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22. Salud taoísta. El elemento agua, su clima y su emoción dominante

15 de diciembre, 2018

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En el episodio de hoy tenemos de nuevo a Jordi Gutiérrez para introducirnos en el elemento agua, que corresponde al invierno que ya tenemos casi encima. En esta charla, además de explicarnos qué y cómo es el elemento agua, nos da claves para mejorar nuestro estado en el invierno y vivirlo con plenitud y consciencia.

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**Vida en Salud**, episodio 22: **Salud Taoísta**. El elemento agua, su clima y su emoción dominante. Te doy la bienvenida al podcast *Vida en Salud*, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. En este podcast, nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, de que únicamente tú eres responsable de tu salud, nadie más. Te ofrecemos información y conocimiento que te pueden ayudar a tener seguridad para aceptar y tomar esta responsabilidad. Además, entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los muchos aspectos que afectan a nuestra vida y que demasiadas pocas veces se vinculan con la salud.

En el episodio de hoy, tenemos de nuevo a **Jordi Gutiérrez** para introducirnos en el elemento agua, que corresponde al invierno que ya tenemos casi encima. En esta charla, además de explicarnos qué y cómo es el elemento agua, nos da claves para mejorar nuestro estado en el invierno y vivirlo con plenitud y conciencia. Si quieres acceder a la transcripción del audio, puedes suscribirte por un euro al mes y tendrás acceso a todas las transcripciones. Este dinero servirá para financiar la propia transcripción y la corrección de la misma. Todo esto tiene un coste mínimo de cinco euros por episodio.

Hola, Diana. Pues nada, vamos a hablar un poco del elemento agua, que es el elemento dentro de la medicina oriental que se corresponde con el invierno en el que estamos a punto de colocarnos. Así que vamos a hacer una escenificación de lo que es el elemento agua a todos los niveles, tanto fuera de nosotros, a nivel de clima, como en nuestro interior más recóndito. El elemento agua, dentro de los cinco elementos del taoísmo, se corresponde con aquella energía que procede del norte en nuestro hemisferio norte, es decir, la que trae el frío. El aire del norte, que suele ser frío y seco. El elemento agua representa cuando la naturaleza está más quieta, cuando se mueve menos, cuando no vibra. Al contrario que el verano, que es cuando todo está hirviendo a la luz y el calor del sol y en la naturaleza todo es vida y movimiento, ahora estaríamos en el momento opuesto, en el cual el sol ha dejado de tener fuerza, se ha quedado con la justita solamente para que podamos sobrevivir y la naturaleza está todo lo inmóvil que podría estar, aun así conservando la vida.

Es una imagen muy invernal esta que estás describiendo. Sí, es como la parte de *Bambi* del invierno. *Bambi* va muy bien, esa película, para ver las cuatro estaciones. Y el invierno de *Bambi* es lo más representativo de lo que es para nosotros también: el estar todos inmóviles, quietos, callados, como si estuviéramos asustados. Nieve por todas partes, alimento cero, solamente el que las ardillas tienen guardado en los árboles. Y bueno, pues es el momento de hibernar, de comerte lo que tengas y, si no tienes nada que comer, salir pues como un animal salvaje a buscarte comida donde sea.

Entonces, la naturaleza, la ley de los cinco elementos pues la describe como una transición entre primavera, verano, otoño, invierno y una interestación. La primavera es el elemento madera, el verano es el elemento fuego, el elemento metal es el otoño y el invierno está representado por el elemento agua. Y entre ellos existe el elemento tierra, que sirve de punto de referencia; es el centro entre esos cuatro elementos. Eres tú como observador de los cuatro puntos cardinales y también... Que estás en la tierra. Tú que estás en la tierra observas los cuatro. Sí, si no estoy yo, no hay puntos cardinales. Claro. Y luego representa también la interestación. El elemento tierra sirve para frenar la estación anterior; frena un poco la energía de verano y va acelerando la energía de otoño. Esto sirve para que el cambio de estación no sea traumático.

En este caso sería frenar un poquito la energía de otoño e ir acelerando la energía de invierno. Exacto. Otoño es una desaceleración, el invierno es una inmovilización. La naturaleza se mantiene como hibernando en estado latente. ¿Para qué sirve ese elemento tierra del que ya hablaremos a fondo otro día? Para que el tránsito entre el otoño e invierno no sea traumático. Imagínate... Y esto lo hablamos también en el episodio 14. Sí, es importante porque en el fondo la estructura con la que se explica la naturaleza mediante los cinco elementos nos hace ver que el mundo está muy bien hecho. Es decir, que nada está hecho al azar y que muchos movimientos de, tanto en el clima como en nuestra salud, no llegan a ser traumáticos para nadie porque hay mecanismos reguladores en la naturaleza.

Así, debido a ese elemento tierra, el verano nunca es excesivamente fuego porque nos quemaríamos todos, y el invierno nunca es excesivamente agua, o sea, nunca es inmovilidad absoluta. Así que en ese bosque de la película de *Bambi* donde todo es nieve y árboles, parece que no hay vida... No hay vida ni movimiento ni nada. Pero en las cuevas están los osos, dentro de los árboles, en los huecos de los árboles, están las ardillas. Así que la vida está latente. Las semillas en la tierra esperando la llegada de las lluvias en la primavera... Las raíces ahí debajo tierra... Todo está vivo, aunque manteniendo las mínimas funciones vitales. Sería un estado de catalepsia de la naturaleza.

Y a nosotros nos debe pasar lo mismo, un poco. Pues tal que igual. La verdad es que cuando el frío ya provoca contracción en cualquier cosa... Es decir, el frío es contracción, así que nosotros nos encogemos de frío. Cuando nuestras partículas se comprimen, nos duelen más cosas. A veces el frío te duele en los huesos. Sí, todo nuestro cuerpo, todas nuestras partículas tienden a juntarse, a pegarse unas con otras, y la compresión de cualquiera de nuestros tejidos provoca presión sobre los nervios y entonces sentimos dolor. Claro, como ahora yo que estoy así con la gripe invernal, bueno, pre-invernal, y me duele todo. Sí, el frío y el invierno y la enfermedad de invierno te duele en los huesos, en lo más íntimo de tu ser.

Entonces, bueno, es así: la compresión provoca dolor. La distensión provoca analgesia porque en verano o con el calor se dejan de comprimir esos nervios, esas terminaciones nerviosas y no sentimos dolor. Se nos alivia cualquier dolor solamente por dilatación. Esto es el ABC de nuestra existencia; en realidad solo existe expansión y compresión, y cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Así que ahora estamos pues con el elemento compresión. Estaba pensando, y las personas que por ejemplo en Rusia que se ponen a menos 40 y pico 50 grados, allí a la gente le debe doler mucho todo, ¿no? Sí, o se hacen insensibles. Luego pues claro, el elemento agua pues hemos dicho que es pura contracción. ¿Dónde nos contraemos sobre todo cuando tenemos frío? En los riñones y la espalda en general.

Así que ahí empieza el riñón; el riñón y la vejiga que son los órganos que rigen el elemento agua, son los órganos que están más activos en invierno. Es decir, así como la depuración de primavera pasa por el hígado, es el hígado el que depura la sangre después del invierno y tira todas las toxinas; en verano nos depuramos solos, básicamente con la felicidad. La felicidad y la alegría nos depuran, no necesitamos que ningún órgano se ocupe de hacer la limpieza, si acaso sudar. Ya es bastante. Sudar y ser feliz ya es suficiente. En otoño depuramos vía pulmón, que sería por la nariz, sería por el intestino grueso y sería también por la piel, como ya hablamos en su día en el episodio 14. Y en el invierno depuramos por vía riñón. Va a ser el único órgano... Claro, hay una especie de vasos comunicantes entre la cantidad de agua que eliminamos por el sudor o por la orina. Cuando sudamos mucho orinamos poco. Todas las toxinas de verano-otoño se van por la piel mientras hace calor. Cuando deja de hacer calor, de golpe dejamos de sudar y nos empiezan a salir granitos en la piel; es como que ya no podemos sacar las toxinas. Nos empezamos a poner ropa de abrigo y nos empiezan a salir granos por toda la superficie de la piel donde nos rozan los pantalones. Entonces vemos que la piel ya no tiene esa capacidad de sacar toxinas y tenemos que derivar al riñón.

Mientras el riñón está calentito y sano, trabaja. Cuando los riñones están encogidos por el frío pues ves que en su primera contracción te entran ganas de orinar y sale agua blanca, agua clara, y luego ya no trabajan hasta que no los calientas, hasta que no les devuelves un poco la vida. Pues es un poco raro esto de que precisamente el invierno sea la estación en que el riñón trabaja si cuando hace frío no trabaja. Exacto. Así que tenemos que tener mucho cuidado con calentar bien los riñones y por ende las plantas de los pies. Cuando se nos enfrían los riñones, cuando somos de riñón frío, normalmente se nos enfrían los pies también. Entonces una forma de enviarle calor a los riñones es calentar lo suficientemente la planta de los pies. Hay dos formas: una pues sería en la ducha, por la mañana, terminar con agua fría de rodilla para abajo, de forma que cuando salgas de la ducha tu cerebro observa que está muy fría la zona de los pies y tenderá a calentarla. Claro, enviar sangre caliente, ¿no?

Sí, es una forma bastante inteligente. Además, a medio plazo, en 15 días el cuerpo ya se acostumbra a calentar los pies y casi ni necesita que se lo recuerdes. Pero mientras tanto le das este estímulo. Luego hay una muy buena para cuando tienes un gripazo, sobre todo el primer día, es hacer baños de pies caliente a temperatura creciente. Es decir, pones los pies en un barreño con agua calentita y al lado dejas un cazo con agua recién hervida y vas incrementando la temperatura del agua a medida que vas tolerándola, ¿no? Sí, todo lo que puedas soportar. Y no dejas que el agua se enfríe en ningún momento. Cuando ya has dejado de calentar el agua y va a enfriarse, entonces sacas los pies, los secas bien, te pones los calcetines y notas que te sube un calor fuerte a la cara y a los riñones. Es una buena forma de recomponerte antes de que un resfriado se instale a fondo en ti, sacarlo fuera. Y es simplemente devolviéndole la energía a los riñones, que son los que en invierno te van a salvar de todas las patologías. Porque son los que van a estar ahí haciendo el relevo del sistema depurativo.

Sí, claro, es el predominante. De todas formas, en medicina china, cuando se habla de riñón se habla también de todas las glándulas endocrinas que hay alrededor del árbol de la columna vertebral, incluso las que están en el cerebro, y no es tan sencillo como un par de riñones solamente. Hay un montón de órganos de apoyo. La vejiga sería... es un órgano que parece poco importante, pero el meridiano de acupuntura de la vejiga es el más complejo de todos, de los 12 meridianos, y una parte de su trayecto pasa por todos los nervios raquídeos, todos los nervios de la columna que luego tienen reflejos al resto de los meridianos de acupuntura. Así que podría decirse, a nivel de supervivencia básica en el mundo, el riñón es el que gobierna esa energía de supervivencia. De hecho, bueno, en medicina oriental, la energía de los riñones es la que heredamos al nacer. Según dicen pues el riñón derecho, el *Ming Men*, es el que contiene una dosis de energía que recibes de los padres al nacer y que es para toda la vida. Cuando se gaste, te mueres. El riñón izquierdo es como una pila recargable que se descarga cuando cometemos sobreesfuerzos, agotamientos o pasamos mucho miedo, y se carga pues con el descanso, la buena alimentación y una vida sana.

Cada vez que sobrepasamos nuestros límites, por ejemplo en una maratón o un deportista de competición o en un momento en una época en la que trabajamos excesivamente, agotamos la energía del riñón izquierdo. Normalmente el cuerpo te da un aviso. A un corredor de maratón a lo mejor a los 20 kilómetros el cuerpo le da un aviso de "no puedo más", pero si lo ignoras y sigues, entonces pasas a utilizar la energía del riñón derecho, que es tu seguro de vida, tu seguro de vejez; es de lo que tendrás que vivir de mayor. Y es de alguna manera es como el legado que tienes que dejarle a tu descendencia. Posiblemente también. Pero bueno, depende de la edad que tengas, pero sí, de alguna forma es el carácter y tipo de energía que se transmite de generación en generación. Eso se puede ver en deportistas de élite; los ves con 50 años y parecen mucho mayores. Algunos parece que tengan 70; sus rodillas, sus huesos, sus articulaciones están muy desgastadas porque se han comido el plan de pensiones de su energía de riñón. Es decir, no es que vayan a morir, pero sí que van a tener muy mala calidad de vida; van a envejecer muy rápidamente. De hecho, cuando envejece el riñón, la persona se seca. El líquido deja de circular, el elemento agua deja de circular por el cuerpo y la persona pues le pasan una de dos cosas: o se seca, no entra líquido en sus células, o se edematiza, se queda hinchada, que también quiere decir que no entra líquido en sus células y se queda por ahí en el intersticio entre los órganos.

Pero esto es lo que se dice de la vejez, que normalmente cuando un cuerpo envejece lo que hace es deshidratarse. Sí, que en el fondo no envejecemos, nos secamos. Un buen día pues tu organismo pierde la capacidad de hacer entrar y salir el agua en las células y el agua simplemente pasa por tu tubo digestivo, se va quedando en rincones, pero vas perdiendo la capacidad de que las toxinas vuelvan y se eliminen. Yo lo veo como un problema electromagnético. Sí, es posible. Supongo que bueno, siempre ha sido muy importante en la medicina luchar contra la vejez... En todas las medicinas, en la china también. Sí, pero bueno, lo ideal sería encontrar la calidad de vida perfecta. Que vivas más o menos años tampoco tiene muchísima importancia; seguro que al final te aburres de tanto vivir y quizá lo que desearías es vivir con una gran calidad todo ese tiempo. Sí, no es cuánto sino cómo. Y quizá en sentirte joven y no parecer joven, que es donde se está poniendo más energía hoy día.

Entonces bueno, pues la enfermedad de riñón... Es muy curioso porque el riñón tiene unos mecanismos que nos sirven pues para dar energía al cuerpo, para depurar toxinas, y aunque como órgano parece que tiene muy poquitas funciones, pero como meridiano de acupuntura es muy sólido, es el que te ancla a la vida. Y bueno, como la mayoría de gente en algún momento se ha cargado su energía de riñón o ha gastado más de la debida pues empezamos a manifestar determinados síntomas. Lo primero suele ser la inmovilidad. Cuando tiendes a ser inmóvil, suele ser el elemento agua. Una cosa es estar triste, como decíamos en el episodio 14; en pulmón es la tristeza es una desaceleración de la persona. La persona se vuelve lenta, pero no inmóvil del todo. Cuando una persona se vuelve abúlica y se queda quieta con la cara inexpresiva, sin que parezca que tiene frío ni calor ni tristeza ni alegría, es el riñón.

Entonces todas las enfermedades como la esclerosis tendrían que ver con el riñón. O por lo menos con el elemento agua. Sí que tocan bastante el elemento agua. Casi todas las enfermedades no catalogables, como los reumatismos que se supone que hay cientos de ellos y ninguno se puede curar ni ninguno se puede explicar bien, están relacionadas con la energía de riñón o con el elemento agua. Claro, el elemento agua es difícil de atrapar, no se puede explicar. Es como que nadie sabe cómo meterle mano, cómo abordarlo, a no ser pues desde la medicina china en la que piensan menos y se dedican a seguir la energía. Es decir, buscas dónde está detenida, le das un empujoncito para que se acelere y ya está. No piden más. Pero bueno, sí que es cierto que lo primero que le ocurre al elemento agua es que te inmoviliza. Esto es un ciclo que viene, procede del elemento metal, es decir, del otoño, de la tristeza, que es una ralentización de tu vida o de tus emociones o de tu actividad. Y cuando llegas al elemento agua, claro, has tocado fondo porque no te puedes morir del todo, solo te inmovilizas, pero tu organismo tiene que seguir funcionando. Y además, cuando abandones el elemento agua y entres en elemento madera, que es la primavera, tendrás que ponerte activo, tendrás que generar actividad y volver a la vida y volver a tener fuerzas.

Así que el frío del elemento agua es exactamente igual que el miedo. Son la misma sensación. Es decir, el frío lo que te hace es encogerte. Con el miedo haces exactamente lo mismo: subes los hombros, encoges las cervicales; es ese miedo irracional que tenemos, irracional porque encogemos el cuello de miedo porque hace millones de años nuestros depredadores nos atacaban a la garganta. Una cosa que ya no ocurre normalmente, pero seguimos encogiéndonos de miedo ante la oscuridad, ante el peligro, encogiendo los hombros. El miedo, el elemento agua pues te provoca eso: encogimiento, algunas veces temblores de rodillas, dificultades para el habla; todo síntomas de enfermedad de elemento agua, enfermedad de riñón. El riñón ataca mucho pues el elemento agua a las rodillas, a los huesos, a las articulaciones en general, sobre todo preferentemente a las rodillas y a la columna vertebral, a toda ella. Y ahí es donde se nos instala con más facilidad el frío y el miedo.

El frío nos duele en esos lugares; nos duele en la zona lumbar, nos duelen las rodillas, nos duele entre las escápulas en la espalda. Así que esa sensación, frío y miedo que va todo en un mismo paquete... La gente tiene miedo al frío. No le tienen tanto miedo al calor o al viento o a la humedad o la sequedad; le tienen miedo miedo al frío. Es la el clima que nos da más pavor. Además, nos hace tiritar y temblar y nos hace encogernos y ser poquita cosa. Pues bueno, ese estímulo nos provoca inicialmente una paralización. Que eso no tiene por qué ser malo porque la naturaleza hemos dicho que es sabia y hace las cosas por algo. Esa paralización nos provoca de rebote una hiperactividad.

Es decir, cuando te das cuenta de que de que tu cuerpo se va a morir congelado, ¿qué haces? Te mueves. Te mueves frenéticamente. A ti te tiran a una piscina en febrero y lo primero que haces es quedarte inmóvil. Te pegas un susto de muerte porque te das cuenta de que no te puedes mover. Te contraes completamente. Eso genera un acto volitivo consciente en el que tú ejerces tu fuerza de voluntad y le ordenas a tu cuerpo que se mueva con todas sus fuerzas. Y nadas y te desgañitas y te desesperas y sales de la piscina porque si no te mueres. Es lo bueno del elemento agua: que te pone tan cerca de la sensación de muerte que no te queda más remedio que reaccionar. Y así es como se sale de la depresión de la que hablábamos en el capítulo 14: tocando fondo. Es decir, te asustas de verdad, te das cuenta de que a lo mejor pues con tu depresión has perdido el trabajo, no tienes comida y te vas a morir de hambre, y te das cuenta, haces un esfuerzo de voluntad, solo uno, un movimiento inicial y reaccionas y sales de ello. Es la única forma, no hay otra medicina para salir del elemento metal sino que pasar por el elemento agua, pasar un miedo terrible y reaccionar a él.

Interesante el proceso. De hecho, en el horóscopo chino, el primer mes del año es el mes de la rata, que es el mes de diciembre y representa el centro del invierno. En China es el mes central del invierno es diciembre, el mes de la rata. ¿Y qué es la rata? Un bicho hiperactivo. Las personas nacidas en el año de la rata pues son muy activas, muy dinámicas, perfectas supervivientes; son los más rápidos del planeta y pueden usar cualquiera de sus recursos tanto físicos como mentales como su atractivo como cualquier cosa para conseguir comida para su camada. Y aprovechan muy bien las oportunidades. Sí, es bueno... De hecho, en la historia de los 12 animales que llegaron los primeros a la carrera propiciada por el emperador de jade, pues en principio iba a llegar primero el búfalo, que tenía que representar al mes de diciembre porque se levantó el primero, porque se marcó un itinerario, porque calculó lo que iba a tardar en llegar al palacio y no varió su ritmo de caminata aunque fuera por llano, cuesta arriba, cuesta abajo, por debajo del agua. Que fue muy metódico el búfalo.

Se lo curró mucho como todos los búfalos, son currantes de sol a sol. E iba el tío, empuja con un cuerno la puerta del palacio del emperador y de su cabeza salta la rata, se cuela por debajo de la rendija de la puerta y llega la primera adquiriendo el grado del primer animal del horóscopo chino. Eso es la energía invierno, la energía del elemento agua volcada en positivo. Es decir, el miedo, la inmovilidad, la proximidad de la muerte... Que una de las cosas que más nos acerca a la sensación de muerte es la congelación. Es como que sientes que no es que te vayan a matar de una cuchillada sino que te vas a ir muriendo por no moverte. Vas a dejar de mover tu cuerpo y entonces tu cuerpo se va a ir poniendo azul y ya no se va a recuperar más, va a dejar de circular tu sangre. Esa sensación de estar tan cerca de la muerte te hace reaccionar con una energía apasionada que sale de los riñones.

Muy bien. Entonces tenemos el miedo como emoción predominante. O sea, estamos todos acojonados ahora. Estamos empezando a vernos venir el miedo. Sí, es lo de "uy qué frío". De todas maneras, yo que sé, cuando dices "uy qué calor", la gente lo dice con la voz aplatanada, ¿no? con poca energía, con moviéndose pesadamente. En cambio lo de "uy qué frío" lo dices frotándote las manos y moviéndote. Es como que te espabila y reacciona. No nos queda más remedio. Lo bueno del elemento agua, del miedo y del frío, es que no nos queda más remedio que reaccionar. Es el gran motor, es decir, aunque represente la inmovilidad casi absoluta, en el fondo es el gran motor que nos hace movernos hasta el elemento fuego. Es decir, desde ese tocar fondo, desde ese casi estar a punto de perder la vida, nos ponemos en marcha. Y de hecho pues supongo que vivimos toda nuestra vida intentando reaccionar a nuestros miedos. Si no tuviéramos miedos creo que no haríamos nada en la vida. Sí, porque es un revulsivo el miedo: "no quiero vivir esto", ¿no?

Huyendo de las cosas que te dan miedo, intentando también buscar la felicidad, pero sobre todo en el fondo la felicidad es no tener ningún miedo, no tener ningún dolor, ningún sufrimiento. Huyendo de ellos nos vamos haciendo y acercándonos a aquello que más nos llena también. Sí, claro, un ser humano procede del agua, del vientre de su madre, del líquido amniótico. Entonces cuando naces, bueno, te pegas el primer gran susto de tu vida, que es que dejas de respirar lo que respirabas y tienes que respirar oxígeno. Y de golpe hace frío, notas el tacto de cosas, notas unas sensaciones extrañas... El sonido, sí, el ruido, la luz, cosas que antes el sonido era pura vibración en el vientre de tu madre ahora te llena los oídos. No es normal que llores. Y de ese susto la única que te salva es tu madre, que te coge en brazos y te demuestra que el mundo no es tan desagradable como te ha parecido inicialmente. A partir de ahí le coges un apego a esa persona que cada vez que te suelta en la cuna te pegas el otro gran susto de tu vida. Es decir, que hasta que le pillas el truco a tu madre tienes un estado de miedo constante en el que oscilas entre el miedo de que tu madre te ha dejado, la incertidumbre de si va a volver o no, y luego la satisfacción que te da cada vez que vuelve. Así que parece que tu vida se basa en premios-castigos: te coge tu madre, te suelta tu madre.

En función de cómo tú reacciones a cómo son tus padres, sobre todo primero a tu madre, luego ya padre y madre, en función de si tú sientes que ellos están ahí para protegerte aunque no estén, en función de que confíes en tus propias fuerzas, digamos que vas haciéndote más autónomo, más independiente y tienes menos miedos. Cuanto más dependiente eres de tus padres, más dependiente serás de mayor de todo el mundo, de los demás, de tus profesores, de tus amigos, de tus jefes, de tu pareja, de todo el mundo. Entonces, en función de la energía de riñón que hayas acumulado de pequeño a nivel de confianza, seguridad en ti mismo, fuerza de voluntad, pues vas a poder ser más independiente y por lo tanto tener menos miedos. Así que simplificándolo, podríamos asociar miedo con dependencia. Las personas que tienen una energía de riñón fuerte, personas con una buena constitución física, suelen tener mucha confianza en la vida. Les dan miedo muy pocas cosas; a lo mejor les dan miedo solamente las cosas que no pueden tocar, los espíritus o los fantasmas o las cosas que desconocen, ¿no? los inmigrantes si no los conocen, cosas que para ellos son ignotas. Pero las cosas del día a día, los peligros del mundo físico no les preocupan porque tienen mucha energía.

Así que en función de cómo hemos ido ganando confianza durante nuestra infancia, podremos ser más o menos dependientes. Los miedos luego se disfrazan: el miedo de un bebé de perder a sus padres, de mayor se cambia por el miedo a perder tu dinero, tu casa o todo aquello que represente supervivencia, o perder a tu pareja si es la que gana el dinero o perder tu trabajo. Así que vamos creando muchos pequeños miedos y muchas fobias que hemos ido desarrollando en base a esos miedos. Bueno, entonces yo deduzco que más bien es como miedo a perder tu seguridad, ¿no? Sí, el único miedo que existe es el miedo a morir de hambre. Se genera de pequeño cuando tienes hambre; naces y tienes hambre, y a partir de ahí tu instinto de supervivencia te dice que eso es muy malo, que eso de tener hambre hay que solucionarlo enseguida. Y en función de si vas ganando confianza de mayor, entonces vas pudiendo aguantarte el hambre. El hambre y todas las demás necesidades. Mientras tanto pues vas a ser dependiente pues primero de tus padres, luego de un montón de cosas: a lo mejor pues de tu tarjeta de crédito, de comer muchas veces al día, de tener alguien que te dé cariño y te abrace continuamente, de que la gente te aplauda y te admire... hay muchas formas de conseguir pequeñas dosis de seguridad que, como no son auténticas, no vienen de ti mismo sino que las buscas fuera, son como una droga; cada vez necesitas más.

Entonces pues bueno, llega un momento en que en que tu energía de riñón es limitada, tu capacidad de reacción ante los problemas es limitada y te vuelves una persona dependiente. Bueno, pero tal como lo entiendo, ya sé que está muy de moda en la New Age esto de que no, tienes que ser totalmente independiente... pero somos interdependientes todos, de cierto modo. Sí, siempre dependemos de algo. Somos un colectivo humano y dependemos los unos de los otros en cierto modo. La cuestión es que no seamos patológicamente dependientes. Exacto. Hay un límite ahí, pero como que se habla tanto de esto de que no, porque tienes que poder prescindir de todo y así... pues no, no lo acabo de creer. Yo creo que igual que un bebé es dependiente de su madre y la madre es dependiente de su bebé también... la madre también es dependiente del padre de su bebé porque le procura estabilidad también mientras ella se ocupa de su bebé, ¿no? y nos formamos, formamos las relaciones en base a dependencias. El caso es eso: que las dependencias sean saludables u orgánicas, por decirlo de alguna manera si no quieres llamarle saludable a la dependencia.

Sí, podemos hablar a lo mejor no de dependencias ni apegos; se puede hablar incluso de simbiosis. Da igual que nos necesitemos unos a otros, no importa. La cuestión es que no tengamos miedo. Buen apunte. Claro que nos necesitamos. Si ya un ser humano depende de un montón de microorganismos que tiene dentro y alrededor; estamos forrados de microbios de miles de clases y si no es por ellos no viviríamos. Exacto. Estamos en un mundo en el que vivimos por gracia de Dios porque solamente que aumentara 100 grados de golpe la temperatura nos morimos todos. O que aumentara el número de partículas de hidrógeno en no sé cuánto un poco ya explotaría el aire, por ejemplo... Sí, sí, que el CO2 se convierta en CO3. Sí, por ejemplo. Somos la cosa más volátil del universo. Y aún así estamos pendientes de un hilo, o sea, dependemos de muchísimas variables que dependen de un hilo. Todas ellas: la presión atmosférica, cualquier cosa que te puedas imaginar. Cualquier cosa podría hacernos derretir, explotar... Y sin embargo no tenemos miedo a eso. No. A lo mejor tenemos miedo a tonterías, ¿no? A quedarnos sin trabajo, a que nos deje la pareja o a que se termine la relación o a no ser queridos por no sé quién... Sí, o a los ascensores o a los sitios cerrados, a la gente, a las alturas... Claro, si una persona con esa mentalidad se pusiera a pensar de lo vulnerable que es un organismo vivo y sobre todo un organismo humano es que se desesperaría.

No podemos vivir con miedo porque estar en este mundo es un acto de fe. Realmente estamos aquí porque tenemos que estar seguramente en unas condiciones muy limitadas y a la vez en un tiempo muy limitado que nos toca vivir, en el que básicamente hemos venido a aprender. Si no lo decimos por el punto de vista religioso, filosófico, lo podemos decir por el punto de vista genético: una persona viene al mundo a ser mejor que sus padres, mejor superviviente. Y la máxima expresión de que eres un buen superviviente es la ausencia de miedo. Y la máxima prueba de que no tienes miedo es el ejercicio de la compasión. Así que cuanto más amor manifiestas a tu entorno menos miedo tienes, por lo tanto eres mejor superviviente, tu ADN está contentísimo de que seas así y las especies sucesivas tenderán a ser mejores que tú.

¿Entonces la emoción que compensa el miedo es la compasión? La actitud al menos sí. La emoción o acto que te hace salir del miedo es la fuerza de voluntad. La voluntad en sí misma. Es decir, que a pesar de que mi mundo se está hundiendo, de que me estoy muriendo, de que me estoy congelando, yo decido moverme. Adelante. Sí. Es una pena que no hay una pastilla que te saque del letargo, lo siento, pero es un acto de voluntad. Pues como dejar un vicio, pues el tabaco, el alcohol o las drogas o salir de una situación de inmovilidad o abandonar el sofá y ponerte a trabajar; todo depende de un momento en el que hay un acto volitivo en el que tú decides moverte. Porque tú puedes elegir entre moverte o quedarte en la inanición y morir más lentamente o menos. Pero la gran mayoría de veces decides moverte.

Bien, pues bueno, básicamente el miedo es la energía raíz. El miedo nos pone en marcha y en contacto con primero con la paralización, con la sensación de inmovilidad. Eso nos da más miedo todavía; es decir, el miedo genera miedo al miedo. Entonces llega un momento que estamos tan aterrorizados que solo podemos o matarnos a nosotros mismos o movernos. Por ejemplo, muchas veces una serpiente se queda mirando a un pajarillo fijamente; el pájaro se queda hipnotizado por la serpiente y acaba lanzándose contra las fauces de ella porque no puede soportar el miedo. Vaya... No puede soportar esa tensión. Pues bueno, eso es la persona que por no soportar el terror que le supone su vida pues se suicida, por ejemplo, o se deja morir de inanición. Pero esos son muy poquitos casos y normalmente siempre nuestro instinto de supervivencia predomina. Así que siempre hay un momento en el que tú tomas una decisión y dices "hasta aquí hemos llegado" y a partir de aquí cambio la situación. No queda más remedio que eso. No hay soluciones milagrosas para salir del elemento agua.

Y por eso es tan tradicional que se hable de año nuevo, los propósitos de año nuevo, el cambio de año con los cambios de estilos de vida y así. Sí, poquito... claro, es más fácil hacerlo si utilizas el calendario chino. Porque claro, aquí tenemos dos épocas de propósitos de cambio: una es septiembre, que llegas de vacaciones y te encuentras pues que en todas las enciclopedias que anuncia la tele, un montón de cosas nuevas vuelves a tu lugar de residencia y te encuentras que hay cosas que se han puesto en marcha. Todo el mundo quiere poner en marcha actividades, sobre todo económicas. Pero no hay energía para eso. La energía de otoño ya habíamos dicho que es de cosecha. Así que todos los intentos por ponerte a hacer deporte, hacer dieta en septiembre fracasan. Lo único que funciona bien en septiembre son los divorcios. Porque como ya explicamos también en el 14, el otoño es para pasar página. Soltar. Soltar, lanzar, dejar cosas atrás, tirar la basura y todo eso. Así que lo único que funciona es cosechar, cosechar frutos de lo que sembraste o tirar cosas que te sobren.

Luego llega el fin del año solar y te das cuenta de que el día 1 de enero pues... bueno, no te das cuenta de nada porque tienes resaca. El día 2 de enero vas a trabajar y hay exactamente lo mismo que el año pasado. Sí, esta es la sensación, es lo que digo todos los años: que aquí no ha empezado nada. No ha cambiado nada. Claro, se acaba el mes de la rata, perdona que me meta en el horóscopo chino ahora que... pero va todo junto con los cinco elementos. Pero se acaba el mes de la rata que es diciembre, que es la hiperactividad; un mes fatal para celebrar las Navidades porque todo el mundo se pelea, se pelean por la comida, la gente choca con los carros en el supermercado, se pelean por la última caja de gambas... Bueno, está estratégicamente pensado. Sí, porque nos volvemos compulsivos.

Llega enero, mes del búfalo, que es un mes soso en sí mismo, hecho para trabajar linealmente, y es imposible adquirir cambios. El búfalo es 100% conservador. Así que es imposible que en enero inicies nada. Y además estás en energía de invierno, de inmovilidad. Así que si te apuntas a un gimnasio te vas a lesionar al tercer día. Y cualquier cosa que inicies no vas a tener fuerza de voluntad. Y entonces te esperas al mágico día 4 de febrero, inicio de la primavera china y comienzo del mes del tigre. El elemento madera se respira en el aire. Empieza a haber energía primaveral; empiezan a aparecer bichos a pesar de que aún hace frío, salen bichos por ahí y empiezan a florecer cositas. Ahí ya tienes energía para iniciar algo. Es el momento.

Y si no, como mucho, te esperas a marzo y todo lo que promuevas estará apoyado por la energía creciente del elemento madera. Así que digamos que la fuerza de voluntad del elemento agua, del invierno, se va a manifestar en la primavera con el nacimiento del elemento madera. Entonces es cuando va a fructificar tu fuerza de voluntad y va a salir toda tu parte creativa. Es cuando realmente vas a dar frutos en la vida. Mientras tanto, pues sí, en invierno puedes tener momentos hiperactivos porque el frío da eso, te da momentos de actividad. Pero hay muchos momentos de recogimiento, de estar en tu casa o de estar en espacios cerrados. Incluso de comer cosas encerradas porque hay poca comida fresca. Así que vas a comer muchas cosas de conserva o cosas que habías guardado en la casa.

Es un buen momento para comer fermentados, por ejemplo, frutos secos, higos secos, pasas, todas esas cosas... Oleaginosas, semillas... Sí, cosas que están cocinadas de alguna manera: o por el sol o por la fermentación o por el tiempo. En invierno las cosas crudas no sientan bien porque enfrían el riñón. Parece ser que las cosas congeladas también, aunque las hayas calentado. Energéticamente enfrían los riñones y bueno, en principio pues hay que prescindir un poco de las cosas excesivamente crudas. Por eso a lo mejor en un lugar muy gélido, los zumos de naranja para pillar vitamina C no sería lo más adecuado, tomar una cosa tan cruda. Entonces puedes coger la vitamina C de los higos secos, que es muy superior además. Tiene una vitamina C muy buena... o del chucrut... Sí, por ejemplo. El higo seco tiene vitamina C y hierro. Entonces es una combinación muy buena que no se da en la naturaleza fácilmente y que te hace levantar la moral después de un resfriado o durante un resfriado, una gripe y te levanta realmente, te pone en marcha.

Y poquita cosa más ahora que viene la época invernal, la época de transición entre otoño e invierno pues a lo mejor la fruta del tiempo sí, si hay manzanas ahora, manzanas que sean de ahora y de la zona pues se puede hacer alguna cura de uno o dos días de manzanas que te reconfortan por dentro, que no es una fruta menos líquida. Esto aquí en el hemisferio norte y en occidente, en Europa digamos. Sí, lo que tengamos en la zona. Pero sobre todo mucha cosa fermentada, mucha cosa en conserva que sea sana. Claro, estoy pensando que habrá personas que estarán escuchando esta emisión en verano porque hay en el hemisferio sur es verano ahora. Sí, pero bueno, que entonces su elemento agua será su invierno. Claro. Ya llegaréis. Sí, estos datos quedan para su invierno y por supuesto pues con sus productos de la zona.

Una cosa que es global a nivel de fortalecer la energía del riñón es el té kukicha. El té japonés kukicha de tres años, las ramitas no la hoja, que parece ser que tiene una dosis de calcio tremenda asimilable. Tiene como el calcio de una sola dosis de té tiene la dosis recomendada de calcio para una semana. Así que vas sobradísimo y sobre todo tiene el valor de ser un gran reconstituyente de los riñones y por lo tanto frenar mucho todos los procesos reumáticos. A lo mejor no tienes que tomarlo cada día, pero en invierno quizá con el frío o cuando tienes crisis de agotamiento, algo que necesites reponerte, reconfortarte, te lo puedes tomar por la noche porque no tiene teína prácticamente, solo tiene trazas.

Aquí el audio se corta porque se terminó la batería de la grabadora y no me di cuenta. Como has podido oír, estaba bastante engripada este día en que hablamos con Jordi y mi atención no estaba muy despierta, no. De todas formas, y por fortuna, solo se quedó sin grabar prácticamente la despedida. Todo estaba dicho ya. Así que hasta aquí hemos llegado con el episodio de hoy. Espero que te sea muy, muy útil en el tránsito por este invierno. Sé que podrás llevarlo más acorde a la energía que te envuelve, podrás aprovechar mucho mejor las oportunidades y dejar de exigirte imposibles que no corresponden a la energía del momento. Yo creo que todo ello contribuye a vivir con un mayor estado de paz, cosa que en definitiva es la base de la salud y la longevidad.

En este episodio hemos hablado del episodio 14 de *Vida en Salud*, en el que tratamos el elemento metal que corresponde al otoño, y te dejo el enlace en las notas del programa. También hemos hablado del kukicha o té de tres años japonés y te dejo un enlace a una muy buena versión de este té en Amazon con un muy buen precio también. Y bueno, comparte si te ha gustado, permite que los niños escuchen u oigan *Vida en Salud*, comenta, reseña, dale *like* a *Vida en Salud* para que pueda llegar a más gente. Y quiero recordarte que tu presencia le da sentido a *Vida en Salud*, así que muchas, muchas gracias por estar ahí escuchando y aportando. Gracias también a Kidflus por cederme las melodías del programa. Y bueno, y si quieres proponer, preguntar, comentar, puedes hacerlo en vidaensalud@dianavaleria.es o en las notas del programa en la sección de comentarios. Si quieres recibir un email notificándote cada episodio que publico, suscríbete en dianavaleria.eu/suscribete. Nos reencontramos en el próximo episodio, en que hablaremos de aromaterapia con Luis Rodero y le transmitiré las preguntas que me habéis enviado para él. Y ya está. Que tengas muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!