29. Cómo empezar a comer sano y charla presencial sobre diseño humano
26 de enero, 2019
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En este episodio abrimos la serie dedicada a la alimentación, en que voy a darte pautas e información para mejorar tu forma de alimentación.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para mejorar la lectura:
Vida en Salud, episodio 29. Cómo empezar a comer mejor y charla presencial sobre diseño humano. Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valerio. Este podcast tiene la intención de aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, porque únicamente tú eres responsable de tu salud, nadie más. Y para ello te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te pueden ayudar a tener seguridad para poder aceptar y tomar esta responsabilidad. Aquí entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los muchos aspectos que afectan a la vida y que demasiadas pocas veces se vinculan con la salud.
Paco me escribió y me pedía algún libro de referencia para poder empezar a comer mejor. Yo he leído muchos libros, he seguido muchas formaciones y cursos sobre dietas específicas y teorías de alimentación y nutrición, metabolismo, etcétera. Pero esta petición me dejó en el aire. No tengo bibliografía preparada para ayudar en esta orientación y, en principio, al recibir la pregunta, pensé que lo más sabio sería empezar a recopilar bibliografía que pudiera orientar a Paco y a otras personas que podáis estar en la misma situación.
Pero al revisar esta posibilidad y sintetizar un poco el punto en el que estoy y lo que he podido leer y aprender, me doy cuenta de que a día de hoy no hay nada de lo que yo conozca que esté escrito que pueda recomendar para dar este paso. ¿Y por qué? Pues porque después de toda mi andadura me he dado cuenta de aspectos vinculados a la comida, la digestión, la asimilación, que me han llevado más allá de lo que la propia fuente me transmitía. Entonces yo solamente me voy a sentir segura dando orientación sobre esto desde mi propia experiencia.
Es que no puedo responder por la información que hay en los libros ni en los vídeos, aunque a mí me haya acompañado en un tramo del camino, ahora ya se me ha quedado bien atrás, ¿no? Y he comprendido cosas que complementan de forma demasiado importante lo que esta información que en origen yo recibí contiene. Entonces, pues es lo que voy a hacer: voy a transmitirte aquello que sí que puedo suscribir, lo que para mí tiene sentido y que he podido experimentar en mí y en otras personas y que funciona tal como lo explico.
Así que voy a abrir una serie dedicada a cómo empezar a comer mejor. Y en ella, episodio a episodio, iré compartiéndote todo lo que he podido llegar a comprender sobre alimentación. Y claro, también compartiré los materiales que me han servido a mí para llegar a algunas de las conclusiones que te expongo en cada episodio. Espero que te ayude, te oriente y te pueda ser muy útil. Y ya sabes que siempre estoy abierta a comentarios, dudas, preguntas, etcétera.
Bueno, pues lo primero que creo que es importante a tener en cuenta es que no hay una fórmula mágica que sea igual para todos. Cada persona es única en el tema de la alimentación también. Cada uno tiene condiciones diferentes, su sistema digestivo está supeditado a estas condiciones que son únicas y específicas, y a cada uno le sientan bien las cosas que le sientan bien y le sientan mal las cosas que le sientan mal, y eso no es igual para todos. Cada uno necesita un tipo de alimentación muy específica para su condición interna y externa del momento, que no es igual para todos también. Habrá personas que les siente bien pues no sé, el gluten por ejemplo, que no dan ninguna reacción al gluten, y hay personas que sí que dan reacción al gluten. Y entonces pues bueno, puede ser que tú puedas disfrutar y que te siente fenomenal un alimento que a mí pues me siente muy mal y lo pase mal cuando lo como, ¿no?
Entonces, yo lo que te podría decir es que lo más importante para empezar a comer mejor es que experimentes. Y que experimentes con el fin de conocerte, de tener muy clara tu experiencia subjetiva, de tener claro cómo tu cuerpo responde ante según qué alimentos o ante todos los alimentos. Percibir cómo es tu digestión, percibir cómo es la masticación y el disfrute del sabor de ese alimento, cómo es la eliminación de ese alimento... Que te hagas sensible a ti y que te des esos espacios para escucharte. Porque precisamente esta escucha, esta atención hacia tus procesos digestivos, que empiezan con el hecho de percibir el aroma de ese alimento que vas a comer, con el olor, y terminan con la expulsión, con la defecación, pues el hacerte sensible a cómo es ese proceso digestivo y cómo tu cuerpo manifiesta cómo se está dando este proceso, es lo que te va a ayudar a saber exactamente qué es lo que tú necesitas para tener una buena alimentación. Ir prestando atención a cada una de las señales que da tu cuerpo. Y aunque te parezca que no tiene nada que ver con lo que comiste, es igual, tú lo computas, te lo apuntas, ya sea mentalmente o en una libreta... También puede ser muy recomendable, sobre todo al principio, que vayas apuntando las sensaciones en una libreta.
Es muy probable que al principio no notes nada, porque te falta esa capacidad de percepción, el darte cuenta precisamente. No notarás nada porque no tienes la atención puesta en ello. Porque te va a estar pasando lo que te pasa siempre y lo vas a percibir como algo que ya estás acostumbrado a no poner atención y que es normal, y no notarás especialmente nada. Pero da igual, ¿vale? Que no estés notando nada no quiere decir que no esté pasando nada y no quiere decir que tu cuerpo no te esté dando señales. Solo quiere decir que tú no las percibes. ¿Por qué? Porque te falta atención depositada en ello, porque te falta atención enfocada en ese aspecto de tu existencia, de tu realidad, que es el notar las señales que da tu cuerpo en los procesos digestivos. Da igual, tú sigue poniendo atención, sigue preguntándote: "a ver, ¿cómo estoy ahora?, ¿cómo noto este olor?, ¿cómo noto este sabor?, ¿me apetece masticar esto o me apetece tragármelo de golpe?, ¿es agradable de masticar o me cuesta y se me hace una pelota?". Bueno, a mí a veces lo que me pasa es como que según qué mastico, según qué consistencia tiene o tamaño o así, pues como me tropiezo en la boca, como que no acabo de masticar bien, entonces como que no acabo de sentirme a gusto con esa masticación. Cómo lo trago, cómo se asienta en el estómago... Luego después de la comida cómo me voy sintiendo, o cuando termino la comida, o cuando termino ese plato o ese bocado, cómo me siento... Ir parándote a percibirte y preguntándotelo.
Entonces bueno, a medida que vas avanzando en esta práctica irás percibiendo cada vez más cosas, más señales. ¿Sí? Así que no desfallezcas, sabe que si al principio no notas nada, no es que no esté pasando nada, sino que tú no te estás dando cuenta. Y el remedio para eso es ir poniendo cada vez más tu atención, cada vez tu atención, cada vez tu atención. En realidad es una cuestión neuronal, esos caminos sinápticos de esa atención, como de ese intercambio de información, tú no los tienes hechos, se tienen que construir. Entonces las neuronas empiezan como a conectarse hacia la intención que tú estás poniendo, que tu atención está poniendo, y se van conectando, pero aún no tienen hecho ese camino, lo tienes que ir construyendo con el hábito, con la práctica.
Vale, entonces vamos a entrar en lo que es comida, qué es lo que queremos todos, ¿no? La comida, ¿qué es lo que tengo que comer?, ¿qué he de comer? Entonces nada, te voy a explicar un poquito de dónde vengo, ¿no? Yo empecé mi andadura hacia intentar comprender cuál sería la forma correcta de alimentación que para mí en ese momento era una cosa global, general, para todo el mundo igual, o lo imaginaba así, al principio de los 80. Y empecé desde la voluntad de querer comer mejor y a través de mis estudios de naturopatía, que es la medicina natural. Allí tomé mis bases y me quedó clarísimo que una correcta alimentación es aquella que permite que tu cuerpo preserve la salud. Preserve la salud, que no es lo mismo que mantenga y no es lo mismo que recupere. Mantener la salud es estar ahí haciendo malabarismos para que no decaiga, es estar como en una situación como precaria de desequilibrio. Recuperarla es haberla perdido y tener que recuperarla, está claro. Pero preservar la salud es como hacer aquello que tienes que hacer para no llegar a perderla. Porque con la salud ya naces en un principio. La salud es el estado natural del ser y no tendrías que perderla si de alguna manera nuestra conciencia no nos lo permitiera. Y nuestra conciencia depende exactamente de la información que recibimos del entorno, porque la información es la que va a atrapar nuestra atención hacia unos lugares u otros, y muchas, muchísimas veces esta atención es atrapada hacia aspectos que en lugar de preservar esa salud con la que ya nacemos, que es propia a nosotros, todo lo contrario: la mina, la destruye, la debilita, ¿no?
Entonces bueno, pues digamos que para mí la correcta alimentación sería la que preserva esta salud. Y lo que más fuerte me pegó a mí es darme cuenta de que hay un aspecto muy importante que hace que perdamos esta salud que nos es propia, con la que nacemos, y es el hecho de tener el organismo sucio. O sea, estar funcionando, estar viviendo y estar pidiendo a nuestro organismo que mantenga nuestra vida si tiene suciedad dentro, si no lo mantenemos limpio. Te recomiendo que escuches el episodio número siete, que hablo de la linfa y de la función que cumple, porque la linfa es muy importante para comprender cómo es la limpieza de nuestro organismo. Hay muchas cosas, por qué no voy a llamar alimentos, o incluso alimentos... va, venga, vamos a llamarlo alimentos. Hay muchos alimentos que puedes comer que van a ensuciar tu organismo.
De hecho, el mero hecho de hacer la digestión ya genera unos residuos metabólicos. El mero hecho de estar vivo ya genera unos residuos metabólicos, porque cada una de nuestras células es un organismo en sí mismo, y estas células también se alimentan y estas células también tienen desechos, también hacen caca y pipí, también expiran los resultados de lo que no necesitan de su metabolismo, de su digestión, digamos. Y eso nosotros lo tenemos que eliminar a través de nuestro organismo, de nuestro cuerpo, de nuestros sistemas de eliminación, que serían la respiración (expulsión del aire), sería la orina, sería el sudor y sería la defecación, ¿no? Pues a través de eso tenemos que también eliminar los residuos que dejan las células en nuestra linfa precisamente. Pero según qué cosas tú comes, además generas más residuos que según qué otras cosas comes. Y hay cosas que puedes comer que incluso no solo te los... o sea, esos residuos los estás comiendo, te los estás metiendo en tu cuerpo, que y luego los vas a tener que sacar porque no te sirven para nada, y cualquier cosa que a tu cuerpo no le sirva para nada es un residuo y lo vas a tener que expulsar.
¿Qué es lo que pasa? Que cuantos más residuos tienes para eliminar, más tiene que trabajar tu sistema depurativo, tu sistema excretor. Pero tu sistema excretor tiene unos límites, no puede eliminar hasta el infinito. Tus riñones pueden procesar equis información y todo lo que no puedan procesar que haya dentro de tu cuerpo va a tener que acumularlo adentro. Y cuando tu cuerpo empieza a acumular porquería, elementos que tendría que expulsar (que en realidad quisiera expulsar pero no puede), se está generando como si le ponemos más residuos de los que puede gestionar, esa suciedad se va a ir acumulando, acumulando, acumulando y va a generar un ecosistema patógeno, no biológico, no regenerativo como pasa pues en un bosque podría pasar, sino más bien sucede lo que sucedería en una cloaca, porque sería un proceso antibiótico, como no afín a la vida, no relacionado con la vida. Esto es el inicio de la enfermedad. Esto que te acabo de describir es el inicio de la enfermedad, o sea, es tener en tu cuerpo más residuos de los que puedes llegar a eliminar, de los que tu sistema depurativo puede llegar a procesar, de los que puedes expulsar. De ahí la importancia de que lo que comas tu cuerpo lo pueda estar procesando correctamente. Por eso, si tú eres alguien que no puede procesar el gluten, pues está bien que no lo comas. Pero puede ser que haya otras otros elementos u otros alimentos que tú no estás procesando bien y no te estés dando cuenta. Por eso te pedía que hicieras el ejercicio de poner atención a cómo se dan tus procesos. Es importante entender esto, ¿no?, pues que nuestra prioridad va a ser mantener el organismo todo lo limpio que puede estar para que todos nuestros procesos orgánicos se puedan dar correctamente y no lleguemos a tener acumulaciones.
¿Y cómo saber dónde está nuestro límite?, ¿no?, ¿cómo saber dónde está el límite que tiene nuestro organismo para gestionar estos residuos? Vale, pues te voy a proponer un pequeño protocolo, por llamarlo así, que te puede ayudar a ir conociendo tus capacidades de autolimpieza orgánicas, por llamarlo de una manera, ¿no? Vale, lo primero sería poner atención a tus defecaciones. Es muy importante. Yo he escuchado muchas veces, ¿no?, parece que en el imaginario colectivo se extiende la idea de que no hace falta defecar todos los días, ¿no? El argumento que sostiene esto es que el cuerpo no siempre tiene la necesidad de expulsar los residuos porque a veces requiere más tiempo para hacer la digestión. Pero bueno, yo digo: si tú comes todos los días, tienes que eliminar todos los días por más que tardes en hacer la digestión. Aunque tardaras 48 horas, cosa que me parece exagerada porque en 48 horas la fermentación se da en la temperatura de nuestro cuerpo a 37 grados... hay un cambio biológico en cualquier cosa que esté viva o cualquier alimento, y se generan microorganismos adentro. Y si eso está pasando, es una señal muy concreta de que algo te está pasando a ti también, ¿no? Ya iremos adentrando en todas estas señales, en toda esta información, pero no quiero dártelo todo de golpe. Quiero que entiendas los primeros pasos, ¿no?
Entonces, deberías defecar todos los días. Esto es así porque comes todos los días. Y te voy a decir una cosa: aunque no estuvieras comiendo una semana, tu cuerpo necesitaría defecar igualmente, porque tenemos mucho acumulado. A no ser que lleves años ayunando todas las semanas, tienes mucha materia fecal por eliminar. Hay estudios muy rigurosos que han comprobado que un ser humano cuando muere tiene acumulados por lo menos, por lo menos, cuatro kilos de materia fecal en su colon. Materia fecal que está en un estado bastante deplorable. En cambio, yo no he podido encontrar literatura científica que corrobore que no es necesario defecar todos los días. No lo he visto en ningún sitio. Ahora, sí que me lo han dicho muchas veces. Y bueno, tienes que entender que no defecar diariamente si comes todos los días, tú estás acumulando mierda en tu organismo. Mierda. Mierda. Suciedad. Mierda. Aquello que tu cuerpo no necesita y tiene que expulsar. Y claro, eso es caldo de cultivo para muchas enfermedades.
Si yo me acerco a la depuradora de Barcelona, por ejemplo, huele mal a kilómetros a la redonda. Y no es un olor a fermentación específica, no, es olor a putrefacción, que es diferente. Hay un tipo de fermentación que es positiva, que es regenerativa, que es la que se da en la naturaleza, que es el aroma del bosque. Cuando tú entras en un bosque, en un ecosistema natural, el aroma que hay en la tierra, el aroma a hongos por ejemplo, a setas... depende de la época del año tiene su aroma específico. Esos aromas son los aromas de los procesos biológicos de regeneración. Pero cuando te acercas a una depuradora, el aroma no es de regeneración, el aroma es de putrefacción, es desagradable. Y eso son, digamos, los procesos patológicos donde se generan los microorganismos: bacterias, virus, hongos y levaduras que no ayudan a nuestra vida, sino todo lo contrario, aquello que te enferma. Yo creo que esto es fácil de comprender, no hace falta que insista mucho más en ello.
Entonces, ver cómo es el ritmo de tus evacuaciones. Puedes ir tomando nota de cuántas veces comes al día y cuántas veces defecas al día. Si comes más veces de lo que defecas, ahí hay un desequilibrio. Y si comes más cantidad de lo que defecas, también hay un desequilibrio. Porque hemos dicho que tú no estás defecando solo los residuos de lo que comes, sino que también los residuos de la digestión de tus células y los residuos de lo que respiras también. Entonces, más o menos para hacerte una idea, deberías defecar casi lo mismo, el mismo volumen de lo que comes. Y si fuera menos, sería muy poquito menos.
En el proceso, en este primer estadio de recopilar información, no te tienes que preocupar. No pasa nada, llevas años haciendo lo mismo, no va a venir de una semana ahora, ¿vale? Tranquilamente vas tomando tus notas y vas tomando conciencia de esta realidad. Claro, obviamente hay algo en nosotros que va a querer poner remedio inmediato a eso. Bien, no importa, empieza a pensar de qué manera se te ocurre que podrías poner remedio a eso. Y si quieres comentármelo en las notas del programa, por ejemplo, me pones el comentario. O si no, podemos comentarlo en el grupo de Facebook que se llama Vida en Salud Podcast, me parece que lo llamé. De todas maneras tienes el enlace en las notas del programa. Lo podemos ir comentando por allí si quieres, o si no aquí en las notas, o si no por el WhatsApp, o si no por donde quieras, pero podemos ir comentando y yo te voy dando feedback también.
Pero bueno, eso: puedes ir imaginando qué medidas llevarías a cabo para corregir la situación que vas detectando que tienes. Y nada, no te preocupes, porque la mayoría de nosotros defecamos menos de lo que comemos. Ya te he dicho antes que hay un estudio científico muy interesante que comprobó (te dejo el enlace también a esta información en las notas del programa de este estudio, que está recogido en un libro) todos los cadáveres que autopsiaron de personas adultas tenían por lo menos cuatro kilos de materia fecal acumulados en su colon, en su intestino grueso. Así que es algo que nos pasa a todos.
Y bueno, yo creo que para ser... ya te he dado bastante trabajo. Para ser el primer episodio en que hablo de esto ya tienes trabajo por hacer. Y quisiera de verdad que durante una semana, hasta que volvamos a hablar sobre esto (hasta el próximo episodio que dedicaré a cómo empezar a comer mejor), vayas practicando lo que te he recomendado, que es poner atención. Poner atención a tus digestiones, a tus masticaciones, a cómo te sientas, a tus defecaciones... a cómo son. Mirar, o sea, no levantarte de la taza y tirar de la cadena, sino levántate de la taza y mira qué es lo que has expulsado. Incluso si puedes defecar en un orinal o en una palangana y ver exactamente qué es lo que hay, pues casi que mejor, porque es que es muy importante. Es uno de los métodos de diagnóstico más importantes de la medicina tradicional china y de la medicina ayurvédica, que son dos sistemas médicos altamente eficientes. Es el método diagnóstico más importante junto con la observación de la orina también.
Y ahora se empieza... yo empiezo a oír los análisis de heces en laboratorio, que además solamente miran la composición biológica, qué microorganismos hay allí y bueno, también química, ¿no? Pero hay muchas cosas que observar de los desechos de nuestro cuerpo, así que acostúmbrate a observarlos. Ve observando, ¿no?, y verás pues según lo que has comido pues tiene un aspecto o tiene otro. Sabrás cuánto tardas en expulsar lo que has comido, porque si por ejemplo comes remolacha, tú puedes saber en la deposición cuándo estás expulsando la remolacha (defecas de color rojo, ¿no?). Y entonces pues tú puedes saber cuánto dura tu digestión, ¿no? Y entonces pues no sé, empezar a cogerle el pulso a tu digestión, empezar a tomar conciencia de tus procesos digestivos. Sería muy recomendable que hagas por ejemplo una ingesta en una comida comas remolacha y estés observando tus deposiciones y notes en qué momento tú defecas la remolacha. Y tú sabes: bueno, la comí ayer a esta hora y la he expulsado hoy a esta otra hora. Pues ya sabes que todas esas horas son las que ha durado esta digestión.
Y nada, pues hasta aquí hemos llegado con el episodio de hoy. Espero que esta información te resulte interesante, que te apetezca poner en práctica los ejercicios que te he propuesto. Y te dejo ahora con un pedacito de la última conversación que tuve con Ana Pau en que nos presenta un encuentro especial que va a tener lugar en un espacio que ella está preparando para atender a la gente en el pueblo de Mosqueroles, en el Montseny. Y bueno, ahí te lo explica ella.
—Así que, el día... ¿qué día?, ¿el día 31 o 31?
—El día 31. El día 31 de enero a las seis de la tarde.
—A las seis de la tarde. Qué chulo.
—Va a haber una charla sobre el diseño humano allí en Las Yurts del Montseny.
—Sí.
—Va a venir Igor, mi profesor de diseño humano. La charla va a empezar siempre, empieza un poquito con información sobre la energía del año, sobre todo lo que está sucediendo a nivel planetario y a nivel a varios niveles, para tener una información valiosa para irte preparando a lo que viene este año que viene durillo, durillo.
—Durillo.
—Durillo, durillo. Entonces tener esta información te puede ayudar muchísimo a prepararte o cuando lo estés viniendo venir decir: "uh, ya sé de qué va esto". Y después, la base de esta charla, de esta reunión con la gente que quiera venir, es sobre de qué es el diseño humano y todo el beneficio que nos puede aportar el diseño humano a nivel salud, a nivel emocional, a nivel mente, porque también hay todo un proceso mental muy interesante. Y entonces Igor nos va a hacer como una pequeña introducción de todo ello.
—31 a las seis de la tarde. Y esto es porque vais a organizar un curso.
—Sí, ahí está.
—¿Cuánto va a durar el curso?
—El curso lo estamos estipulando para que sean ocho fines de semana de información que después se pueden añadir uno o dos fines más de práctica. Sería el sábado todo el día, domingo por la mañana para que podamos tener el domingo por la tarde para cada uno. Y es un fin de semana al mes para que también haya tiempo suficiente como para poder asentar la información. Esta formación...
—¿Un curso sobre diseño humano?
—Sobre diseño humano. Sobre la base, la base.
—Ah, o sea, sería como un primer nivel.
—Es un primer nivel pero es muy potente. Con el primer nivel tienes prácticamente más del 80% de la información.
—Y además que Igor da la impresión de que es una persona que tiene una capacidad de percepción un poco especial.
—Mmm, sí, uy, tal.
—Entonces será el día 31 de enero, que cae en jueves.
—En jueves a las seis de la tarde. Tendremos esta charla de presentación del curso de diseño humano en el que tendremos información sobre diseño humano y sobre lo que tiene el año para nosotros.
—Inicialmente para el año y después información para nosotros, para cada uno a título personal individual.
—Esto será la presentación de un curso...
—Es una charla informativa del año más la información de lo que es el diseño humano.
—El curso empieza...
—El curso empezará cuando lo decidamos las personas integradas.
—Ah, vale, ¿no tenéis fecha?
—No tenemos fecha porque la formación no puedes perderte ningún fin de semana.
—Ah, uy. Y otra cosita quería deciros que bueno, ya sé que ahora mismo hay mucha gente que dirá: "el Montseny, ¿dónde está esto?". Y cuando compruebe dónde está el Montseny se dará cuenta de que está muy lejos para poder llegar. Pero que le gustaría venir. Entonces quiero decirte que grabaremos esta charla y la emitiremos.
—Eso. Para poder asistir a la charla habrá que contactar conmigo, más que nada para reservarte la silla. La charla se hace en Mosqueroles en realidad. Es Las Yurts se llama Las Yurts del Montseny pero es por la montaña. No estamos en el pueblo del Montseny, estamos en Mosqueroles. Las personas que estén interesadas en venir simplemente me tienen que mandar un WhatsApp al 630 24 56 33. Y pues nada, le mando cómo llegar y tendrá su sillita preparada para poder escuchar esta fantástica charla.
—Exactamente. Pues muchísimas gracias, Ana.
—Muy bien, muchas gracias.
Y bueno, y si vienes nos vemos en la charla. Y nos vemos en el siguiente episodio en que hablaremos sobre el duelo, el proceso del duelo, que es algo que me parece que me parece muy importante porque es otra de aquellas cosas a la que le damos la espalda. Nuestra sociedad, nuestra cultura vive de espaldas a la muerte. Y es algo que es absolutamente real, absolutamente cierto, es algo que nos va a pasar, que sucede en nuestro entorno y nos va a pasar a nosotros mismos. Y creo que hemos de abrir un espacio para empezar a tomar conciencia de esta realidad que nos conecta con nuestra propia realidad.
Y bueno, muchísimas gracias por escucharme, gracias por participar, gracias por tus comentarios, gracias por tus sugerencias, gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Gracias a Giffuss por cederme las melodías del programa. Comparte si te ha gustado. Si quieres recibir un aviso en tu correo electrónico cuando publique un nuevo episodio con la frecuencia que tú quieras, puedes suscribirte en dianavalerio.eu/suscripcion. Si quieres proponer un tema o expandir una pregunta o lo que sea o comentarme cualquier cosa, escríbeme a vidaensalud@dianavalerio.es. También puedes comentar en abierto cualquier cosa en el grupo de Facebook. Y no solo yo te responderé, sino habrá pues más interacción, cosa que a mí me parece muy interesante. Pero bueno, tú verás lo que hacer con la información que tú tengas para compartir. Y bueno, nos reencontramos hablando del duelo y hasta ese momento que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.