21. La comida sana
11 de diciembre, 2018
📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales
En base a algunas características primordiales que tiene la vida para manifestarse en nuestro cuerpo humano, vamos a identificar qué cualidades debería tener un alimento para poder ser catalogado como sano.Transcripción del episodio
Leer transcripción completa
¡Hola! Aquí tienes la transcripción literal del audio:
**Vida en Salud, episodio 21: La comida sana.**
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. En este podcast nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, de que únicamente tú eres responsable de tu salud, nadie más, y te ofrecemos información y conocimiento que te pueden ayudar a tener seguridad para poder aceptar y tomar esta responsabilidad.
Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de muchos aspectos que afectan a nuestra vida y que demasiadas pocas veces se vinculan con la salud. He de pedir disculpas porque la semana pasada no publiqué ningún episodio. Tuve que atender una emergencia muy importante: mi hijo mayor fue agredido en la ciudad de Barcelona, por la calle, en el centro de Barcelona; recibió una cuchillada por la espalda y lo tuvieron que trasladar al hospital.
Afortunadamente, el corte no sesgó ninguna vena ni arteria importante, ningún nervio importante, tampoco le cogió ningún órgano principal; le atravesó un músculo y tiene una profunda herida que tiene que cicatrizar ahora. Ya está en casa, estuvo unos dos días en observación para asegurar que no hubiera una lesión importante y bueno, yo estuve dándole apoyo porque bueno, sobre todo a nivel anímico es algo que es muy fuerte, es muy fuerte que te pase esto sin habértelo buscado además, ¿no?, como por lotería.
Nosotros no entendemos qué es lo que ha pasado, la verdad. Él pudo ver al agresor y no lo conocía, explica que no lo conocía, y lo único que se nos ocurre pues son tres posibilidades: una, que fuera un ajuste de cuentas y lo confundieran con otra persona; que fuera una persona que realmente estaba muy, muy mal, muy mal, muy deteriorado en su sistema nervioso, en su función cognitiva e hizo esto por las buenas, porque sí, por enfermedad mental, no sé; o que fuera alguien que estaba participando de un juego de rol.
Este es el motivo principal que me ha tenido muy ocupada y del que se ha derivado el segundo motivo por el que he estado "knock out" por lo menos una semana, y es que en la habitación donde estuvo mi hijo había un ancianito en la otra cama que debía llevar una de estas vacunas de diseño, diseñada por los laboratorios, que llevaba un virus mezclado, una mezcla de virus de diferentes influenzas que han diseñado para inocular en la población este año y a mí me pilló.
Y lo he pasado bastante mal durante 7 días; si tú has pasado por ello ya sabes de qué te estoy hablando o si alguien cerca de ti ha pasado por ello ya sabes de qué te estoy hablando, es un virus realmente desagradable. Pero bueno, ya estoy recuperándome, mi hijo también se está recuperando poco a poco, damos gracias de que haya sido, si tenía que ser, haya sido simple y solo ha sido una lesión, o sea, una herida profunda pero en el músculo solamente, que no haya habido ninguna lesión más importante. Y bueno, pues ya estoy aquí para seguir con el caballo de Troya.
Pues bueno, hoy quiero hablarte de un aspecto de nuestra existencia que es muy cotidiano, muy próximo, del día a día, y que además es la base de la alimentación saludable. Quiero indagar sobre qué características debería tener la comida para ser sana. ¿Qué te parece?
Hace tiempo que quería hablarte de esta mirada sobre la alimentación, pero no acababa de encontrar la forma de entrar en el tema hasta que presencié una escena viajando en un tren de cercanías que me inspiró a empezar a concretar la forma de abordarlo. La cosa fue alguien que ofreció a otro alguien unas galletas y se las presentó como "galletas súper sanas" y luego añadió: "es como si comieras aire".
Al instante empezaron a desfilar por mi mente la lista de ingredientes que seguramente conformaban esa galletita, que yo prefiero bautizar como "pienso". Sí, el que damos a las mascotas y animales de granja, eso, igual que eso: pienso. Y esto es lo que me hizo aunar en un pensamiento al mercado, el mercado global que nos suministra, y a todo lo que se nos vende y ofrece como comida sana.
Y entonces quiero compartir contigo esta pregunta que nos lleva a una reflexión: ¿Qué es comida sana? ¿Qué hace que la comida sea sana? ¿Cómo debe ser la comida para ser sana, para ser saludable?
Podría ser, por ejemplo, ¿una comida que deteriore poco la salud de quienes la comen? ¿Que no deteriore nada la salud de quienes la coman? ¿Que mejore la salud de quienes la coman? ¿Que su obtención y procesamiento tengan una incidencia poco negativa sobre la sociedad y el entorno (entiéndase pues el sistema terrestre, ¿no?)? ¿Que no incida negativamente en la sociedad ni el entorno para ser obtenida y procesada? ¿O que su obtención y procesamiento incida positivamente en la sociedad y el entorno?
¿Qué te parece a ti? ¿Tú qué respuesta me darías? Voy a seguir con esta elucubración.
En teoría, el alimento es algo que nos beneficia, ¿no? Al menos es así como se entrevé en todas las explicaciones que nos llegan y nos transmiten lo imprescindible que es para nosotros alimentarnos. En este episodio daremos por hecho que esto es así. O sea, haremos ver que sí, que el alimento nos beneficia y que es imprescindible para nosotros. Vale, se supone que el alimento es algo que nos aporta los elementos que necesitamos para disponer de la energía necesaria para que se den los procesos de mantenimiento de la vida en nuestro cuerpo físico.
Por todas partes te explican que tú necesitas hierro en tu cuerpo, por ejemplo, porque el hierro transporta el oxígeno desde los pulmones y la piel hacia las áreas del cuerpo que necesitan oxígeno. Podemos hablar otro día de la oxigenación también si quieres. Pero el caso ahora es este: ¿crees que si te comes un clavo de metal vas a aportarle a tu cuerpo el hierro que necesita para esta función? Parece evidente que no, ¿verdad?
Aun sin entrar en procesos digestivos ni metabólicos, ya sabes que no tienes la capacidad de masticar un clavo y la sola idea de comértelo te da dolor de estómago, ¿no? Pues es que no, no podemos comer cualquier cosa, no cualquier cosa nos sirve. Para que lo que comes sea de utilidad para tu cuerpo y no te dañe, has de comer un tipo de cosas que puedas digerir, que tu sistema pueda procesar.
Esto generalmente son sustancias orgánicas. El hierro de un clavo es un mineral en estado puro, es un compuesto inorgánico; proviene de una roca, de la tierra. Para que este hierro que se encuentra en las rocas sea asimilable y útil a nuestro organismo, es necesario que sea previamente procesado por las plantas dentro de su propia digestión. Cuando tú comes una planta que ha absorbido el hierro de la tierra, este hierro está disponible para ti.
Lo puedes masticar, lo puedes digerir y las sustancias que tu organismo descompone, sintetiza mediante la digestión, pueden llegar hasta las células para que lo aprovechen como combustible. Y para que podamos decir que un alimento es orgánico, este ha de tener una estructura químico-molecular afín a la nuestra. Como te he dicho antes, las plantas absorben los minerales de las rocas y esto lo hacen gracias a la intervención de microorganismos específicos que descomponen las rocas y diluyen los minerales en el agua.
Una vez que estos minerales pasan a formar parte de la estructura vegetal, su composición molecular es afín a la nuestra porque las células de las plantas son resonantes con las nuestras, parecidas; tienen una proporción que resuena. Si quieres comprender un poquito más este concepto, puedes revisar el episodio número 10 de Vida en Salud en el que hablo de la coherencia sistémica y hablo de la resonancia.
Bueno, sigamos con la comida. También cuando comes carne de un animal, estás comiendo también el vegetal, aunque procesado por el animal, porque tú no comes animales carnívoros; comes herbívoros, granívoros, pescados que se alimentan de plancton y algas, pero no comes tigres, ¿verdad? No comes osos, no comes lobos; comes eso, herbívoros, granívoros, ¿no?
Bueno, pues los animales te abastecen de los ingredientes vegetales que contienen todos estos principios, que son los que tú puedes absorber, asimilar y procesar, pero están alterados por el organismo del animal. Esto lo veremos en otro episodio con más detalle. Entonces la pregunta sería: ¿cualquier sustancia que entre en nuestro organismo si proviene de una planta es sana? Yo creo que no.
Porque hay componentes en las plantas que no pueden ser procesados por tu cuerpo, pero que le producen reacciones de regulación que te ayudan a adaptarte a las circunstancias biológicas que te toca vivir. A esto se le llaman sustancias medicinales que tienen las plantas medicinales, pero son tóxicas. Y también hay sustancias que ingresan en tu organismo junto con las plantas que no pueden ser procesadas ni por ellas ni por ti, como son los agroquímicos que se incorporan en la planta aumentando su volumen o la envuelven para repeler o envenenar a los insectos que se alimentarían de ella o para envenenar a las plantas compañeras que crecen a su lado, etc.
Pero estas sustancias no son integradas ni asimiladas por la planta, así que estos componentes entran a nuestro organismo tal como salieron del laboratorio. En una forma química no orgánica, ni el organismo vegetal ni el organismo animal pueden procesar ni beneficiarse de estas sustancias, por lo que cuando las ingieres tu cuerpo las identifica como algo extraño y quiere eliminarlas. Porque si no, ¿qué crees que hace tu cuerpo con lo que no puede procesar ni asimilar ni absorber?
Pues lo elimina. O lo intenta eliminar, mejor dicho, mediante las heces, la orina, el sudor y también lo expectora en forma de moco. No pasa nada, tu cuerpo cuenta con eficientes sistemas de eliminación de sustancias nocivas: el sistema renal, partes del sistema digestivo como el intestino grueso, el hígado, la vesícula, la piel con sus millones de poros que exudan hacia el exterior, los pulmones, forman un mecanismo preciso y efectivo para mantener el cuerpo en óptimas condiciones de funcionamiento, expulsando afuera las sustancias que no sirven más que para entorpecer esa eficiencia.
Y otra pregunta sería: ¿puede con todo? El problema real se presenta cuando el volumen de sustancia que ha de expulsar el organismo es mayor de lo que está diseñado para gestionar. Te lo imaginas, ¿verdad? La sustancia que el cuerpo no puede eliminar se acumula en los tejidos y muchas veces genera síntomas. Esto es algo que resta salud al cuerpo porque el organismo no puede funcionar bien con residuos acumulados por los rincones.
Es como si en los pistones de un coche (me parece que se llaman pistones lo que tiene el motor del coche, ¿no? esto que va dentro de unos tubos y que bombean, ¿no?), pues si ahí le pusieras grasa pegajosa en lugar de aceite que resbalara bien, el coche funcionaría muy mal, ¿no? Pues un poquito así nos pasa a nosotros cuando acumulamos sustancias en los tejidos. Pero hay más condicionantes porque no es solamente por la boca por donde ingresan a nuestro organismo sustancias que son imposibles de procesar para nosotros.
También las respiramos cuando están suspendidas en el aire, como el CO2 que desprenden los tubos de escape de los vehículos a gasolina o las sustancias que vuelcan a la atmósfera las chimeneas de muchas plantas de fabricación de los más diversos materiales que utilizamos en nuestra cotidianidad. Otra de las cosas que necesitamos y mucho es el agua.
El agua es uno de los bienes más preciosos de la tierra, es el elemento que mantiene el ciclo de la vida contenido en su propio ciclo infinito. Sin agua, la vida no sería, al menos no sería como la conocemos. Luego está el hecho de que la humanidad somos, en alguna de nuestras dimensiones, en algunos de nuestros aspectos, una unidad. Si algún componente del colectivo humano sufre, en realidad toda la humanidad sufre con él, aunque no queramos verlo, aunque se nos esconda.
El sufrimiento deteriora la experiencia humana reduciendo la calidad de vida y el nivel de vibración. Pero en realidad esta unidad va más allá. El colectivo humano es una unidad dentro de otra unidad que lo contiene: la unidad del planeta tierra, la unidad de Gaia, el concepto Gaia que contempla la tierra como un sistema del cual la humanidad vendría a ser como un órgano.
Así que si cualquiera de los componentes o habitantes de Gaia sufre, toda Gaia sufre y se descompensa con él. Creo que no me dejo ningún punto y creo que con toda esta información ahora podemos ir definiendo algunos aspectos a tener en cuenta para considerar un alimento como sano. Lo voy a enumerar, voy a enumerar estos aspectos que creo que deberían ser tenidos en cuenta contemplando todo lo que te he explicado hasta ahora. Si hay algo que yo me haya dejado y que tú tengas presente, por favor, compártemelo: vidasalud@dianavaleria.es.
Vale, voy a enumerarte ahora estos aspectos que pienso deberíamos tener en cuenta. Si a ti se te ocurre alguno más, por favor, envíamelo: vidasalud@dianavaleria.es.
Vale, venga:
1. **Un alimento sano ha de ser digerible y asimilable por tu cuerpo.** Y aquí tendría que añadir que tu cuerpo no es como el resto de los cuerpos de los humanos; cada uno de nosotros cuenta con un cuerpo exclusivo e igualmente exclusivas son sus características, como por ejemplo, la capacidad de digestión y asimilación. Ahí lo dejo, para ir entrando más en ello.
2. **No ha de añadir al cuerpo sustancias que este no pueda procesar.** No ha de producir acumulaciones ni añadir venenos o tóxicos. Y en este punto nos volvemos a encontrar con que somos cada uno muy exclusivo y que tal vez no a todos nos intoxican las mismas sustancias o al menos no de la misma manera ni con la misma intensidad. Depende del estado del cuerpo y de su naturaleza individual.
3. **No debe ni promover, ni mantener, ni depender de ninguna actividad que añada partículas nocivas en el aire que respiramos.** Partículas que nuestro sistema no pueda procesar, que además de deteriorar la calidad del aire que respiramos, enturbiando nuestros pulmones, dificultan las otras formas de vida en la tierra, contaminan el agua y en consecuencia las plantas y a los animales, entre ellos a los cultivos y al ganado.
4. **Entonces, en lugar de deteriorar la calidad del agua del planeta, debería respetar y colaborar en el ciclo de vida que esta forma en sus dinámicas terrestres**, sin interferir ni dificultarlo.
5. **No debería producir sufrimiento a ningún ser humano.** Cualquier forma de producción de un alimento que conlleve explotación o abuso hacia alguna persona no puede dar un alimento sano porque en este proceso se está alimentando la falta de salud de las personas. Cada uno de nosotros formamos parte del colectivo humano; lo que le pasa a uno nos pasa a todos, solo que solo el que lo vive sabe qué está pasando. El resto lo vivimos desde el subconsciente colectivo, que es un coco muy malo y que nos domina a voluntad. Ya hablaremos sobre el subconsciente colectivo, ya.
6. **Y seis: debería no ser dañino para ninguna de las criaturas que viven y componen este magnífico sistema que vive, sostiene y se sostiene en el planeta tierra, la Gaia.** Debería respetar a todas las criaturas de Gaia porque, al igual que cada uno de nosotros formamos parte de este colectivo humano, el propio colectivo humano forma parte de Gaia, la vida del planeta. Cualquier cosa que le pase a cualquiera de las formas de vida del planeta nos está pasando a todos.
Bueno, ¿qué te parece? ¿Te parece muy complicado todo esto que te he estado diciendo? Bueno, yo espero haberme explicado bien, de verdad, porque si puedes entender esto podemos establecer un código que nos servirá de base para hablar de los alimentos con propiedad. Y es que, tal como yo lo veo, queda mucho por destapar sobre el tema de la alimentación y la nutrición.
La información que corre es poco clara y sobre todo poco rigurosa porque todos los discursos que defienden una u otra dieta, uno u otro alimento, casi siempre se basan en verdades científicas. Si algo deberíamos haber aprendido de la ciencia es que no es tan estable como nos pretenden hacer creer que es, que las cosas para la ciencia son de una manera hasta que el Premio Nobel del año descubre que son de otra. No sé si me explico.
Bueno, esto lo iremos viendo bien en los episodios, en la serie de episodios dedicados a la historia de la medicina. Pero bueno, el caos en que se ha visto involucrada nuestra alimentación es tal que ya ni siquiera sabemos qué es bueno para nosotros. Nos pueden vender cualquier cosa como comida sana y ni siquiera nos lo cuestionamos, nos lo creemos tal cual. Los cereales del desayuno (estos, los Kellogg's, más pienso), son sanos; pues a dárselo a los niños.
El salmón es saludable, aunque sea de piscifactoría, que ha perdido hasta su color original y nos lo venden coloreado; pues todas las semanas salmón porque tiene Omega 3 y porque es imprescindible la vitamina B12, no sé qué. La dieta X, cualquiera, es sana; pues hacernos férrimos defensores de ella, todo el mundo tendría que hacer esta dieta. ¿Solo a mí me parece que esto no va por buen camino? ¿Tú también lo ves que no es muy coherente?
Mira, creo sinceramente que para que cada uno de nosotros pueda llevar una dieta saludable, es necesario ampliar la mirada y basar las observaciones en aspectos más simples, más evidentes y por tanto estables que se manifiestan en nuestro día a día, como por ejemplo las señales que da el cuerpo, del que estamos tan desconectados.
Atender el estado de la piel, la intensidad de la mirada, la frecuencia y aspecto de las deposiciones, el tiempo que dura la digestión (o sea, el tiempo que tenemos la sensación de estar digiriendo o el tiempo que tardamos en volver a tener hambre, o lo que llamamos hambre, que no es), el tiempo que podemos estar sin comer, el tipo de cosas que se nos antoja comer, etc. Así es como yo me oriento para comprender mi estado personal de salud interna.
Y la lista de requisitos que he enumerado hoy nos puede servir para fijar algunas claves inamovibles sobre nuestras necesidades nutricionales y la naturaleza de nuestra comida. Bueno, seguiremos hablando sobre comida más adelante; va a haber muchos más episodios dedicados a esta área tan importante de nuestra existencia. Por hoy, ya he abordado lo que quería abordar.
Ahora quiero invitarte a participar: por favor, deja un comentario en las notas de este episodio, el episodio 21, en dianavaleria.eu, o envíame un email a vidasalud@dianavaleria.es y dime cosas como, por ejemplo, cuántos alimentos conoces que cumplan los requisitos de los que he estado hablando. Tal vez sea sencillo encontrar algunos alimentos que cumplan de forma aislada alguno de estos requisitos, ¿pero todos? ¿Crees que encontrarías alguno? Propónme alimentos que tú crees que son sanos y los analizamos en base a todos estos requisitos. Dime también por qué consideras que es sano el alimento que propones como alimento sano.
Bueno, espero que te haya gustado el reto y espero también tu participación en la propuesta. Seguiremos avanzando por esta vía en próximos episodios y con otros invitados, desgranando las cualidades de los alimentos y su forma de interaccionar con nosotros y nosotros con ellos. Hoy lo dejamos por aquí.
En el próximo episodio volveremos a estar con Jordi Gutiérrez, que nos va a hablar del momento en que ya estamos entrando: estamos pasando del otoño al invierno. Pues nos va a hablar de este tránsito y del invierno, de cuál es la energía del invierno y cuál es la emoción dominante del invierno, y nos dará algunos consejos sobre cómo sobrellevar de la mejor manera posible todos los movimientos que se dan en este proceso. Comparte si te ha gustado.
¿Te gustaría recibir un aviso en tu correo electrónico cada vez que publique un nuevo episodio? Pues suscríbete a dianavaleria.eu/suscripcion. Para responder al reto de hoy y decirme qué alimentos te parecen más saludables o si quieres proponer un tema o exponer una pregunta, escríbeme a vidasalud@dianavaleria.es.
Permite a los niños escuchar Vida en Salud; ya sabes por qué: les aportará mucho. Y muchas gracias a ti por escucharme, gracias por participar desde este lugar que le da sentido a lo que es Vida en Salud. Gracias también a KitFlus, la cesión de las fantásticas melodías del programa. Nos reencontramos, espero que esta semana, hablando del elemento agua en la salud taoísta.
Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!