137. ¿Feliz año nuevo?
31 de diciembre, 2022
📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales
¿Qué diantres está pasando, qué hay para celebrar?Transcripción del episodio
Leer transcripción completa
Bioen salud, episodio 137. Feliz año nuevo.
Bueno, hoy es 31 de diciembre de 2022 y, bueno, he recibido unas cuantas felicitaciones por el nuevo año que comienza, unas cuantas despedidas al año que se va y muchas propuestas para hacer fiestas esta noche y muchas peticiones sobre si conozco fiestas a las que asistir esta noche. Es como que la humanidad, o al menos esta parte de la humanidad con la que yo tengo contacto, está como loca buscando celebrar este supuesto fin de año.
Y yo de lo único que tengo ganas es de pasar la noche junto al fuego cantando y tocando la guitarra, estando conmigo, compartiendo conmigo, sintiendo cómo mejoro mi técnica con la guitarra, cómo mi voz llega a afinar mejor las notas; prepararme una buena cena, como siempre hago, e irme a dormir relajada, feliz y descansada por el día vivido, como siempre quiero.
No tengo la sensación de que empiece algo, siempre lo digo por estas fechas, no tengo la sensación de que nada se acabe. Si soy honesta y coherente conmigo misma, esa sensación no está en mí. Y todo el revuelo social hacia querer celebrar algo, sea como sea, no me motiva, no me vibra, no resueno con eso. No lo siento desde mi corazón así.
Y la verdad es que en realidad hoy no pasa nada. En los ciclos de la naturaleza hoy no pasa nada. Hace unos días, empezamos una semana aproximadamente, cambiamos de ciclo, terminamos el ciclo otoñal e iniciamos formalmente el ciclo invernal. Eso ya lo celebramos, mas hoy en realidad no hay ningún cambio. En realidad, mi corazón yo lo siento como un continuo.
¿Y qué es lo que pasa? ¿Por qué estamos celebrando hoy el final de un año y el principio de otro y no tenemos ese sentimiento? Pues es otra de esas maniobras, porque no se mi ocurre llamarlo de otra manera, que se han llevado a cabo en nuestra sociedad para generar en nosotros disociación, disonancia, para ponernos en un punto de falta de coherencia absoluta.
Para que nosotros estemos creyendo y pensando y pulsando, pulsando desde lo imaginario, porque en realidad desde el corazón, desde el ser, no estás pulsando ningún inicio. No estamos pulsando ningún inicio. No se siente en el ambiente. Lo que se siente es el estrés y las ganas de hacer fiesta, pero no se siente el cambio de ciclo. No se pulsa, no está vibrando esa realidad. ¿Cómo lo ves tú?
Cuando sí que seguramente me van a dar ganas de felicitarte el final de un ciclo grande y el principio de un ciclo también grande, va a ser el 21 de marzo aproximadamente —no sé exactamente la fecha, pero sobre el 21 de marzo— el solsticio de primavera, cuando el sol ingresa en Aries y Aries es sí la energía del inicio, el impulso inicial hacia la realización de lo que sea.
Y bueno, quería grabar este episodio para desearte una buena celebración, sea lo que sea que hagas, y para dejar constancia de esta sensación que yo tengo, de esta percepción que yo tengo desde mi propia coherencia. Y después, el día 21 de marzo, poder grabar otro episodio hablándote de cuál es la sensación que notamos en el ambiente, la que noto yo, la que tú notas, que tú puedas pararte ahí también.
¿Y cuál es la finalidad de esto? Pues que nos vayamos dando cuenta de qué estamos viviendo y esto nos lleve a estados de cada vez mayor coherencia. Porque tengo un convencimiento profundo de que es una necesidad muy grande que cuantos más de nosotros podamos, alcancemos estados de la mayor coherencia posible.
Y cuando hablo de coherencia no estoy hablando de que la razón esté conforme, tenga un discurso coherente para con los hechos. No, no estoy hablando de eso. Estoy hablando de esa coherencia en la que nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestras percepciones, nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestras acciones están en la misma dirección. Están dentro del mismo discurso, están pulsando hacia el mismo lugar, están viviendo en unidad. Me refiero a esa coherencia.
Y esta, esta coherencia de la que te estoy hablando ahora, es la que la idea de que hoy se termina un año y empieza otro mañana nos está robando; esta unidad para con nosotros mismos y, por lo tanto, también nos está robando la unidad para con los demás, para con nuestro entorno.
Y creo que si podemos ir alcanzando comprensión sobre esta disociación en la que vivimos y podemos ir unificándonos en nosotros mismos, viviremos una realidad mucho más armónica, mucho más placentera, mucho más plena, que nos permitirá sentirnos y vivirnos como seres en un camino de realización.
Que nos permitirá conectar con más facilidad con nuestros verdaderos propósitos de vida, con el servicio que hemos venido a ofrecer en este tiempo y en este lugar a esta humanidad. Que nos permitirá conectar desde el corazón, desde la realidad, con los demás. Que nos permitirá vivir una vida mucho más auténtica, mucho más verdadera. Justo lo contrario de lo que quieren imponer, ¿no?
O sea, todo lo contrario del metaverso, de vivir en la imaginación, sino vivir en el cuerpo la realidad que queremos vivir. Que nos podamos dirigir hacia el construir, crear, generar, materializar, cristalizar la realidad que realmente anhelamos generar, deseamos generar, necesitamos generar, y el mundo necesita que generemos.
Que pulsemos, que atraigamos y cristalicemos esa realidad que nosotros sí queremos, que a nosotros sí nos beneficia y que a nosotros nos estimula y nos sirve para encontrarnos cada vez más con lo que de verdad somos. Pues nada, este es mi deseo para ti ahora, hoy, mañana y siempre. Feliz año nuevo.