69. El Elemento Agua 2019. Con Jordi Gutiérrez
12 de diciembre, 2019
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Estamos transitando el paso del otoño al invierno, es decir del Elemento Metal al Elemento Agua 2019. ¿Qué significa esto y cómo nos afecta a nosotros?Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, organizada en párrafos para facilitar su lectura:
**Vida en Salud, Episodio 69. El elemento agua en 2019 y 2020 con Jordi Gutiérrez.**
Pues resulta que el 11 de diciembre entramos en la interestación, en los dominios del elemento tierra. Este es el momento en que os recomendamos empezar a hacer las curas que nos preparan para la siguiente estación y a tomar consciencia de lo que vamos a vivir en ella. Esos 20 días que van desde el 11 al 31 de diciembre son los más adecuados para aprovechar el tránsito por el elemento tierra, dejar atrás la energía del elemento metal que nos ha influenciado durante todo el otoño y enfocarnos en el nuevo ciclo que nos va a tocar vivir regido por el elemento agua, correspondiente al invierno.
Te doy la bienvenida al podcast Vida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valerio. Nosotros tenemos una forma diferente de entender y vivir la salud. Apostamos por una visión en que tú eres protagonista, protagonista de tu salud y de tu vida. Esto te convierte en la persona más adecuada para cuidar de ti y nadie sino tú debe hacerlo. Para eso te ofrecemos información, conocimiento, inspiración y motivación que te acerquen a ser capaz de tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de quienes dependen de ti. Tenemos un punto de vista muy amplio de la salud, así que no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros sí que lo están.
Ya sé que te había dicho que hoy íbamos a hablar de constelaciones familiares, pero es que se me había olvidado que ya entrábamos en la interestación y he dado prioridad a este episodio. Pero ya verás que aquí también vamos a hablar un poco de genealogía y de constelaciones familiares. Tal vez quieras repasar las características del elemento tierra, ya que va a ser el que vivamos con más intensidad estos próximos días hasta el 31 de diciembre. Entonces tienes un episodio dedicado a él en exclusiva en vidaensalud.es/podcast/57.
Y ahora ya, mediante este tránsito, vamos a empezar nuevo ciclo, ciclo que va a durar los tres meses de invierno. Si quieres puedes volver a escuchar el episodio 22 que dedicamos al elemento agua el año pasado. Y si no has oído demasiado sobre salud taoísta o medicina china o los cinco elementos, u hoy es la primera vez que escuchas el podcast, te recomiendo que también repases el episodio 12 que te introducirá a la comprensión de la teoría de los cinco elementos de la naturaleza según el Tao. Te dejo todos estos enlaces en las notas del episodio. Y es que, como ya vas viendo, cada elemento varía cada año; no es lo mismo el elemento agua que tuvimos en el 2018 que el que vamos a vivir ahora en el 2019. Y si sigues escuchando, te vamos a explicar por qué.
**Diana:** Hola Jordi.
**Jordi:** Hola Diana, ¿qué tal? Ya estamos aquí otra vez. Ya estamos llegando al intersticio del invierno, a la interestación. Por eso vamos a pillar a todo el mundo con tiempo para prepararse para el cambio de estación, que es cuando siempre avisamos de que viene un ciclo nuevo y vienen unas características diferentes, tanto del clima como de las patologías que le suceden.
**Diana:** Claro, sí, sí. Realmente es muy evidente que hay molestias que tienen que ver con la estación.
**Jordi:** Sí, hay años que son un poco raros en los que, claro, avisamos de que en el elemento metal las patologías de tipo resfriado son de vías respiratorias altas normalmente. Son de nariz y un poco de mocos en la garganta. Hay años que inexplicablemente viene la patología más acorde con el invierno, que son las otitis y las faringitis, las amigdalitis.
**Diana:** ¿En otoño dices?
**Jordi:** Deberían ser en invierno y algunos años ocurren en otoño. No sabemos si los virus están mutados, si están haciendo...
**Diana:** Sí sabemos que están mutados.
**Jordi:** Sí, bueno, ¿para qué nos vamos a engañar? Es decir, si esa biología es otra ya de la que era. Entonces no nos queda más remedio que tomar consecuencias de invierno en otoño. Es decir, si tenemos unas anginas o una otitis ya tenemos que atacar con mucha más virulencia al virus, aunque normalmente con la fórmula de plantas verbena, hipericón y manzanilla, sea cual sea el tipo de virus influenza, te lo cargas en más o menos días. Suelen ser tres infusiones diarias y cuando es un resfriado normal te lo cargas en tres días, cuando es un gripazo a lo mejor en más tiempo. Ahora las gripes duran mucho.
**Diana:** Son muy resistentes los virus a los tratamientos ahora.
**Jordi:** Sí, y muy considerados con las empresas, porque el trabajador no pilla fiebre, con lo cual puede ir a trabajar con gripe. Entonces se eterniza la gripe, no te la curas del todo, no haces una febrada importante que te haga sacar el virus en una noche y así puedes ir alegremente a trabajar tomándote los analgésicos y eternizando el moquillo.
**Diana:** Bueno, igual por eso también duran más, porque no acabas de ponerte muy enfermo.
**Jordi:** Exacto, deberías tocar fondo. El elemento metal que hablábamos, consecuencias un resfriado de vías altas, lo que requiere es tocar fondo, es decir, que el resfriado llegue a un estado febril con lo cual nuestro cuerpo expulsa todas las toxinas generadas por la batalla contra el virus. Y ya está. Y las que tenía acumuladas también de paso y aprovecha para hacer una limpieza. Exacto, único que ahí sí que depende un poquito de la constitución de la persona. Es decir, si eres una persona muy fuerte, serás capaz de soportar fiebres muy altas y te curarás muy rápido. Tendrás un resfriado muy molesto, muy sufrido, pero se te curará pronto. Una persona de constitución muy débil o que no se encuentra muy fina, va a necesitar más días porque no va a ser capaz de soportar una fiebre alta.
**Diana:** A estas enfermedades, a estos resfriados, gripes y así, se les llama también enfermedades de ajustamiento, ¿no? Como que ayudan a ajustar un poco el organismo de una estación a otra, de una situación a otra, que son un poco como positivas.
**Jordi:** Pues sí, un poquito de rinitis o de mocos, mucosidad nasal en otoño significa un ajuste. El hecho de que en otoño tengas una amigdalitis o una otitis ya es más serio. Realmente ya no es sólo un ajuste, realmente es que tu cuerpo está muy débil y se está enfriando. Y entonces ya nos vamos a enlazar con unas enfermedades de invierno que van a ser las mismas. Es decir, el elemento agua, que es lo que movemos hoy, representa la llegada del frío, el principio del frío. En principio va a ser el cambio pues sobre el 21 de diciembre, así que 9 días antes y 9 días después de ese 21 de diciembre estamos en no el elemento metal y no el elemento agua, sino en elemento tierra. Es decir, en el impás en el que nos preparamos de un clima otoñal, es decir, fresquito, a un clima invernal, es decir, frío, frío. El otoño es la desaceleración de la naturaleza. El invierno significa la paralización. Es decir, cuando llega el invierno en la naturaleza no se cultiva prácticamente nada. Con el frío, la nieve...
**Diana:** Es como el desierto del frío, el desierto de la nieve, el desierto del invierno. No hay nada más que eso que frío y aire, lluvia a veces.
**Jordi:** Sí, el desierto helado, ese vacío. Y la postal de la naturaleza pues es árboles secos y nieve. Nada se mueve, se sugiere un viento helado que no incita en absoluto a salir al exterior y la naturaleza está absolutamente quieta. Los animales viven de hibernar o de comerse todo lo que cosecharon en otoño. Es decir, según hablábamos de los ciclos de los cinco elementos, así como la primavera es la siembra y el verano la eclosión, en otoño es la cosecha y es cuando se guarda para el invierno. Es decir, vamos a comer en invierno en función de cómo hayamos aprovechado la energía del otoño.
**Diana:** Vamos a comer en invierno según cómo hayamos cosechado la energía del otoño. Esto tiene un sentido que va más allá de la cosecha misma.
**Jordi:** Sí, sí, sí, porque ahora que vivimos en un mundo empresarial en el que se exige a la gente con la misma intensidad todo el año, sin tener en cuenta los biorritmos de la naturaleza...
**Diana:** O nosotros mismos nos lo exigimos también.
**Jordi:** Sí, nos ponen la zanahoria y somos muy facilones, nos dejamos explotar enseguida. Sí, ya hablamos en otoño de que bueno, uno en primavera tiene mucha energía, todo el mundo hace su cartel publicitario, su venta. La gente está extrovertida, agresiva, el comercial está al 200% y es entonces cuando se siembra. En verano no se crea, no se produce, se vive un poco de rentas. Es decir, el verano es relajarse, todo lo que has sembrado en primavera fructifica o bien te vas de vacaciones y lo dejas en impás. En otoño se cosecha. Es decir, cuando vuelves de vacaciones, el trabajo que hay y los clientes y las ventas que hay es lo que sembraste en primavera. No se puede sembrar en otoño.
**Diana:** Sí, y además hay mucha cosecha. Cualquiera que trabaja en un huerto te lo dirá, que tiene mucho trabajo en otoño.
**Jordi:** Pero es de recogida, no es de siembra. No tiene que pensar, sale un fruto y lo coge, y lo guarda, y lo envasa o lo procesa. Entonces en otoño ya nos toca bajar el ritmo. La desaceleración de la naturaleza también ocurre en nuestros órganos. El sol no está para calentarnos la piel, así que el primer centímetro de nuestra piel está más frío. La sangre huye de ahí y tiende a proteger los órganos internos. Así que no tenemos sangre en los músculos suficiente como para hacer los mismos esfuerzos que en primavera. Si lo intentamos, enfermamos o nos hacemos daño. Esas son las patologías de otoño: mucha contractura muscular, lumbagos... y es por eso, por intentar mantener el mismo ritmo competitivo de la primavera. Es decir, la empresa te pone los mismos objetivos o más que en primavera, tú te sientes muy fuerte porque acabas de volver de vacaciones y a la semana te has roto ya. A la semana ya estás tumbado allí pidiendo socorro, poniéndote pañitos calientes en los riñones o en las cervicales. Y bueno, y no aprendemos mucho, ¿no?
**Diana:** Porque no lo asociamos. Ahora esto que nos estás diciendo seguro que nos irá bien.
**Jordi:** Sí, sí, es aquello de "no corras". Acabas de llegar de vacaciones, no te emociones, que te va a durar dos días el entusiasmo de volver de vacaciones, te va a durar 24 horas y la energía te va a durar 48. Luego viene la desaceleración consecuencia del clima.
**Diana:** Claro. Y ahora lo que toca es parar, pues...
**Jordi:** Exactamente. Es decir, si... pero hay que ir a trabajar igual. Sí, pero bueno, con un estado como de parada, ¿no? ¿Cómo se gestiona esto? Sí, sí, es que tiene su miga esto, eh. Ya verás que dentro de nada pues tendremos el año de la rata, el 2020. 25 de enero 2020 empieza el año de la rata y eso significa una hiperactividad en el sistema nervioso humano. Es decir, el mundo entero se vuelve hiperactivo. Y un reflejo de lo que será el año de la rata es el mes de diciembre, que es el mes de la rata. Mes de la rata que empieza pues los primeros días de diciembre, sobre el 6 o así.
**Diana:** Saturno y Plutón en Capricornio y Júpiter en Capricornio será el año que viene.
**Jordi:** Sí, va a ser divertido. Yo soy Capricornio y me estoy frotando las manos. El día que se baje Plutón de mi espalda voy a ser más feliz. Ya soy feliz solo de pensarlo.
**Diana:** Seguro, seguro que sí.
**Jordi:** Pues la rata... los plutonianos te comprendemos. Sí. Bueno, la rata también es un poco plutoniana, eh. Tiene un punto suicida.
**Diana:** Bueno, a lo mejor habrá quien no entienda nada de lo que estamos hablando. Pronto vendrá Irene a explicarnos un poco más sobre todo esto.
**Jordi:** Exacto, y en enero explicaremos quizá un poquito más sobre el año chino. Pero bueno, la energía del mes de diciembre, que es el mes de la rata en la astrología china, representa lo que representa el elemento agua. Es decir, el viento viene del norte predominantemente, así que el viento viene frío. Viene acompañado de agua consecuencia del mismo frío. Es decir, la nube que hay arriba...
**Diana:** Esta semana pasada hemos tenido una muestra de lo que viene.
**Jordi:** Sí, sí, va a ser divertido. Los próximos años son de frío. O sea, vienen tres años de cerdo, rata, búfalo, que equivalen a un mes de noviembre, diciembre y enero.
**Diana:** Sí, me lo dijiste, que era el invierno, el macroinvierno digamos.
**Jordi:** Microinvierno chino, sí. Pues va a estar bien. El elemento agua representa todo lo que es oscuro, el norte, ahí donde no ponemos las ventanas de los dormitorios en una casa de campo, ¿no? Esa es la zona en la que no habitamos porque es demasiado fría. Todo lo que viene del norte es frío, oscuridad y nos produce una inmovilidad en la que si te has tirado alguna vez a una piscina helada en febrero e intentas decir algo cuando sacas la cabeza, lo único que te sale es un gemido. Una cosa así como cuando intentas chirriar una puerta. Pues el sonido del elemento agua es el gemido. Es decir, cuando hace tanto frío que nos quedamos contraídos absolutamente y parece que se ha acabado nuestra vida. Parece que ya no nos vamos a poder mover nunca más. Como cuando te zambulles en la piscina helada y descubres que no te obedecen los músculos. Que tienes que ordenárselo muy fuerte para que te obedezcan.
Entonces, lo que ocurre es que ese frío que te contrae todo, incluido los vasos sanguíneos, te aumenta la presión arterial. Eso provoca un subidón de adrenalina, es decir, esa sensación de haberte tomado un café y entonces sacas la fuerza de voluntad para moverte. Así que diciembre y la energía del centro del invierno representa todo aquello que nos hace encogernos de frío y nos provoca un acto volitivo por el cual vamos a generar un movimiento. Porque si no nadie sobreviviría al invierno. Si nos quedáramos encogidos de frío esperando la muerte, pues evidentemente moriríamos. Por eso el elemento agua se asocia con el miedo y la actitud positiva del elemento agua es la voluntad.
De la inmovilidad absoluta nace un golpe de suprarrenales que nos levanta. Del miedo se genera un movimiento que nos va a llevar a lo que se llama la rabia del elemento madera, la energía inicial, el primer movimiento de la primavera. Sí, que es imposible casi hacerlo desde la nada. El movimiento de la primavera se produce espontáneamente, es como cuando te levantas de la cama de golpe sin pensar. Si te levantas de la cama poco a poco tardas horas en levantarte. Te es imposible. Al final tiene que ser un acto de voluntad en el que dices "me levanto", flas, sin pensar. Y no te das cuenta y ya te has levantado. Y entonces sigues la inercia. Eso sería el elemento madera que es la primavera. Eso se produce por la sensación de frío, inmovilidad y miedo que produce el elemento agua. Es decir, ahí estamos decidiendo si sobrevivimos o no.
Así como el otoño representaba la tristeza, en la tristeza nos podemos quedar indefinidamente si no hay esa sensación de tocar fondo, llegar a la extrema desesperación, que eso sería el invierno, el elemento agua, y desde ya decir "así no puedo vivir". Es decir, triste puedes vivir. Mejor que peor y con alguna pastillita y aprovechando la energía de "pobre de mí" y la compasión de los demás, puedes hasta vivir medio bien. Por eso para salir de esa tristeza tienes que tocar fondo, caerte del todo y decir "no, no, así no quiero vivir, quiero vivir de otra forma o morir". Y entonces tu instinto de supervivencia te siente morir y te saca de ahí. Te pone en marcha.
**Diana:** O no.
**Jordi:** O te mueres. Es decir, o te quedas congelado. O desconectas tu cerebro y te sumes en una enfermedad degenerativa en la que ya pierdes la cognición. Por eso, bueno, un poquito el invierno nos sugiere la inmovilidad, pero esa inmovilidad no puede durar mucho tiempo.
**Diana:** No, hasta primavera.
**Jordi:** Exacto. Y tenemos que ir alternando, claro, estos tres meses no nos los podemos pasar metidos en el congelador, inmóviles.
**Diana:** No, mejor al lado de la estufa.
**Jordi:** Sí, también. Pero te entran ganillas de salir corriendo, además para eso nos ponen todas las lucecitas y la música por ahí fuera, para que nos movamos. Y ocurre una cosa: que el elemento agua, el frío, el encogimiento y el miedo —miedo es igual a frío a nivel de síntomas— te provoca también la necesidad de salir corriendo de vez en cuando, porque esa inmovilidad te da sensación de pobreza, de falta de sustento. Es decir, tienes la sensación de que vas a morir ya no sólo de frío sino también de hambre. Faltan cosas en la despensa.
**Diana:** Pues es curioso, yo lo he empezado ya a notar, esto es verdad. El miedo y como esta inseguridad del sustento, sobre el sustento.
**Jordi:** Sí, sí, nos entran incluso miedos económicos, aunque no estén justificados. El frío mueve todos los mecanismos de nuestros miedos. Porque claro, nos encoge los riñones. Lo que más se nos encoge son los riñones. Lo que más rápido se nos enfría a la mayoría es la planta de los pies. Eso conecta directamente con el riñón y ese frío te da una sensación de vulnerabilidad que hace que te sientas pobre, falto de comida, falto de recursos, falto de cariño.
**Diana:** Claro, o sea si coges frío te afecta más la emoción del invierno, claro.
**Jordi:** Sí. Además si tienes frío es porque nadie te abraza, evidentemente. Así que te abrazas tú con una manta, te buscas el calor del fuego, te das comida o bebida para sentir que te estás alimentando. De alguna manera te estás fabricando un útero. Cuando hace frío fuera y en casa te das cuenta de que te falta arroz, por ejemplo, es mucho más grave que si en verano te falta arroz. Es decir, la falta de un elemento culinario en invierno o no tener dinero en efectivo y tener que ir al banco a sacarlo significa salir al exterior helado y buscar recursos. Así que un poco nos sentimos como los seres más primitivos antes cuando realmente estaban en una cueva y no tenían nada que comer y tenían que salir sí o sí a buscar algo. Tronca con esa sensación de pobreza. Y estoy seguro de que esta es una de las razones por las que la gente compra demasiada comida en Navidad.
**Diana:** Claro. Lo de las comilonas y así también puede ser.
**Jordi:** Sí, sí, sí, es un exceso en el que hacemos una ostentación de...
**Diana:** El mes de Sagitario por eso.
**Jordi:** Sí, pilla mes de Sagitario. Y eso es exceso. Sí, ya son unas aspiraciones elevadísimas. Sí. ¿Después de todos los excesos qué pasa? Pues el Capricornio, igual que el búfalo del horóscopo chino que representa al mes de enero, se pone a trabajar simplemente durante el mes de enero.
**Diana:** Para recuperar los excesos cometidos en el mes de Sagitario.
**Jordi:** Hacerse su jornada laboral sin rechistar y todos los días igual. Y empieza a controlar las finanzas, empieza a ahorrar, empieza a organizar el dinero. Diciembre el caos y en enero empieza el orden. La rata en diciembre un poco nos sugiere eso también. La rata es un bicho que tiene mucho miedo porque tiene muy pocos recursos. Es decir, siempre tiene que estar saliendo a buscar algo para comer. No tiene la posibilidad de guardar. Además las ratas son muchas, no están solas. Si tú guardas algo en tu madriguera se lo comerán las otras ratas. Las ratas incluso compiten entre ellas.
**Diana:** ¿Sabes que se me ha metido una ratita en casa? Yo vivo en el campo. Se ha metido en un rincón y ahí está muy bien y como ya no la persiguen los gatos porque no la pillan porque está en un sitio escondida que no acceden...
**Jordi:** Sí, vale, esa es astuta la rata. Esa va a dar faena. Sí, la rata es el bicho más astuto que hay. Es la que le ganó la partida al búfalo en la carrera de los 12 animales. Por astucia. Sí, se le fastidió al búfalo y al gato. Al búfalo porque se le subió encima y saltó por encima de su cabeza y llegó la primera. Y al gato porque le prometió despertarle para salir temprano por la mañana a la carrera y no lo hizo. Así que por eso la rata es la primera del horóscopo chino representando el primer mes y el centro del invierno, la mitad del invierno. Es decir, aquel bicho capaz de sobrevivir en lo más áspero del clima de la naturaleza. La rata representa el puro instinto de supervivencia. Es decir, tiene mucho...
**Diana:** Qué es lo que vamos a experimentar bastante ahora, ¿no? También en este invierno porque estamos en la antesala del año de la rata, ¿no?
**Jordi:** Sí, sí, va a ser un año competitivo todo el 2020. Supercompetitivo. Además va a durar como 13 meses porque empezará muy pronto el 25 de enero y acabará el 21 de febrero de 2021. El año de la rata empieza el 25 de enero en lugar de a tantos de febrero. Va a ser rápido. O sea va a llegar pronto y se va a establecer. Y claro, la rata representa eso: el miedo absoluto, ese miedo de tocar fondo que la hace no inmóvil sino hiperactiva.
**Diana:** Hiperactiva, claro. Ya ha salido disparada ya.
**Jordi:** Sí, la inmovilidad era el cerdo. El mes de noviembre y el año 2019. Una energía de inmovilidad, de quedarse en el sofá quietecito y calentito. Llega el frío, llega el hambre, se acaban los recursos de otoño, te has comido toda la matanza y los higos y todas las confituras, las castañas, todo, la calabaza... En diciembre no hay nada y te vuelves loco por luchar por un pedazo de comida. Y eso es lo que hace la gente en diciembre y por eso deberíamos cambiar la Navidad y ponerla otro mes. Por ejemplo en noviembre.
**Diana:** Y además también es como antinatural la energía esta de la Navidad, o al menos como la llevamos. El otro día estaba escuchando a un cabrero que explicaba que en Navidad le piden muchos cabritos. Pero es que en Navidad no hay cabritos, las cabras crían en primavera. No corresponde. Navidad es una tradición católica, digamos, ¿no?
**Jordi:** Sí. Como el espíritu que tiene la religión católica que viene del cristianismo, ¿no? Es un poco el como "vale, pues a las últimas consecuencias vas y compartes". Cuando ya no te queda nada vas y compartes. Sería un poco el espíritu primigenio, ese paradigma de la visión de lo que es la humanidad, que tiene que ver con Piscis.
**Jordi:** Sí, esa es la parte buena, digamos, la parte caritativa de la religión. La otra parte es la que, como todavía tenemos al Dios que castiga ahí en la mente, lo que hacemos es competir entre nosotros para ser los mejores hijos de Dios. Y entonces se acaba convirtiendo en una ostentación de a ver quién pone más comida en el plato. Es verdad. A ver quién os llena más la mesa, quién hace... En lugar de ser el "sacar todos estos recursos para compartir" es "mira todo lo que tengo". Al final siempre te acaba dejando ese mal sabor porque la intención no es pura.
Y claro, eso ocurre no porque seamos mala gente, sino porque el mes de diciembre todo el mundo está luchando por su supervivencia en su mente animal, en su mente irracional, y por lo tanto no somos caritativos, somos competitivos. Es nuestra propia naturaleza la que nos mueve a ello y a lo mejor pues seríamos mucho más majos en noviembre o más solidarios en verano. Pero bueno, digamos que es el reto que se nos plantea. Está hecho así como para tomar consciencia de que nuestro instinto tiende a ser competitivo. Debemos verlo porque sobre todo en los momentos de mayor frío, miedo y sensación de vulnerabilidad es cuando tiene que salir nuestra mente racional y nuestro corazón generoso. Es decir, si somos capaces de ser compasivos en invierno, en pleno invierno, vamos bien; nuestra evolución está yendo por el lado correcto.
Claro, así que bueno, es una buena prueba, está bien. Aun así diciembre nos deja exhaustos en nuestro bolsillo, en nuestras fuerzas y en nuestras emociones de tanto ver familia que hace tiempo que no ves...
**Diana:** Y remover cosas del pasado.
**Jordi:** Sí, reencontrarte con los viejos conflictos, que eso ya es un estrés a nuestro sistema emocional. Tendríamos que ir a las fiestas navideñas con las indicaciones que nos dio Mireia en el episodio anterior y hacer nuestro árbol genealógico, por lo menos empezar a hacerlo para empezar a ver cuáles son los conflictos que hay en ese sistema familiar que no están resueltos y que estamos encarnando todos los miembros de la familia. Porque eso está pasando siempre. Iría bien constelar antes de Navidad o hacer un "aikan", ese retiro budista en el que te dedicas al perdón durante una semana. Y un poco pues no tenemos que echarnos la culpa, también es el clima, es una prueba dura ser compasivos en Navidad.
**Diana:** Y que hay muchos conflictos sin resolver en nuestros ancestros también, que estamos en un bucle que no tiene tanto que ver con nosotros sino con el propio sistema familiar también. Eso también ayuda a liberarte según qué presiones que vives.
**Jordi:** Sí, es emocionante y además diciembre te deja como si te hubieran dado una paliza y llega enero y te vuelven a colocar en la rutina y ya no hay más. Es decir, hasta el verano no vas a tener oportunidad de hacer un receso un poco, una valoración de lo vivido. Así que lo único que podemos hacer es prepararnos pues emocionalmente cada uno como quiera, orgánicamente va bien irse preparando para el frío de diciembre, calentar los riñones, calentar los pies. Es muy bueno al primer conato de resfriado, al primer síntoma de que tienes un enfriamiento, llegas a casa por la noche y te haces un baño de pies caliente a temperatura creciente. Es decir, metes los pies en el barreño de agua caliente y al lado tienes un cazo de agua previamente hervida y le vas añadiendo agua caliente al barreño para que el agua esté todo lo caliente que tú puedas soportar.
**Diana:** Que además la tolerancia va aumentando, cada vez es más caliente. También está Hildegarda de Bingen que recomendaba utilizar pieles de animales para envolver los pies, o sea usar calcetines de lana, es útil.
**Jordi:** Sí, se trata de calentar los pies. Si metes un baño a temperatura creciente se trata de luego sacar los pies antes de que se enfríe el agua. Claro.
Muchas gracias por escucharnos. Gracias por participar, por tus sugerencias, por tus likes y comentarios, por compartir los episodios del podcast. Gracias por estar dándole sentido a Vida en Salud. Gracias a Jordi por compartir sus conocimientos con nosotros que vienen de una tradición tan antigua como la medicina china. Y gracias también a Ketsa por la cesión de las melodías del programa.
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Y no te olvides de mantener la consciencia de que si cedes a otros tu responsabilidad, estás renunciando a tus derechos y también a tu libertad. Nos reencontramos la próxima semana hablando, ahora sí, de constelaciones. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!