59. Cómo se forma la microbiota (Trastornos Intestinales III)
07 de octubre, 2019
📬 ¿Te gusta este podcast? Suscríbete a la Newsletter y obtén ofertas especiales
Si conoces cómo se forma la microbiota en tu organismo y qué afecta a su salud, puedes saber cuál es el estado de la tuya y cuánto esfuerzo, atención y tiempo necesitarás dedicarle a su recuperación.Transcripción del episodio
Leer transcripción completa
¡Claro! Aquí tienes la trascripción literal del episodio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, episodio 59: ¿Cómo se forma la microbiota? (Tercera parte de la serie Trastornos Intestinales)**
En este tercer episodio dedicado a la salud digestiva, vamos a ver cómo se forma la microbiota. Esto es importante porque te ayudará a comprender cuál puede ser el estado de tu microbiota. Y comprender cuál es el estado de tu microbiota te llevará a comprender qué puede estar pasando en tu proceso digestivo para poder actuar con mayor precisión en el momento de poner remedio a tus molestias.
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Nosotros pensamos que tú eres la persona más adecuada para cuidar de tu cuerpo y de tu vida, que nadie más que tú es responsable de tu salud. Y por eso hemos decidido ofrecerte información, conocimiento e inspiración que te puedan ayudar a tener la capacidad para tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de los tuyos. Entendemos la salud desde un punto de vista muy amplio, así que no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros sí que lo están.
Después de haber estado viendo en el episodio 52 qué es la microbiota y en el episodio 54 cómo nos puede afectar una microbiota enferma o alterada, ya tenemos alguna información sobre qué tipos de trastornos están asociados a esta condición. Otra cuestión que creo que es importante que conozcas es cómo se forma la microbiota en nuestro organismo. Esta información puede ayudarte a saber hasta qué punto puede estar dañada la tuya y cuánto esfuerzo, atención y tiempo necesitarás dedicarle para su recuperación.
Verás, en realidad la microbiota no se forma en nosotros, la microbiota es inoculada, como quien inocula un cultivo o incluso un virus o una bacteria mediante una vacuna. Tal vez te guste cocinar y tal vez preparas fermentados para la mesa; o si eres agricultor consciente, tal vez preparas abonos y tratamientos fermentados para la tierra. Y si esto es así, sabrás de qué te estoy hablando. Por si no eres ninguna de estas personas, te explico que cuando quieres preparar un nuevo cultivo utilizas una porción de algún cultivo preparado anteriormente.
Por ejemplo, cuando quieres hacer un chucrut, para asegurarte de que el chucrut está fermentando bien y fermenta rápidamente antes de empezar a estropearse, tú utilizas un poco de chucrut de una tanda anterior, uno que has preparado anteriormente y ya sabes que te ha salido bien, para poner en el nuevo cultivo que estás preparando. Y en la agricultura regenerativa se utiliza, por ejemplo, una parte de sotobosque para inocular restos vegetales como cáscaras de cereales o paja, y la diversidad microbiana que proviene de la parte del sotobosque que has utilizado va a extenderse por el resto de preparado vegetal y se va a convertir todo en sotobosque.
Y esto mismo es lo que hace una mujer durante el embarazo: inocula su microbiota a su bebé. Mediante la placenta va traspasando a ese pequeño ser que se está formando en su útero, junto con los nutrientes que lo alimentan, las muestras de microorganismos que han de formar la microbiota de ese futuro bebé. Y luego, durante el parto, al pasar por el canal vaginal, el ser naciente va a recibir la inoculación de microorganismos residentes en la flora vaginal de su madre. Va a ser inoculado con esos microorganismos. Y además, la proximidad entre la vagina y el ano va a favorecer que reciba la muestra más importante y significativa de su legado microbiano, y tendrá su primer contacto con la microbiota intestinal.
Luego, la microbiota que ha sido inoculada o implantada en el pequeño tendrá que madurar y hacerse fuerte. Y para esto la madre todavía tiene una vía más, aún tiene un recurso que ella misma produce que va a dotar a su criatura de la suficiente diversidad de microbios fuertes y sanos que protejan a su hijo durante toda la vida. Y este recurso es la lactancia. Y aquí voy a abrir un paréntesis para hablarte de los beneficios de la lactancia, porque no puedo evitar pasar por ella sin hablarte de esto.
Así que te recordaré que la lactancia es la forma de nutrición más completa que puede recibir un bebé mamífero, que le aporta nutrientes específicos, exclusivos para ese bebé en esa fase concreta de su crecimiento, en cada una de las fases que va pasando. Y entre estos nutrientes están los necesarios para alimentar y madurar su microbiota durante la fase de implantación. Además de que también va a recibir microorganismos que van a ayudar a formar una microbiota más diversa en su organismo. También le aporta afecto, reconocimiento, el súper necesario contacto físico, y además ese contacto le facilita la conciencia de los límites de sí mismo, que va a ser crucial para poderse relacionar con los demás durante toda su vida. Y aquí cierro el paréntesis en que te he hablado de la lactancia materna.
Entonces, a partir de ahí, desde que el bebé ya ha nacido y está siendo alimentado con la leche materna, durante el crecimiento en todo lo largo de la infancia y en la pubertad, esa muestra o implantación microbiana que ha recibido va a ir madurando para llegar a tener su máxima capacidad funcional. Hay muchos factores que afectan a la implantación de la microbiota y también a su maduración y al mantenimiento de una microbiota sana cuando ya eres adulto. Ya vimos que la mayor parte de los microorganismos que residen en nuestro cuerpo están en el colon. Entonces, se considera que un colon funcional, o sea, que tiene un buen funcionamiento, ha de tener x millones de bacterias.
Si el número de bacterias que tiene ese colon es menor, tendrá un rendimiento por debajo de lo ideal. Si la microbiota está dañada, el sistema inmune tiene una respuesta deficiente, porque la microbiota y el sistema inmune están altamente vinculados. Las personas que tienen la microbiota dañada tienen propensión a sufrir infecciones como, por ejemplo, *Helicobacter pylori* o *Candida albicans*, que son dos tipos que están muy extendidas. Y también tienen tendencia a desarrollar una larga lista de síntomas como asma, alergias, reacciones atópicas de la piel, inflamación crónica, intolerancias, infecciones virales crónicas, síndrome de fatiga crónica, candidiasis, autismo, enfermedades autoinmunes y neurodegenerativas.
Existen factores a los que todos estamos supeditados que propiciarán alteraciones en la composición de la microbiota, eliminando o dificultando el crecimiento y la reproducción de bacterias beneficiosas. Si estas bacterias no se reproducen y crecen en condiciones, el organismo quedará a merced de las bacterias patógenas y la capacidad funcional de la microbiota del niño va a ser deficiente. Las vacunas, los tratamientos con antibióticos y con hormonas alteran enormemente la maduración de la microbiota, y también las infecciones dificultan este proceso. También afectan gravemente a la microbiota la radioterapia y la quimioterapia.
Entonces, si la microbiota es inoculada por la madre, el estado de salud de la microbiota de la madre es lo que define la calidad de la microbiota del niño, porque es la portadora de la muestra de los primeros microbios que posteriormente serán el perfil microbiano del niño. Esto parece ser especialmente importante en cuanto a la salud bucal, porque parece ser que las primeras bacterias que pasa la madre al cordón umbilical son las de la boca. Así que si la madre tuvo alguna infección, sobre todo bucal, durante el embarazo, esto afectó la calidad, diversidad y tipo de microbiota que fue implantada en el niño o en el feto. Esta implantación no fue hecha con toda la potencia del legado microbiano de la madre, porque estaba empobrecida y alterada por la invasión de las bacterias o virus que estaban produciendo esa infección.
También es importante el nacimiento, y es importante que sea por vía vaginal, como he explicado antes. Quien nace por cesárea recibe una implantación incorrecta. Verás, es pobre en bacterias intestinales, claro, y en cambio es rica en bacterias epiteliales que además provienen, sobre todo, del personal hospitalario que atiende la cesárea. Este tipo de bacterias, las bacterias epiteliales, no tienen la capacidad digestiva y funcional de las bacterias intestinales, así que quien nace mediante una cesárea será mucho más propenso a tener problemas digestivos y una salud general débil.
Por otro lado, la práctica de la vacunación sistemática protocolaria afecta el crecimiento y la maduración del niño en muchos aspectos. El proceso de maduración de la microbiota es uno de estos aspectos y va a ser un factor decisorio en su resistencia y su fortaleza para el resto de la vida. Tanto los virus o bacterias que son inoculados en el cuerpo mediante la vacuna, como los tóxicos que esta lleva en su composición, alteran la microbiota y su equilibrio. Esta intervención, la vacunación sistemática, puede tener como consecuencia la debilitación de la microbiota y una intoxicación general en el organismo que puede ser en ocasiones bastante grave.
Hemos de tener en cuenta que las vacunas contienen sustancias neurotóxicas en su composición y esto puede afectar el desarrollo de los pequeños. La gravedad de esta afectación depende de muchos factores y en ningún caso, o en muy pocos casos, la práctica protocolaria de vacunación sistemática que se aplica en la actualidad los tiene en cuenta para prevenir posibles consecuencias que la vacuna pueda producir en el niño. El virus de la vacuna y sus excipientes tóxicos, cuando son administrados en una persona que tiene su microbiota dañada o pobre, tienen muchas más probabilidades de establecer la infección o de producir un daño mayor en otro sistema del cuerpo, por ejemplo el sistema nervioso. Y es por esto que hay niños que sobrellevan las vacunaciones sistemáticas sin tener reacciones violentas inmediatas y otros pueden dar muestras de daños neuronales muy graves al día siguiente de haber sido vacunados. Te recomiendo que te informes un poquito más sobre las investigaciones hechas sobre vacunas, su composición y sobre cómo proceder frente a una situación de vacunación. En el episodio 20 del podcast, Xavier Uriarte, presidente de la Liga para la Libertad de Vacunación, nos explica lo que ha estado investigando y qué recomienda hacer para aceptar o no las vacunas.
Las infecciones, los antibióticos y otros tratamientos también afectan en este proceso de maduración. Este proceso que dura desde la infancia a la pubertad, mientras el niño va creciendo y madurando la microbiota, le influye en los problemas de salud que vaya teniendo y los tratamientos que reciba para intentar compensarlos. Si por lo que fuere el pequeño sufre un proceso infeccioso entre el nacimiento y la pubertad, este será el origen de un cambio en la composición microbiana y la microbiota madurará de forma, digamos, alterada, separándose de la muestra original, la muestra implementada. Si el pequeño regula por sí solo esta condición infecciosa y su microbiota vuelve a la normalidad, en principio creemos que saldrá reforzado de esta experiencia. La microbiota implantada se reforzará y ganará en diversidad, garantizando la capacidad de adaptación del cuerpo al medio externo, punto clave para la supervivencia, pues cuanto mayor sea su diversidad menor será la probabilidad de invasión-infección por una sola cepa microbiana.
Pero esto cambia si el proceso infeccioso es intervenido con la administración de un antibiótico. En este caso el antibiótico, es decir, anti-vida, o antivírico, es decir, anti-otra forma de vida, arrasará con todos los tipos de bacterias o virus del cuerpo del pequeño. Muchos de estos virus y bacterias forman parte de su microbiota que está en proceso de maduración y que es en sí un sistema importante para el mantenimiento de su vida en condiciones. Cuando se prescribe un antibiótico en dosis altas, deja el intestino con una gran cantidad de nichos vacíos, es decir, donde no hay microorganismos. Y en estos nichos vacíos se pueden alojar pues los primeros virus o bacterias u hongos que lleguen desde el exterior. Y esto desestabilizará todavía más la composición de la microbiota que por sí ya estaba debilitada por la infección. Y claro, si esto sucede en un menor que está madurando su microbiota, entonces se verá deteriorada la calidad, la cantidad y la variedad de bacterias residentes en su cuerpo. Y esto afectará sí o sí las funciones que la microbiota desarrolla y, por tanto, el estado de su salud para el resto de su vida.
También los alimentos azucarados y carbohidratos procesados incrementan la cantidad de hongos en la microbiota, en particular la especie *Candida albicans*, que se alimenta exclusivamente de este tipo de sacáridos. De hecho, este tipo de nutrientes no son útiles para nuestro organismo; cuando tenemos apetencia por ellos es más que probable que sea el hongo que está invadiendo la microbiota el que esté solicitándote estos alimentos. Las sustancias destinadas a la conservación de alimentos industriales anulan la vida en ellos, evitan que los microorganismos crezcan, matan a estos microorganismos que ya tienen los alimentos y que hacen que sean digeribles y asimilables para nosotros. Además, estos microorganismos son sus conservantes naturales; al eliminarlos completamente los hacemos más vulnerables al ambiente del entorno, aumentando el riesgo de toxicidad alimentaria.
El contacto con sustancias tóxicas también afecta profundamente a la salud y el equilibrio del ser completo y, además, la microbiota se ve específicamente afectada por estos venenos. Destruyen cantidad de bacterias que intervienen en importantes funciones orgánicas y tienen un efecto devastador sobre su maduración. Es por esto que las drogas de todo tipo en las etapas previas a la vida adulta en que la microbiota todavía está madurando son más dañinas. Igualmente, los medicamentos, o sea, los fármacos de síntesis, son más dañinos en los niños y adolescentes que en los adultos, y vuelven a ser peores en la ancianidad, en que la microbiota ha sufrido ya mucho maltrato, está muy débil y el estado general del organismo es de una mayor debilidad.
La mayoría de los fármacos que son prescritos de forma permanente o por largos periodos de tiempo tienen un efecto perjudicial sobre la flora intestinal. Las fuentes de investigación atestiguan que la disbiosis intestinal producida por fármacos es generalmente la más severa y la más resistente al tratamiento además. La microbiota y el sistema nervioso tienen una relación muy estrecha y se afectan mutuamente, a veces de formas incluso dramáticas. Los agroquímicos, plásticos y otros productos de la modernidad contienen sustancias neurotóxicas y disruptores endocrinos que alteran la maduración de los microorganismos que se encargan de la producción de peptinas neurotransmisoras, afectando así la actividad de las sinapsis. O sea, los agroquímicos no permiten que se dé bien el intercambio electromagnético entre una neurona y otra, lo que deriva en problemas neurodegenerativos. Existe multitud de documentales que exponen las consecuencias de la exposición a agroquímicos en niños de forma cruelmente clara y honesta. Te dejo algún enlace en las notas del programa, pero ya te aviso que es muy duro; aunque no muestra nada que no sea real, si eres especialmente sensible o aprensivo mejor no los mires.
Y volviendo a la microbiota, decirte que cada uno de nosotros tenemos una mezcla única de microbios que la forman. Esta composición varía bajo la influencia de los factores que he nombrado y lo hace de manera única en cada uno además. Es otra evidencia de que no hay nadie que sea igual que otro, por lo que para nada sirven tratamientos generalizados.
Luego están las hormonas: los anovulatorios y medicamentos de sustitución hormonal, como los que se administran para paliar los síntomas de la menopausia, para los trastornos endocrinos y para evitar o interrumpir el embarazo (la píldora), que destruyen la flora intestinal y con ello alteran la producción natural de hormonas del cuerpo. Además, estos productos de la farmaindustria alteran el funcionamiento de los receptores endógenos y provocan una alteración en la capacidad de producción de hormonas del propio organismo. Para profundizar un poquito en esto, puedes ver el episodio 43 en el que Teresa Morera nos explica cómo actúan en el cuerpo los medicamentos.
Y bueno, obviamente lo que comemos en cualquiera de los estadios de la vida afecta a la composición de la microbiota. La relación de la microbiota con la comida es directa. Como ya he comentado antes, la microbiota es responsable de una buena parte de nuestra digestión para una posterior asimilación de los alimentos. La composición de la microbiota es la que la madre implanta; no obstante, la composición de la alimentación definirá el tipo de microbiota que madure en el ser. No obstante, tengo que señalar que la microbiota suele beneficiarse de una alimentación con alto contenido en vegetales (y aquí excluiremos los granos, que ya los abordaremos en otro episodio, en un apartado aparte). Y se beneficia de este tipo de alimentación porque los microbios que habitan tu intestino requieren de fibras vegetales para mantener su actividad vital. De todas formas, dedicaremos un episodio a hablar más en profundidad de la alimentación referida a la microbiota.
Bueno, ya tenemos clarísimo que la microbiota sana contiene multitud de bacterias y otros microorganismos en mayor diversidad y menor proporción que cumplen algunas funciones que nos proporcionan seguridad y un buen funcionamiento de la totalidad del organismo. ¿A que sí? Bueno, pues por si no lo tienes claro, hagamos un pequeño repaso:
* La microbiota se encarga de protegernos impidiendo la infiltración de sustancias tóxicas hacia dentro del organismo, formando una capa como un film que selecciona qué pasa a través de las paredes del intestino y qué sigue su viaje hacia abajo a lo largo del tubo digestivo para ser excretado.
* También destruye virus, bacterias y otros microorganismos que acceden por el tubo digestivo desde el exterior y que tienen el potencial de dañarnos, que son patógenos. Por el tubo digestivo y también puede ser la nariz o la boca hacia el pulmón.
* La microbiota también mantiene el equilibrio bacteriano en nuestro organismo impidiendo que proliferen aquellas bacterias que han de ser minoritarias, por ejemplo las que destruyen las células, que son necesarias pero que si están en demasiada cantidad dañan los tejidos provocando papilomas y tumores.
* Descomponen las cadenas complejas de nutrientes esenciales facilitando su asimilación.
* Sintetiza vitaminas y proteínas que no obtendríamos de la alimentación, al menos en las cantidades y con la frecuencia que las necesitamos.
* Interviene en la producción de hormonas que disparan comportamientos en nuestro organismo que afectan al sistema nervioso central.
* Produce neurotransmisores que aseguran la respuesta necesaria y adecuada en el sistema nervioso central.
* La flora intestinal sana, además de asegurar la función de los linfocitos, inmunoglobulinas y fagocitos, desempeña un papel importante en la producción de interferones, citoquinas y muchos otros reguladores activos de la respuesta inmune.
La microbiota está enferma o falta de salud cuando:
* Tiene menos bacterias de las que serían necesarias.
* Tiene menos tipos o cepas de microorganismos de los que necesita.
* Tiene más bacterias oportunistas que residentes simbióticas.
* Las bacterias están en partes del intestino que no les corresponde estar.
Las carencias nutricionales que se producen como consecuencia de la disbiosis de la microbiota provocan que todo el organismo funcione mal, a destiempo y en desequilibrio. La mayoría de nutrientes son procesados o generados por la microbiota y son liberados al torrente sanguíneo de forma lenta y gradual, justo en el momento en que la célula los reclama. Si esto no es así, aparecen los estados carenciales. Jamás una sustancia complementaria administrada al cuerpo podrá sustituir al exacto, eficiente y adaptativo aporte de la microbiota. Y además, también la falta de bacterias simbióticas intestinales conlleva una falta de control sobre los microbios oportunistas.
La maduración y la salud de la microbiota está directamente vinculada con la maduración y la salud del sistema nervioso y del sistema endocrino también. Son tres importantísimos sistemas de nuestro cuerpo que están íntimamente relacionados. La totalidad del equilibrio depende de la relación de estos tres importantísimos sistemas que se afectan mutuamente y de forma multidireccional. Para que te hagas una idea, te diré que el sistema digestivo contiene una parte del sistema nervioso, el sistema nervioso entérico, que es el primero en formarse en el feto. Este sistema es la conexión directa entre el cerebro y la microbiota.
Con todo esto que te estoy explicando de la microbiota, quiero que comprendas que un problema intestinal o cualquiera de sus derivados, que como ya vamos viendo son muchos, no viene del momento en que empezaste a sentir molestias, ¿lo ves? Entonces es lógico que pensemos que no vamos a resolver este problema que viene de un espacio lejano en el tiempo inmediatamente. Vamos a tener que tener paciencia. Igual que ha habido un largo proceso que ha producido el problema, va a tener que darse un largo proceso de vuelta que lo resuelva.
Te dejo los enlaces a los documentales que te he comentado en las notas del programa, también los enlaces a los diferentes episodios que he nombrado en este episodio para complementar la información que has recibido ahora, y también el enlace a todos los episodios sobre salud digestiva del podcast Vida en Salud, todo en las notas del programa.
Muchas gracias por escuchar, gracias por participar, gracias por tus comentarios y sugerencias, gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Gracias también a los investigadores que han compartido el conocimiento sobre la microbiota como el psiconeurobiólogo Xevi Verdaguer, la doctora Natasha Campbell-McBride, el neurólogo David Perlmutter y tantos otros. Gracias también a Kid-Plus por la cesión de las melodías del programa.
¿Te gustaría mantenerte en contacto con las novedades de Vida en Salud? Pues suscríbete en vidaensalud.es/suscribete. Si quieres apoyar al podcast para que pueda tener una larga vida y aportar cada vez mejores contenidos, hazte mecenas en patreon.com/dianavaleria. Nos reencontramos la próxima semana para inaugurar una nueva serie dentro del podcast, una serie dedicada a la historia de la medicina con el profesor de filosofía de la Universidad de Barcelona Octavi Piulats. Por favor, sigue manteniéndote consciente de que si cedes tu responsabilidad estás renunciando a tus derechos y a tu libertad. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!