30. El duelo
01 de febrero, 2019
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El primer episodio de una serie que vamos a dedicar al duelo con la intención de acompañar a las personas que están pasando por esta difícil circunstancia. En este nos centramos en las diferentes etapas que tiene el duelo nombraremos los diferentes tipos de duelo que hay.Transcripción del episodio
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¡Claro que sí! Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, episodio 30: El Duelo.**
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. En este podcast nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, de que únicamente tú eres responsable de tu salud y nadie más. Para ello, te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te pueden ayudar a tener seguridad para poder aceptar y tomar esta responsabilidad. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los muchos aspectos que afectan a la vida y que demasiadas pocas veces se vinculan con la salud.
Como te decía en el episodio anterior, he querido abordar el tema del duelo y con este audio inauguramos una serie dedicada a la muerte, a los diferentes aspectos de la muerte que afectan a nuestra vida y, por tanto, claro está, a nuestra salud. Y si tal vez el hecho de que nuestras culturas han evolucionado de forma que vamos ignorando cada vez más la existencia de la muerte, esto está generando graves problemas. Y esto es justamente lo que queremos desvelar en esta nueva serie. Así que, en esta nueva aventura comunicativa, me va a acompañar mi amiga querida Isabel González, psicóloga, profesora de Kundalini Yoga y meditadora desde hace más de un cuarto de siglo.
El caso es que sí se ha identificado una experiencia a la que se le ha dado el nombre de duelo y que tiene unas formas determinadas que, más o menos, son bastante parecidas en todos, ¿no? Y que se puede hablar incluso de etapas, ¿no? Habíamos dicho que había como cuatro etapas así generales, que serían: empezaría por la negación, cuando una persona recibe la noticia de la muerte de un ser querido, o se da cuenta de que ya es más mayor de lo que pensaba, o recibe la noticia de la pérdida de un trabajo o todo esto que hemos nombrado. Pero, sobre todo, estas etapas están asociadas a la muerte de un ser querido. Están, de alguna manera, identificadas en base al duelo por la muerte de un ser querido, pero se dan en todos los duelos con sus características diferenciales por cada uno, pero se dan en todos los tipos de duelo.
Pues sería eso, la negación, negarlo. Si nos centramos en la pérdida de un ser querido, sería la primera etapa que surge es la negación. Es decir, te comunican la muerte de un ser querido y lo primero, la primera reacción es "no puede ser, esto no está pasando". Y entonces, pues, por ejemplo, cuando se murió un amigo de mi hijo, que tenían 18 años más o menos, y me acuerdo que me llamó todo llorando (que casi nunca llora mi hijo) y asustado, pero me dijo: "es que hasta que no he venido al hospital y he comprobado que era verdad, no te lo he querido decir porque yo no me lo creía". Es decir, que hay un mecanismo de defensa que de entrada, para parar el golpe, es "no puede ser, esto no está pasando". Claro, sobre todo cuando es así, muy repentino. Sí, como fue en este caso, que fue por una mononucleosis, lo ingresan y después no sé qué pasó en el hospital, que pilló una infección que no pudieron controlar y se murió. O sea, por una cosa tan sencilla que pasa todo el mundo en su casa cuando lo contrae. De hecho, el día anterior habían estado hablando tranquilamente por teléfono, que quería ir a verlo, pero él no quería porque se ve que se había puesto un aspecto muy desagradable y no quiso que lo fueran a ver. Y al día siguiente ya no tuvieron la oportunidad de verse más. Muy duro.
Y bueno, igualmente cuando uno ya sabe que la persona va a morir en un mes, dos meses, o que está con una enfermedad terminal que no se sabe el tiempo que va a vivir, es igual, pero que ya la muerte empieza a ser inminente, en el tiempo que sea, también empieza ahí un proceso de duelo. Claro, ya de hecho has perdido a la persona tal como era. Ya está, pues a lo mejor inconsciente, a lo mejor con mucho dolor, a lo mejor pues muy triste, y a lo mejor esa persona era súper divertida y jovial. O sea, que la persona tal como era ya la has perdido. O sea que sí, ahí ya empieza la pérdida.
Y después de la negación, pues lo que surge es mucha rabia en muchos casos. Estas etapas son orientativas, no para todo el mundo es igual, ni en el mismo orden, ni se suceden siempre una tras de otra. Ni es que abandones completamente la negación para entrar en la rabia y luego experimentes solo rabia, ni solo... O sea, es que se pueden filtrar una con otra, solapar, ir de una a otra. Y eso suele... lo que suele venir después es mucha rabia, un rechazo, una sensación de injusticia: "¿por qué a mí? ¿por qué me tiene que pasar a mí esto?". Impotencia seguramente. "¿Qué he hecho yo para merecer esto?", en fin. Por supuesto impotencia, claro.
Y depende de las circunstancias, pues también puede emerger mucha culpa en esta etapa. Porque "si yo hubiera hecho tal o si yo hubiera hecho cual, podría haber... podría haberme esforzado un poquito más y quizá entonces no habría pasado. Le podría haber avisado...", depende, es que depende de la situación. Pero ahí luego ya empieza... entre rabia y culpa se debaten muchas veces después de la negación. Y todo es como un diálogo mental que produce emociones, ¿no? Exacto. Y lo importante de sentirse acompañado en estas etapas. Y la importancia de pedir ayuda, y no sumirse ahí... porque después la etapa siguiente sería la tristeza profunda. Y de nuevo, pues pasar a la tristeza profunda, pero de nuevo la rabia, y después a la culpa, e ir saltando de una emoción a otra. Te sientes muy vulnerable, muy frágil, desorientada también. Porque hay cosas que se explican con dificultad, ¿no? también.
Y la familia en estos casos suele ser de mucha ayuda, te da un buen apoyo. Si hay un buen acompañamiento y apoyo y respeto también por el proceso, por la necesidad que sientes en cada momento. Hay momentos que quizá necesitas tranquilidad y silencio, no necesitas que nadie te esté animando. Y hay otros que agradecerás que suene el teléfono y alguien te llame para preguntar cómo estás. Pero todo desde mucho respeto porque las sensaciones son muy cambiantes y puedes necesitar diferentes tipos de acompañamiento en depende qué momento te encuentres.
Esto me recuerda que alguien de una familia de unos amigos está pasando por un proceso de duelo, en realidad porque es una persona que está en coma, una persona joven de 40 años. Y un familiar me estaba comentando que es que no sabía bien qué cómo hacer, porque si iba a llamar a la madre, pues que tampoco sabía si llamar o no llamar porque en cuanto llama pues se ponía a llorar y como que no sabía si era bueno remover esto, ¿no? Y así, ¿no? Es que las personas que están alrededor de una persona que está en duelo, en un proceso de duelo, pues suelen sentirse muy desorientadas también. No saben qué hacer, no saben cuál es la acción a tomar. Que a lo mejor si llaman y se pone a llorar la otra persona pues se lo toman de una forma negativa, pero a lo mejor para esa persona es un alivio poder llorar con alguien, ¿no? Porque está llorando siempre sola, ¿no? Y eso pues es el detonante de algún cambio que ayude a que pueda dar un paso más en ese proceso de duelo.
Exacto, sí, sí. Y en el caso del coma es la forma más evidente en la que la persona que acompaña se encuentra perdido porque no sabe qué hacer, cómo acompañar a una persona en coma, ¿no? Y no sé exactamente qué siente una persona en coma, pero parece que hay muchos testimonios que luego han vuelto y que han comentado que percibían muchas cosas de las que pasaban en la habitación. Entonces, estar acompañando a una persona en coma desde este respeto, desde la conciencia de que puede estar escuchando si tú estás hablando (o sea que le puedes hablar y expresar lo que sientes), le puedes tocar y puedes estar ahí desde la presencia acompañando. Hay muchos testimonios de personas que han regresado del coma y han contado que a nivel racional no podían expresar, pero sí que estaban conscientes de lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Sí, yo tuve un familiar mío hace muchos años, pasó por un proceso de coma del cual regresó, y bueno, era una niña pequeña además, y no nos ha remitido nada de eso, pero la sensación que yo tenía era que era sensible. De hecho le pedí a su tío que le hablara mientras estuviera con ella, que le hablara y le dijera lo mucho que la quieren, lo mucho que querían volver a estar con ella, lo mucho que añoraban poder abrazarla y estar juntos y tal y cual, y se le despertó a él, la niña se le despertó a él. ¡Qué bonito! Sí, testimonios hermosos. Sí, pues está bien si alguien está pasando por una situación así, que tiene a alguien cercano que está acompañando y está en coma, pues puede, si le resuena, contemplar esto y...
Sí, porque la vida tiene muchas... es que la vida tiene muchas formas. Las separamos en nacimiento y muerte, pero hay muchas formas de vida que están más allá de la muerte y más allá de la vida y más allá del nacimiento también. Es que matizamos demasiado en nuestra cultura actual. Ancestralmente, antes, a lo mejor no se matizaba tanto, y entonces a eso le llaman pensamiento mágico, cosas poco reales, poco científicas, ¿no? Pero bueno, está por ver. Aún tenemos que caminar mucho la humanidad en conocimiento en cuanto a entender dónde estamos inmersos, ¿no? Diferentes estados de conciencia por los que transita el ser, antes y después de la muerte. Y antes y después de la vida, así es.
Bueno, entonces después de la rabia vendría esa tristeza inmensa, como un pozo negro. Sería vacío, una sensación de vacío, de dolor interno, como si te doliera el alma, vulnerable, de no tener lugar en el mundo, haber perdido el lugar en el mundo. Sí, de no ver la luz al final del túnel, de tener la sensación de que eso no se va a acabar nunca. Una sensación de desamparo, de desesperanza. Y en esa situación yo siento que ayuda mucho un acompañamiento energético, que sin palabras es como que ayudas a la persona a conectar con ese lugar dentro donde hay un mar de paz y te alivia el dolor. Por lo menos esa es mi experiencia. Es muy rápido porque no hay nada que comprender ni nada que explicar, sino después de una sesión de Reiki, por ejemplo, de sanación reconectiva, de contacto, o sea, de transmisión de energía a través de las manos, en fin, hay muchas técnicas. Hay muchas técnicas que son de... Pero al menos en mi experiencia, cuando las utilizo en etapas de duelo y están en esta etapa de tristeza, hay un... es muy rápido porque conectan con ese lugar dentro de ellos donde ya hay paz. Ya están fuera de ese dolor. Y es como si bajaran un poquito más profundo. La emoción del dolor está a un nivel y luego la paz está ahí también. Como si pudieran mirar el dolor desde el sentimiento de paz. Claro, desde su ser en paz, en calma. Entonces se crea una distancia entre el dolor y ellos mismos.
Entonces, tal como lo explicas, a mí se me forma la imagen de como si dentro de cada uno de nosotros hubiera diferentes salas o espacios o vasijas, ¿no? en las que... y en una viviera la rabia, en la otra el dolor, en la otra la tristeza, en la otra la paz, ¿no? Y es como si realmente pudiéramos ir moviéndonos por ahí y que hay cosas que se pueden hacer para que una persona en lugar de estar viviendo pues la tristeza, esté viviendo pues otra cosa, ¿no? Sí, yo lo explicaría más bien como un lugar donde están todas las emociones. Puede ser tristeza, puede ser rabia, puede ser alegría... todas, las agradables y las desagradables. Placer, disfrute... están en un plano, en un nivel de profundidad. Amor... Y un poquito más profundo está el Ser. El Ser profundo, el Ser sabio que puedes... te puedes desidentificar un poquito con todas esas emociones. Es como si te pudieras separar, aunque somos todo uno y está todo unido. Pero eso hace que no te identifiques tanto con ese dolor, de manera que te creas que tú eres esa emoción. El ser humano es más que esas emociones, es mente y pero también hay algo más. Entonces, si el ser humano en ese proceso de duelo puede conectar con ese algo más, alivia muchísimo. Te da otra perspectiva. Eso no significa que al cabo de un rato vuelvas otra vez ahí donde está el dolor y lo vivas y lo transites. Tampoco es cuestión de evitarlo. Lo mejor es vivirlo, pero si puedes... Porque a veces el dolor es invivible de lo que duele. Ya, o al menos esa es la sensación, por eso nos queremos escapar, por eso tenemos tantas maniobras que a lo mejor en otra ocasión podemos hablar de cuántas estrategias utilizamos para escaparnos de vivir el dolor.
Así es, yo le llamo pasar de puntillas por el dolor. Sí, eso en el proceso de un duelo por la muerte de un ser querido tiene que ver con animarse a sí mismo y decir: "bueno, ya está, yo ya estoy bien, ya estoy mejor, ya puedo empezar a salir" y queda ahí como ese duelo encubierto que en cualquier momento se manifiesta, incluso a veces en forma de enfermedad. Pero que por miedo precisamente a afrontarlo, intentas evitarlo con estas estrategias de evitación.
¿Y la desesperación? Bueno, la desesperación tiene que ver con esa sensación de que nunca se va a acabar, de que no vas a salir de ahí porque es tan negro, tan duro, tan difícil, tan doloroso que no ves la salida. Pero eso tiene que ver con esa falta o... ¿por qué se da? ¿Tú sabes? Bueno, pues por esa falta de apoyo muchas veces. Cuando estás ahí encerrada con tu propio dolor y no lo puedes compartir, no lo puedes expresar o no tienes ese apoyo de otros seres humanos que están ahí, solamente con que estén a tu lado y te hagan un poquito de espejo, te transmitan cariño.
Y ahora se me ocurre, ¿esto debe de pasar en todas las culturas? Porque hay otras culturas que viven la muerte de otra manera. Sí, totalmente. Otras culturas en las que la unidad familiar es mucho más grande, o sea, viven todavía abuelos, padres, nietos en un mismo techo. Por lo tanto, la muerte es mucho más cercana porque los nietos ven morir a los abuelos. Claro. Porque es algo natural, porque lo presencian. Y eso por un lado. Bueno, por otro, otras culturas consideran la muerte como una liberación y lo que hacen es una fiesta. Eso también. También tiene el tema de la muerte, realmente varía mucho de unas culturas a otras.
O sea, en realidad vivimos el proceso de duelo como lo vivimos en nuestra cultura porque es una construcción colectiva la idea que tenemos de la muerte. Pues probablemente, porque... O sea, no es realidad. Es una imaginación colectiva. Es una realidad el vínculo que has establecido con la persona y cuando no está, pues es normal que duela. Lo que ocurre es que para una persona que tiene una concepción de que la vida no acaba con la muerte, eso queda mucho más... ese dolor queda más diluido porque sabes que esa persona no se ha esfumado. Totalmente, totalmente. Ese ser sigue existiendo.
Mi abuela era una persona muy especial que a mí lo que me enseñó es que la muerte en realidad no existe. Que ella moriría seguramente, bueno, que sí, seguro iba a morir, pero que había otros estados además de la vida que conocemos e incluso ella creía que volvería a vivir, a encarnar ella, ¿no? Y era tal su convencimiento que yo no viví su muerte como una pérdida ni la viví con dolor nunca. Y la adoraba a mi abuela, la adoraba.
Sí, y hay otras personas que perciben muchísima paz, mucho amor cuando se va un ser querido. Una vez oí una conferencia sobre el tema de la muerte y había un testimonio que decía que a veces se sentía un poquito culpable porque no había sentido nunca dolor ni pena porque se había quedado impregnada de amor y de paz, y fue una experiencia que tuvo en el momento de la muerte de, en este caso era de su madre. Es decir, que es súper personal, pero tiene que ver mucho con el tipo de relación que has tenido con la persona, con tus creencias sobre la vida y la muerte y sobre lo que ocurre después de la muerte. Y para una persona que ha hecho meditación y que ha tenido experiencias de expansión de conciencia, de alguna manera también han vivido eso que no muere. Cuando has tenido experiencias que te han conectado con esa parte de ti que no es ni la mente, ni las emociones, ni el cuerpo, sino que es algo más sutil y más profundo, de alguna manera estás conectando con ese algo que no muere y, por lo tanto, también enfocas la muerte de otra manera. No es necesario esperar a morirse para encontrarse con eso, con la experiencia de lo que no muere. Pues si la persona que ha perdido a un ser querido tiene vivencias de estas, también le ayudará a vivirlo de una manera muy distinta. Y a vivir también el acompañamiento, si es que ha tenido la oportunidad de acompañar.
Claro, es que vivimos de espaldas a la muerte, a la realidad de que la muerte existe, a la realidad de que cada uno de nosotros igual que hemos nacido moriremos, ¿no? Es como vivimos como si eso... ignorándolo, o sea, no es una cosa de la que se hable. Sabemos que tenemos que trabajar, tenemos que comer, sabemos todas estas cosas, pero es que de la muerte no se habla. Entonces no nos... o sea, nos preparamos para ser profesionales, nos preparamos para ser capaces de cocinar, nos preparamos para ser capaces de relacionarnos con los demás, nos preparamos, nos preparamos, nos preparamos, pero para morir no nos preparamos, no hay ninguna preparación. O sea, no tenemos en cuenta que va a llegar un momento en que nos tendremos que enfrentar a que nuestra vida se termina y eso nos coge como por sorpresa, pero si ya lo sabíamos que eso iba a ser así, ¿no? Entonces, ¿cómo es que no has pensado antes? Igual que ahora pensamos: "no, tengo que trabajar y cotizar en la seguridad social porque llegará un momento en que no podré trabajar y necesitaré una pensión", ¿no? Pues llegará un momento en que yo me iré y voy a tener que enfrentarme ante esa realidad, me voy a morir. Entonces tengo que hacer una preparación para poder enfrentarme a esa realidad, ¿no? Pero no se tiene en cuenta.
Y la meditación pues es verdad que sí que... en primer lugar te ayuda a vivir bien, a vivir de forma más consciente y con más plenitud, ¿no? Pero luego, como efecto colateral, también te ayuda a tener unos duelos más conscientes. Y bueno, si seguimos con las etapas, pues después vendría al final la aceptación. Que en todo este proceso, si se hace bien, se elabora bien, lo que surge en muchas ocasiones es un proceso de despertar, de transformación, si la persona está abierta, porque es un momento en el que te cuestionas muchas cosas, te planteas otras y haces muchas veces haces cambios importantes en tu vida. Porque el estar en contacto con la muerte te hace... te recuerda pues eso, que no estás aquí para siempre y que quizá tu orden de prioridades necesitaba un cambio. Y ante estas situaciones, pues te obligas de una manera u otra a ser muy honesto contigo mismo y a tocar fondo y a dar importancia a las cosas que de verdad la tienen. Has podido profundizar en muchos aspectos de tu vida que de otra manera pues quizá no lo hubieras hecho. Es como que te provoca una maduración como persona. Claro, sí. Hace que tu vida pues dé un giro hacia tomar una responsabilidad por la vida que te pertenece. Sí, es una manera de verlo, claro. Y estar donde quieres estar y hacer lo que quieres hacer y sí, una responsabilidad de no culpar a otros por no hacer lo que no has hecho, sino asumir tú la responsabilidad y hacer lo que quieres hacer en la vida.
Pero bueno, yo creo que hay muchas personas que se han enfrentado a un proceso de duelo porque han perdido a seres queridos, a padres y hermanos a lo mejor y así, y no han llegado a estas conclusiones. Claro, lo mismo que hay situaciones en la vida en las que unas personas se hunden y otras salen, renacen y se reinventan y crecen. Pues el duelo es una situación intensa más en la que no todo el mundo reacciona igual, claro. Pero puede ser una oportunidad con muchos beneficios a la larga. Claro, cualquier cosa que de alguna manera esté tocándote a nivel profundo, sí, y te obliga a afinar, a ser más exigente contigo mismo con lo que quieres, con lo que no quieres. De repente la persona sufre una transformación.
Yo fui a una formación de acompañamiento en la muerte y, aparte de profesionales, había también personas que habían tenido pérdidas. Y había una pareja que habían perdido a un hijo. Pues el padre estaba haciendo un proceso increíble de apertura, de descubrir cosas de... desde la serenidad. Y la mujer no quería saber nada de nada y estaba anclada en la tristeza y en la rabia y no salía. O sea, era como si hubiera caído en un pozo y no había manera de que saliera. Y él, sin embargo, estaba súper participativo e implicándose en la formación esta que era un residencial de cinco días con Marie de Hennezel. Entonces ellos asistieron al curso y ahí se veía clarísimo los dos ejemplos de un duelo bien elaborado y uno patológico en el que la madre se había quedado atascada y no había manera. En cambio, el padre había hecho una transformación y estaba ligero de carga. Ya. ¿Y qué es lo que hizo que uno lo viviera de una manera y el otro de otra? Pues yo no hablé mucho con ellos, pero lo que sí que pude constatar es la diferencia... o sea, que en una misma familia, en una misma situación, uno lo viva de manera que se convierte en un trampolín para un crecimiento y una transformación y otro se queda ahí bloqueado y no puede salir. Y básicamente hay un porcentaje de que "no quiero salir". A pesar del dolor es "es que no me hables, no quiero, no quiero que me digas nada". ¿Pero ahí no hay un componente de culpa detrás o...? Quiero conservar todo en su habitación, quiero conservar todos los recuerdos, quiero hacer un altar con sus cenizas, y no me hables de nada más porque me aferro a esto. Es una forma de vivir la muerte, pero ¿no hay culpa ahí detrás o...? Puede haber culpa o puede no haber culpa, pero es una forma de vivirlo. En definitiva, somos nuestras elecciones.
Claro, lo mismo que también hay personas que pues eso, que hacen su proceso, se abren, se relacionan y otras se quedan ahí. No les interesa nada porque les produce tanto dolor... Un compañero de mi hija murió muy joven de cáncer y el padre ha hecho un proceso más saludable, pero la madre, si ve a mi hija, mira para otro lado para evitar saludarla porque solamente de verla que es de la misma edad que tendría su hijo le produce tanto dolor que prefiere no ver, prefiere no ver a los amigos que compartían cuando estaba su hijo en vida. Y bueno, pues haciendo quizá supongo que de todo se sale, pero mucho más lento y sufriendo mucho más. Pero bueno, es que una madre es una madre y un padre es un padre. También se ha hablado de madres y padres en las dos ocasiones y claro, yo entiendo que un padre tiene una implicación con un hijo, que no digo que no lo quiera, pero es una implicación más distante, por lo menos una madre ha gestado a un bebé dentro de sí y es una pérdida de algo muy propio, es una pérdida de algo demasiado querido. Es que tiene que ser, yo gracias a Dios no lo he vivido y espero no vivirlo nunca, pero tiene que ser algo muy doloroso, muy doloroso. Sí, yo tampoco, gracias a Dios, y esperemos que así sea. Pero sí, curiosamente en estos dos casos el padre pudo hacer un duelo más saludable y la madre le costó, le costó más. Claro, porque es que según el grado de implicación que tienes con la persona que se va, pues el duelo tiene una intensidad u otra.
Bueno, y después hay diferentes tipos de duelo. Desde luego el más duro es la muerte de un ser querido, pero justo después parece ser que lo más doloroso es un divorcio. Que es como la muerte de un ser querido, según cómo. Claro, exacto. Que no es que se muere para todos, pero sí se muere para ti. Pero sí que por dentro se produce un dolor tremendo, te sientes súper vulnerable, súper pequeña. Ahí también aparece, desde luego, la culpa, la frustración. "Ojalá lo hubiera podido hacer mejor". La sensación de soledad, de que no sirves, sobre todo si hay otra persona enseguida y te quedas con la sensación de que no vales.
Por supuesto la pérdida de un trabajo también, ¿no? Sobre todo si te echan pues tienes la sensación de que no vales también, de que no has sido suficientemente bueno. Pero si resulta que la empresa pues cierra, por ejemplo, es diferente. También es un duelo pero es diferente, pero sigues sin tu fuente de ingresos y eso siempre es una pérdida importante. Como que se te retira el derecho a la vida tal como es ahora mismo el trabajo, de alguna manera lo que es el trabajo en nuestras sociedades actuales es como que se te niega el derecho a la vida. Claro, toda tu fuente de bienestar está relacionada con unos ingresos por el trabajo, claro. Bueno, bienestar y de subsistencia, y es que es más que bienestar un trabajo, es imprescindible para la supervivencia hoy en día. Sí.
Y después hay otro duelo muy importante que a veces queda muy enmascarado en esta sociedad en la que le damos un culto a la juventud e intentamos alargar esa etapa como sea, con cirugía estética, con cremas, con apariencia, ¿no? para conservar esa juventud y al hacer eso pues a veces estamos luchando contra un hecho y es que van pasando los años y vas pasando por etapas distintas.
Pues muchas gracias. De nada. Bueno, al menos a mí me ha gustado mucho conversar contigo este rato. Estoy segura de que a quien nos esté oyendo le va a parecer también un rato agradable. Pues ojalá le pueda servir a muchas personas.
Esto es lo que hemos podido ofrecer Isabel y yo hablando sobre el duelo. Yo creo que han salido aspectos interesantes a tener en cuenta y espero que pueda servirte si estás abordando un proceso de duelo. Y espero que te sirva si estás acompañando a alguien que esté viviendo un duelo también. Aunque este acompañamiento específico lo trataremos en un episodio específico. Este tema lo vamos por ahora a dejar aquí.
En el próximo episodio retomaremos el método que estoy creando para empezar a comer mejor que ya iniciamos en el episodio 29. Es un método que voy creando a medida que te lo voy presentando, o sea que puedo decir que es un método especialmente creado para ti. Bueno, creo que en este próximo episodio, que será el 31, abordaremos el tema de las dietas específicas de cada especie y qué pasa con los humanos, o sea contigo, en este aspecto. Que para qué te sirve saber a ti esto, para qué te sirve esta información. Pues te sirve y mucho. Ya lo verás en el próximo episodio.
Gracias por escucharme, gracias por participar, por tus comentarios, tus sugerencias. Gracias por darle sentido al podcast Vida en Salud. Gracias también a Kirtf lûs por cederme las melodías del programa, porque me encanta poder empezarlo y terminarlo con esas melodías específicamente. Comparte si te ha gustado. También permite a los niños que escuchen el podcast. La información que vamos dando en cada episodio será una muy buena capacitación para ellos desde cualquier edad. Si quieres proponer un tema o proponer una pregunta escríbeme a vidaensalud@dianavaleria.es ¿Te gustaría recibir un aviso en tu correo electrónico cada vez que publique un nuevo episodio? Pues suscríbete en dianavaleria.es/suscribirse Nos reencontramos hablando de nuevo sobre cómo empezar a comer mejor. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!