108. la sobrecarga electromagnética
26 de octubre, 2020
📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales
Qué es la sobrecarga electromagnética, como nos afecta y cómo podemos medirla.Transcripción del episodio
Leer transcripción completa
¡Claro que sí! Aquí tienes la transcripción literal del episodio 108 de *Vida en Salud*:
**Vida en Salud, Episodio 108: La sobrecarga electromagnética**
La sobrecarga electromagnética. Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a vivir saludablemente. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Y aunque el paradigma establecido vincula la salud solamente a la medicina, la enfermedad, los medicamentos, los tratamientos, las terapias y los diagnósticos, aquí creemos que esta visión no engloba lo que realmente implica la salud. Así que extraemos la salud de la parcela de la sanidad en que ha sido arrinconada y la centramos en el ser, sus circunstancias y el entorno en que vive, conectándola a todos los aspectos de la vida. Y para esto tenemos una escuela en vidaensalud.es en que puedes encontrar tanta información, conocimiento e inspiración como necesitas para poder tomar la responsabilidad de ser quien decide sobre tu salud.
Hoy quiero hablarte de qué es la sobrecarga electromagnética, cómo nos afecta y cómo podemos medirla. Las radiofrecuencias que nos rodean son la cara oscura de la tecnología, de la altísima tecnología que va a inundar todo el planeta en pocos años. Ya ha empezado. Mientras nuestra atención es distraída con un virus inocuo, de muy dudosa reputación y de muy oscuro origen, nuestro planeta va siendo blindado por áreas con potentes antenas destinadas a captar la señal de alta intensidad proveniente de los satélites que Elon Musk tiene el privilegio de poder lanzar al espacio para implementar un escudo tecnológico que delimite la estratosfera y nos aísle del resto del universo.
Se nos explica que es para el bien de todos, para poder actuar mejor en las urgencias médicas, para protegernos, para tener conexiones a tiempo real sin retrasos, para descargar películas en milésimas de segundo, para... paparruchas. Son para experimentar con nosotros.
Y antes de que me acuses de estar en contra de los avances tecnológicos, escucha lo que tengo para decirte. Y es que resulta que habitamos en un cuerpo electromagnético. Lo sabemos. Se sabe por comprobaciones científicas y porque usamos tecnología electromagnética que resuena con las frecuencias que emitimos para hacer tratamientos y diagnósticos que intervienen con nuestro campo electromagnético, tales como el electrocardiograma, el encefalograma, el electromiograma, los microondas, las corrientes, la radioterapia... Así que aquí no cabe discusión, esto es así. Pero actuamos como si no fuera así, no se tiene en cuenta.
En los estudios sobre el funcionamiento y las reacciones del cuerpo humano destinados a mejorar la medicina o a comprobar la inocuidad de un tratamiento, esto se ignora completamente. Pero sí, es así. Nuestro cuerpo pulsa, cicla y emite frecuencias electromagnéticas que podemos llamar endógenas porque las emite desde dentro. Y también somos como una antena que capta frecuencias electromagnéticas exógenas que son provenientes del exterior. Esto nos permite relacionarnos y obtener información de nuestro entorno, información importante para nuestra seguridad.
Hasta aquí te estaría hablando de frecuencias naturales, de frecuencias que emiten los diferentes cuerpos naturales, como las frecuencias del mar, por ejemplo. Pero es que todo emite, todo pulsa y todo cumple sus ciclos. Todo es inervado por corrientes de ondas frecuenciales. Todo lo que existe en nuestro planeta, incluso lo que la inexacta y desfasada ciencia de los siglos XIX, XX y principios del siglo XXI concebía como reacciones químicas, hoy en día se sabe que son electromagnéticas: cambios de polaridad, de cargas, etcétera, y que esto da lugar a procesos químicos. Que precisamente porque emitimos una carga electromagnética determinada, podemos generar esos procesos químicos.
Así que cuando estás caminando por un bosque, estás captando las emisiones electromagnéticas de ese ecosistema lleno de seres orgánicos e inorgánicos, cada uno con su pulso moviéndose dentro de los ciclos de sus rangos de frecuencias específicos. Pero no solo las captamos, sino que también nos comunicamos con ellas. Podemos decir que nosotros, con las frecuencias que emitimos, influimos al entorno y los componentes del entorno influyen sobre nosotros mediante las frecuencias que emiten.
Esta electrosensibilidad que tenemos es uno de nuestros mecanismos de supervivencia y mientras se relaciona con frecuencias naturales, está funcionando en el rango de acción para el que ha sido diseñado, podríamos decir. Pero cuando las frecuencias son emitidas por aparatos electromagnéticos y reguladas por los intereses económicos de grupos de poder sin ningún escrúpulo, respeto ni empatía hacia los habitantes de la Tierra, la cosa es diferente. La intensidad de las frecuencias que se están emitiendo en la actualidad son altísimas, mucho más altas que cualquiera de las que naturalmente solemos gestionar los seres vivos habitantes de este hermoso planeta.
¿Y entonces qué sucede? Pues sucede que nosotros, los seres vivos propios habitantes de la Tierra, captamos a unos niveles muy sutiles las potentes frecuencias que se emiten por encima de los niveles de nuestra natural tolerancia. O sea, es que son tóxicas. Porque lo único que existe sobre la Tierra son componentes de la vida y todo lo que existe en este planeta es para generar y preservar la vida y mantenerla. Pero todo depende de la dosis. Incluso las vitaminas pueden ser venenos. Todo depende de la dosis. Y eso pasa con las frecuencias electromagnéticas, que a según qué dosis son empáticas con la vida y a según qué dosis son un veneno.
Y las altísimas frecuencias que emiten los aparatos tecnológicos de quinta generación son tóxicas por ser mucho más altas que las que nuestra biotecnología suele y está preparada para gestionar. Todos los seres vivos terrestres contamos con mecanismos endógenos de adaptación. Estos facilitan que nos adaptemos a circunstancias, situaciones y medios que no son adecuados para la vida, para el mantenimiento y perpetuación de la vida. Y poner en marcha estos mecanismos tiene un precio.
Si estás siguiendo el curso de Nueva Medicina Germánica de la Escuela para la Autogestión de la Salud, ya sabes que los seres vivos contamos con programas biológicos destinados a activar estos mecanismos y que cuando estos programas se ven sobreestimulados, generan problemas en nosotros, incluso orgánicos. Estos programas se activan en situaciones en que tu integridad o incluso tu vida corre peligro, cuando tienes que adaptarte a algo que supone una gran amenaza para el programa que mantiene tu vida, porque este programa también está.
Por ponerte un ejemplo, si eres una gacela que está paciendo en un prado y divisas a un león en el horizonte, se activará un mecanismo que pondrá en marcha varios procesos que te permitirán valorar la situación de peligro y llevar a cabo la acción más adecuada para la situación concreta en que te encuentres. Seguramente, en este caso, te impulsará a salir corriendo hacia un espacio en que sabes que tienes una cierta ventaja sobre el león. Si el león estuviera más cerca, tal vez te impulsaría a llevar a cabo otra acción. Esto, que es un ejemplo un poco tonto si quieres, sucede así en ti y en mí y en nuestros hijos y abuelos. Sucede en todos los seres vivos. Uno de los primeros activadores que ponen en marcha la cascada de reacciones que activa este mecanismo es el tomar conciencia de que tu vida corre peligro, es decir, estrés supremo.
Sabemos que el estrés deteriora nuestro vehículo físico, el avatar, enormemente, porque se ha investigado y se ha comprobado. Además, es una experiencia subjetiva que todos tenemos. Nos damos cuenta cuando pasamos por períodos de estrés intenso, nos damos cuenta de que eso nos está dañando. Si la causa que ha desencadenado ese estrés cesa (por ejemplo, el león desiste y se va), el animal, tú o cualquier animal, tiene un tiempito de reajuste en que se encuentra muy mal, pero el organismo podrá poner en marcha procesos de recuperación y regeneración al momento. Si la causa que está desequilibrando el medio y pone tu vida en peligro cesa, todo vuelve a la normalidad y tú te recuperas. Fin de la historia.
Pero si la amenaza perdura, ¿qué pasa? El estrés se mantiene y el tremendo desgaste que tienes en esa situación te va debilitando cada vez más. ¿Por qué te desgasta? Porque tu ser está alerta, en un estado de preparación para darlo todo por tu vida, manteniendo un nivel de alerta, de atención y de estar a punto de hacer un esfuerzo supremo por salvarte, que requiere de la mayoría de los recursos que tienes disponibles para seguir activando las funciones que mantienen tu vida. Como la mayoría de tus recursos están ahí para atender esta situación de alarma, no están para cubrir otras necesidades más cotidianas. Digamos que en estas situaciones las funciones de mantenimiento y regulación se mantienen a mínimos.
Esto no se puede sostener por mucho tiempo. Se trata de una estrategia para aplicar en momentos puntuales. Si no, tu integridad puede quedarse seriamente dañada o afectada mínimamente. Y esto es lo que pasa cuando estás sometido a altos niveles de radiación durante mucho tiempo, durante un tiempo sostenido. Tu organismo reconoce una amenaza y activa el programa de supervivencia en situaciones adversas. Y la amenaza no cesa, se mantiene en el tiempo porque la radiación es emitida por las antenas día y noche y estamos expuestos a esa agresión 24/7, como dicen los servicios de atención al cliente posventa.
Voy a dejarte un gráfico en las notas del programa en que puedes ver todo el espectro de frecuencias electromagnéticas que sabemos que existen. Creo que esto te ayudará a comprender un poco mejor esto que te estoy explicando. Pero total y resumiendo, que cuanto más tiempo pasas bajo la influencia de un estímulo estresante, de menos energía dispones para cubrir tus funciones vitales, las funciones básicas para la vida como pulsar el bombeo del corazón, respirar, digerir, eliminar desechos tóxicos, reproducirte o incluso descansar y dormir.
Cuando el organismo lleva tiempo sometido a un ambiente inadecuado para su supervivencia, como podría ser un ambiente pobre de oxígeno o demasiado rico en CO2, o por encima de los 60 grados centígrados o de mil microteslas de radiación electromagnética, sobrepasa la capacidad de adaptación y el precio que tiene mantener el mecanismo de adaptación a esa circunstancia aumenta exponencialmente. Cuanto más tiempo, más caro te sale. Entonces puedes sentirte mal, desde un poco mal a muy, muy mal.
Puedes sufrir fuertes dolores de cabeza, zumbido continuo en los oídos, fiebre alta, dolores e inflamación en el cuerpo, presión en el pecho y asfixia, todo lo que tocas hace saltar chispas en tu cuerpo, mareos y vértigos, dispersión y falta de concentración, falta de memoria, depresión, problemas articulares y óseos, fibromialgia, fatiga crónica... pasando a las etiquetas diagnósticas clínicas: SQM (Sensibilidad Química Múltiple), cáncer, etcétera.
¿Y cómo puedes saber si la exposición que estás recibiendo está siendo peligrosa? En principio, si sufres cualquiera de los síntomas que te acabo de comentar, tienes muchos números. Pero para asegurarte completamente, te voy a dar unas pautas a seguir que he aprendido en un grupo de Telegram que se llama "Radiación no ionizante". En ese grupo comparten conocimientos sobre radiación y sobre formas de protegerte de ella y sobre cómo tener alertas sobre qué pasa con la contaminación electromagnética.
Puedes descargarte una aplicación para medir la radiación en la zona donde estás. Por ejemplo, te dejo los enlaces en las notas del programa, vale, en vidaensalud.es/podcast/108 (en número 108). Entonces, te puedes descargar una aplicación que se llama "Ultimate EMF Detector Free". Esto para Android. Si tienes iOS, hay una que se llama "D-Detector ElectroSmog and Metal Detector". Puedes observar si en tu zona se presentan indicadores biológicos del ambiente como muertes de aves, insectos, abejas... También hay una aplicación que está muy útil porque te avisa de cuando los niveles de radiación suben por encima de lo que normalmente están, y también te da una media de la exposición que estás recibiendo normalmente en tu día a día. Como el teléfono móvil lo sueles llevar contigo, pues bueno, está bien también tener esto. Aunque una aplicación que detecta ondas electromagnéticas en un móvil es un poco un oxímoron, porque claro, el móvil también está emitiendo. Por eso mide bastante alto también.
Y bueno, actualmente, por lo que se comenta en el grupo que te he comentado, "Radiación no ionizante", en ciudades como Cali, Guayaquil (porque ahí hacen recogida de datos y saben que hay ciudades como Cali, Guayaquil, Quito, Santo Domingo, Lima, Santiago, Barcelona, Houston, Toledo y varias ciudades más), se están midiendo subidas de alta radiofrecuencias electromagnéticas no ionizantes. El patrón de subida es de una radiación de 40 microteslas (que es la unidad de medida) a 400, incluso hasta 1700 microteslas. En algunas ciudades varía por horas, sobre todo en la madrugada sube. Y en otras ciudades se mantienen en el tiempo altas. Yo, por ejemplo, lo que he medido es que en la zona donde yo vivo, suben de madrugada.
También se han detectado los indicadores biológicos como grupos considerables de pájaros o de abejas o de otros insectos muertos. Y según la norma de la Comisión Internacional para la Protección contra la Radiación No Ionizante, para no desarrollar cáncer junto a otros cientos de enfermedades, el valor seguro de radiación electromagnética que pueden soportar las formas de vida es de 1 microtesla. Y estamos hablando de 20 microteslas hasta 1700 en algunos casos. Yo con la APP no he detectado nunca menos de 35. Y lo normal es que estemos sobre 43, 50, más o menos. Esto desde la APP.
También hay otro aparato que se llama multímetro, que sirve para medir diferentes rangos de radiación. Y este también es muy recomendable porque además te permite medir tu propia radiación, o sea, qué voltaje tienes tú, ¿no? Y detectar cuando estás acumulando demasiada radiación también. Entonces, lo bueno sería que tuvieras estas APPs instaladas para saber cómo está el ambiente electromagnético a tu alrededor, y que tuvieras un multímetro y pudieras medir también, además de la radiación en tu entorno, pudieras medir la propia radiación de tu cuerpo para saber cuánta carga estás acumulando.
Entonces, con esta información puedes hacer cosas para protegerte. Podemos incorporar algunos hábitos vitales que ayuden a nuestro organismo a expulsar tanto el exceso de radiación de nuestro cuerpo como los contaminantes que van asociados a esta tecnología, de los cuales voy a hablarte en otro episodio porque no quiero sobrecargarte de información. Y también te voy a dar las soluciones, los hábitos que puedes incorporar en el próximo episodio porque ya llevamos un buen rato y bueno, también creo que toda esta información te va a servir para reflexionar.
En el próximo episodio hablamos de esto, de los otros contaminantes que van asociados a esta tecnología y de los hábitos que puedes incorporar en tu vida para protegerte de este nuevo tóxico que tenemos. Bueno, ya hace rato que lo vamos teniendo. Y bueno, pues hasta aquí el episodio de hoy. Muchas gracias por escucharme, gracias por participar, gracias por tus reseñas y comentarios en las plataformas desde donde escuchas el podcast. Gracias por todos los "me gusta". Gracias por compartir el podcast. Gracias por matricularte en la escuela. Y si tú todavía no la conoces, date una vuelta por vidaensalud.es/escuela y conoce todos los recursos y todo el conocimiento que tienes ahí y que seguimos emitiendo, que te es súper útil para conseguir este objetivo tan importante que es que tú seas soberano, soberana sobre tu salud, sobre tu vida. No podrás ser libre si no eres responsable de aquello que solo te incumbe a ti.
Pues eso, lo dicho, muchas gracias por haberte matriculado en la academia si lo has hecho, muchas gracias por participar en los webinars, gracias por estar compartiendo este conocimiento con todos. Y gracias también a Kidflus por la cesión de las melodías del programa. Y si quieres mantenerte en contacto con todas las propuestas que estamos haciendo, que no son pocas, lo mejor que puedes hacer es suscribirte en vidaensalud.es/suscripcion. Nos encontramos en el próximo episodio, que ya te he explicado que vamos a hablar de las soluciones, de qué podemos hacer para protegernos. Que tengas muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.