de verla, para que una vez puedas aceptarla, puedas encender la luz y ver dónde está la puerta. Porque a ciegas cualquier cosa puede ser una puerta. Cualquier puerta puede ser una puerta de salida en tu imaginación porque alguien te diga que es así, pero pueden ser puertas que te lleven a espacios todavía más sufrientes si no desarrollas la capacidad de ver lo que está pasando.

Así que no tengas miedo de verdad. No tengas miedo a la verdad, a la realidad. Respira. Respira profundamente, sin ansiedad. Deja que tu respiración se calme. Respira esa realidad y confía, porque la puerta de salida está en algún sitio. Pero si no ves el panorama en el que te encuentras, no podrás verla. Así que cálmate, respira en paz, confía.

Porque aquello que te ha dado la vida, aquel poder que va más allá de cualquier tecnología biológica, mecánica, cuántica, computarizada o como quieras... ese poder que crea y mantiene la vida ha hecho cosas increíbles para que tú estés aquí respirando. Cosas que van contra leyes fundamentales de la física, de la ciencia... cosas que no podemos comprender nosotros. Ha sido capaz de, en base a dos células, generar una unión de tal intensidad que ha sido capaz de crear una vida y un cuerpo que la aloja. Y ese cuerpo se ha ido formando y desarrollando todo aquello que necesitaba para desenvolverse en una vida que iba a ser dada fuera de ese ambiente intrauterino acuático. Y después, cuando has sido alumbrado y el ambiente ha cambiado, ese poder ha sido capaz de acogerte y aportar todo lo que necesitabas para adaptarte a ese medio.

Pues ese poder no te va a abandonar ahora tampoco. Pero ese poder está en la realidad, en las cosas que de verdad están pasando. No está en la imaginación, ni en los dictados de los intereses económicos dominantes, ni en la escenificación de la pandemia, ni en lo que justifica los abusos que se están cometiendo contra nosotros. Porque en definitiva algo me dice que de lo que se trata es de crear una realidad en la que nosotros lleguemos a cometer acciones tan dolorosas para nosotros mismos que no podamos vivir en nuestra propia piel. Que tengamos constantemente el instinto de huida.

Y lo último es esto de los niños, ¿no? Tienes que llevar a tus hijos al colegio sabiendo que van a tener que llevar durante al menos cinco horas puesta una mascarilla, por lo menos centrándonos solo en esto, porque hay más cosas. Y tienes que autoconvencerte de que eso es bueno para ellos. No lo es. No hay forma de que sea bueno. Va a tener consecuencias. Y tú vas a estar viviendo esas consecuencias, las consecuencias que tus decisiones han causado en tu propio hijo. Vas a tener que vivir con el estigma de haber dañado a tu hijo. Y esto ya llevan mucho tiempo haciéndolo, poniéndolo en práctica.

Porque las vacunas también dañan. A veces el daño no es tan evidente y pasa casi desapercibido, pero a veces el daño es muy grande y hay padres y madres que tienen que vivir con la culpa de haber tomado una decisión que ha dañado a sus propios hijos. Esto es lo que creo que buscan: este daño. No hay dolor más grande que el ser culpable del daño de quienes más amas. Y no hay dolor que produzca consecuencias más grandes que este.

Entonces, mi propuesta para reponernos a esto es que sí, que aceptes la verdad. Sé valiente y en lugar de trabajar para el Estado, trabaja para las personas. Para tus vecinos, para tus familiares, para tus hijos, para tus nietos, para tus padres y abuelos. Y no aceptes las mentiras. Poco a poco ve aceptando la realidad que estamos viviendo, es evidente.

Y confía. Encuentra espacios en los que puedas encontrarte contigo mismo, contigo misma, en calma y aceptar, aceptar, aceptar eso que tanto duele. Respirar, respirar y respirar. Deja que la respiración se dé. Permite que eso que es la necesidad primordial para tu propia vida se desarrolle, se manifieste, se dé. Y encuentra la calma que necesitas para encontrar la fórmula de regenerar esta situación, de regenerar incluso el daño que has hecho con tus acciones, de regenerar incluso la culpa. Hace falta que hagamos esto, es muy necesario.

Y bueno, esto es lo que quería que compartiéramos hoy, esta reflexión. Y bueno, muchas gracias por estar escuchándome. Seguiré hablándote así seguramente si así lo siento y seguiré acompañándote en este proceso. Y si alguien quiere unirse a mí y participar en algún episodio para acompañar también alguno de los procesos que colectivamente estamos viviendo, espero tu correo en dianavalería@vidaensalud.es.

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