26. Un renovador baño de bosque (ShinrinYoku)
07 de enero, 2019
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ShinrinYoku es una práctica ancestral que encuentra en la cultura japonesa su mayor y más respetuoso reconocimiento, aunque forma parte de las las culturas de todos los pueblos de la tierra.Transcripción del episodio
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Esta es la transcripción literal del episodio de Vida en Salud:
Vida en Salud, episodio 26: Un renovador baño de bosque, Shinrin-yoku.
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. En este podcast nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, porque únicamente tú eres responsable de tu salud, nadie más. Y te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te pueden ayudar a tener seguridad para poder aceptar y tomar esta responsabilidad. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los muchos aspectos que afectan a la vida y que demasiado pocas veces se vinculan con la salud.
Estamos iniciando el año 2019 y tengo ganas de compartir contigo algo que pueda ser parte de tus buenos propósitos para el nuevo año; algo que puedas ir practicando durante el año y que te sea beneficioso en todos los sentidos. Pues para esto he escogido el Shinrin-yoku. Shinrin-yoku es una práctica ancestral que, aunque en realidad forma parte de las culturas de todos los pueblos de la Tierra, encuentra en la cultura japonesa su mayor y más respetuoso reconocimiento. Shinrin-yoku se traduce como "baño de bosque" y aquí lo llamamos simplemente paseo por el bosque, aunque el enfoque de cada una de las definiciones —la japonesa y la de aquí— es diferente y también deriva en experiencias diferentes.
Mientras que pasear por el bosque se puede entender como simplemente eso, caminar por el bosque sin más intención, la definición de Shinrin-yoku define con más exactitud el espíritu y la experiencia de esta actividad que se da mediante un paseo por el bosque. Shinrin-yoku es un término acuñado en 1982 por nada menos que el ministro de agricultura, bosques y pesca de Japón, y define una actividad que ha sido estudiada científicamente y recomendada médicamente.
Quiere decir algo más que paseo por el bosque porque se refiere a la integración con el bosque, absorbiendo los beneficios que genera. Se refiere a absorber el bosque a través de los sentidos, conectando con el profundo sentido de belleza y el misterio del universo que transfiere el bosque en sí. El conocimiento de estos beneficios se ha transmitido popularmente y se ha elogiado románticamente en poemas y en prosas, pero también han sido estudiados científicamente, así que ahora tenemos evidencias científicas de estos beneficios.
Shinrin-yoku no es una forma de hacer ejercicio o excursionismo. No hay metas ni destinos programados en ello. Se trata de estar en la naturaleza y pararse a admirar el fondo de la vida en el bosque. Percibir sus aromas y sabores, su temperatura y la caricia del aire sobre la piel, los cambiantes colores de la vegetación, los sonidos del agua, de las hojas al viento, el revolotear de los insectos y el canto de los pájaros. De contemplar en él la evidencia del paso del tiempo y de las estaciones. De permitir que nuestros sentidos se abran bajo estos estímulos y reconectemos con la vida natural.
Aunque ahora estamos viviendo de espaldas a la naturaleza, los humanos venimos de ella y hemos evolucionado en ella. Según el sociobiólogo Edward Osborne Wilson, por este motivo tenemos una necesidad biológica de conectar con la naturaleza, y esta afinidad que forma parte de nuestro ADN es fundamental para nuestra salud, que sufre cuando nos separamos de la naturaleza. Nuestros ritmos vitales son parte de la naturaleza. Cuando nos sumergimos en ella, los recuperamos. Ella tiene el poder de curarnos porque reajusta todas nuestras funciones y recuperamos el poder de regeneración que nos es propio.
Este es el motivo por el que la tradición en Japón la tiene tan en cuenta, la respeta y venera sus bosques como intermediarios entre la naturaleza y el hombre. Para las dos religiones mayoritarias del Japón, Shintoísmo y Budismo, el bosque es el reino de lo divino. Para ellos, la naturaleza es el libro de Dios, es decir, lo que para nosotros sería la Biblia. En cierto modo, en las tradiciones japonesas el sentimiento hacia la naturaleza se asemeja al de los nativos americanos: la naturaleza está llena de seres vivos y los árboles, plantas, arroyos, cascadas, rocas y la misma tierra son espíritus vivos. En Japón no resulta nada extraño encontrar gente en el bosque rezando.
La falta de conciencia sobre la necesidad de conexión con la naturaleza ha demostrado ser causa de depresiones y debilidad. Cuando falta esta conexión, la falta de motivación por la vida se instaura en nosotros sin motivo aparente. Es muy probable que la falta de conexión con el mundo natural sea la causa de que la ansiedad y la depresión sean los problemas más abundantes en la sociedad actual y de que el estrés se haya convertido casi en una epidemia.
Intuitivamente ya sabemos que el bosque tiene capacidades beneficiosas sobre nuestro estado físico, anímico, energético y espiritual. Pero a partir de la investigación patrocinada por las entidades gubernamentales japonesas en 2004, tenemos datos científicos que confirman nuestra ancestral percepción intuitiva. En Japón hay 62 puntos de terapia de bosque declarados en los que ha habido una rigurosa comprobación de sus propiedades medicinales sobre la salud humana.
¿Y cuáles son estos beneficios? Pues bueno, por ejemplo puedo decirte algunos: reduce la tensión arterial, reduce el estrés y propicia un estado de relajación, mejora la salud vascular y metabólica, mejora la concentración y la memoria, mejora el umbral de dolor, recarga la energía, reduce ansiedad, depresión e ira, mejora los patrones del sueño y ayuda al descanso, ayuda a perder peso, aumenta la producción de proteínas anticancerígenas, mejora la capacidad para no sucumbir en procesos patógenos.
Los estudios llevados a cabo confirman algunas premisas que es útil conocer. Por ejemplo, sabemos que el estrés es una respuesta natural a la presión exterior que supone la vida cotidiana en la actualidad, pero los altos niveles a los que vivimos sometidos aumentan el insomnio, la ira y la irritabilidad. Entonces, caminar por el bosque ayuda a dormir mejor y así se reduce el estrés, y esto mejora el ánimo, la agresividad y la hostilidad. Aunque la ansiedad, la depresión, la rabia y la confusión se reducen con un simple paseo, tanto sea por un entorno urbano como por un bosque, solo se obtiene un efecto positivo sobre el vigor y la fatiga cuando se camina por el bosque.
Resulta que a partir de dos horas de paseo por el bosque ya obtienes todos los beneficios de la actividad. Este dato es interesante porque actualmente todos tenemos falta de tiempo. Saber que con dos horas de paseo ya hemos conseguido el objetivo nos ayudará a gestionar mejor nuestro tiempo. Se ha observado también que las mujeres somos más receptivas a los efectos del paseo por el bosque sobre nuestro estado de ánimo que los hombres. Los niveles mesurables de hormonas del estrés descienden en las mujeres después de un baño de bosque y esto coincide con una mejora en el estado de ánimo.
Es precisamente esta capacidad para reducir las hormonas del estrés lo que hace que quienes pasean a menudo por el bosque enfermen menos. Los efectos benéficos de los baños de bosque se prolongan hasta 30 días, así que si solo puedes salir al bosque una vez al mes, ya tienes suficiente para beneficiarte de todo lo que el bosque te ofrece.
Las especies vegetales que habitan en el bosque hacen que la concentración de oxígeno sea mayor en su ambiente, pero es que además el aire del bosque está lleno de fitoncidas, que son los aceites naturales de las plantas, los aceites esenciales. Las especies vegetales, entre ellas los árboles, generan fitoncidas como protección propia para mantener su equilibrio microbiano y para comunicarse entre ellas. La concentración de fitoncidas en el aire del bosque depende de los cambios que se van dando a lo largo del año con el paso de las estaciones, por ejemplo la temperatura, la humedad y otros.
Cuanto mayor es la temperatura, mayor es la concentración de fitoncidas, y la máxima concentración de estas se da a temperaturas de unos 30 grados. Así que si quieres beneficiarte de los efectos positivos de las fitoncidas, acércate al bosque cuando estés con estas temperaturas. Las fitoncidas son la fracción química de las especies vegetales que pueblan el bosque y son verdaderas medicinas vivas que se transportan por el aire hasta nuestra piel y nuestros pulmones, como elixires benéficos que mejoran nuestra salud conformando la mejor forma de aplicación aromaterapéutica que existe.
Su composición varía de una especie a otra y cada planta o árbol tiene su aroma específico. Así, cuando paseas por un bosque de pinos, el aroma de la resina inunda y purifica tus pulmones; o cuando paseas por cerca de las lavandas o tomillo, o si pasas por debajo de un tilo, absorbes los beneficios sobre tu sistema nervioso y así con todas las especies y las propiedades específicas de sus fitoncidas.
Las investigaciones médicas definen que la exposición a las fitoncidas del bosque tiene los siguientes efectos sobre nosotros: hacen que aumente significativamente el recuento de células inmunes y potencian la actividad de proteínas anticancerígenas, reducen los niveles de hormonas del estrés, aumentan las horas de sueño, reducen los marcadores de tensión, ansiedad, ira, hostilidad y fatiga, confusión.
Y además, la tierra del bosque contiene microorganismos. Se ha aislado y estudiado una bacteria simbiótica, la Mycobacterium vaccae, que respiramos cuando caminamos por el bosque. Esta no tiene efectos negativos sobre nuestra salud, al contrario, nos beneficia: potencia lo que llaman nuestro sistema inmune y esto mejora nuestro estado de ánimo. Este efecto puede darnos claridad de ideas, creatividad y hacernos más amables y generosos. Es un pensamiento clásico ya que el contacto con el bosque nos aclara la mente y nos ayuda a pensar. Los efectos del contacto con la naturaleza en la memoria y la atención se hacen evidentes cuando se estudian.
También se ha evidenciado que el contacto con el bosque nos ayuda a dejar de darle vueltas a nuestros problemas, aliviando la sensación de ansiedad y aumentando los pensamientos positivos, a superar bloqueos en la creatividad y a resolver problemas. No hay ningún medicamento que tenga una influencia tan directa sobre la salud como un paseo por un frondoso y hermoso bosque.
Mira, existen dos modos de prestar atención: uno es voluntario, que es el que dirigimos a las tareas que exigen esfuerzo y concentración como el trabajo, conducir un vehículo, etcétera, y el otro es involuntario. En lugar de ser dirigido por nosotros, nos invade, surge de una forma natural. Es como una conexión con el entorno y con el objeto en el entorno. Es la forma de prestar atención que surge en contacto con la naturaleza. La atención que prestamos a las luces, los sonidos, los colores, a los estímulos de la naturaleza que son un alivio para nuestra mente, le permiten relajarse y vagar. Esto resta presión a nuestro sistema nervioso y nos permite pensar con mayor claridad.
Se ha observado también la relación entre la distribución de los bosques y las muertes causadas por diferentes tipos de cáncer. El resultado del estudio que observaba esto fue que las estadísticas en zonas con pocos árboles presentan índices de mortalidad más altos que en zonas donde hay bosques densos. Está demostrado que los árboles protegen la vida humana y que cuando estos faltan, los índices de mortalidad aumentan. Fíjate que hubo una plaga de barrenador esmeralda, que es un bicho que se come los árboles, que acabó con miles de fresnos en Estados Unidos, y esto tuvo como consecuencia la muerte de muchas personas que vivían en las áreas afectadas por la plaga. En esa ocasión se observó que cuanto mayor era la infestación, mayor era el efecto sobre la salud humana.
La evidencia científica arroja cada vez más datos que confirman que los árboles tienen un vínculo muy estrecho con la salud humana y unos efectos altamente benéficos que inciden sobre el bienestar psicológico y emocional muy positivamente. A más árboles, más felicidad. Cuanto más estrecho sea el vínculo entre tú y los árboles, mayor será tu equilibrio, bienestar, longevidad, salud y calidad de vida. En la ciudad de Londres se observó que el número de antidepresivos prescritos en las calles con pocos árboles o sin ellos era mayor que en las calles con más árboles. Otro estudio, esta vez realizado con ancianos en Japón, reveló que las personas viven más si viven cerca de un espacio verde o un parque.
La práctica del Shinrin-yoku es el arte de permitir que la naturaleza embriague tus sentidos. Lo único que tienes que hacer es aceptar su invitación y ella se encarga de oficiar la ceremonia completa. Para empezar Shinrin-yoku, deja en casa el móvil, la cámara, la tablet y cualquiera de los artilugios que siempre te acompañan atrapando tu atención. Vas a caminar sin rumbo, sin objetivo y sin destino. No vas a necesitar nada más que a ti mismo o a ti misma. Tu propio cuerpo va a ser tu guía. Escucha dónde quiere llevarte. Pon atención a tu olfato y síguelo. Tómate tu tiempo, no vas a ningún sitio. Tu propósito es simplemente disfrutar de los estímulos que recibes en el ambiente del bosque.
Permite que te penetren los olores, los sonidos, los colores, las imágenes de la naturaleza. Hazte permeable al bosque. Tus sentidos son la puerta que te da el acceso a la conexión con la dimensión del mundo natural. A veces es complicado parar, desconectarse de la actividad mental e incluso física que hemos impreso en nuestra vida cotidiana, pero hay algunas pautas que puedes seguir en tus inicios con Shinrin-yoku. Te dejo unas cuantas ideas de pautas que puedes seguir; seguro que en cuanto empieces se te ocurrirán muchas otras que estarán más en consonancia con tu necesidad particular:
Escucha la brisa, el sonido de los pájaros, las hojas, el agua si la hay. Escucha los sonidos del bosque. Observa los tonos de la vegetación, de las rocas y la tierra. Las gamas de marrones, verdes y grises. Observa las luces que se filtran entre las ramas, que se traslucen en las hojas. Observa también las sombras. Observa los brillos de la luz del sol sobre las diferentes superficies del paisaje. Aspira la fragancia del bosque. Saborea el aire fresco respirando profundo, nota su sabor. Toca, toca la corteza de los árboles con tus dedos y tus manos. Toca las hojas del árbol y de las plantas. Descálzate y siente la tierra. Siéntela con las plantas de tus pies y si puedes camina un ratito sin calzado. Sumerge tus manos y tus pies en el agua si la hay. También puedes usar para esto el lodo si hay también. Si tienes facilidad para ello y te gusta la idea, te apetece, el barro tiene un tacto muy especial que hace muy agradable caminar sobre él y hace muy agradable también su contacto. Tumbate, también puedes tumbarte o sentarte en el suelo, solo a respirar. Absorbe el sabor del bosque. Libera tu energía. Déjate invadir por la sensación de calma. Estás disfrutando de tu sexto sentido. Es un estado mental. Ya has conectado con la naturaleza. Da la bienvenida a la felicidad.
Lo más importante para esta práctica es poder conectar con este sexto sentido. Esto lo puedes conseguir mediante uno o varios de los estímulos que el bosque te ofrece, pero no hay una norma fija igual para todos; cambia de una persona a otra. Algunos pueden ser conectados y acompañados a este estado de calma y relajación por el sonido del agua, otros por el sonido de las hojas frotándose al son del viento, otros por la visión global del bosque, otros por la visión de sus sombras o de sus luces. No hay una norma, tienes que encontrar el estímulo que para ti es la puerta.
Si te agrada el aroma de la tierra húmeda, seguramente los estímulos que tú necesitas los encontrarás en los espacios que te proporcionan ese estímulo. Tal vez hay algunos recuerdos de tu infancia que puedas recrear en el bosque y te conecten con momentos felices de tu pasado. Estos son ejemplos de lugares que pueden ser especiales para ti y ofrecerte una conexión más potente.
Es importante que el bosque que elijas para la práctica del Shinrin-yoku sea un lugar que te ofrezca comodidad, que te llene de alegría el corazón. Igual que no hay una norma fija para todos, tampoco la hay siquiera para una misma persona; puede cambiar también para ti en una época u otra según sean tus circunstancias. Si estás en una temporada en que el ritmo de tus ocupaciones es intenso, es muy probable que te cueste más conectarte con el Shinrin-yoku. Entonces sería una ayuda poder contar con alguien que pudiera guiarte y ayudarte a bajar el ritmo y conectar con la naturaleza para que el bosque pueda hacer su labor terapéutica. El guía puede ayudarte a conectar con la naturaleza y encontrar el lugar apropiado con el ambiente que necesitas.
Pero si no conoces ningún guía terapeuta de baños de bosque, en un próximo episodio te voy a proponer algunas actividades que puedes hacer en el bosque y te pueden ayudar a desconectar y algunas cosas más que te será útil conocer si te interesa, porque el episodio de hoy no da para más, ya viene terminándose.
Esto es lo que quería explicarte hoy. Espero haber sabido transmitirte la importancia de esta práctica y haber despertado en ti las ganas de conectar tus sentidos a la naturaleza y abrirte a la sanación física, mental, emocional y espiritual que la naturaleza te ofrece.
En el próximo episodio hablaremos con Ana Pau, que nos compartirá una interesantísima introducción al diseño humano, una interesantísima herramienta para comprender nuestros procesos internos y los procesos de los seres de nuestro entorno, como por ejemplo los hijos, para lo que me parece un tipo de conocimiento imprescindible. Comparte si te ha llegado.
Si quieres recibir un aviso en tu correo electrónico cada vez que publique un nuevo episodio, puedes suscribirte en dianavalería.eu/suscribir. Si quieres proponer un tema o exponer una pregunta, escríbeme a vidaensalud@dianavaleria.es. Muchas gracias por escucharme, gracias por participar, gracias por tus comentarios. Tú eres quien le da sentido a Vida en Salud.
Y ya que agradezco, agradezco también a G-Plus la cesión de las melodías del programa. Nos reencontramos hablando de diseño humano. Que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.