44. El Sistema curativo por Dieta Amucosa de Arnold Ehret, desde la perspectiva de Irene Bueno
20 de mayo, 2019
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Irene es un testimonio como pocos porque tiene una amplia experiencia en "formas de comer", o maneras de comer, como ella dice. Nació en una familia vegetariana y, debido a un diagnóstico que le condenó a medicarse de por vida, ha estado buscando y experimentando hasta conseguir abandonar esa condena. En este episodio nos explica lo que ha aprendido en esta andadura.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada por párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, Episodio 44.** El sistema curativo por dieta amucosa de Arnold Ehret desde la perspectiva de Irene Bueno. Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una forma de vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valerio. En este podcast nos proponemos aumentar la conciencia de que la salud es una responsabilidad personal, de que únicamente tú eres responsable de tu salud y nadie más lo es. Y para ello te ofrecemos información, conocimiento e inspiración que te pueden ayudar a tener la seguridad que necesitas para poder aceptar y tomar esta responsabilidad. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio y hablamos de los muchos aspectos que afectan la vida y que demasiadas pocas veces se vinculan con la salud.
En este episodio he recuperado una charla de tres horas que tuvimos este invierno con Irene Bueno hablando sobre el sistema curativo por dieta amucosa, en base a las indicaciones que Arnold Ehret nos dejó en su bibliografía. He estado trabajando mucho para seleccionar los extractos más representativos de esta charla y espero que haya quedado un documento muy entendible sobre lo que Irene tiene que transmitir de su experiencia con la práctica del sistema curativo por dieta amucosa y del ehretismo. Porque ella, además de que tiene una pequeña ventaja, que es el hecho de haber nacido en el seno de una familia vegetariana, fue diagnosticada en su primera juventud o en la adolescencia —no sé exactamente— de un desequilibrio en la tiroides y para ello le dijeron que tenía que tomar una medicación de por vida. A día de hoy, Irene ha conseguido poder dejar de tomar esta medicación y tiene algunas cosas que compartir sobre lo que ha descubierto en el proceso de conseguir esta hazaña. Y quiero compartirlo hoy en este episodio. Es un testimonio muy valioso, de verdad, que nos da pautas muy importantes a tener en cuenta si queremos mejorar nuestra forma de alimentarnos, nuestra forma de comer. Y nada, te invito a que lo escuches con mucha atención y tomes muchas notas.
**Irene Bueno:** ¿Qué nos enseña Ehret y de qué se trata eso de mejorar la salud a través de la alimentación y autogestionarnos nuestra salud? Pues autodiagnosticarnos primero y decir: "vamos a ver, ¿de dónde vengo?". Me he pasado toda mi vida comiendo carne con patatas y pan, y Coca-Cola y hamburguesas del McDonald's. Bueno, pues primero tendré que quitar todo aquello que, al quitarlo, no me produce nada exagerado y lo voy a tener que sustituir por algo que está cerca, pero que es menos ensuciante y que requiere menos energía. Entonces ahí tenemos infinitas posibilidades de pasos que dar, de alimentos, de formas de comer.
Porque una cosa son las famosas listas de alimentos que todo el mundo quiere en la cocina, de "dime qué puedo comer y qué no puedo comer, dime qué alimento es sano y qué alimento no es sano, y así solamente como de lo sano todo lo que quiera, cuando me dé la gana, cuando sienta hambre, mezclando todo como me apetezca". Y honestamente, si tenemos que hacer una lista del alimento que es sano y el que no lo es, la lista sería muy sencilla: en la que es sano ponemos las frutas y apaga y vámonos, y todo lo demás en la otra. Y así ya Ehret nos ha advertido, y algunos también lo hemos experimentado, que las cosas no van bien. Todos los atajos están malditos y la naturaleza no nos perdona ni una, ¿no? Entonces, bueno, ¿qué tenemos que hacer? Pues de la lista de las cosas que no son fisiológicas, establecer una serie, una escala de cosas que son bastante inocuas, de cosas que incluso aunque no son fisiológicas nos pueden llegar a aportar algo. Y ahí ver también en qué cuerpo ponemos cada cosa y qué reacción tiene.
¿Cómo se hace esto en la práctica? Bueno, pues olvidándonos de la lista de alimentos y centrándonos en lo que yo le llamo maneras de comer. Y esto incluye cosas que normalmente los nutricionistas muchas veces, y los médicos y los terapeutas de salud, no tienen muy en cuenta, que son: el número de comidas diarias, las cantidades, las combinaciones de los alimentos y luego el intestino de cada uno. Si se ha formado bien desde la lactancia y desde la niñez, si ha sido muy maltratado, si hay zonas del intestino que no son recuperables, por ejemplo, por la toma de medicación —hay ciertos medicamentos que dañan el intestino y hay cosas que se pueden recuperar y cosas que no, solamente tenemos que asumirlo, ¿no?— y ver por dónde empezamos.
¿Cómo sería una buena forma de empezar? Bueno, pues experimentando. Decir: "¿qué voy a hacer?". Pues si he comido toda mi vida cinco veces al día, pues voy a ver cómo puedo hacer para comer solo tres. O voy a intentar comer solo dos, que es como Ehret proponía, y si veo que no le cojo el punto, pues estoy un tiempo comiendo tres veces y ya más adelante daré un paso más, subiré un escalón más y empezaré a comer dos. Sin prisa pero sin pausa. Análisis es parálisis. ¿Qué ocurre? Yo llevo una inercia de vida de que llevo toda la vida haciendo más o menos lo mismo. Cada vez que yo haga un cambio de comer un poco menos, un poco menos veces al día, menos cantidades, mejores alimentos —por ejemplo, quitar todo lo refinado y poner todo lo integral, o por ejemplo empezar a combinar bien los alimentos, o simplemente comer menos, en vez de comer hasta reventar pues me voy a quedar con un poquito de hambre al final, a ver qué pasa—.
Cuanto más simple siempre mejor, pero todo eso tiene unas repercusiones. ¿Cuáles son? Que cada vez que tú mejoras en algo tus hábitos, tu cuerpo ¿qué está ganando? Está ganando tiempo, está ganando energía, vitalidad y está ganando recursos, órganos, carreteras de salida, puertas, ¿no? Entonces cuando eso pasa, el cuerpo va a empezar a sacar escoria. Y a veces va a tener un buen coche para sacar escoria y otras veces no. Entonces hay gente que empieza a cambiar los hábitos, empieza a eliminar obstrucción y se empieza a sentir muy bien porque le sube la vitalidad. Y otras personas que no tienen un buen vehículo, que no han cuidado su templo, que es su cuerpo, pues cuando empiezan a hacer mejoras, pues el cuerpo intenta eliminar, pero los órganos de limpieza pues están dañados, están saturados, están atrofiados, están entorpecidos, entupidos —se dice en portugués, no sé cómo se dice en castellano, como atorados, como bloqueados, ¿no?— y no filtran.
Pues entonces primero hay que ocuparse de eso. Eso también se hace con la dieta, pero lo que hay que hacer es hacerlo más despacio o hacerlo mediante una técnica que tiene la naturaleza maravillosa que es dejar tiempo solo para ese proceso de limpieza. Porque a veces cometemos el grave error que pensamos que lo que nos va a curar, lo que nos va a desintoxicar, es el alimento de moda o la dieta. Y en verdad, el único que tiene poder de curar algo es algo que esté vivo, y vivo está nuestro cuerpo. Entonces cualquier posibilidad de recuperarnos o mejorar la salud está dentro del cuerpo. Lo que nosotros le damos con distintas dietas y cambios de hábitos son mejores condiciones para que el cuerpo se cure solo.
Entonces, ¿qué tenemos nosotros? Pues nosotros tenemos como un ecualizador en el que vamos escogiendo pues cuántas horas tomamos el sol, cuántas horas dormimos, a qué hora comemos, qué comemos, cuánta actividad física practicamos... y con eso creamos un escenario. Y en ese escenario nuestro cuerpo o se recupera, o se adapta, o compensa. Y en la naturaleza los mecanismos de selección de las especies responden a preguntas muy crueles como: "¿estás hecho para vivir?", "¿tienes derecho a la vida?", o "¿eres recuperable?", "¿eres suficientemente buen ejemplar y estás suficientemente sano como para ser un modelo para perpetuar tu especie?". Entonces ahí el peligro del que Ehret nos advierte de empezar un proceso de desintoxicación es que a lo mejor algunas de esas preguntas la naturaleza te las va a responder diciendo: "Oye, mira, no eres apto. No tienes ya edad, no tienes condición". Que no todo es reversible, no todo es recuperable, pero si hay alguna forma de llegar a la mejor versión de ti mismo, pues es con este sistema. Entonces empieza, empieza.
Mi experiencia con lo que yo he vivido y con lo que yo recomiendo y lo que yo veo es que, casi antes que establecer listas de alimentos que sí, que no, pues es dejar tiempo al cuerpo para que él vaya resolviendo e ir observando qué ocurre en ese tiempo. Y ahí yo soy partidaria por lógica, por economía casi y por darle un margen al coche a que le pongan la rueda que le falta —que el coche en este caso sería sobre todo nuestro intestino junto con el resto de órganos— pues dejar a ese órgano el mayor tiempo libre posible. Y para eso lo mejor es comer pocas veces al día. Para mí ese sería el primer paso, el reducir el número de comidas. Me parece más importante casi que cuidar las mezclas, que cuidar a lo mejor las cantidades, el tipo de alimento. Cada cosa que no sea una fruta va a tener un "pero".
Yo creo que a todos los que nos hemos metido en el mundo de la salud a través de la alimentación nos ha pasado lo mismo. Que hemos empezado —bueno, yo porque ya nací vegetariana, ¿no?— pero el que nace omnívoro pues empieza: "venga, carne mala, fuera; pescado malo, fuera; marisco peor; embutido fuera; industriales; el azúcar fuera; harinas blancas fuera. Ostras, que ahora resulta que las harinas aunque sean integrales también producen mucosidad, venga fuera. Hala, que tampoco somos comedores de proteína, venga las nueces y las semillitas que eran tan saludables y tenían tantos omega-3 y tal, fuera. Ostras, que es que las solanáceas tienen solanina y las personas que tienen artrosis y tal, venga fuera. Ostras, que es que a los hipotiroideos las crucíferas son bociógenas, venga fuera. Ostras, que es que ahora resulta que hay alimentos que son altos en histaminas que hacen que tu cuerpo produzca...". Y esto se convierte en una puñetera locura, por hablar bien, ¿no?
Entonces, o sea, vamos a poner un poquito de sentido común y decir: "oye, que he estado toda mi vida comiendo esto, por aguantar dos años o tres o los que sean comiendo eso de una forma mejor, en menores cantidades y encontrando dentro de ese panorama de 'todo es malo' y todo tal, encontrando aquello que precisamente para ti, para tu intestino, no sea tan puñetero". Ya sabemos que hay gente celíaca que no tolera el trigo, pues que hay otros que les sienta bien. Bueno, pues el que tenga que empezar su transición comiendo trigo integral, pues que lo haga. Hay personas que la proteína pues les da estreñimiento y no les sienta bien y les pone muy agresivos y muy nerviosos, y pues tienen que empezar su transición sin proteína. Y bueno, pues coge un espejo y te miras, y ahí tienes a la persona, a la única persona que te puede decir cuál es tu dieta de transición hoy. Porque a lo mejor dentro de seis meses la tienes que cambiar, o dentro de dos semanas porque has empezado a eliminar muy rápido y como te observas y te estás constantemente diagnosticando para ver cómo va el proceso, ¿no?
Yo animo a todo el mundo a que lo haga, si es que es muy entretenido. ¿A quién no le gusta quererse y cuidarse? Y la misma energía de amor propio que le ponemos a irnos a un spa que nos den un masaje, debiéramos ponerla en coger ideas de qué prácticas o qué cambios dietéticos puedo ir haciendo para ver cómo está mi cuerpo. Porque en cuanto yo cambie la dieta, voy a ver cómo me siento. Y por ejemplo, si yo a día de hoy llevase la dieta de transición que llevaba hace seis años, yo no seguiría mejorando mi salud y eliminando mi obstrucción y recuperando mis órganos y mi vitalidad, sino que estaría metida en un círculo vicioso de "estoy haciendo una supuesta dieta de transición pero no mejoro" y finalmente me frustro y digo que el método no funciona y me pongo a hacer pues, no sé, dieta paleolítica, por poner un ejemplo.
¿Qué pasa? Que comer menos veces al día se puede hacer de cualquier manera? No. Es muy importante que esas dos comidas estén muy bien adecuadas al individuo. ¿Cuál es la causa de la enfermedad crónica? La dieta crónica, el comer todos los días lo mismo. E infelizmente, incluso dentro del movimiento ehretista, pues hay un montón de gente que está siguiendo la dieta crónica, que llevan ya años comiendo todos los días con el mismo esquema. Y da igual que hagan ayunos, que se tomen laxantes, que hagan sauna, que se pongan enemas, que recen a los Pokémon, me da lo mismo. Mientras no haya una evolución dietética, no hay una recuperación intestinal. Y si queremos que el proceso de eliminación funcione, el intestino tiene que ser nuestro aliado, no nuestra víctima. Y para eso es muy importante escucharle y cada vez que el intestino nos rechaza algo, no forzarlo.
Pues a lo mejor puedes empezar así, diciendo: "venga, voy a comer dos veces al día lo que me dé la gana". Fantástico, pero que sepas que eso tiene los días contados. Y que cuando esos días se acaben y lleguen a su fin y se acabe la luna de miel, pues tienes que empezar a saber por dónde tirar. Decir: "bueno, vale, esto se acabó la fiesta, ya no puedo comer lo que me dé la gana por el simple hecho de estar comiendo dos veces al día, necesito ir mejorando". Y eso es bueno. Lo normal es que a medida que la obstrucción se reduce y aumenta la vitalidad, cojamos eso que tú explicaste muy bien, esa inercia de limpieza. Porque a menor obstrucción, mayor vitalidad, y a mayor vitalidad, más energía para limpiarnos.
¿Y ahí qué es lo lógico de un cuerpo más sano? ¿Que le sienten mejor o peor los alimentos antifisiológicos? Pues que le sientan peor. Entonces, que cada vez tenemos más manías. Hombre, es que si cada vez tuviera menos me preocupaba. Entonces, tú coge un animal salvaje en la naturaleza y dale a comer cosas industriales, ¿y qué esperas? ¿Que las digiriera muy bien, las eliminara y no sintiera nada, y "ay qué bien, estoy tan desintoxicado que como mal y me siento súper bien"? Perdona, el que come mal y le sienta súper bien es el que come todos los días, todos los días mal. El que se fuma un cigarro y no le hace nada y ni tose, es el que se fuma veinte cigarros al día. Yo aspiro y espero que cada vez me sienten peor todo tipo de cosas: las solanáceas, las de las histaminas, las crucíferas, los picantes, los moco-productores, los acidificantes... y con perdón y con cariño, y la madre que los parió a todos. Porque eso significa que mi intestino cada vez es más sensible y que mi intestino cada vez me está diciendo: "Eh, ya estamos cerca". ¿De qué? Ostras, del alimento fisiológico. Ya no quiero todo esto, ya no puedo con todo esto.
Entonces ahí es una balanza, que es ese arte sutil de equilibrar hasta dónde puedo llegar con mi intestino para sin maltratarle ir comiendo un poco mejor. Entonces voy a tener que seguir comiendo cosas que están en doscientas mil listas de alimentos prohibidos? Of course, my friend, desde luego. Busquemos funcionalidad. ¿Qué necesitamos? Pues poner en marcha procesos de limpieza. Vale, pues necesitamos alimentos que el cuerpo reaccione ante ellos disolviendo nuestras escorias. Y ahí están pues los alimentos más ideales y los más cercanos: fruta, frutas cocinadas, verduras crudas y verduras cocinadas. Y esos forman un grupo de alimentos, vamos a llamarles depurativos, aunque el que se depura es el cuerpo por el tipo de sangre que forman esos alimentos. Luego hay unos alimentos intermedios que están en muchas listas de alimentos horribles, pero que los hemos comido toda nuestra vida y los vamos a comer mejor preparados, de mejor calidad, en menos cantidades, con moderación y en dos comidas al día. Y luego está todo aquello que si dejas de tomarlo pues no pasa nada. Y pues ya puestos a depurar, pues no sé, un montón de cosas incluso fuera del plato, ¿no? O sea, ya te digo, no se muere nadie ni se acelera nadie en su proceso depurativo por quitar cosméticos, maquillajes, limpiadores tóxicos y toda una caterva de cosas que no sirven para nada, ¿no?
Básicamente cuando yo digo que para hacer ayuno intermitente no sirve cualquier dieta a largo plazo —a corto plazo sí, hay mucha gente que se pone a comer una o dos veces al día comiendo de cualquier manera y les da un alivio y tal, pero eso tiene los días contados—. Entonces cuando yo decía eso, me refería a que para que una dieta de restricción de número de comidas se pueda prolongar en el tiempo, esa dieta de transición tiene que tener las siguientes funcionalidades: lo primero, que creo que lo he comentado antes, tiene que haber alimentos que sean más o menos disolventes, le llamamos. Esos alimentos son frutas, frutas cocinadas, verduras crudas y un poquito menos pero también los vegetales, sobre todo si están cocinados al horno, al vapor y sin aceites. Porque los aceites y las grasas al ser calentados pues ya vuelven el alimento un poquito menos alcalino y ya no es tan disolvente. Pero esto no es bueno ni malo, esto puede ser bueno si necesitamos ir más despacio y disolver menos, ¿no?
Luego otra cualidad muy importante de esas comidas que hacemos en este ayuno intermitente, además de disolventes, es que tienen que ser eliminadoras, barredoras. ¿Por qué? Porque si yo me voy a llevar todas las escorias a los órganos, voy a necesitar que salgan. Entonces, la comida ¿por qué órgano pasa? Por el tracto digestivo. ¿Qué tiene que garantizar? Pues que barre el tracto digestivo. Y para eso cada uno, cada individuo bajo sus distintas condiciones, tiene que escoger los alimentos que le resulten más laxantes. Entonces, esas dos funciones son fundamentales. Tenemos que comer alimentos que sean suficientemente depurativos para que el cuerpo siempre esté sacando escorias de sus rincones —no demasiado para que podamos gestionar esas escorias— y que además nos apoyen en la función eliminatoria. Una cosa es sacar la escoria del tejido al intestino o de la célula a la sangre, y otra muy distinta es sacar la escoria del intestino al váter o de la sangre a través del riñón al váter a través del pipí. Entonces bueno, pues para eso hay alimentos que son especialmente diuréticos, especialmente laxantes y los vamos a ir usando a medida que notemos que vamos bien al baño o no.
Entonces bueno, alimentos así importantes pues los que son disolventes, los que son barredores, algunos tienen función doble. Y luego dentro de los alimentos intermedios, que son aquellos que están en muchas listas negras pero que a nosotros nos van a servir para superar la adicción a la alimentación civilizada, para hacer nuestra transición de dejar poco a poco lo que hemos comido toda la vida, pues ahí lo que importa es primero que nos hagan buena digestión, segundo que nos dejen saciados pero sin producirnos un efecto de agotamiento energético y un poco apelotonamiento le llamo yo, o empantatamiento. Y sobre todo que no nos inciten a no podernos moderar.
Por ejemplo, yo me pongo a comer patata y como esté bien hecha al horno, crujientita con poco aceite, con sus especias y tal y cual, no tengo fin. O sea, puedo comer toda toda la patata que me pongan por delante. Sin embargo me pongo a comer boniato, que es un alimento muy parecido, y llega un momento en el que estoy como saturada de dulce y se me ha quitado el hambre por completo. Entonces, ¿qué voy a elegir yo además de mi ensalada y mis verduras y tal? Pues voy a elegir el boniato. ¿Por qué? Porque no me produce adicción, no me da síndrome de abstinencia si no lo como. Yo puedo estar diez días comiendo boniato y si luego me tengo que tirar diez días sin comer boniato pues no pasa nada.
Hay una frase de Spira, que es un gran ehretista que lleva muchos años también haciendo el sistema, que dice que para cada alimento nocivo de la civilización, al lado, cerquita de él, hay uno que si bien no es tan rico, tampoco es tan dañino y que nos ayuda a salir de la adicción a ese alimento malo, ¿no? Entonces ahí cada uno tiene que ir buscando lo que le sustituya. Y ahí ese alimento intermedio ¿qué funcionalidad tiene? Pues lo primero, que no le demos tanto tanto tanto tiempo y tanta tanta energía al cuerpo para limpiarse, que hasta psicológicamente tengamos la misma sensación de saciedad de cuando comíamos de todo en tres comidas al día.
Tenemos que utilizar esas herramientas. Los alimentos ideales como disolventes implacables, con mucho cuidado —por eso con la fruta siempre decimos que al principio hay que tener cuidado, pero yo la sigo considerando parte de la transición necesaria incluso cuando todavía no estamos desintoxicados, porque desprende y laxa muchas veces cosas que el resto de alimentos no son capaces de desprender y laxar, por eso es nuestro alimento ideal—. La fruta cocinada, verduras crudas en ensalada, verduras cocinadas muy importantes y esos alimentos intermedios que por haberlos preparado de una forma adecuada —al horno tostado, dextrinado, remojado previamente para quitarle el almidón como el arroz, tal— pues nos van a hacer de muletas, de herramientas para pasar de las cinco comidas al día a dos, o de me como veinte porciones de almidón a la semana a me como solo siete o solo catorce, ¿no? Entonces bueno, pues ahí están. Y esas son básicamente las funciones.
Luego ya si nos ponemos técnicos, pues tiene que haber elementos en la dieta que sean neutralizadores de la acidez que se produce por tu propia toxemia. Se habla mucho de la acidez que producen los alimentos, pero la propia toxemia que nosotros estamos poniendo en la sangre es ácida. Y eso nos puede llevar a un estado que no es una crisis de eliminación, que es un estado patológico. Es lo que tú explicabas muy bien, Diana, de que la acidez quema los tejidos, daña los tejidos. Y uno puede tener un síntoma de que está saliendo escoria del cuerpo y es un síntoma que se ajusta cerrando un poco el grifo de la escoria que está saliendo, y a veces podemos tener síntomas de tejidos que están siendo dañados por los procesos de eliminación. Y eso no es una crisis de que está saliendo escoria, eso es un tejido que se está descomponiendo, se está quemando y que puede ser peligroso e irreversible —por ejemplo, la dentadura, los huesos—. Son una osteoporosis o un daño en la dentadura es muy muy difícil de revertir. Y si tenemos cualquier mínimo síntoma de eso, deberíamos tener muchísimo cuidado con cómo sacamos lo que llevamos dentro, sobre todo los que venimos del mundo de la medicina involuntaria, de habernos estado tomando medicación muchos años. Y esas son las funcionalidades.
**Diana Valerio:** Bueno, ¿qué te ha parecido? ¿A que sí que tenía razón? Que es un testimonio muy valioso. Y nada, pues comparte si te ha gustado y si tienes niños permite que escuchen el podcast. La información que compartimos les puede ser muy útil tengan la edad que tengan. Muchas gracias por escucharme, gracias por participar, gracias por tus comentarios y sugerencias, gracias por estar dándole sentido al podcast Vida en Salud. Gracias también a Kid-Fous por la cesión de las melodías del programa. Gracias a Irene por dedicarnos esas tres horas de su valioso tiempo para compartir con nosotros su experiencia. Si quieres ayudar a dar visibilidad al podcast, pues dale likes, hazle comentarios positivos, hazle reseñas de cinco estrellas. ¿Quieres apoyarlo económicamente? Pues tienes la posibilidad también. Puedes suscribirte en la página web dianavalerio.eu/registro y ahí puedes hacerte mecenas del podcast aportando un euro al mes. Luego tienes también la plataforma de Patreon en patreon.com/dianavalerio donde puedes escoger diferentes formas de micromecenazgo con diferentes recompensas y diferentes importes a aportar mensualmente. ¿Te gustaría recibir un aviso en tu correo electrónico cada vez que publique un episodio nuevo? Pues puedes suscribirte en dianavalerio.eu/suscripcion o si eres oyente de podcast, suscríbete al feed. Si quieres proponerme un tema o exponerme alguna pregunta, puedes escribirme a vidaensalud@dianavalerio.eu. En el próximo episodio vamos a encontrarnos de nuevo con Jordi Gutiérrez, nuestro especialista en salud taoísta, y nos va a dar las pautas para terminar la primavera, ir preparándonos para el verano y empezar el verano con toda la energía del universo. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!