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43. Los medicamentos, cómo interactuan con tu cuerpo

20 de mayo, 2019

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Hoy te presento una charla que  grabamos este invierno con Teresa Morera, ex farmacéutica, que nos va a explicar cómo interaccionan los fármacos con los procesos naturales de nuestro organismo.

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¡Claro! Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para mejorar su lectura:

Vida en Salud, episodio 43: Cómo actúan en tu cuerpo los medicamentos. Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. En este podcast nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, porque únicamente tú eres responsable de tu salud. Y te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te puedan ayudar a tener la seguridad que necesitas para poder aceptar y tomar esta responsabilidad.

Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los muchos aspectos que afectan a la vida y que demasiadas pocas veces se vinculan con la salud. Hoy te presento una charla que grabamos este invierno con Teresa Morera, exfarmacéutica. Y Teresa es exfarmacéutica porque ha llegado a darse cuenta de que la farmacología no le servía para cumplir su propósito originario, que es el de ayudar a paliar el sufrimiento de las personas, ayudar a su reequilibrio y a su sanación.

Hoy Teresa nos va a explicar cómo se interrelaciona un fármaco con los procesos naturales de nuestro organismo. Escuché a Teresa hablar sobre cómo dio un vuelco su vida cuando, como farmacéutica, se dio cuenta de que estaba viviendo en una mentira. Di gracias al sentido subconsciente que nos mantiene a la humanidad en constante evolución y la hace sobreviviente a todas las circunstancias que nos han envuelto. Creo que su testimonio es muy necesario para armar nuestra razón con la verdad. Así que busqué su contacto y le escribí un email solicitándole una participación en el podcast. Ella aceptó encantada porque comprende que es su servicio transmitir lo que sabe. Y bueno, por suerte no está tan lejos de mí y pudimos encontrarnos y grabar juntas su testimonio. Aquí lo tienes:

—Sí, ¿cómo actúan los fármacos en el cuerpo? Yo lo que siempre trato de transmitir al público cuando hablo de fármacos es la idea de que el fármaco no es algo completamente ajeno al organismo, sino que para que un fármaco funcione, ya hay en nuestro cuerpo una sustancia que tiene el mismo efecto que el fármaco y a eso se le llama el ligando endógeno. Este es un concepto básico en farmacología. Es decir, es una sustancia que está en nuestro cuerpo, que forma parte de nuestra bioquímica, de nuestro funcionamiento. Pongamos el caso, pues, de la adrenalina. Entonces, si no tenemos el sistema adrenérgico, no hay ningún fármaco que pueda actuar sobre él.

Nosotros tenemos un sistema nervioso en donde la unidad básica es la neurona y hay unos receptores en esta neurona, sobre todo a nivel de sinapsis. Entonces, tenemos nuestro propio neurotransmisor —por ejemplo, esta adrenalina o cualquier otro— que es el ligando endógeno. Si esto no existiera, no tendría sentido tomar ningún fármaco que actuara sobre este sistema, porque lo que hace el fármaco es imitar al ligando endógeno para poder encajar en su mismo receptor. Entonces, una vez encaja en este receptor, puede activarlo o bien puede bloquearlo. En el primer caso sería un agonista; en el segundo caso, un antagonista. Y así es como funcionan todos los medicamentos.

Si vuelvo al caso de la adrenalina, hay directamente adrenalina que se inyecta en urgencias. Pues esta es directamente la misma sustancia, igual que la insulina, igual que la cortisona. Se inyecta en una urgencia para reanimar a alguien que, por ejemplo, ha tenido un choque anafiláctico, es decir, alguien que se bloquea, que está colapsando. Entonces, esto es para darle "marchita", para estimular su sistema simpático.

Sigo con el tema de lo que es el fármaco. Pues claro, si en el cuerpo, en la neurona, no hay ya un receptor que está esperando a la sustancia del propio cuerpo, pues allí no podrá encajar ningún fármaco. Tiene que haber algo ya propio para que pueda ser, de algún modo, manipulado farmacológicamente. Entonces, esto es en lo que se basan todos los fármacos. La definición de fármaco pues es toda sustancia capaz de modificar las funciones de un organismo. Claro, modificar estas funciones ya existen; lo que hace el fármaco es meterse ahí e interferir: subir, bajar, estimular, bloquear, siempre haciéndose pasar de algún modo por la propia sustancia.

O, por ejemplo, un caso contrario sería un antihistamínico. Nosotros tenemos histamina que tiene una función. En caso de que alguien sufra una alergia, pues tiene en un momento dado un exceso de histamina y esto le da problemas. Entonces toma un antihistamínico que es algo que se parece a la histamina, pero en cuanto se pone en su sitio, lo que hace es el efecto contrario, es bloquear. Y esto pues también está estudiado por diversos mecanismos, pero siempre su finalidad será impedir el efecto de la histamina.

Pero claro, esto tiene un tiempo limitado de duración en el organismo. Cuando ese fármaco ha sido metabolizado y eliminado, pues hará falta renovar la dosis, y la histamina propia seguirá allí. Por tanto, el que es alérgico se tiene que tomar su antihistamínico todos los días. Este sería un ejemplo. Y cuanto más toma y lo deja de tomar, entonces le suben otra vez los niveles de histamina, porque su organismo es reactivo a las sustancias a las que es reactivo y no va a dejar de ser reactivo por más que bloquee la producción de histamina. El fármaco lo que hace es violentar al organismo.

Si yo tengo insomnio, me van a dar algo que produzca sueño, me van a dar un somnífero. Pero este somnífero hará que mi cuerpo se acostumbre a él, porque mi cuerpo no va a cambiar. O sea, la causa que realmente provoca mi insomnio sigue ahí. Entonces, lo que va a hacer mi organismo es todo para adaptarse al somnífero y seguir teniendo insomnio a pesar del somnífero. Mi programa biológico, mi estado actual, mi inconsciente, lo que sea de mí que me provoca insomnio, está ahí exigiendo su insomnio por lo que sea.

Entonces a mí me dan un somnífero, pongamos por caso una benzodiacepina. La benzodiacepina actúa sobre mis neuronas abriendo unos canales de cloro, de unos receptores que funcionan con GABA. Estos receptores pasan a ser mucho más efectivos de lo que eran antes. Porque, claro, mi cuerpo lo que quiere es quedarse como antes. Si yo no cambio, si no cambia la causa, pues sigo como antes.

Entonces, yo voy tomando mi somnífero; cada día me hará menos efecto porque en mi neurona cada día habrá menos receptores del GABA. El GABA es un neurotransmisor que es somnífero, es el somnífero natural, es relajante. Nuestro sistema nervioso funciona con neurotransmisores: unos son estimulantes y otros son relajantes; unos nos despiertan, otros nos duermen. Y todos los psicofármacos consisten en dar sustancias que se parecen a estos neurotransmisores y entonces la neurona los interpreta como si fueran tales. O bien se bloquea o bien se estimula, pero en cualquier caso se obtiene el efecto deseado al principio.

Pero todo el mundo sabe que el que toma tranquilizantes, el que toma somníferos, llega un día que ya no le hacen nada. Se lo cambian, pero es más de lo mismo. Y realmente lo que ocurre con la persona es que va acumulando, va sumando, va subiendo la dosis. Porque ahora he puesto este ejemplo de un insomnio que no desaparece su causa. La persona no hace ningún cambio, no cambia su mentalidad, no cambia su vida, no cambian sus circunstancias, y esto no le deja dormir. Si no cambia esto, pues bueno, va tomando pastillas. Estas pastillas le irán dejando de hacer efecto con el tiempo.

Llegará un día que si deja de tomar la pastilla, pues puede tener una crisis epiléptica incluso, porque ya sus neuronas han ido cambiando, han ido modificando su parque de receptores, por decir de algún modo. Y eso hace que la transmisión sea mucho más lenta, lo que es el potencial de acción. Literalmente baja el voltaje, porque hay un potencial que se mide en milivoltios y lo cambia. Entonces, literalmente baja el voltaje y claro, la persona se tranquiliza, se le va la angustia, puede dormir y tal. Hablo de estos medicamentos porque son de los más consumidos. Casi todo el mundo toma Diazepam o Trankimazin, Orfidal... estoy hablando de estos, que son muy populares, muy conocidos. Entonces, si llevas una temporada muy larga, digamos años, que estás tomando uno de estos medicamentos, se quedan enganchados. Esto crea adicción. Es igual, igual que la heroína, igual que una droga ilegal de hecho.

—También puede pasar que una persona a lo mejor esté tomando esto y lo tome durante mucho tiempo, pero luego de forma natural resuelva el conflicto que estaba haciendo que tuviera el insomnio. Claro, entonces lo puede dejar. Claro, claro, claro. Siempre podemos cambiar. Pero si no lo está necesitando y lo sigue tomando, igualmente le va a estar estimulando y le va a generar esta dependencia física.

—Sí, dependencia física. Pero es que, claro, todo el mundo sabe que la peor dependencia es la dependencia psíquica. Esto ya lo decían en los centros de desintoxicación de toxicómanos: hacen falta tres semanas para limpiar el cuerpo. O sea, uno entra con el "mono", con una dependencia y lo pasa mal durante tres semanas, por lo menos. Pero porque, claro, estas neuronas que habían disminuido su número de receptores, en el momento que estos receptores son insuficientes, la neurona se pone a fabricarlos de nuevo. O sea, las células quitan y ponen los receptores. Pues cuando uno está pasando un síndrome de abstinencia durante tres semanas, se le vuelven a poner las neuronas en su sitio.

Aquí Teresa nos está indicando que cuando dejas de tomar una droga, los receptores para esa droga se continúan generando en el cuerpo; el cuerpo continúa produciéndolos hasta que pasan tres semanas, que el cuerpo ya como que se da cuenta de que esa droga ya no está siendo suministrada y no necesita fabricar esos receptores para esa sustancia. Y entonces es cuando una persona deja de tener ese síndrome de abstinencia.

—Esta es la dependencia física. Hay algo físico en el cuerpo que ha cambiado y que luego vuelve a cambiar. Pero luego está la psíquica; esta es la más importante. Si persiste la misma causa que originó la dependencia física, pues volverá otra vez. Volverá a ocurrir lo mismo que ocurrió al principio, del mismo modo que se generó la dependencia la primera vez, se dará la segunda, la tercera y la que haga falta. Por tanto, estaríamos ante dos cosas un poco distintas. Yo hablo desde el punto de vista de la farmacología.

Por supuesto, el fármaco modifica el cuerpo, pero al retirar el fármaco, el cuerpo volverá a quedar como antes. Entonces la persona deberá aguantar el tirón de este cambio. Si tomamos directamente una sustancia —en este caso los opiáceos— lo que harían es hacer disminuir la producción de endorfinas, que son los opiáceos endógenos, son nuestros propios opiáceos los que fabricamos nosotros. De un modo o de otro, directa o indirectamente, el cuerpo se adapta al fármaco para seguir como antes, porque el cuerpo ve siempre el fármaco como algo externo, tóxico, algo de lo que se tiene que librar, algo que tiene que contrarrestar.

No lo ve nunca como un mensaje que le hace cambiar. La diferencia es esta: si al cuerpo le damos homeopatía o le hacemos acupuntura, le estamos mandando un mensaje para que haga cambios el cuerpo. Si al cuerpo le aplicamos un fármaco alopático, el cuerpo solo recibe un ataque. Hay algo externo que está pasando por encima y el cuerpo se pone a la contra, a contrarrestar aquello. Esta es la diferencia, porque es como un impostor el fármaco de alguna manera. Totalmente, exacto. Este sería el término: es un impostor.

A ver, en la química farmacéutica esto se estudia con unas fórmulas químicas. Se dibujan las moléculas y se dibuja pues la molécula originaria, el ligando endógeno —por ejemplo, serotonina ahora me viene a la cabeza—. Ponemos la molécula de serotonina y luego vemos aquellos fármacos que actúan sobre los receptores de la serotonina y vemos que se parecen a la serotonina. Por eso el receptor los confunde y los incorpora. Y entonces, al ponerse el fármaco en el lugar donde tendría que ir la serotonina, pues ahí hace algo distinto porque no es serotonina exactamente. Hace una cosa distinta y ahí está el efecto. O sea, la farmacología es esto: es como infiltrar al organismo, meter un impostor, suplantar la identidad de alguien que estaba ahí y va el fármaco y ocupa su lugar. Sí, esto es lo que hacen los fármacos.

Y bueno, en realidad como nunca se han estudiado desde este prisma, no se sabe realmente qué está pasando, qué están haciendo. Sí, están estudiados pero desde un punto de vista mecanicista. Ya, pero no se han mirado como impostores en realidad, ¿no? Bueno, sí, sí, sí, es que funciona así. Claro, es, a ver, la medicina oficial, la farmacología, ve el cuerpo como una máquina. Entonces esta máquina tiene unos mecanismos que funcionan con unas piezas. Entonces todos son piezas de una maquinaria y el operador —en este caso el médico— pues dispone y empieza a hacer cambios. Dice: pues ahí quito esta y pongo esta otra para que vaya más despacio, para que vaya más deprisa. Se ve de este modo, como un mecanismo que estoy manipulando. Yo estoy ajustando: subo la presión, bajo la presión, como el que está arreglando un coche o una caldera o cualquier cosa que sea mecánica. Entonces aquello es un mecanismo y se actúa sobre este mecanismo pues siguiendo sus normas.

Ya, pero nosotros no somos calderas, no somos coches. Somos algo que no es eso. No digo si más o menos, ni mayor ni menor verdad, pero somos otra cosa. Realmente tenemos otras sustancias, tenemos otros contenidos. Claro, ahí esto les da miedo, ahí no entran, ahí no entran. O sea, por ejemplo, la teoría que hay en la psiquiatría es que la enfermedad mental es el resultado de un desequilibrio químico. O sea, ellos parten de la base de que todo es azar, o sea, estamos aquí por azar. Hay un Big Bang, luego se forma un planeta por azar, al azar; las partículas van chocando, van formando elementos, salen los elementos y aquí tenemos un planeta. Entonces por azar chocan los átomos de nitrógeno, de oxígeno, de carbono y se forman proteínas y ácidos nucleicos por azar, así por carambola. Luego se empiezan a formar organismos y luego evolucionan y aquí estamos nosotros, resultado de que un buen día hubo una explosión con un montón de partículas que fueron chocando y por azar va y sale esto.

Entonces, claro, esta es la idea de la que parte la ciencia. O sea, ninguna espiritualidad, ningún sentido de la existencia, nada de nada de nada de nada. Todo es por azar, todo es mecánico. Entonces ahí tenemos la farmacología, pues sería ver cómo van esas carambolas y uno dice: pues le doy un empujoncito a esta bola y hago esta carambola, porque esto funciona así. Pero es mecánico. Esta es la visión de fondo que hay: no hay alma, no hay sentido. Es decir, en este modelo mecánico sí se ha estudiado muy bien; se ha mirado por microscopio, se han visto pues que hay relaciones estructura-actividad, o sea, se han mapeado y fotografiado los receptores y se ha visto qué moléculas les encajan. Se han hecho modelos animales —claro, se experimenta con animales, con tejidos— y con modelos químicos, y aquello funciona. O sea, aquello describe un mecanismo, pero claro, este es un mecanismo dentro de algo mucho más complejo que se ignora por completo. Esto solo es el mecanismo.

Y vuelvo a lo del principio: la persona con insomnio. Esta persona tiene su mundo, sus conflictos, su vida, su destino, toda una serie de cosas, y en un momento dado toma un somnífero que hace su mecanismo, hace su carambola, actúa de forma muy precisa pero dentro de algo restringido, en algo mucho más amplio. En una parte muy pequeña de algo que funciona más allá de todo esto. Por supuesto. Claro, por esto cuando una persona cambia, cuando una persona realmente evoluciona, pone conciencia, entonces sí puede dejar sus fármacos. Ya no le hacen falta. Le estarán pues dando molestias a nivel físico, esa adicción física; necesitará su tiempo y su método de quitarlos, pero hay que limpiar también el exceso de química inorgánica que ha puesto en su cuerpo. Habrá más trabajo a que su organismo se recomponga, pero ya esto será un hecho imparable porque tendemos al equilibrio siempre. Claro, tendemos al equilibrio.

Y sí, tendemos al equilibrio. Y por lo que hemos visto ahora, los fármacos son un impedimento para que el cuerpo pueda llegar a conseguirlo. Muchas gracias por escucharme, gracias por participar, gracias por tus comentarios y sugerencias, gracias por estar dándole el sentido a Vida en Salud. Muchísimas gracias especiales a mis patrocinadores, porque gracias a ellos podré continuar dedicándome a hacer realidad este podcast. Gracias también a KitFlus por la cesión de las melodías del programa. Comparte si te ha gustado. Si tienes niños, permite que escuchen el podcast; la información que compartimos puede ser muy útil para ellos, tengan la edad que tengan. Ayúdame si quieres a dar visibilidad al podcast: dale likes, comenta, coméntalo en las redes, coméntalo en la plataforma desde donde lo estés escuchando, hazle reseñas de cinco estrellas... esto ayudará a que llegue a más gente.

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