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13. La lactancia materna

16 de octubre, 2018

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Hoy quiero hablar de la alimentación en la primera infancia. Algo que todas las mujeres nos planteamos cuando pensamos en la posibilidad de ser madres. En la actualidad podemos escoger cómo vamos a alimentar a nuestro bebé recién nacido, pero no siempre ha sido así. Veamos cómo es esto y qué hace que tengamos opciones a la lactancia materna. Además en las notas encontrarás enlaces a grupos de apoyo y webs con información útil.

Transcripción del episodio

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Aquí tienes la transcripción literal del audio:

Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria.

Este podcast difunde información que nos inspira y ayuda a reflexionar sobre qué es salud, preservarla o recuperarla y mejorar nuestra calidad de vida. Entendiendo la salud desde el punto de vista más amplio que te puedas imaginar, hablamos de lo que eres y de todo aquello con lo que mantienes contacto. Es decir, que tocamos una amplia variedad de temas que son los muchos aspectos que afectan, influyen y están relacionados con tu salud.

Si quieres proponer algún tema, escríbeme a vidaensalud@dianavaleria.es y haré lo posible por incluirlo en la programación. Si quieres apoyar la continuidad de este programa, puedes hacer un donativo entrando en las notas del episodio dianavaleria.eu/13.

Hoy voy a dedicar el episodio a las madres o a quienes os planteáis la posibilidad de serlo, y entráis en la disyuntiva de tener que valorar qué tipo de alimentación es la más adecuada para el bebé. Es algo inevitable. En cuanto aparece el embarazo o la cuestión del embarazo, aparece la cuestión de la lactancia y se nos presenta como algo indispensable a plantearnos.

Hubo un tiempo en que no había nada que decidir ni que plantearse. No había opción. Un bebé debía alimentarse con la leche producida por su madre y, si la madre no podía cumplir esa función, se alimentaba al bebé con la leche producida por otra mujer cercana a la madre. Aunque esto se daba en muy pocas ocasiones, y era menos usual aún que el bebé naciera en una circunstancia en que tuviera que ser alimentado de la leche de algún animal, cosa que sucedía solamente en casos muy extremos y en muy pocas ocasiones.

Pero actualmente tenemos lo que se llaman opciones. La ciencia nos da el poder de decidir si queremos seguir los dictados de la naturaleza o no. Y para que podamos imponernos a la naturaleza en esta cuestión, se han creado opciones a la leche materna. Opciones que son vendidas abiertamente como algo incluso mejor que la alimentación natural. Muchos argumentos se lanzan para motivarnos a elegir la lactancia artificial. Incluso conozco alguna mujer que ya antes de parir tenía decidido que a sus hijos los iba a alimentar con biberón. Su argumento era totalmente estético. Ella pensaba, yo ignoro por qué la verdad, que dar de mamar estropeaba la estética de sus senos. "Se me van a estropear los pechos", decía.

Pero bueno, fuera de este incidente, la mayoría de las mujeres con que me relaciono o que están en mi entorno optan por dar de mamar a sus bebés. Yo también lo hice. Y te voy a explicar por qué es una buena idea que tú también lo hagas. Y ahí vamos. El alimento que genera tu cuerpo para ese ser que has estado gestando durante nueve meses es un alimento único y exclusivo que está específicamente concebido para tu bebé. No para ningún otro, solo para él.

Tu cuerpo ha estado acogiendo, alimentando, cuidando y protegiendo a ese ser por todo ese tiempo. Tu cuerpo ha sido testigo de la evolución y de los contratiempos que ha habido en el proceso. Ha estado generando todo lo que ese dulce ser necesitaba desde que fue concebido en tu interior hasta que juntos os esforzasteis porque viera la luz. En esto tienes verdaderas tablas. Nadie tiene más experiencia que tú en el arte y el conocimiento de cubrir las necesidades de ese pequeño y único ser. ¿Crees que puede haber alguien que, por más títulos que tenga y más investigaciones que haga, pueda superarte a ti en eso? ¿Sí? ¿Crees que la ciencia lo puede hacer mejor que tú? Pues permíteme que te diga que, si es así, tienes un grave conflicto con la autoestima y la autoapreciación. Sí, asimismo te lo digo. Y si quieres podemos ahondar más en el tema, pero no ahora. Hoy quiero hablar de la lactancia materna, no de la autoestima.

Nada puede ser más beneficioso para tu bebé que aquello que tu cuerpo produzca para él. Incluso aunque te hubieran diagnosticado una enfermedad crónica y aunque la medicina, creada para engrandecer el negocio de los laboratorios, te dijera que el darle de mamar es un peligro para la salud del niño, el alimento que tú produces seguiría siendo el mejor para él. ¿Acaso tu bebé no ha crecido dentro de tu cuerpo? ¿No ha llegado a ser dentro de ti? ¿Acaso ese cuerpo tuyo, incluso si ha sido estigmatizado con una acusación de enfermedad de por vida, no ha sido capaz de darle todo lo que le era necesario para formarse y tener la fuerza necesaria para nacer? ¿Por qué iba a ser ahora incapaz de hacerlo si durante nueve meses ha estado haciéndolo con gran maestría? No sé a ti, pero a mí no me convencen sus argumentos llenos de ignorancia e intención de generar miedo, todo para mantener tus decisiones bajo su control.

La sustancia que genera una madre para su retoño es el único alimento que es altamente beneficioso para él. Si un médico con su título no es capaz de reconocer esto, yo creo que no merece ese título. No te voy a hablar de vitaminas, minerales, aminoácidos y demás nutrientes (entre comillas), porque creo que esos argumentos sobran, ya que tal como yo lo veo, toda la retahíla de principios que se presentan para justificar que necesitamos más cosas de las que podemos comprender no es más que marketing del rastrero y ruin además.

Para mí la observación de lo evidente es mucho mejor argumento que los intrincados motivos que dan los mecanismos propagandísticos de esas grandes corporaciones que obtienen suculentos beneficios comerciando con la salud, no lo olvidemos. Argumentos que han creado para hacerte hacer cosas que en realidad no quieres hacer, como no dar de mamar a tu bebé, extirparle las anginas o incluso abortarlo.

Te explicaré una historia verídica que al menos a mí me puso los pelos de punta. Una amiga que había pasado por un proceso de fecundación asistida, cuando por fin pudo completarla, apostó por la alimentación natural de su bebé. Quiso amamantarlo y así lo manifestó al personal médico que la asistió para dar a luz y que seguía asistiéndola en la clínica durante el puerperio. Una doctora, aun conociendo las intenciones de la madre, decidió que el bebé necesitaba suplementación y, sin consultar a la madre, tomó la decisión unilateral de empezar a darle biberones. Esto hizo que el pequeño, cansado del trabajo del parto, algo atontado por la medicación recibida a través de su madre y desorientado por la experiencia de nacer, se cogiera muy fácilmente al biberón. Pero esto hizo que le costara más cogerse al pecho de la madre, que requiere un esfuerzo mayor. La cosa terminó bien porque la madre, haciendo un gran esfuerzo, consiguió reconducir la alimentación del bebé. Pero la doctora tomó una decisión de forma ilegítima y no tenía autoridad para hacer lo que hizo. Puso en peligro la futura lactancia del bebé y además sin notificar a la madre sus intenciones.

La fisiología de la maternidad requiere que el bebé succione el pezón para que el cuerpo se disponga a producir la leche. Sin este estímulo, podría ser que la madre no tuviera la subida del alimento exclusivo completo e ideal para su bebé y este tuviera que alimentarse desde los primeros días de su vida de un alimento antifisiológico que alteraría su metabolismo para toda la vida. Pero claro, la industria médico-farmacéutica tendría un cliente más para toda la vida también. Porque este hecho tan tonto supone que ese niño va a crecer débil físicamente y va a tener tendencia a generar problemas de salud. Problemas que seguramente se verá dirigido a paliar con los productos que produce esa misma industria perversa.

Tal vez ya sabes o no que los bebés recién nacidos suelen perder peso en sus primeros días de vida, menguando durante un tiempo hasta que remonta. No se puede determinar exactamente cuánto dura este periodo; se han hecho estudios que dan datos orientativos, pero yo no voy a hablar aquí de ello. Pienso que cada bebé es único y su proceso de adaptación es único también. Poner límites a cómo tiene que ser puede ser más malicioso que beneficioso en algunos casos.

Lo que quiero transmitirte ahora es que, si tu bebé pierde peso en los días posteriores al nacimiento, no has de preocuparte ni permitir que te hagan preocupar por ello. Esto sucede porque el recién nacido se tiene que adaptar a una nueva forma de vida y le cuesta un poco, pero no corre ningún peligro en ese tiempo. Piensa un poco y visualiza lo que ha sido la vida de tu bebé antes de nacer. Él vive en un medio acuoso, flotando en el líquido amniótico que amortigua todos los estímulos que le llegan. Todo lo que necesita está con él: el contacto con su madre que le evidencia los límites de sí mismo; las sustancias y principios elementales que necesita para ir formando su anatomía le llegan a través del cordón umbilical. No necesita comer ni respirar; todo le llega sin que él haga absolutamente nada y puede ir formándose sin tener que intervenir ni poner ninguna voluntad para conseguirlo. Todo lo hace mamá.

Esto cambia radicalmente después de nacer. Durante el nacimiento tiene que esforzarse para pasar el canal vaginal. Luego ha de enfrentarse a la entrada del aire hacia sus pulmones por primera vez, que intuyo debe ser una experiencia algo, no sé, como poco muy extraña. Hay incluso quien dice que la primera bocanada de aire causa quemazón, pero como yo no lo recuerdo no te lo puedo asegurar. El recién nacido deja de recibir el alimento constante y su sistema digestivo es inmaduro; todavía se ha de formar para servirle en su nueva condición.

Y es precisamente la primera sustancia que forma la madre y le ofrece en sus senos la que contiene todo lo necesario para preparar el sistema digestivo del bebé. Así que el pequeño en sus primeros días de vida no se alimenta para crecer; se alimenta para acabar de preparar su organismo para la nueva etapa, muy diferente a la anterior. Esta primera sustancia que forma la madre se llama calostro y es lo más importante para el recién nacido. El calostro facilita que pueda eliminar en sus primeras defecaciones la mucosidad que llena sus conductos respiratorios y digestivos durante la gestación. Mucosidad que tenía la función de aislar su interior del exterior en ese momento.

Una vez el calostro ha limpiado el cuerpo del bebé de los residuos del periodo de gestación, la madre produce otra sustancia. Pero no antes, justo cuando el bebé ya ha eliminado todo lo que tenía que eliminar, porque estáis en simbiosis en ese momento. Esta nueva sustancia que produce la madre está destinada a ayudar a preparar el cuerpo para asimilar las sustancias que le van a llegar desde fuera. Prepara sus pulmones para asimilar los nutrientes que contiene el aire, entre ellos el oxígeno, y también para protegerse de los tóxicos que también le van a llegar a través del aire. Prepara también el sistema digestivo para asimilar los nutrientes que contienen los alimentos y para protegerse de los tóxicos que los alimentos también contienen. En esta etapa la leche está colaborando en la población de la flora pulmonar e intestinal con los microorganismos específicos para estas funciones.

Aunque todos los instintos de supervivencia del bebé lo impulsan a succionar el pecho de su madre, cualquier interferencia dificulta el proceso, como te he explicado antes en la experiencia de mi amiga. Y claro, estamos rodeados de auténticos maestros especializados en el arte de la distracción de nuestras necesidades primordiales. Estos artistas son los que van a intentar aterrorizarte diciéndote que tu bebé necesita suplementación porque está perdiendo peso. Te dirán que tu leche no es suficiente nutritiva y que la leche del biberón está científicamente creada con la composición que el bebé necesita. Una mentira, nada que debas creer. Tu bebé y tú lleváis nueve meses trabajando en equipo construyendo un cuerpo, un organismo que ha de servir para todas las funciones que empiezan a activarse a partir del nacimiento. No permitas que ese equipo se rompa cuando él más te necesita.

La leche de la madre es el único alimento que el bebé necesita en sus primeros meses de vida, vuelvo a repetir. Todos los ingredientes que contiene están destinados a mejorar las condiciones físicas y vitales de tu bebé, exclusivamente de tu bebé. En cambio, la leche envasada está configurada en base a unos compuestos artificiales que contienen vete a saber qué y de qué procedencia. Además, la industria alimenticia nos ha demostrado que utiliza materias primas muy dudosas en sus productos. Que está configurada para obtener beneficio económico y deshacerse de los excedentes que ella misma produce en cantidades alarmantes. Que nuestra salud, vitalidad y bienestar no les importan más allá de aquello que pueda aumentar sus ventas. ¿Por qué te crees que hay productos tan baratos en el mercado? ¿Por qué los productos naturales son más caros que los procesados? ¿Cómo se entiende? Pues porque utilizan materiales que ya les han dado beneficio, entonces pueden ponerlo muy barato y seguir ganando. Nos venden excedentes de sus propias producciones. Pero estas materias de desecho industrial son la mayoría tóxicas y muy nocivas para la salud.

Mira, no quiero desviarme del tema, sigamos con la lactancia, ¿vale? Sigamos. El recién nacido durante este periodo de lactancia no obtiene solo nutrición. Obtiene también continuidad y complicidad con su mamá, que le enseña a cubrir sus necesidades cooperando con los demás, empezando por ella. Obtiene contacto profundo que le prepara emocionalmente para relacionarse con quienes formen parte de su vida. Obtiene el beneficio del ejercicio muscular que implica la succión, que fortalece su sistema endocrino, circulatorio y digestivo y, sobre todo, la estructura corporal mediante el vínculo hueso-articulación-ligamento-músculo regido por la fascia. Puedes escuchar o leer más sobre la fascia y su función en el episodio siete. También, como nos explicaba Ana Pau, es un periodo muy importante en el que el niño genera movimientos reflejos que van a ayudar a la maduración de su sistema cognitivo, de su sinapsis neuronal. Lo van a hacer más inteligente y más capaz. Y seguro que si nos ponemos a pensar encontramos todavía más beneficios que la lactancia ofrece al bebé y a la madre.

Porque la madre también obtiene beneficios de la lactancia. La succión sobre el pezón ayuda a que el útero se contraiga y vuelva rápidamente a su tamaño original, el previo al embarazo. Junto con la leche, el cuerpo de la madre genera enzimas y hormonas que le ayudan a recomponer su estructura, que ya no acarrea un ser dentro, y regenerar su cuerpo. Por propia experiencia te puedo decir que la lactancia es una experiencia maravillosa. Una experiencia de comunión e incluso de placer físico. Hay investigadoras que la incluyen como componente de la sexualidad femenina.

Entonces, si es realmente beneficioso, ¿por qué algunos profesionales médicos arrastran a las madres hacia la alimentación asistida? Pues yo estoy casi segura que actúan desde la más profunda inconsciencia y la más profunda ignorancia. No se dan cuenta de que durante todos los años que han dedicado a sus estudios de medicina han recibido una programación que actúa a nivel subconsciente y les hace ver las cosas y tomar las decisiones que se espera de ellos, como implementadores de las soluciones que se ponen a nuestra disposición en el mercado.

Y con esto último ya vamos a cerrar este episodio. Espero que la información que te he dado hoy sea muy útil para ti y que puedas aportar luz a muchas futuras madres con ella.

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Muchas gracias por escucharme. Gracias por acompañarme en este viaje en que juntos nos proponemos mejorar un poquito el mundo en que vivimos, aportando herramientas que pueden mejorar la calidad de vida a las personas que componemos esta amada humanidad. Gracias también a Kitflus por apoyar mi iniciativa con las fantásticas melodías que animan la cabecera y el final de cada programa. Si quieres una música personalizada para algún evento especial, contáctale, te dejo sus datos en las notas del programa.

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