68. La genealogía viva. Con Mireia Nieto
05 de diciembre, 2019
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Revisar el vínculo que tienes con tus ancestros, observar y comprender qué vivieron ellos, te aporta mucha claridad sobre tu propia realidad en el presente. Para hablar de esto me he reunido con Mireia Nieto, que se dedica a la Genealogía Viva.Transcripción del episodio
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Esta es la transcripción literal del audio, dividida en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, episodio 68. La genealogía viva con Mireia Nieto.**
Una de las realidades a las que más le da la espalda nuestra cultura moderna, junto con la de la muerte, es el vínculo que mantenemos durante toda la vida con nuestros ancestros. Ponerme frente a mis ancestros es una de las dinámicas más bonitas, emotivas y transformadoras que he realizado nunca.
Quería traeros esta posibilidad aquí al podcast porque revisar el vínculo que tienes con tus ancestros, observar y comprender qué vivieron ellos, te aporta mucha claridad sobre tu propia realidad en el presente. Para hablar de esto, me he reunido con Mireia Nieto, que se dedica a la genealogía viva.
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valeria. Tenemos una forma diferente de entender y vivir la salud. Apostamos por una visión en que tú eres protagonista; protagonista de tu salud y de tu vida. Esto te convierte en la persona más adecuada para cuidar de ti y nadie sino tú debería hacerlo. Para eso, te ofrecemos información, conocimiento, inspiración y motivación que te acerquen a ser capaz de tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de quienes de ti dependen.
Tenemos un punto de vista muy amplio de la salud, así que no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros sí que lo están. Mireia responde así a la pregunta: ¿quién eres?
—Esta es la pregunta del millón, no sé si te la hago... te la hago a ti también. A ver cuánto tiempo nos podemos quedar o a ver si nos quedamos en blanco. Bueno, a nivel profesional yo me presento como Mireia Nieto, experta en genealogía viva, responsable de tataranietos.com desde hace seis años en los que ofrezco mi acompañamiento a aquellas personas que quieran saber más de sí mismas para responder mejor al "quién soy yo", pero haciendo introspección y a la vez indagación del pasado familiar.
Conocerse a uno mismo a través de la genealogía, y no una genealogía que sea para colgar en el salón de la casa y decir "mira, estos son mis ilustres antepasados", sino para decir "ostras, esta gente, sea como sea, es la que me ha hecho tener esta genética, este físico y también de esta gente he heredado una manera de ver la vida y de comportarme, incluso de pensar y sentir que merece la pena conocer mejor".
Mucha gente le pasan cosas en el día a día que están relacionadas con el pasado. Pero como el pasado es un tema, un concepto que da mucho miedo, preferimos decir: "no, no, hay que centrarse en el presente". Pero si no tienes solucionado temas propios o temas sistémicos, ese pasado se pega a ti como una mochila y no te deja caminar con ligereza y encarando el futuro de forma tranquila, serena y sosegada.
Nos falta visión porque a veces tratamos al pasado como una carga porque así la sentimos, pues no somos capaces de coger la mochila, ponérnosla delante y abrirla y mirar y decir: "vale, vale, pues mira, de esta mochila saco la historia de mi abuela, de esta mi relación con mis padres, de esta ese abuelo que fue fusilado durante la Guerra Civil". Y lo miras todo, lo comprendes y lo dejas donde está para cuando tengas situaciones similares por las que pasaron algunos de tus parientes, pues sepas lo que hicieron ellos y que, bueno, eso es lo que le funcionó pero que no tienes que repetirlo si no crees que sea positivo.
Porque una tendencia de todos los bloqueos del pasado es a que vuelven a salir. Vuelven a salir y entonces repetimos. Volvemos a hacer aquello que hizo nuestra madre, nuestra abuela, bisabuela... Pero claro, como no tenemos las referencias, pensamos que es un comportamiento extraño, pero que allí nos dirigimos, como si fuera nuestro. Dices: "me emparejo con el mismo tipo de hombre o de mujer, siempre me meto en los mismos fregados, los mismos conflictos en la familia de dinero, de peleas por las herencias". Y aquí, como no notas el patrón porque no lo has analizado, pues piensas que es tuyo o quizás, bueno, de la generación de tus padres.
Entonces, si haces este estudio de tu árbol genealógico, acabas viendo que ya lleváis unas cuantas generaciones enrocados en un duelo no superado, en un trauma de difícil gestión. De inteligencia emocional empezamos a hablar ahora. Dramas, crisis, que para otras personas hayan supuesto algo que no han podido superar, eso puede llegarnos a nosotros en forma de ideas sobre la vida o de destinos incluso.
—Es verdad, cuando lo explicas las personas te dicen "claro, tienes razón, pero ¿yo cómo empiezo? ¿o yo qué hago al respecto? ¿cómo sé qué es lo que vivieron mis abuelos? ¿o mis tatarabuelos?".
—Pues si tus abuelos están vivos, se lo preguntas. Que a veces la gente no se atreve a hacer esto porque vas a tocar un ámbito muy íntimo y quizás ellos no quieran. Mucha gente tiene respeto por sus abuelos o quizás estos abuelos tengan cierto carácter poco conciliador y sepan que con ellos no pueden contar, o no estén en condiciones, tengan un Alzheimer y pues no estén disponibles para una conversación.
Pues si con tus abuelos no puedes hablar, con tus padres sí, con algún tío, con algún primo tuyo o de tus padres. A veces no sabemos que podemos contar con parientes a lo mejor lejanos que nos pueden hablar de esos bisabuelos y esos tatarabuelos. Incluso vecinos de la familia o paisanos, porque en un pueblo pequeño todos se conocen y cuando llegas a un pueblo y te preguntan "¿y tú de quién eres?" y les dices el mote de la familia, te hacen un árbol en cinco segundos, te han ubicado.
Pero si aún así pensamos o la realidad es que nuestra familia no va a colaborar con las respuestas, vamos a tener que hacer una investigación clásica. Vamos a tener que indagar en archivos, en bibliotecas, en hemerotecas, en páginas web para conseguir esos datos que por la vía oral no hay manera, no hay posibilidad.
O en un principio no hay posibilidad, pero luego, como ha sido mi caso, pues he ido encontrando a muchos familiares por el camino. Incluso hace unas semanas, en verano, contacté con la hija de una prima de mi abuelo que, aunque yo empecé hace ocho años a hacer mi árbol genealógico, no lo he acabado. No se acaba nunca.
Entonces me acordé de que por la edad que debía tener un primo quizás había muerto. Entonces busqué su defunción y encontré la defunción de hermanos, una esquela donde había nombres y entonces acabé escribiendo un mensaje a una desconocida en Facebook diciendo: "yo creo que tú eres la hija de Fulanita de tal, de esta mujer" y me dijo: "sí, sí, soy yo". Y bueno, pues ahora tengo una nueva pariente.
—Pues mi experiencia al hacer el árbol genealógico fue muy mágica, y ya me lo avisaron, que iba a ser muy mágica. Que cuando empiezas a abrir información del árbol genealógico, se te va presentando. Está en ti en cierto modo, ¿no? Y bueno, empecé a hacer el árbol genealógico en una aplicación web y me dio "match". Resulta que hay otra persona en Asturias que estaba haciendo también el árbol genealógico, alguien que yo no conozco pero que estamos emparentados por una línea, una de esas patas. Y fue divertido, fue divertido porque van saliendo las cosas. Es como empezar, ¿verdad?
—Hoy me preguntaba una tataranieta que cómo empezaba, que le daba pereza empezar... ¿Qué es una tataranieta? Sí, a los seguidores de Tataranietos les llamo tataranietos, tataranietas. Siempre empiezo: "Hola tataranietos, tataranietas". Pues esta chica decía: "primero me da pereza y segundo no sé por dónde comenzar". Y le decía justo que hay que dar el primer paso en todo aquello que no tenemos ganas ni fuerza, y que ese primer paso nos conduce al segundo, al tercero y que es la única manera de empezar algo que sabemos que nos va a dar trabajo y que tenemos resistencia.
Y que por dónde hay que comenzar la genealogía siempre es por uno mismo. Haciéndote dos preguntas: "¿quién soy?" y "¿quién es la familia que me ha rodeado?". Y en ella pongo parientes y familiares. Quizás algunas personas tengan dividido su árbol genealógico entre la biología y aquellas personas con las que tienen un vínculo social y legal y entonces aquí hay que estudiarlo todo.
Porque las influencias, la manera en que somos, pues viene de la genética pero también de cómo nos crían, cómo nos educan. Del trato, del ambiente. De esa, bueno, aquí hay una eterna batalla entre qué es más importante, la naturaleza o la cultura, la de los antropólogos. Y al final, bueno, en realidad no existe esta batalla, sino que en determinadas circunstancias la genética, la biología es muy importante y te define un camino, y en otras es el ambiente que lo marca todo.
Pues no es lo mismo haber nacido en, no sé, iba a decir en Chernóbil, que esto como que lo podemos ver, y que ese ambiente influya en tu enfermedad de una manera radical, que llevar en tus genes una enfermedad recesiva que justo ha dado la casualidad de que se han encontrado un espermatozoide y un óvulo que son portadores y que eso pues te marca tu salud.
¿La casualidad? Sí, cuando estaba diciendo casualidad he dicho: quizás a veces es casualidad porque en la vida pasan muchas cosas de forma fortuita y creo en eso, ¿eh? Hay gente que dice "no todo es causalidad", pues yo pienso: no, hay azar en la vida, en la naturaleza. Las mutaciones... pues de repente no todo es previsible, sino que hay un pequeño aleteo de una mariposa y un cambio.
—Pero tiene un propósito determinado, ¿no?
—Sí, sí, habrá propósito. El propósito es que haya diversidad. La naturaleza está preparada...
—Y que se adapte al momento, o sea a la necesidad del momento actual, a lo mejor es necesario ese cambio, ¿no?
—Yo creo que a veces sí, que esa variación, esa casualidad responde a un propósito muy claro del universo para que nosotros tomemos ciertas decisiones o para que se produzca una serie de cambios. Pero otras veces creo que la naturaleza va testeando a ver si una persona con un dedo de más esto en el futuro sirve tener un sexto dedo. Y que ahora mismo dices "este dedo no sirve para nada" y quien dice eso pues otras funciones que hace sus pruebas de I+D.
Exacto. Y recuerdo haber leído un artículo sobre partes, órganos del cuerpo que ahora no tienen ninguna función pero están allá porque antes sí que servían. Pero eso es mentira. Bueno, yo no sé de anatomía pero sí que... ojalá pueda recuperar ese artículo y enseñártelo. Normalmente se va descubriendo que no es así, por ejemplo el apéndice. No, ya lo sé, que lo del apéndice esto es mentira, que tiene una función. Pero había... o las anginas, o no sé qué, que antes las quitaban a todo el mundo. No, no, pero no se refería a esto sino... no puedo recordar a qué exactamente, pero no era esto. Cuando lo encuentres tendrás que venir a explicárnoslo porque nos has dejado... voy a tratar de encontrar ese link para enviárselo a Diana y que Diana os lo ofrezca a vosotros.
—Así que para ti la naturaleza también es fortuita. Puede dar la casualidad, sin ningún propósito determinado, de que un óvulo y un espermatozoide que tiene una característica determinada se encuentren y ya está.
—Sí, sí.
—Y entonces el propósito de la vida de esa persona que genera ese encuentro, ¿dónde queda?
—Eso lo tendrá que descubrir esta persona. Yo creo que hay una parte de nuestra identidad y de nuestro propósito que está ligado al de las personas a las que les debemos la existencia con sus genes y la supervivencia con sus cuidados. Pero también creo en el libre albedrío, en que no todo está escrito, en que hay una parte de decisión y de creación y de innovación. Y por eso quizás en la genealogía viva tengo muy pocos dogmas u ofrezco muy pocos dogmas, porque intento situarme en el medio de esa naturaleza, esa cultura, eso que está todo escrito y que está todo por hacer. Porque creo que es justo que si uno de los dos factores pesa más, tiene más relevancia, influye más que el otro o que a veces van a la par.
Y no soy de las personas más espirituales que vas a entrevistar tú en este podcast, así que para muchas preguntas de este tipo no tengo las respuestas. Tengo más respuestas racionales y emocionales que ofrecer que respuestas espirituales.
—Entonces, ¿sobre qué trabajáis?
—Pues en la genealogía viva lo que propongo es localizar bloqueos de familia. Primero repensar cuáles son los bloqueos tuyos en el presente relacionados con tu familia, es decir, con quién estás teniendo un conflicto, si ha empezado ahora o si ya lleva gestándose pues casi desde tu nacimiento o incluso antes. Si pues ha surgido una herencia y eso ha desestabilizado a todos los miembros de tu familia.
También hacer un repaso a todos los conflictos del pasado que han ido surgiendo y ver cómo los has encajado, si los has superado, si todavía están allí esperando venganza o un duelo o lo que sea. Y una vez hecho ese trabajo repasando tu propia biografía, ya sí que vamos a ir a un pasado más allá. Vamos a dar el paso de ver pues a tus antepasados. Pero sin saber qué conflictos tienes con tu propio pasado, no podemos comenzar.
Es como aquellos que quieren empezar a buscar en la Edad Media a sus ancestros y no es un consejo que yo pueda dar. Me parece que eso esconde el no querer ver su pasado más próximo, el del siglo XX y el del siglo XIX. Sobre todo hay mucha gente que intenta saltarse la Guerra Civil, todos los acontecimientos traumáticos, todos esos duelos, todas esas crisis por las que han pasado padres, abuelos y bisabuelos y es justo allá donde tenemos que poner más énfasis. En cómo sobrevivieron, porque te tendrás que enfrentar a temas que te son muy próximos a pesar de que sean del abuelo o del bisabuelo.
Pues poca gente salva la pereza o ese "no tengo tiempo" de que hablábamos antes para ponerse a hacerse unas preguntas o investigar. Para mí, repensar tus bloqueos y pensar que pueden estar relacionados con tu familia, hacerte las preguntas, buscar respuestas... esto me parece ya un ejercicio muy potente. Seguro, tiene toda la pinta de serlo.
—Bueno, tú lo has hecho. Y sé que hay muchos profesionales del crecimiento personal que proponen trabajar esto mismo con otras técnicas; pueden ser las constelaciones familiares o la psicogenealogía, el psicodrama, la metagenealogía de Jodorowsky o la psicosomática clínica. Y de hecho, yo he leído de todos los profesionales que se dedican a poner en valor el pasado familiar para aprender de ellos. Pero estoy convencida de que lo que todos estos profesionales proponen les falta algo, que es acompañar a la gente en la investigación. Porque el hecho de hacerte preguntas y buscar respuestas fuera o dentro de la familia remueve muchísimo.
Y siempre un constelador o te dirá "tienes que investigar", pero bueno, ¿cómo se investiga? En las constelaciones no se investiga en principio, sencillamente haces la constelación y ahí emerge todo, es como una obra de teatro. Pero a lo mejor en privado puedes hacer antes un genograma para situar y para que el profesional sepa qué personajes poner en esa constelación y que van al final a hacer que tenga más movimiento o tenga más sentido.
Pero si al final en una constelación acabamos viendo que es la abuela la que ha puesto patas arriba todo el sistema porque está doliente y no ha superado una pérdida, y no sabemos qué pérdida es, puede funcionar el saber que se puede trabajar sobre eso, pero si conseguimos saber cuál es exactamente la muerta por la que nuestra abuela ya no levantó cabeza... y no levantó cabeza y lo sabemos porque no ha querido hablar nunca más de esto, que eso pasa mucho. Pues podemos llamar a las cosas por su nombre. Podemos decir: "es que murió Juan, que fue su primer hijo" y se sintió tan mal porque Juan además era el nombre de su padre que también había muerto hace muy poco y se le hizo un nudo tan grande de concatenar muertes de los Juanes más importantes de su vida que, bueno, todos los demás pues han sido casi invisibles.
Y entender... y no ponerle a tu hijo Juan. Esa sería una gran idea. O no emparejarte con un Juan, que eso también pasa mucho. O no ponerte a llorar el día de San Juan, por ejemplo, que no te dé la morriña justo... que no somos conscientes. Pero además es que Juan es uno de estos nombres que a nivel ya no solo sistémico sino a nivel colectivo es importante y entonces es una fecha muy señalada que hace que se despierten muchos duelos no concluidos. Es muy interesante.
—Entonces tú no utilizas ningún tipo de estas herramientas que has comentado. Tu técnica, digamos, o lo que tú ofreces es el acompañamiento en la investigación básicamente.
—Ese es mi punto fuerte. Acompañar a la gente a investigar o, si realmente no tienen tiempo, investigar yo por ellos. Y hay una comunicación de "mira lo que me acabo de encontrar", "puedes preguntar a tu madre si tiene algún dato más". Pero no es lo único que ofrezco, porque yo no creo que sea suficiente con investigar, que se produce cambios, pero acabar coleccionando familiares y antepasados en una base de datos y ya está, no acabaremos teniendo todas las respuestas.
Si nosotros podemos mirar ese árbol, fijarnos en las coincidencias de los nombres, si hay muchos Juanes o Josés o Marías, y ver cómo se transmiten los nombres, observar esos traumas, pensar en los relatos que nos han llegado acerca de esos traumas, fijarnos en las muertes tempranas o accidentadas y ver cómo cada miembro ha superado ese duelo más difícil de hacer que si se hubiera muerto un abuelo con 80 años que ya ha hecho todo el ciclo vital y que esto es lo que cada uno quiera hacer, ¿no? Morir en la cama con 80 años o más.
Y todo lo demás es difícil de procesar porque la muerte cada vez se aleja más de la cotidianidad y cada vez supone más sufrimiento, está muy poco integrada. Pues vamos a ese árbol, observamos traumas, observamos duelos por hacer, crisis, cómo la gente se ha adaptado a los cambios en su familia, a nuevos nacimientos, a nuevos matrimonios, a cambios de residencia... ¿cómo ha llevado eso? Y a través de ejercicios que he ido creando en estos seis años propongo hacer el análisis.
Pero es verdad que no soy de ninguna escuela, sino que me he dedicado a crear mi propia escuela. Eso sí, teniendo muy claro que si bien he innovado, no he creado la genealogía viva de la nada y que hay otros pensadores y otros genealogistas que han hecho un gran trabajo y que hay que mostrar a los demás, hay que enseñarle a la gente pues que existe el Ho'oponopono, que también lo puede usar para trabajar los duelos y los conflictos.
Así que en mi trabajo enseño a la gente que existe constelaciones, la biodescodificación y estas técnicas para que al final la gente, sobre la base de la genealogía viva, se acerque a otras terapias o a otras propuestas terapéuticas.
—Muy bien, pues muchísimas gracias Mireia. Dinos dónde te encuentra la gente.
—Puedes encontrarme en tataranietos.com y en Facebook, en Instagram y en Pinterest poniendo en el buscador la palabra "tataranietos". Ya veréis que soy muy activa en redes sociales porque de verdad tengo pasión por lo que hago y creo que tengo que divulgar esta nueva forma de entender la genealogía. No para ricos y presumidos, sino para todo el mundo, sea como sea. Uno de los pilares, si no el... bueno, ya lo hemos hablado, es la diversidad. Así que este Tataranietos tiene que ser para todo el mundo, si no pues no debería ser para nadie.
—Estoy contigo. El conocimiento, la información tiene que ser para todos.
Muchas gracias por escucharnos. Gracias por participar, por tus sugerencias, por tus likes y comentarios, por compartir los episodios del podcast. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Muchas gracias a Mireia por compartir con nosotros su experiencia de estos seis años de genealogía viva y su visión tan cercana a la nuestra. Gracias también a Kit Flus por la cesión de las melodías del programa.
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Y no te olvides de mantener la conciencia de que si cedes a otros tu responsabilidad, estás renunciando a tus derechos y a tu libertad. Que pases muy buenos días y excelentes noches. Hasta la próxima.