76. Conocer lo que te indica el dolor
31 de enero, 2020
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Conocer e identificar el dolor es algo importante para darte cuenta de qué te está pasando. Así que vamos a conocer las características del dolor.Transcripción del episodio
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Aquí tienes la transcripción literal del audio, dividida en párrafos para facilitar su lectura:
**Bida en Salud, episodio 76. Los mecanismos del dolor.**
Los años que estuve dando clases de danza, de las lecciones que más repetía a mis queridas alumnas era que es importante conocer el espectro del dolor. Y resulta que Lidia, una oyente del programa y suscriptora de la lista, me pidió que hablara de la cervicalgia y la lumbalgia. Y esos son dolores. Subjetivamente lo que tú experimentas, tu problema es el dolor. Luego está todo el cuadro médico que quiera decir y pueda decir sobre ello. Pero como el propósito aquí es estimular e impulsar tu capacidad para gestionar tus conflictos y problemas de salud o evitar llegar a tenerlos, pues empiezo por lo principal: identificar, conocer y comprender el dolor.
Aprovecho para señalar que esta es otra de las cosas importantes de las que deberíamos estar hablando. Y fíjate que no hablamos. Del dolor generalmente solo nos quejamos. Y no, al dolor hay que poder identificarlo como lo que es en cada caso, y en este episodio entenderás por qué. Y es que, aunque no estés sufriendo episodios de dolor, conocerlo va a ser igualmente importante porque el día que te enfrentes a alguna manifestación de dolor te va a ser útil esta preparación.
Si es la primera vez que escuchas este programa, te doy la bienvenida al podcast Bida en Salud, el podcast que te inspira a llevar una vida saludable. Esta propuesta es mi iniciativa y yo soy Diana Valerio. Nosotros tenemos una forma diferente de entender y vivir la salud, apostando por una visión en que tú eres protagonista, protagonista de tu salud y de tu vida. Esto te convierte en la persona más adecuada para cuidar de ti y nadie sino tú debería hacerlo. Por esto te ofrecemos información, conocimiento, inspiración y motivación que te capacitan para tomar las decisiones más acertadas sobre tu salud y la de quienes dependen de ti. Tenemos un punto de vista muy amplio de la salud, así que no te extrañe encontrar por aquí información sobre los muchos aspectos que afectan a la vida y que no se suelen vincular con la salud, aunque para nosotros sí que lo están.
Y bueno, habiendo dado la bienvenida a los nuevos miembros, te diré que para empezar he hecho un mix de las definiciones ya establecidas por las organizaciones que estudian y definen el dolor, o sea que son expertas en este tema. Y creo que ha salido una definición que no está nada mal, a ver qué os parece. Diríamos que el dolor es una experiencia sensorial o emocional desagradable, subjetiva, personal e intransferible, asociada a un daño tisular y también no fisiológico, real o potencial, acompañada de una respuesta que puede ser afectiva, motora, vegetativa y hasta de la personalidad incluso.
Es decir, que el dolor es algo propio que solo puede sentir uno mismo, que nadie puede sentir el dolor de otro por más que empatice. Que además es una experiencia desagradable provocada por un daño real o potencial, físico o no físico, y que nos afecta de forma multidimensional. El dolor es el resultado de todo un mecanismo corporal que casi, o no tan casi, es un mecanismo de defensa. Verás por qué.
El dolor está causado por el estímulo sobre los nociceptores, que son unas terminaciones neuronales que tenemos en todas las partes del cuerpo. Pueden ser superficiales, como en la piel, o profundas, como en los órganos, y están especializados en recibir estímulos específicos que pueden suponer peligro, daño o lesión a nuestro cuerpo para hacernos conscientes de que algo nos está amenazando. Los nociceptores, estas neuronas que despiertan la alerta, cuando son estimulados emiten señales de dolor al sistema nervioso central, la médula espinal y el cerebro, y lo hacen para establecer la alerta corporal.
Pueden ser estimulados por contacto o por acción de sustancias que se liberan en el organismo. Estas sustancias son, por ejemplo, la histamina, la bradicinina, el potasio, la serotonina, la acetilcolina, el ATP (que es la energía de la célula, el adenosín trifosfato), la sustancia P (que yo no conocía, que he conocido ahora investigando sobre el dolor, que presumiblemente es la encargada de modular la respuesta al dolor crónico). Y todo esto es el montaje de nuestro organismo para que nosotros nos enteremos de que está pasando algo y de qué es lo que está pasando.
Por eso no todo el dolor es igual, tiene sus diferencias que nos indican las diferentes causas que lo originan. Así que es una señal valiosa para el diagnóstico clínico. Entonces, para entender mejor la naturaleza del mismo, clínicamente es clasificado según algunas de sus características. Yo he usado aquí las que me parecen más coherentes para el nivel de conocimiento en que vamos a movernos en este episodio. Luego, si queréis profundizar más, me lo decís a través del formulario de contacto o, si formas parte de la lista, me lo comentas por email y profundizaremos más. Te dejo en las notas del programa el enlace para ir al formulario de contacto y el enlace para suscribirte a la lista.
Una de las características que se utilizan para definir los diferentes tipos de dolor es la evolución del dolor, por ejemplo, que sería un dolor que evoluciona de forma aguda o que evoluciona de forma crónica. El dolor agudo tiene una función biológica, que es advertir al organismo de un daño inminente y además le informa de cuál es su naturaleza y la localización en un tejido. O sea, que te dice qué está pasando y dónde. Te dice qué está pasando si lo sabes identificar, claro; de ahí la importancia de conocerlo. Gracias a esa sensación desagradable podemos preservarnos de daños mayores.
Por ejemplo, si vas a coger un vaso que está demasiado caliente, percibes el calor como una agresión, algo doloroso que hace que retires la mano. Si la cascada del dolor no interviniera o si no pudieras identificar esa señal, seguramente te llegarías a quemar, incluso gravemente, ¿verdad? Bueno, pues el estímulo que produce el dolor, lo que sería el vaso demasiado caliente, puede ser externo, como el vaso, o interno, como veremos más adelante. Y la intensidad del dolor normalmente es proporcional a la intensidad del estímulo que lo desencadena. O sea, que cuanto más caliente está, más te quema y más te duele, o que cuanto más fuerte es un golpe, más te duele también. Eso ya lo sabemos todos, ¿no?
El dolor crónico es un dolor constante, que se prolonga en el tiempo y que no cesa. O sea, un dolor que está siempre, que no deja de doler nunca y que podríamos decir que tiene consecuencias multidimensionales porque puede provocar ansiedad, limitar y reducir la movilidad, alterar el sueño y el apetito. Además, esta experiencia de dolor constante genera en nosotros un abanico de emociones que van desde la tristeza profunda o la depresión a la rabia y la violencia. Incluso puede llegar a cambiar nuestro carácter.
La causa de este tipo de dolor, el dolor crónico, puede ser una enfermedad "natural" entre comillas, una lesión o daño debido a un accidente o a una iatrogenia médica. Entrecomillo enfermedad natural porque no hay nada de natural en la enfermedad; yo la considero una consecuencia de la desnaturalización de la naturaleza, de nuestra propia naturaleza y de la naturaleza que nos acoge y somos. Así que, así como el dolor agudo es biológico, que se muestra como un mecanismo de defensa de preservación de la integridad y de la vida, el dolor crónico nos indica una destrucción.
Los cuerpos, como todo lo que existe, tienen ciclos de generación, crecimiento, maduración, degeneración y desaparición. Pues igual que el dolor agudo está preservando las fases de generación, crecimiento y maduración, el dolor crónico está asociado a la fase de degeneración. De ahí la importancia de hacer lo posible para evitar que un dolor llegue a cronificarse. Y es para esto que es importante que lo conozcas tan en profundidad como te sea posible, que puedas reconocerlo, identificarlo y actuar en consecuencia.
A nivel relacional y social, la causa que origina el dolor crónico y el propio dolor limitan y disminuyen nuestras capacidades, disminuyen la calidad de vida y además nos impiden cumplir con nuestras obligaciones. El dolor es una de las principales causas de las bajas laborales, o sea, de que la gente no vaya a trabajar. Los dolores crónicos más generalizados en nuestro tiempo son la lumbalgia y la cervicalgia, y las causas de estos dolores pueden ser varias, pero ya lo veremos en otro momento. Lo veremos porque me he comprometido con Lidia a hablar de ello, pero después de esta introducción al dolor.
Ahora lo que quiero explicarte es qué es la iatrogenia, que te la he nombrado. Y la iatrogenia es aquel problema que viene causado por la aplicación de tratamientos o protocolos médicos como cirugías, tratamientos o incluso pruebas diagnósticas. Fíjate si es común que hasta tiene palabra que lo define. Ejemplos de dolor iatrogénico serían el dolor lumbar, cervical, en los hombros, los brazos, etcétera, después de haber recibido tratamiento de irradiación, quimioterapia o por lesiones en la médula ósea después de una epidural o una biopsia medular.
Y dicho esto, seguimos con los tipos de dolor y vamos a ver un tipo de dolor que se define por la estructura que involucra. Y aquí vamos a entrar en los mecanismos fisiopatológicos del dolor, que son los mecanismos que están en el cuerpo físico y que suponen patologías. Y una patología es una disfunción del organismo. Y uno de estos es el dolor nociceptivo. Y se llama así cuando los receptores nociceptivos se estimulan de forma fisiológica, o sea, cuando cumplen con su función de alarma que nos avisa de que algo está pasando que pone en peligro nuestra integridad.
Los receptores nociceptivos son aquellos que reciben un estímulo y lo identifican como negativo y lo transfieren al sistema nervioso central como dolor. Son terminaciones nerviosas y cumplen esta función de alarma que nos avisa que algo está pasando que pone en peligro nuestra integridad. De estos receptores neuronales, los nociceptores, en el cuerpo hay muchos y están distribuidos en la piel y las mucosas, y también en las estructuras profundas como los huesos, los ligamentos, los tendones, los vasos sanguíneos y linfáticos, las vísceras, los órganos y abarcan sistemas corporales completos. Y están ahí como la guardia real, vigilando para responder y notificar a nuestro sistema nervioso central la presencia de agentes nocivos o potencialmente nocivos.
Agentes que pueden ser mecánicos, como por ejemplo un pinchazo o una presión; térmicos, frío o calor, exceso de frío o exceso de calor; y químicos, como sustancias tóxicas o la inflamación, que también se desencadena por factores químicos. Y la emanación del dolor puede proceder del estímulo sobre diferentes aspectos fisiológicos, lo que crea dos divisiones más: el dolor somático y el dolor neuropático. A ver si consigo explicártelo bien.
El dolor somático se produce por la excitación anormal de los nociceptores, que son estas terminaciones neuronales que perciben los estímulos que va a traducir como dolor porque son amenazas. Entonces, el dolor somático se produce por la excitación anormal de nociceptores que provienen de estructuras como la piel, el músculo, el hueso, las articulaciones y las partes blandas del cuerpo. Es un dolor localizado, punzante o pulsátil, o las dos cosas a la vez, que se irradia siguiendo trayectos nerviosos y es fácil de identificar. Me duelen las muelas, me duelen las tripas, me duele la rodilla, etcétera.
El dolor nociceptivo somático es más preciso sobre la piel y las mucosas que en estructuras orgánicas profundas. Es mucho más fácil de localizar exactamente dónde te duele sobre la superficie del cuerpo que dentro del organismo. Así que también se ha dividido en estas dos características diferenciales, que son la superficial y la profunda. El dolor superficial es el que se origina en las membranas de la piel o las mucosas superficiales. Por ejemplo, pues el que te producen pequeñas heridas, quemaduras de primer grado, etcétera.
Y el dolor profundo es el dolor que se siente en los músculos, en los huesos, en las articulaciones, en los ligamentos, tendones, vasos sanguíneos, vasos linfáticos, fascias. Como por ejemplo, esguinces, roturas de huesos, dolor miofascial. Aunque el dolor miofascial pertenece a un universo mucho más complejo que trataremos más en profundidad en otras publicaciones.
Y uno de los dolores así profundos se da en el dolor visceral, que se origina en mucosas y serosas de los órganos, en músculos lisos y vasos. Se puede describir como un dolor sordo, difuso, y como una especie de presión o tracción, como si te apretaran o si te tiraran. Las serosas de los órganos son membranas que están compuestas por dos finas capas de células epiteliales de piel que tapiza las cavidades de los órganos, como por ejemplo la pleura que empaqueta los pulmones, el peritoneo que tapiza los órganos digestivos y el pericardio que envuelve el corazón. Es por ejemplo el dolor de un cólico de riñón, de vesícula, o un dolor por infección intestinal.
Este tipo de dolor nociceptivo, que viene de las estructuras más profundas del cuerpo, lo percibimos en las áreas de los músculos que tienen una inervación a nivel de la médula espinal que es común con la víscera en que se origina el estímulo del dolor. Por ejemplo, duele el músculo abdominal cuando el intestino está en gastritis, o el cuadrado lumbar (los músculos de la espalda) cuando el riñón está colapsado o está con un cólico, etcétera. A este dolor se le llama dolor referido y sobreviene muy poco después de que se inicie el dolor visceral. Y tiene la característica de que puede permanecer activo incluso si ha cesado el estímulo en la víscera en que se ha originado. La infección intestinal puede estar curada y el intestino no estar emitiendo dolor, pero todavía estás sintiendo las punzadas en el músculo abdominal.
El dolor referido es un síntoma que ayuda incluso al diagnóstico clínico. Por ejemplo, el dolor referido del brazo cuando hay un infarto de corazón, un infarto agudo de miocardio que se llama clínicamente. Te dejo en las notas del programa una tabla que expone bien las diferencias entre dolor somático y dolor visceral. Está interesante observarla.
Luego tenemos el dolor neuropático. Y aquí pon atención, por favor, porque esto es un poco complicado y no sé si voy a conseguir explicarlo claramente. Lo voy a intentar por eso. El dolor neuropático es el dolor que genera una lesión o disfunción primaria en el sistema nervioso que produce un daño en las fibras nerviosas y hace que emanen el impulso de dolor de ellas mismas, en lugar de de en las terminaciones nerviosas en que de forma natural reciben el estímulo. Una disfunción primaria es la patología que surge después de una intervención médica, una iatrogenia para aclararte porque igual no lo sabías.
Entonces, lo que sucede es que una intervención iatrogénica o una agresión mecánica (un accidente de moto por ejemplo) produce un daño en las fibras nerviosas y ellas mismas emanan el estímulo de dolor sobre ellas mismas hacia el sistema nervioso central desde esa misma lesión. Por poner un ejemplo de iatrogenia: en una intervención quirúrgica especialmente complicada se hiere un nervio y, como consecuencia de esta lesión, ese nervio queda como irritado y está constantemente emanando señales de dolor desde ahí hacia el sistema nervioso central.
O un accidente automovilístico en que el accidentado se da un fuerte golpe contra el asfalto y el impacto se produce justo sobre un nervio y este nervio se rompe parcialmente. Entonces ese mismo nervio emana constantemente señales de dolor desde esa rotura, desde esa parte que se ha roto hacia el sistema nervioso central. O sea, desde sí mismo, en lugar de usar las terminaciones nerviosas. Es como si un conmutador eléctrico, o sea un interruptor, se quedara encallado y no pudieras apagar la bombilla que regula, que por más que le dieras se quedara siempre encendida. Pues la luz aquí sería el estímulo doloroso. Es un ejemplo un poco tosco, pero espero que sirva para hacernos una idea porque en realidad es algo más complejo que esto.
Y a ver si consigo explicarlo bien, porque verás, el mecanismo natural del dolor es como sigue. Primero recibes un estímulo externo al sistema nervioso, que puede ser externo a tu cuerpo como el vaso quemando del ejemplo de antes, o interno como por ejemplo el dolor articular o la infección intestinal, ¿vale? Luego las terminaciones nerviosas lo reciben y envían la señal de dolor, esa señal de alarma, al sistema nervioso central. El cerebro valora la situación echando mano de la información de que dispone, tanto biológica como experiencial o documental. Toda la información utiliza. Y una vez ha identificado qué está pasando, cuál es la gravedad de la situación y cuál es la respuesta adecuada en cada caso, la envía de vuelta desde el cerebro por el sistema nervioso hacia la zona de donde proviene el estímulo y nosotros actuamos.
Bueno, hacia donde haga falta actuar, ¿vale? En este caso, por ejemplo, sería apartando la mano del vaso que quema o, por ejemplo, frenando el impulso de movimiento si vamos a darle una patada a un balón y una vez hemos lanzado la pierna nos damos cuenta de que no es un balón sino una piedrota enorme. Pero el dolor neuropático no funciona así. Está producido por estímulo directo del sistema nervioso central de un nervio periférico sobre sí mismo y se proyecta en las regiones inervadas por los nervios dañados.
Por ejemplo, si la agresión o lesión está en el nervio ciático, estará enviando impulsos de dolor al sistema nervioso que sentiremos en la cadera y a lo largo de la pierna, que son las zonas que este nervio inerva, valga la redundancia. O por todo el largo del brazo y el cuello si es algún nervio del plexo braquial. Las personas que vivan este dolor lo describirán como un dolor punzante, quemante, irritante, y lo experimentarán acompañado de hormigueos, seguramente, de sensaciones táctiles anormales como esa sensación de como tener corcho, como tener un miembro de corcho o de adormecimiento, ¿no? De episodios de dolor intenso, de sensaciones exageradas (por ejemplo, pues ir a tocar algo y sentir el tacto de esa superficie exageradamente con mucha más intensidad), o sensación de dolor ante estímulos que normalmente no son dolorosos (como por ejemplo pues llego y te doy te doy la mano, por ejemplo, y tú lo percibes como que estoy apretando mucho y yo no estoy apretando en realidad, ¿no? Y otra persona lo percibiría como que no estoy apretando). O te das un golpecito suave y lo percibes como un golpe muy fuerte que te ha producido un dolor muy intenso, pero te das cuenta de que en realidad ha sido un golpecito suave.
El dolor neuropático es un dolor disfuncional, es decir, que no tiene ninguna función biológica. Es como un dolor que se ha vuelto loco. Y los especialistas se ven totalmente desconcertados frente a estos dolores. Otro ejemplo de dolor neuropático sería el de las personas que sufren diabetes, que pueden tener una complicación llamada neuropatía diabética, que no es más que un daño que produce en las fibras nerviosas el exceso de azúcar en los fluidos corporales y que afecta mayoritariamente a las piernas (o sea, les duelen las piernas porque los nervios han sido agredidos por el exceso de azúcar). O el dolor en el miembro fantasma, que siente una persona en un miembro que no tiene, que ha sido amputado. O la neuralgia post-herpética, que es un dolor que se sucede a las ampollas del herpes y se mantiene aunque estas ya hayan desaparecido.
Y por otro lado, en muchas de las personas que sufren dolor lumbar crónico o dolor oncológico producido por un tumor cancerígeno, se combinan el dolor neuropático por lesión de las fibras nerviosas y el nociceptivo por recepción natural de estímulos que envían impulsos de dolor al sistema nervioso central. O sea, que en estos padecimientos hay tanto lesión o daño en las fibras nerviosas como agentes estimulantes que lo producen, como por ejemplo la inflamación podría ser.
A veces el dolor puede no estar directamente relacionado con el desencadenante, como pasa con el dolor psicogénico, que es el que no está causado por ninguna causa fisiológica, que se atribuye a una causa psíquica o psicológica. Y aunque está muy diagnosticado, no es tan usual, no es tan frecuente. No se suele dar en las personas y cuando se da suele ser asociado a, por ejemplo, el dolor crónico que sí tiene una causa fisiológica. Generalmente se le asocia eso a causas psicológicas que requieren tratamiento psiquiátrico o psicológico.
Pero también puede ser una forma en que el cuerpo opta para comunicarse con nosotros. Aunque a nivel clínico esta causa no se contemple, yo estoy convencida de que es una realidad. No porque me lo imagine, sino porque he sido testigo de este tipo de dolor muchas veces. Sin ir más lejos, en este podcast concretamente en el episodio 61, Alejandra Hernández, que es osteópata miofascial, nos explicó una causa de dolor psicogénico que en principio no requiere de tratamiento. Muchas veces, si no todas las veces, es necesario pararse a escuchar qué nos está comunicando el cuerpo con ese estímulo que sentimos.
Y esto vale tanto para el dolor psíquico o psicogénico como para cualquier otro tipo de dolor. Aunque en el dolor psíquico es especialmente significativo. Solo escuchando podemos identificarlo e intuir su origen, incluso podemos comprenderlo. Comprender sus causas y tener en cuenta lo que nos está señalando como dolor en nuestra dinámica vital. El dolor psicogénico puede ser que te esté indicando que pongas distancia a un hábito o una relación que te está limitando en tu crecimiento. Que cambies de posición de tu cama o incluso que cambies de casa. Que te aproximes a tu madre o a tu padre o a tu hijo o a tu hija o a tu hermano o incluso a un compañero de trabajo.
Un dolor psicogénico puede estar indicándote aspectos que has de atender en tu vida. El dolor suele ser funcional, existe por un motivo y de forma natural aparece para protegernos. Así que no me parece tan extraño que este mismo código sea utilizado para alertarnos cuando estamos en peligro en otras dimensiones que no son fisiológicas. ¿Qué piensas tú al respecto?
Todavía podemos profundizar más en el reconocimiento y la comprensión del dolor. Pero ahora he querido hacerte esta presentación de las causas de dolor más presentes en nuestra vida. Pero podemos perfilar mucho más. Es muy interesante para la supervivencia disponer de esta información, creo que ya te habrás dado cuenta. Así que si quieres que profundicemos, dímelo por email si estás en la lista o mediante el formulario de contacto, y seguiremos con el monográfico sobre el dolor. Por ahora nada más.
Muchas gracias por escucharnos. Gracias por participar, por tus sugerencias, por tus likes y comentarios, por compartir los episodios del podcast. Gracias por estar dándole sentido a Bida en Salud. Muchas gracias a Lidia por sugerirme este tema para el podcast. Pronto abordaré los dolores localizados que me pediste, pero estoy segura de que lo de hoy te será muy útil también. Y gracias también a Kitflus por la cesión de las melodías del programa.
Te va a gustar formar parte de la lista de Bida en Salud, esa lista de personas que reciben periódicamente mis emails y les explico cosas que les inspiran a tomar decisiones, a reflexionar sobre sí mismos, a comprender un poco más del entorno, a conocer más de nuestra naturaleza conjunta. Personas que están en el camino de ir tomando conciencia sobre lo que les está pasando en sí mismos y a su alrededor. Personas que reciben información que les permite ir encajando las piezas y montando el puzle de una cada vez más amplia realidad. Si tú también quieres estar en la lista, ve a bidaensalud.es/suscripcion, rellena el formulario y envíalo.
Nos reencontramos la próxima semana y hablaremos con otra de las personas que son responsables de que estés escuchándome cada semana. Hablaremos con Samuel Carmona, biomédico que me enseñó la dimensión social de la medicina, la importancia de la autogestión de la salud y el origen del dolor psicogénico que nos inunda actualmente. Que pases muy buenos días y excelentes noches. ¡Hasta la próxima!